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Language:
Español
Stats:
Published:
2026-10-05
Words:
896
Chapters:
1/1
Hits:
2

Informes

Summary:

"—¿Necesitas ayuda? —Collins se sorprende ante la inusual propuesta de su jefe.

—¿Te estás ofreciendo para ayudarme con el papeleo? Que raro Miller. Esto no es propio de ti. —Se incorpora en la silla."

 

O: Miller se ofrece a ayudar a Collins con el papeleo después de estar una semana encerrado en el despacho.

Work Text:

Ambos llevaban una semana caótica. El departamento de investigación del Sheriff vivía sus más hirvientes días. De un día a otro sucedieron de casi manera episódica diversos secuestros fantasmas por el norte, los cuales dejaban a sus víctimas muertas. De ellos existía poca información clara. Escasas pistas que dificultaban el comienzo de una investigación seria. Collins es el más afectado de todos. Tiene que poner un punto de partida al asunto como director del departamento de investigación, además de no dejar de lado el resto de casos que se investigaban en el norte. La noche cae y Collins sigue desde la mañana ordenando papeles, fotos y fichas que estaban aun por archivar. El escritorio del despacho de Miller tiene un amasijo de papeleo inacabable, que el subjefe de los sheriffs no podía delegar en Drago o en Dimitri debido al peso que lleva su nombre y firma. Por lo que se acomoda de nuevo en la silla y agarra un bolígrafo para corregir el informe en el que trabaja. La tinta del bolígrafo se derrama en un mal trazo, manchando parte del documento.

—Joder —bufa. Aparta el folio de la carpeta y continua leyendo.

—¿Cómo lo llevas? —Collins sube la mirada del papel. Miller le ha traído una taza de café, de esas ardientes y amargas que prepara la cafetera de la comisaría.

—Todavía me queda por revisar los informes del homicidio de Harper, clasificar los robos de casa y crear las fichas de perfiles de varios delincuentes. Sin mencionar que todavía tengo que preparar la casi inexistente información sobre el caso de los secuestros.

—Nunca te había visto encargarte de tanto papeleo.

—Que sea la primera y la última. Me está volviendo loco tanto papel.

—Toma. —Miller le tiende el café.

—Gracias. —Da un largo sorbo, evitando saborearlo.

—¿Necesitas ayuda? —Collins se sorprende ante la inusual propuesta de su jefe.

—¿Te estás ofreciendo para ayudarme con el papeleo? Que raro Miller. Esto no es propio de ti. —Se incorpora en la silla.

—Es que macho. Te llevo viendo aquí pegado toda la semana. Ya es hora de que te despejes y despejes un poco el despacho. —El comentario atolondrado de Armando hace que Collins saque una espontánea sonrisa.

—Pues nada, a ello. —Le pasa una variedad de carpetas que de manera esperada, asustaron a Miller.

—Bueno, bueno. De uno en uno, eh. —Agarra una de ellas y se sienta en el viejo sofá.

—¿Cuándo fue la última vez que redactaste un informe? —Lanza al aire la pregunta con su peculiar, pero característica curiosidad.

—Que yo recuerde fue esa vez que tuve que sancionaros por las carreras en el sur.

—Ha llovido desde aquello. —Se vuelve a acomodar en la silla, apoyando sus extremidades en el reposabrazos—. ¿Dónde habrá quedado ese informe?

—Seguramente en la comisaría del sur. Lo hice porque ellos me lo pidieron, sino ni me lo hubiera planteado.

—Obligado por la LSPD. —Collins ríe de manera inocente. Su rostro albergaba una sonrisa casi permanente—. Que tiempos aquellos. —Suena nostálgico para los dos. Pero aún más para Miller, que mira hacia Chris. Aquellos recuerdos vividos subieron al instante a su mente. La unidad, el cariño y compañerismo de una época brillante del departamento se estrella en el punto más profundo de Miller. Sin embargo, él no es capaz de externalizar todo el sentimiento. Pues es un sabor dulce que al tomarle el gusto, se agria. Así que solo esconde su mirada, asiente y empieza a leer el informe. El rubio también vuelve al trabajo, conoce a su jefe y sabe que no dirá más de lo que ya se ha dicho, lo que les deja en una marea de resentido silencio. Subrayan, tachan, modifican los informes y en ciertas ocasiones, intercambian algunas palabras.

Llegada la medianoche la pesadez está muy presente en Armando. Su cuerpo, que al inicio mantenía una posición sentada y relajada, ahora se encuentra despatarrado por el sofá sin ninguna vergüenza. Tiene los párpados entreabiertos, pretende terminar de leer el último párrafo. Pero, el sueño le gana. Chris se da cuenta de ello cuando cierra uno de los últimos informes, que se había propuesto terminar para esa noche. Al verle, simplemente sonríe, la imagen de su jefe durmiendo mientras sostiene entre las manos el informe, el cual le había dado hace unas horas le enternece. Chris se sienta en el borde del sofá y le aparta la carpeta para dejarla encima del escritorio.

—Miller —susurra. Ante la negativa respuesta, Chris lo vuelve a intentar. Apoya su mano en el brazo del Sheriff, volviendo a susurrar su nombre.

—¿Qué pasa…? —Pregunta, todavía con los párpados cerrados.

—Te has quedado dormido —le informa, por si no se hubiera dado cuenta ya—. Venga, levanta que te llevo a casa para que puedas descansar —ofrece con las chaquetas de ambos ya de la mano.

—No hace falta, no te preocupes. —Miller se incorpora suavemente en el sofá, con los ojos pegados al suelo.

—Estas reventado, llevas en comisaría desde tu turno de mañana. Te llevo, no me cuesta nada —insiste, Collins quiere devolverle el favor.

—Está bien. —Se levanta para ponerse la chaqueta y los dos salen juntos del despacho. Van por la puerta trasera de comisaría hasta donde está aparcado el coche. Armando bosteza a causa del cansancio acumulado. Chris, de manera inconsciente, bosteza también.

—Me lo has pegado —dice, bostezando por segunda vez.