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Straight by choice

Summary:

Porque el mundo está lleno de sabores, pero Franco había elegido toda su vida los mismos. Por elección propia, no lo malinterpreten. Siempre había tenido una cuchara en las manos y miles de gustos nuevos al alcance, sin embargo, jamás le llamaron la atención. ¿Qué cambiaría si un gusto nuevo viene con ojos verdes, rulos chocolatosos y una piel dorada como el atardecer? Nada, ¿verdad?

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

—¿Y? ¿Te sorprendí?

Charles se recostó aún más sobre el sillón, esperando su respuesta.

Franco lo miraba fijamente, intentando descifrar si esa era otra de sus mentiras.

—Me cuesta creerte, no te voy a mentir.

Russell, que llegaba con copas y una botella de vino blanco, se rió escuchando su respuesta.

—¿Por qué no le creés? —preguntó divertido, abriendo la botella para servirla.

—Porque dice lo mismo desde la secundaria y nunca se animó a hacer nada —respondió Franco con obviedad.

—¡Justamente por eso me tendrías que creer! ¡Ya tengo veinticinco! —se defendió Leclerc—. Hay cosas que no me animaba de más chico pero ahora que soy adulto sí me animo a hacerlas.

—Yo te creo, Charlie —dijo George pasándole una copa.

Franco rodó los ojos al escuchar a sus amigos.

—Ponele que te creo —cedió—. ¿Cuándo, supuestamente, se van a ver?

—Esta noche.

—Ah, entonces nos vas a abandonar por un hombre. Bueno saberlo —bromeó Russell.

—No es cualquier hombre, es mi primer hombre. Además, como si vos no lo hubieras hecho antes —lo empujó bromeando, mientras él se reía y negaba la clara verdad—. Hablando de mi hombre, necesito que me prestes una camisa o algo Georgie, no sé qué ponerme.

—Obvio, gordo. Ya mismo voy a buscar opciones.

Así, el dueño del departamento, se dirigió a su habitación en búsqueda de algo para prestarle a su amigo.

El celular de Leclerc vibró en la mesa ratona, un mensaje claro se dejó ver en la pantalla bajo el nombre de “Max”.
El castaño agarró su celular y una sonrisa se formó automáticamente en su rostro.

—Dice Max que me pasa a buscar cuando yo le diga —informó en voz alta mordiéndose el labio—. Todavía no le voy a decir igual, quiero seguir tomando un poco porque estoy muy nervioso. Aunque si es igual de dulce que por mensajes va a ser re linda compañía.

—No puedo creer que estés haciendo esto.

Francó habló después de unos segundos en los que se dedicó a beber el líquido de su copa mientras lo veía teclear entusiasmado.

—¿Qué cosa? —preguntó su amigo levantando la vista de su celular.

—Esto. Hablarte con un tipo de la nada, tener una cita, no sé.

—Uh, Franco. No te pongas en homofóbico, posta. No es momento.

—¿Eh? No es de homofóbico, boludo. Solo digo que es raro…

—Igual a veces sí decís cosas medio de homofóbico, gordi —acotó George mientras volvía con ropa en sus brazos—. Pero sabemos que no lo sos, sino no podrías ser mi amigo porque, bueno, soy el rey de los putos.

Los tres amigos se rieron ante el chasquido de dedos exagerado que hizo mientras hablaba.

Leclerc comenzó a probarse prendas de ropa, mirándose en el espejo de cuerpo completo que estaba a un lado del living. Después de someterse a los comentarios de George y a la aprobación de Franco, se terminó decidiendo por una chomba azul marino. Los dos mayores reían despreocupados, ya un poco bajo la influencia del alcohol, pero él no podía dejar de pensar para lo que se estaba preparando su amigo.

Charles se iba a ver con un tipo. Con un hombre.
¿Acaso solo para él era loco todo este asunto?
Es verdad que el hecho de probar con chicos era un comentario recurrente de parte de Charles desde que eran adolescentes, pero nunca había hecho nada concreto para hacerlo realidad. Es más, todo lo contrario. Había estado en dos relaciones largas de como cinco años cada una, y las dos relaciones fueron con mujeres. Tuvo idas y vueltas, principalmente en su primera relación, donde cortaban por una semana y volvían, pero esa semana entera Charles decía que era su momento de probar con un hombre, que el despecho lo iba a ayudar a ser valiente.

Spoiler alert: nunca lo hizo.

