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Additional Tags:
Language:
Español
Stats:
Published:
2026-09-30
Completed:
2026-10-11
Words:
27,980
Chapters:
10/10
Comments:
1
Kudos:
7
Hits:
117

Tu alma // Lewus

Summary:

Marco y Robert se conocieron en el Borussia Dortmund cuando eran jóvenes. Fueron grandes amigos hasta que uno cambió de equipo. Cuando aún parecía que la amistad iba a sobresalir, no fue así.
Ahora, Reus recuerda y, aunque los tiempos eran diferentes, le gustaría volver y hacer lo que nunca pudo.

Notes:

Hi!! Esta es otra historia de un ship que me gusta un montón! Primero había pensado en hacerlo un One shot, pero después me entró la duda de si tenían que ser tan largo los 'cortos', entonces decidí hacerlo por partes, por ello si algún capítulo es más largo que el otro es porque lo dividí según cada apartado que iba a tener si lo hacía todo junto. ¡Espero les guste!

Aclaraciones:

• Capítulos con palabras de entre 1000 - 3000.

• Universo no tan alternativo.

• No busco asumir nada.

• No conozco mucho sobre los partidos de esa época, pero trataré de averiguar, aunque no me voy a centrar en eso.

• Es solo una historia.

• Creación mía. Si hay otra igual, no saber, pero aseguro que es sacado de mi cabeza.

• Cliché.

• Narrado desde la perspectiva de Reus, pero no es en primera persona.

• El tiempo es en 2020 a 2013-14.

• Voy a cambiar ciertos nombres porque no busco relacionar con exactitud a la realidad.

• Clásico "What if..."

• No soy experto escribiendo, solo me gusta.

• Posibles errores ortográficos.

• Escenas +18 xd, aunq no soy buena escribiendo ese tipo.

• Y el final es lit un spoiler del inicio.

Espero comenten qué les parece y que les guste tanto como a mí al escribirlo. Bye!

Chapter 1: 0.1

Chapter Text

Estaba en la comodidad de su sillón, revisando las publicaciones de Instagram, viendo una que otra novedad. 

 

No evitó detenerse a mirar a detalle una imagen. Salía un hombre y en sus brazos una bella niña recién nacida. Los rasgos delicados, la ropa rosadita de lana, el fondo que hacía evidente que estaba en un hospital, la sonrisa del padre y sobre todo la descripción de la imagen: "Mi bella niña, Kyara, estoy agradecido de que llegues a mi vida. Eres mi mayor orgullo." 

 

Oh Robert... Robert Lewandowski es padre de una hermosa niña llamada Kyara. Otra vez.

 

Cómo no va a conocerlo. Cómo no va a conocer ese nombre. 

Por qué aún lo recuerda tan claramente. 

Debería estar feliz con su familia. 

Debería haber olvidado todo y continuar. 

Enterrar su pasado y simplemente empezar de nuevo. 

Pero estaba claro que no podía. 

No debió entrar a esa aplicación. 

No debería estar descansando. 

No debería empezar a recordar. 

No debería arrepentirse de sus decisiones. 

No debería desear estar ahí. 

No debería llorar. Ya no era un joven emocional para dejarse ganar por el sentimiento, por sus pensamientos. No tiene por qué pensar en cambiar su vida cuando ya es perfecta. El hubiera no existe.

 

.

.

.

 

Recuerda ese día tan claramente. ¿Cómo podría olvidarlo? Estaba en el mejor momento de su vida, aún sin saber cómo terminaría, ¿quién podría saberlo?

 

Recordar eso era volver 8 años atrás. Tenía solo 23 años y estaba en una etapa donde empezaba a consolidar su carrera como jugador profesional, jugar en el Borussia Dortmund era lo que siempre quiso cuando empezó con el fútbol, vestir los colores y defenderlo. Estuvo en su cantera cuando era chico y volver con más experiencia lo emocionaba.

 

Recién se había presentado ese día y tenía que conocer a todo el equipo, mentiría si decía que no estaba nervioso, pero saludó a todos con demasiada amabilidad. Hasta que vio a alguien algo apartado del grupo, que estaba en su mundo, claro que sabía quién era, seguía a todos los jugadores del Borussia Dortmund y ese no sería la excepción.

 

—Espero que tu mala cara no sea porque he llegado. ¿He, Lewandowski? —Le habló, mientras aparecía dentro de su campo de visión, quizá se acercó con demasiada confianza, pero ya estaba hecho. Parece que su comentario hizo que se diera cuenta que tenía las cejas juntas porque enseguida suavizó su cara. —Venga —Dijo, extendiendo su mano hacia él —Soy Marco Reus. —El polaco estrechó su mano y se levantó para abrazarlo aún con las manos entre sus pechos—Espero que cuides de mí y seamos amigos. —Finalizó diciéndole en su oído y se separó mostrándole una sonrisa retadora, tratando de hacerlo tomar confianza y no hacer más incómodo su saludo.

