Chapter Text
Era una tarde nublada, una brisa fresca movía las ramas y hojas de los árboles suavemente y un hombre totalmente vestido de negro estaba parado delante de la tumba de ‘William Jackson’. Por el rostro del hombre caía un mar de lágrimas. Dentro del pecho de aquel hombre latía un corazón completamente destrozado, pero también dentro de su mente se estaba formando un plan.
Una venganza.
El hombre se puso de rodillas y colocó el ramo de rosas blancas sobre la tumba de su hijo, que estaba al lado de la de su esposa, quien había muerto teniendo a William.
“Te juro por tu madre que voy a vengar tu muerte. John Winchester va a pagar”
…
Seis meses después…
“Vamos, entren”, dijo John abriendo la puerta de un motel en una ciudad nueva. Observó como Sam, de 11 años, arrastraba sus pies y tenía su cabeza gacha, sostenía su bolso; y Dean, de 15, con una postura erguida lo seguía detrás. John suspiró, la última cacería había salido mal, mientras él y Dean estaban cazando le había pedido a Sam que averiguara cómo matar al monstruo y su hijo menor prácticamente no hizo ningún esfuerzo. Estaba más concentrado en un proyecto de ciencias que en ayudar a su familia.
“Muy bien, vamos a permanecer acá un tiempo. Quiero que mañana se levanten a las 6 am para entrenar. Dean, vas a practicar tu latín que es un asco y vos, Sam, vas a limpiar todas las armas”, ordenó John.
“Si, señor”, respondió Dean.
John miró a Sam quien no lo miraba. “Sam?”
Sam suspiró y asintió. “Si, señor”, dijo con voz pequeña.
La respuesta de su hijo menor hizo que John se sintiera un poco culpable, tal vez había presionado mucho a Sam, después de todo solo tenía 11 años… Era solo un niño, pero ese pensamiento comprensivo y empático de un padre se fue de inmediato, y lo reemplazó su mente de cazador. Tenía que aprender lo que había en la oscuridad. Un monstruo había asesinado a su madre y era el trabajo de John prepararlos y entrenarlos para que supieran defenderse, para que pudieran cuidarse entre ellos.
Sam lo iba a entender.
“Sam, quiero que vayas a buscar algo para comer”, dijo John dándole unos billetes.
Sam solo asintió sin decir nada y salió por la puerta.
Dean hizo una mueca y se rascó la cabeza. “Estás siendo muy duro con él. Era difícil conseguir la información, hasta Bobby nos dijo que no había mucho”, trató Dean de defender a su hermanito.
John bufó. “No lo encontró porque estaba muy ocupado con ese estúpido proyecto”
“Del cual obtuvo una A y una mención honorífica de la universidad que patrocinaba el proyecto”, dijo Dean cruzándose de brazos. “Sé que queres que se concentre en la cacería, pero también podrías festejar un poco sus logros”, reprendió Dean, sorprendiendose un poco a sí mismo.
A Dean le gustaba cazar. Le gustaba obedecer a su padre y la confianza que este depositaba en él, pero cuando Sam estaba involucrado, a menudo discutían. Dean no podía evitarlo. No le había molestado que Sam estuviera lejos de la cacería, pero le gustaría que Sam y su padre se llevaran mejor.
Tal vez si John se involucrara más en las actividades de Sam, este estaría más dispuesto para la cacería. Además, Dean sabía que Sam lo intentaba. De los tres era el mejor en latín, lo había aprendido en un par de semanas y su pronunciación era perfecta, hasta Bobby se había sorprendido de ello y lo había felicitado.
John ni siquiera lo notó.
“Tené cuidado con el tono”, dijo John severamente.
Dean negó con la cabeza. “Se esfuerza mucho, mucho más de lo que le das credito”
“Podría hacer más, podría ser…”
“Que?”
“Podría ser más como vos, ya que te admira tanto. Debería dejar de darle importancia a esas idioteces y ser más como vos y menos como él”, dijo John. “Me voy a bañar”
Dean suspiró. Admiraba a su padre, pero la mayoría del tiempo era un idota.
Ninguno de los dos Winchester dentro de la habitación se dio cuenta de que Sam había escuchado todo detrás de la puerta.