Entonces no lo podían culpar ahora de que se le haga raro o difícil de procesar lo que estaba apunto de suceder.

—¿Fran? —lo llamó George—. ¿Estás bien? Estás re colgado, gordi.

—Sí, perdón. Me quedé pensando en algo.

—¿En qué? ¿En que me voy a ver con chabón? —preguntó Charles riéndose, claramente jodiendo— ¿Estás celoso, Franchu?

El menor se rió y alejó la mano de su amigo que le agarró un cachete con fuerza para molestarlo.

—Te encantaría que te cumpliera el sueño de que me gusten los hombres para darte bola.

—¡Que malo! ¡Nunca te voy a perdonar que jamás me quisiste dar ni un solo beso! —se quejó Leclerc, haciéndose el ofendido.

—No me gustan los hombres, Char. Lo siento —respondió fingiendo tristeza.

—Dios. Era solo para probar si nos gustaba, exagerado.

—Es un error de la matrix que no seas gay, en serio —dijo Russell abriendo una nueva botella, que no sabían muy bien en qué momento apareció.

—¿Por qué? —le preguntó pasándole su copa.

—Porque sos un twink del carajo, Fran. Tendrías a tus pies a cualquiera con ese culo y esa cintura, gordi.

Charles aplaudió a sus palabras.

—¡Totalmente! ¡Siempre se lo dije! Es un desperdicio, deberías intentar como yo. Por ahí te gusta.

—Primero que todo, no, gracias —comenzó respondiendo Franco—. Y segundo, ni siquiera probaste todavía Charles, tampoco te hagas el curtido.

—Estás celoso porque ya tengo un hombre.

—Ni siquiera lo viste, mirá si el chabón es un orto.

—Como me hacen reír cuando se empiezan a pelear como hermanos —dijo Russell divertido, mientras veía a Leclerc desbloquear su celular y mostrarles la foto de su chico, orgulloso.

—Es literalmente Sid, de la era de hielo.

Ante ese comentario de Franco, George dejó salir una carcajada que retumbó en la habitación.
Okay, claramente el alcohol había hecho efecto.

—¡Nada que ver! —lo defendió Charles, ofendido—. Es re hot, ya te gustaría tener uno así.

—Jamás tendría tan mal gusto en hombres —contestó sin pensar—. Porque directamente no me gustan los hombres —agregó al final.

Los minutos comenzaron a pasar muy rápido entre charlas sin sentido y chistes que sacaban lágrimas de risa. Si había algo que Franco apreciaba en su vida era a sus dos amigos. Están con él desde la secundaria, entraron a su corazón y nunca más salieron. Eran un tridente perfecto: George era dulce, extremadamente amable y alegre. Charles era más extrovertido, frontal y ruidoso. Y Franco, según él, era el más pensante y medido, demasiado neurótico a veces, pero seguía siendo un charlatán de época. Tres caraduras, básicamente. Pero lo mejor que tenían en común era que cualquiera de los tres daría la vida por el otro sin dudarlo un segundo. Habían pasado muchas cosas fuertes juntos en su adolescencia y en sus primeros años de adultez. Y jamás se habían fallado.
El primer pacto de confianza y entrega absoluta a su amistad fue cuando en una pijamada a los 14 años George les confesó con lágrimas en los ojos que le gustaba uno de sus compañeros del colegio. Ese día los dos castaños lo escucharon atentamente, sin emitir comentarios hasta que terminara de decirles lo que quería, se podía notar como al más alto le estaba costando hacerlo, con nervios e incluso un poco de miedo de lo que obtendría como respuesta.
Esa noche ambos juraron protegerlo con su vida.

A medida que fueron creciendo, la sexualidad fue un tema mucho más común y recurrente entre sus edades. Es más, George había sido, por lejos, el que más parejas tuvo de los tres. Su familia recibió la noticia de su sexualidad con la mayor naturalidad del mundo. Los tres habían tenido charlas interminables animando a Russell a contárselos, asegurándole que eran personas excelentes, que iban a entender todo. Y, que si eso no sucedía, ellos iban a estar ahí para él.

