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El Iudex sale de paseo

Summary:

Furina solo quiere que Neuvillette salga de su oficina y pase un poco de tiempo con los habitantes de Fontaine.

Neuvillette no entiende por qué eso requiere un collar y una correa, pero acepta de todos modos.

Work Text:

Dentro de la oficina del Juez Supremo se escuchaban algunas voces.

—No.

—¡Pero ni siquiera has dejado que termine de explicarlo!

—No es necesario. La respuesta seguirá siendo la misma.

Furina infló las mejillas y cruzó los brazos frente al escritorio de Neuvillette. Llevaba varios minutos intentando convencerlo de algo que, desde su perspectiva, era perfectamente razonable, desde la perspectiva de Neuvillette, en cambio, era probablemente una de las propuestas más absurdas que había escuchado en mucho tiempo.

—Vamos, Neuvillette. Solo será por un rato.

—No.

—Podemos caminar por la ciudad

—Ya te dije que no.

—La gente se divertirá.

—Precisamente esa es una de las razones por las que me niego.

Furina entrecerró los ojos.

—Entonces... ¿te avergüenza?

Neuvillette levantó lentamente la mirada.

—No es una cuestión de vergüenz-

—¡Entonces hazlo!

—Ni siquiera me dejaste terminar, eso no constituye un argumento de todas formas.

Furina se llevó una mano al pecho, teatralmente ofendida.

—¡Eres el Iudex de Fontaine! ¡Se supone que deberías estar dispuesto a experimentar nuevas cosas!

—Ser el Iudex de Fontaine no implica aceptar todas las propuestas que se me presentan.

—¡Pero esta es especial!

Neuvillette suspiró y volvió a sus documentos.

—Señorita Furina, si ya termino de hacer un espectáculo en mi escritorio tengo trabajo que hacer.

Furina sonrió, aquella respuesta ya la había escuchado demasiadas veces.

—Entonces tendré que hacer que cambies de opinión.

—No pienso que—

—¡Mira! -Furina sacó algo que llevaba escondido detrás de la espalda.

Neuvillette se quedó inmóvil, lo que vio era un collar elegante, de cuero oscuro y adornado con un pequeño dragón azul que colgaba en la parte delantera, de él salía una correa a juego que Furina sostenía con una expresión de absoluto orgullo, hubo unos segundos de absoluto silencio pensando en una respuesta y finalmente contesto:

—No.

—¡Todavía no he dicho nada!

—No es necesario, puedo ver en tus ojos cuales son tus intenciones y no pienso aceptarlo.

—¿De verdad??¡Pero mira qué bonito es!

—Señorita Furina.

—Tiene incluso un pequeño dragón azul, lo hice yo misma.

—Furina.

—Y además combina perfectamente con tu ropa. 

—...no.

Furina dejó escapar un suspiro.

—Qué aburrido eres.

—Estoy comenzando a comprender por qué algunas personas prefieren no responder tus preguntas inmediatamente.

—¡Oye! ¡Hm! -Ella inflo sus mejillas yéndose de la habitación con los brazos cruzados 

Neuvillette volvió a lo que estaba haciendo, convencido de que el asunto ya había terminado, desafortunadamente el no sabía que esto solo acaba de empezar, unos minutos después, Furina apareció nuevamente frente a él.

—¿Y ahora qué?

Neuvillette levantó la mirada hacia ella, Furina aun sostenía el collar con la correa.

—He estado pensando.

—Oh no...

—¡Neuvillette!

—Disculpa, por favor continúa.

—Entiendo porque no quieres ponértelo, porque parece demasiado extraño...

—Correcto, así es.

—Entonces, podemos llamar esto de otra manera.

Neuvillette parpadeó.

—¿Cómo?

Furina sonrió orgullosamente.

—Un accesorio de paseo!!

Neuvillette permaneció en silencio.

—Eso...no cambia absolutamente nada.

—¡Claro que sí! Suena ahora mucho más elegante y concuerda mucho contigo

—Sigue siendo un collar con correa de todas formas.

