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El chico de los sueños del jardín de Hirose Aiki.

Summary:

Hirose Aiki encontró un lugar en sus sueños donde puede disfrutar de la paz y la tranquilidad... solo él y su prado soleado...

¿Pero quién es ese chico de cabello oscuro que acaba de aparecer?

O Hirose Aiki se enamora del chico en sus sueños.

(Basado en el mito de Pigmalion y Galatea... vagamente.)

Notes:

Espero que les guste a todos! Este one shot no salia de mi cabeza y tenía que terminarlo yaaa! necesitaba hacerlo, porque diosss, son tan lindos.

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

Amid Flowers and Dreams.

 

 

Hirose Aiki se ha relacionado con las flores desde muy pequeño.

 

Desde su tierna infancia vivió observando los brillantes colores de las petunias, las bonitas formas de los geranios y la belleza sencilla de las margaritas.

 

Su madre acariciaría su cabello con gentileza mientras ambos cuidaban de las plantas, podando los capullos secos con suavidad y regando con cuidado la tierra para no inundar las plantas. 

 

A veces arrancaría una flor de una de las macetas y se la llevaría a su hermana cuando ella aún era dulce y no un tornado con el poder de avergonzarlo con solo abrir la boca. 

 

Recordaba ver a su madre tarareando en las ventanas mientras disfrutaba del sol y a su padre acercarse para abrazarla con ternura por la espalda, entonces a él le daría asco verlos y fingiendo arcadas saldría corriendo a su habitación mientras su padre lo perseguiría entre risas por sus “groserías”. 

 

Cuando empezó la secundaría le gustaba pasar su tiempo en el invernadero, el silencio y el dulce aroma de las flores era algo que disfrutaba.

 

Así que cuando empezó a soñar con flores a su alrededor no se sorprendió demasiado.

 

Sus sueños eran tranquilos, casi aburridos y repetitivos. 

 

Cada vez que se entregaba a los brazos de morfeo, el paisaje que lo recibía era siempre el mismo, un ancho prado con hierba verde brillante que hacía cosquillas al caminar, una pequeña colina justo en el centro, un árbol de olivo que Hirose había decidido que era su lugar favorito. 

Y las flores. 

Eso era lo más curioso, en ocasiones, el prado estaba lleno de lavandas, el olor era tan relajante que se sentía arrullado dentro de su propio sueño.  

 A veces había hermosas amapolas decorando el lugar de rojo vibrante. 

O azuladas no me olvides con aquel vibrante amarillo en el centro y sus pequeños y divertidos petalos redondeados 

 

Las flores cambiaban sí, pero jamás dejaban de ser esas a las que se había acostumbrado.

 

Por eso, cuando caminaba directo a su lugar para recostarse en las raíces de su árbol favorito (el único en realidad) y su mirada encontró una peonía en su camino se sorprendió.

 

La flor era pequeña, de un tono rosa y sin mas de ellas a su alrededor como era usual en aquel prado de sus sueños y Hirose tuvo el pensamiento mas tonto en ese mismo instante:

 

“Parece…como si estuviera sola”

 

Negó con la cabeza, que tontería, ¿Como podría estar una flor sola? 

 

Su mirada recorrió el camino para ver si encontraba más flores, extrañamente, había una al igual que la anterior, sola, casi parecía frágil.

 

Avanzó unos pasos, había otra y más allá otra, era un camino ¿A dónde llevaría? 

 

Empezó a correr mientras seguía el rastro, el lugar se veía más verde, los rayos de la luna iluminaban el lugar dándole una claridad que le ayudaba a no tropezar. 

 

—¡Whoa! 

 

Se detuvo al ver un hermoso claro, el agua era cristalina iluminada por la luz de la luna dándole un brillo plateado, habían un montón de amapolas, hibiscos y camelias decorando el lugar. 

Era hermoso. 

 

Era tan mágico. 

 

Camino hasta el borde del agua para poder tocar con sus dedos el agua, estaba tibia, se sentía tan extraño sentir el agua deslizándose por su palma y escurriendo entre sus dedos, incluso si sabía que era un sueño. 

 

Un sonido de chapoteo lo saco de su ensoñación allí cerca de la otra orilla había…un muchacho, estaba sentado con la cabeza baja y los pies en el agua. 

 

Cabello oscuro como tinta, piel palida como los rayos de la luna, vestía una simple camiseta blanca y unos shorts oscuros, era probablemente un poco más alto que Hirose. 

 

El chico alzo el rostro, sus ojos aunque cubiertos por el flequillo …eran de un tono grisáceo oscuro, brillaban, quizás por la luz lunar o quizás Hirose estaba delirando en sus sueños, su mirada era intensa, casi intimidante. 

 

Hirose dió un pequeño salto en su sitio al ver cómo el otro chico caía al agua con un tropiezo. ¿Pero en qué momento? ¡Hace un segundo estaba sentado! 

 

Sin importarle empaparse, se lanzó al agua, buscando al joven, por dentro el agua era más profunda de lo que parecía. 

 

Buceó un poco para finalmente encontrar al chico, estaba casi al fondo.

 

En la oscuridad.

Sus ojos apenas estaban abiertos, flotaba apenas en el agua y su cabello se movía de una forma hipnótica, casi parecía pertenecer allí, a lo cristalino de las profundidades, donde parecía desaparecer la gravedad. 

 

Hirose se preguntó si le gustaría el mar o el agua. 

 

Sin embargo, su mirada también parecía vacía…sola…sumergida en la oscuridad allí donde nadie más llegaba y la luz no pertenecía.

Le recordó a la peonía solitaria que había visto y de repente, no quiso dejarlo solo.

 

Nado y llegó hasta donde se encontraba, agarró su mano, empezó a jalarlo con él hacía la superficie, cuando finalmente lograron salir hasta la orilla la luz de la luna los recibió. 

 

Hirose pudo observar más de cerca ahora, parecía de su edad y aunque estuvo en el agua no parecía tener frío. 

 

…Espera, llevaba mucho tiempo mirándolo, Kami Sama, era un bicho raro. 

Se tragó su incomodidad para intentar hablarle al pobre y empapado chico. 

 

—¿Estás bien? ¡Caiste muy feo! 

 

…Gran elección para las primeras palabras eh. 

 

Los ojos del muchacho se posaron en él, parecieron brillar brevemente aunque Hirose no sabía si en verdad lo hacían o si simplemente eran sus delirios. 

Su mirada lo ponía tenso, se sentía extraño, se sentía…muy visto. 

 

—S-sí…muchas gracias por ayudarme. 

 

Su voz era ligeramente ronca, pero suave, parecía alguien tímido por la forma en la que evitó mirarlo a la cara luego de decir eso , quizás se dió cuenta de que Hirose se dió cuenta de que lo miraba. 

 

—¡Eh! Pensé que no había nadie más por aquí, este es mi pequeño paraíso personal después de todo. 

 

Hirose sonrió brevemente mientras intentaba que el tímido chico se abriera. 

 

—Tampoco sabía que había alguien más aquí me sorprendí verte y me caí por accidente. 

 

“Aunque no es como si hubieras intentado salir del agua.” No lo dijo, pero el pensamiento llegó a su mente en un segundo. 

 

—Me alegra que estés bien, soy Hirose Aiki. 

 

—Na-Nakamura Okuto. 

 

Nakamura Okuto…era un nombre bastante común, al menos el apellido el nombre sonaba bastante curioso, le quedaba bien. 

 

—Y…¿cómo llegaste aquí? ¿o eres parte de mi imaginación? 

 

Preguntó en broma mientras volvía a dirigir su mirada al pelinegro.

 

—No lo sé en realidad…es la primera vez que estoy aquí…aunque…soy bastante real por lo que sé.

 

Susurró el chico con timidez mientras jugaba con sus dedos y miraba el lago. 

