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Pedri tenía tres cosas en la cabeza:
- A Ferran
- A Marc Pubill
- Sus manos tocándolo por todos lados
Llevaba solo dos semanas de concentración y tenía la sensación de que cada vez que veía a uno de los dos, su cuerpo quemaba, quería saber cómo se sentiría tener esas manos paseando por su cuerpo. Pero esos pensamientos le daban un poco de miedo, ¿Qué dirán ambos muchachos si se enteran de los indecentes pensamientos que tenía?
El inesperado roce de unos dedos en su cuello lo hicieron saltar, devolviéndole al mundo real, al autobús que los estaba llevando al aeropuerto.
-Tierra llamando a Pedri, ¿Me recibes?- habló Ferran a su lado.
-¿Qué pasa?- Preguntó Pedri saliendo de su ensoñación.
-¿Puedes escoger el coche? Te estamos esperando- Dijo Ferran mientras continuaba acariciando la piel erizada de Pedri.
Se estaban echando unas partidas al Mario Kart y solo quedaba él por escoger. Sin decir nada, escogió rápidamente.
Ferran por su parte, llevaba ya unos días notando lo extraño que estaba Pedri. Miró a su derecha, hacia Pubill, quien lo miró cómplice, Ferran rodó los ojos, devolviéndole la sonrisa.
· · ─ ·✶· ─ · ·
Unos días atrás...
-Te lo juro tío, está de lo más raro- se quejó Ferran, tirado en su cama.
-¿En qué sentido, Ferri?- Pubill estaba en el baño, acabando de lavarse los dientes.
-No lo sé, tío. Parece nervioso cuando me acerco y como que me evita, pero cuando lo abrazo se pone más rojo de lo normal...
Pubill salió del baño con una ceja alzada, miró a su compañero de habitación, como si la respuesta fuera obvia. Ferran se lo quedó mirando, el capullo de Pubill tenía buen cuerpo, abdominales marcados y brazos grandes y fuertes. Ferran tardó unos segundos en fijarse en la expresión de su compañero.
-¿Por qué me miras así?- habló Ferran incorporándose.
-A ver, decídete, o te lo comes tú o me lo como yo, aunque no me importaría comeros a ambos.- La respuesta de Pubill dejó sin palabras a Ferran.
-¿Qué?
-Vamos tío, no me jodas, tienes que aceptar que estás como un quesito, y Pedri no se queda atrás, mis manos en su cintura...joder…-Pubill se mordió el labio.
-¿Marc eres gay?- Preguntó Ferran anonadado.
No se esperaba que su compañero de selección sintiera atracción hacia los hombres. Eso hacía sus fantasías más plausibles.
-Bi, pero Pedri tiene cara de que quiere que se lo coman en-te-ri-to- Dijo Pubill, acentuando la última palabra.
-Puedes dejar a Pedri un momento, estoy más interesado en eso de que estoy como un quesito- Ferran le dedicó una sonrisa picaresca.
No podía decir que estuviera enamorado de Pubill, pero sabía cuándo un hombre era atractivo y Marc era MUY atractivo. Lo había sabido en el momento en que sus ojos se habían posado en esa espalda, grande y perfecta para dejar marcas. No había descartado algún que otro revolcón con el colchonero, ni tampoco había descartado que surgiera algo más, pero esta situación era más surrealista de lo que había imaginado Ferran. No esperaba que Pubill fuese tan directo como para decir que se sentía atraído tanto por Pedri como por él. Y es que esa coincidencia le estaba haciendo sentir cositas de más en la barriga.
Pubill se acercó a la cama contraria, e hizo alzar la cabeza a Ferran, examinándolo como si fuera un producto. El pulso de Ferran se aceleró por momentos, ser evaluado de esa manera le estaba provocando una erección.
-Voy a comerte a ti primero y luego me comeré al otro- dijo Pubill, dedicándole una sonrisa ladina a su presa.
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-Entonces, ¿Qué propones?- Ferran estaba estirado boca abajo, desnudo, en la cama recién deshecha.
-¿Mmmm?- Respondió Pubill, volviendo a prestar atención a Ferran.