—Pero ahora es un collar elegante con una correa aun mas elegante.

Neuvillette cerró los ojos durante unos segundos.

—¿Por qué estás tan determinada a hacer esto?

La expresión de Furina cambió ligeramente. Por primera vez dejó de sonreír de aquella manera exagerada.

—Porque...quiero pasar tiempo contigo.

Neuvillette abrió los ojos un poco pero se mantuvo en silencio esperando que ella profundice mas su respuesta, Furina sostuvo su mirada durante unos segundos antes de continuar.

—Y también porque quiero que salgas un poco de tu oficina, Siempre estás aquí, rodeado de documentos, informes y asuntos que resolver. Eres el Iudex de Fontaine, sí, pero eso no significa que tengas que limitarte a gobernar desde tu escritorio o descuidarte a ti mismo.

Neuvillette no respondió.

—Siempre te digo que deberías relacionarte más con la gente, hablar con ellos, caminar por la ciudad, conocer lo que hacen en su día a día... no solamente preocuparte por ellos desde una posición elevada, necesitas abrir mas tu corazón con ellos.

Furina bajó ligeramente la mirada.

—Los humanos no necesitan solamente un gobernante que resuelva sus problemas, también necesitan alguien que pueda compartir un momento con ellos, necesitan alguien que pueda conectar y  entenderlos de una forma mas personal y tú... bueno, tú necesitas aprender a hacer eso un poco más -Luego de decir eso Furina recuperó su tono energético y teatral y dijo:

—Por eso siempre te digo que deberías seguir mi ejemplo!!!

Neuvillette seguía sin responder, la contempló en silencio, aquello no era la primera vez que Furina se lo decía, durante mucho tiempo ella había intentado empujarlo, de una manera u otra hacia una mayor convivencia con los habitantes de Fontaine. A veces mediante invitaciones formales, otras simplemente arrastrándolo a situaciones que él jamás habría buscado por iniciativa propia, ella sabia mas que nadie que el nunca se metería en alguna situación trivial, pero había algo más en la forma en que Furina lo miraba ahora, algo que Neuvillette no terminó de comprender.

Neuvillette suspiró, ahora que ella había sacado ese tema a relucir, rechazarla lo haría sonar como un terco que no quiere cambiar su zona de comfort, el tomo un breve respiro y dijo:

—Entiendo tus buenas intenciones conmigo y todo pero...porque el collar?

—Oh! si te digo la verdad es para evitar que te eches para atrás, solo por si acaso

—Supongo que no puedo escapar de mi destino -Neuvillette dio un ultimo vistazo a su oficina antes de irse de la habitación con Furina.


...

 

Unos minutos después, ambos ya estaban caminando por las calles de Fontaine y Neuvillette llevaba puesto el collar en su cuello, la pequeña figura de un dragón azul descansaba sobre su pecho, mientras que la correa se extendía hasta la mano de Furina, mientras avanzaban caminando, Neuvillette no pudo evitar volver a pensar en todo aquello. Había observado muchas cosas extrañas durante su larga existencia ya incorporada en la sociedad humana. Había visto modas y tendencias humanas aparecer y desaparecer, costumbres que al principio le resultaban incomprensibles para su gusto y comportamientos que solo había llegado a entender después de observarlos durante años, pero esto, esto era diferente.

Furina había hablado de socializar con los humanos, de salir de su oficina, de caminar por Fontaine y relacionarse con sus habitantes y de alguna manera, había concluido que la mejor manera de lograrlo era colocarle un collar alrededor del cuello y sostenerlo con una correa.

Neuvillette frunció ligeramente el ceño confundido ante ese razonamiento, pero también considero que Furina era un Diosa y como había escuchado en algunas de las múltiples voces en las audiencias en las que el participo en la corte, "Intentar entender la voluntad de un Dios mas que darte paz y plenitud podría darte un dolor de cabeza", Neuvillette solamente asumió que se trataba de unas de sus excentricidades y que desafortunadamente ahora esta nueva excentricidad suya lo tiene a el como objetivo.