 

—Aunque es hermoso. 

 

Susurro con voz suave mientras una sonrisa tímida asomaba por las comisuras de sus labios, la luz de la luna lo iluminaba y estaba rodeado de camelias. 

 

Era…encantador… la imagen, las flores. 

 

“Él es muy lindo.” 

 

El pensamiento golpeó a Hirose con la fuerza de un tornado, pintando sus mejillas de carmín en menos de lo que pudo voltear para tratar de ocultar su rubor. 

 

—Jaja, sí es hermoso, aunque nunca antes había visto un lago en este lugar …quizás este es tú lugar especial. 

 

…Mierda…que estupidez acababa de decir. 

Es decir, quizás Nakamura se sentía incómodo con un chico a su lado al que claramente no conocía y que además decía cosas raras. 

 

—¿Mi lugar especial? ¿A qué te refieres? 

 

La pregunta lo sacó de su mortificante estado mental y dirigió su mirada nuevamente al chico.

 

Sus ojos eran honestos, llenos de curiosidad y desprovistos de disgusto o cualquier emoción negativa. 

 

…Eso le gustó. 

 

Hirose sonrió y levantándose, le tendió la mano a Nakamura. 

 

—Ven conmigo. 

 

Nakamura parecía indeciso al inicio pero al final agarró su mano para levantarse. 

 

Hirose se dejó guiar por el mismo camino de peonías hacia su denominado “lugar especial”. 

 

Al estar lo suficientemente cerca el lugar los recibió, un prado lleno de lavanda, una colina pequeña y en el centro un árbol de olivo de raíces anchas donde a Hirose le gustaba recostarse.

 

—¡Ta dah! 

 

Dijo mostrándole el lugar con un gesto exagerado. 

 

—Es hermoso… 

 

 Nakamura parecía emocionado mientras veía el lugar. 

 

—Gracias, este es mi lugar especial, creo que el tuyo es ese claro dónde te encontré. 

 

—Oh…t-tiene sentido. 

 

—¿Quieres sentarte conmigo Nakamura?

 

El joven pareció tensarse aunque finalmente asintió con movimientos exagerados y con un pequeño grito respondió. 

 

—¡S-sí! ¡Está bien! 

 

Hirose lo miro detenidamente, la mirada tímida, la pose retraída y como jugaba con sus dedos. 

 

Nakamura era un chico bastante retraído, quizás hasta cerrado. 

Se preguntó cuál sería el motivo de esa timidez que parecía tan marcada en él. 

 

—Heh, dices que eres real, pero en realidad, eres demasiado lindo como para no ser un sueño. 

 

Murmuró con una sonrisa juguetona en el rostro, después de todo, ¿esto era un sueño no? 

 

Aquí en este prado no tenía porqué complacer a nadie, era su lugar especial…quizás Nakamura era solo un invento de su mente. 

 

El pelinegro pasó por distintos tonos de rojo mientras soltaba un pequeño chillido. 

 

—¡C-claro que soy real! En realidad pensé que tú eras el sueño, ¡quizás lo eres! 

 

Y ese fue solo el inicio. 

 

⋆。°✩ ━━━━━━━━━━ ✩°。⋆

 

 

Hirose sabía que pensar que Nakamura era real era probablemente una tontería, jamás lo había visto en otro sitio que no fueran sus sueños. 

 

Y a decir verdad, le daba miedo preguntar, saber si realmente era una persona o si simplemente era un invento de su mente.

 

Prefería quedarse con la duda antes que enfrentar una realidad cruel. 

 

Sin embargo, la duda seguía allí, a veces Nakamura era bastante…real, bastante humano, demasiado sensible y doliente como para simplemente ser un sueño. 

 

Le contaba chistes malos, hablaba mucho sobre un manga que le gustaba, que tenía una hermanita menor que era muy molesta y que le gustaban mucho los pulpos, tenía una mascota llamada Icchan, no le gustaban mucho las multitudes. 

 

Cosas bastante detalladas, muy reales como para simplemente ser un invento de sus sueños ¿no? 

 

Probablemente era un chico real… 

 

—...Rose… 

 

Seguramente era de Tokyo o de alguna ciudad lejana y por eso no lo había visto nunca. 

 

—...Hi…se! 

 

Quizás podría preguntarle alguna noche. 

 

—¡Hirose! 

 

Se tenso al escuchar semejante grito tan cerca de su oído, movió la cabeza para ver al causante. 

 

—¿Qué pasa contigo Takeuchi? ¡Casi me quedo sordo! 

 

—Mas bien que pasa contigo, ¡Parecías un zombie! llevo como cinco minutos intentando que reacciones. 

 

Hirose se quedó en silencio un momento y luego frunció el ceño. 

 

—De igual forma, no tienes que gritarme así. 

 

—En realidad estabas realmente perdido. 

 

La voz de Mukai lo hizo reaccionar, ah, con que los dos estaban allí. 

 

…Quizás si estaba un poquito distraído. 

 

—¿Bueno y qué pasa? 

 

—¿Ya sabes a qué preparatoria vas a ir?— Preguntó el más alto de los tres. 

 

—No, mis padres aún no saben si ponerme en Hoshimi o en Furi. 

 

—Diles que te pongan en Hoshimi, escuché que los maestros son amables. 

 

—¡Yo escuché que hay fantasmas!

 

—¿Eso qué Takeuchi? 

 

—Ash, eres un amargado Hirose, de cualquier forma, te la pasas en las nubes…

 

—¿Qué? — Susurro con un mal presentimiento al notar la mirada inquisitiva del escándaloso de su amigo. 

 

—No será que…

 

Takeuchi dirigió su mirada a Mukai, y Mukai miro a Takeuchi, parecían comunicarse algo con la mirada, daban miedo.

 

—¿No será que te gusta alguien? 

 

Finalmente Mukai le pregunto directamente mientras Takeuchi se quejaba de que él quería decirlo. 

 

—¿QUÉ? CLARO QUE NO. 

 

Grito aunque al instante se arrepintió, por suerte no había nadie más que ellos en el salón. 

 

—¿De que hablan? 

 

Takeuchi rodó los ojos mientras se acercaba.

 

—Como que “de que hablan”, te la pasas distraído estos últimos días, diría que el último mes! 

 

—Miras a la ventana con cara de melancolía. 

 

—Sonríes de la nada. 

 

—Te la pasas en las nubes como hace un rato. 

 

—Actuas como si por fin te hubieras enamorado de alguien. 

 

Hirose se quedó en silencio mientras Mukai y Takeuchi destruían su dignidad, esa, esa tirada en el piso, lo era. 

 

—...Por supuesto que no. 

 

Horrible mentira, terrible, la más fea de las mentiras. 

 

—Eh…tengo que irme Oomori y yo nos vamos juntos hoy ¡los veo mañana! 

 

—¡Hirose no huyas! 

 

—Dejalo Takeuchi. 

 

Mukai negó con la cabeza mientras veía al castaño agarrar su bolso y salir corriendo. 

 

Soldado caído. 

 

⋆。°✩ ━━━━━━━━━━ ✩°。⋆

 

Hirose sabía que lo que sus amigos decían probablemente era verdad. 

 

Aunque Hirose no quería aceptarlo.

 

Quizás, en su convivencia con Nakamura, se había enamorado de él. 

 

…Kami Sama estaba mal de la cabeza, se había enamorado de un chico…bueno ese no era el problema, el problema es que el chico podría bien no existir, ser un invento de su mente o…o cualquier cosa.

 

La única razón por la que aún creía que era real es porque Nakamura siempre insistía en que era real. 

 

Y Hirose quería creerle, quería creer que ese chico del que ya estaba enamorado hasta los huesos era real. 

 

Hirose jamás se había enamorado en realidad, antes de Nakamura. 

 

Se le habían declarado un par de chicas sí, pero en realidad jamás había llegado a sentir aquel sentimiento por ellas. 