Durante el secundario, Charles lidió con vivir en una casa llena de discusiones. Sus padres estiraron un matrimonio que no daba para más por muchos años, arrastrando a su hijo a un ambiente de tensión constante. Si bien nunca le faltó nada, y la atención estaba puesta en quién le daba más cosas a Charles para “ganar” su amor. Nada pudo con el malestar constante de ver y escuchar a sus papás decirse barbaridades todos los días. Por esa razón, durante años, el joven se fue quedando en casa de Franco y George la mayor cantidad de tiempo posible, intentando estar lo menos posible en su hogar. Hasta que a sus 17 años se separaron. Probablemente el día más feliz de la vida del castaño. Se quedó viviendo en casa de su mamá, pero seguía manteniendo contacto con el padre, la relación con ellos mejoró drásticamente después de esa separación, ambos adultos estaban mucho más serenos, felices y tranquilos.

En cuanto a Franco, vivía solo con su mamá desde siempre. Una mujer a la que le apasionaba trabajar, por lo que viajaba constantemente debido a eso. Él la amaba con todo su corazón, de verdad. Pero si era sincero sí había estado un poco ausente en su vida. Pero por esa misma razón jamás le faltó nada y tuvo mucho más de lo que quería. Había aprendido a vivir solo desde chico, cuando ya no lo dejaban con niñeras, y cuando pudo se mudó solo a un departamento. Por suerte sus amigos siempre estuvieron ahí para que nunca sintiera la soledad tan intensamente.

Tomó un largo trago a su copa de vino para cortar con sus pensamientos. No veía a su mamá hace bastante y por más que ahora ya sea un adulto, eso no sacaba el hecho de que la extrañaba.

—Dijo que llega en cinco —Charles lo trajo de nuevo al presente.

—Decile que lo esperás en cuatro —respondió Franco haciendo reír a los otros dos.

—Que ordinario que sos —George dijo aún riéndose—. Que envidia, yo también quiero tener una cita.

—¿No tuviste una la semana pasada? ¿Qué pasó con ese? —preguntó Leclerc mientras se paraba a mirarse al espejo.

—Me cayó bárbaro, muy copado.

—¿Y? ¿Por qué no se vieron más?.

—Era muy petizo para mí.

Charles rodó los ojos exasperado.

—Dios, sos igual a Franco. No pueden descartar a todos por cosas así de superficiales.

—Yo te banco, gordo —dijo Franco, chocando los cinco con su amigo para luego volver a comer las papas fritas que le habían traído.

—Igual, de verdad era muy petizo para mí.

—Pero si te cayó tan bien, ¿no podrías hacer una excepción?

—No quiero ser malo y no es para nada despectivo pero era mucha diferencia conmigo.

—Dejalo, Charles. Está perfecto lo que hiciste, George. Así como está perfecto cuando dejé de verme con la flaca esa que tenía la cabeza enorme. Siendo completamente despectivo.

—¡Franco! —George lo retó.

—Estoy jodiendo —dijo riéndose.

—Pasa que él esperaba que tuviera otra cabeza enorme —se burló su amigo volviendo con ellos a los sillones.

—¿Qué decís, pelotudo? —Franco le revoleó un almohadón que Leclerc agarró riéndose junto con George.

El celular en la mesa volvió a vibrar dejando ver el nombre “Max” en pantalla. Los tres se miraron sabiendo que eso significaba que seguramente ya estaba abajo. Lo despidieron en la puerta haciendo que prometiera que los iba a ir actualizando ante cualquier novedad. George le dio un discurso sobre que tenía que ser él mismo y que no estuviera tan nervioso, que una cita con un hombre no era tan diferente a una cita con una mujer.

Franco por dentro pensaba que eso era claramente una mentira.

Y, al fin, salió por la puerta.

 



Dos meses pasaron volando.
Tenía la suerte de disfrutar de su trabajo, su mamá lo recomendó para algunas empresas multinacionales como programador de sus sitios web. Al principio le molestaba el hecho de sentirse “acomodado” pero con el tiempo aprendió a valorar su trabajo, el cual le permitió conseguir otras ofertas mejores involucrándose más en la parte de diseño gráfico, que derivó en que sus jefes le aumentaran considerablemente el sueldo para convencerlo de quedarse.
Hoy en día ya lleva más de dos años trabajando con tres empresas distintas que lo valoran y lo hacen sentir cómodo.

Franco se tiró en la cama después de un largo día. Hoy tuvo que ir presencialmente a una de las empresas para reunirse con el sector de marketing y así poder coordinar la nueva imagen que quería adoptar “Grimoldi”. Viernes por la noche y acostarse a dormir a las diez era el mejor plan que se le podía ocurrir.

El celular vibró repetidamente a un costado de la cama obligándolo a pausar la serie que estaba viendo.


