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La otra mujer

Summary:

La princesa Mira Nova lo tuvo todo: Riquezas, belleza, talentos... y la voluntad de tener todo lo que quisiera, ya sea en su tierra natal como cualquier cosa o ser de las galaxias venideras. Es por ello que cuando conoce al valiente comandante Buzz Lightyear decide que él sería suyo.

Cuando finalmente se comprometen por un asunto político de la Alianza Estelar, Mira Nova y Buzz aterrizan en la base Terrana para formalizar el tratado entre Tangea y la Tierra y empezar su matrimonio. Sin embargo, Mira Nova empieza a notar la actitud distante y fría de Buzz hacia ella, rechazando incluso muestras de afectos sutiles y obligatorias. Y aunque al inicio no le importa porque sabe que el amor vendrá después, su mundo empieza a temblar cuando una bailarina de cabello rojizo perteneciente a un teatro de danza terrana aparece en su mundo... y que forma parte de la vida de Buzz más profundo de lo que piensa.

Basado en "The other Woman" canción de Lana del Rey, y toda una playlist con sus canciones.

Chapter 1: I. Salvatore - Lana del Rey

Chapter Text

Mira Nova lo tuvo todo desde que nació: la corona de Tangea, el cariño de su madre, la sobreprotección y complacencia de su padre, y el respeto de todo un planeta que la ha reverenciado desde que nació.

Mira Nova era una princesa educada y recatada, con un sentido del deber tan bien definido como su papel en la corte. Era una princesa ordinaria; sabía la etiqueta de la corte tangeana, aprendía todas las artes de su planeta de modo sublime, aprendió de política de su pueblo como también aprendió sobre la política de La Alianza Galáctica, en la cual un día ella ocuparía el lugar de su padre cuando la corona de diamantes pesados de Urano III fuera colocada sobre sus cabellos rojizos vibrantes. De modales perfectos y talentos incontables, Mira Nova era la mujer perfecta de toda la galaxia Pcyorn y sus galaxias venideras.

Desde muy niña, los nobles y valientes héroes de la galaxia pedían su mano en matrimonio enviando solicitudes elegantes con sus representantes y embajadores, o acudiendo ellos mismos para presentarse a la futura heredera y ganarse su corazón junto a la corona. En ese entonces, la princesa creció con la idea de que todo lo que hubiera en su mundo, y fuera de él, pudiera ser suyo con solo desearlo y merecerlo.

Pero Mira Nova las rechazaba con la risa de una chica independiente y que reconoce su valor como el peso de su precio, con la plena aceptación de sus padres que nunca criticaban o intercedían a un cambio de opinión. No pensaba en un matrimonio por amor. Sus padres no se amaban y ella estaba consciente de que, si se casaba algún día, el amor era lo último que podía desear. A fin de cuentas, lo que valía era la posición política y la compañía de alguien que hiciera de su gobierno una línea temporal memorable, recordado en los archivos digitales de la memoria de su pueblo y de todas las galaxias. Hasta el infinito y más allá.

Era por eso que la hermosa princesa de piel azulada, ojos de cristal y cabello de hebras rojizas como el sol de su planeta estaba deseosa de casarse con el ser que superase sus expectativas en cuanto al deber, el poder y la valentía. Le ofrecería su mano; él la aceptaría porque ¿qué idiota rechazaría casarse con ella? Hasta que finalmente pudiera ser coronada y reinar como quería. Y el amor luego se verá.

Ese ser llegó tres años después de decretar su plan en su registro personal.

Su planeta fue secuestrado por un criminal espacial, un conquistador que quería destruir la corona de Tangea y apoderarse del planeta. La Alianza Galáctica ayudó a su planeta aliado por medio de su guardia especial, entrenado y perteneciente al Comando Estelar. El conquistador había aprisionado a la familia real y había tenido en su poder a la princesa como su rehén, pidiendo a cambio que la Alianza Galáctica se rindiera y aceptara su oferta.