 

Por lo mismo había rechazado de forma amable a aquellas chicas. 

 

Hirose no entendía cómo se habían enamorado de él, jamás lo había entendido ¿Cómo podría alguien saber que te amaba si no te conocía? 

 

Quizás era un poco hipócrita, porque entendía lo del amor a primera vista, aunque nunca le había pasado, quizás en el fondo era un romántico, porque creía en tonterías como esa y el hilo rojo del destino. 

 

“¿Será Nakamura mí hilo rojo?” 

 

Soltó una risita avergonzada. 

Ese chico lo traía mal. 

 

Hirose siempre había pensado en un amor profundo, en conocer a alguien y que esa persona te conociera a tí.

 

Alguien confiable con quién compartir tus secretos, con quién pasar el tiempo y hablar de tus sueños. 

 

Hirose no había empezado a enamorarse de Nakamura desde el primer momento, aunque admite que le pareció muy lindo.

 

Se enamoró de él poco a poco, al escucharlo quejarse de su hermana, viendo como sus ojos se iluminaban al hablar de Icchan, escuchándolo hablar con emoción sobre el nuevo manga que estaba leyendo, y al verlo ponerse rojo cada que Hirose le hacía un cumplido. 

 

Siempre era amable y paciente, escuchaba a Hirose, era el tipo de persona con la que cualquiera se sentiría en confianza, era reconfortante tener a alguien con quién no tenía que fingir o complacer.

 

Nakamura era…alguien que Hirose deseaba tener para siempre. 

 

Era tan adorable, un chico dulce y sensible, aunque también era renegón, un poquito impulsivo y bastante mezquino en ocasiones.

 

Y sin embargo Hirose se había enamorado, de él de todo él.

 

Hirose quería estar con él todos los días, ir a casa juntos, pasar horas y horas hablando. 

 

Abrazarse…ir de la mano…besarse…

 

… 

 

Realmente estaba mal eh. 

 

Sí, estaba muy enamorado.

 

—¿Hirose nos vamos? —Oomori apareció por fin con una sonrisa suave. 

 

—¡Sip! Vámonos ya, Mukai y Takeuchi están especialmente molestos.

 

Ambos soltaron una pequeña carcajada y siguieron su camino. 

 

Oomori noto el ambiente extraño, Hirose, con quién normalmente compartían conversaciones, estaba extrañamente callado.

 

Se acercó y le dió un golpecito en el hombro. 

 

—¿Qué tienes? 

 

—¿De qué? 

 

—Estás muy callado. 

 

El castaño suspiro mientras pateaba una piedrita del camino. 

 

—Mukai y Takeuchi me estaban molestando. 

 

—Bueno, es normal que sean molestos. 

 

—Dijeron que estoy enamorado.

 

—Oh…

 

—Y ¿lo estás? —El chico de lentes miró con curiosidad a su amigo, era bien sabido que Hirose rechazaba a las chicas y que hasta ahora no se había enamorado. 

 

—...Es complicado. 

 

—¿Complicado cómo?

 

—La persona que me gusta…es un sueño. 

 

“Que carajo acabo de decir, Kami Sama, no digo más idioteces porque no puedo.” 

 

Lamentándose y esperando que Oomori lo mirara raro o al menos lo cuestionara Hirose simplemente pateó la piedrita con más fuerza.

 

—¿Está fuera de tú liga es lo que dices?

 

…Gracias a Dios que Oomori a veces podía ser un poquito despistado. 

 

Aunque pensándolo bien…

 

—Sí…creo que está fuera de mi liga. 

 

Susurro Hirose mientras una sonrisa tonta se mostraba en su rostro. 

Fuera de su liga, eh, definitivamente, Nakamura era alguien increíble. 

 

—Creo que deberías intentarlo…eres un buen chico Hirose…amable y dulce, estoy seguro de que tienes oportunidad.

 

Hirose también lo creía, es decir, en retrospectiva, Nakamura le había contado que no le gustaban las chicas. 

 

Hirose lo apoyó inmediatamente. 

 

Ahora que había aceptado sus sentimientos es consciente de que quizás se alegró un poco demasiado por aquella noticia, y luego volvió a tener ese horrible temor. 

 

¿No era demasiado bueno para ser verdad que a Nakamura le gustaran los chicos? ¿No era solamente su mente intentando complacerlo? ¿Realmente Nakamura era real? 

 

Sin embargo, quería creer. 

 

—Gracias Oomori…aunque, no estoy seguro de cómo hacerlo o cómo decírselo…es un chico bastante tímido, apuesto a que se pondría muy nervioso. 

 

“Oh por mi santísima madre…¿dije que era un chico? en voz alta, frente a Oomori. Ya está, mantenme.” 

 

—...Oh… Creo que…podrías ser sutil al respecto. 

 

Hirose parpadeó mirando al chico con los ojos abiertos. 

 

—¿No estás sorprendido? ¿o molesto? 

 

—Claro que no, eres mi amigo Hirose a quien ames o no ames no es mi problema, amar es amar, no importa la forma. 

 

Hirose sonrió al escuchar eso, claro, su amigo siempre tan comprensivo. 

 

—...Además he leído bastantes obras y visto muchas películas con temática cercana a tú situación, sería hipocresía juzgarte. 

 

—Pff, arruinaste el momento Oomori. 

 

—¿Y quién es él afortunado que ganó tú corazón? 

 

—No te lo diré, no lo conoces. 

 

—Podría hacerlo. 

 

—Ya te dije, es un sueño y es todo lo que necesitas saber. 

 

—Uff, mejor no te hubiera animado. 

 

—Que malo Oomori.

 

—Oye Hirose. 

 

—¿Sí? 

 

—Tú puedes.

 

—Gracias. 

 

Quizás era hora de confesarse. 

 

…Quizás era hora de saber si el chico de sus sueños era real. 

 

Era hora de dejar de ser un cobarde. 

 

⋆。°✩ ━━━━━━━━━━ ✩°。⋆

 

 

La siguiente noche que tenía planeado encontrarse con Nakamura Hirose notó algo extraño. 

 

Su prado, aquel lugar lleno de flores y verde, ahora tenía un pequeño estanque, no se había dado cuenta hasta el momento en que mientras caminaba de un lado a otro para intentar calmarse y buscar al pelinegro vio un brillo inusual cerca de las flores. 

 

Un pequeño estanque brillaba con la luz soleada y las flores cerca de él parecían más felices.

 

En serio, debía dejar de ponerle emociones a las flores. 

 

Hablando de las flores, ¿Esas eran rosas rosadas? ¿Y girasoles? 

 

No entendía porque repentinamente habían aparecido, ni el pequeño estanque ni las flores. 

 

Aunque se veía lindo..

Ehm, ese no era el punto. 

 

¡Él día de hoy iba a confesar sus sentimientos! 

 

¡Vamos!

 

El camino de peonías, que ahora sí podía llamarse así puesto que habían crecido pequeños grupos de lado a lado creando un pequeño sendero. 

 

Su corazón palpitaba con rapidez dentro de su pecho, sentía que se le iba a salir del pecho, sí era así, se lo daría a Nakamura. 

 

Sentía las palmas de las manos pegajosas y casi tropieza un par de veces ¿Esto siente la gente al confesarse? 

 

Es horrible.

 

Finalmente pudo verlo de nuevo, cabello oscuro que lo recibió y luego aquellos ojos grises se posaron en él. 

 

Podría mirarlos todo el día. 

 

¡Dominate Hirose Aiki! Tienes que controlarte. 

 

Se acercó a paso lento, había notado que Nakamura era bastante nervioso, hasta donde estaba el chico. 

 

—¡Nakamura! —Canturreo su nombre con una sonrisa mientras pasaba un brazo por sus hombros. 