Pero...ahora que lo pensaba con detenimiento, aquello ni siquiera parecía una costumbre humana particularmente común, el había visto perros siendo llevados con correas innumerables veces, también había observado a algunos niños jugando con ellas y a dueños paseando tranquilamente junto a sus mascotas, pero jamás había visto a un adulto caminar por Fontaine de aquella manera, mucho menos a una persona normal, mucho menos a un Iudex anterior a el y definitivamente nunca había visto a Furina sujetando una correa unida al cuello de otra persona como si aquello fuera una actividad social perfectamente normal.

El miró de reojo a Furina, ella caminaba con una sonrisa satisfecha, completamente ajena —o fingiendo estarlo— a la cantidad de miradas que estaban recibiendo.

—Furina.

—¿Sí?

—Hay algo que no comprendo con esto.

—¿Qué cosa?

Neuvillette señaló discretamente la correa.

—¿Desde cuándo llevar una correa es una forma de socializar con los humanos?

Furina parpadeó.

—¿Qué?

—Has insistido en que esto me ayudará a relacionarme con los habitantes de Fontaine, pero no parece ser una costumbre particularmente extendida o común entre ellos.

Furina se quedó en silencio, luego miró la correa, después miró a Neuvillette.

—Bueno...no dije que fuera una costumbre humana en primer lugar

Neuvillette la observó fijamente.

—Entonces tu argumento inicial pierde sentido.

—¡No necesariamente!

—¿No? ¿Y porque no?

Furina sonrió —Es una manera de conseguir que salgas conmigo.

Neuvillette guardó silencio.

—Eso es diferente.

—Es mucho más honesto —admitió ella.

Neuvillette la contempló durante unos segundos, había algo en aquella respuesta que, inexplicablemente, le resultaba más difícil de rechazar que todos sus argumentos anteriores.

—Podrías simplemente haberlo dicho desde el principio.

—¿Y habrías aceptado?

—Probablemente no.

—Entonces hice bien al cambiar de estrategia.

Neuvillette dejó escapar un suspiro.

Furina soltó una risa.

—Además, no parece que estés tan incómodo.

Neuvillette bajó la mirada hacia el collar, la pequeña figura del dragón azul descansaba tranquilamente sobre su pecho.

—No he dicho que lo esté tampoco.

Furina lo miró de reojo y sus ojos se encontraron durante unos segundos.

—Entonces quizá no sea tan mala idea después de todo.

Neuvillette no respondió, pero tampoco apartó la mirada inmediatamente, Furina caminaba orgullosamente a su lado, sujetando la correa con una mano mientras intentaba contener la sonrisa que amenazaba con escapársele en cualquier momento, de vez en cuando, sus dedos se cerraban un poco más alrededor de la correa, solo para asegurarse de que Neuvillette continuaba a su lado y no hubiese optado por escaparse. Neuvillette lo notó pero no dijo nada.

Había algo extrañamente íntimo en aquella sensación. La suave tensión de la correa entre ambos, la cercanía de Furina caminando junto a él y aquella pequeña muestra de confianza que implicaba permitirle guiarlo por las calles de Fontaine y el solamente tiene que seguirla, no era desagradable, aunque prefería no pensar demasiado en ello.

Las personas que los vieron pasar simplemente se quedaron mirando, después comenzaron los murmullos.

—¿Ese es...?

—¿El Iudex?

—¿Por qué lleva un collar?

—Espera... ¿eso que tiene en el cuello está unido a una correa?

—¿Y Furina la está sosteniendo?

Neuvillette podía escuchar absolutamente todos esos murmullos y Furina también...y ella estaba haciendo un esfuerzo monumental histórico para no reírse, Neuvillette escucho eso también.

—No te rías —murmuró Neuvillette.

—¡No me estoy riendo!

—¡Te estás riendo!

—¡No es cierto!

—Furina.

—¡Está bien, está bien!