—O si no esta princesa será un trofeo para mi pared de recompensas.

—Si tan solo pudiera ponerte las manos encima... —siseó la princesa con asco. Tenía las manos aprisionadas con grilletes magnéticos y apenas podía moverse con la mano poderosa del conquistador sobre sus hombros. El tirano rió.

—¿Qué me harás, princesa? —dijo con sorna—. ¿Me vas a aprisionar en tu calabozo?

—¡Puede que ella no lo haga —gritó una voz—, pero yo sí!

El sonido de un disparo resonó en sus oídos y sobre su cabeza, donde el tirano fue lanzado desde lejos soltando su agarre sobre la princesa. Mira Nova perdió el equilibrio y cayó de bruces al suelo del salón derruido del trono, donde cuatro figuras en la puerta principal captaron su atención. Vestían trajes de metal biopolimerizado, con telas gruesas que a primera vista le causaron un gran calor a la princesa, y unas alas desplegables que de inmediato se ocultaron en el traje de quien había disparado. Era un hombre de alta estatura, cuerpo grueso de hombros anchos y pecho cuadrado y firme. Su rostro era un marco de masculinidad afilada, seria y autoritaria. Sus ojos azules eran diferentes a los suyos, que también eran claros, más claros que las cristalinas olas de sus playas y un poco más oscuros que su cielo cuando atardece, enmarcados con unas cejas gruesas y tupidas. Su mirada tenía el brillo de la determinación y la fortaleza, al igual que la letalidad para mirar a su captor.

—Tus días como conquistador terminan aquí, Death Vader. ¡Equipo Lightyear! —anunció con voz grave el líder apuntando su bláster con precisión—. ¡Al ataque!

El resto lo siguió sin dudarlo, atacando a los secuaces que les apuntaban para matarlos. El despliegue del líder no solo había logrado neutralizar a la amenaza, sino que también la habían puesto a salvo cuando Death Vader intentó retenerla para amenazarlos. El hombre que había atacado primero logró apartarla y protegerla de lleno de un ataque de rayo plasma que casi los desaparece. Mira Nova observó al hombre de ojos claros, quien le dedicó una mirada rápida de preocupación.

—¿Se encuentra bien, princesa?

Mira Nova solo pudo asentir. Su salvador se incorporó de inmediato y activó su comunicador a la par que apuntaba su arma a Death Vader.

—Buzz Lightyear al Comando Estelar. Logramos ingresar al castillo y acorralamos a Death Vader; necesito que rodeen el castillo y amplíen el campo de seguridad para evitar que él escape.

Se llamaba Buzz Lightyear. Ese nombre se quedó con ella desde ese momento.

Como era de esperarse, Death Vader no pudo salirse con la suya. Atrapado por medio de una maniobra sumamente ingeniosa del comandante Buzz Lightyear y su equipo, el criminal pudo ser reducido y atrapado por la Guardia Espacial, que en cuestión de segundos fue extraído del planeta Tangea para ser procesado por la Alianza Galáctica.

Los reyes estaban contentos y animados por ser salvados, pero más al ver que su heredera estaba sana y salva.

—Todo gracias al comandante Lightyear, padre —dijo Mira con una sonrisa—. Es todo un héroe.

Buzz aceptó el cumplido con humildad.

—No tienen que darme crédito, princesa. Si no fuera por su entereza y su modo de mantener la calma incluso durante el peligro, el rescate hubiera sido complicado —sonríe—. Es usted muy valiente, princesa Mira Nova. Más de lo que pueda usted imaginar.

El pecho de Mira Nova se agitó ante esas palabras tan sinceras. Sus ojos se abrieron y luego sonrió de un modo cálido que transmitía también una coquetería educada.

—Por favor, comandante Lightyear... Llámame Mira Nova.