 

—¡Hirose! Hola… —Su tímido amigo (ojalá pronto novio) tenía las mejillas rojas mientras lo saludaba. 

 

—¿Qué tal tú día? 

 

—B-bastante bien. 

 

Hirose notó algo extraño en Nakamura, quizás su tono de voz o la forma en la qué agachaba la cabeza y sus hombros parecían caídos. 

 

—¿En serio? Pareces un poco decaído.

 

Nakamura pareció empeorar aún más su estado de ánimo. 

Sin embargo, miró indeciso a Hirose como decidiendo si contarle o no.

 

—Uhm…digamos que he estado teniendo problemas con matemáticas.

 

—¿Ha? ¿Eres malo con matemáticas Nakamura? 

 

Eso sí que fue una sorpresa Nakamura era tan inteligente.

 

—U-sualmente no, pero con los exámenes finales los temas son más difíciles y el profesor que tenemos es muy estricto. 

 

Ah, claro, su Nakamura era un genio, todo era culpa de un profesor. 

 

Aunque…

 

—Eso es gracioso. 

 

El pelinegro alzó la mirada con confusión. 

 

—¿Eh? ¿qué cosa? 

 

—Bueno acabo de darme cuenta de que…no mejor olvídalo. —El castaño se rasco la mejilla apenado.

 

—¿Ha? ¡Dímelo! Quiero saber.

 

—No es tan importante, solo algo tonto. 

 

—Tonto o no quiero saberlo. —Nakamura casi estaba haciendo pucheros era adorable.

 

…De hecho está era una buena oportunidad.

 

—Te lo diré con una condición.

 

—¿Eh, con cuál? 

 

—Llámame por mi nombre. —propuso Hirose con una sonrisa descarada en el rostro. 

 

“Este es mi primer movimiento¡vamos! tiene que funcionar.” 

 

—Es…ta bien… Aiki. —La voz del pelinegro era tan bajita, casi estrangulada.

 

¡ÉL ERA TAN LINDO! POR LOS DIOSES. 

 

Lo mejor del mundo. 

 

“Por favor acepta ser mi esposo y llámame Aiki todos los días.” 

 

—Bien, te lo diré Okuto. 

 

Nakamura asintió mirándolo con curiosidad y con las mejillas totalmente rojas y de repente Hirose se sintió importante y bastante divertido. 

 

—Uhm…había pensado que es gracioso como yo soy bueno en matemáticas y tú eres bueno en literatura somos como…la pareja perfecta. 

 

“Lo dije sin desmayarme, sí, sí, sí, te amo, capta la indirecta por favor.” 

 

Una pequeña carcajada lo sacó de su ensoñación.

 

Y cayó de un barranco y sin paracaídas. 

 

Nakamura se veía tan lindo, con un pequeño tono de rojo en sus mejillas, la luz de la luna iluminando sus suaves rasgos y su cabello siendo movido por el suave viento. 

 

Nakamura era hermoso cuando sonreía. 

 

“En este mundo solo quiero…ser la causa de su sonrisa y siempre secar sus lágrimas.” 

 

Se sonrojo al darse cuenta de lo cursis que fueron sus pensamientos y desvío la mirada al gran lago plateado para intentar distraerse. 

 

Un toquecito en su hombro lo hizo mirar de nuevo al chico de cabello negro.

 

—Gracias Aiki.

 

Aquella voz suave y una sonrisa tímida pero sincera fueron como un coro de ángeles.

 

—¿Por qué? 

 

—Porque …siempre que estoy pasándolo mal logras que todo mejore. 

 

“Letal.” 

 

Fue el primer pensamiento de Hirose ante las palabras de Nakamura, eran letales y directamente enviadas como flechas contra su pecho. 

 

Como cupido recordándole una vez más porque se había enamorado de él.

 

—¡Eso es porque no querría verte triste!

 

Él silencio se hizo entre ellos y Hirose se quedó mirando fijamente a Nakamura un rato. 

 

“¿Debería decirlo? o…” 

 

—Cuando nos conocimos…y caiste por accidente al lago…fui a buscarte hasta el fondo. 

 

—Lo recuerdo, aún no entiendo cómo mi ropa se secó mágicamente después. 

 

—Sí, pero cuando te fuí a buscar…tenías una mirada triste…te veías tan solo en la oscuridad…yo no quiero…que vuelvas a tener una mirada así nunca más Okuto. 

 

Aiki desvío la mirada, no era una confesión, no era nada más que la verdad. 

Incluso si Nakamura no correspondiera sus sentimientos, Hirose no quería volver a verlo con esa mirada tan triste y vacía. 

 

Se sorprendió al sentir la cabeza de Nakamura recostada contra su hombro, el rojo le subió a las mejillas. 

 

Dios, no, controlate Hirose, solo está siendo amigable y probablemente agradecido. 

 

—...Gracias Aiki…en ese entonces yo…me sentía realmente solo…pero ahora que te conozco…ya no recuerdo cómo era la vida antes de tí. 

 

El corazón de Hirose empezó a latir como un loco, sintió sus mejillas calientes, de repente fue demasiado consciente de la cercanía de Nakamura, de su cabeza en su hombro, de la calidez que emanaba su cuerpo y la suavidad de su mejilla contra su hombro descubierto. 

 

“Concéntrate, ¡Estoy concentrado! Mentira, no lo estoy, ¡DI ALGO AIKI!” 

 

—...Yo tampoco lo recuerdo. 

 

Y así es como Hirose Aiki no se pudo confesar al chico de sus sueños. 

 

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La siguiente vez que Hirose estaba pensando en declararse estaba en clases, con una expresión de idiota enamorado y suspirando. 

 

El universo es generoso, el mundo es hermoso, la vida es alegría. 

 

“Okuto es hermoso, gracias a todos mis ancestros por permitirme conocerlo.” 

 

Una sonrisa se dibujó de forma inconsciente en sus labios ante el solo pensamiento de su chico tímido. 

 

Estaba tan en las nubes que no notó que el maestro se había ido y ya era su hora de almuerzo

 

 

—Por Kami…ahí está de nuevo con esa expresión de bobo. 

 

—Cuando te enamores no dirás lo mismo. 

 

Las voces de Takeuchi y Mukai fueron registradas (está vez, milagrosamente) en la mente de Hirose quien alzó la mirada para verlos discutir. 

 

—¡Claro que no! Jamás actuaría así. —Takeuchi fingió que iba a vomitar mientras se cruzaba de brazos. 

 

—Cuando llegué el día, me voy a burlar mucho. —Mukai fingió mirarse las uñas con mofa mientras sonreía. 

 

—Que insoportable eres. 

 

—¿Por qué te describes Takeuchi? 

 

Hirose lo vió todo con una expresión de resignación…qué amigos tenía. 

 

—¿Que se supone que hacen? 

 

Eso los detuvo a ambos quienes enseguida sonrieron. 

 

—Ah! Es cierto, por hoy te salvas de nosotros. —Comenzó Takeuchi.

 

—Y nuestras acusaciones de tú cara de idiota enamorado. —Terminó Mukai. 

 

—En realidad veníamos a preguntarte si vas a ir a Hoshimi o no. 

 

—¡Mukai y yo decidimos que iríamos juntos!  

 

—Y evidentemente tienes que venir con nosotros también. 

 

—En realidad no era pregunta, si lo pienso así. —Takeuchi se encogió de hombros. 

 

… 

 

Que idiotas. 

 

—Sí, mamá y papá dijeron que era la mejor opción porque estaba cerca de un par de escuelas prestigiosas, así que está bien ir allí. 

 

—¡Woo! El trío dinámico va a Hoshimi. 

 

—Más bien cuarteto. —Oomori iba entrando al salón con un par de cosas de la cafetería. 

 

Hirose sonrió mientras le hacía señas para que se acercara. 

 

—¿Vas a Hoshimi también, Oomori? 

