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pushing you away from me (but you come back with gravity)

Summary:

—Ya llegó tu novio —susurra Anna con entusiasmo y señala a punto detrás de Will.

La cabeza de Will gira a la dirección que apunta ella. Es Mike. Mike está en la puerta, quién levanta la mano agitándola en un saludo y le da una sonrisa. Will, en automático, le regresa el gesto. Vuelve su vista a Anna y parpadea.

—¿Qué? —pregunta Will, tal vez no escuchó bien.

—Tu novio —repite Anna en voz baja, apenas conteniendo su emoción—. Ya llegó.

Okay. Escuchó bien.

¿Qué?

No. No.

Will no tiene novio. Y mucho menos es Mike. ¿De qué habla?

O:

Dos meses después de mudarse a Nueva York en un departamento compartido con sus mejores amigos, Will se da cuenta del por qué sus sentimientos sobre Mike no han desaparecido. Concluye que alejarse es la solución adecuada.

Notes:

Hellooouu!!

Tomé este hilo de twt como inspiración, está dedicado a @upsidedwnbronco, muchas gracias!

La idea es básicamente que Will decide superar a Mike, a través de varias acciones poniendo un límite para ser solo mejores amigos.

Me proyecté con varios traumas que me dejó la serie, también tomé el canon y lo exageré. Todos los personajes que aparecen en la historia son byler shipers.

Consideraciones:
«» usé estos signos para flashbacks.

Una disculpa por los errores que puedan existir, disfruten!

Chapter 1: let me move on

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

—Se nos va a hacer tarde. —Se queja Will con el ceño fruncido. A unos cuantos pasos de él, Mike todavía está luchando para ponerse los zapatos.

—Un minuto. —Pide Mike, al finalizar se levanta rápido y toma su mochila—. Listo, vámonos.

La puerta del departamento se queda entreabierta, Will se detiene y se gira a Mike.

—Hoy tienes esa clase de teoría de la literatura, ¿cierto? ¿Llevas el libro que tanto estabas diciendo que no debías olvidar?

—Mierda, cierto. Espera. —Mike se da la media vuelta para correr a su habitación—. ¡Un minuto!

Un estruendo en la habitación de Mike llega a los oídos de Will, quien suelta un suspiro. No debería sorprenderle. Mike regresa un par de minutos más tarde con una sonrisa apenada.

—Ahora sí. Vamos.

No hay tantas personas en la estación del metro, Mike se adelanta para pagar ambos pasajes; dejando que Will entre primero y elija un par de asientos desocupados. Mike choca suavemente con el hombro de Will y se inclina a él.

—¿Lucas y Max salieron temprano? —pregunta Mike.

—Sí. Max quería comprar el pay de fresa de esa pastelería que está cerca de la Universidad y Lucas la acompañó.

—He escuchado que ese pay está muy bueno. Nunca hay cuando hemos ido.

—Siempre llegamos tarde. —Will alza una ceja mientras Mike se encoge de hombros—. ¿Ya sabes que película veremos hoy?

Es viernes. A los pocos días de ingresar a la Universidad y rentar un departamento juntos; Will y los demás se dieron cuenta que es complicado coincidir por sus horarios y proyectos. Hay días que pueden ir juntos a la Universidad pero regresar en horarios diferentes o viceversa. La idea surge por esa situación, tener un día en donde todos puedan coincidir: los viernes; después de la Universidad, cada uno se turna para proponer un plan, puede ser desde ver películas, salir a cenar, a caminar o a cualquier cosa que se les ocurra.

—Estaba pensando… Más allá de la puerta de los sueños —contesta Mike.

Will se detiene un segundo, le lanza una mirada extrañada a Mike.

—¿Quieres ver esa película?

Más allá de la puerta de los sueños es una película de terror que Will había visto varias veces cuando iba a la tienda de videos. Tenía meses que fue lanzada, Will se había detenido más de una ocasión para leer la sinopsis pero al final no la tomaba. Lucas y Max no son tan fanáticos de cierto tipo de películas de horror que sean muy explicitas.

—Sí… ¿No es una película que querías ver? —La voz de Mike suena confundida.

—Pero es tú turno de elegir... No tienes que elegir algo que yo quiera.

—Yo también la quiero ver. —Asegura Mike con una sonrisa—. Parece interesante.

—¿Estás seguro? Puedes elegir cualquier otra.

—Sí. No te preocupes.

Cuando la puerta del metro se abre en la estación donde deben bajarse, ambos salen y caminan a la Universidad. Mike lo acompaña casi todos los días; la mayoría de las veces cuando sus horarios de entrada coinciden. Las únicas veces que no llegan juntos son los días que las clases de Will inician después de las Mike. Al inicio, Will le había dicho a Mike que no era necesario trasladarse juntos, que llegaría tarde si seguía haciendo eso, pero Mike le aseguró que no era ningún problema, es lo que hacen los mejores amigos.

En algunas ocasiones, Will insiste y se enfrenta con la terquedad de Mike y con su respuesta favorita: no hay problema. Después de eso, Will toma la decisión de llegar más temprano a sus clases para también ayudar a Mike.

—¿Te veo en la cafetería después de tu clase de dibujo artístico? —pregunta Mike mientras caminan por el pasillo donde está el aula de Will.

—Sip. —Will se detiene al llegar a la puerta. Da un vistazo adentro, todavía no hay tantas personas—. Nos vemos al rato.

—Nos vemos —dice Mike sin moverse de su lugar.

—Um, sí. Nos vemos —repite Will divertido.

—Eh… Gracias. —Mike se aclara la garganta—. Por el libro, me has salvado la vida.

Will suelta unas risitas.

—De nada.

—Okay. Sí. Bueno… Nos vemos. —Mike se despide con un movimiento suave de su mano y se aleja con una caminata rápida.

Cuando Mike ya no está a la vista, Will entra al aula y se sienta a lado de Anna. La conoce desde hace dos meses; es la primera amiga que hizo en la Universidad. El primer día de clases, Will había llegado casi una hora temprano, un poco nervioso. Anna era la única en el aula, Will se sentó a lado de ella pensando que sería raro si no lo hacía. Ambos platicaron hasta que el profesor entró, congeniaron rápido. Ella es amable y divertida; es como él y Robin.

—¿Terminaste el dibujo que nos encargó el Sr. Ronald? —pregunta Anna mientras le extiende su libreta—. ¿Qué opinas?

El Sr. Ronald es su profesor de dibujo realista, en clase están practicando sombras y luces. Anna lo mira expectante por unos segundos.

—Te quedó muy bien. —Asegura Will con una sonrisa.

—¿Cómo quedó el tuyo? —pregunta Anna, sin esperar respuesta toma la mochila de Will y sacar el cuaderno—. ¿Cómo eres tan bueno en esto? Te quedó mejor que el mío.

—Estás exagerando.

Charlan por un poco más de tiempo hasta que el profesor se presenta e interrumpe la conversación. Entre las explicaciones del profesor, tomar apuntes y algún intercambio de palabras con Anna, llega la hora de comer. Will se dirige a la cafetería; Mike está en una de las mesas con dos bandejas. En cuanto Mike lo ve, levanta uno de sus brazos para llamar su atención.

—¿Esperaste mucho? —Will pregunta mientras toma asiento en frente de Mike.

—No. Me dio tiempo de traer la comida. —Mike mueve una de las bandejas, acercándola a Will.

—Gracias. —Will dice al notar su comida favorita.

—No es nada. ¿Cómo te fue en tus clases?

Las piernas de Mike se estiran debajo de la mesa rozando con las de Will, las pantorrillas de ambos quedan una a lado de la otra. Will ya está acostumbrado y no se queja; según Mike sus piernas son muy largas, necesita que estén extendidas cuando está sentado.

—Bien. El Sr. Ronald le puso una calificación perfecta a Anna por dibujarlo un poco más guapo de lo que es.

—El Sr. Ronald no es guapo —contesta Mike alzando ambas cejas.

—Nop.

Mike se ríe y dice:

—Fue inteligente.

—Lo sé, no se me ocurrió. ¿A ti cómo te fue?

—Ugh, me tocó hacer una historia con David, su idea es escribir sobre aliens vestidos de policías. —Mike suelta un suspiro—. Vestidos de policías… ¿No es raro?

David es uno de los varios amigos que tiene Mike en su clase. Las pocas veces que Will lo ha visto han sido en la cafetería y cuando Will visita a Mike en el aula. David es extravagante y habla mucho, parece buena persona.

—Un poco, pero es original, ¿no crees?

—Yo puedo hacer algo mejor —dice Mike con orgullo.

—Por supuesto —contesta Will sincero y Mike le sonríe.

Ambos siguen comiendo, la pierna de Mike se mueve de vez en cuando. Mike le ofrece de su postre: gelatina de uva. A Mike no le gusta tanto ese sabor, pero es uno de los favoritos de Will, quien la acepta sin pensarlo dos veces. Los dos se quedan en el comedor hasta que sus próximas clases están por comenzar.

Mike acompaña a Will de regreso al aula, se agacha a la altura de sus ojos y dice:

—¿Me esperas después de tus clases? Paso por ti.

—Sí.

—Bien. Nos vemos, Will.

—Nos vemos, Mike.

El asiento de Anna está vacío cuando Will llega. Ella aparece unos minutos más tarde, emocionada le cuenta que estuvo comiendo con Emily; es el nombre de la chica que le gusta. El profesor llega momentos más tarde y los pone a trabajar en un proyecto nuevo. Will se distrae entra las explicaciones y sin pensarlo mucho, traza algunas líneas en su libreta. Casi por finalizar, se da cuenta que está dibujando la silueta de Mike y sonríe, se lo mostrará más tarde.

Cuando las clases terminan los alumnos se levantan con rapidez. Will se toma su tiempo para guardar sus cosas y esperar a Mike, no debe tardar. Anna ya trae su mochila puesta, lo ve con curiosidad.

—¿Todavía no te vas? —pregunta ella.

—No, estoy esperando a alguien.

—¿A Mike?

—Sí.

—Okay, espero contigo. —Anna se vuelve a sentar a su lado.

Ella le pide algunas recomendaciones para mejorar su dibujo y Will le da algunos consejos que aplica en sus propias obras esperando que sean de ayuda. Todavía hay pocos estudiantes en el aula conversando entre ellos. Anna voltea a la puerta y su expresión cambia.

—Ya llegó tu novio —susurra Anna con entusiasmo y señala a punto detrás de Will.

La cabeza de Will gira a la dirección que apunta ella. Es Mike. Mike está en la puerta, quién levanta la mano agitándola en un saludo y le da una sonrisa. Will, en automático, le regresa el gesto. Vuelve su vista a Anna y parpadea.

—¿Qué? —pregunta Will, tal vez no escuchó bien.

—Tu novio —repite Anna en voz baja, apenas conteniendo su emoción—. Ya llegó.

Okay. Escuchó bien.

¿Qué?

No. No.

Will no tiene novio. Y mucho menos es Mike. ¿De qué habla?

La contempla por unos segundos más. El tono de ella no es de broma, no parece un chiste, no es sarcástico o malicioso. Tu novio lo dice como si fuera verdad con una alegría que Will no siente en ese momento. Tiene que dar una doble mirada al lugar donde está Mike para confirmar si es que existe alguna confusión, un error o algo más.

—Él… No es mi novio. —El estómago se Will se retuerce ante la idea y su boca se seca ante sus palabras.

—¿Apenas están saliendo? ¿Todavía no te lo pide? —pregunta Anna con inocencia.

Ella le está hablando en otro idioma, debe ser eso. Está equivocada. Muy equivocada.

—No. No. El no – no. Somos amigos, solo amigos.

—¿Estás… seguro? —Anna frunce el ceño.

—Somos mejores amigos —dice Will un poco más débil.

Mike lo está esperando. Anna no contesta, parece analizarlo, la mirada de ella se alterna entre él y Mike. Will siente la necesidad de alejarse de esa conversación. En la puerta todavía está Mike. Esperándolo.

—Ya es tarde. —Will se levanta de un movimiento—. Nos vemos el lunes.

Se da la media vuelta y logra escuchar un “Nos vemos” por parte de Anna. Will no se gira, va directo a Mike, quien todavía tiene una sonrisa en el rostro. Will camina junto a él por los pasillos de la Universidad mientras sus hombros se tocan entre sí.

—¿Dibujaste algo increíble hoy? —pregunta Mike con suavidad.

El recuerdo del dibujo de la silueta de Mike que hizo hace unas horas pasa por la mente de Will. No es raro que él trace cosas relacionadas con Mike; una vez dibujó a su personaje de D&D entre clases. Cuando Will se lo mostró, Mike se veía emocionado por la idea incluso le preguntó si podía regalárselo; Will, por supuesto, se lo dio.

Mike lo tiene en la pared de su habitación.

—Solo lo que los profesores nos pidieron. —contesta Will mirando al frente.

—Ah… Lo que sea que hayas hecho estoy seguro de que te quedó excelente. —La voz de Mike suena como si sonriera—. Cuando lleguemos a casa me enseñas qué hiciste, ¿sí?

—Claro… ¿Cómo te fue con la historia?

Will agradece que Mike cuenta a detalle sobre sus clases y conversaciones con David. No quiere hablar de él, sigue preguntando más cosas a Mike. El metro está lleno de personas; el espacio entre ambos es casi inexistente. Mike sigue charlando sin importarle los demás, en algunas ocasiones, Will no puede sostenerle la mirada.

De alguna manera, su mochila se siente más pesada.

 


 

La sala de su departamento no es muy grande; tienen un sillón donde caben tres personas demasiado juntas, tan juntas que se vuelve incómodo. En los días de película toman turnos: dos personas en el sillón y dos personas en sillas o en el suelo, ya es preferencia de cada uno. En frente del sillón tienen un televisor con una videocasetera.

Will está sentado en el suelo sobre un cojín, su espalda está recargada en una esquina del sillón. Lucas es quien está en seguida sobre el sillón, su brazo está sobre Max; en el regazo de ella está un recipiente con palomitas.

—No me gustan mucho las películas que son demasiado sangrientas. —Se queja Max.

—Ni modo, es lo que elegí —contesta Mike terminando de poner la película. Toma un cojín y lo pone a lado de Will, se recarga en él al sentarse.

—Yo te protejo si te asustas. —Le dice Lucas a Max con una sonrisa. Ella rueda los ojos, no dice nada más y se acomoda entre los brazos de Lucas.

—Estás pesado —murmura Will con el ceño fruncido.

El hombro de Mike recargado contra el suyo le imposibilita moverse mucho.

—Lo siento, no tengo respaldo —susurra Mike.

—Puedes tomar una silla.

Will se remueve un poco; Mike no muestra interés de apartarse. De hecho, parece que deja caer más su peso en Will.

—Nop, aquí estoy cómodo.

Will no tiene oportunidad de quejarse más porque la película comienza. Mike toma algunas de las palomitas que está sosteniendo Will. La atención absoluta de Will está en la pantalla; Max maldice en la parte donde el profesor es asesinado, Lucas dice algo inaudible para Will. Están en silencio cuando Julie es decapitada y Lucas es quien maldice en esa parte.

La voz de Mike resuena a su lado y Lucas contesta, Will deja de poner atención a la película en ese instante. El brazo de Mike pasa detrás de Will sobre sus hombros y empuja las piernas de Lucas.

—Cállate, me distraes. —Mike vuelve a empujar a Lucas.

—Sí, sí, está bien. —Lucas aparta sus piernas, acercándose más a Max—. No me toques.

—Cállense los dos —exige Max.

Un par de palomitas vuelan y caen sobre Mike.

—¡Oye! —Se queja Mike y mira mal a Lucas.

La mano contraria de Mike se acerca al recipiente con palomitas de Will pero este es más rápido y lo mueve.

—Ni lo pienses. —Will entrecierra los ojos.

—Lucas, ya. Basta. —Max lo reprende impidiéndole que vuelva a lanzar más palomitas.

Will ignora el puchero de Mike y Lucas pide perdón en voz baja; los dos se quedan en silencio. El brazo de Mike todavía está recargado en el sillón, a unos centímetros de los hombros de Will, Mike parece estar aún más inclinado a él. La atención de Will regresa a la película; Ben y Eric hacen un plan para derrotar al monstruo, Erik muere momentos después.

