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Melting on you

Summary:

La pesadilla robó el sueño de Selene. La simple idea de ser apartada de Rafayel sin la oportunidad de ser salvada la atemorizó que su único pensamiento al despertar era él, abrazarlo y sentir su maravilloso calor. Solo necesita comprobar que él sigue ahí y que el pasado desconocido no volverá a arrebatar su presente juntos.

Notes:

Estaba triste al escribir esto y solo pude pensar en Rafayel para sentirme mejor. Sigo triste, pero el escenario de él amando devotamente a MC me derrite el corazón y me hace sentirme mejor por un momento.

Espero que lo disfrutes y sí, eres libre de leer la apariencia de la MC a tu gusto, yo solo le di una por comodidad a la hora de escribir y comodidad conmigo misma.<3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

El agua la arrastraba con fuerza, con una intensidad que incluso parecía esconder sus gritos de ayuda mientras extendía su mano a él, a su único amado desde hace siglos.
Se sentía en peligro, como si ni siquiera supiera nadar. El agua entraba por su boca que gritaba en desespero, ahogándose a momentos mientras la voz desesperada de Rafayel la llamaba, intentando alcanzarla con una desesperación que no cabía en su cuerpo, ni por más divino que fuera.

No recordaba sus vidas pasadas de manera vivida, ni siquiera era completamente consciente de los acontecimientos del pasado, sin embargo, sabía desde que su relación se volvió íntima, que no deseaba estar lejos de él nunca; que no podría vivir sin su amado Lemuria.

──¡Selene!

Volvió a escuchar ese grito aterrorizado mientras la corriente aumentaba con la tormenta, arrastrandola al fondo de aquella agua que ahogaba sus pulmones, perdiendo la vista de cualquier luz de la naturaleza y siendo rodeada solo por el oscuro océano, intentando respirar sin éxito alguno; sin Rafayel para salvarla.

Un trueno abrió sus ojos bicolor, levantándose con sudor en su frente y lágrimas corriendo por sus mejillas, con la respiración y el corazón tan agitados que sentía iban a explotar en cualquier momento. Recorrió con la mirada su alrededor, percatandose entonces que estaba en su departamento, mirando la ventana descubierta de las cortinas con la lluvia anunciando su comienzo.

──Un sueño… Fue un sueño… ──repitió con su voz quebrándose en un instante, sorbiendo por su nariz y limpiando su sudor con el dorso de su mano──. Estoy viva…

Fue lo único que pudo pensar antes de levantarse y tomar su celular, mirando la hora: 2:24AM, mientras que su fondo de pantalla era el de siempre, de aquella foto con Rafayel en los cerezos que tanto le encantaban a la morena. Estaban juntos y todo fue nada más que un horrible sueño.

Su mano se posicionó en su pecho, sintiendo su corazón mientras tomaba la frecuencia de este para asegurarse de no sufrir ningún accidente, pero en su mente solo rondaba él, aquel pintor peli morado, originario de un reino perdido. No salió de sus principales pensamientos, levantándose de la cama para correr a tomar un suéter y un par de tenis, colocándoselos antes de salir rápidamente de su departamento.

Quería verlo. Necesitaba verlo ahora mismo.

Necesitaba sentir su calor, su voz en vivo y en directo, no importaba si hacía sus malos chistes y sus comentarios sarcásticos, eso le fascinaba, simplemente lo anhelaba a él en todo su ser.

Tomó su auto que dejó estacionado frente al edificio, empapandose en un instante con la helada lluvia mientras conducía con rapidez hasta la residencia del Lemuriano, llegando en un tiempo récord por su desesperación.
Al bajar de su auto, se mantuvo de pie un instante para observar la cortina cubriendo una ventana con la luz encendida, entonces supo así que él estaba despierto y no tendría que escabullirse para asustarlo, lo cual tampoco sonaba mal, le divertía molestarlo de regreso, no obstante, en ese momento, solo anhelaba tenerlo cerca.

Abrió el portón sin problema, conocía el código al ser ella su “Señorita guardaespaldas” y claro, su novia, entrando a la residencia que ya conocía en su totalidad, abriendo la puerta y por ende atrayendo la atención de Rafayel quien ya estaba de pie frente a la misma, con su camisa de pijama desabotonada y sus pantalones a juego con esta, cruzándose de brazos con una pequeña sonrisa ladina y una risa.

──¿Acaso acaba de llegar un cachorro perdido por la lluvia, cutie? ──fue un tono sutilmente sarcástico como siempre, mirándola empapada por la lluvia de pies a cabeza──. Mira lo emp–...

Pero sus palabras fueron interrumpidas por un fuerte abrazo de Selene, sintiendo sus brazos aferrarse a él como si estuviera por desaparecer y ante la cercanía, escuchando pequeños quejidos y suspiros de llanto. La conocía por completo, percatandose así que estuvo llorando, de inmediato devolviendo el abrazo y alzandola entre sus brazos sin problema alguno, algo que en cualquier ocasión disipaba las inseguridades de la morena.