Grupo: “tricota😋” (nuevos mensajes)

charlie
CHICOS
AHUDA
NFLCKD
CHICOS
CHIDOD

georgie
QUE PASO???
ME ESTABA HACIENDO UNA MASCARILLA PERDON

franco
QUE PASA
minimo te tenés que estar muriendo para aparecer así

charlie
CHICOS ESTOY TEMBRLANDO

georgie
QUE PASO

franco
QUE PASA CHARLES

charlie
AY NO VOY A LLORAR OTRA VEZ EN SERIO

georgie
LLAMO A LA POLICIA????

charlie
SE ACUERDAN QUE LES CONTÉ
QUE MAX ME INVITÓ A UNA CITA
HOY A LA NOCHE

franco
SI
Y?

georgie
Y QUÉ PASÓ
CHARLES POR DIOS CONTÁ
NO VES QUE LA TENSION ME SACA ARRUGAS

charlie
BUENO NOS VIMOS EN UN RESTAURANTE RE CARO COSA QUE ERA RARA PORQUE SIEMPRE HACEMOS PLANES MAS INTIMOS NO SE NUNCA UN RESTAURANTE
Y YO ESTABA TODO CAGADO PORQUE ME DIJO QUE ME TENIA Q DECIR ALGO IMPORTANTE
Y YO DIJE OK ME VA A DEJAR

georgie
ay char por qué es eso lo primero que pensás?😕

charlie
no se es algo que trato en terapia siempre🙁

franco
podés terminar la historia en otro momento jugamos al psicoanálisis

charlie
BUENO SABEN QUE ME DIJO???
ME PIDIÓ PARA SER SU NOVIO😭😭😭😭

georgie
QUE

franco
quE

georgie
AY FELICIDADES CHAR TE LO MERECES MUCHISIMO😭😭
SE NOTA QUE SOS RE FELIZ CON ÉL

georgie
GRACIAS GORDO😭😭😭
Y SI
ES UN SOL LO AMO TE JURO ES EL MAS BUENO😭

franco
FELICIDADES
estoy shockeado pero FELICIDADES

georgie
GRACIAS GORDITO

georgie
shockeado por qué?
para mi era obvio

franco
o sea
si
pero pensé que iban a esperar un poco más de dos meses

charlie
yo también pensaba que todavía no me lo iba a pedir
es más, pensaba pedírselo yo como a los cuatro meses pero se me adelantó
y la verdad lo amé porque yo solo quise esperar todo ese tiempo para que no piense que soy un intenso de mierda😭

franco
entonces son dos intensos de mierda
encontraste a tu alma gemela char

charlie
literal🥺

georgie
yo los amo y les deseo lo mejor
PERO
no puedo creer que te pusiste de novio antes de que lo conozcamos hijo de puta

franco
totalmente
encima que es el primer chabón que se voltea
apenas y le vimos la cara alguna que otra vez por una foto

charlie
dios perdón
tienen razón
es que estamos todos muy ocupados siempre
es difícil coordinar

georgie
y si mañana organizamos para juntarnos?
vienen a casa así lo conocemos mientras tomamos algo

charlie
YA MISMO LE PREGUNTO

franco
y dónde estás vos?

charlie
en su departamento
se fue a bañar porque dijo que estuvo muy nervioso y transpiró todo con el traje que se puso😭
lo amo q hacía de traje más tierno

franco
q asco

charlie
q
la transpiración?
q trolo q sos
aparte es hot max transpirado🫦

georgie
jaksjjdkfjssjjsjs
es chistoso que el mas trolo de los tres sea franco

franco
?

georgie
hay q aceptar la realidad

charlie
max dijo que mañana puede
preguntó si puede llevar amigos
dijo que lo intimida ir solo

franco
ah es gay en serio

georgie
dios franco
siiii que traiga!!!🫦

 



La luz cálida del living de George era lo mejor de todo el departamento. No entendía bien por qué pero estaba tan perfectamente iluminado que se veía bien y, al mismo tiempo, se generaba un ambiente tranquilo que invitaba al descanso. Por eso siempre se reunían ahí, era perfecto para tomar un vino mientras charlabas de la vida.

Ese era de los planes que más disfrutaba en la vida, y saber que estaba rumbo a hacerlo, le mejoraba un poco el humor torcido con el que se levantó.
Aunque esta vez la ocasión era un poco más especial. No iban a ser solamente ellos tres, nuevas personas iban a entrar a su “santuario”. El principal era Max Verstappen, el novio de Charles.