 

—Sí, mis padres dicen que es una buena oportunidad, escuché que hay un club de teatro, quizás pueda unirme.

 

Hirose sonrió mientras asentía. 

 

—Haz la obra de Romeo y Julieta, así le puedo dar un beso a una hermosa chica. —Dijo Takeuchi haciendo un gesto de beso. 

 

Mukai le dió un sape. 

 

—Aprovechado. 

 

—¡Ay! era una sugerencia. 

 

—Pff… 

 

Hirose y Oomori empezaron a carcajearse al ver las idioteces de sus amigos. 

 

…c

on que un beso.

 

“Okuto de Julieta jejeje.” 

 

—De nuevo tiene cara de tonto. 

 

Está vez Takeuchi no pudo esquivar el borrador que Hirose lanzó en su dirección.

 

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La siguiente vez que Hirose apareció en su pequeño paraíso onírico, su prado estaba lleno de rosas rojas, peonías y girasoles. 

 

Era hermoso, pero para Hirose el concepto de belleza había evolucionado mucho. 

Las flores se verían aún más hermosas si la más hermosa de todas estuviera allí en el centro del prado sentado al lado de Hirose.

 

Tenía la sensación de que finalmente hoy podría declararse. 

Y él y Okuto serían felices para siempre jeje..jiji. 

 

[Fantasía de Hirose Aiki, no tocar.]

 

– Oh mi amado Okuto, tu belleza es incomparable con la de estas flores. 

 

Nakamura sonrojado hasta las orejas y agarrando la manga de Hirose. 

 

– Aiki…eres tan directo… no deberías decir esas cosas o mi pobre corazón no podrá soportarlo.

 

– Okuto…te amo…

 

– Aiki…yo también te amo…

 

Proceden a caer pétalos de flores y aparecen brillos imposibles en el aire mientras se dan un beso apasionado. 

 

 

Estaba tan ensimismado con sus fantasías que no notó la raíz en el suelo y casi se cae.

¿Raíz? Pero en el claro de Nakamura no había árboles… 

 

Bueno, parece que eso había dejado de ser un hecho. 

 

Porque al levantar la mirada, había un hermoso sauce inclinándose levemente, sus largas ramas rozaban suavemente el agua creando pequeños e hipnóticos remolinos y una imagen preciosa a la luz lunar. 

 

El lugar ahora era decorado además por flores de violeta y tulipanes rosados. 

 

Se acercó admirando el nuevo paisaje y sonrió al ver a Okuto jugando con sus pies en el agua. 

 

Con cuidado de no ser descubierto se acercó a hurtadillas por las espaldas del chico y al estar prácticamente encima de él cubrió con sus manos sus ojos. 

 

Se aguanto la risa al verlo prácticamente casi saltar por el susto. 

 

—Okuto~ —Canturreo con voz juguetona mientras disfrutaba de la calidez bajo sus manos. —Adivina quién soy. 

 

—Acabas de decir mi nombre y considerando que somos los únicos aquí…

 

—¡Vamos! Sígueme la corriente. 

 

Hirose jura que su corazón se apretó de ternura y dolió contra su pecho al escuchar la risa ahogada de Okuto. 

 

—Bien bien…¿Quizás es Aiki? ¿mm? 

 

Hirose sonrió y simplemente lo apretó contra su pecho mientras lo abrazaba por detrás.

 

—¡Yay! Victoria para Okuto. 

 

—Ah, era prácticamente imposible no ganar.

 

Hirose ignoró el comentario, estaba más concentrado en las orejas de Nakamura y como estaban teñidas de un bonito carmín. 

 

“Es tan lindo que quiero apretarle las mejillas y abrazarlo hasta dejarlo sin aire…¡controlate! Tienes un objetivo.”  

 

Negó con la cabeza antes de sentarse al lado de Okuto, observando sus pies jugando en el agua. 

 

Hoy traía puesta una pijama azul con detalles de espirales. 

Se veía muy adorable, Okuto era el tipo de chico que usaba pijamas lindas jejej.

 

—¿Qué tal fue tú día hoy? 

 

—Uf, lo normal, mi hermana es tan molesta, Kana realmente no me respeta en absoluto. 

 

Observo con detalle la expresión de hartazgo que tenía Okuto en el rostro, incluso juraba que había puesto los ojos en blanco un poquito.

Con Okuto era difícil saberlo, era bastante fácil para él mantener una expresión inexpresiva. 

 

Hirose estaba más que dispuesto a aprender cada micro señal, movimiento inconsciente, tic nervioso o mueca de su hermosa cara. 

 

Deseaba poder verlo todos los días y no solo entre sueños, abrazarlo, tomar su mano, caminar a casa juntos, pasear por el parque o ir al cine. 

 

Lo que daría para poder hacerlo. 

 

Se moría por hacerlo. 

 

—Y ¿qué tal tú día Aiki?

 

Parpadeo para encontrarse con el rostro curioso de Okuto. 

Lo sabía por la forma en la que se levantaban apenas sus cejas y sus ojos oscuros mirándolo con interés. 

 

—Ah, bastante bien…lo normal…solo estaba con mis amigos y eso. 

 

—Ah, ¿Oomori, Mukai y Takeda? 

 

—Takeuchi.

 

—Eso mismo. 

 

Hirose sonrió mientras pensaba que Nakamura era muy gracioso. 

 

—Sería genial que los conocieras, te llevarías muy bien con Oomori. 

 

—Mm…no creo. 

 

—¿Eh? ¿Por qué no? 

 

—Porque él lleva más tiempo que yo siendo tú amigo ¡Me lleva ventaja! 

 

… “Sé más que mi amigo y te juro que me olvidó de quien sea.” 

 

—Pff Okuto, ¡eso no importa! 

 

—¡Claro que sí!

 

—No. 

 

—Sí. 

 

—No. 

 

—Sí. 

 

—Bueno ya. 

 

Okuto parecía dispuesto a discutir pero simplemente suspiro, se cruzó de brazos y se quedó en silencio. 

 

—De cualquier forma, eres mucho más especial para mí. 

 

El chico de cabello oscuro volteo tan rápido que casi se rompe el cuello. 

 

—¿Qué? 

 

—Eres mucho más especial para mí que nadie. 

 

Hirose observó con fascinación como el rostro de Okuto se tornaba de carmesí y una expresión avergonzada aparecía reemplazando su usual estoicismo. 

 

—¡No digas esas cosas! 

 

El chico cubrió su rostro con las manos mientras susurraba avergonzado cosas que Hirose no entendía bien pero logró distinguir “sueño” “imposible” “loco”. 

 

Hirose aprovechó para agarrar las manos de Nakamura y entrelazar sus dedos. 

 

“Okuto tiene manos bonitas…sus dedos son delgados y elegantes…¿COMO INCLUSO SUS MANOS SON BONITAS? LO AMO TANTO.” 

 

—Okuto…¿puedo decirte algo?

 

El chico aún sonrojado hasta las orejas asintió. 

 

—Claro…puedes decirme lo que sea. 

 

—Yo…sabes… me gustaría…me encantaría poder pasarla contigo todos los días…verte en la escuela…salir juntos. 

 

—Oh…a mi también me encantaría Aiki…quisiera ser tú amigo. 

 

—No. 

 

La palabra salió de sus labios tan rápido que no pudo detenerlo. 

El mismo se sorprendió y Okuto igual. 

 

—¿No? ¿No quieres que seamos amigos? 

 

—¡No! ¡Osea sí! Quiero decir…Ugh! es tan difícil. 

 

—¿No entiendo? 

 

—Me gustaría ser más que tú amigo Okuto. 

 

Nakamura lo miro con una expresión ilusionada en su rostro,sus ojos brillaban. 

 

“Oh Kami, mataría por verte así siempre, di que sí.” 

 

—¿Mejores amigos? 