…
Esa noche, después de comer, Dean fue al baño y allí en el tacho de basura vio que estaba la medalla que había recibido Sam y la mención de la universidad. Rápidamente salió y vio a su hermano ‘dormido’. “Sammy?”, preguntó Dean recordando que su hermano no había dicho ni una sola palabra en la cena.
Sam no se movió, no quería hablar, solo quería dormir.
“Sé que estás despierto”, dijo Dean.
“No tengo ganas de hablar, Dean”
Dean suspiró. “Por qué tiraste lo que ganaste?”
“Cual es el punto? A papá no le importa. Tienen razón, debería concentrarme en lo que impronta. La cacería y vengar a mama”, dijo Sam con voz monótona. “No debería ser egoísta”
“No sos egoísta”, dijo Dean rápidamente, no le gustaba para nada el tono que estaba usando Sam. “Sammy… sos la personas menos egoísta que conozco. Sos extremadamente inteligente y papá debería estar orgulloso de eso”
“Él solo estaría orgulloso si me pareciera mas a vos, y si… si fuera menos yo”
Dean se quedó parado delante de su hermano, quien no se había dado la vuelta. “Lo escuchaste”, dijo comprendiendo que Sam había escuchado toda la conversación que Dean tuvo con John.
Sam se encogió de hombros. “John tiene razón”
“No, no la tiene y solo estaba cansado por la cacería. Nada más”, trató de justificar a su padre.
Sam sonrió con tristeza. “¿Sabes que pienso? Que ustedes dos estarían mucho mejor sin mi. Yo solo complico más las cosas”, confesó Sam.
“Sammy!”, dijo Dean no pudiendo creer lo que estaba escuchando. Dio la vuelta en la cama y se arrodilló frente al rostro de Sam, quien seguía sin mirarlo “Papá te ama! Yo… te amo también, hermanito!”, confesó Dean con dificultad, pero el rostro de su hermanito lo hacía olvidar las palabras de su padre acerca de no ser tan sentimental. “Tenes que saber eso”
Sam miró a Dean y sonrió de verdad, sabía que su hermano lo amaba, pero si quería el amor de su padre entonces ya debía dejar de ser Sam. Tenía que cambiar. “Si, lo sé. Solo quiero descansar”, suplicó.
“Está bien”, dijo Dean con tristeza. Dejó a su hermano solo, pero estaba conflictuado, quería que Sammy tuviera una casa, con padres orgullosos de que tuviera un primer lugar en un proyecto de ciencias, que se alegrarán cada vez que sacara buenas notas y que lo apoyaran, pero no era así.
Todo eso se lo había llevado el fuego.
…
Dos semanas después, John había encontrado otra cacería. En realidad, un cazador lo había llamado para que lo ayudara a otro en una cacería de fantasmas, al parecer eran varios y muy vengativos, y necesitaba toda la ayuda posible.
Observó por la ventana a Sam entrenando y sonrió. Durante las últimas semanas el chico entrenaba cada vez más, se levantaba a las 6 de la mañana, limpiaba las armas y salía a correr. John pensaba que el discurso que le había dado había servido. Aunque se le hizo raro que Sam no le pidiera ir a la escuela en la nueva ciudad, pero de igual manera lo inscribió. Esperaba que ese fuera el comienzo de Sam como un cazador fuerte, que sabía que podía ser. John sabía que su muchacho solo necesitaba la motivación correcta.
En la comida, John le contó sobre el llamado que había recibido. “Recibí un llamado de Mike, hay un cazador que necesita ayuda. No muy lejos de aquí”, John miró a Sam. “Así que no va a afectar tu asistencia en la escuela, Sam”, dijo John tratando de apaciguarse con Sam, el chico de verdad se estaba esforzando, él también podría poner su parte.
“De qué se trata?”, preguntó Dean, observando de reojo como su hermano parecía inmutarse por el comentario de John.
“Fantasmas”, dijo John. “Parece que hay varios y se volvieron muy violentos, pero van a venir conmigo, así van a aprender también cómo trabajar con otros cazadores”
“Sí, señor”, respondió Sam automáticamente, sorprendiendo a John y a Dean. “Voy a levantar la mesa y lavar”, dijo Sam.