-Me refiero a Pedri, me dijiste que lo querías para ti- Aclaró Ferran.
-No me importa compartirlo, de la misma manera que no me importaría compartirte a ti con él- Las grandes manos de Pubill empezaron a masajear la espalda baja de Ferran.
El mayor pareció pensárselo. Tener a esos dos para su disfrute era una opción que cada vez sonaba más y más tentadora.
-Podría invitarlo a venir a mi habitación y que nos pille, y lo invitamos- Propuso el Valenciano.
-Agresivo, me gusta, pero ¿sería más divertido que ambos le volviéramos un poco loco?- Propuso Pubill con una sonrisa socarrona, Ferran lo miró sin entender del todo- En el próximo viaje en bus ponle la mano en el muslo o haz como que tiene algo en el pelo, o alguna cursilada de estas, y déjamelo a mí para el vuelo.
-No se lo hagas pasar muy mal, que tenemos que convencerlo, no asustarlo- Advirtió Ferran
-No te preocupes, déjamelo a mí
Ambos sonaban como auténticos depredadores mareando a su presa antes de atacar.
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Actualidad…
-Tío, ¿qué te pasa hoy? Estás gafe- soltó Gavi unos asientos más adelante, refiriéndose a Pedri.
Pedri quería hundirse en su asiento, las manos le temblaban un poco y no podía concentrarse del todo. Ferran se había aburrido de jugar al Mario Karts y había decidido que el muslo de Pedri era el lugar perfecto para dejar descansar su mano. Un agarre firme que hacía temblar el cuerpo de Pedri, evitando que este se concentrara del todo.
Pedri no respondió a las quejas de Gavi, simplemente bajó la cabeza. Ferran, viendo la interacción, se relamió los labios. Saber el poder que podía ejercer sobre Pedri estaba haciendo de las suyas.
Pubill:
Calmate
Parece que te lo vas a comer aquí mismo
Los mensajes de Pubill hicieron que apartara la mirada de su teléfono y mirara a Pubill los ojos, quien se encontraba unos asientos más adelante, en diagonal. Sus miradas se encontraron y Ferrán alzó una ceja retándolo, y sin apartar la vista se recostó en el hombro de Pedri.
-¿Qué-qué haces?- preguntó Pedri entrecortando.
-Estoy cansado Pepi.
Ninguno de los dos dijo nada más, quedándose en silencio.
Pubill:
Con que esas tenemos…
¿No eras tú el que decía que teníamos que ir con cuidado para no asustarlo?
Hipócrita
Ferran solo sonrió ante el mensaje. Giró un poco la cabeza, haciendo que sus labios rozaran la piel descubierta del cuello de Pedri. Un escalofrío recorrió el cuerpo de Pedri y Ferran lo notó removerse bajo su agarre.
En ese momento Ferran decidió ir hasta el final. Con un movimiento casi imperceptible besó el cuello de Pedri, dejando pequeños besos en el mismo sitio.
-¡Pedri! Hoy estás imposible tío, yo paso- gritó Gavi desde su asiento.
Pero Pedri no le pudo prestar atención a las palabras de Gavi, toda su atención estaba dividida entre el hecho de que Ferran le estaba besando el cuello y el creciente bulto que se estaba formando en sus pantalones.
Pero el destino era piadoso con Pedri, ya que a los pocos minutos llegaron al aeropuerto y pudo escapar de las garras de Ferran.
O eso creía Pedri, quien no sabía lo que le quedaba por delante. Fue uno de los últimos en subir al avión, y se sorprendió de que todos los asientos estaban ocupados, Ferran se había sentado con Llorente y el único asiento libre era a lado de Pubill.
-¿Te importa?- le preguntó a Pubill señalando el asiento libre a su lado.
-Hombre Pedri, será un placer.- respondió inocentemente.
Pedri se acomodó en su asiento, un poco más calmado después del viaje con Ferran. No sabía qué mosca le había picado pero tenía que aclararlo con Ferran antes de que los partidos empezarán, no quería distraerse. En su interior había una pizca de esperanza de que las acciones de Ferran fueran más que un juego entre “amigos” porque los amigos no se besan en el cuello de esa manera.