No dijo nada, no por ahora, llevándola con él mientras la castaña se frotaba en su cuello, oliendo su aroma particular, con un toque de pintura en él que conocía también a la perfección. Y por supuesto a Rafayel no le importó en lo más mínimo sentir su cuerpo mojado mojarlo a él a su vez, aunque le preocupó, por supuesto, quitando con cuidado su chamarra para arrojarla en el piso mientras se sentaba en el sofá con ella sobre su cuerpo, sintiendo como temblaba y a veces aún sollozaba.

Su diestra acarició con dulzura y devoción pura su espalda, buscando darle confort mientras se calmaba para poder hablar un poco, aunque el silencio con ella tampoco le molestaba, necesitaba saber qué había ocurrido para hacerla llorar así.

──Necesitaba… Sentirte… ──susurró suavemente aún con la voz quebradiza, recibiendo en respuesta una suave risa del contrario, pero para nada burlona.

──Siempre estoy aquí, mi bonita ──besó su cabello mojado, haciéndola separarse un poco para ambos compartir miradas, limpiando las gotas que ya no se diferenciaban entre lágrimas──. Dejame ir por una toalla para secarte y ropa limpia, luego puedes contarme lo que te atormenta, ¿Bien?

Selene asintió, sintiendo como la bajaba de su regazo para sentarla con sumo cuidado en el sofá, no sin antes besar esos labios que tanto lo enloquecían desde hacia años.
Se fue solo un momento, con la morena mirando el cuadro que había dejado en un sketch aún, pero pudo reconocerse a sí misma en un instante; no había día en el que cuando lo descubría boceteando, nunca pudiera evitar hacerlo sobre ella, sobre su rostro, sus ojos o su cuerpo, robándole aquel pensamiento una tenue sonrisa por la sola idea de recordar cuán amada era por él, aún con los mil defectos que percibía en sí misma siempre.

Fue solo un instante al parecer para que Rafayel re apareciera con una toalla y una pijama de él para ella, quitándole su ropa empapada, incluso su ropa interior y aunque normalmente la devoraría con el simple hecho de ver su piel desnuda, aquel momento no lo ameritaba. Quería consolarla y cuidar su corazón de cualquier tormento que estuviera sufriendo, mirándola desnuda sin ninguna segunda intención, pero sí atreviéndose a acariciar delicadamente esa piel morena, causándole pequeñas cosquillas antes de comenzar a secarla con cariño.

──Me llamaste un cachorro mojado, Raf.

──No iba a decirte gato empapado porque no me gustan, pero tú sí me gustas.

Besó su rodilla mientras la secaba y la escuchaba reír, aparentemente más tranquila, ayudándola a ponerse el pantalón como si fuese una delicada muñeca de cristal, aunque para él lo era; Selene era su más preciado amor y tesoro. Luego siguió con su torso y brazos, poniendo la camisa que le quedaba algo grande y finalmente con su cabello, secando este con cuidado.
Al terminar, dejó la toalla sobre una silla, llevándose la ropa ajena para dejarla en un cesto de la lavandería y por fin volviendo a ella para alzarla nuevamente sin problema alguno a sus piernas, sentándose con ella así de cerca a él, acariciando sus mejillas.

 

──No quiero volver a hacerte sentir atormentada, pero, ¿Qué te trajo aquí a las casi 3AM, preciosa? ──cuestionó mientras acariciaba su rostro tan maravilloso, escuchando un suspiro por parte de ella.

──Tuve una pesadilla. Se sintió tan real que al despertar… Por un momento dudé si era la realidad. La corriente me arrastraba con una fuerza impensable y tú no lograbas alcanzarme… Hasta que el mar me tragó para ahogarme. No lograste alcanzarme y yo no podía escapar…

Rafayel frunció en ceño un momento mientras su amada explicaba lo acontecido en sus sueños. La sola idea de volver a perderla de nuevo, de no volver a ser capaz de salvarla para estar juntos siempre lo perseguía, pero ella era su analgesico, no obstante, pareciera que aquella noche los papeles dieron un giro.

Esos ojos bicolor, uno ligeramente rosado y el otro con una tonalidad azul grisácea que tanto le gustaban lo miraron con miedo, un miedo que logró entender a la perfección porque él, a diferencia de ella, la Selene de esta época, ya la había perdido en sus brazos antes, solo pudiendo estrecharla sutilmente entre sus brazos, con ella acurrucandose en su pecho, escuchando el latir de su corazón.

──Y al despertar solo sentí miedo. Necesitaba verte, sentir su calor y tu aroma para saber que estabas aquí… ──habló cerca de esa piel clara, sintiendo las manos contrarias acariciar su cintura.

──Nunca me iría de tu lado, cutie ──él respondió con su voz suave, besando su cabeza y luego tomando una de sus manos para besar el dorso de esta con amor──. Fue un muy mal sueño, pero estoy aquí. Estamos aquí y esta vez estoy seguro que nada podrá separarnos.

Aquellas palabras aunque pudieran sonar irreales, porque el destino es misterioso, parecieron darle una calma enorme al corazón de la castaña. Sus manos se juntaron, con los dedos de ambos abiertos y alineados; sus pieles contrastando en color con la otra, él con esa piel como una perla y ella como el calor del sol.