Casi se frena en seco mientras caminaba por la calle rumbo al hogar de su amigo. Todavía no podía procesar bien el hecho de que Charles tenía novio.
Juraba con todo su corazón que no era un pensamiento homofóbico, si lo fuera no estaría yendo a conocerlo, sino que simplemente era raro. Conocer a alguien por tanto tiempo, estar acostumbrado a que haga una cosa y que sus gustos sean de cierta forma que cuando cambian tan drásticamente a uno lo sorprende. Analizó sus propios pensamientos intentando saber si estaban mal o no. Si estaba siendo una mierda o solo alguien sorprendido ante un gran cambio.
Porque además, Charles va y se pone de novio con el primer hombre que toca en su vida. ¡Y a los dos meses de conocerlo! Es loco. No pueden decirle que no es algo loco.
Sacudió la cabeza al llegar al edificio, intentando despejar su cabeza de los pensamientos… ¿cuestionables?

Estaba llegando casi una hora tarde, no fue a propósito. Lamentablemente tuvo que corregir una entrega del programador nuevo que estaba entrenando. Una de sus condiciones para quedarse en la empresa era tener más ayuda, no esperaba que él mismo tuviera que entrenar a la ayuda. Pero no le molestaba demasiado, por lo menos Kimi era gracioso

Al detener el ascensor y caminar hasta la puerta 63 escuchó unas carcajadas de sus amigos desde el interior. Golpeó un par de veces hasta que una figura alta apareció frente a él.

—¡Al fin, Fran! —George lo recibió con un beso en el cachete invitándolo a entrar.

—¿Llegó el rey? —preguntó Charles en broma gritando desde el living—. Por lo de llegar último, digo.

Franco rodó los ojos acercándose hacía el living.

—Más vale que ya tengas mi copa servida o cuando venga tu noviecito los voy a incomodar a todos. Voy a inventar infidelidades, no me importa nada.

Justo cuando terminó de pronunciar esas palabras cruzó el pasillo por completo y llegó al living. Donde cuatro personas lo recibieron.

Charles y Max estaban sentados juntos de un lado del sillón y, del otro lado, estaban dos chicos más que seguramente eran amigos de este último. El menor se sorprendió al verlos, ya que lo último que habían hablado por el grupo era que los demás iban a ir más tarde. Aunque es verdad que había sido hace ya un rato largo.

Las cuatro personas lo miraban riéndose de su cara de susto.

—Uh, no sabía que ya estaban acá. ¿George por qué no me avisás, boludo? —le recriminó a su amigo que llegaba detrás de él.

—¿Y yo que voy a saber que vas a entrar diciendo boludeces?

—Y si es lo único que dice —agregó Charles todavía riéndose del momento que se generó.

—Hola, soy Franco. Era joda lo que dije, quería molestar a Charles nada más —se disculpó el castaño mientras Max se paraba para saludarlo.

—Un gusto, y tranqui. Charles ya me dijo que se boludean todo el tiempo. Nosotros somos iguales —lo tranquilizó el rubio dándole un corto abrazo y girándose a presentar al resto—. Ellos son Alex y Lando.

Los dos chicos igualmente se levantaron de sus lugares para saludarlo. Uno de ellos era morocho de pelo lacio y oscuro, con ojos marrones y mucho más alto que él. Le dedicó una enorme sonrisa, Franco concluyó en un segundo que tenía cara de tipazo.
El segundo lo golpeó con su perfume apenas se acercó a él, un fuerte olor masculino lo inundó, pero no como algo que asfixiaba sino más bien que te atrapaba desde el primer segundo. Unos ojos verdes se pusieron frente a él, con unos rizos marcados color chocolate y una piel dorada, como si estuviera bronceado en pleno Agosto. Lucía reluciente, como alguien que se acababa de bañar, brillaba como si todos los colores alrededor lo ayudaran a resaltar. La remera y zapatillas blancas, la campera y jeans negros. Todo perfectamente combinado y en su lugar, encajando en los lugares justos. Y el perfume, no podía dejar de sentirse embobado con ese perfume.
Le tenía que preguntar cuál era.

De repente el chico levantó las cejas inclinando un poco la cabeza, al parecer esperando una respuesta.

—Tiene veinticinco. Te contesto yo porque parece que Franco vino con ganas de hacerse el payaso hoy —Charles intervino ante el silencio que se formó.

—Ah, perdón. Estoy muy quemado del laburo, tengo la cabeza en cualquier lado —se excusó una vez que todos tomaron asiento.