Pubill observó a Pedri, perdido en sus pensamientos, iba a dejarlo respirar un poco al muchacho antes de atacar.
Tendría un poco de piedad.
A mitad del vuelo cuando las confianzas entre ambos muchachos había florecido, fué el mejor momento para empezar a actuar.
-¿Te importa?- Preguntó Pubill señalando el regazo de Pedri.- No sé cómo ponerme ya
Soltó la excusa como aquel que pide una caña en un bar. Pedri, sin dudarlo aceptó, sin saber que acababa de caer en la trampa de Pubill. El chico le dedicó una sonrisa y se tumbó en el regazo de Pedri.
Los asientos que compartían eran de espaciosos, y los asientos eran reclinables. Pedri estaba medio inclinado, así que a pesar de la intromisión de Pubill en su espacio personal Pedri estaba cómodo. Marc continuó mirando su teléfono, midiendo cuándo continuar actuando.
Pero la oportunidad apareció sola, ya que Pedri se levantó la camiseta que llevaba para rascarse la barriga, dejando un trozo de piel expuesta. A Pubill se le iluminaron los ojos ante la oportunidad. Se dio la vuelta mirando hacia Pedri, con el móvil pegado a la cara, Pedri ni se inmutó. Entonces continuó con su plan, alargó su mano hasta que sus dedos se posaron en la cálida piel de Pedri.
Esté soltó un pequeño sonido de sorpresa, cosa que hizo sonreír a Pubill. Pedri se quedó helado en el sitio, y Marc aprovechó para adentrarse más, apoyando la mano completamente en el estómago de Pedri.
-¿Qué haces?- susurró con nerviosismo Pedri.
Pubill no dijo nada simplemente apretó más la mano contra el estómago de Pedri, quien movió sus caderas involuntariamente, restregándose, sin querer, contra la mano de Pubill. Pedri se mordió el labio evitando soltar un gemido.
-No puedes hacer cosas así, Pedri- Advirtió con voz grave Pubill, mientras su mano se deslizaba hasta agarrarle de la cintura.
Pedri quería volverse uno con su sillón otra vez. ¿Qué les pasaba a sus amigos hoy? estaban haciendo que sus pensamientos que quería suprimir afloraron aún más. Mientras Pubill había encontrado otra cosa con la que obsesionarse, y es que la cara de Pedri era un cuadro.
La mano de Pubill se sentía tan cálida contra la piel de Pedri, esa sensación era cien veces mejor de lo que había imaginado.
Pubill tenía envidia de que los labios de Ferran hubieran besado la piel de Pedri, por eso, besó la barriga de un tembloroso Pedri, justo debajo del ombligo. Cuando volvió a apoyarse en su regazo, su nariz quedó justamente por encima del bulto que se estaba formando otra vez en los pantalones de Pedri.
-Alguien está animado- susurró Pubill.
-Por favor, Marc- gimió Pedri bajito.- La broma ya no hace gracia.
Su voz tenía un timbre de desesperación y súplica.
-¿De qué broma hablas Pedri?- Que Pubill hablará casi encima de su creciente elección no ayudaba mucho a Pedri.
-No lo sé, no sé nada, sólo sé que esto es raro y no me gusta
El colchonero río bajo.
-No me gusta que me mientan, Pedri- Dijo mientras hacía rozar su nariz con la erección del central del Barça.- Disfruta de la atención, déjate llevar y ya hablaremos más tarde.
Pedri quería gritarle que cómo se podía relajar si tenía a su compañero de selección casi encima de su elección y en cualquier momento alguien podía ver esa escena.
Con desesperación Pedri escaneó su alrededor en busca de alguien que pudiera verlos y lo encontró, en diagonal, justo para poder ver con claridad lo que estaba pasando, estaban los ojos de Ferran.
Pedri entró en pánico, no quería que Ferran lo viese así, no quería que se alejara por verlo de esa manera con Pubill, pero al mismo tiempo no quería que Pubill se moviera de su sitio. Ferran miró con diversión a Pedri, podía notar a leguas lo nervioso que estaba, así que alzó su mano e hizo el gesto de silencio.