—Si tienes miedo puedes acurrucarte conmigo —susurra Mike en su oído.

No sabe en qué momento pasó; sobre sus hombros está el brazo de Mike, acomodado de manera perfecta. Will rueda los ojos y empuja levemente a Mike, sabe que lo dice de broma. Mike le sonríe.

Es cómodo, es normal, es como siempre. Will está relajado mientras Mike está a su lado. No hay espacio entre ellos.

La película termina y todos se quedan en silencio por unos momentos.

—¿Y luego? ¿Ben vive o muere? —Max tiene los brazos cruzados.

—Tal vez vive —contesta Lucas con duda—. Selló al monstruo y quedó atrapado.

—Entonces murió —dice Mike firme—. No hay probabilidad que Ben viva quedando encerrado con un monstruo.

—Odio los finales abiertos. —Will deja caer su cabeza atrás, el brazo de Mike le impide golpearse con el sillón.

—Yo igual —contesta Max apenas conteniendo un bostezo—. Ya es tarde y tengo sueño. Nos vemos, chicos.

—Hasta mañana. —Lucas se levanta del sillón siguiendo a Max.

—Descansen —contesta Will mientras que Mike solo mueve su mano de un lado a otro.

Max y Lucas entran a su habitación compartida. Mike se pone de pie, le ofrece una mano a Will para ayudarlo; Will la toma. Entre los dos acomodan el lugar antes de irse a sus respectivas habitaciones.

—Buenas noches, Will. —Mike usa ese tono suave que es habitual en él.

—Buenas noches, Mike. —Will sonríe y Mike le corresponde.

Es normal. Lo de siempre.

Las palabras de Anna no lo dejan durante toda la noche.

¿Eso es lo que hacen los mejores amigos, cierto?

 


 

«Un año después de la batalla de Vecna, los cinco están en el sótano de Mike. Dustin y Mike están acomodando el tablero para empezar una partida de D&D.

—¿Ya pensaron a cuál Universidad van a ir? —pregunta Dustin.

La conversación se detiene ante la duda. La escuela ha recibido varias campañas de diferentes Universidades para invitar a los alumnos que están por finalizar el año; les quedan algunos meses para que todos se gradúen. Max es quien rompe el silencio.

—Aún no sé —contesta ella sincera.

—Yo tampoco. Max y yo no hemos hablado sobre eso —dice Lucas, a su lado Max hace un movimiento afirmativo con la cabeza.

Los dedos de Will juguetean entre sí cuando él se anima a hablar.

—Yo sí. —Admite Will, el rostro de sus amigos refleja sorpresa—. Estaba pensando en NYU, donde está Jonathan.

Dustin asiente comprensivo y dice:

—Yo creo que iré a MIT.

Nadie dice nada por unos segundos mientras se miran. Están por convertirse en adultos; tal vez ya no puedan estar juntos de nuevo. No tanto como lo son en esos momentos.

—Estaría increíble si fuéramos a la misma Universidad. —El tono de Dustin es entusiasmado—. Se imaginan si compartiéramos un departamento.

—Sería un desastre. —Max sonríe—. No me quejaría en compartir con Will, pero con ustedes… Sería horrible.

Las quejas de Lucas, Mike y Dustin se mezclan y son incomprensibles para Will quien los observa divertido. Todos participan en esa fantasía, cada uno menciona qué cosas tendrían en sus habitaciones, qué desayunarían por las mañanas, qué harían los fines de semana. Will se permite visualizarlo y un golpe de nostalgia lo abruma por unos momentos.

No pueden estar juntos para siempre, los extrañaría; espera que en el futuro puedan reunirse con frecuencia. Después de todo lo que han pasado juntos, sabe con certeza que su amistad no terminará solo por estar a muchos kilómetros de distancia.

 

Días después, Will recibe una llamada de Max, invitándolo a su casa. Cuando Will llega, la madre de ella está en su trabajo. Ambos están sentados en el comedor mientras Max juega con el vaso que trae en sus manos.

—Lucas y yo hablamos… Estamos pensando en ir también a NYU —confiesa Max sus ojos fijos en el vaso por un par de segundos, toma aire y levanta la mirada—. Podríamos rentar un departamento juntos, los tres.

—¿De verdad? —Will pregunta con asombro.

Estar con dos de sus mejores amigos es mejor que estar solo en una nueva ciudad. No completamente solo; Jonathan está en Nueva York, pero él tiene su propia vida. Will no puede asegurar que su hermano estará siempre disponible para él. La idea de compartir un departamento con sus amigos lo emociona.

—Sí… —Max suelta un suspiro—. O tal vez los cuatro. Lucas está hablando con Mike sobre lo mismo.

—¿Mike?

Max asiente.

—Después de todo… Vecna… No sé. —Ella se queda sin decir nada por unos segundos—. Me gustaría que estemos todos juntos, ¿sabes?

—Sí, yo igual… ¿Crees que Mike quiera ir a la misma Universidad? —Will trata de no mostrar decepción en su voz.

—Claro. No sé por qué no dijo nada antes, pero sé que irá. —La seguridad de Max desconcierta a Will, quien se limita a asentir dudoso.

—¿Qué piensas estudiar? —pregunta Will con interés.

Will descubre que Max y Lucas quieren estudiar dentro de una rama similar. Max estudiará Terapia Física y Lucas, Medicina. Le resulta lógico; Will puede visualizarlos en un futuro a ambos trabajando en un hospital. Max le cuenta entusiasmada sobre sus planes de estudio y más detalles de la carrera.

 

Horas más tarde, la cabaña está vacía cuando Will regresa; su madre y Hopper aún deben estar en sus trabajos. Está a punto de tomar uno de sus cuadernos cuando se escuchan un par de golpes en la puerta. Se dirige a abrir, Mike aparece en su campo de visión, agitado. Su bicicleta está tirada a unos metros detrás de él. La visita toma de sorpresa a Will.

—Hola. —Suelta Mike sin aire e inhala profundo—. ¿Puedo pasar?

—Hola. ¿Qué? ¡Ah! Sí, claro. Adelante. —Will se mueve dándole espacio suficiente para que entre.

Mike toma asiento en el sillón y le hace una señal a Will para que haga lo mismo.

—Estaba pensando… Sobre la Universidad. —Mike alterna su mirada a diferentes puntos de la cabaña—. Lucas me dijo que va a ir a NYU con Max…

—¿Y qué piensas? —pregunta Will sonando más ansioso de lo que le gustaría.

—Es buena idea… —Mike traga saliva, sus ojos dejan de moverse quedando fijos en Will—. También quiero ir a NYU.

—¿En serio?

Sin que pueda evitarlo, una chispa de esperanza surge en el interior de Will. Los hombros de Mike tocan los suyos.

—Sí. —Mike sonríe tímido.

—Genial. —La expresión de Will copia la de Mike.

—Genial. —Repite Mike en un susurro.

Tal vez la fantasía no estaba tan lejos de ser realidad. La felicidad recorre el cuerpo de Will ante idea de seguir a lado de Mike y sus amigos. Cuando le cuentan a Dustin sobre sus planes, él no cambia de opinión sobre MIT. Los demás se decepcionan al instante.

—Massachusetts está a unas cuantas horas de Nueva York —dice Dustin despreocupado.»

 


 

Will es despertado por unos ruidos fuera de la habitación, pasos apresurados llegan a sus oídos. No comprende alguna de las frases que dice Mike, su voz es amortiguada por la puerta cerrada. Hay movimiento cerca de su puerta.

—Ya voy, Nancy —dice Mike con pesadez.

Segundos más tarde, se escucha un portazo y luego silencio.

El reloj marca que son las ocho en punto, es demasiado temprano. Mike estará pasando el fin de semana con Nancy por un proyecto en el cual ella le ayudará; Mike se lo informó a Will hace un par de días. Will verá a Jonathan más tarde, aún tiene tiempo; se acomoda y cierra los ojos para dormir un poco más.

Una hora y media después, el olor de café llega a su nariz. Will se levanta y con pasos lentos se dirige a la cocina; Lucas y Max ya están ahí. El pequeño espacio de su cocina hace que ambos estén hombro a hombro.

—Justo a tiempo. —Max le sonríe—. Vi la puerta de Mike abierta, ¿no está?

Lucas se mueve y le da espacio a Will para que se sirva una taza de café mientras que Max le pasa el azúcar.

—No. Fue con Nancy… ¿No les dijo? —Will le va varios sorbos a su café.

Max se encoge de hombros; ella se acerca al refrigerador quedándose varios segundos analizando lo que hay dentro.

—¿Tal vez? —Lucas se detiene pensativo—. No recuerdo la verdad.

—¿Huevos fritos, cierto? —pregunta Max y ambos asienten. Le pasa un paquete a Will—. ¿Me ayudas con el tocino?

—Sí. —Will acomoda un par de sartenes en la estufa—. Mike me dijo el martes, creo.

—Lucas, prepara la mesa. —Max saca del refrigerador varios huevos—. No sé, los libros de anatomía ocupan la mayoría de mi mente.

—Claro, amorcito. —Lucas toma un par de platos y vasos de un estante—. Es horrible, Will. Me estoy arrepintiendo de elegir esa carrera.

Will les lanza una mirada empática. Su departamento está lleno de libros de todos tamaños; Max se queja cuando Lucas no los ordena —sucede siempre— y ambos le agradecen a Will cuando los acomoda por ellos.

—Ni modo, no hay cambios —dice Max con una sonrisa.

Lucas termina de preparar la mesa y ayuda a Max y Will a servir la comida. Su mesa es apenas un espacio para cuatro personas; la silla a lado de Will se queda vacía por la ausencia de Mike. Las quejas de Max y Lucas sobre sus estudios y las cosas que tienen que aprenderse en poco tiempo predominan la conversación mientras que Will los deja desahogarse, escuchando y asintiendo.

—¿Saldrás hoy? —pregunta Lucas con curiosidad.

—Con Jonathan —contesta Will—. Va a tomar algunas unas fotos en Central Park.

—Que envidia —dice Max y Lucas asiente a su lado; ambos se ven desanimados—. Te diviertes por nosotros.

—Vamos a estar encerrados todo el fin leyendo libros con un millón de hojas—continúa Lucas con tristeza.

—Puedo traerles algo cuando regrese.

A ambos les brillan los ojos ante la propuesta de Will.

—Por favor compra esos pastelitos que venden por la casa de Jonathan —dice Max—. Son los mejores que he probado.

—Te lo juro —contesta Lucas—. Podría comerlos todos los días.

 

La mochila de Will está lista para cuando Jonathan pasa por él. Toman un autobús para llegar a Central Park y caminan un poco hasta llegar al punto donde su hermano quiere tomar sus fotografías. Jonathan le pasa una de sus cámaras a Will; ha estado practicando junto con su hermano, sabe que en algún punto tendrá clases sobre ese tema.

—¿Cómo van tus clases? —Jonathan apunta su cámara a diferentes lugares del parque.

—Bien… Mejor que Lucas y Max.

—Eligieron una carrera difícil.

—Ni me digas —contesta Will mientras hace algunas fotografías.

Jonathan lo corrige en algunas ocasiones y le da instrucciones de cómo tomar algunas fotos. Will se divierte lo suficiente para no pensar en Mike o en el comentario de Anna.

—¿Tienes tiempo? —Jonathan deja descansar su cámara y se gira a Will—. Para una comisión de pinturas, es para un video que estoy haciendo.

—Claro. —Will contesta sin dudar—. Es gratis por ser mi hermano.

—Qué bueno que me dices, ando corto de dinero. —Bromea Jonathan y Will se ríe.

Pasan por una pizzería para comprar la cena antes de llegar al departamento de Jonathan; su hermano le propone ver una película. Will ya está acomodado con un plato de pizza y palomitas cuando su hermano llega con la película en una de sus manos y un paquete en la otra.

—Estaba revelando unos rollos que tenía pendientes y me encontré con estas fotos.

Los brazos de Will se extienden para tomar para tomar el paquete. Al abrirlo la primera fotografía que aparece es donde están todos en su graduación, una sonrisa involuntaria parece en los labios de Will. Por largos minutos observa cada una a detalle; suelta una risa al ver una donde Dustin trata de subir por la espalda de Lucas mientras Lucas tiene cara de desconcierto y Max no perece querer estar ahí.

—Enviaré algunas a mamá y a la Sra. Wheeler —dice Jonathan.

Will asiente, distraído. Se detiene en una foto en particular: están Mike y Will abrazados. El brazo de Mike está sobre los hombros de Will, no hay espacio entre ellos. La mano de Will no se ve, recuerda que la había puesto sobre la espalda de Mike. Ambos tienen una sonrisa enorme. Se ven—

—Se ven felices —dice Jonathan como si le leyera el pensamiento, Will sube la mirada—. Es bueno que todavía estén así de unidos.

Nunca le dijo a su hermano sobre sus sentimientos hacia Mike. La mirada de Jonathan siempre parece saber más de lo que Will admite en voz alta. Muerde el interior de su mejilla, la última frase de Jonathan resuena en su cabeza y la conversación de Anna aparece de nuevo.

 ¿Podría simplemente – no sé – no pensar en eso?

—Bueno… —contesta Will cuando encuentra su voz, se esfuerza que suene normal—. Somos mejores amigos.

Jonathan lo examina por unos segundos, es familiar, como en California. Will se remueve incómodo en su asiento, después de unos momentos, su hermano asiente sin decir palabra alguna.

Respira cuando Jonathan cambia de tema.

 


 

«Jonathan no se despega de su cámara; toma una fotografía con cada paso que Will da. Joyce, por supuesto, está emocionada alentando a su hermano. Hopper los acompaña, haciendo lo que Joyce le indica mientras asiente de vez en cuando. Después del discurso de Dustin, la situación no es diferente.

—Karen, ¿quieres una foto con Mike? —La voz de Joyce es de entusiasmo, ofreciendo los servicios —gratuitos— de Jonathan a todos.

—¡Claro! —exclama la Sra. Wheeler con la misma emoción—. ¡Mike! ¡Ted! ¡Pónganse aquí!

Los tres siguen las indicaciones de Jonathan mientras él toma diferentes fotos; Holly y Nancy aparecen momentos después y se ajustan para incluirse. La mamá de Dustin aparece, seguida de los padres de Lucas y la mamá de Max. Joyce los invita a que se tomen fotos con sus hijos mientras que Jonathan acepta con una sonrisa y paciente los guía a todos para sacar las fotografías.

—Dios, que cansado —dice Mike a su lado, su voz está llena de fastidio—. No sé cómo Jonathan no dice nada.

—Le gusta lo que hace. —Will se encoge de hombros.

—Igual, que cansado, ¿no crees?

Antes de que Will pueda decir alguna palabra es interrumpido por la voz alegre de Joyce:

—¡Will, Mike! Pónganse para otra foto.

—¿De nuevo? —murmura Mike con una mueca.

Will lo ignora, sonríe y camina al lugar donde está apuntando su madre.

—Claro.

Dustin, Lucas y Max también se acercan; el brazo de la Sra. Wheeler aparece frente a ellos.

—Esperen —dice la Sra. Wheeler logrando que todos se detengan—. Primero una foto de ellos dos.

—Buena idea. —contesta Joyce feliz—. ¡Jonathan, toma la foto!

Will no tiene tiempo de pensar, un brazo se coloca sobre sus hombros y lo acerca. Es cálido; Will sonríe.»

 


 

Es tarde cuando Will llega a su departamento el domingo; lo suficiente para que todos estén dormidos. La mochila de Mike está en la sala. No hay otro ruido más que el silencio. Un alivio recorre el cuerpo de Will al no ver a nadie fuera de sus habitaciones, deja los pastelitos que compró en la mesa y se va a dormir, le resulta difícil conciliar el sueño.

Al día siguiente, Will se levanta más temprano de lo habitual y obliga a Mike a hacer lo mismo. Mike no se queja solo lo ve confundido.

—Olvidé una actividad que tengo que hacer con Anna. —Es lo único que ofrece Will y Mike asiente comprensivo.

No hay asientos disponibles en el metro, ambos se quedan parados cerca de la puerta. Mike se agacha un poco y pregunta:

—¿Qué tal tu fin de semana?