John vio complacido como su hijo hacía exactamente lo que había dicho, pero Dean miraba a su hermano con preocupación. Al rato, los dos hermanos prepararon las cosas y los tres Winchesters partieron hacia la ciudad cercana.
…
Llegaron en una hora aproximadamente, y John fue hacia la dirección que Mike le había pasado. No sabía nada del otro cazador, y había algo dentro de él que le decía que algo no estaba bien. La dirección lo llevó a un granero abandonado.
Dean miró el lugar con preocupación y observó que su hermanito estaba también algo preocupado. “¿Acá es?”, preguntó con incredulidad. “Este cazador no sabe que existen los moteles?”
John no pudo reprocharle a Dean el vocabulario porque pensaba exactamente lo mismo. “Quédense acá y traben las puertas. Voy a ir a ver. Tal vez Mike nos dio mal la dirección”, ordenó John.
“Sí, señor”, dijeron los chicos.
John salió del auto y sacó su arma, lentamente se dirigió al granero y llamó. Nadie abrió. Temiendo que algo le hubiera pasado al cazador, abrió la puerta y se encontró con oscuridad, dio un par de pasos para poder ver algo y de repente sintió un golpe en la cabeza que lo desmayó.
…
Cuando John recobró la conciencia se dio cuenta de que estaba atado a una silla, sus manos estaban atadas detrás de él y sus tobillos fuertemente agarrados a las patas de la silla; y sus dos hijos estaban enfrente de él arrodillados y amordazados, con las manos también atadas en la espalda. John trató de zafarse, pero fue inútil.
“Eso no va a servir de nada”, dijo una voz detrás suyo.
John abrió los ojos con horror cuando se dio cuenta de con quién estaba tratando. “Jacob”
“Hola, John”, saludó Jacob con una fría sonrisa. “Ha pasado el tiempo. La última vez que nos vimos… bueno, mi hijo murió”
“Todo esto fue una trampa, ¿no?”, preguntó John sabiendo la respuesta.
Jacob se encogió de hombros. “No le tengas rencor a Mike. No sabía nada de lo que le hiciste a William”, Jacob miró a los ojos de John. “¿Ustedes saben lo que papi hizo?”, preguntó mirando a los hijos de John.
A John le hirvió la sangre cuando Jacob les habló a sus hijos. “A ellos no los metas. Esto es entre vos y yo”
Jacob lo miró con una mueca de desagrado. “Era entre William también, pero ya no está. Así que podemos hacer que uno de tus hijos ocupe su lugar”
John frunció el ceño. “¿Qué queres decir?”, preguntó con una voz temblorosa. Se maldijo a sí mismo. Lo último que quería era mostrar debilidad, pero sentía que el corazón se le iba a salir del pecho al pensar en lo que este lunático podría hacerles a sus hijos .
Jacob se dio la vuelta y arrodilló frente a los chicos. “Papi mató a mi hijo, a mi único hijo. Tenía 15 años solamente y era su primera cacería. Resultó ser más hombres lobos de los que esperábamos, y le dije que se fuera con uno de sus tíos”, dijo Jacob señalando con la cabeza detrás de John.
John se dio cuenta de que los dos hermanos de Jacob, James y Liam, también estaban allí.
“Pero… Estos hombres lobos estaban detrás de adolescentes, y a John no se le ocurrió mejor plan que utilizar a mi hijo como cebo. ”
“Él lo pidió”, trató de defenderse John.
Jacob dio vuelta la cara y murmuró entre dientes. “Era un chico de 15 años. Todas las ideas de un chico de esa edad son estúpidas, como adultos maduros tenemos que frenarlos”, dijo Jacob con la voz débil. “Pero sí me interrumpís de nuevo le pego un tiro en la cabeza a cada uno de tus hijos en este instante, John”, se volvió a los hijos de John una vez más, debía admitir que le daba pena hacerle todo esto al menor, de verdad parecía aterrado.
Pero su William también había estado aterrado esa noche.
“Bien, sigamos con la historia, John y William idearon un plan sin mi, y pusieron la trampa. No funcionó, porque sino nada de todo esto estaría pasando. William terminó secuestrado y esos hombres lobos lo convirtieron”, dijo Jacob. “Y su padre le dio el tiro final sin siquiera dudarlo.