Pedri no sabía bien bien qué quería decir con ese gesto, pero entendía que no hablaría, al menos por ahora. Así que se relajó y asintió ligeramente, Pubill giró un poco la cabeza para ver a quien miraba y cuándo vio que era Ferran le dedicó un guiño y una sonrisa de superioridad.
-Puede mirar todo lo que quiera, pero quiero que te centres en mí- Demandó volviendo a su posición.
Pedri no entendió del todo que quería decir Pubill, cada vez se encontraba más confundido, pero asintió aceptando esas condiciones. No tardó mucho en entender a lo que se refería, ya que la mano que había apoyada en su cadera, empezó a jugar con el elástico de sus calzoncillos, adentrándose solo un par de centímetros, pero era suficiente para que Pedri mantuviera sus nervios a flor de piel, aunque empezando a disfrutar de las caricias que estaba recibiendo.
Y así se pasaron lo que quedaba de vuelo y es que Pubill no dejó descansar a Pedri, lo acariciaba y le daba besos en los momentos en los que menos esperaba.
Cuando el capitán avisó que quedaban cinco minutos para aterrizar, Pubill no tuvo más remedio que abandonar su cómoda posición, no sin antes dejar un sutil beso en la zona íntima de Pedri, quien tuvo que reprimir un gemido.
Pubill salió triunfante del avión bromeando con sus compañeros, en un momento cruzó miradas con Ferran.
-Capullo- Vocalizó Ferran demasiado lejos para que lo escuchara, este solo se río.
Ferran:
Y ahora que?
Pubill
Ahora lo dejamos en paz
Cuando lleguemos al hotel le das tu tarjeta
Estaremos en la misma habitación
Lo esperaremos allí
Que se que me tienes ganas
Ferran:
Muchas
Quiero que me toques y quiero tenerte para mí
Pubill
Me gusta que me necesites
Ferran:
Guarro
Pubill
No es que tú puedas hablar mucho
Ferran se sorprendió cuando por voluntad propia Pedri se sentó a su lado en el autobús que los llevaría al hotel.
-Tenemos que hablar- empezó Pedri
-¿Ahora?- respondió Ferran, Pedri asintió.-¿Seguro?
-No lo sé, pero se siente raro, no quiero sentirme raro contigo Ferri.
-Pepi, para mí eso ha sido lo mejor que he sentido en años, bueno a parte de… Es igual, que hacía tiempo que me rondabas por la cabeza, eso es lo que te quería decir y entiendo que no quieras nada pero como mínimo quería intentarlo…
Pedri no entendía cómo Ferran podía decir eso cuando vió como Pubill le había tratado en el avión, porque estaba seguro que lo vio absolutamente todo.
-Pero ¿Y Pubill?- susurró Pedri.
-¿Le pasa algo a Pubi?- Contestó Ferran haciendo como si no entendiera nada.
-N-No, no es nada, solo necesito pensar- Contestó Pedri nervioso.
-Mira, no te voy a presionar, no es lo mío, pero si quieres hablar un rato más, ven después a mi habitación.- Ofreció Ferran.
Pedri simplemente asintió, se quedó callado y se recostó en el hombro de Ferran, igual que habían hecho siempre.
Ferran sintió una punzada de pena, la cabeza de Pedri estaba funcionando a todo gas, y podía notar lo confundido que estaba. Tenía que hablar con Pubill, para idear un nuevo plan para Pedri, algo más sutil que morrearse delante suya.
Al llegar al hotel les repartieron las habitaciones, Ferran se quedó con Pubill, así que se acercó a Pedri y le entregó su tarjeta de habitación.
-Si necesitas hablar ven a verme- le susurró antes de dejarle un beso en la frente.
Pedri se quedó congelado en el sitio, miró cómo Ferran charlaba animadamente con Pubill mientras subían al ascensor.
Por otro lado, cuando Pedri salió del campo de visión de ambos chicos, Ferran se giró hacia Pubill.
