Actions

Work Header

Cuando la guardia cae

Summary:

Helena Berrycloth es una princesa extranjera que reside en el castillo de Shishitoren y que pronto contraerá matrimonio arreglado desde su niñez. Pero su corazón ya eligió al caballero de la corte Sako Kota.

Notes:

Lo escribí en el autobús así que es cortito, no tenía mucho tiempo (la vida adulta golpeando de nuevo)

Work Text:

Los adoquines de piedra, el color naranja de la casa Shishitoren. Todo le era familiar como las garras de una bestia que había conocido desde niño. 

Había jurado lealtad al reino, al escudo y a su monarca, pero el corazón de Sako Kota estaba lejos de pertenecer allí. Junto a Togame Jo, Tomiyama Choji e Inugami Teruomi; su deber era proteger la fortaleza que era Shishitoren. Sin embargo, la mente de Kota estaba lejos de concentrarse en esas obligaciones.

Había algo, o más bien alguien, que había raptado toda razón y sentido a sus latidos. Que había sembrado la ilusión de una primavera y el deseo de un secreto. 

Se escapaba cada noche cuando el turno de guardia cambiaba. 

El peligro se hilaba en cada aleteo de polillas nocturnas. 

Pero valía la pena… por ella. 

Helena Berrycloth era una princesa extranjera. La más bella que Kota hubiera visto en sus dos décadas de vida. Su cabello castaño era besado por el sol y sus ojos de un ámbar misterioso culminaban en una sonrisa enigmática. 

Kota sabía la verdad detrás de esos labios y el pestañeo gentil. 

Habían bastado las noches bajo la luz de la luna y el ruido de los grillos como únicos testigos. 

Helena sonreía y el mundo se paralizaba. 

Helena hablaba y era mejor que cualquier melodía susurrada. 

El mundo era una extensión de su amor. 

Una alegoría a todo lo que podrían ser.

La princesa estiraba los minutos en sus dedos, queriendo evitar el escape de los segundos efímeros como la existencia misma. Helena dejaría de ser una Berrycloth para contraer matrimonio con el príncipe de otro reino lejano cuyo nombre no importaba para su corazón. 

Kota entendía que era un amor destinado a diluirse en el río del olvido. 

Aunque… ¿Cómo podría olvidar a su princesa?

El castillo continuaba con sus rondas de seguridad, con su vida, sus bailes. El corazón de Helena estaba de luto sin que nadie, excepto Kota, se percatara de la evidencia de tristeza crónica en la mirada ambarina. 

Helena quería a Kota por su presencia, por lo segura que se sentía con él en tiempos de incertidumbre. Porque Kota era el único hombre que había logrado entrar en su fortaleza de mentiras y ver la verdad. 

El amor solía ser tan agridulce según las tragedias. Helena soñó con ser la protagonista de esas obras de teatro. 

Morir por el amor de un caballero. 

Y si ese caballero era Kota… 

La muerte era dulce en sus brazos.