 

Crack.

 

Ese fue su corazón rompiéndose en mil pedazos. 

 

—No…Okuto no me refiero a eso… 

 

—¿Qué? 

 

—Yo…quiero decir…me…a mí…tú.

 

Sus balbuceos fueron interrumpidos por algo que no había notado antes, las manos…el rostro de Okuto. 

 

—¿Okuto? ¿Okuto? ¿Qué te pasa?

 

Nakamura parpadeó mirando a Hirose y luego volvió a parpadear con más fuerza. 

 

—¿Aiki? ¿Por qué te ves tan borroso? 

 

—¿Yo? ¡Tú te desvaneces! 

 

—¿A-aiki? ¡Espera! No te veo… 

 

Hirose observó incrédulo como Okuto desaparecía y quedaba solo su silueta mientras escuchaba su voz. 

 

—¡Espera Okuto! ¿A qué preparatoria vas? ¿en dónde vives? ¡Okuto espera! 

 

Pero ya no pudo seguir escuchando la voz de Okuto. 

 

Okuto se había desvanecido. 

 

 

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Hirose había pasado los siguientes días en total y absoluto caos. 

 

Su mente estaba hecha un revoltijo.

 

No entendía que pasaba, todo era tan extraño.

 

¿Que había pasado con Okuto? 

 

Desde ese día, no había vuelto a soñar con él, ni con su lugar especial.

 

No entendía qué había pasado. 

 

Se había graduado de la secundaria.

 

Y hace un par de días ya había empezado el receso de primavera pero no podía pensar en disfrutar los días libres porque estaba ocupado deprimiendose en su cama. 

 

Se sentía tan…devastado. 

 

Era horrible no saber que había pasado con Okuto, con aquel chico de ojos bonitos y carácter dulce.

 

Había llorado tanto que su mamá se había dado cuenta. 

 

Simplemente le dijo que había visto la película del perrito que muere al final. 

Excusa pésima, totalmente creíble, Aiki era un corazón de pollo total. 

 

Estaba empezando a sentir que todo había sido un sueño.

Que todo era un invento de su mente. 

 

Pero no quería creer eso. 

 

Por qué pensarlo, aceptar que simplemente era un invento lo llevaba a dos cosas.

Uno: Que estaba loco. 

Y las más importante: Que Okuto no era real. 

 

No tenía nada para poder identificar un lugar aproximado de donde vivía Okuto. 

 

Únicamente el nombre de una repostería “Sweet dreams” pero estaba muy céntrica y Okuto había dicho que no vivía cerca. 

 

Okuto amaba los dulces…

 

Dioses…por favor quería tanto verlo. 

 

Su Okuto…su amor.

 

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La siguiente vez que soñó y abrió los ojos en su lugar especial… 

 

Empezó a correr. 

Siguió el sendero de flores directo. 

 

No le importaban las nuevas flores decorando su prado. 

 

Tenía que buscarlo antes. 

 

—¡Okuto! ¡Por favor hablame! 

 

 

Se tropezó está vez con la raíz del Olivo. 

Sus ojos se llenaron de lágrimas al ver el espacio vacío en la roca lisa donde usualmente Okuto se sentaba a jugar con el agua. 

 

—No…no…tiene que…tiene que estar aquí…él tiene que estar aquí. 

 

Sus palabras eran interrumpidas por el sonido de su respiración entrecortada, las lágrimas nublaban su visión. 

Apretó con sus manos el pasto verde y se levantó como pudo. 

 

Se acercó hasta la orilla del claro. 

 

Miro el reflejo del agua, plateada brillante… 

Pero no estaba Okuto. 

 

—...Vuelve…por favor. 

 

Murmuró sentándose en aquella misma roca abrazando sus rodillas.

 

¿Esto era el mal de amores? 

 

Que irónico…ni siquiera se pudo confesar. 

 

Ni siquiera sabía si volvería a verlo.

 

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Las siguientes tres semanas pasaron tortuosas. 

 

Las noches se convirtieron en el infierno personal de Hirose. 

Ver aquel lugar especial vacío sin la presencia tranquila y dulce de Okuto era recordarle lo que había perdido sin siquiera tenerlo. 

 

Antes su lugar especial era simplemente un lugar que aparecía en sus sueños un sitio de tranquilidad. 

 

Y cuando apareció Okuto, todo cambió para él. 

Ya no era solo un lugar para estar tranquilo. 

 

Era un refugio, un lugar donde podía abrirse sin miedo a sentirse juzgado. 

Un sitio al que esperaba ir con ansias. 

 

El lugar al que quería ir todas las noches. 

 

Para ver al chico de sus sueños. 

 

Ahora solo estaba vacío. 

 

Levantarse ese día de la cama le costó horrores. 

 

Pero ya no podía quedarse tirado sufriendo en su miseria y encogido en sus sábanas. 

 

Era abril y además, su primer día en la preparatoria Hoshimi. 

 

Antes había fantaseado con preguntarle a Okuto a qué preparatoria iría, quizás iban a la misma, quizás se encontraría en el mismo salón. 

 

…Quizás podría verlo. 

 

Pero eso ahora le parecía tan lejano, incluso más lejano que cuando se había preguntado si Okuto era solo un invento de su mente. 

 

No…no podía serlo. 

Esa personalidad tan marcada, los detalles, las historias compartidas…era demasiado real para ser falso ¿no? 

 

El tiempo pasó rápido en un borrón. 

 

Sonrió levemente para no preocupar a su mamá y a su hermana mayor, su padre lo miraba fijamente, probablemente dándose cuenta de su mentira, pero no dijo nada al respecto, incluso fingió un poco de emoción al contarles que todos sus amigos estarían con él en su nueva preparatoria.

 

Eso pareció tranquilizarlas un poco y dejarlas más felices. 

 

La verdad es que todo aún se sentía demasiado fresco, como una herida abierta aún sangrante pero intentaba no dejarse hundir por la tristeza. 

 

Aunque bueno, escuchar las canciones de desamor de Aqua Pet no ayudaba mucho a “distraerse” pero la música era genial y uno de los integrantes le recordaba a Okuto. 

 

En otro momento ya estaba caminando en la vereda junto a Oomori, Takeuchi que se quejaba ruidosamente de como odiaba levantarse temprano y un Mukai con su expresión de aburrimiento habitual. 

 

No los habría notado de no ser porque Takeuchi le dió un golpecito en el hombro al llegar. 

 

Suspiro mientras pensaba que su primer día de preparatoria no era tan emocionante como lo esperaba. 

 

Quizás es porque estaba tan acostumbrado a pensar que podría contarle cualquier cosa a Okuto al verse. 

La emoción de contarle su día o cosas que había hecho. 

 

Y ahora simplemente eso se había ido. 

 

—Mira a Hirose, de nuevo tiene cara de distraído. —Takeuchi bufó mientras volteaba los ojos. 

 

—Aunque ahora parece depresivo. —Mukai aportó muy necesariamente (no) con una expresión de curiosidad.

 

Oomori simplemente se quedó en silencio observando la postura de su amigo. 

 

Habían salido poco en vacaciones los cuatro, y a decir verdad en todas había notado a Hirose algo apagado…¿lo habrán rechazado? 

 

—Estoy bien, solo no dormí bien. —Hirose sonreía mientras intentaba dar una excusa poco creíble. 

 

—Eso dile a Oomori a ver si te lo cree. —Takeuchi miro feo a Hirose. 

 

Oomori inmediatamente le tiró una piedrita del camino que impactó en su cabeza. 

 

—¡Ay! Se está revelando, Mukai defiéndeme! 

 

—Te lo buscaste. 

 

—Ugh, solo fue una bromita. 

 

—Pues elige mejor tus bromas y no digas tonterías la próxima vez. 

 

—Que malo, sólo estoy preocupado por Hirose. 