El palacio organizó un baile en honor a los héroes. El comandante y su equipo fueron recibidos con todos los honores, en una comitiva que el pueblo alabó mientras pasaban, y por los aplausos de los nobles cuando ingresaron al salón para recibir una medalla de Alto Honor: una mención honorífica que los tangeanos entregan a los más valerosos de los guerreros. El lugar rebosaba de colores fríos y vibrantes, con las paredes de metal cristalizado que reflejaban colores vibrantes en armonía con la emoción de los invitados.

Mira Nova usaba un vestido metalizado de color acero ceñido a su cuerpo, con joyas de cristales radiantes a la luz de su planeta incrustadas en fina joyería junto a su tiara pequeña de princesa imperial. La misma estuvo junto a su madre en su trono, viendo cómo su padre le colocaba la medalla de oro de Urano en su pecho. Buzz vestía un traje de gala del Comando Estelar con una chaqueta de gala de color azul oscuro y un pantalón blanco de ceremonia. Sus manos estaban enguantadas con unos guantes blancos muy pulcros, y bajo su brazo, un gorro militar con el sello del Comando Estelar en oro estaba firmemente sujeto sin permitir un solo signo de aplastamiento. El equipo se veía eufórico y alegre por ese galardón, pero Buzz Lightyear tenía una mirada distante mientras saludaba a todos los nobles con un saludo militar; aunque sonreía con la boca, sus ojos parecían mirar a un lugar recóndito en su mente. Mira Nova no pudo apartar su mirada de él durante toda la ceremonia y mucho menos después, cuando la fiesta había empezado.

Rechazó de modo elegante a cada pretendiente o invitado que ansiaba sacarla a bailar, mientras la música sintética de los instrumentos de la orquesta del palacio iniciaba una música de instrumentos electrónicos con sonidos acústicos profundos y graves. Los nobles bailaban de un modo rígido, con las miradas alejadas de sus parejas mientras trataban de dar giros calculados sin tocarse y rozar las telas de sus trajes y vestidos rígidos. El equipo se separó; degustaban de la comida o bien intentaban aprender a bailar, pero Buzz estaba en el mismo rincón, hablando con miembros de las fuerzas militares de Tangea, o saludando a algún miembro del Comando Estelar y la Alianza que lo felicitaba por su proeza.

—Otro logro para su hoja de vida, Lightyear. Death Vader ha sido el criminal intergaláctico más buscado de nuestra lista de sospechosos y ahora podemos procesarlo por sus crímenes y liberar los planetas que ha conquistado.

—Solo hacía mi trabajo, capitán. No podía permitir que Death Vader volviera a dañar un planeta tan hermoso como este.

Mira Nova escuchó su conversación gracias a su oído atento. Sintió de nuevo ese sobresalto en su pecho y un calor expandirse por su cuerpo. Dijo que le gustaba su planeta y que le parecía hermoso... ¿Acaso él la veía del mismo modo a ella? Mira Nova se golpeó mentalmente y no pudo evitar reírse. Claro que la veía así. Era la princesa Mira Nova, la más bella de la galaxia.

Así que apuró el trago y caminó con paso elegante y sensual hasta el grupo. De inmediato, todos los miembros del Comando y los representantes de la Alianza se cuadraron ante la princesa e inclinaron sus cabezas cuando Mira Nova llegó a ellos.

—Princesa Mira Nova, es un placer.

—¿Interrumpo algo?

—No, princesa —respondió Buzz con tono cortés y la mirada aún agachada en respeto absoluto—. No nos ha interrumpido.

Mira Nova sonrió y, con un movimiento atrevido, tomó la mano del comandante, quien al verse sujeto la miró con una ceja alzada por la sorpresa.

—Bueno, en ese caso, ¿por qué no me invita a bailar, comandante Lightyear?

Buzz miró a sus superiores, pero ellos solo alzaron sus copas ante él y se alejaron riéndose. Buzz contuvo un suspiro y sonrió de lado.

—Sería todo un placer, princesa... pero me temo que no soy un experto bailando el vals tangeano.