—¿A esta hora? —preguntó Alex.

—Sí, acabo de salir de la empresa de hecho. Me llamaron a último momento —Franco suspiró dándole un trago a la copa de vino que George le alcanzó.

—¿De que laburás? —preguntó Lando.

—Soy algo así como programador y diseñador gráfico de algunas empresas.

—Está a cargo de dos áreas diferentes en tres empresas distintas, tiene mucha gente a su cargo —agregó George, orgulloso.

—Sí, es tan capo que todas las decisiones pasan por él —continuó Charles, presumiéndolo.

—¿De verdad? —preguntó Alex, sorprendido.

—Están exagerando —respondió el menor intentando bajar la vara.

—¡Es en serio! Todo el tiempo le decimos que debería soltar un poco de trabajo porque lo explotan mucho —Russell cambió a un tono un poco más preocupado.

Franco rodó los ojos e intervino.

—¿Por qué estamos hablando de mi? Se supone que tenemos que estar interrogando al rubiecito de ahí.

Max se señaló a sí mismo como diciendo “¿Yo?” haciendo reír al grupo. En realidad sí se conocieron bastante porque como ya se había dicho antes, el tridente era muy charlatán, y mucho más con unas copas encima. Max a simple vista parecía un tipo tranquilo, gracioso de una forma muy sarcástica, muy centrado en la vida y en lo que quería hacer. No iba a mentir y decir que no le chocó un poco al principio ver la mano de Charles entrelazada con la del rubio. Pero tenía que hacerse la idea, eran novios y posiblemente harían más demostraciones de afecto frente a él en algún momento. Lo importante es que podía ver las pequeñas sonrisas de complicidad que compartía la pareja cuando alguno del grupo hacía reír al resto, denotando que lograron congeniar muy bien entre todos. Lo iba a admitir, eran tiernos.

La dinámica entre los seis funcionó a la perfección, como si se conocieran desde siempre. Manejaban el mismo humor, debatían sobre temas que les parecían interesantes a todos, porque para su sorpresa, tenían muchas cosas en común. De todas formas, desde hace un rato largo que todo era puras risas debido a las botellas vacías de vino que habían sobre la mesita.

—Son muy lindos —dijo George viendo la foto de unos gatos que Alex mostraba—. ¿Son todos tuyos?

—Sí, los tres son míos. Me encantaría tener muchos más, no hay animal que dé más amor que uno rescatado. Rescataría 10 más si pudiera.

—Ay, que tierno —volvió a reaccionar George poniendo una mano en su pecho.

Franco llevó su mirada disimuladamente hacia Charles quien hizo lo mismo. Claramente los dos estaban pensando igual, le gustaba. El menor mordió sus labios intentando no dejar salir la risa que le causaba lo obvio que era su amigo cuando alguien lo atraía.

Cuando volvió su vista al frente, el chico de rulos color chocolate lo estaba mirando. Había sentido el peso de unos ojos sobre él durante la noche pero no le dio mucha importancia, pensando que era algo común el ser observado con más detenimiento cuando estás con nuevas personas. Además Franco hablaba bastante, estaba acostumbrado a tener la atención en él, o si estaba con sus amigos, a que sean el centro de atención del momento.

Lando disimuladamente señaló con la cabeza en un movimiento corto a George y Alex que seguían hablando solos. Y dejó salir una pequeña sonrisa acompañado de un movimiento de cejas sugerente. Él también se dio cuenta.
Pensar que después se tiene que aguantar a Russell diciendo que no era alguien obvio y demasiado transparente, acusándolo de que él era mucho peor.
Franco cerró los ojos por unos segundos, dándole a entender que sí, tenía razón. Lando volvió a sonreír, esta vez guiñándole un ojo en el proceso.
No entendía bien qué era lo que hacía que todo en Lando pareciera tan… genial.

Como si cualquier movimiento, por más pequeño que fuera, lo hiciera ver relajado pero con una seguridad notable. La manera en que estaba vestido también acompañaba mucho a esa presencia desenvuelta y natural a la vez. La campera que tenía puesta cuando llegó ya no estaba y una camiseta blanca se dejaba ver. Ahora que podía observar mejor, parecía de una tela bastante fina que caía pesado sobre el cuerpo del chico, porque por más que no fuera ajustada, marcaba la parte superior de sus pectorales y pecho al caer suelta sobre su abdomen. Sus jeans negros eran anchos, claramente muy a la moda. Franco nunca había entendido muy bien cómo seguir la moda.
Lando llamaba la atención con facilidad, y eso contrastaba mucho con su personalidad tan tranquila. El chico simplemente era magnético.
No podía ni pensar en la cantidad de minas que debía levantarse.