 

Eso pareció detener la pelea Mukai también parecía preocupado. 

Oomori había dejado caer la otra piedrita escondida en su mano y Takeuchi había cerrado la boca. 

 

—No es nada enserio…todo está bien…solo necesito despertarme un poco…si! Voy a adelantarme. 

 

—¿Seguro que todo está bien Hirose? 

 

—¡Sí , sí! Voy a trotar un poquito, ustedes tranquilos. 

 

Y decidió huir de allí antes de que le obligarán a hablar. 

 

Takeuchi y Mukai se miraron.

 

Luego miraron a Oomori que acomodaba sus lentes y miraba con expresión preocupada por donde se había ido Hirose. 

 

Volvieron a mirarse. 

 

—Oomori… 

 

—Tú sabes algo. 

 

…Oomori sintió un escalofrío. 

Y se volvió peor al sentir la mano de Takeuchi en su hombro y observar la sonrisa en el rostro de Mukai.

 

—Tienes que decirnos todo lo que sepas. 

 

…Estaba perdido. 

 

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Si había algo bueno de haber estado en fútbol era la velocidad que tenía. 

 

Era muy útil para huir de una confrontación emocional con sus amigos. 

 

Además no mentía técnicamente.

 

Necesita un momento a solas. 

 

Los cerezos son hermosos… 

 

Pensándolo bien, había visto a Okuto rodeado de muchas flores, apuesto a que verlo con cerezos alrededor y pétalos flotando sería un sueño… 

 

Con su cabello oscuro y suave…sus ojos oscuros y rasgados, los pétalos cayendo cerca de su rostro. 

 

Su perfil…y… 

 

Hirose parpadeo al ver al chico frente a él.

 

Unos pocos metros más adelante, un joven un poco más alto que él estaba parado viendo los cerezos, estaba al costado de la acera, de lado, se podía ver su perfil, con la mirada perdida, sus ojos parecían tenían un rastro rojizo debajo, como si hubiera llorado demasiado y las lágrimas hubieran dejado una marca.

 

Suave cabello negro y ojos oscuros…

 

Era Okuto. 

 

Era él. 

 

¿Verdad? Tenía que. 

No podía ser un sueño, sería demasiado cruel, demasiado horrible. 

 

Se acercó a pasos pequeños temiendo que desapareciera si se acercaba demasiado. 

 

Cerca, tan cerca, pudo distinguir la curva suave de su nariz, el color melocotón en sus labios. 

 

Era él, estaba seguro. 

 

—Okuto…

 

Lo siguiente le pareció que había pasado demasiado lento, o demasiado rápido no estaba seguro. 

 

El chico, su Okuto, volteo el rostro rápidamente, sus cejas se arquearon y su boca se abrió apenas un poco, dió un paso pequeño casi inconsciente hacia atrás. 

 

Sus mejillas se sonrojaron y por un momento parecía no creer lo que estaba viendo.

 

—¿Aiki? —Su voz era tan baja y tan suave, insegura casi, las lágrimas se habían acumulado en esos ojos, parecían una noche estrellada. 

 

Hirose no necesitaba más confirmación que esa. 

 

Se acercó definitivamente y sin decir una palabra lo abrazó. 

Se aferró a su cintura con sus brazos, clavando los dedos en la carne, necesitaba sentir que era real, que estaba allí, que no era un sueño. 

 

Las lágrimas empezaron a nublarle la vista también. 

 

Había estado tan asustado, tenía tanto miedo de perderlo y ahora casi por obra del destino, lo tenía en frente suyo. 

En camino a su preparatoria. 

 

Con la misma expresión dulce que recordaba. 

 

—Okuto…tuve mucho miedo…pensé que…que no volvería a verte. 

 

Hirose admite que media acera no es lo correcto para hacer algo así, y quizás Okuto piensa igual pues no le ha devuelto el abrazo. 

 

“Debería soltarlo, solo lo estoy incomodando.” 

 

Pero se sorprende al sentir como unas manos suaves aprietan sus hombros y lo acercan más al cuerpo contrario. 

 

—Yo pensé lo mismo…creí que…te habías ido para siempre.

 

Hirose empezó a llorar después de esas palabras.

 

Había sido horrible, un infierno, y aún así, aquí está él, de verdad, vivo, respirando. 

 

—Te extrañe…tanto Okuto.

 

Hirose recostó su mejilla contra el hombro de Nakamura, tenía un leve olor salado y a limpio, agradable, ese tipo de cosas que no podría percibir en un sueño. 

 

—¿HIROSE? ¿QUÉ HACES ACOSANDO A ESE POBRE CHICO? 

 

Esa voz…esa horrible voz yo la conozco. 

 

Hirose volteo encontrándose con un alterado Takeuchi, un Mukai mirándolo con una ceja alzada y a Oomori mirando con mucha curiosidad a Nakamura. 

 

—...No es así. 

 

Fue todo lo que pudo decir al darse cuenta de que estaba haciendo una escena pública en media vereda. 

 

—¿Cómo que no? ¡Pobrecito,está rojo! 

 

Hirose miró a Okuto, que efectivamente estaba totalmente rojo de la cara y ahora miraba el suelo. 

 

—Nos vemos luego chicos. 

 

Hirose se separó (para su pesar) del abrazo de Okuto. 

Entrelazó sus dedos y se lo llevó corriendo.  

 

No sabía a dónde iba, la verdad y no le interesaba demasiado. 

 

Solo sabía que Okuto estaba incómodo, avergonzado y probablemente deseaba desaparecer de la faz de la tierra. 

 

Una suerte que fuera lo suficientemente temprano como para que hubieran muy pocos estudiantes pasando por el camino. 

 

Estaba seguro de que casi nadie los había visto (obviando a su trío de amigos). 

 

Al final terminaron cerca de lo que parece ser detrás del gimnasio. 

 

Era perfecto, un lugar tranquilo, sin gente, aislado, incluso había un árbol de cerezo cerca, totalmente romántico. 

 

Se iba a declarar aquí y ahora. 

 

¡NADA! Lo podría detener…excepto la campana para la ceremonia de ingreso si no se daba prisa.

 

Y la verdad, ya había esperado demasiado. 

 

Okuto tenía las mejillas rojas y aún parecía conflictuado. 

 

—Esos…eran tus amigos? 

 

—Sí, el idiota es Takeuchi.

 

—...Pff…ya veo. 

 

Hirose se sintió más feliz al ver la sonrisa aparecer en el rostro del pelinegro. 

 

—Okuto, tengo que decirte algo. 

 

Nakamura miró a Hirose y ladeó levemente el rostro para luego asentir. 

 

—Claro, lo que sea. 

 

—...Yo…yo…ugh…es tan difícil.

 

Okuto seguía mirándolo con atención, sus bonitos ojos fijos en él, incluso había inclinado ligeramente la cabeza. 

Era tan adorable. 

Debería darle un beso. 

 

¡No! espera- 

 

Controlate Hirose. 

 

Simplemente debía decirlo. 

 

—Yo…quiero decirte que…te quiero… 

 

Lo logró…lo logró…Kami…lo dijo. 

 

—¿Qué? Perdona no escuché bien Aiki. 

 

…Maldita sea. 

 

—...Okuto tú…lo que quiero decir es que me gustas…me gustas muchísimo, todo el tiempo pienso en tí, este tiempo sin verte fue un infierno, no te tenía conmigo y eso era horrible…yo…no sabía que hacer sin tí. 

 

Hirose apretó su agarre con los dedos de Okuto, para confirmarlo de nuevo. 

Sentirlo. 

Sentir que estaba vivo allí con él. 

 

—Aiki…yo…

 

—No, espera un momento, necesito realmente decírtelo todo. 

 

Nakamura se quedó en silencio un momento, su rostro estaba rojo brillante pero asintió obedeciendo sin decir más. 