—No te preocupes, yo te enseño.

Mira Nova y Buzz fueron al centro de la pista, donde la música entraba en pausa para que los músicos prepararan las partituras de la próxima pieza. Mira se cuadró a su lado con el pecho derecho y la mirada altiva, poniendo un pie delante de ella y cruzando sus brazos en su cadera. Con una seña invitó a Buzz a hacer lo mismo, quien rápidamente la imitó y rezaba por dentro para no hacer el ridículo. Cuando las notas sintéticas de un piano eléctrico empezaron a sonar, Mira inició el baile mientras Buzz le seguía los pies con los ojos. Giraban alrededor ante los pasos, y los brazos subían y bajaban a medida que la música lo hacía. Buzz fruncía el ceño ante cada cambio de ritmo, conteniendo la respiración para no cansarse ante un movimiento repentino. Sin embargo, no tardó en seguirle el ritmo y terminaron el baile con un movimiento un poco torpe de parte de Buzz, pero con gracia felina de parte de Mira Nova. Ambos inclinaron el torso y la cabeza en señal de agradecimiento, y el comandante le ofreció su mano para sacarla de la pista. Mira Nova la aceptó, pero en vez de retirarse, afirmó su agarre.

—Vamos, comandante, anímese con otro conmigo.

—Princesa, apenas pude con este vals —dice con una sonrisa nerviosa, sintiendo la mirada de todos los invitados de la corte sobre él—. No me malentienda, es una bailarina increíble. Pero soy más de los bailes de mi planeta.

Mira Nova alzó una ceja. Hizo una señal al maestro, quien rápidamente se acercó a ellos.

—Dígame el nombre de su planeta, comandante.

Buzz se quedó mudo por un momento hasta que finalmente respondió. Mira Nova sonrió con agrado.

—Ah, la Tierra... he oído mucho de ese planeta anticuado.

—Es anticuado, sí, pero somos una raza que sabe cómo avanzar a pesar de las dificultades.

Buzz fue muy cortés, pero en sus facciones había un brillo severo ante el insulto. Mira Nova no entendió que sus palabras no fueron bien recibidas; simplemente pidió una pieza compuesta en la Tierra y el maestro se retiró de inmediato.

—En Tangea tenemos conocimientos de todas las artes de los planetas que conforman la Alianza Galáctica. Tengo entendido que la Tierra se integró no hace mucho.

—Así es. Ahora mi planeta forma parte de la Alianza luego de tratados difíciles, pero no tenemos mucho que ofrecer salvo nuestra ciencia, conocimientos y nuestro arte.

—Ah, sí, el arte terrano. Sin duda una maravilla. Leí que un maestro del planeta Cxistof quedó tan maravillado con la música que se quedó en el planeta solamente para aprender de él.

En ese momento, el salón fue rompiendo los murmullos y dio paso al silencio. Los sintetizadores habían cambiado su tono y ahora, manejados por una máquina multifuncional, las primeras notas de un arpa y violonchelo empezaron a inundar el salón a la par que otros instrumentos de cuerdas empezaban a hacerse sonar en una melodía. Mira Nova miró a sus lados, notando cómo la iluminación azulada ahora cambiaba a una tonalidad verde claro y el suelo mostraba destellos de colores en forma de pétalos. Buzz, por su parte, se quedó paralizado al escuchar esa melodía, sintiendo cómo su cuerpo sufría un terrible tirón que lo desconectó de la realidad. Su rostro se contrajo en una mueca ligera de dolor, pero cuando Mira le dirigió una mirada invitándolo a tomar su mano, Buzz la tomó con cuidado, besó el dorso y la acercó a ella con una sonrisa ligera.

—Déjeme que sea yo quien marque el ritmo esta vez, princesa.

