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Gilberto mora llevaba varios días contándole a sus mejores amigos que estaba saliendo con un chico.
Ninguno de los dos se habían atrevido a preguntar de quien se trataba ese que tenía a su amigo tan idiota, sin embargo, ahora estaban reunidos todos en el departamento de gilberto.
—Aun dudo que tengas novio. —Menciono obed mientras recargaba su cabeza sobre el pecho de mateo, su novio.
Mateo quien estaba sentando en el piso con la espalda recargada en el sillón asintió ligeramente con la cabeza.
—Es cierto gil, ¿cuando nos vas a decir de quien se trata?
Gilberto los miro a ambos, después a armando casi pidiéndole ayuda para que hablaran de otra cosa menos de eso.
—Es cierto, deberías de decirnos ya su nombre. —Menciono Armando, ignorando claramente la señal de ayuda que gilberto acaba de hacerle. —Cuando comencé a salir con Brian fuiste el primero en ir de chismoso con todos.
Gilberto se arrepintió solo entonces de eso. —Esta bien, les diré pero no quiero que se lo cuenten a nadie.
Armando asintió ligeramente con la cabeza. —No se lo diremos a nadie, solo a Brian, ya sabes que se enoja conmigo cuando no le cuento las cosas.
—¡No! Ni siquiera a Brian o no les diré nada.
Armando, después de varios minutos termino por asentir y decir que no le diría nada a su güero, todos sabían que si le iba a decir de todas formas.
—Cuenta entonces, no tarda mucho para que se de la hora de ir a la fiesta de alexis. —Menciono mateo. —Me voy a poner hasta atrás, así que no puedes tomar obed.
Obed solo rodo los ojos, sabía que tan mal se ponía mateo cada que tomaba, incluso había sido tema de conversación y después discusión.
—¿Y bien? —Atinó por decir obed.
—Es lamine. —Murmuró gilberto en casi un susurro. —El delantero del Barcelona.
Mateo frunció ligeramente el ceño. —¿El negro? —Menciono mientras miraba con mala cara a gilberto. —Pensé que tenías buenos gustos.
—Diría lo mismo de ti si obed no fuera uno de mis mejores amigos. —Respondió gilberto. —Pero no se lo digan a nadie, Lamine aun no quiere que la gente sepa
—Seguro te engaña. —Respondió armando. —Si te quiere mantener en secreto es por eso.
—O por que los dos somos futbolistas. —Respondió de manera obvia gilberto.
—Si, esa puede ser una razón. —Murmuró Armando otra vez.
El timbre del departamento no tardó en sonar, gilberto se levantó de inmediato de donde estaba, miro a sus amigos entonces. —Vayan a mi habitación y no salgan hasta que yo les diga, creo que es Lamine.
A quejas los tres obedecieron y se fueron de ahí dejando a gilberto solo en la sala, quien no tardó en ir abrir la puerta encontrándose directamente de frente con su novio.
—¿Por que no abriste rápido Rafael? —Se quejo Yamal apenas encontró al departamento, ni siquiera un beso antes.
Gilberto rodo los ojos, sabía que iba a ver un problema cuando Lamine le decía Rafael y no "Amor" o "gil" como acostumbra.
—No sabía que ibas a venir, intente peinarme antes de abrir. —Respondió gilberto mientras se acercaba a dejar un beso en los labios de Yamal.
—¿No sabias? Si vieras los mensajes que te mando sabrías que iba a venir a verte para llevarte a esa fiesta que me dijiste.
Gilberto miro su teléfono, no le gustaba usarlo cuando sus amigos estaban ahí, pero claro, Lamine ni sabía que sus amigos estaban en su departamento y por eso había estado ignorando el teléfono.
—Lo siento amor. —Murmuró gilberto mientras lo miraba. —Te prometo que esto no vuelve a suceder. —Menciono en ese tono de voz que sabía que Lamine jamás se iba a resistir.
—No quiero que vuelva a pasar, sabes que odio no saber nada de ti por más de una hora.
Fue apenas entonces que lamine lo tomo por la cintura y se acercó a besarlo enserio, gilberto correspondió el beso casi de inmediato.
Aun le costaba un poco seguirle el ritmo, lamine ya era todo un experto besando y había tenido muchas novias, gilberto por otro lado apenas había aprendido a besar y había sido con Lamine.
Se separaron por falta de oxígeno de ambas parte, lamine sonrió un poco.
—Vamos entonces a esa fiesta. —Menciono.
—Espera, ¿de verdad vas a ir conmigo? —Preguntó gilberto mientras sus manos se enrredaban en el cabello de Yamal.
—Si, ya se que dijiste que era de la selección mexicana, pero puedo ser un poco mexicano si mi novio lo es.
Gilberto solo una corta risa, después beso una vez más los labios de Yamal. —Si hombre, vamos.