 

—Yo…eres…lo primero en lo que pienso al despertar…y lo último en lo que pienso antes de dormir…me gusta…me gusta como eres tan comprensivo y amable, me gusta que eres divertido, adoro lo inteligente que eres, siempre que sonríes no te puedo sacar de mi cabeza y solo quiero hacerte sonreír más, siempre me siento seguro cuando estás cerca, me encantan tus ojos, creo que son lo más hermoso que he visto, eres encantador en una forma única, me encanta como a veces puedes ser un poquito mezquino, amo la forma en la que te enojas, quiero darte besos hasta que se borren los pucheros que haces…tú sigues adelante aunque no todo en la vida ha sido fácil para tí y yo solo quiero que la vida conmigo a tú lado sea más fácil, quiero hacer tú vida más fácil.

Creo que eres mi alma gemela, mí hilo rojo y cualquier cursilería porque estoy perdidamente enamorado.

 

Hirose tomó un gran respiro mientras apretaba más sus manos. 

 

—Jamás espere encontrar alguien más en mis sueños…pero yo…nunca estuve más feliz de encontrar al chico del jardín de mis sueños…porque solo quiero…verte todos los días y estar contigo…si yo también te gusto…si me quieres como yo a tí…por favor…¡Sal conmigo! ¡Quiero hacerte feliz para siempre! 

 

Las palabras resonaron con fuerza en aquel silencioso sitio. 

Como un alfiler cayendo al suelo en una casa solitaria. 

 

Hirose estaba seguro de tener el rostro rojo coral y también estaba temblando como una hoja moribunda al viento. 

Pero lo había dicho, lo había sacado de su pecho…y que bien se sentía. 

 

Aunque Okuto aún no había dicho nada… 

 

Alzó la mirada algo temeroso y se encontró con un rostro conmovido hasta las lágrimas…literalmente.

 

—Aiki…eso es…lo más bonito que me han dicho… 

 

Arriba la esperanza, eso era buena señal ¿no? 

 

—Bueno, quiero ser alguien que solo te de cosas bonitas. 

 

Okuto sonrió entre lágrimas mientras negaba. 

 

—¿Quieres saber mi respuesta? 

 

—Por favor. 

 

Okuto asintió y se acercó un poco, colocó sus manos en las mejillas de Aiki y se acercó hasta que sus labios se tocaron. 

 

El beso fue tímido igual que quien lo daba, pero cargado de una calidez inexplicable que recorrió a Hirose por todo su cuerpo. 

 

Se separaron apenas segundos después pero Hirose tenía la sonrisa de idiota más grande en su cara y Okuto estaba sonrojado como cereza. 

 

Okuto cruzó sus brazos tras el cuello de Hirose y lo atrajo en un suave abrazo, apoyó la barbilla contra su hombro mientras Hirose lo abrazaba por la cintura. 

 

—Yo…no soy muy bueno con las palabras Aiki…pero…mereces una respuesta después de…tan hermosa declaración.

 

—No es necesario, no tienes que forzarte, ya estoy muy feliz. 

 

—Yo quiero hacerlo…antes de tí…todo era tan…normal…no era infeliz pero tampoco era feliz…cuando te conocí…me pareciste tan brillante…como el sol… a mí…me gustaste mucho…desde el principio…Yo…solo me enamore más de tí cuánto más te conocía…me encanta como eres…me encantan tus ojos y tú piel bronceada, amo tú cabello suave…amo como siempre eres amable con los demás, pero se que también puedes poner a alguien en su lugar si se lo merecen…me gusta mucho tú forma de ser tan brillante…me gusta escucharte quejarte porque rara vez lo haces y cada vez que confías en mí lo aprecio…yo solo… te amo Aiki…asi que sí…acepto salir contigo.

 

Hirose estaba…brillando, sí, así se sentía, había alcanzado la iluminación. 

 

¿Así era la vida de alguien que acaba de escuchar decir al amor de su vida que lo amaba? Era increíble. 

 

Hirose se separó brevemente del abrazo para poder ver el rostro de Okuto y entonces…empezó a besarlo por todos lados como había pensado en hacer desde siempre. 

 

¡Que tonto! A Okuto le gustaba desde siempre, pudo haber hecho esto hace muchísimo tiempo. 

 

Siguió dándole besos por todo el rostro, finalmente alzó su flequillo y alzó levemente el cuello mientras Okuto se agachaba un poquito para besar su frente. 

 

—Te amo Okuto… te prometo que voy a ser el mejor novio del mundo. 

 

Okuto sonrió…(y era una hermosa sonrisa completa) y acarició la mejilla del chico más bajito. 

Hirose resistió el impulso de restregarse contra su mano, ¡no era un perro! 

 

—Estoy seguro que esa promesa está más que cumplida. 

 

Hirose sonrió mientras apretaba la cintura de Nakamura y lo acercaba más, Okuto también puso su otra mano sobre el rostro de Hirose estaban tan cerca…

 

¡RIIIIING! 

 

¡Maldición! La ceremonia de bienvenida. 

 

Okuto miró rápidamente hacia atrás, aunque no había nadie evidentemente. 

 

Hirose no se iba a quedar con las ganas, lo acercó por la cintura y le planto un beso en los labios. 

 

—Vamos, si corremos llegamos. 

 

Hirose entrelazó sus dedos y Nakamura reforzó el agarre. 

 

—Sí.

 

Y con una sonrisa compartida, echaron a correr. 

 

⋆。°✩ ━━━━━━━━━━ ✩°。⋆

 

Mucho tiempo después. 

 

Un par de muchachitos tenían anillos a juego en collares.

 

Se habían mudado juntos.

 

Y eran especialmente felices. 

 

Una tarde mientras veía a su hermoso Okuto durmiendo a su lado… solo podía pensar…que. 

 

El muchacho de sus sueños, era la realidad más dulce que el joven de cabello claro hubiera conocido. 

 

Fin.♡

 

 

Notes:

Espero que les haya gustado! Realmente son muy lindos, como detalles por si les interesa: Takeuchi y Mukai se enteraron luego luego, porque Hirose es malísimo disimulando JAJKAJ

Lo apoyaron, aunque le hicieron burla por sus días de "soldado caído por el corazón roto"

Oomori se puso muy feliz por el.

Si si, se casaron mi gente, aunque en los países bajos ea.

Que mas?
Si notan que están medio ooc mis disculpas, es que a veces para ciertos fics tomo uno/varios rasgos del personaje que definen su escritura, además siento que dependiendo del escenario el personaje va a cambiar un poco.
Aparte aquí se conocieron antes del anime, así que aún más nenitos están, son unos bebes lit 😭💗

por ejemplo, aquí los rasgos más marcados en Nakamura fueron su timidez, ese lado medio confianzudo (como cuando estaban grabando el falso documental y se da cuenta de que Hirose es miedoso) y su comprensión.
En Hirose su personalidad amable y curiosa, sensible, juguetona y bromista y totalmente enamorada, pq nadie me saca de la cabeza que ese man enamorado es un caso 🗣️🗣️

Aparte no sé si se noto, pero el Hirose es demisexual acá.

Hay un montón de simbolismos regados en esta wea, especialmente en el mundo onírico, a ver si alguien se da cuenta.

 

Que mas? ehh, ya po, creo que nada más
Ahhh! yaya, mi hijo Nakamura acá le hicieron más bullying al pobrecito y como en el canon sus papas no lo topan y su hermana es una insoportable, por eso es que es como es al principio coff

espero que les haya gustado!
pronto actualizaré mis otros fics, la verdad es que mi celular tuvo problemas y no encendía tuve que comprar uno nuevo y ajá
por suerte pude pasar mis datos y no perdí mi cuenta pero pues no pude escribir loool

y ya eso, comenten cosas chulitas y que les gustó.
muak muak besitos, Eli se despide.