Sus cuerpos se acercaron y Mira Nova volvió a sentir el tirón en su pecho junto a una ola de calor que le puso la piel de un color lila. La mano fuerte del comandante se posicionó en su cadera y la guió delicadamente por la pista multicolor, de modo que a cada paso que daban, las luces se agitaban como si fueran pétalos de flores reales moviéndose bajo sus pies. La princesa nunca había bailado algo así, con su cuerpo tan apegado a su pareja. Sus ojos se fijaron en el rostro de Buzz, quien desviaba la vista casualmente. Sus giros eran delicados y, cuando la música sonaba con fuerza, él la alejaba para luego volver a traerla hacia él con giros que su falda quieta apenas podía mover. Buzz se movía con mucha maestría y a veces suspiraba.

—Es usted un increíble bailarín, señor Lightyear. ¿Así bailan todos en su planeta?

—No todos bailan El cascanueces, menos el Vals de las flores como nosotros hacemos.

Mira abrió los ojos curiosa.

—¿Entonces somos los primeros? —dijo ella con ilusión en su voz.

Buzz, por su parte, la miraba con profundidad, pero Mira Nova estaba tan concentrada en sus ilusiones que no notó que él no la miraba a ella.

—Lo somos... A-Al menos en su planeta. Verá, princesa, esta música forma parte de una danza profesional que nosotros llamamos ballet, y en mi planeta esta pieza es una de las más famosas y queridas para la temporada de fin del ciclo solar. La historia se trata de...

Buzz se dedicó a bailar y a hablar sobre la pieza con un conocimiento poco apropiado para un guardián espacial. Hablaba de la chica, de un cascanueces roto y unos ratones... pero a Mira Nova no le importaba eso. La música se clavaba en su mente como los pasos en su corazón. Sentía que flotaba cuando Buzz la alzaba y se sentía segura cuando él la retomaba entre sus brazos. Mira sintió que el salón desaparecía y la mirada de Buzz, originalmente distraída mientras hablaba de la obra, se transformaba en su mente en una mirada entregada, devota.

Enamorada.

¿Qué es esto que siento? ¿Es acaso... amor?

La música cesó en una nota alegre y Buzz concluyó inclinando su cuerpo hacia ella. Mira Nova soltó un jadeo cuando Buzz la enderezó y se alejó de ella con un paso en retroceso rápido. Se inclinó respetuosamente delante de ella.

—Ha sido un honor para mí haber compartido este baile con usted, princesa. Ahora, si me disculpa.

Buzz se dio la vuelta y volvió junto a su equipo, dejando a una princesa aún embelesada con las manos en su pecho y su mirada azul fija en la espalda del guardián espacial.

Y entonces supo que era él a quien estaba esperando para casarse.

Mira Nova tuvo la certeza cuando sintió su mano sobre su cadera y maldijo el vestido de acero frío que la privó del calor de su mano enguantada. La música se volvía a repetir en su cabeza en un bucle obsesivo mientras se sentía aún girando en su mente.

Cuando llegó la noche no pudo dormir. Y cuando su héroe se hubo marchado a su base para continuar con su labor, Mira Nova comunicó la decisión a sus padres, quienes no mostraron oposición.

Enviaron el comunicado al comandante, y semanas después recibió la respuesta.

El comandante, en un tono muy educado y formal, había rechazado la mano de la princesa con un mensaje contundente: no tenía contemplado el matrimonio. Mira Nova volvió a leer y a releer la misiva, revisando su caligrafía con una obsesión enfermiza. Luego se reía, pues en su mente sentía que en realidad era modestia. ¡Claro, claro! Era normal... de seguro que el comandante no se sentía digno de ella.

Mira Nova volvió a escribirle, esta vez con una carta más personal, hecha por ella misma y con su propio sello. Ahí le escribió sobre sus sentimientos, que aún le costaba explicar; de las sensaciones que sintió cuando sus manos se juntaron en ese vals terrano y de cómo la música que habían bailado ahora sonaba en su habitación, así como los videos de los bailes originales de la misma, pero que, para ella, no eran ni la mitad de hermosos que el baile de ambos. Le contó de lo que buscaba en una pareja real y le hizo saber que, de todos los seres que la habían pretendido, él era, de su galaxia y de todas las galaxias cercanas y sin explorar, el único digno para gobernar a su lado en Tangea.