—Bien —dice Will con una pequeña sonrisa—. ¿Qué tal el tuyo? ¿Cómo está Nancy?

—También bien. Está estresada por unos exámenes, fue un poco cansado. —Mike abre la boca para decir algo más, Will se le adelanta:

—¿Aprendiste algo nuevo? ¿Qué hicieron?

Mike parpadea y después de un segundo continúa hablando.

—Eh, sí. Fuimos a una editorial a ver el proceso de publicación…

Conoce lo suficiente a Mike para saber cuándo preguntará algo, lo más probable es que quiera saber sobre el fin de semana de Will. Esta vez, Will hace las preguntas primero; es más fácil preguntar y escuchar, que hablar sobre él mismo. Se permite relajarse un poco, asintiendo en las partes adecuadas.

En frente de la puerta de su aula, Mike se despide y Will apenas contesta, no espera ni ve a Mike irse; se da la media vuelta y entra con rapidez. Agradece al cielo que Anna siempre llega temprano; ella ya se encuentra en su asiento cuando Will la busca con la mirada.

—¿Por qué piensas que Mike es mi novio? —pregunta Will tan pronto llega al lado de Anna.

Ni siquiera se tomó el tiempo para acomodarse o dejar su mochila. Las palabras se sienten extrañas en su boca y aún más escucharlas en voz alta.

—Antes que todo, buenos días. —Anna sonríe, su voz es animada.

—Buenos días —contesta Will sin compartir la misma energía—. Um, entonces… ¿Por qué?

—Lo parecen… —Anna se encoge de hombros—. Siempre están juntos. Mike te acompaña hasta aquí, viene por ti para comer juntos o irse a casa.

La forma en que ella lo dice parece tener un significado diferente, como si estar juntos significara ser novios.

—Eso puede hacerlo cualquier amigo. —Will intenta refutar.

—Sí. Sí. Pero —Anna hace énfasis en la palabra apuntándolo—. Siempre está pegado a ti, como… Muy pegado, ¿sabes? Están tocándose y las pocas veces que los he visto en la cafetería es él quien te compra la comida, ¿verdad?

Es cierto, Will no lo confirma en voz alta.

—Pero solo somos mejores amigos —insiste Will frunciendo el ceño—. Eso también lo puede hacer todo el mundo.

—Okay, sí. Tienes un punto. Pero… ¿Todo el tiempo?

—Mike es amable. —La respuesta sale de Will sin pensarlo demasiado. Anna levanta una ceja.

—¡Ya sé! No vas a poder decir nada contra esto. —La sonrisa de ella se amplía—. Él te llama por apodos cariñosos.

¿Qué?

—¿Qué? —pregunta Will incrédulo.

—Sí. Te llama hechicero.

¿Desde cuándo hechicero es un apodo cariñoso?

—¿Eso qué—

—Escúchame —interrumpe Anna levantando una de sus manos en señal de “espera”—. Mira, sé que ustedes son nerds, se puede ver desde kilómetros de distancia… Bueno, tú no pareces tanto como Mike.

—¿Gracias? Supongo.

—De nada. Pero Mike dice hechicero de forma, no sé, ¿tierna? ¿fascinado? Depende, a veces cambia su tono —La seguridad en Anna desconcierta a Will.

La mente de Will está en blanco.

—Y, bueno, ambos parecen enamorados, pero Mike más. —Anna hace un gesto pensativo—. Cómo – cómo obsesionado. ¡Sí! Obsesionado.

¿Obsesionado? ¿Mike? ¿Con quién?

Will no siente que este respirando. La conversación se está turnando diferente a lo que esperaba.

—Obsesionado de manera dulce —dice ella pareciendo arrepentirse de la palabra—. No obsesionado tipo acosador o algo así. Si no, como que siempre está ahí para ti. Ya sabes, tierno.

No. No puede ser. Ella está equivocada. Definitivamente.

—Mike y yo somos mejores amigos —repite Will, su tono de voz suena más flojo de lo esperado—. Es – esto es normal. Siempre somos así.

—¿Siempre? Wow…

Desecha la expresión de Anna y la inquietud que eso le causa. Will se aclara la garganta.

—Sí. Nadie ha dicho nada. Jamás. Estás viendo mal. —Hay más confianza en la voz de Will.

—¿Nadie? ¿Desde cuándo se conocen?

—Desde niños, teníamos cuatro años —confiesa Will—. Por eso somos cercanos, porque nos conocemos desde hace mucho tiempo.

Anna no dice nada por unos segundos, Will empieza a relajarse.

—Parecen mejores amigos tú y la chica pelirroja... También con el otro chico que te acompaña a veces, el que parece novio de la pelirroja.

—¿Max y Lucas? Son novios... Son mis mejores amigos.

—…Ellos sí parecen ser tus mejores amigos, Mike… No tanto. —Anna hace una mueca, parece dudar, un segundo más y continúa—. A veces hablas de Max y Lucas…Es raro, se me olvidan sus nombres. Pero siempre hablas de Mike…

—Porque somos mejores amigos. Los tres somos mejores amigos.

No desmiente lo de Mike, Will ni siquiera se había dado cuenta. Dios, ¿a quién está tratando de convencer?

—No creo ser la única que lo ve así. —Anna mira a su alrededor. Más personas se encontraban en el aula, Willa apenas fue consciente de ello—. ¡Adam! ¡Ven un momento!

Will no tiene oportunidad de decir nada cuando el chico aparece unos segundos después; Adam es un compañero que siempre plática con todos, él es amable y servicial. Los profesores lo adoran; tanto Will como Anna han hecho varios proyectos con él, es agradable conversar con él.

—Hola Anna, Will —Adam les sonríe.

—¡Hola! —exclama Ana con el mismo entusiasmo—. ¿Qué opinas de Mike y Will?

—Anna…

Ella le hace un sonido de ‘shh’ a Will mientras él desea que la tierra se abra y no escuchar nada más.

—¿Mike? —responde Adam, extrañado.

—El chico de cabello negro rizado que acompaña a Will. —Aclara Anna.

—¡Ah! Sí, ya sé quién es. Se ven lindos juntos, hacen buena pareja —dice Adam sincero.

Will se ha quedado sin voz, no puede emitir palabra alguna.

—¡Ajá! —contesta Anna triunfante, sin ser consciente de la batalla interna de Will —¿Qué opinas si te digo que son mejores amigos?

—¿En serio? —El rostro sorprendido de Adam se dirige a Will—. ¿Todavía no te pide que seas su novio?

Adam suena decepcionado, Will también lo está. No. Espera. No lo está. Esa sensación familiar en su interior que ha tenido desde que tenía catorce no es desilusión. Mike y él solo son mejores amigos.

—Tal vez pronto te pregunte. —Continúa Adam ante la falta de respuesta de Will—. Se ve muy enamorado.

Will no es capaz ni de abrir la boca, le da una mirada a Anna.

—Gracias Adam —contesta Anna—. Es todo, puedes regresar con los demás.

Cuando Adam se va, Anna lo espera expectante. Will no tiene palabras para ofrecerle. Se desploma en su asiento con mirada perdida, no habla. El profesor entra, Will no se relaja; la clase de nuevo es práctica de luces.

¿Qué acaba de pasar? ¿Qué es lo que está tratando de decir Anna?

¿Los dos enamorados? Todos están en silencio como para que Will se eche a reír de lo ridículo que es eso. Sería grosero interrumpir al profesor de esa manera mientras está explicando; también Will se vería como un loco por reírse de la nada.

Baja la mirada y tiene que parpadear varias veces por ese picor familiar en sus ojos. Will sabe que él está enamorado. Conoce sus sentimientos sobre Mike desde los catorce años, por Dios, sabe lo que significa. No es sorpresa. ¿Pero ambos?

Mike y él son mejores amigos… Siempre han sido así de unidos…

Tal vez necesita poner un poco de espacio entre ambos.

¿Ese es el por qué no ha podido superarlo?

 


 

La libreta de Will está en blanco cuando finalizan sus clases. Anna se disculpa, Will no puede sostenerle la mirada.

—No hay problema —contesta él con voz monótona.

En realidad, está agradecido.

 


 

La habitación de Mike casi siempre es un desastre: libros y hojas sueltas por el piso, alguna camisa tirada o arrojada en una esquina. El único lugar que está impecable es la cama; donde Will suele estar cuando pasa tiempo ahí. Will está sentado con un libro entre sus piernas mientras Mike está en la silla de su pequeño escritorio, escribiendo con rapidez y tachando segundos después.

—¿Terminaste la comisión de Jonathan? —pregunta Mike.

—Sí —contesta Will distraído mientras cambia de hoja—. No fue tan difícil.

—¿Crees que pueda pedirte un par de dibujos? Necesito inspiración.

Eso llama la atención de Will, cuando sube la mirada Mike está volteando a su dirección con una sonrisa.

—Dame tus ideas y lo hago.

—Te pago lo que quieras.

—No es necesario. —Will rueda los ojos.

La silla rechina un poco cuando Mike se levanta y se sienta a su lado. La distancia desaparece cuando sus hombros de tocan. De un segundo a otro, la rigidez aparece en el cuerpo de Will y cierra el libro con cuidado.

—Pero quiero pagarte —insiste Mike con seriedad—. No tienes porqué regalar tu arte.

Sus ojos conectan cuando Mike se inclina a su altura; la intensidad de su mirada hace que Will se remueva en su lugar. Will pone un par de milímetros entre ambos y Mike los vuelve a eliminar.

—No te preocupes. —Will se levanta de un movimiento y mira a su alrededor.

Desafortunadamente, la pintura que hizo a sus quince años es lo primero que ve. Esa pintura que había ‘comisionado’ para Jane. Un segundo y su vista se mueve al escritorio; las hojas con los apuntes de Mike están desordenadas, se resiste a acercarse y acomodarlas.

—Sabes que puedo pagarte —dice Mike con suavidad.

Un par de pasos se escuchan más cerca de Will, al mismo tiempo la sensación de sofocamiento crece en similar medida.

—¡Olvide algo! —exclama Will. Da unos pasos hacia atrás y mira a Mike—. Tengo que estudiar sobre... algo que nos pidió el Sr. Ronald.

—¿Lo olvidaste? —Mike frunce el ceño.

—Sí, estaba – estaba distraído. Necesito ir… —Will desvía su vista, hace un movimiento con una de sus manos señalando la puerta está a un par de pasos—. Lo siento, ¿nos vemos mañana?

Mike tarda varios segundos en contestar.

—Sí, nos vemos mañana.

No sabe que expresión está haciendo Mike, Will no se arriesga en voltear. Ya en su habitación se le escapa un suspiro tembloroso; no puede dejar de pensar en eso.

 


 

Will no se sienta a lado de Mike todo el tiempo. No lo hace.

Es vienes, de nuevo. Todos están en un restaurante de hamburguesas que está a unas cuantas calles de la Universidad; Lucas eligió ir ahí porque algunos de sus compañeros presumen que son las mejores hamburguesas que han probado y quiere comprobar si es cierto.

Max y Lucas están en el mostrador mientras que Mike y Will esperan en la fila. La señorita que está en la caja llama al siguiente y Mike camina a ella, se gira a Will y le hace una señal de que se acerque.

—¿Pasa algo? —pregunta Will confundido.

—¿Qué vas a querer? ¿Hamburguesa con doble queso?

Es su favorita; es lo que va a pedir. Will tarda en procesar la pregunta de Mike.

—¿Sí? Pero todavía no es mi turno.

—No te preocupes, es más rápido si compramos juntos. —Mike ya tiene la billetera en su mano mientras saca dinero y lo entrega a la señorita.

—¿Okay? Entonces, te doy mi parte.

La mano de Will se dirige a su pantalón para tomar su cartera; pero la de Mike es más rápida. Lo detiene agarrándolo del antebrazo.

—Yo invito. —El tono en la voz de Mike no da opción a refutar.

—Yo puedo pagar —insiste Will con el ceño fruncido y Mike imita su expresión.

—No me dejaste pagar la comisión del dibujo que te pedí. —Los labios de Mike empiezan a formar una sonrisa—. Acepta mi hamburguesa como intercambio.

—Pero—

—Es lo mínimo que puedo hacer, Will.

—…Okay —Will se aleja un par de pasos de Mike y su brazo ya no está siendo sostenido por la mano de Mike.

—Gracias. —Mike se gira al mostrador y termina de ordenar por ambos.

—¡Will, Mike! —exclama Max—. Vamos a estar allá.

La mano de Max apunta a una de las mesas vacías del restaurante cerca de la ventana. Lucas ya se dirige ahí con una bandeja entre sus manos.

—¡Okay! —contesta Will mientras Mike asiente en silencio.

Cuando la comida está en sus manos, ambos se dirigen dónde están Lucas y Max, quienes se encuentran sentados uno a lado del otro; lo cual es obvio, son novios. Will tiene que quedarse a lado de Mike. No porque quiera, sino porque es el único asiento disponible.

—Están deliciosas —dice Max al primer mordisco, los demás mueven su cabeza en aprobación sin dejar de comer.

—No voy a dudar de los chicos de nuevo —contesta Lucas con comida en la boca.

—No hables así. —Se queja Max con cara de disgusto.

—Es que está muy buena —dice Mike a su lado, imitando a Lucas.

—Que asco. —Will le da un empujón leve a Mike.

Mike tiene la decencia de sonreírle con los labios juntos. El brazo de Mike se estira para robarle papas fritas, roza contra Will. Se queda inmóvil y se recupera de un segundo a otro.

—¡Oye! Tienes las tuyas.

—Saben más ricas las que te dieron a ti —dice Mike sin pena.

Will rueda los ojos y no vuelve a reclamar. Acomoda su antebrazo en la mesa y lo ajusta de tal manera que su brazo y codo hacen un espacio entre ambos. Mike choca algunas ocasiones contra el codo de Will. La conversación sigue entre los cuatro con normalidad, Will no aparta el brazo en ningún momento.

Es el único contacto entre ellos.

 


 

Will está sentado en una de las mesas de la cafetería de la Universidad comiendo cuando Max aparece y se acomoda en una de las sillas.

—¿Dónde está Mike? —pregunta ella mirando alrededor.

—¿Por qué lo sabría? —contesta Will a la defensiva.

Ni siquiera había querido que el tono saliera así. Se arrepiente cuando Max le frunce el ceño.

—¿Siempre están juntos?

—No es cierto.

—Okay, puede que tengas razón. —Max levanta una ceja—. Pero siempre saben dónde está el otro… ¿Entonces?

Will toma un poco de aire y confiesa con resignación:

—Tiene que presentar un proyecto con David, se extendió su clase.

—Tan fácil que era decirme desde el inicio —dice Max divertida—. ¿Se pelearon o qué?

—¿Qué? ¡No! ¿Por qué – No. No nos peleamos. —Max lo examina por unos segundos y Will evade su mirada—. ¿Dónde está Lucas?

—Entregando un proyecto, no creo que tarde.

Como si fuera invocado, Lucas aparece momentos después sentándose en frente de Max. Ella no menciona a Mike de nuevo lo cual hace que Will se relaje, apenas está prestando atención a la plática de Max y Lucas. En un punto de la conversación Will se da cuenta que ´Max está justo en la silla conjunta a él.

No todo el tiempo se sienta a lado de Mike.

 


 

Al siguiente día, Will se encuentra a Max en uno de los pasillos de la Universidad. Ambos caminan a la cafetería donde Mike ya está en la fila para comprar su comida.

—Pasa primero. —Le dice Mike a Max haciéndose a un lado.

—Okay. —Max se mueve a tomar una de las bandejas.

—¿Lo mismo de siempre? —susurra Mike a lado de Will.

—Sí —contesta Will y frunce el ceño—. Pero pago yo.

Mike suelta un suspiro.

—No te preocupes por eso. Yo lo hago.

—Mike…

—¿Por la comisión?

—No. Ya la pagaste la hamburguesa, no—

—No es nada. —Lo interrumpe Mike e insiste con terquedad—. En serio.