Sam no pudo evitar mirar a John con el corazón roto. No podía creer cómo ese hombre era capaz de todo eso. Así terminarían él y Dean? Siendo usados como cebos y siendo asesinados por John?
Dean había escuchado por su padre que William había muerto, pero John sólo le dijo que se había convertido y que tuvo que matarlo por piedad. Nunca le dijo que había puesto en riesgo a propósito la vida de William. Dean pensaba que pasaría si le hiciera eso a Sam.
John veía cómo sus chicos lo veían. Ya no estaban tan atemorizados por Jacob, en ese momento, después de saber la verdad, Dean y Sam estaban atemorizados de él, de sus acciones. “Chicos…”
“Shhhh”, lo calló Jacob. “No hables”
John tragó. “Pensé que podía con ellos, vos lo dijiste, nos sorprendió cuántos eran. No pensé…”
“Exacto. No pensaste. No te detuviste ningún segundo en pensar en mi hijo. Estás tan obsesionado en tu venganza que no te importa las vidas que pones en riesgo, si matas al monstruo de la semana entonces John Winchester es el héroe”, miró a los hijos de John. “Estoy seguro que venderías a uno de tus hijos si te dieran al monstruo que mató a tu esposa”
“No”, dijo John con la voz ahogada. “Eso no es verdad”, dijo mirando a Dean y Sam. “Jamás”, pero por la cara de sus muchachos John podía ver que no le creían. John se planteó a sí mismo si acaso era cierto lo que Jacob decía ¿Se había perdido tanto en busca de la venganza? Pensaba en la situación en la que se encontraba y sabía que la respuesta era sí. Había asesinado a un niño de 15 años. “Que vas a hacer? ¿Cuál es tu plan? Por que parece que no soy el único que se perdió en busca de su venganza”
Jacob suspiró. “Yo te busqué a vos directamente. No descargué mi ira con todo el mundo. Lastima que tus hijos estén en el medio. Bien, te voy a dar algo que no me diste, te voy a dar la oportunidad de elegir”
“De que estas hablando?”
“Pudiste darme para elegir cuando mataste a William. Pudiste haberme dicho opción A, lo mató yo para que vos, mi mejor amigo, no lo tengas que hacer; opción B, hacerlo yo; opción C, no hacerlo.”
“¿No hacerlo? Era un hombre lobo”
Jacob puso los ojos en blanco. “Hay miles de criaturas que viven vidas normales, John. No matan humanos. Ya deberías saber que no todo es blanco o negro. Pero vos no me diste la opción, quiero que vos tengas las opciones. Entonces… a quién elegís para salvar?… a Sam… o a Dean…?”
El corazón de John se detuvo por un segundo. Eso no podía estar pasando. Jacob no le estaba pidiendo que eligiera a quien de sus hijos salvar. “No…”
“No? Queres que elija yo? Con gusto”
“Espera un segundo!!”, exclamó John. “Matame a mi, por favor…”
“Ay, pero John. No tendría sentido la lección que te quiero dar, sobre perder un hijo”, dijo Jacob decepcionado. Te voy a dar unos segundos para decidir, si no lo hago yo, John; y tal vez elija matarlos a los dos”, dijo Jacob encogiéndose de hombros. “Es más, no lo voy a matar delante tuyo como vos lo hiciste con William, no, no. Te voy a dejar ir con el hijo escogido y no van a tener que ver nada”
“10”, comenzó a contar Jacob.
John miró hacia sus costados, se dio cuenta de que no había otra salida. Debía elegir a uno de sus hijos; esperaba tener tiempo para poder rescatar al otro.
“9”
“8”
John miró de Sam a Dean, pensando en quién podría ayudarlo a idear un plan en segundos.
“7”
“6”
“5”
Sam era extremadamente veloz y ágil, muy flexible, pero aún no era tan bueno disparando como Dean, y aunque increíble en latín eso no les iba a servir de nada en ese momento.
“4”
Dean era una copia exacta de él, era un soldado nato, pero solo seguía órdenes y John no sabía qué órdenes le iba a dar una vez fuera del granero. No sabía dónde estaban sus armas.
“3”
Pero Sam siempre discutía y seguramente iban a perder el tiempo peleando en lugar de discutir un plan para rescatar a Dean.