Furina respiro hondo, se tapó la boca, y siguieron caminaron unos metros más.

Entonces un niño que pasaba junto a ellos señaló a Neuvillette.

—¡Mamá! ¡Mira! ¡Ese señor tiene una correa!

Neuvillette cerró los ojos intentando ignorar que no escucho eso.

Furina comenzó a temblar de la risa.

—No.

—¿Qué? -siguió temblando

—No te atrevas.

Furina intentó contenerse y falló.

—¡JAJAJAJAJA!

Neuvillette continuó caminando como si nada hubiera sucedido.

—Me alegra que encuentres esto tan divertido -dijo con un pequeño sarcasmo

—¡Lo siento! ¡Lo siento! Es que...¡tu cara!

—Mi expresión no ha cambiado.

—¡Precisamente por eso! -Ella noto que mientras el seguía manteniendo su expresión serena, sus orejas se habían enrojecido bastante.

Furina siguió riéndose mientras avanzaban. sin embargo, después de unos minutos, llegaron a una zona donde varias melusinas se encontraban realizando sus tareas, una de ellas levantó la mirada y sus ojos se abrieron inmediatamente al reconocer a Neuvillette.

—¡Monsieur Neuvillette!

La melusina se acercó corriendo y, detrás de ella, otras dos también comenzaron a acercarse.

—¡Está paseando!

—¿Está con Furina?

—¿Qué es eso que tiene puesto?

Una de las melusinas observó el collar con curiosidad a lo que Furina se agachó un poco para quedar a su altura.

—Es un accesorio especial.

Neuvillette la miró de reojo.

—No es necesario que les mientas.

—¡No estoy mintiendo! Técnicamente es un accesorio.

La melusina miro la pequeña figura del dragón azul y la examinó.

—¡Es un dragón!

—Exactamente —dijo Furina con orgullo—. Lo escogí porque pensé que le quedaría bien.

Neuvillette observó el pequeño adorno.

—Debo reconocer que el diseño es bastante elaborado.

Furina sonrió.

—¿Ves? ¡Te gusta!

—No he dicho eso.

Las melusinas comenzaron a reírse.

—¡Monsieur Neuvillette parece un dragón!

—Eso tiene bastante más sentido que lo que estaban diciendo antes —respondió Neuvillette con gentileza.

Furina se llevó una mano a la boca para contener la risa.

—¿Y la Señorita Furina lo está paseando?

Neuvillette miró a Furina, ella seguía con su sonrisa.

—Sí -ella respondió 

—¿Y él obedece?

—¡Por supuesto que lo hace! 

Las melusinas se miraron entre si y dijeron:

—Vaya! ¡Monsieur Neuvillette es muy obediente!

—Esto está tomando un rumbo completamente diferente al que esperaba -Dijo Neuvillette

Furina se limpió una lágrima de risa.

—Bueno, al menos estás socializando.

Las melusinas comenzaron a caminar junto a ellos, haciendo preguntas sobre el paseo y comentando alegremente lo extraño que resultaba ver al Iudex fuera de su oficina y aunque al principio Neuvillette respondía con cierta rigidez, poco a poco comenzó a conversar con ellas.

Les preguntó por su trabajo, escuchó sus historias, incluso se detuvo cuando una de ellas quiso enseñarle algo que había encontrado durante sus labores, Furina observó la escena desde unos pasos atrás mientras que su sonrisa se volvió más tranquila, quizá ese era precisamente el objetivo, no necesitaba que Neuvillette se convirtiera en alguien completamente diferente. Solo quería que descubriera que podía formar parte de la vida cotidiana de Fontaine, no únicamente protegerla desde su posición como Iudex, después de unos minutos, las melusinas se despidieron y continuaron con su trabajo. Neuvillette retomó el camino junto a Furina.

Neuvillette miró hacia atrás por un momento y dijo:

—Debo admitir que fue agradable.