Antes de que Will pueda seguir protestando, una de las personas que está detrás de ambos los apura y no le queda otra opción más que aceptar. Tiene que evitar que esto vuelva a pasar. Los tres se dirigen a una de las mesas vacías; Mike se sienta primero y Max elige la silla en contra parte de la de Mike. Los asientos vacíos son a lado o en frente de Mike.

Will tiene que decidir sentarse a lado de Mike o en frente de Mike. No hay otra alternativa; Max la tomó.

¿Por qué Max no se sentaba a lado o en frente de Mike? ¿Por qué tenía él que—

—¿No te vas a sentar? —Max lo ve desconcertada.

Will está parado sin moverse con la bandeja en sus manos.

—¿Qué? ¡Ah! Sí…

Le toma otros cinco segundos más; se sienta a lado de Mike. Lucas aparece con su comida y toma el asiento disponible a lado de Max.

—¿Aprobaste tu examen? —Le pregunta Mike a Lucas.

—Apenas.

La charla entre los cuatro fluye de manera natural. Will se descuida por unos momentos, de pronto una calidez familiar invade uno de sus lados; sus hombros están juntos con los de Mike.

¿Cómo pasó eso? ¿De verdad, cómo?

Se esfuerza en recordar el momento exacto, Will se rinde y concluye que es un misterio. Se separa un poco y vuelve a poner su brazo de tal forma que aumenta la distancia entre ambos.

Está consciente en todo momento.

 


 

Ha pasado una semana, Will está orgulloso de admitir que los toques accidentales han disminuido en gran parte.

Es cansado estar prestando atención a cada segundo que está con Mike; a veces Mike se inclina para verlo directo a los ojos, pasa un brazo sobre sus hombros, toma su muñeca o sus brazos se tocan entre sí. Es solo porque Mike es una persona táctil; nada más. Es Will quien anhela y se ilusiona por un simple contacto.

Will no lo rechaza abruptamente; se mueve con suavidad, se aleja unos centímetros, anuncia en voz alta que tiene algo que hacer para levantarse y apartarse. Hace lo necesario para crear una distancia sana entre ambos.

Tocan la puerta de su habitación con suavidad; es familiar y reconoce que es Mike. No le sorprende encontrarlo ahí al abrir.

—¿Puedo pasar? —pregunta Mike.

—Sí. —Will se hace a un lado para que Mike entre.

A diferencia de la habitación de Mike, la de Will está impecable. Mike no se tropieza con nada, tampoco tiene que evadir cosas en el suelo; se sienta con confianza en la cama de Will. Es normal, conocen la habitación del otro porque son mejores amigos.

Mike no dice nada por unos segundos y Will deja la puerta entrecerrada.

—¿Pasó algo? —Will no se mueve, está parado cerca de la entrada de su habitación.

—¿Qué? Eh, no. No. Para nada. —Mike tiene la mirada baja en las manos que están entrelazadas en su regazo.

El silencio se extiende otro momento; el peso de Will cambia de un pie a otro varias veces. Le da un vistazo a Mike por unos segundos antes de voltear a cualquier otro lado de su propia habitación.

—¿Estás bien? —El repentino sonido de la voz de Mike ocasiona que Will se sobresalte—. Digo… ¿Todo está bien? ¿Ha pasado algo?

—¿No? Quiero decir – sí. Todo está bien. —Will dirige sus ojos a Mike, frunce el ceño al no hacer contacto visual con él—. ¿Por qué lo preguntas?

Mike levanta la mirada, hay un rastro de seriedad en su expresión. Will quiere evadirla, pero sabe que no debe hacerlo.

—¿Estás seguro? —insiste Mike.

Will traga saliva y asiente fingiendo seguridad.

—Sí. Estoy bien.

Mike no dice nada más, tampoco aparta su mirada. Will respira hondo y se acerca a Mike.

—¿Tú estás bien? —Will se detiene a unos pasos de Mike. No se sienta a su lado, no lo toca—. ¿Por qué preguntas eso?

—Es que – lo que pasa – no sé. —Mike suelta un ruido frustrado—. Creo que estás – un poco… distante – o algo así – no sé.

¿Distante? No lo está. Es raro que Mike lo mencione cuando Will sigue siendo el mismo. Solo hay espacio entre ellos; espacio físico. No es igual.

—No entiendo —dice Will sincero—. ¿Por qué lo dices?

Mike se encoge de hombros y aprieta los labios. A Will le da un pequeño espasmo en una de sus manos; desea ponerla sobre el hombro de Mike y apretar con suavidad para transmitirle confianza. No lo hace, en su lugar estabiliza su voz y contesta:

—Estoy bien, Mike.

—Okay. —Las cejas de Mike están levemente juntas—. Okay. Si tú lo dices… ¿Quieres pasar un rato en mi habitación?

Suena como una trampa o un desafío. Will debe decir que no; quiere decir que no. Pero la idea no es ignorar a Mike; es tratarlo como mejor amigo. Los mejores amigos pasan el rato en la habitación del contrario, es normal.

—Está bien.

La sonrisa de Mike es amplia cuando se levanta; la distancia entre ambos disminuye y Will nota el riesgo, da unos pasos atrás para abrir su puerta.

—Después de ti —dice Will sonriendo para después seguir a Mike.

El lugar de Mike está más ordenado que días anteriores. Mike se sienta en la cama justo al lado del lugar donde suele estar Will, quien se muerde el interior de su mejilla y la da un vistazo a la silla vacía del escritorio de Mike. No se dirige a Mike, elige la silla y toma algunas hojas con los apuntes de Mike.

En ese lugar no hay forma que pueda tocar a Mike por accidente.

—¿Terminaste la historia del alien? —pregunta Will con curiosidad.

Mike no le responde de inmediato, ocasiona que Will levante la mirada y note que Mike no tiene expresión alguna, solo está observándolo.

—Um, ¿la terminaste? —Vuelve a preguntar Will.

Arruga un poco las hojas cuando Mike se para de la cama y se recarga en el escritorio.

—Ni me lo recuerdes. David quiere agregar cosas muy extremas, ni siquiera hacen sentido. —Se queja Mike viéndolo desde arriba.

Todavía hay distancia entre ambos.

—Bueno… Son aliens. No es algo muy normal que digamos. —Will se inclina al lado contrario de Mike.

Mike se ríe. Will no puede evitarlo y lo imita.

 


 

Casi no hay alumnos en el aula. Will ya tiene la mochila en su espalda mientras Anna todavía está guardando sus cosas.

—Oye. —Will duda un poco en continuar—. ¿Quieres comer conmigo?

—¿Qué? —pregunta Anna con sorpresa—. ¿Mike no va a estar?

—Sí, eh. Sí… Creo que es buena idea que se conozcan… ¿Qué opinas? —El tono de Will es esperanzado.

Ese día ni Lucas ni Max estarán con ellos; sería solo Mike y Will. Y no. No puede permitirlo.

—Comeré con Emily—

—Puedes invitarla también —interrumpe Will con urgencia. Esperando no verse demasiado desesperado.

—¿Es como una cita doble? —La emoción es clara en la voz de Anna.

La insinuación hace los hombros de Will se tensen; Emily y Anna están juntas ahora.

—¡No! —exclama Will, el entusiasmo de ella desaparece y Will se aclara la garganta—. No. Es solo como amigos.

—¿Amigos? Okay… —Anna se encoge de hombros—. Tengo que ir por Emily.

Will no lo piensa ni un segundo para contestar:

—Te acompaño.

El pasillo de la Universidad está lleno de personas caminando de un lado a otro. El aula de Emily está a unos metros, hay alumnos saliendo de ahí; ella estudia la misma carrera que ambos, pero tiene diferente horario.

—Por cierto. —Will le da un vistazo a Anna—. ¿Crees que te puedas sentar a lado de Mike y Emily en frente o al revés? Como prefieran.

—¿Por qué? —pregunta Anna con curiosidad.

—Nada más.

—¿Se pelearon?

—No… No es eso – es que – solo quiero que se sienten ahí.

—Mmm…

Emily todavía no está a la vista y Will no quiere confesar nada en voz alta.

—¿Es complicado? —El rostro de Anna es amable.

—Lo es. —Wil suelta un suspiro.

—No te preocupes. Le diré a Emily.

—Gracias.

—¡Hola! —exclama Emily efusiva apareciendo detrás de Anna.

Tanto Anna como Will brincan en su lugar; Anna no se queja solo sonríe al verla. Los tres conversan al dirigirse a la cafetería. Mike llega un par de minutos después y todos se dirigen al área de comida, donde hay gente esperando su turno. Will toma esa oportunidad para introducir a Anna y Emily. Las personas avanzan y ellas se quedan detrás de Mike y Will.

—¿Lo mismo de siempre? —Mike le da una sonrisa.

—No… —Will se voltea para mirar el menú—. Creo que pediré otra cosa.

—¿Oh? ¿Qué pedirás?

—No sé… Veré que hay, si quieres compra primero.

—¿Qué? —pregunta Mike confundido—. Bueno, podemos ver juntos y luego pedimos.

—No, no. Está bien —insiste Will, su vista aún en las opciones de comida—. Pasa primero.

—Pero—

—¿Ya vas a pasar? —interrumpe Anna y señala a un chico que está detrás de ellas con cara de molestia—. Me están presionando un poco.

—Mike. Pide primero. —La voz de Will suena como una orden.

Mike lo analiza por unos segundos para después asentir con lentitud y dirigirse al mostrador. Will articula un ‘gracias’ en silencio a Anna y siente que respira. Al dirigirse a una mesa vacía, espera a que Mike elija su asiento, cuando los ojos de Will conectan con los de Anna, ella parece entender su señal, hace un movimiento afirmativo con la cabeza.

Anna se coloca a lado de Mike y un segundo más tarde Emily queda en frente de Mike. Ahora, Will está en contra esquina al asiento de Mike.

—Will me dijo que estás estudiando literatura, ¿es difícil? —dice Anna.

Ante la falta de respuesta de Mike, Will se atreve a subir la vista; Mike lo observa sin parpadear. No es capaz de sostenerle la mirada, Will decide contemplar su comida.

—No. No tanto.

La voz de Mike suena rara.

—¿Qué tipo de clases tienes? —pregunta Emily con curiosidad.

Will se gira a Emily, de reojo parece que el rostro de Mike está dirigido a su dirección. Lo está imaginando, se repite. Su rostro regresa a los alimentos mientras los mueve con su cubierto. Poco a poco, Anna y Emily logran hacer que Mike platique más sobre su carrera; la participación de Will es casi inexistente.

Cree sentir los ojos de Mike toda la hora de comida, no voltea ni una vez para confirmar.

Sus alimentos le saben insípidos, ni siquiera puede terminarlos.

Fue mala idea elegir diferente.

 


 

El suéter navideño de Jane está opacado por una ligera capa de harina, ella está ocupada leyendo una receta que está en sus manos.

—Hay que ponerle 150 gramos de azúcar —dice Jane asintiendo.

—¿Cuánto se supone que son 150 gramos? —La pregunta de Hopper sale como queja.

—Un poco más de la mitad de una taza. —Joyce toma el paquete de azúcar.

—Le toca a Hop. —Jane le quita el ingrediente con cuidado y se lo pasa a Hopper.

—Ya puse la harina. —Hopper frunce el ceño, fulmina con la mirada la taza y el paquete como si fueran sus enemigos.

—Sí, pero Joyce la midió y te la pasó —contesta Jane—. No cuenta.

Hopper rueda los ojos pero ya no dice nada más; Joyce lo termina ayudando de todas maneras. La cámara de Jonathan suena cada varios minutos mientras los tres continúan cocinando las galletas.

Will no alcanza a decir nada cuando abre los ojos; su vista está borrosa por las lágrimas. Fue un sueño.

Tarda unos minutos en calmarse. Es jueves; sus clases empiezan más tarde que las de Mike. Su reloj marca que son las nueve de la mañana, Lucas y Max ya deben estar en la Universidad. Will no se levanta hasta que escucha la puerta principal cerrarse indicando que Mike también se ha ido.

El departamento está en silencio cuando Will llega a la cocina y se sirve una taza de café; su desayuno está servido, aún caliente. No tiene mucho apetito, de todas maneras come con lentitud. Una idea surge en su mente, da varios vistazos al teléfono antes de ponerse de pie y marcar un número que se sabe de memoria.

—¿Hola? —contesta una voz brusca.

El nudo en la garganta de Will no desaparece; aun así es capaz de decir:

—Hop. Hola, ¿cómo estás?

—¿Will? Todo bien ¿y tú? Espera… ¿No tienes clase? —pregunta Hopper con sospecha.

—No, no —dice Will apresurado—. Todavía no empieza.

—Bien. ¿Ya desayunaste?

—Sí.

—Mmm… ¿Todo bien, entonces?

—Sí.

Hopper no hace más preguntas, el silencio se prolonga por unos momentos. Will se arma de valor y admite:

—Soñé con Jane. —Will relata con brevedad lo que recuerda de su sueño mientras parpadea para contener sus lágrimas—. La extraño.

—… Yo también, hijo. —Hopper se detiene y repite—. Yo también.

—Lo siento.

—No te preocupes.

El departamento no es tan grande, pero en ese momento se siente enorme. Y Will—

—Creo que necesito un abrazo —murmura Will.

No recibe una respuesta inmediata, tal vez Hopper no fue capaz de escucharlo.

—Creo que yo igual. —Hopper suaviza el tono de su voz, cambia a uno más alegre—. Bueno, yo tengo a Joyce a lado. Siempre puedo ir con ella.

—Dios, muero por un abrazo de mamá. —Will esboza una leve sonrisa.

—No te preocupes, cuando nos visites ella no se separará de ti… Por mientras, puedes buscar a Mike.

El cuerpo de Will queda inmóvil, el teléfono pesa en su mano. ¿Qué es lo que está implicando? Hopper acaba de decir que quiere abrazar a Joyce, su esposa. Y le rugiere abrazar a Mike… ¿Mike?... Ellos solo son—

—Es tu mejor amigo. —Continúa Hopper interrumpiendo sus pensamientos—. Te entenderá si hablas de Jane.

La rigidez en los hombros de Will es incómoda, con dificultad dice:

—Tal vez lo haga.

—¿Quieres que te pase con Joyce?

—No. Creo que si hablo con ella comenzaré a llorar.

Hopper suelta una carcajada ante su honestidad.

—Está bien. No olvides de hablarle después.

—Gracias, Hop.

El silencio es pesado; la habitación se siente fría e inmensa. Will todavía quiere un abrazo. El mundo sigue girando a pesar de esa pesadez; se obliga a prepararse para ir a la Universidad. Sus clases pasan en un abrir y cerrar de ojos. Mike tan pronto lo ve pregunta:

—¿Estás bien?

—Sip.

—¿Seguro?

—Mike… Estoy bien. —Will se fuerza en relajarse y sonreír. Mike le corresponde el gesto.

Los dos continúan charlando con tranquilidad. ¿Qué pensará Mike de Jane horneando galletas? ¿Jane las quemaría? ¿Le quedarían bien? Con la ayuda de su mamá probablemente quedarían deliciosas, aunque con Hopper en la ecuación, tal vez no.

Odia las galletas de jengibre.

No menciona a Jane, a las galletas o el sueño.

Antes, quizá, lo hubiera hecho.

 


 

«La primera vez que Will probó las galletas de jengibre tenía seis años. Ahora tiene siete, es el segundo año consecutivo que su madre las prepara como postre navideño; en medio de la mesa está un plato repleto de ellas. La expresión emocionada de Joyce hace que Will sonría y de otra mordida con fingido entusiasmo; no quiere que ella se ponga triste si se da cuenta que en realidad no le gustan tanto.

—¿Quieres más? —pregunta Joyce con cariño, sacando otra bandeja del horno.

Will asiente mientras su boca todavía está llena.

—¿Puedo tener más yo también, Sra. Byers? —pide Mike con educación, está sentado a lado de Will.

—Claro, cariño.

Su madre pone más del postre en ambos platos, un segundo más tarde el teléfono suena y ella los deja solos para ir a contestar. Will traga con dificultad, observa su plato con pesadez, son demasiadas.

—¿Qué pasa? —pregunta Mike con la boca llena de galleta—. ¿Ya estás satisfecho?

Will hace una mueca, da un vistazo alrededor para confirmar que su madre no está cerca y confiesa en voz baja:

—No me gustan estas galletas.