-Cambio de planes, no creo que tengamos que besarnos delante de Pedri, aún- Habló Ferran.
-¿Te estás rajando?- le preguntó burlesco Pubill
-He dicho aún, he estado hablando con él y tiene la cabeza como un bombo, parece muy confundido, no quiero presionarlo más.
-Puede que tengas razón, pero- Pubill agarró a Ferran de la cintura atrayéndolo hacia sí mismo- espero que eso no signifique que no podamos pasárnoslo bien juntos.
Le guiñó el ojo antes de llegar a su planta, donde se apresuraron a entrar en su habitación. A Ferran le dió el tiempo justo para dejar su maleta a un lado antes de tener las manos de Pubill en sus caderas, apretandolo contra su cuerpo.
Las manos de Marc se escabulleron rápidamente por dentro de la camiseta de Ferran, mientras que empezó a besar su cuello. Por inercia, Ferran inclinó la cabeza dejando más espacio para Pubill, quien no lo desaprovechó.
Ferran dejaba escapar sonidos de placer, mientras se restregaba contra el cuerpo de Pubill, si mano izquierda estaba agarrada a los pantalones del más alto, mientras que la otra estaba buscando donde agarrarse.
Pubill empujó ligeramente el cuerpo de Ferran, haciendo que ambos cuerpos se adentraron más a la habitación. Al llegar al filo de la cama, Pubill empujó el cuerpo de Ferran, quien se dejó caer en la cama.
Cuando se dió la vuelta se encontró con la golosa mirada Pubill, quien le miraba con una mezcla de diversión y excitación. Ferran le pareció una expresión preciosa, le gustaba ver ese lado de Pubill.
El Valenciano extendió sus brazos, invitando a Pubill a quedarse encima suyo, y empezaron a besarse con ferocidad, la ropa empezaba a sobrar y las manos de ambos se encontraban perdidas tocando cualquier rincón disponible del cuerpo ajeno, alistándose en su pequeña burbuja.
Se aislaron tanto que no escucharon los repetidos golpes en la puerta, ni tampoco escucharon cuando ésta se abrió, pero sí que ambos escucharon cuando la puerta se cerró, y pudieron ver a Pedri de pie, clavado, con los ojos muy abiertos.
-Yo, em… no-no, es igual… yo no… -Empiezo a balbucear el canario.
Estaba entrando en pánico, quería que sus piernas hicieran caso a su cerebro y se movieran.
Pubill se apartó rápido de Ferran, cogió a Pedri, lo alzó y lo hizo girar interponiéndose entre el canario y la puerta.
-Tenemos que hablar- Dijo Pubill.
-Nene, sé más amable.- lo regaño Ferran.
A Pedri le molestó que Ferran llamase “nene” a Pubill, había pensado que ese era SU mote. Tenía que salir de esas cuatro paredes, su pulso estaba acelerando y notaba como las lágrimas subían a sus ojos, no quería empezar una escena en ese momento.
-N-No hay nada que hablar, lo he visto todo- Pedri intentó apartar a Pubill, para poder salir de allí.
Pero esta vez fue Ferran quien lo cogió de la mano y lo obligó a mirarlo. Lo que no sé espero Pedri fue el impacto de los cálidos labios de Ferran contra los suyos, o como Pubill los abrazo a ambos, dejando sin escapatoria a Pedri.
El más alto empezó a dejar tiernos besos en el cuello del más bajito, quien dejó escapar un gemido encima de los labios de Ferran. Quién no tardó en bajar y acompañar a su compañero Pubill en torturar el cuello de Pedri.
Y es que Pedri no podía soportar el placer que ambos muchachos le estaban provocando, dejando escapar sonidos indecentes constantemente.
Ferran se separó de ambos chicos, para poder observarlos. Y es que ver cómo las manos de Pubill agarraban con fuerza los hombros y la cintura de un sonrojado Pedri, mientras que este inclinaba su cabeza sumisamente dándole más espacio a Pubill, lo estaba poniendo muy cachondo.
Pubill alzó los ojos sin apartar sus labios de la tierna piel de Pedri, y por poco se le escapa una risa. En vez de eso, resiguió el contorno del hombro de Pedri con la lengua hasta llegar a su oído.