—Jeje, esto es solo el comienzo

Furina volvió a tomar la correa con ambas manos y comenzaron a caminar, no tuvieron que esperar mucho tiempo para encontrarse con otras personas, un grupo de comerciantes conversaba frente a uno de los establecimientos cuando reconocieron al Iudex. Una mujer mayor fue la primera en acercarse.

—Monsieur Neuvillette, qué sorpresa verlo por aquí.

Neuvillette hizo una pequeña inclinación de cabeza saludándolos

—Buenas tardes, espero que mi presencia en este lugar no amargue el ambiente.

—No se preocupe, el clima a estado bastante pesado estos días.

—¿Han tenido dificultades debido al clima? -Neuvillette no le había tomado importancia pero se dio cuenta que el sol estaba en su punto mas alto.

—Un poco, últimamente el clima a sido bastante soleado, he tenido que llevar mi sombrilla conmigo durante todo el día 

Neuvillette escuchó atentamente mientras ella explicaba la situación, hizo preguntas, quiso conocer los detalles y, finalmente se despidió de ella con tranquilidad, Furina permaneció a su lado en silencio, después se acercó un joven que llevaba varias cajas.

—¡Monsieur Neuvillette! No sabía que salía de la Corte de Fontaine

Neuvillette lo miró y respondió 

—Bueno, yo tampoco sabía que mi rutina había adquirido tal fama.

El joven soltó una carcajada.

—Bueno, es que normalmente solo lo vemos cuando hay algún juicio importante.

—Lo comprendo.

—Debería estar afuera más seguido

Neuvillette permaneció en silencio durante un instante, luego miró a Furina, ella estaba sonriendo únicamente siendo espectadora de la situación, por ahora

—Que coincidencia, parece que no eres el único que piensa eso —dijo finalmente.

Furina levantó ambas manos con expresión triunfal.

—¡Exactamente!

Poco a poco, más personas comenzaron a acercarse, algunos simplemente saludaban, otros hacían comentarios sobre el pequeño dragón azul del collar, una niña incluso preguntó si podía tocarlo, y Neuvillette se inclinó para que pudiera observarlo mejor, pero no pasó mucho tiempo antes de que la atención comenzara a dirigirse hacia la correa, un hombre que se encontraba cerca siguió con la mirada el pequeño tramo de cuero que descendía desde el collar hasta la mano de Furina.

—Disculpe, Señorita Furina...

Neuvillette lo miró.

—¿Sí?

El hombre señaló discretamente hacia Neuvillette.

—¿Realmente aceptó salir así?

—Después de mucho esfuerzo —respondió Furina.

—Empiezo a sospechar que no tuve otra opción —murmuró Neuvillette.

Furina lo miró con una sonrisa más suave.

—Si lo piensas, realmente puedes irte en cualquier momento

Neuvillette bajó la mirada hacia la correa, después la miró a ella, Furina tiró suavemente de la correa.

—Bueno, ya hemos llegado hasta aquí, así que terminamos con esto hasta el final

Neuvillette la siguió.

La conversación terminó extendiéndose mucho más de lo que él había previsto, habló con comerciantes, trabajadores, estudiantes y algunos ciudadanos que simplemente habían sentido curiosidad al verlo caminando por la ciudad, al principio sus respuestas fueron breves y formales, pero con el paso del tiempo comenzaron a relajarse, incluso llegó a sonreír un par de veces.

Furina lo observaba con una expresión satisfecha, solo había conseguido sacarlo de su oficina y el resto había ocurrido por sí solo, cuando finalmente dejaron atrás aquella zona, Neuvillette comentó: 

—Ahora entiendo lo que querías decir.

—¿Sobre qué?

—Sobre relacionarse con los habitantes de Fontaine.

—¿Y? -Furina esperaba una respuesta mas detallada

Neuvillette observó las calles que se extendían frente a ellos.

—Es...diferente escucharlos de manera profesional que conversar con ellos de esta manera.

—Jejeje ¿lo ves? No todo es tan malo

Neuvillette asintió lentamente.

—Sí.

Furina sonrió.