—¿Qué? —Las cejas de Mike se alzan sorprendido—. Pero están muy ricas.

—Pues no me gustan. —Will se cruza de brazos.

—Okay. Puedo comerlas por ti. —Mike toma el plato de Will y pone las galletas en el suyo—. Listo.

El plato de ambos está vacío cuando Joyce regresa. Horas más tarde, Mike termina con indigestión; Joyce le pide disculpas a la Sra. Wheeler quien no parece preocupada, Mike siempre termina comiendo más postre del que debería, es normal que suceda.

Los siguientes años, Mike no vuelve a pedir segunda ración —Joyce tampoco le da de más—; lo cual no es necesario, ya que termina comiendo las galletas que Will le da. Es un poco diferente cuando los Byers se mudan a la casa de los Wheeler después de que regresan de California; la primera navidad Joyce se ofrece para hacer galletas de jengibre como postre.

—¡Mike! —exclama la Sra. Wheeler entre reclamo y sorpresa— ¿Te acabaste todas las galletas de Joyce?

—Estaban muy buenas —dice Mike despreocupado.

La Sra. Wheeler comienza a regañar a Mike pero es detenida por Joyce, quién está alagada de que a Mike le gusten tanto. Ella tiene la intención de preparar más, pero se da cuenta que no hay ingredientes suficientes; el postre final termina siendo un pastel sencillo de vainilla.

Mike le sonríe con complicidad cuando nadie lo ve; le prohíben comer del pastel pero Mike no parece desanimado. Más tarde, cuando están solos en el sótano de Mike, Will le comparte de su rebanada.

—Por favor, no termines con dolor de estómago. —Will suelta unas risitas ante la mueca de Mike.

—Ugh, ni me lo recuerdes. —Mike toma el cubierto de Will y prueba el pastel—. Mmm… Está bueno, pero sigo prefiriendo las galletas.

El sótano es uno de los lugares más fríos de la casa de los Wheeler, más estando en épocas navideñas. Aun así, la calidez en el pecho de Will se extiende por todo su cuerpo.»

 


 

El dibujo que está realizando atrapa toda su concentración, no nota que Mike entra a la sala del departamento.

—Estaba pensando… —Mike se sienta a su lado en el sillón.

Sus hombros se tocan, Will baja el cuaderno con lentitud. Solo toma un segundo para moverse; Will se acomoda de tal manera que queda con piernas cruzadas, creando una distancia entre ambos.

—Suena peligroso —bromea Will.

—Estaba pensando —repite Mike con una sonrisa—. Ya está en el cine Volver al Futuro II… ¿Quieres verla?

—¡Claro! Pensé que nunca lo dirías. ¿A qué hora estaría bien? Según yo, Max y Lucas están disponibles el sábado.

—¿Max y Lucas? —Mike frunce el ceño—. No… Estaba pensando solo nosotros dos.

El estómago de Will se retuerce ante la idea. Mike suena honesto, parece querer compartir ese momento con él. Y Will sabe que es solo como mejores amigos… Pero no está preparado, todavía no pueden ser solo ellos dos. Tal vez algún día cuando lo supere. En este momento, aún está en camino en llegar ahí.

—Lucas también quiere verla —dice Will con certeza—. ¿No sería más fácil si vamos todos juntos?

—No – quiero decir… Ellos pueden ir otro día.

Mike todavía está cerca, la rodilla de Will está tocando la pierna de Mike, trata de ignorar eso.

—Pero siempre vamos todos juntos —replica Will sonriendo forzado.

—No siempre.

—En este tipo de películas sí.

—Okay. Sí – pero – no sé. Estaba pensando—

La suerte de Will está de su lado en ese momento; la puerta del departamento se abre dejando ver a Max y Lucas. Will aprovecha la distracción de Mike para alejarse a tal punto que deja un espacio considerable entre ambos.

—Hola —dice Will—. ¿Qué tal les fue?

La mirada de Will conecta con la de Max; ella ve el lugar vacío entre Mike y Will y se tumba ahí. Mike tiene se ajustarse más y el espacio crece.

—Horrible —contesta Lucas acomodando ambas mochilas en una esquina del departamento.

—Horrible —repite Max cansada.

—Sabes que… —Will le sonríe a Max—. Mike me estaba diciendo—

—Will—

—Sobre Volver al Futuro II, ¿vamos? —pregunta Will entusiasmado, todavía mirando a Max directamente.

—Claro —responde Max.

—¡Vamos! —exclama Lucas emocionado, se queda pensativo un par de segundos—. ¿Deberíamos invitar a Dustin?

—Es una excelente idea. —Will se levanta y camina al teléfono—. ¿Fin de semana?

—Sábado. —Confirma Max.

A Will le toma un par de minutos convencer a Dustin y otros más para charlar un poco con él, Max y Lucas están en la cocina cuando Will cuelga. Mike está en silencio en el sillón, la culpa invade a Will un poco; se acerca quedando a un par de pasos de Mike quién aún está sentado.

—Um, ¿estás bien?

Las cejas de Mike se fruncen, no le regresa la mirada y tarda un par de momentos en contestar.

—Sí – solo pensé – que tú y yo…

Mike deja la frase en el aire, sus labios quedan formando una línea. Will no pregunta más, no quiere saber; en su lugar dice:

—Hace mucho que no vemos a Dustin. ¿No es un buen momento? Es mejor cuando estamos todos juntos.

Mike asiente en silencio.

—¿Lo extrañas también, cierto?

—Sí, tienes razón. —Mike se levanta, sus ojos no encuentran los de Will—. Buenas noches, Will.

—…Buenas noches, Mike.

La espalda de Mike desaparece cuando cierra la puerta de su habitación; las voces de Max y Lucas impiden que el lugar quede en total quietud.

Esta vez, Mike parece ser quién está separándose; la realidad golpea a Will con fuerza y el vacío que siente le impide dormir por la noche.

 


 

Dustin se presenta en su departamento sin falta el sábado temprano.

—¡Los extrañé! —exclama Dustin, dándoles un abrazo a cada uno mientras los analiza de arriba abajo—. Están iguales.

—Solo han pasado algunos meses —contesta Lucas divertido—. No es tanto tiempo.

De alguna manera, Will logra hacer que en el cine Dustin quede entre Mike y él. Le sorprende un poco lograrlo con tanta facilidad. Comparte palomitas con Dustin; no hay hombros tocándose o susurros en su oído.

No hay calidez a su lado.

 


 

La mano de Will traza con cuidado un par de líneas en su lienzo cuando es distraído por golpes en la puerta de su habitación. Cuando abre, encuentra a Lucas del otro lado con una libreta en sus manos.

—¿Estás ocupado? —Lucas hace una expresión entre suplica y esperanza.

—No tanto.

—¿Crees que me puedas ayudar en algo? —La voz de Lucas es desesperada—. No creo que sea tan difícil, o eso espero.

—Sí, claro.

Lucas extiende el cuaderno abierto en una página específica, Will mueve la libreta varias veces tratando de encontrarle forma.

—Um, ¿qué es? —pregunta Will confundido.

No tuvo éxito en adivinar que era eso. Lucas suelta un suspiro frustrado.

—Se supone que es un corazón.

—Vaya.

—Es malo.

—No… —Will sigue analizando el dibujo, usa su imaginación para apreciar el corazón; tal vez es arte abstracto.

—Will, por favor —El rostro de Lucas no parece creerle.

—Okay. No es tan malo.

—No solo tengo que aprenderme un montón de cosas, también tengo que saber dibujarlas. —Se queja Lucas con fastidio—. Mi profesor quiere que por lo menos cada parte del corazón sea clara. Soy pésimo dibujando… Nos amenazó con que estará en el examen.

—¿Quieres que te enseñe a dibujar?

—Por lo menos el corazón. No perfecto, solo que las partes sean reconocibles. —Lucas le entrega una referencia más detallada del corazón.

Lucas ofrece trabajar en la mesa de su comedor, Will decide que es mejor estar en su habitación porque ahí tiene todo lo que necesita. No por otra razón. Ambos están el suelo, rodeados de los materiales de Will; por horas, Will explica y da varias recomendaciones de cómo dibujar mientras Lucas realiza cada una de ellas. El dibujo termina siendo mejor que el que le enseñó a Will al inicio, con práctica mejorará.

—Gracias, con estoy voy a aprobar. —La libreta de Lucas ya está cerrada en su regazo.

—Por nada.

Lucas no hace esfuerzo por irse, Will aprovecha para guardar todo.

—¿Todo bien? —La voz de Lucas es casual.

—¿Sí?

—¿Es duda?

—No. Todo bien —contesta Will firme—. No entiendo por qué la pregunta.

—Por nada. —Los hombros de Lucas se encogen—. Bueno… Tal vez – en serio, ¿todo bien?

—Sí —repite Will y sus ojos se entrecierran.

—Okay. Es que – bueno… Mike—

—¿Mike?

Solo escuchar el nombre hace que el corazón de Will se agite, Lucas le lanza una mirada misteriosa para después levantarse.

—No. Nada. Olvida que dije Mike. Entonces… Todo bien.

—Sí.

—Perfecto. —Lucas desde el marco de la puerta, le da una última mirada llena de seriedad—. Si necesitas algo, puedes hablar conmigo, con Max… O también con Mike.

—¿Okay? —contesta Will con lentitud.

—Hasta mañana.

—Sí, nos vemos.

La puerta se cierra, Will se queda unos instantes en la misma posición. La pintura que estaba trabajando antes todavía está incompleta y la inspiración para continuarla desapareció. ¿Fue su imaginación o ese momento con Lucas fue incómodo?

Inevitablemente sus pensamientos se dirigen a—

La frustración llega de golpe a Will; decide tomarse un descanso. Recorre su habitación con la mirada, buscando algo, lo que sea que lo ayude a distraerse.

Se acomoda en la cama con un libro en sus manos, la página no cambia por largos minutos.

 


 

Mike solo había pedido un dibujo, Will terminó haciendo varias pinturas. La historia es demasiado interesante como para hacer una sola, Will quiso aprovechar y practicar lo que ha aprendido en sus clases. Da varios vistazos a los lienzos en sus manos, respira profundo y toca la puerta de la habitación de Mike.

—¡Voy!

La puerta se abre y Mike sigue siendo el mismo, no hay ningún cambio y aun así, el cuerpo de Will reacciona como siempre. Con esa emoción.

—Terminé. —Anuncia Will simulando normalidad mientras gira los lienzos y Mike los toma de inmediato.

—¿Pinturas? —Las cejas de Mike se alzan con sorpresa, su mirada recorre con lentitud cada una de ellas—. Wow… Están increíbles.

—Oh, um, gracias. —El calor se sube al rostro de Will.

—Son tan realistas. Wow —exclama Mike y suelta una risa—. Es como magia… Después de todo eres un hechicero, ¿cierto?

Hechicero.

Will se queda quieto, ni siquiera parpadea. ¿Tierno? ¿Fascinado? Esa voz suena como la de Anna. No. Es un apodo; un apodo amigable. Nada más.

¿Cómo ha reaccionado con anterioridad cuando Mike lo llama así? Un recuerdo asalta su mente: Will sonríe, le da un empujón amistoso a Mike quién también tiene una sonrisa amplia. Ambos se contemplan en un silencio cómodo por unos segundos y… Hay algo.

No. No. No hay nada. Lo está imaginando, es lo que Will hace: ver señales, ilusionarse, anhelar.

—¿Will?

La voz de Mike lo saca de su ensoñación, todavía tiene una sonrisa en el rostro. Will ya no puede tocarlo, no debe. No es lo mismo que antes.

—Gracias —contesta Will con educación, la sonrisa de Mike desaparece—. ¿Es todo, cierto?

—¿Qué? No, eh – ¿quieres pasar?

—Debes estar ocupado, no quisiera molestar. Nos vemos mañana. —Will da un par de pasos hacia atrás.

—Oh, no lo – okay, sí… Nos – nos vemos.

En su habitación, Will entierra el rostro en la almohada, aprieta los dientes y se abstiene de soltar un grito.

¿Por qué siente que no está progresando ni un poco?

 


 

«Will no es ajeno a las pesadillas; las conoce desde que tiene uso de razón. Lonnie es una de las primeras causas cuando era pequeño; después siguió la otra dimensión, Demogorgons, Vecna… Jane. Todo lo relacionado con el Otro Lado lo sigue atormentando; no son tan frecuentes como cuando tenía doce o dieciséis, pero aún existen.

Le sorprende tener su primera pesadilla a una semana de mudarse a Nueva York. Es tarde, el silencio predomina en el departamento y la tenue luz de la cocina es suficiente para que pueda preparase un té mientras su mente recapitula el sueño una y otra vez.

—¿Will?

No espera escuchar la voz de Mike; Will brinca en su lugar, derrama agua caliente que salpica en una de sus manos y el sobre de té cae al piso.

—Mierda. —dice Will y se queda inmóvil.

Mike aparece a su lado de un momento a otro, dirigiéndolo al grifo para lavar sus manos con agua fría.

—Lo – lo siento —murmura Mike secando con cuidado las manos de Will—. ¿Estás bien?

—Sí —miente Will pero sus dedos están temblando con fuerza y Mike está sosteniéndolo—. Lo estaré.

Hay agua escurriéndose al piso, la taza quedó con la mitad de ella.

—Yo me encargo. —La voz de Mike es suave.

Mike lo toma de la muñeca y lo obliga a sentarse en una de las sillas mientras Will observa en silencio a Mike limpiando todo y preparando el té con rapidez. Los músculos de Will duelen de lo rígido que está su cuerpo. Mike coloca la taza sobre la mesa, Will la toma con cuidado, sus manos todavía se sacuden pero con menos fuerza que antes. El té está caliente, es perfecto.

—¿Quieres hablar de eso? —Mike mueve una silla para acercarla más a Will, cuando se acomoda en ella sus hombros se tocan.

El cuerpo de Will se relaja con lentitud, toma otro sorbo de té y admite:

—Soñé… con Vecna… Las enredaderas en – en – y el Demogorgon persiguiéndome… El Mind Flayer – también – también Jane y…

Traga saliva, la garganta se le cierra; no puede continuar. Su vista es borrosa, tiene que parpadear varias veces.

—Estás bien. Aquí estoy a tu lado. —Asegura Mike inclinándose a Will, su expresión es abierta y amable—. ¿Crees que puedas dormir de nuevo?

Will niega en silencio con la cabeza. Mike le quita la taza casi vacía, sus dedos rozan contra los de Will.

—Mmm… ¿Qué tal – qué tal una pijamada? ¿Tú y yo? —Los labios de Mike se curvan en una leve sonrisa, Will frunce el ceño.

—No creo que—

—¿Recuerdas cuando dormí a tu lado cuanto tenías trece años? No es tan diferente.

—No estás pensando en dormir en el suelo, ¿verdad?

—No tengo problema. —Los hombros de Mike se encogen—. Como te sientas más cómodo.

—No lo sé…

—Will…

No puede decir que no. Will necesita aferrarse a algo y Mike está a su lado; Will lo invita a su habitación, le prohíbe dormir en el piso por lo que ambos terminan acostados mientras miran el techo. Sus hombros apenas tocándose, un par de minutos más tarde la mano de Mike se mueve a la muñeca de Will; la sostiene con cuidado y firmeza a la vez.

El pulso de Will se acelera por otra cosa y cuando cierra los ojos, puede dormir.

Al día siguiente, Lucas y Max están desayunando cuando ambos salen de la habitación. Les ofrecen café y la comida que prepararon mientras conversan con tranquilidad. No mencionan ni una sola palabra de que Mike haya pasado la noche con Will.

Crean una rutina sin darse cuenta: algunos días amanecen con las manos entrelazadas o los brazos envueltos en el otro; a veces Will duerme en la habitación de Mike o viceversa.

—Hey, aquí estoy, ¿sí? —dice Mike con una sonrisa cada vez.

El alivio y la calma brotan en el cuerpo de Will y le cree.»

 


 

Se le escapa un jadeo. Will se incorpora de un movimiento y mira alrededor; le toma un par de minutos reconocer el lugar: está en su habitación en Nueva York. Respira profundo un par de veces más antes de volverse a acostar. Una pesadilla, de nuevo. Trata de volver a dormir, se remueve en su cama una y otra vez. No puede.