──No podría estar separada de ti nunca, Rafayel ──declaró sin pena algo obvio para ambos, sintiendo como él alzaba su rostro para depositar un dulce y tierno beso en sus labios.

──Yo tampoco, mi bonita, por eso te he buscado desde siempre. Y lo haré cada vez que sea necesario.

Sus palabras devolvieron la sonrisa a ese rostro que él amaba y adoraba con todo su ser, acomodando su cabello castaño oscuro sutilmente mientras ella parecía entretenida en sentir el calor de su piel contra la ajena, con sus manos entrelazando sus dedos finalmente.

──Te amo más que a mi existencia, preciosa. Quiero derretirme en ti. Estar terriblemente cerca, que mi propio ser desaparezca.

Confesó sin vergüenza, con tal facilidad que solo nacía con ella. Rafayel era muy diferente en su entorno alejado de Selene, tan diferente que seguramente ella lo desconocería, pero cuando se trataba de ella… Oh, ella, su gran amada, las palabras emergían desde lo más profundo de su corazón y alma, porque no hay nada que el Dios del mar no haría por su prometida.

──Nunca olvides eso, Selene, porque fuiste, eres y serás siempre mi amada prometida.

──Quiero serlo para siempre, Rafayel ──fue su respuesta sin dudarlo, estirándose un poco para alcanzar sus labios y dejar besos en ellos, besos suaves y dulces que hicieron sonreír al lemurian.

Con ello sellaron aquella innecesaria promesa. Y no porque fuese absurda, si no porque era lo obvio; estaban destinados desde hace tanto tiempo que resultaba imposible coexistir sin el otro, eran la mitad el uno del otro.

Los besos que compartían ambos eran tiernos, pero no por ello menos amorosos, cargados de devoción que no necesitaron más palabras para mantener la conversación. Selene se acomodó en su regazo, con los brazos de Rafayel rodeando su cintura, acariciando la piel ajena por encima de la tela mientras continuaron compartiendo besos, a veces pequeños y otras veces un poco más largos hasta que se separaron un poco.

──¿Qué pintabas, Raf? ──cuestionó mientras miraba el cuadro de nuevo en boceto, pero no era difícil de adivinar.

──A ti, ¿No es obvio, cutie? Perdí el sueño y decidí pintarte para despejarme.

──¿No podías dormir?

──Thomas me dejó mensajes hasta muy noche porque debo entregar un cuadro el lunes. No es que me importe mucho, pero tuve un deje de inspiración y decidí comenzarlo por fin con mi musa.

Ella solo rió suavemente pensando en Thomas y el gran estrés que siempre le causaba Rafayel, aunque no solía aplicarlo solo con él, si no también con ella, parecía ser su forma de comunicar el aprecio, sacando de quicio a otros.

──Seguro que te quedará muy bonito, todo lo que haces es fenomenal.

──Cuando se trata de pintarte a ti, todo luce hermoso ──su sonrisa decoró ese perfecto rostro, haciéndola sonrojar de golpe para esconderse en su cuello por la vergüenza repentina y arrancando una risa en el peli morado──. Admití mi insana devoción por ti y no reaccionaste así, solo con lo que ya te he dicho.

──Sabes que me avergüenzo cuando hablas de mí como si fuese la criatura más perfecta.

──Es que lo eres, mi amada prometida.

Le robó un beso sin más, escuchándola protestar y con ello pudiendo asegurarse que la morena había vuelto a la normalidad, que había logrado disipar sus miedos y sin ser muy consciente de ello, también los suyos. Pudo escucharla quejarse de que su cuerpo no era el ideal, pero él solo metió las manos bajo la tela de la camisa de pijama, apretando la cintura ajena sin importarle en absoluto sus “rollitos”.

──No me importa lo que digas, tu cuerpo es perfecto para mí, Selene. Con o sin pancita, da igual, eres tú la dueña de esta perfección ──calló la protesta ajena de inmediato con un beso para volver a alzarla entre sus brazos, acurrucandola en estos.

──Siempre sabes que decir ──su risa fue suave mientras era llevada a la habitación, con Rafayel recostandola delicadamente sobre la cama y besando su rostro y sus labios de nuevo.

──Es fácil expresarme contigo, cutie.

Ambos se sonrieron antes de abrazarse tan pegados que se fundirían en el otro de ser posible, Selene cerrando sus ojos mientras el peli morado acariciaba su cabello con una mano y con el otro brazo rodeaba su cuerpo para mantenerse cerca el uno del otro, escuchando las gotas de la lluvia golpear sus ventanas, solo disfrutando el momento de intimidad el uno con el otro.

Él estaba ahí. Ella estaba ahí.

Notes:

Quiero traer también más cosas de LADS porque sigo en boycott #IMissValko y obviamente one-shots con los demás chicos, tal vez haga una colección y por supuesto, con muuuucho contenido para mayores de edad porque amo escribir erotismo.

Besitos. <3