—Si has llegado a esa conclusión entonces esto ha valido la pena.

Neuvillette bajó la mirada hacia el pequeño dragón azul.

—Pero sigo considerando que es innecesario usar este accesorio.

—¡Pero te queda muy bien!

—Eso es muy discutible.

—No, no lo es.

Antes de que Neuvillette pudiera responder, escucharon una voz familiar.

—¿Monsieur Neuvillette? ¿Señorita Furina?

Ambos se detuvieron, al otro lado de la calle se encontraba Navia, que los observaba con una expresión de absoluta sorpresa, su mirada pasó de Furina a Neuvillette, después bajó lentamente hacia el collar y finalmente siguió la correa hasta la mano de Furina, en ese mismo orden. Navia parpadeó dos veces.

—...

Neuvillette permaneció inmóvil esperando un comentario, Furina inicio la conversación.

—Hola, Miss Navia.

Navia señaló lentamente el collar.

—¿Por qué el Juez Supremo tiene un collar con una correa?

Furina se llevó una mano al pecho.

—Es un accesorio de paseo.

Navia arqueó una ceja.

—Eso no responde mi pregunta si le soy sincera..

—Es una larga historia.

—Bueno, tengo tiempo -dijo abriendo su sombrilla

Neuvillette suspiró y comento

—No es necesario explicarlo.

—¡Claro que sí! —respondió Furina—. Además, quiero escuchar cómo lo cuentas tú.

Navia cruzó los brazos.

—Ahora tengo todavía más curiosidad

Neuvillette miró a Furina nuevamente y dijo:

—La señorita Furina me convenció de salir a caminar un rato por Fontaine.

—Si, eso lo entiendo

—Y también consideró apropiado que llevara esto.

—No había visto una moda así antes -Navia señaló el pequeño dragón azul.

—¿Y esta decoración?

Furina levantó ligeramente la correa.

—Eso fue idea mía.

Navia observó a Neuvillette durante unos segundos.

—Debo admitir que... le queda bastante bien, es muy adorable

Neuvillette cerró los ojos.

—Preferiría que no alentara esto, en especial en frente de ella.

Furina soltó una carcajada.

—¡Navia, dile que debería usarlo más seguido!

—¿Yo? No sé si debería involucrarme en esto...

—¡Por favor!

Navia volvió a mirar el collar.

—Bueno... al menos el decorativo es bonito.

—Gracias. -dijo Neuvillette cortesmente

Furina sonrió ampliamente.

—¿Lo ves? Ya hasta tienes la aprobación de la jefa de Spina Di Rosula

—No necesito aprobación. -dijo Neuvillette mirando hacia otro lado

Navia comenzó a reírse.

—Oh bueno, a todo esto ahora entiendo por qué todo el mundo estaba conglomerado aquí

Neuvillette suspiró, pero esta vez había una ligera sonrisa en su rostro.

—Supongo...que mi reputación ha sufrido un daño considerable hoy.

—No creo que sea tan grave —dijo Navia—. Aunque probablemente mañana toda Fontaine estará hablando de esto.

—No pienso que eso me haga sentir mas cómodo -dijo Neuvillette cruzando los brazos

Furina sonrió.

—Eso significa que tendrás que salir más seguido.

—¿Por qué?

—Para que tengan algo nuevo de qué hablar.

Neuvillette la miró con resignación, —Esa lógica es exactamente la razón por la que no debería escucharte.

Furina tiró suavemente de la correa.

—Vamos, vamos todavía quiero llevarte a ver el resto de la ciudad

Neuvillette apreto su mano y la coloco cerca de su boca fingiendo estar tosiendo

—Ejem Ejem...¿No tiene algo que decir al respecto? -Dijo mirando de reojo a Furina

—Eh? Ah! Lo-lo siento yo no me metería en medio de eso, parece ser un asunto entre ustedes dos -Navia levantó las manos

Furina sonrió triunfalmente y comenzó a caminar.

—¡Vamos, Neuvillette!