Con un suspiro se levanta con cuidado; la puerta de su habitación rechina un poco y Will hace una mueca. Se detiene un momento, todo está en silencio. Sigue su camino a la cocina, con manos temblorosas agarra una taza y se sirve un poco de agua. El sonido de pasos suena detrás de él.

—¿Mal sueño? —susurra Mike a su lado.

Will asiente en silencio. Mike le quita la taza y sus dedos rozan, Will aprieta la taza un segundo antes de cederla.

—¿Quieres hablar de eso?

Los labios de Will están sellados, su lengua se siente pesada, niega con la cabeza. Mike parpadea y su mano queda suspendida en el aire con el sobre de té encima de la taza.

—Oh… Bien —murmura Mike, termina de preparar el té con facilidad y extiende la taza—. ¿Necesitas algo más?

Las manos de Will la toman con cuidado, evitando tocar a Mike. Se aferra a la taza esperando que eso lo ayude a dejar de temblar. Will ignora el nudo en su garganta y dice en voz baja:

—¿Puedes sentarte conmigo?

—Por supuesto.

Con dificultad Will llega al sillón, Mike lo sigue detrás. Esta vez, Will permite que sus hombros se toquen, no ha dado ni un solo sorbo a su té.

—Puedes. —Comienza Will deteniéndose un poco—. Puedes contarme algo.

—Lo que quieras —contesta Mike con rapidez—. ¿Alguna preferencia?

—No.

Mike habla en voz baja con calma y suavidad, le cuenta una de las historias que había presentado en sus clases: un relato coto de fantasía donde el príncipe salva a un reino con la ayuda de su caballero. Todos viven felices para siempre. Will sonríe y logra relajarse, la taza está estable en sus dedos.

—¿Necesitas algo más? —repite Mike con amabilidad.

—No. —Will se levanta sin dirigirle una sola mirada a Mike—. Gracias, Mike. Descansa.

No voltea, tampoco recibe respuesta de Mike. La puerta de la habitación de Will se cierra detrás de él; cuando prueba el té, ya está frío.

La voz de Mike lo ha ayudado a calmarse, aun así, sigue sin poder conciliar el sueño.

 


 

La puerta de su habitación se abre sin ser tocada antes; Max entra como si fuera dueña del lugar. La espalda de Will está apoyada en el respaldo de su cama, Max se acomoda a su lado, la mejilla de ella apoyada en una de sus manos mientras lo observa en silencio. Los ojos de Will se alternan entre el libro que tiene en sus manos y Max, lanzándole una mirada desconcertada.

—Um, ¿hola?

—He sido informada. —Comienza Max como si estuviera esperando que Will hablara primero, él tiene un mal presentimiento—. Que quizá no estás bien… ¿Quieres contarme qué pasa?

¿Por quién? La pregunta no la hace en voz alta, Will no sabe si es permitido. Regresa la mirada a su libro y con calma contesta:

—No sé de qué hablas.

—Mmm… ¿Todo está bien?

—Por supuesto. —La afirmación sale de la boca de Will con certeza—. Sabes… Lucas también me preguntó eso.

—Lo sé… Le dijiste que estás bien.

—Así es.

Max no vuelve a hablar por un par de minutos, Will relee el primer párrafo de la página varias veces hasta que logra concentrarse y olvidar que Max está a su lado.

—¿Estás seguro?

No puede detectar qué significa el tono de ella, cierra el libro con más fuerza del necesario. Respira hondo y enfrenta a Max.

—Sí. —Will aprieta sus labios, Max no tiene alguna expresión en el rostro que delate que está pensando—. ¿Qué es lo que hice para qué pregunten si estoy bien?

Will está bien. Lo está.

—Mike dice que pareces… distante. —Max suelta un largo suspiro—. Lo que sea que eso signifique. Cuando te preguntó le dijiste que estás bien, con Lucas misma respuesta. ¿Yo?... Misma respuesta.

Trata de no pensar a profundidad en la palabra distante. Will alza una ceja.

—Bueno, he contestado lo mismo tres veces, ¿qué crees que signifique?

—Oye, yo solo estoy pasando el mensaje. —Se queja Max, sin embargo, tiene una sonrisa en el rostro—. Te soy sincera… No entiendo lo que Mike quiere decir, pero sigue insistiendo y es cansado. Tengo cosas más importantes qué hacer, que escuchar sus berrinches.

—Mike es terco.

—¿Tú crees?

El sarcasmo en el tono de voz de Max hace reír a Will, ella lo imita segundos después.

—Estoy bien —dice Will sincero—. De verdad.

Lo estará. Es solo cuestión de tiempo, pronto estará ahí.

—Okay. Solo para dejar en claro, esto queda entre nosotros. —Max hace una señal apuntándose a ella misma y a Will—. Yo no te dije nada sobre Mike. No sabes que él me pidió que te preguntara. Yo le diré lo mismo que me acabas de decir. ¿Está bien?

—Muy bien. —Una idea cruza por la mente de Will y mantiene su tono casual—. ¿Mañana irán de nuevo a comprar ese famoso pay de fresa?

—Sí —responde Max con entusiasmo—. Necesito motivación para seguir estudiando.

—¿Puedo ir con ustedes?

—¿Harás que Mike se levante más temprano? —El rostro de Max muestra sorpresa—. Quiero ver eso.

—No. —Will desvía la mirada—. Pensaba ir solo yo con ustedes.

—Eso es raro. —Max se queda un par de segundos en silencio—. ¿Estás enojado con Mike o qué?

—¿No puedo salir sin Mike? —Will no puede evitar que la pregunta salga con tono defensivo.

—No es eso. —Max se queda en silencio, Will voltea a ella y nota que Max tiene el ceño fruncido—. Siempre están juntos.

Will traga saliva y estabiliza su voz:

—Ya sabes cómo es Mike, nunca se levanta temprano para que alcancemos a comprar ese pay. Yo también quiero probarlo.

Los ojos entrecerrados de Max hacen que Will se remueva en su lugar.

—Okay —dice ella finalmente.

Ni siquiera le avisa a Mike en persona, le deja una nota agregando al final un: suerte en tus clases. Will compra una rebanada para Mike y se la entrega al salir de la Universidad, Mike no le reclama por no haberlo esperado para ir juntos, le agradece con una voz más apagada de lo normal.

El ambiente entre ambos es incómodo o tal vez sea su imaginación.

 


 

—Más tarde tendré una reunión. —Anuncia Anna a su lado—. Vamos a aprovechar que es viernes y salimos temprano. ¿Quieres venir?

Ya casi no hay alumnos en el aula, Anna todavía está guardando las cosas en su mochila.

—Lo siento —dice Will con pena—. Hoy tengo planes con mis amigos.

—Puedes invitarlos también. —Ofrece Anna amable.

—Lucas y Max tuvieron un par de exámenes esta semana, quieren algo más tranquilo, vamos a ver algunas películas.

—Suena complicado. —Anna asiente comprensiva—. Si se arrepienten, ya sabes donde vivo. ¿Lo recuerdas, cierto?

—Sí. —Will ya había visitado el lugar de Anna varias veces por algunos proyectos que han hecho juntos, además queda cerca de donde vive Jonathan—. Aunque no creo…

—Está bien, no te preocupes. —Anna le sonríe y se levanta de su asiento—. Nos vemos el lunes, entonces.

—Hasta el lunes.

Apenas comienza a caminar por los pasillos cuando una mano se posa sobre el hombro de Will. Es familiar.

—Hey, hola —dice Mike justo detrás de él.

La palma de Mike quema sobre su ropa, Will se acomoda la mochila y el brazo de Mike regresa a su costado.

—¿Qué haces aquí? Quiero decir – es temprano.

—Se cancelaron mis clases. —Mike camina manteniendo su vista al frente—. Podemos ir a casa juntos.

—Oh, okay. —Will deja que su mochila quede entre ambos—. ¿Cómo te fue hoy?

—Bien. —El tono de Mike es el mismo de siempre: tranquilo y suave—. No hice muchas cosas.

Mike no ofrece respuestas detalladas y Will deja de preguntar en algún punto del traslado a su departamento; ambos se quedan en un silencio incómodo. Cuando llega siente la necesidad de encerrarse en su habitación, Will saldrá hasta que Lucas y Max también estén ahí.

No tiene oportunidad de huir cuando Mike toma del hombro y lo mueve con suavidad obligándolo a que queden de frente.

—¿Crees que podamos hablar? —La voz de Mike es inusualmente formal.

No puede quedarse en ese mismo lugar, demasiada cercanía, demasiado peligroso. Sus piernas lo ayudan a trasladarse al otro lado del sillón.

—¿Es muy importante?

—Sí. —El ceño de Mike se frunce, respira hondo—. Se que no – hay algo – algo está mal. Lo sé. No entiendo – no entiendo por qué no quieres decirme.

La mente de Will está en blanco.

—¿Qué?

—Estás distante – no sé – eres distante. ¿Hay – hay algo mal? ¿Estás bien? —insiste Mike, rodea el sillón y el espacio entre ambos disminuye—. ¿Hice algo mal?

El tono, la proximidad: distante. Otra vez. No se queda quieto, Mike da pasos hacia él y Will se aleja.

—No. No sé de qué hablas

—¿Cómo puedes decir… —Mike suelta un ruido frustrado moviendo sus manos—. Estás literalmente alejándote de mí. ¿Hice algo? ¿Por qué – por qué te alejas?

—No. No. Tú no hiciste nada malo.

—Estás alejándote, ¿por qué? Si hice algo mal, lo que sea, puedo – puedo remediarlo. —La voz de Mike es suplicante y sigue eliminando la distancia—. Dime qué es, qué hice.

¿Cuánto le tomará a Will correr a su habitación y encerrarse? Tiene que pasar a lado de Mike. ¿Y sí se tropieza?  ¿Y sí Mike es más rápido? ¿Y sí—

—No hiciste nada. —Will finge certeza, sus pies se mueven más lejos de Mike—. De verdad.

—Will. Basta. Basta, ya no – no te alejes.

—Mike. —Will cambia su tono a uno de seriedad—. No entiendo.

—¿Estás – Dios – estás alejándote. —La frustración es clara en la voz de Mike—. ¿Cuándo fue la última vez que salimos nosotros dos?

—Um, hemos estado muy ocupados.

—No. ¿Crees que no me he dado cuenta? —Reclama Mike—. Invitas a Lucas y a Max a todos lados, a lugares que solíamos ir solo nosotros dos.

—¿Y por qué no pueden ir? —La ira crece con lentitud dentro de Will—. Todos somos mejores amigos, ¿no?

—Sí, tienes razón. —La afirmación de Mike entra como una daga al corazón de Will—. Pero nosotros somos diferentes.

Eso no tiene lógica. Mike está cada vez más cerca.

—Mike, no sé – no sé qué quieres que te diga. —Admite Will con sinceridad—. Somos mejores amigos, tú y yo, nosotros con Max y Lucas.

—Pero es diferente tú y yo con Max y Lucas —insiste Mike—. Somos diferentes.

Will choca con una de las sillas y se da cuenta que no tiene escapatoria: está siendo acorralado por Mike quien no deja de avanzar.

—Detente. Detente —pide Will, su tono rompe la normalidad que llevaba construyendo—. No avances, para.

Puede saltar sobre el sillón, un par de pasos más y—

—Will. Por favor, solo quiero entender. ¿Por qué – por qué estás actuando así? ¿Pasó algo? ¿Hice algo? —La desesperación en la voz de Mike hace que algo se agite en el interior de Will.—. ¿Puedo arreglarlo?

—No hiciste nada, Mike —contesta Will con cansancio—. Nuestra amistad es igual a la que es con Lucas o con Max.

—No lo es. Somos diferentes. —El tono de Mike es suave, igual que su expresión, se aproxima más a Will—. Tú y yo. Somos diferentes.

¿Y no es ese el problema? La ira sigue creciendo, varias sensaciones lo abruman a Will al mismo tiempo: fatiga, enojo, confusión. La boca de Will se abre y sin pensarlo dos veces dice:

—Tal vez ya no deberíamos.

Los ojos de Mike se abren más de lo normal y se detiene de manera abrupta.

—¿Qué? No. ¿Qué dices?

—Tal vez. —Will intenta de nuevo, voz delicada—. Ya no deberíamos ser diferentes.

No sabe cuánto tiempo pasa, Mike se queda en silencio. El lugar parece cada vez más pequeño y Will solo quiere irse a su habitación.

—No. ¿Por qué? —exige Mike, da un par de zancadas y está en frente de Will, lo sostiene de los hombros—. No puedes decir eso – no – ¿por qué?

—Porqué – porqué sí. Tal vez es mejor así —La voz de Will sale débil, las manos de Mike arden sobre él—. Será mejor así.

—¿Mejor para quién? —protesta Mike con molestia—. ¿Para quién, Will? Porque soy miserable y tú también.

Miserable. ¿Miserable?

—No puedes ser tan – tan—

—¿Tan qué? —Mike lo interrumpe desafiante.

—Nada. Entiende que—

—No. No cambies de tema, ¿tan qué?

La sensación de sus hombros es demasiado, no lo soporta. Will lo empuja con moderación, lo suficiente para alejar a Mike un par de pasos y las manos de él se despeguen de Will. Mike se queda con ambas manos en el aire, con lentitud las baja a sus costados.

—¿Por qué – por qué hiciste eso? —pregunta Mike dolido.

—No puedo creerlo. No puede ser que no entiendas. —Will apenas contiene su voz, está a punto de explotar.

—Explícame, entonces —demanda Mike con brazos cruzados—. ¿Qué es eso que no entiendo?

Eso. Eso lo es todo para Will. No debe decirlo; es mala idea. Arruinará años de amistad con el solo hecho de decirlo en voz alta, pero está tan cansado, es exhausto tener esas emociones. Mike no se aleja y Will quiere que pare, quiere—

—¿De verdad quieres saber? —Will solo necesita un asentimiento de parte de Mike para que años de sentimientos acumulados se desborden por su garganta—. Porque te amo. Siempre te he amado, te he amado toda la vida, Mike. Y ya no puedo—

La voz se le corta, Will traga saliva con dificultad. Los brazos de Mike se aflojan sobre su pecho y caen a los lados.

—No puedo – no puedo seguir así. Por favor —suplica Will con mejillas mojadas, ni siquiera se da cuenta en qué momento comenzó a llorar—. Por favor. No puedo seguir así. Necesito – necesito alejarme, necesito que me dejes – déjame superarte.

Mike tiene la boca abierta, no emite ningún sonido; sin embargo, las palabras no dejan de fluir de parte de Will.

—Jane no comisionó la pintura, yo lo hice. Yo lo hice. Las palabras fueron mías, mis sentimientos. Me hiciste sentir como si yo no fuera diferente y todavía – todavía lo haces —Will se detiene un segundo para agarrar aire y repetir—. Todavía lo haces. Pero tengo que parar, no quiero – no quiero seguir sufriendo por ti toda la vida, Mike… Necesito… necesito espacio, por favor, para seguir adelante. Solo pido—

Sus lágrimas son incontrolables, tanto que se ahoga en ellas; pasa el dorso de sus manos por sus mejillas varias veces. Es inútil, no dejan de caer. Will siente como si un peso de encima desapareciera de sus hombros. Todavía tiene un nudo en la garganta y no para de llorar pero ya no tiene secretos. Lo ha dicho, por fin.

Mike no ha pronunciado ni una sola palabra. En ese instante, Will se arrepiente. Todo está en silencio. Lo ha arruinado.

Un ruido detrás de Mike hace que los ojos de Will se dirijan al sonido: Lucas y Max están a unos metros, sus rostros demuestran sorpresa. El aire se le va de los pulmones, siente que va a morir. Will reacciona al segundo, empuja con fuerza a Mike, quién cae sentado en el sillón; no tiene que hacer lo mismo con Lucas y Max, ellos se hacen a un lado al mismo tiempo.

Ahora no solo Mike sabe, sino también Lucas y Max. Es un desastre… Se está asfixiando.