-Mira como estás poniendo a Ferran, Pedri
Pedri abrió los ojos, intentando concentrarse en enfocar su vista para ver a Ferran.
-Pedri, te quiero, a ti y a Pubill. - Soltó Ferran.
Pubill se empezó a partir de risa.
-¿Cómo se te ocurre decir eso cuando casi tienes la polla en la mano?- Preguntó limpiándose las lágrimas de los ojos.
-Bu-Bueno, es que no podía más, esto era tan excitante.- se excusó Ferran, intentando tapar su creciente erección.
-Pero hombre, podrías esperar a después.
-Coño mínimo yo si que me atrevido a decir lo que siento, no como tu- Acusó Ferran intentando defender su orgullo.
-Bueno es que yo no le quiero decir a Pedri y a ti que os quiero mientras tengo la polla entre las nalgas de Pedri- se defendió Pubill.
-¡¡¡Pubi!!!
-¡¡¡Ferran!!!
-Un momento, un momento- empezó Pedri saliendo del agarre de Pubill quedándose entre ambos chicos- ¿vosotros estáis de acuerdo con esto?- Pedri señaló a los tres.
Ferran y Pubill intercambiaron miradas y subieron los hombros a la vez, sincronizados.
-No le veo nada malo, me gustais ambos.- Dijo el Valenciano.
-Lo mismo, me gustais ambos y os quiero para mí- Continuó Pubill.
-Entonces, ¿Està bien si yo también os quiero a amos?- preguntó Pedri, demostrando la inseguridad y vulnerabilidad que llevaba arrastrando.
-Sería lo mejor que me hubiese pasado en la vida- Dijo Ferran acercándose a Pedri.
-Mmmm, os podré comer a ambos sin quejas- Añadió Pubill cerrando el círculo.
-Que bruto que eres, Dios - se quejó Ferran.
-¿Comernos?- preguntó Pedri sin entender.
-Comerte, significa pues eso- Pubill tiro de la cinturilla del pantalón de Pedri, acercándolo.
Pedri entendió de golpe lo que quería decir Pubill, se le subieron los colores a las mejillas, e intentó apartar para que no viesen los avergonzado que estaba. Però se dió cuenta de que estaba aprisionado en medio de un sándwich de Ferran y Pubill.
-¿Puedo besaros?- preguntó Pedri con las mejillas sonrojadas.
-Por supuesto, nene.-Le contestó Ferran.
Se empezaron a besar entre los tres, y la temperatura de la habitación subió rápidamente.
· · ─ ·✶· ─ · ·
Pedri se quedó mirando al espejo, estaba desnudo. Podía ver las múltiples marcas que había en sus muslos, les había pedido a ambos dejar marcas solo allí, y ellos habían accedido. Había sido una experiencia inolvidable.
-Nene, ¿Qué haces allí? Vuelve- dijo Ferran desde la cama.
Podía ver la marca que había dejado en el hombro de Ferran, justo al lado de la de Pubill.
-Mmmmm- se quejó Pubill sin abrir los ojos- vuelveeeee
Pedri se tiró en la cama, en medio de sus dos chicos y les dió un beso en la mejilla a cada uno, sintió como diferentes manos le rodeaban la cintura y la calidez de los cuerpos lo arropaban.
-¿Os he dicho que os quiero- soltó Pedri contento.
-Lo gemiste un par de veces ayer- murmuró Ferran.
-Pues ahora lo digo en serio, te quiero a ti- dejo un beso en los labios de Pubill- y a ti - acabó dándole un beso a Ferran.
Pubill abrió un ojo y aún medio dormido dijo:
-Yo también te quiero a ti- le devolvió el beso a Pedri- y a ti - beso a Ferran.
-Estamos muy románticos hoy- Dijo Ferran feliz- yo también os quiero a los dos, a ti- y beso a Pedri- y a ti- y beso a Pubill.
Los tres muchachos se pasaron la mañana entre risas y besos, muchos besos, siendo felices los tres juntos en su nueva relación.