“2”
Dean jamás le perdonaría el dejar a Sam.
“1”
John esperaba haber tomado la opción correcta. “Dean! ¡Elijo salvar a Dean!”, exclamó John sin poder mirar a sus hijos a los ojos.
Dean agrandó los ojos con horror y vio a su hermano quien tenía los ojos cerrados, como si de alguna manera hubiera sabido de antemano la decisión de John.
Jacob sonrió. “El mayor. Escuché que es tu mayor orgullo, siempre hablas a los demás de él, de cómo se va a convertir en un gran cazador, del menor… nunca hablas de él. Supongo que es un poco más rebelde, ¿no? ¿Un dolor de cabeza? Bueno, ya no más”
Ese ‘ya no más’, hizo que John se estremeciera. Sintió como los hermanos de Jacob le liberaron los pies, pero no las manos, luego uno de los hermanos hizo lo mismo con Dean y le sacaron la mordaza.
“Papá! ¿Qué mierda estás haciendo? ¡Salva a Sam! Llévate a Sam!!”, suplicó Dean a su padre, y trató de zafarse de los brazos que le llevaban junto a su padre hacia la salida del granero. “Sammy!!!”, gritó Dean tratando de ver por última vez a su hermanito. No podía perderlo. Esa no podía ser la última vez que lo veía. ¿Qué carajos estaba haciendo su padre?
Sam vio con el corazón roto como los dos hermanos de Jacob arrastraban a John y a Dean. Se quedó allí, arrodillado sobre el horrible piso que lastimaba sus rodillas, con lágrimas cayendo por sus mejillas.
Sabía que no era el mejor hijo, se quejaba demasiado y era molesto con sus cosas, pero estaba mejorando, pensaba que su padre por fin lo estaba viendo. Pero al parecer se decidió por su mejor soldado…
Jacob suspiró cuando vio la devastación en el rostro del chico y se arrodilló frente al chico de nuevo. “En serio lo lamento. No es nada personal, pero John… necesitaba esto”, dijo sacando la mordaza al niño. “Qué edad tenés?”
“Once”, respondió Sam con voz débil y temblorosa. No quería morir. “Por favor no me mates. Lamento mucho lo de tu hijo… no tenía idea… yo… por favor”
Jacob maldijo. El plan había parecido tan fácil, pero en ese momento…
“Yo… quería ser un buen hijo. Dejé a un lado las estupideces de la escuela, las tareas, me levanté a la madrugada y entrené duro para demostrarle… para que vea que valgo lo mismo que Dean. Dejé de ser… Sam para poder ser Dean y aun así… no bastó… no le bastó”, lloró Sam.
Jacob no sabía qué decir ante la confesión del pequeño, no era justo para el niño. Jacob tragó saliva, y apretó el arma en sus manos.
…
John y Dean fueron llevados por los hermanos de Jacob, Liam y James, hasta llegar a unos metros de su auto, que alguien había corrido del lugar.
“De rodillas, mirando al granero”, dijo Liam apuntando con su arma a la cabeza de Dean.
“Por favor, Liam. No tenes que seguir con esto”, pidió John con lágrimas en los ojos. Al parecer los iban a dejar de rodillas hasta escuchar el disparo final a su hijo menor.
“Mi hermano dijo: De rodillas, John”, respondió James.
John y Dean le hicieron caso.
Dean no podía creer que esto estuviera pasando. Sammy iba a morir, su hijo iba a morir, iba a morir solo porque John estaba obsesionado con la venganza. Por una mujer que Dean apenas conoció y que Sam no tiene ni una foto entera que el fuego no haya tocado. “Quiero que sepas que jamás te voy a perdonar esto. Mamá tampoco”, dijo Dean girando su cabeza en dirección a John.
El corazón de John se estrujó al escuchar esas palabras de Dean. “Lo lamento mucho, Dean. No quería que nada de esto sucedi-”
Un disparo.
Dean agrandó los ojos con horror. “SAMMY!!!!”, gritó, y ese grito casi le desgarró la garganta. “SAMMYYYY”, lloró Dean.
“no…”, susurró John. No podía estar pasando. Tenía que salvar a su bebe. Al bebé de Mary. No podía haber perdido a otro miembro de su familia.