Está por tomar el picaporte de la puerta cuando una mano más pequeña agarra su muñeca; Max lo detiene con una expresión llena de preocupación.

—¿Qué – estás bien? ¿A dónde vas?

—Necesito irme, Max. Por favor —pide Will entre lágrimas—. Puedes – ¿puedes cuidar de Mike? Puedes hacer que – que no me odie… Por favor.

La mano de Max lo aprieta con suavidad, como si buscara reconfortarlo.

—Mike jamás te odiaría —dice Max convencida de tal idea, Will no le cree—. ¿Estarás bien?

Asiente en silencio, ella lo examina por otro momento y lo deja ir.

 


 

Pasa varios minutos tocando la puerta del departamento de Jonathan hasta que se da cuenta que su hermano no está. Will decide caminar un poco más, ya ha dejado de llorar. Su mente lo traiciona y recapitula el incidente con Mike una y otra vez; cada vez que lo hace, el arrepentimiento crece. Reconoce el lugar al cual se está dirigiendo, duda un poco, al final golpea la puerta y Anna lo recibe con una sonrisa que desaparece al instante.

—¿Estás bien? —Anna frunce el ceño.

—¿Tan mal me veo? —contesta Will sin ánimo.

Anna no le da respuesta, da un vistazo atrás, le hace una señal a Will de que la siga y lo dirige la habitación de ella. Tan pronto escucha voces de otras personas, Will baja la mirada y se mantiene así en todo momento. Las palabras de los demás se vuelven lejanas cuando Anna cierra la puerta y ambos quedan sentados en silencio, ella solo se queda ahí.

—¿Quieres hablar de eso? —pregunta Anna con amabilidad.

—No —contesta Will sin dudar—. ¿Me prestarías tu teléfono?

—Claro.

Aprieta el teléfono entre sus manos, afloja el agarre cuando del otro lado de la línea responde Max.

—Me quedaré con Anna —miente Will.

—Está bien. —Max se queda en silencio un par de segundos—. Llámame si necesitas cualquier cosa.

—Sí, gracias, Max.

El cuerpo de Will está rígido, Anna se queda a su lado por un tiempo más. Emily entra a la habitación para preguntar si necesitan algo, Will se mantiene cabizbajo, Anna responde por él y Emily desaparece dejándolos solos de nuevo. El silencio hace que la mente de Will reproduzca el recuerdo sin parar, pero tampoco quiere hablar.

—Escuché tu conversación con Max y… Puedes quedarte hoy, pero mañana no creo. Lo siento —dice Anna apenada—. Tengo que visitar a mis padres y mi compañero de cuarto regresa también y no le gusta cuando yo—

—Está bien —interrumpe Will.

Anna no vuelve a hablar, se queda con él hasta que el sueño la vence, Will mantiene sus ojos abiertos con la mirada perdida.

¿Hubiera sido diferente si no hubiera confesado nada? ¿Estaría viendo películas con los demás? ¿Se sentiría mejor? ¿Qué hubiera pasado si no hubiera admitido sus sentimientos?

 


 

Al día siguiente, Will es el primero en despertarse, no es como si haya dormido tanto tiempo. Considera visitar de nuevo a Jonathan, pero su hermano sabrá que algo está mal tan solo con verlo y no quiere—

—Conseguí un refugio para ti —dice Anna divertida.

—¿Refugio? —repite Will confundido.

—Te conseguí casa. —Anna señala a Adam quién está a su lado.

—Hola, Will. —La expresión de Adam es alegre—. ¿Necesitas dónde quedarte este fin? Vivo con mi novia, tenemos una habitación disponible cuando nos visita su hermano menor. Si no tienes problema—

—No tiene ninguno —Anna interrumpe sonando muy segura.

Así es como Will termina en el carro de Adam quién habla sin parar. Descubre que tiene una novia, Julie, que estudia Licenciatura en Enseñanza y han sido novios por cuatro años; planean casarse cuando terminen sus estudios, tienen un gato que se llama Félix.

La cara de pocos amigos de Julie recibe a Will cuando entra al departamento de Adam y Will desea irse por un segundo; cuando ella sonríe su rostro cambia en su totalidad.

—Hola, chico nuevo. Adam, ¿adoptaste otro gato callejero? —bromea Julie mientras analiza a Will de pies a cabeza—. ¿O debería decir conejo?

—Ya sabes como soy, corazón —contesta Adam con dulzura y le da un breve beso a Julie—. Mmm… Tienes razón, no había notado el parecido.

—Um, hola. Soy Will, mucho gusto. —Will se remueve en su lugar con incomodidad, no sabe dónde poner su mirada, se distrae cuando un gatito negro pasa entre sus piernas.

Sus hombros tensos se relajan poco a poco cuando Julie y Adam lo tratan como si lo conocieran de toda la vida. Un par de horas después Will pide el teléfono; esta vez no tiene tanta suerte.

—¿Estás bien? ¿Regresarás a casa? —pregunta Mike frenético.

—Estoy bien. Aún no.

—¿Aún no?

Se contiene de colgar en ese instante, Adam aparece a lado de Will y se descuida de la llamada.

—Voy por pizza. ¿Te gusta?

—Sí, gracias —contesta Will con educación.

Adam asiente en silencio, toma un par de cosas: su cartera y llaves. Julie lo despide en la puerta, a pesar de que es probable que Adam no tarde mucho. Es tan doméstico.

—¿Will? ¿Quién es él? ¿No estabas con Anna? —La voz de Mike lo regresa a la realidad—. ¿Dónde estás?

—Regreso el lunes. Nos vemos.

No espera respuesta y cuelga. Respira hondo varias veces, no va a llorar. Julie ve que Will ya no está en el teléfono y lo arrastra a su lado, ella es igual que Adam, habla demasiado: conoció a Adam en la escuela secundaria; es amante de las películas de terror, tiene una colección de películas clásicas. Ella también es amable como Adam. Momentos después, las pizzas están sobre la mesa que está en frente del sillón, el brazo de Adam está sobre los hombros de Julie y Will está a lado de ella.

Es familiar, como Lucas y Max. Pero sus amigos suelen susurrar entre ellos dejando que Will y Mike hagan lo mismo. Esta vez, Mike no está a su lado. Adam y Julie no hablan en voz baja, sus comentarios son audibles para Will, incluso lo incluyen para que pueda participar en ellos.

Félix se sube en su regazo, la mano de Will lo acaricia mientras pone atención a la película; el gatito ronronea y Will se relaja.

Es distinto. Por un momento olvida a Mike.

 


 

Se detiene en seco a unos metros del aula, Mike está recargado a lado de la puerta recorriendo con la mirada los pasillos. La respiración se le va cuando sus miradas conectan; Mike se acerca de inmediato y Will de manera inevitable da unos pasos atrás, chocando con Adam en el proceso.

—Will —dice Mike con alivio— ¿Podemos hablar? Por favor…

Si el rostro de Mike ya es pálido, se ve más de lo normal; tiene ojeras visibles y su cabello está desordenado. Hay un vacío en el estómago de Will ante la vista. ¿Por qué Mike parece tan afectado?

—No creo que… Justo está por comenzar mi clase y—

Adam interrumpe a Will con un apretón en su hombro, sonriendo dice:

—No te preocupes. Puedo avisar a los profesores que tuviste una emergencia.

—Um…

 —Por favor, Will —suplica Mike, sin importarle que está Adam presente. Mike tiene el ceño fruncido mientras sus ojos se alternan entre el hombro y el rostro de Will.

La expresión de Mike es complicada. Miserable, recuerda. No tiene ni idea qué esperar de Mike y Will no puede negarle nada. Will le agradece a Adam y regresa en silencio con Mike a su departamento; en ningún momento sus hombros se tocan. Están a punto de llegar cuando Mike habla:

—Él es – ¿te quedaste con él? —La voz de Mike suena diferente, Will no puede identificar qué trata de expresar.

—Um, sí.

—Ah. Estuvieron – quiero decir – ¿solo tú y… él?

—¿Qué? ¡No! —exclama Will con prisa, Mike parece insinuar algo más y Will siente la necesidad de aclarar—. Estaba su novia también.

—Oh, ¿tiene novia?... Es… es bueno.

—Sí, fueron muy amables.

No hay ruidos en su departamento; Mike no habla, Will tampoco. La respiración de Will se está agitando. Sabe que esta vez no puede simplemente ir y encerrarse a su habitación. Will toma un respiro hondo y abre la boca:

—¿Dónde está Max y Lucas? ¿En clase?

Es una pregunta tonta, lo sabe. Es lunes por la mañana. Los ojos de Will viajan a cualquier lado del lugar, excepto al rostro de Mike.

—Sí… Regresarán más tarde —contesta Mike—. ¿Te parece sí… Nos sentamos?

—Okay, sí. Um, ¿sillón?

—Sí.

Hay un espacio entre ellos. No debería ser doloroso, ¿no es lo que Will quiere? El silencio se prolonga, a Will se le hace eterno. Es incapaz de voltear a su lado, mantiene la cabeza baja mientras sus manos juguetean entre ellas.

—¿Will? —Mike lo llama con suavidad—. ¿Puedes mirarme, por favor?

Tarda un par de segundos pero lo hace; se cohíbe ante la intensidad en los ojos de Mike.

—Quiero hablar – sobre – hablar de lo que. —Mike frunce el ceño—. De lo que dijiste… Sobre mí y tus sentimientos…

El pecho de Mike sube y baja con rapidez, sus manos están apretadas en su regazo.

—Estuve pensando en todo… En lo que yo y – y tú…

—Mike —dice Will preocupado—. Respira.

—Sí. Respirar. Claro —suelta Mike sin aire, se toma un par de segundos para inhalar y exhalar varias veces—. ¿Puedo – puedo tomar tu mano?

La pregunta toma por sorpresa a Will, su corazón da un vuelco y trata de que su expresión no lo delate. Se limita a asentir, la mano de Mike envuelve con cuidado la suya. Y oh dios, es cálida. ¿Le es permitido hacer eso? ¿Por qué Mike—

—Okay. Okay —murmura Mike, respira de nuevo—. Tú y yo hemos sido diferentes… Y es normal, siempre hemos sido así… Y está bien que lo seamos, no necesitas – no necesitas alejarte—

—¿Qué estás—

—No tienes que superarme. Está bien, es – es perfecto. Tus sentimientos… Porque yo – yo también.

Mike suena tan honesto que parece real. A Will le toma tiempo reaccionar, busca algo en Mike que delate que lo que dice es un engaño, que es algo falso.

—¿Estás – es – es una broma?

—¡No! Will… No, no bromearía con esto. Es – es verdad. —Mike aprieta su mano con suavidad—. Siempre te ha amado, te he amado toda la vida.

Es lo mismo que… Eso no es—

—No, Mike. No puedes mentirme así. No puedes. Es—

—Es verdad —interrumpe Mike con seguridad—. Te—

—No. No lo digas. ¿Cómo puedes – cómo puedes decir eso? —Will considera no seguir por un segundo, pero ya ha ido demasiado lejos para arrepentirse—. ¿Y Jane? Dijiste que la amabas, antes, tú dijiste eso, que la mejor decisión—

—Mi mejor decisión fue cuando te pedí ser mi amigo. —Aclara Mike con certeza, su expresión cambia a una de arrepentimiento—. Mentí, Will. Esa vez, mentí…

Trata de racionalizar lo que está diciendo Mike, no es capaz de comprenderlo. Will quiere apartar su mano y no puede. ¿No puede?

—No… No es posible sentir amor de un día para otro. Es imposible —repite Will débil—. imposible.

—No es de un día para otro. No lo es. Will, yo siento lo mismo. —Will niega con la cabeza mientras Mike se aferra a él—. Sí. Sí porque no solo tú te acercas, yo también. Siempre estoy deseoso de estar a tu lado y – y… Will todo, todo también soy yo, no solo eres tú. Yo también.

—No, Mike—

—Will, por favor, créeme. Yo también te a—

—No—

—Te amo.

Debería sentirse bien, no lo hace. ¿Cuántas veces no ha deseado escuchar eso? ¿Cuántas veces no se lo ha imaginado en miles de escenarios? ¿Cuántas veces—

—Te amo, Will.

Las lágrimas se acumulan en sus ojos. Es lo que siempre ha querido escuchar, ¿por qué no puede decir nada? Mike lo sigue observando con esa mirada que siempre ha tenido hacia él, tan dulce, suave, tan Mike. Todo es un caos en el interior de Will.

—Will. —Mike arruga sus cejas levemente—. ¿Me crees?

Aprieta los labios, Will no tiene respuesta. Mike le sonríe con timidez.

—Está bien… ¿Puedo enseñarte algo?

La situación confunde a Will, asiente con lentitud. Extraña la calidez de la mano de Mike tan pronto suelta a Will. Mike desaparece en su habitación y regresa con una caja, la coloca con cuidado en el regazo de Will.

—Son – son algunas notas.

—¿Notas? —murmura Will desconcertado.

—Las escribí cuando estuviste en California… Tengo más después de eso y – y también hay más recientes. Eh, son tuyas… Puedes leerlas.

Examina el rostro de Mike por unos segundos, está sonriendo sincero todavía avergonzado. Will no sabe que esperar, al abrir la caja está llena de hojas desordenadas, algunas parecen más antiguas que otras. La primera es la que llama su atención, está arrugada de las esquinas y el papel es más amarillo que las demás.

 

 

«10 de octubre 1985

Hola, Will.

Ni siquiera ha pasado una semana y Hawkins no es lo mismo sin ti. Espero visitarlos en navidad, tal vez Nancy quiera ir y así pueda convencer a mamá y papá.

¿California es diferente? ¿Es mejor que Hawkins? Probablemente cualquier lugar sea mejor que aquí, ¿verdad?

Tengo tanto que contarles, hay un club de D&D y Dustin y yo estamos pensarnos en unirnos. ¿Hay uno en tu escuela? ¿Hay más personas que jueguen D&D? ¿Te unirás si hay uno? Estoy seguro de que te prestarán sus libros para que juegues con ellos, está bien si no te unes.

Es tan difícil escribir, es como si estuviera platicando conmigo mismo … Esperaré a envíen su número para llamarles.

 Con amor, Mike.»

 

 

Los ojos de Will releen la nota una y otra vez. La caja está repleta de ellas, toma la siguiente, la hoja parece más reciente:

 

 

«07 de noviembre 1989

Hola, Will.

Estás diferente, sé que estas fechas son complicadas. ¿Estás teniendo más pesadillas? ¿Es por eso el por qué te sientes tan lejano?

Esperaré a que te sientas cómodo para acercarte, siempre lo haces.

Cuando lo hagas, aquí voy a estar.

Con amor, Mike.»

 

 

«21 de marzo 1986

Hola, Will.

¿Te gusta alguien? ¿Quién? ¿Cómo se llama? ¿Por qué no me lo habías dicho? ¿Estás pintando para ella? El escribió que…

Mañana iré a visitarlos, iremos a un montón de lugares divertidos y todo volverá a ser como antes.

No puedo esperar.

Con amor, Mike.»

 

 

«21 de agosto 1986

Hola, Will.

No puedo creer que todo es mejor que antes. Al parecer funcionó, lo único que teníamos que hacer es vivir juntos.

Estoy tan feliz, podemos ser como antes. Perdón si insistí mucho lo que pasa es que te extrañé mucho extrañé a mi mejor amigo, ¿tú también?

El está entrenando para vencer a Vecna, entonces estarás estaremos a salvo.

Solo un poco más de tiempo y todo volverá a la normalidad.

Con amor, Mike.»

 

 

«10 de mayo 1988

Hola, Will.

Han pasado más de seis meses desde que El Jane murió. Lo siento, me sigo equivocando, eres el único que me corrige cada vez que digo su nombre. Ni siquiera Hopper lo hace.

Debes extrañarla mucho, yo también lo hago. Aun tengo la pintura que comisionó, aunque cuando la veo me recuerda más a ti.

Sé que estaré bien mientras estés a mi lado.

Con amor, Mike.»

 

 

«15 de noviembre 1985

Hola, Will.

He marcado muchas algunas veces, el teléfono está ocupado la mayoría de las veces. ¿Por qué siempre contesta El? ¿Estás ocupado?