 

Robert parecía aún sorprendido por lo que le dijo, ya empezaba a arrepentirse. Solo esperaba que no reaccione mal, además no sería correcto hacia alguien que recién conoce. Agradeció que le siga en lo que sea que había formado 

y le hable como si fueran amigos cercanos. Nunca más trataría de empezar una conversación, no era lo suyo y solo se dejó llevar por la emoción que tenía.

 

—No lo dudes. Espero que puedas seguir el ritmo para no retrasar al equipo. Sino te las verás conmigo.

 

Vio cómo la sonrisa de Lewandowski se hacía más grande y sincera, lo que hizo que él también se relajara y sonriera con honestidad, sin carillas para formar un verdadero lazo, que tomaría tiempo, pero no demasiado.

 

Aunque Lewandowski era alguien distante, poco expresivo, hasta introvertido, pero sobre todo respetuoso con la mayoría de sus compañeros de equipo (algo que era parte desde su crianza) y quizá sea solo porque Reus aún sentía que estaba en el paso de integración con los jugadores, por alguna razón no se le hizo difícil ser su amigo y eso que en ese ámbito eran similares, él también era algo tímido. Aún así, conectaron desde el primer día y eso fue mayormente por la insistencia de un joven menor que ellos, Mario Götze. 

 

El chico tenía sus 20 cumplidos y por más que quisiera justificar su actitud algo infantil con eso, no podía, porque su personalidad extrovertida lo impulsaba a ser así y eso, a veces, se lo agradecía, ya que así fue como Reus pudo formar mejores relaciones con los jugadores y al mismo tiempo, una gran amistad con Robert. 

 

El tiempo pasó. Cada vez era más notable cómo crecía su vínculo con Lewandowski, al mismo tiempo que sus habilidades en el campo, cosa que nunca dejaría pasar, pues se sentía más suelto, en confianza y tenía que decirlo, fue mayormente por la conexión que se creó entre los tres, aunque había veces que solo eran dos, ya que Mario, un joven muy hablador, era alguien en movimiento y eso les dio tiempo a ellos de conocerse mejor.

 

Compartir el campo con él era más ligero, manteniendo esa seriedad y la dedicación por ser cada vez mejor pero con esa compañía que solo subía más su energía, hacer juntos los entrenamientos en pareja, en grupos, nuevas técnicas, uno que otro secreto, metas, sueños. Aún no entendía por qué se había acercado a él, pero lo agradecía. 

 

Habían buenos resultados, la diferencia era notable y el estrés, que sentía por no querer fallar al tener casi realizado su sueño, iba disminuyendo y solo subían sus ánimos por cumplirlo, porque cada vez más era posible. 

 

Los resultados de los partidos hablaban por sí solos y eso lo hacía feliz. Ser titular, defender su camiseta y al poco tiempo marcar gol, era un gran inicio. Su sueño se cumplía. Siendo conocido, querido y jugando su deporte favorito como profesional, en el equipo que fue su inspiración. Mostrando sus habilidades en cada partido, siendo tan emocional con cada juego y siempre celebrando con euforia. 

 

En esos momentos era donde llegaba a congeniar con el equipo y con Robert, quien era más reservado, para entonces era él quien tomaba la iniciativa, pero después recibió el mismo trato de Robert. Poco a poco se volvían inseparables. Nunca pensó que tener una amistad sería lo mejor, pues cada uno tenía sus planes y no sabrías cuándo se irían, algo que no le gustaba. Pero por el momento disfrutaría el presente, donde era feliz en este mundo y a esa edad, lejos de cada logro personal y cada satisfacción individual, no había nada mejor que alguien con quién compartirlo. 

 

Sus familiares estaban, sus padres le brindan todo el apoyo posible desde la distancia, lo iban a ver cada vez que podían y eso, a veces, resultaba suficiente, y él podría devolverles todo su esfuerzo a través de sus logros. Pero, tener una amistad desinteresada, con quien compartían sus sueños y se apoyaban mutuamente, era muy distinto a cualquier familiar a distancia, porque él estaba presente.

 

Ser de distinta nacionalidad con Robert era lo que más le fascinaba de su amistad, habían tantas cosas que tenían que ir descubriendo del otro y no había nada que los apure. 

 

Así pasó medio año desde que se conocieron. Y vivieron experiencias en la cancha que no olvidaría.

 

Creía que todo seguiría así, estable, tranquilo, con mucho éxito, lo que sí fue. Pero su relación con Robert cambiaría un día y de la forma que menos lo pensaría. 

 

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