James miró a Dean. “Le dio una muerte rápida, pero no olvides quién fue el verdadero responsable de la muerte de tu querido Sammy”, dijo mirando a John con odio. En cuanto escuchó lo que le había pasado a su sobrino, James había esperado ver esa mirada de devastación y sufrimiento en el hombre que le provocó lo mismo a su hermano.
“Son libres”, dijo Liam. “Por el bien de todos, espero que esta sea la última vez que nos veamos todos”
Dean y John vieron como los hermanos se fueron rápidamente, y con torpeza por la desesperación que sentían se desataron sus ataduras. Fueron corriendo de regreso al granero, pero este estaba prendido fuego.
“No puede ser”, dijo Dean y trató de entrar al lugar, pero el propio John lo detuvo.
“Basta, Dean. No voy a perder otro hijo esta noche”, dijo John con la voz ahogada mientras trataba de sostener a su hijo mayor. John veía como el granero se incendiaba ferozmente y techo caía, haciendo que fueran dos personas las que el fuego se llevó luego de ser asesinadas.
Dean estaba desesperado, tenía un brazo extendido, como si por un milagro pudiera sacar a Sammy vivo de allí, mientras que John sostenía su cintura con todas sus fuerzas. “Te odio. Todo esto es tu culpa”, dijo Dean entre lágrimas.
John escuchó un auto encenderse y vio a Jacob subir en el asiento trasero de un auto azul con una sonrisa victoriosa.
“Lo sé”
…
Seis años después…
Habían sido seis años turbulentos para lo que quedaba de la familia Winchester. Cuando Sam fue asesinado, se refugiaron por meses en lo de Bobby, bueno, Dean se refugió, ya que el viejo cazador había echado al hombre de su propiedad apenas supo lo que le había pasado a Sam y la razón. No dudó en culpar a John y refugiar a Dean. John se quedó en un motel cercano.
Habían sido las noches más silenciosas y solitarias de su vida.
Noches donde no dormía, donde estaba sentado en el borde de su cama con su arma en el regazo; pensando que con una bala podía darle al mundo paz, pero no pudo hacerlo. Mary y Sam jamás le perdonaría dejar a Dean sin familia. John necesitaba recomponer las cosas, John necesitaba hacerlo mejor.
Aunque nunca pudo arreglar las cosas con Bobby, John abrió su propio taller mecánico y después de dos años Dean, quien siguió estudiando y se enfocó en seguir con el legado de Sam, comenzó a trabajar en sus calificaciones. Su relación nunca volvió a ser la misma, Dean jamás volvió a llamar a John: papá o señor. Solo le decía John.
John podía ver cómo a veces lo miraba con ira y odio en los ojos; y no podía culparlo. Después de todo Sam era el hijo de Dean, y John fue el culpable de su muerte. En los siguientes años, ni John ni Dean volvieron a ver a Jacob, Liam o James. Tampoco los persiguieron, la venganza personal solo llevaba a más dolor, y John lo había entendido demasiado tarde.
Finalmente Dean se graduó de la escuela, fue el mejor estudiante en el último año, sus calificaciones eran excelentes y luego se inscribió en la academia de bomberos.
El día en que se graduó, John fue quien aplaudió más cuando Dean subió al escenario.
Habían recorrido todo un camino, ya no se veían tanto, ya que Dean tenía su propio departamento, y John se había hecho una pequeña casa en el taller. Hablaban y a veces iban juntos a visitar la tumba de Sam, que estaba vacía ya que el fuego había calcinado el cuerpo. Pero John sabía que Dean iba muchas más veces que él a visitar a Sam. Habían puesto su tumba junto a su madre.
John en ese momento, seis años más viejo desde la muerte de Sam, estaba trabajando en un auto en el taller, cuando recibió una llamada. Le sorprendió el nombre en su teléfono.
“Singer?”, preguntó sorprendido, y complacido. Hacía mucho tiempo que no hablaba con Bobby, más que nada porque su ex amigo le había apuntado con su escopeta en la cabeza y le había dicho que nunca volvería a la casa.
“John”, saludó Bobby secamante y a regañadientes. Lo último que quería era hablar con ese tipo, pero las circunstancias eran muy extraordinarias y si su hipótesis era cierta, le debía decir a John y Dean.