Ella nunca me pasa el teléfono contigo y no he escuchado nada de ti. Jonathan y la Sra. Byers me pasan con ella también.

Sé que no he enviado ninguna carta pero es porqué esperaba escuchar tu voz que tú me hablaras.

 Y tú tampoco has enviado alguna otra carta, ¿por qué? ¿No quieres hablar conmigo?

¿Tienes nuevos amigos? ¿Un nuevo mejor amigo? ¿Me has rempl…

Con amor, Mike.»

 

 

«06 enero 1986

Hola, Will.

¿Por qué no me has escrito? ¿Por qué no me has llamado? ¿Ya no quieres que seamos amigos?

El no habla de ti, no sé mucho de lo que te ha pasado estos meses… ¿Hay algo nuevo? ¿Te has unido a algún club? Estoy en uno que se llama Hellfire, Dustin y yo conocimos a Eddie. Tal vez te agrade, es un poco raro, ¿pero no lo somos todos?

¿Tienes más amigos? ¿Eres feliz ahí? El solo dice que te la pasas dibujando y pintando, Jonathan tampoco está tanto, ¿estás bien?

¿Me extrañas? Yo lo hago ¿Todavía somos amigos? Perdón, no puedo preguntar por ti, no sé por qué.

 Con amor, Mike.»

 

 

«5 de noviembre 1987

Hola, Will…

¿O debería decir hechicero? Fue tan genial ver como mataste a tres Demogorgons con tu mente.

Por un momento pensé que iba a morir, cuando abrí los ojos, ahí estabas, tus brazos se alzaron, tus ojos se pusieron en blanco y de pronto los Demogorgons estaban retorciéndose.

Fue increíble, estoy tan orgulloso de ti. No puedo esperar para contarle a Dustin o a Nancy… ¿Le contarás a Jonathan, cierto? Todos tienen que saber que me salvaste la vida, bueno la de Lucas y Robin también.

No estoy tan sorprendido, desde la primera vez que te vi supe que tienes magia en ti, es un poder innato.

Con amor, Mike.»

 

 

«29 de septiembre 1989

Hola, Will.

Hoy después de clases me regalaste un dibujo mío, está increíble.

¿Sabes que todo lo que haces es genial? Es fascinante como su mano puede crear cosas tan mágicas, puedo pasar horas viéndote, como tus dibujos toman vida cuando estás concentrado, nunca me aburro.

Lo voy a pegar en mi pared… Max no dejó que lo pusiera en la sala, es tan aburrida. ¿Por qué vivimos con ellos?

Estaríamos mejor si solo fuéramos nosotros dos, ¿no crees?

Con amor, Mike.»

 

 

«02 de noviembre 1985

Hola, Will.

Es difícil escribir. Tengo tanto que decir, no sé cómo expresarlo a través de estas cartas. ¿Puedo llamarlas cartas? No son tan extensas como lo que quiero expresar.

Pienso que es mejor si hablamos por teléfono, hasta ahora solo he podido hablar con El, sé que están ocupados con la mudanza y todo eso.

No dudes en llamarme cuando puedas, quiero escuchar tu voz.

¿Tienes nuevos amigos? ¿Cómo te va? Llámame.

Con amor, Mike.»

 

 

«15 de abril 1986

Hola, Will.

No sé si El y yo seguimos siendo novios, es tan raro… A veces creo que es mejor que esté escondida, así no tengo que visitarla tanto.

Lo siento, traté de convencer a mi mamá para que compartiéramos habitación y no quiso, no sé por qué se negó tanto si siempre hemos compartido habitación las veces que te has quedado.

No importa, estamos viviendo en la misma casa, ¿no es genial? Es como una pijamada todos los días.

Si tienes pesadillas puedes subir a escondidas, a mi mamá le agradas mucho para que se enoje si se da cuenta.  

Con amor, Mike.»

 

 

«07 de marzo 1989

Hola, Will.

Lucas acaba de hablar conmigo, irá a Nueva York con Max. Tienen esa idea de compartir departamento, ¿será por la conversación que tuvimos? Será un caos pero al mismo tiempo puedo imaginarnos viviendo juntos.

Sé que también estás emocionado por la idea, estoy a punto de tomar mi bicicleta e ir a contigo, quiero ver tu reacción cuando sepas que iremos a la misma universidad.

No me alejaré de tu lado mientras tú no quieras.

Con amor, Mike.»

 

 

«10 de abril 1986

Hola, Will.

El dice que ni siquiera puedo escribir que la…

Si puedo escribirlo, tengo un montón de notas para ti llenas de esa palabra. Perdón, tuve que tacharlas todas, ¿es raro? Lo siento.

Ya lo dije en voz alta para ella, ¿no es suficiente? Ella sigue molesta y ya no sé qué hacer.

Ya no puedo decirlo más, ¿por qué?

Con amor, Mike.»

 

 

«14 de septiembre 1989

Hola, Will.

Joyce me hizo prometer que te cuidaría cuando tuvieras pesadillas. En parte quería creer que ya estás mejor, que ya no las tienes pero te encontré temblando y me siento tan frustrado por no poder hacer nada para desaparecerlas.

Max siempre se queja de que compre té de manzanilla y nadie lo usa, hubiera querido que siguiera de esa manera.

Podemos compartir cama las veces que quieras mientras las pesadillas desaparezcan, no importa si son todos los días, es como una pijamada.

No quiero verte sufrir, te protegeré siempre

Con amor, Mike.»

 

 

«28 de mayo 1986

Hola, Will.

No me había dado cuenta, siento que ya no te conozco como antes, hay algo que no es lo mismo, creo que ya no confías en mí.

Debí insistir y llamarte más…

Pero estamos acercándonos poco a poco, sé que volveremos a ser mejores amigos. Espero que tú también quieras.

No he sido capaz de entregarte estas notas. Tal vez un día lo haga.

Con amor, Mike.»

 

 

«07 de diciembre 1985

Hola, Will.

Creo que escuché tu voz por accidente cuando estaba hablando con El… Es tan diferente y solo han pasado unos meses, por un segundo no te reconocí.

No has enviado ninguna carta, tampoco me has llamado. El dice que estás ocupado… ¿Con qué?

¿Cuál es tu clase favorita? ¿Tienes un profesor favorito? ¿Allá hace tanto frío como aquí?

¿Tienes un nuevo mejor amigo? ¿Es por eso por lo que ya no me hablas?

Con amor, Mike.»

 

 

«03 de marzo 1989

Hola, Will.

Sé que quieres ir a NYU… Jonathan le dijo a Nancy y ella me dijo a mí.

Esa universidad tiene la carrera de literatura, no está tan lejos de las aulas de arte, podríamos ir y regresar juntos.

¿Por qué no me has dicho nada? ¿No quieres que vaya contigo?

Con amor, Mike.»

 

 

«24 de noviembre 1989

Hola, Will.

¿Hice algo? ¿Por qué estás alejándote? ¿Estás bien? No me permites estar junto a ti, creo que me estoy volviendo loco.

Es como California otra vez y lo odio. Estoy aquí y no pareces verme. No soporto no poder estar a tu lado.

No es como antes… ¿Hay algo que te está molestando? ¿Estás bien?

Con amor, Mike.»

 

 

«10 de abril 1987

Hola, Will.

Cada vez que me regalas una pintura es mi nueva favorita. La verdad es que todas son mis favoritas. Ni siquiera yo me imaginaba que Mike el Valiente pudiera verse tan genial.

Es uno de los mejores regalos de cumpleaños, siempre son los que tú haces. Nadie me conoce tan bien como tú.

Es tan increíble, el mejor artista que he conocido en mi vida.

Con amor, Mike.»

 

 

«27 de diciembre 1985

Hola, Will.

Las galletas de jengibre están por todos lados… ¿Todavía las odias? ¿Tu mamá las cocinó para navidad? ¿Quién se las come por ti? ¿Jonathan?

Espero que no… Ese ha sido siempre nuestro secreto, ¿no? ¿Seguimos teniendo secretos?

Mi mamá no quiso cocinarlas, comimos pastel de chocolate. Holly estaba feliz, extraño comer las galletas a tu lado de la Sra. Byers.

Con amor, Mike.»

 

 

«10 de noviembre 1987

Hola, Will.

El está muerta. Y siento un vacío, es horrible. ¿Por qué hizo eso?

Le dije que podíamos escapar todos juntos, ¿por qué no quiso? Hopper hubiera podido ayudar.

Ella ya no está y tú estás a salvo.

Es tan injusto, tan triste pero no creo haber soportado si te hubiera pasado a ti.

No dejo de pensar: ¿y si hubieras sido tú? No sería capaz de vivir un día en un mundo donde tu no existes y…

¿Por qué nunca fue así con ella? Pero tú…

Con amor, Mike.»

 

 

—Oh, dios —exclama Will con mejillas mojadas por las lágrimas—. Mike, yo – yo…

—Lo siento…

—No, no. Es – esto es… —El nudo en su garganta le impide seguir hablando. Baja la mirada a la caja; todavía faltan muchas y sus manos no paran de temblar—. No creo que pueda…

—Está bien. —La voz de Mike es tranquila—. Puedes leerlas después, son tuyas.

—¿Sí?

—Sí. —La mano de Mike acaricia su mejilla con una ternura que Will jamás pensó que sería dirigida a él—. ¿Crees que puedas leer una última?

A pesar de que las emociones lo están abrumando, Will da un movimiento afirmativo con su cabeza. Mike saca del bolsillo una hoja doblada, se detiene un segundo pero finamente se la entrega a Will.

 

 

«9 de diciembre 1989

Querido Will:

Estoy enamorado de ti.

 

Will se detiene con manos temblando. Levanta la mirada y Mike le sonríe. Lee de nuevo esa simple frase una y otra vez. Tiene miedo de que de alguna manera las palabras se transformen y se conviertan en otras y adquieran otro significado.

Las palabras no cambian, siguen ahí, Will respira hondo y continua.

 

«9 de diciembre 1989

Querido Will:

Estoy enamorado de ti.

Soy un estúpido, ¿no crees? Me da pena volver a leer mis notas y ver que tan ciego fui. Las dejaré en tus manos, se que las cuidarás por mi.

Perdón por no responder de inmediato, ahora entiendo muchas cosas. Siempre hemos sido de esta manera que no entendí lo suficientemente rápido mis propios sentimientos. Cuando veo las cosas desde la perspectiva con estos sentimientos las cosas son más claras.

No pensé que todo lo que siento es amor, mucho menos pensé que una persona tan maravillosa como tú pudiera amarme a mí.

Eres mi primer y único amor. Estoy tan feliz que lo seas, no puedo imaginar a otra persona en mi corazón. Tú lo eres.

No creo que existan palabras para expresar todo lo que siento por ti, podría escribir mil cartas con millones de palabras y no serían suficientes.

Te amo, siempre te he amado. Te he amado toda la vida, Will.

Eres todo para mí.

Perdón por hacerte llorar todos estos años, espero que puedas hacerlo un día. Recompensaré todo ese sufrimiento si me lo permites.

Sería el hombre más feliz si me dejas continuar a tu lado más que mejores amigos. Quiero todo contigo. Tú eres mi vida, no puedo vivir sin ti, ¿no te has dado cuenta ya? Un poco patético, no me importa serlo si no te apartas de mi lado.

Max me dijo que estarás con Anna, estoy un poco nervioso de entregarte todo cuando te vuelva a ver. Espero que sea suficiente para que accedas a ser mi novio.

Max y Lucas no me dejaron ir solo a mi habitación después de que te fuiste, nos quedamos en la sala, creo que los asusté un poco.

Ni siquiera pude dormir, no estás aquí. No puedo esperar por verte de nuevo.

Te amo, Will.

Con amor, Mike.»

 

 

Las manos de Will están arrugando más la carta, la relee una y otra vez hasta que su vista borrosa lo impide hacerlo.

—Mike…

—Te amo, Will.

Esta vez, Will le cree. No ha leído todas las notas, aún tiene tiempo. Los dedos de Mike acarician sus mejillas y limpian las lágrimas que no dejan de salir. Le toma un par de minutos a Will dejar de llorar. Mike está más cerca, sus ojos parecen pedir permiso; cuando Will se acerca, Mike inclina el rosto y sus labios se encuentran a la mitad.

Sus labios se presionan con delicadeza, una y otra vez. Es perfecto.

—Discúlpame por hacerte esperar. Ya estoy aquí —susurra Mike entre sus labios—. No te alejes de nuevo, por favor.

—Okay —contesta Will con facilidad.

El segundo mejor momento de su vida fue confesar sus sentimientos a Mike. El primero, por supuesto, fue decirle que sí a Mike aquella vez que preguntó si quería ser su amigo.

 


 

Horas más tarde, la puerta del departamento se abre de un portazo y aparece una Max muy alterada. Ella envuelve a Will entre sus brazos con fuerza y lo arrastra a la habitación de Will: Lucas se queda parado sin intentar hacer nada mientras Mike los sigue confundido. Max le cierra la puerta a Mike en la cara e ignora sus quejas de separarlo de Will.

Ella lo obliga a sentarse en la cama y lo examina por unos momentos.

—¿Estás bien? —pregunta Max frunciendo el ceño.

—Estoy bien —asegura Will.

Esta vez es verdad, el rostro de ella se relaja.

—Estaba… preocupada.

—Lo siento.

—Nunca vi a Mike llorar así —confiesa Max en voz baja—. Primero se quedó sin moverse por mucho tiempo, cuando por fin reaccionó… Entre Lucas y yo lo tranquilizamos… Tardamos horas.

—Oh, lo siento, no sabía—

—No es tu culpa. —Max interrumpe, su voz suena segura—. No esperé que lo tomara así. Fue peor cuando llamaste y escuchó una voz desconocida. Según él estabas siendo secuestrado.

Will no puede evitar soltar una risa y Max sonríe.

—Es demasiado dramático.

—Ustedes dos son demasiado dramáticos. —Se queja Max mientras rueda los ojos.

—Lo sie—

—Ya no te disculpes. —Will abre la boca y la cierra al ver a Max alzar una ceja. Ella le da una sonrisa aliviada—. Es bueno saber que ya estén bien.

—Gracias…

—Eso quiere decir que ya podemos salir en citas dobles sin tener que fingir que ustedes no son pareja desde hace años, ¿verdad? —dice Max con diversión.

El calor se le sube a las mejillas y Will oculta su rostro entre sus manos.

—Dios mío.

—Te aguantas. Lucas y yo sufrimos mucho este fin de semana.

—¿Ya casi terminan? —La voz de Mike resuena detrás de la puerta mientras la golpea con insistencia.

—¿Qué le pasa a este? ¿No puede vivir sin ti o qué?

—Um. —Es todo lo que ofrece Will y los ojos de Max se abren con sorpresa.

—Wow.

Notes:

Advertencia de mucho texto!

Se supone que sería solo este capítulo. Terminé pensando: ¿Qué hizo Mike cuando Will huyó? Y de pronto aparecieron escenas, diálogos y tuve que escribirlo. Lo tengo en borrador, aproximadamente 3K, algo pequeño a comparación de esta parte, no busco reescribir todo, es prácticamente solo lo último

Mi trauma cinematográfico: la pintura de Will y el discurso de Mike para Eleven. Tenía que ponerlo lol siento que tengo que arreglarlo xd. Fiel creyente de Lettergate, espero que no haya sido mucha confusión dejarlas desordenadas

Fun fact: de todo lo que investigué (un montón de cosas, pero solo pondré una, sino se alarga más esto) me llamó la atención que existía una ley en Nueva York en los 90’s que no permitía que compartieras departamento con más de 4 personas que no tuvieran relación familiar, la gente ignoraba esa ley por los costos altos de vivienda, no había inspecciones a menos que algún vecino se quejara. ¿Por qué es importante? Ni idea xd ignoré esa información porque esto es un fanfic, pero bueno, en caso de que alguien lo supiera y se lo preguntara (¿?)

Perdón por no describir a los personajes originales… No se me hizo importante, todo está enfocado a Mike y Will, ¿por qué sería necesario saber qué características físicas tienen? Además, así hay más libertad de imaginárselos, ¿cierto? (excusas, excusas)

En fin, si llegaron hasta aquí, gracias por leer!!