—¿Nos terminamos otra botella? —Charles dijo sorprendido.

—¿Cuántas vamos? ¿Como cinco, no? —preguntó Alex riéndose.

—No creo que tantas —respondió Lando.

—Me parece que cinco, sí —Franco afirmó buscando con la vista las otras botellas que George había llevado a la cocina porque no le gustaba “estar acumulando tanto en la mesa”.

—Son de buen tomar en serio ustedes —Max comentó mirando a Charles.

—Te dije, gordo. Acá no andamos con troladas —el castaño comenzó a reírse por demás de lo que él mismo había dicho.

—Uh, le pegó a Charles —dijo Russell y empezó a reírse de la propia risa de su amigo.

—Perdimos a dos —Albon los miraba reírse sin sentido.

—No, no. Yo estoy bien —se recompuso Leclerc que ahora estaba recostado sobre el respaldo, con el brazo de su novio por detrás de su cabeza—. Es un milagro que Fran siga de pie.

—Debe ser porque estoy sentado, Charles —respondió irónicamente.

—¿No serás muy chistoso? —dijo Charles rodando los ojos mientras todos se reían—. ¿Querés que cuente que siempre sos el primero en terminar en pedo?

—La de anécdotas graciosas que hay de Franco en pedo —agregó George riéndose mientras recordaba—. Siempre termina dado vuelta… y no en el buen sentido.

—¿Qué buen sentido puede haber? —preguntó el menor divertido.

—Es un chiste de gays, Fran. No lo vas a entender —Russell le sacó importancia.

—Pero explicalo, boludo. Acá nadie entendió.

—Literalmente todos entendieron —Leclerc dijo con obviedad.

—¿Ustedes entendieron? —les preguntó directamente a los tres nuevos que asintieron como respuesta —. Bue, soy el único inocente parece.

—¡¿Inocente?! —preguntó Charles largando una carcajada.

—No puedo creer que se quiere vender como nene bueno con los nuevos —George negó con la cabeza.

—Yo soy un nene bueno.

—No seas morboso, Franco —Charles dijo mirándolo con una expresión exagerada de asco.

—Sos un enfermo, flaco —le dijo Franco riéndose.

Para ese momento se podía notar como el alcohol había alcanzado a todos en mayor o menor medida.

—¿En qué momento se puso todo tan porno? —intercedió Alex.

—Pará, Alex —Max lo frenó riéndose.

—Perdón, no pensé que iba a llegar tan lejos mi chiste —George dijo rellenando algunas de las copas.

—Ah, entonces sí era sexual tu chiste —lo acusó Franco.

—Dejá de hacerte el pelotudo —su amigo rodó los ojos sin creerle.

—¡En serio lo digo!

Obviamente que sabía a lo que se refería, más o menos, pero tenían ese juego entre ellos en donde Franco al ser hetero no entendía muchas cosas de todo ese mundo. Pero, en realidad, sí entendía… la mayoría al menos. Era irónico porque hacían ese juego desde siempre y Charles tampoco había estado nunca con un hombre, sin embargo el único con el que jodían así era con Franco.

—No es tan difícil, te muestro si querés —habló Lando de repente.

Franco lo miró con sus dos cejas levantadas, sorprendido. Lando tenía una sonrisa pícara en su rostro mientras el grupo explotaba de risa y algunos dejaban salir unos “¡Epaaa!”, “¡Ehh!”, entre carcajadas.
Pudo sentir como un ligero calor le subía por el pecho hasta el cuello queriendo llegar a su cara. Agradeció la luz tenue que había en el living.

—No creo que sea lo mío, gracias —respondió con toda la naturalidad que pudo al ser tomado tan por sorpresa.

—¿Creo dijo? —George puntualizó divertido en sus palabras.

—Sí, dijo creo —Charles lo apoyó.

—Es una forma de decir —dijo el menor rodando los ojos ante las boludeces de sus amigos.

—Igual está bien que diga creo, uno nunca sabe hasta que prueba —volvió a hablar Lando.

El tono divertido y juguetón en su voz hacía toda la conversación más ligera, lo que lo confundía de qué tan en serio estaba diciendo las cosas.

—¿Y vos cómo sabés que no probó? —Max preguntó de repente.