Neuvillette permaneció inmóvil durante un segundo, después suspiró y la siguió.

Talvez aquello no era tan terrible, había hablado con las melusinas las cuales debido a su tiempo en el trabajo las había descuidado un poco, había conversado con comerciantes, trabajadores y ciudadanos que normalmente solo veía desde el otro lado del palacio. Incluso había terminado encontrándose con Navia en medio de todo aquello.

Tal vez Furina tenía razón, este lugar, también era un lugar que podía recorrer y pertenecer, escuchar y conocer desde la misma altura que sus habitantes, la correa se tensó ligeramente cuando Furina se adelantó unos pasos.

—Furina.

—¿Sí?

—Espera porfavor.

Ella se detuvo y se volvió hacia él y por un instante, Neuvillette contempló la distancia que los separaba, luego caminó hasta quedar nuevamente a su lado, Furina sonrió y casi sin pensarlo, volvió a sujetar la correa con suavidad.

—¿Mejor?

Neuvillette asintió, continuaron caminando, la mano de Furina permanecía alrededor de la correa, y de vez en cuando tiraba suavemente de ella para indicarle el camino o simplemente para asegurarse de que siguiera a su lado, Neuvillette se dio cuenta de que ya no le prestaba atención a las miradas de los demás, tampoco al murmullo de las personas que los reconocían, su atención estaba centrada unicamente en Furina, en su voz, su risa, en la manera despreocupada en que caminaba junto a él y aunque jamás habría sabido explicar exactamente por qué, había algo reconfortante en sentir aquel collar alrededor de su cuello y la correa extendiéndose desde él hasta la mano de Furina, era una sensación extrañamente cálida, podía simplemente caminar a su lado y dejar que Furina lo guiara, el confia en que ella lo llevaría a algún lugar donde pudiera olvidarse, aunque fuera por unas horas, de todo aquello que pesaba sobre sus hombros.

Furina volvió a tirar suavemente de la correa.

—Vamos, Neuvillette.

Él la miró y ella le sonrió, el continuó caminando a su lado, había una parte de él que comenzaba a encontrar cierta comodidad en aquella pequeña pieza de cuero alrededor de su cuello, en la suave tensión de la correa entre ambos y, sobre todo, en saber que era Furina quien la sostenía, la idea le era extrañamente íntima, lo que le resultaba reconfortante no era realmente el collar,ni siquiera la correa, era la confianza de permitir que Furina lo guiara sin preguntarse constantemente hacia dónde se dirigían. La certeza de que, si ella tiraba suavemente de la correa, no era para obligarlo a seguirla, sino porque quería que permaneciera a su lado, Neuvillette podía apartarse cuando quisiera, quitarse el collar y soltarse de la correa, sin embargo, no quería hacerlo, podía simplemente ser Neuvillette y Furina parecía ser una de las pocas personas ante las que podía permitirse hacerlo.

Ella caminaba junto a él con aquella sonrisa que parecía iluminar incluso las calles más grises de Fontaine, no sabe cuantas fueron las veces en las que se desvinculo de la realidad solamente por observar su rostro pero cada vez que sus ojos se encontraban, Neuvillette sentía una extraña calidez instalarse en su pecho.

Furina volvió a tirar suavemente de la correa.

Esta vez, Neuvillette no necesitó que lo guiara, fue él quien acortó la distancia entre ambos.

—¿Vamos?

Neuvillette la miró durante unos segundos.

—Sí. -el sonrió 

Y siguieron caminando juntos, quizá no era tan terrible, quizá incluso había algo agradable en sentir el collar alrededor de su cuello, la correa sostenida por la mano de Furina y aquella suave sensación de estar siendo guiado por alguien en quien confiaba, quizá le gustaba que Furina tirara de la correa suavemente para acercarlo a ella, quizá le gustaba saber que, entre todas las personas de Fontaine, era ella quien caminaba a su lado siempre, en el fondo, le gustaba mucho más de lo que estaba dispuesto a admitir.


...


Aunque jamás admitiría eso en voz alta.