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El pequeño-gran nido

Summary:

Leandro reflexionando sobre su nueva vida mientras hace un pichin

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La oscuridad reinaba en la pieza, adormilado agradeció el azul de sus ojos, a regañadientes salió del pequeño-gran nido en el que se encontraba; su alfa no hacía más que repetirle que volviese a su lugar que regresará a inhalar los hermosos olores que allí aguardaban por él, que volviese a entrecruzar piernas, pero si vejiga exigía una descarga, y por mucho que fuese un alfa posesivo mear encima de su omega era un límite que no planeaba sobrepasar, no era tan animal, al menos aún. 

 

Llegó al baño en suite sin hacer ruido, cosa que sintió como un logro, no había deformado el nido ni tropezado con las sábanas; ya había perdido la cuenta de las veces en las que despertó a su pareja por algo así.

 

Sacarse la pija de los pantalones jamás había sido tan placentero como en ese momento, poder al fin descargue fue glorioso, después de lavarse las manos abrió la puerta mirando la escena en la cama.

 

Era una cama muy amplia, una super kings size que Enzo se había emperrado en conseguir y Dios que buena elección fue al final del día, en ella descansaban, profundamente dormidos Enzo y Valentin, encajado el más joven en el pecho del omega mayor, dejando que la mano tatuada descansase en su cabellera, cabellera que Enzo había pasado horas acariciando hasta que los dos cayeron en brazos del morfeo; estaban dentro de un gran nido, uno que habían hecho entre los dos omegas. Por la mañana había recibido una llamada del club por lo que se vió obligado a salir por largas y desgastantes horas para llegar y encontrarse a los dos omegas trabajando en su proyecto, habían recolectado todas sus camisetas de fútbol, a excepción de que traía puesta, de la que estaba seguro que solo prescindieron por tener olor de uno de los directivos, también chaquetas, bufandas y algunas sábanas, junto a ropa de ellos, cuando entró a la habitación encontró a Enzo palpando y colocando los objetos que el colorado ponía, perfeccionando el nido, incluso en ese momento solo pudo pensar en lo maternal que estaba siendo su omega, e¡ahora valentín y enzo yacían dormidos, dejando su espacio libre, espacio que parecían empezar a darse cuenta que tan vacío estaba.

 

Con el mismo cuidado del que salió del nido, regresó, pasó la mano por los cabellos oscuros de su marido, dejando un leve beso en la frente mientras posaba su manos izquierda en la marca en su cuello, su marca, se aseguró que tanto el jugador del manchester como el colorado estuvieran bien tapados y abrigados antes de volverse a fundir en el abrazo. 

 

Le gustaba su vida, mucho, se habían casado hace relativamente poco, así que no habían tenido mucho tiempo para engendrar sus propios cachorros, menos con la diferencia de espacio que había entre ellos de normal, por lo que el instinto de omega sin supresores de Enzo buscó llenar el hueco de un cachorro y Leandro no podía estar más feliz. 

Un día, de entre tantos de concentración Enzo llegó con un Valentín Barco completamente marcado por su olor, un pendejo que siempre parecía tener cara de orto, pero había jugado en boca y a él le gustaba eso. Al principio la relación era una cosa de los dos omegas, que si bien no se llevaban suficiente edad para ser realmente cría y madre sí parecían crecer un vinculo. Tras varios meses, y escuchar conversaciones de forma accidental, se enteró él porque ambos omegas parecían tener esta relación tan particular. 

 

El colorado había sido abandonado por su padre, el único alfa que conocía, cuando se presentó, dejándole a él solo con su madre, quien poco después de que el chico entrase a la A de boca había regresado con el abandonico de su progenitor, corriendo de la casa, sin rumbo, sin familia. 

 

Enzo era una persona de familia, había crecido con sus 4 hermanos alfas y muchos primos, por lo que un cachorro abandonado le parecía el peor de los pecados. 

 

Él logró ganarse al que ahora llamaba alegremente su cachorro también, con paciencia, mimos y afecto, le era inevitable pensar la primera vez que sus compañeros de selección se dieron cuenta de la extraña dinamica familiar que habían logrado, antes de un amistoso el más joven estaba con más ansias de lo normal, por lo que sin pensarlo se posicionó a su izquierda dejando que su mano le diese caricias en el cuello mientras le decía que todo estaría bien dejando su olor encima del colorado, a los pocos minutos apareció su marido quien abrazó fuertemente a su cría, logrando así que ahora el olor sobre él fuese una mezcla de los de la pareja. 

 

Ese lunes por fin habían cuadrado los 3 unas vacaciones, y para festejar los omegas hicieron su nido, Enzo estaba completamente orgulloso del trabajo, se había estado tomando el trabajo de enseñarle a Barco como hacerlo, ya que descubrió hace poco como nunca había hecho ninguno. 

 

El también estaba orgulloso, su increíble omega era una madre nata, su cachorro era feliz y muy bueno haciendo nidos y su alfa interno estaba extasiado, tenía todo lo que quería, una pareja, un cachorro y tranquilidad, definitivamente podría quedarse allí para siempre, dejó un leve beso en la cabeza de valentin 

“buenas noches mis vidas” 

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