John suspiró. “¿Qué es lo que pasa? Es Dean?”, John sabía que Dean y Bobby se veían más seguido.
“No, Dean está bien. Estás sentado?”
“Bobby decime que una vez que mierda esta pasando”
Bobby suspiró. “Es Sam. Está vivo y se encuentra en este momento en mi casa”
Por varios minutos John no dijo nada, literalmente podía oír los latidos de su corazón. “De qué mierda estás hablando?”, preguntó con voz débil. “Por que si esto es una broma para burlarse de mí…”
“No lo es”
“¿Por qué crees que Sam está en tu casa?”, preguntó John.
Bobby suspiró de nuevo. “Hace unos días recibí un llamado de un joven cazador, cada tanto llama para pedir consejo de alguna cacería. Su nombre es Will y era lo único que sabía, pero hace unos días llamó para pedirme ayuda con un caso de hombres lobos: Necesitaba balas de plata porque no tenía más y le dije que pasara por mi casa”
Cuando Bobby paró de hablar, John puso los ojos en blanco. “Y?”
“Y en cuanto lo vi, John… lo supe. Era Sam. Cuando lo vi me dije que solo era la primera impresión, que solo era un chico de diecisiete años muy parecido, que la edad era solo una coincidencia. Pero después note los pequeños detalles, el pelo castaño aunque ahora lo tiene rapado, los lunares que luego comparé en una foto, la forma de hablar, las expresiones tan de Sam. Pero lo que me convivencia eran los ojos, John. Esos ojos color avellana que cambian de tono según cómo les da la luz o el sol.”
John no podía creer lo que escuchaba. ¿Pero cómo era posible?. “Bobby… Dean y yo escuchamos el disparo. Vimos el garnero incendiarse”
“Lo se, pero nunca encontraron un cuerpo. Nunca pensé nada raro, ya que como los bomberos había dicho que el cuerpo se había quedado… pero ahora tal vez todo fue parte del plan de Jacob”
“Algo más te convenció de que ese chico era Sam, no?”, preguntó John. Bobby no lo llamaría por una corazonada tan simple.
“Bueno, fue de cacería solo, y luego me llamó porque había terminado muy herido y necesitaba ayuda. Así que lo fui a buscar y lo traje a casa y cuando lo estaba curando dijo: como cuando curabas a Dean. Eso fue antes de desmayarse, creo que ni él lo notó, creo que ni supo lo que decía”
John sonrió las lágrimas corriendo por sus mejillas. No podía evitar aferrarse a la esperanza de que su hijo estuviera vivo. “No lo entiendo… porque no nos buscó? Porque las veces que te llamo antes no te dijo quien era?”
“William no era el hijo de Jacob? Es decir tal vez Jacob lo mantuvo durante estos años y lo convirtió…”
“En su hijo. Hizo que Sam tomara el lugar de su hijo”, concluyó John. ¿Había sido esa la venganza final de Jacob? ¿Hacerle creer que Sam estaba muerto y convertirlo en el hijo que había perdido?
John sabía cuál era su próximo movimiento.
“No dejes que ese chico se vaya a ningún lado, Bobby. Voy a estar allí con Dean en una hora máximo”
…
Dean se encontraba en la estación de bomberos junto a su equipo, estaban jugando cartas cuando de repente Dean vio como la camioneta de John apareció a toda velocidad y frenó de golpe. De inmediato, Dean se dirigió hasta allí.
“¿Qué pasó?”
John no sabía cómo dar la información. “Es Bobby. Nos quiere en su casa ya. Es importante, Dean ". John trató de pasar su desesperación.
“No voy a ningún lado hasta que me digas que es lo que está pasando”, dijo Dean cruzándose de brazos.
John suspiró. “Dean, necesito que confíes en mí. Bobby nos necesita a los dos. Prometo decirte todo en la camioneta, pero tenemos que irnos. No es el lugar para contarte”
Dean asintió y se comunicó con su jefe para decirle que tenía una emergencia familiar y este aceptó darle el resto del día libre ya que Dean nunca se había ausentado desde que comenzó a trabajar allí. Se subió al auto con John y se dirigieron a lo de Bobby.