La respuesta fue más tardía, hasta que finalmente llegó una tarde mientras observaba en su pantalla el ballet completo de El cascanueces, ahora sí encontrando belleza en los vestuarios y los bailes coreografiados —aunque cargados de un dramatismo que a ella no le gustaba—. Lightyear respondió con aún más firmeza a su decisión.

No.

Y su negativa era sencilla: porque simplemente él no sentía lo mismo por ella.

Mira Nova sintió el jarro de agua fría del rechazo en ese instante.

No lloró. Una princesa nunca lloraba, pero lo que sentía lo drenó con la ayuda del enojo. No hizo berrinche, porque las princesas no lloran por lo que quieren: lo consiguen. Y su padre, siendo el rey de Tangea, le prometió darle lo que ella más deseara.

—Hija mía, de todos los nobles, de todos los héroes en el mundo y de nuestro planeta... ¿y te vienes a encaprichar con el único que no siente nada por ti? —preguntó el padre con una sonrisa condescendiente.

—Lo quiero a él. Aunque no me ame ahora, aunque no sienta lo mismo por mí, no me importa. El amor vendrá después, como madre siempre ha dicho. Pero lo quiero a él o mi corazón y mi corona no tendrán razón ni futuro. Padre, tú lo puedes todo: haz que él se quede conmigo.

—¿Aunque no te ame?

—No importa que no lo haga hoy. El amor vendrá después.

Mira Nova observó el documento oficial con los ojos abiertos por el éxtasis, apenas conteniendo ese temblor que la sacudía por la emoción creciente al sostener el papel digital; observó el sello de su casa, el sello grabado de la Alianza junto a la firma del Jefe del Comando Estelar. Y por último, la firma legítima y fresca del comandante Lightyear, donde por fin aceptaba contraer nupcias con la princesa Mira Nova. La princesa bailó por todo su castillo, contenta por su logro.

Su padre cumplió su palabra, aunque de un modo extremo. Como la Tierra llevaba solo unos años dentro de la Alianza, su ciencia y su estilo de vida no representaban ningún interés para otros planetas, los cuales no se dedicaban a apadrinar ni formar alianzas con la Tierra para mantenerlos seguros en caso de peligro. Si bien la Alianza y el Comando Estelar los protegían, rodeados de planetas más avanzados no tenían nada que ofrecer y eran un blanco fácil para villanos espaciales. El rey de Tangea fue el primero en hacer una alianza de razas con los terranos, pero con una condición... Condición que, de ser rechazada, no solo permitiría a Tangea conquistar el planeta, sino también apropiarse de sus recursos, su vida... y su mano de obra.

Era bastante sucio, pero era lo que mejor le salía hacer, tomando en cuenta que la Alianza solo había incluido a la Tierra gracias a las proezas de Lightyear y su equipo terrano. La unión entre ambas razas se anunció con bombos y platillos en ambos mundos, y se comunicó que la princesa Mira Nova sería la representante de Tangea en la Tierra, más que todo para inculcar la cultura tangeana.

Buzz Lightyear la acompañaría en todo su debut y finalmente se casarían en Tangea cuando los acuerdos estuvieran firmados.

Buzz no se comunicó con ella, aunque esperaba que su embajador ya lo estuviera inculcando en las reglas de la corte. Se lo imaginaba molesto, derrotado, incluso humillado. Pero cuando se reunieran para ir a su planeta juntos, haría lo posible para ganarse su estima y su respeto, y pensaba que, si bien el acuerdo fue muy injusto para él, pronto entendería las ganancias de ser el rey de Tangea y comprendería que ella era su nuevo futuro.

Y el amor vendrá después.