—Tenés razón —asintió Lando hacia su amigo y volvió su mirada hacia el castaño—. ¿No probaste, o sí?

—Nop, nunca.

—Y mirá que ha tenido oportunidades, todos mis amigos gays le tienen ganas —agregó George.

—Sin embargo, así como lo ven, solo tiene mujeres en su haber —Charles negó con la cabeza como si se estuviera lamentando.

Lando asentía ante las palabras que decían los chicos.

—Soy bastante irresistible, qué te puedo decir —bromeó Franco con una sonrisa sobradora.

—¿En serio? ¿Cien por ciento heterosexual? —preguntó Alex sorprendido, Franco asintió como respuesta.

—Te juro que sí, por más twink que parezca —dijo Charles con seriedad.

—Que pesado que sos con esa palabra —el castaño lo retó revoleándole un almohadón—. La aprendió hace poco y no deja de usarla el boludo este.

—Que loco —dijo Alex, que al parecer se había quedado pensando.

George largó una carcajada y preguntó:

—¿Tan loco te parece que Fran sea hetero?

—No, no. No es por eso. Es que hace mucho no conocía a alguien cien por ciento heterosexual.

—Yo siempre le digo que nadie es cien por ciento hetero —comentó Leclerc.

—Pero eso es por culpa de Lando —Verstappen agregó mirando a Alex, quien le contestó “tenés razón”, riéndose.

—¿Cómo? —preguntó George.

—Digamos que a nuestro amigo le gustan los desafíos —le respondió Max.

—Los desafíos de levantarse varones hetero —finalizó Albon.

—¿En serio? —Charles preguntó divertido mirando a Lando.

—No es que yo los busque, son coincidencias —comenzó a explicar el rizado, sus amigos se largaron a reír por lo que confesó—. Igual, sí es verdad que me suelen atraer.

Si se ponía a analizarlo, no le sorprendía tanto. Seguramente Lando era bisexual. Tenía pinta de bisexual, no creía que fuera solo gay luciendo así, seguramente se levantaba a todo lo que se le pasara por delante. Porque, como ya había concluido antes, el chico era magnético sin siquiera esforzarse en serlo.
La mirada de su amigo Leclerc se desvió hacia él, Franco rodó los ojos ante su sonrisa divertida. Estaba loco. Está bien que Lando fuera alguien fachero, atractivo o lo que sea, pero ni siquiera un hombre viéndose así de bien lo iba a atraer.

—Tranquilo igual —volvió a hablar el rizado llamando su atención —. No intento nada en donde no me dan lugar.

—No, tranquilo vos. Ni aunque te diera lugar podrías lograr algo —respondió automáticamente.

Una sonrisa de costado se le formó en los labios cuando sus cejas se arquearon, al parecer divertido con la respuesta que le acababa de dar el más joven.

—Uh, agarrensé los pantalones, muchachos —dijo Alex viendo el intercambio de miradas.

—Despertaron a la bestia —advirtió Max, con una gran sonrisa que contagió a su novio, ahora ambos estaban derechos en el sillón por la emoción.

—Mirá que si querés que pruebe, yo estoy.

—Vas a perder el tiempo.

Estaban los dos sentados enfrentados, la situación le causaba algo de gracia. O al menos así describía a la sensación que tenía en la panza. Podía ver a los chicos mover su cabeza como si se tratara de un partido de tenis. Incluso escuchaba los pequeños grititos que George dejaba escapar. Pero solo los veía de reojo porque Lando tenía su mirada clavada en sus ojos, y no pensaba ser él el primero en ceder y terminar esa batalla.

—Ya veremos eso. Quiero saber, ¿querés probar o no?

—Yo no quiero nada, vos podés hacer lo que quieras. No sos el primero en intentarlo —dijo encogiéndose de hombros, sobrado.

Un “Uhh” se escuchó en el living. Lando negó con la cabeza dejando salir una corta risa.

—Mirá que lo voy a tomar como un permiso, eh —le advirtió el ojiverde.

—Conmigo no vas a poder, Lando.

Incluso con la poca luz que había, pudo ver algo brillar en sus ojos.

Notes:

holaa, yo de nuevo con otra idea!! la vengo pensando hace bastante y me re gustó así que acá estoy, como siempre perdón si tiene errores y siéntanse libres de escribir lo que piensan en los comentarios!

gracias a las que siempre me leen, real que me hacen muy feliz con sus mensajitos siempre<3 las amo