Después de escuchar todo atentamente, Dean estaba sumido en un mar de emociones que chocaban una contra otra. “¿Cómo es posible?”, murmuró
“No lo sé, pero entre más lo pienso más es posible”, contestó John.
Sam estaba vivo, su hermanito estaba vivo. “Pero si ahora está cazando solo… porque no nos busco?”, preguntó Dean desesperado por una respuesta coherente. “Pudo habernos buscado, pudo volver conmigo”
“No lo sé”, mintió John rápidamente.
Dean lo miró con los ojos entrecerrados. “Si, sabes”
John suspiró. “Si la teoría de Bobby es correcta, entonces tal vez Jacob lo crió y lo puso en contra nuestra. No tuvo que ser tan difícil ponerlo en contra mía, ya que después de todo…”
“Me elegiste a mi esa noche y lo dejaste para que Jacob lo matara”, contestó Dean. “Pero me pudo buscar a mi”
John no sabía qué decir. “Bueno, si ese chico en casa de Bobby es Sam… entonces podemos preguntarle”
…
Llegaron a la casa de Bobby en tiempo record. Dean sonrió instantáneamente cuando vio a su padre de corazón salir por la puerta, el Winchester se bajó del auto y abrazó Bobby con fuerza.
“Hola, pequeño”, dijo Bobby dando a Dean un beso en la cabeza.
“Pequeño? Ya tengo 21 años”
Bobby se encogió de hombros. “Siempre vas a hacer mi pequeño”, dijo Bobby, y su sonrisa cayó cuando vio a John. “John”
John suspiró y bajó la cabeza. “Bobby. Cuanto tiempo”
“No el suficiente. Pero están acá pero cosas más importantes”, indicó Bobby. “Lo encerré en el sótano, y esposé una de sus manos”
Dean frunció el ceño. “Eso era necesario?”. Si de verdad ese chico era Sammy no quería que estuviera esposado.
Bobby se encogió de hombros. “Cure sus heridas cuando estaba inconsciente y aproveche. No podía permitir que intentara irse”, comentó.
John tragó. “¿Está muy herido?”, preguntó con preocupación.
Bobby negó con la cabeza. “Heridas superficiales, pero si es Sam… ese chico ha cambiado. No sólo por su contextura física. Es un cazador hecho y derecho, y mucho más duro de lo que recordamos. Revise y está lleno de cicatrices de viejas cacerías supongo. Jamás dio ninguna indicación en ninguna de las llamadas que tuvimos de que era Sam. Así que no va a estar feliz cuando despierte”
“¿Cómo podemos comprobar si es Sam?”, preguntó Dean. “Si nunca dio ningún indicio no creo que lo confirme solo”
“Pensé en esa posibilidad, y me comunique con un médico amigo mío. Puede hacer un análisis de sangre rápidamente”, dijo Bobby. “Así que va a haber un modo de saber si es Sam”
“Y si no es, solo vamos a tener a un joven cazador muy enojado con nosotros”, dijo John.
Dean se encogió de hombros. “Nada que una disculpa no pueda solucionar. Si es Sam tenemos que saber”, dijo con determinación.
John asintió. “Tenemos que saber”
“Quieren ir a verlo?”, preguntó Bobby.
Ambos Winchesters asintieron y siguieron al cazador hasta el sótano, donde se encontraron al joven que podría ser Sam despierto y sentado en la cama tratando de zafarse de las esposas.
En cuanto Dean lo vio, observó al joven. Era un chico de 17 años, pero tenía músculos y tatuajes, tenía el pecho descubierto y vendado donde Bobby lo había curado, pero su torso mostraba más cicatrices horribles. Lo peor era el rostro del chico, ya que tenía dos cicatrices que eran muy visibles en su rostro: una iba de la barbilla y pasaba los labios y la otra empezaba desde el pelo y atravesaba uno de los ojos del chico.
Si Dean lo viera caminando por la calle jamás en su vida pensaría que era Sam, pero al ver esos ojos avellana, Dean vio en ellos a su hermanito. Tal vez estaba escondido por toda la fachada del cazador rudo, pero allí estaba y Dean lo pudo ver más claramente cuando el chico cruzó miradas con él y abrió los ojos con horror.
“Por dios”, jadeó Dean con una gran sonrisa atravesando su rostro. “Sammy”
