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el viento fresco de la primavera le acariciaba los cachetes con una calma relajante, la vista enfocada en la avenida que podía chusmear desde el balcón mientras sorbía el café frío que tenía en su mano izquierda. era de esos días donde la paz abundaba y por fin podía relajar todos los músculos del cuerpo que habían sido tensionados toda la semana culpa del estudio. el celular que reposaba sobre la mesa frente a él vibró con una urgencia extraña para la hora, normalmente aquel aparato comenzaba a vibrar entre las diez u once de la noche, ni antes ni después de ese horario.
estiró un poco su brazo para tomarlo y averiguar quién requería de su persona, notando que el grupo de sus amigos hablaba fervientemente entre ellos, algo de organizar para juntarse hoy a la noche en lo de julián por lo que llegó a entender en aquel mar de mensajes que caía uno tras otro. sonrió de costado, sabiendo que su presencia no existiría en la juntada, su plan de todos los viernes era inamovible. ni siquiera necesitaba avisar que no iba a estar; sus amigos ya sabían. igualmente dejó caer un simple “no estoy, pásenla cheto” en el grupo y recibió las cargadas correspondientes de que era un gil de mierda por dejarlos de lado para culiarse al “rubio”. volvió a dejar su celular boca abajo en la mesa, volviendo a dejarse abrazar por la calma de la tardecita y algunos sonidos aislados que se colaban del bullicio de la gente abajo.
con el correr de las horas los últimos bastiones de la tarde comenzaron a desaparecer frente a sus ojos, el aire comenzó a soplar cada vez más frío pero ligero así que no se molestó en buscar un abrigo o algo por el estilo. seguía en la misma posición, con las piernas estiradas sobre la mesa y chusmeando que hacía la gente que pasaba por el frente de su departamento, perdido en el ir y venir de estos no llego a notar cuando su celular nuevamente vibró sobre la mesa, esta vez con menos insistencia que la de sus amigos. el segundo sacudon del aparato fue lo que lo devolvió al mundo real, percibiendo por la oscuridad espesa en el cielo que ya era la hora pactada donde aquel mensaje caía. con una sonrisa de aquellas que le ocupaban casi toda la cara tomó el celular entre sus manos y sin perder el tiempo comenzó a tipear sobre este, mientras ingresaba a la calidez de su living con la taza de café ya vacía en su mano libre.
nicolás: estás?
valentín: ya terminaste de jugar al noviecito perfecto?
nicolás: si o no valentín.
valentín: sí
nicolás: estoy a dos cuadras
cuando el estruendo del portero eléctrico sonó por todo el departamento valentin no perdió el tiempo en atender aquel teléfono que le permitía preguntar quién era la persona que tocaba su timbre abajo, simplemente presionó el botón para abrir la puerta y siguió con lo suyo que era preparar el mate para ver el partido de boca que en breve estaba por empezar. nicolás tendría que esperar los noventa minutos que duraba el partido si pretendía venir a coger como siempre, suficiente favor le hacía el recibiéndolo y encima evitando hacer planes con sus amigos solamente para esperarlo acá, y encima con mates. el rubio no tenía de que quejarse.
cuando ya se encontraba en el sillón, en una posición cómoda fue que sintió como la puerta de entrada se abría anunciando la llegada de su invitado, o bueno, el tipo que se vivía auto invitando siempre que necesitaba de valentín. sin sacarle la vista a la tele le dio el primer sorbo al mate y a la vez sentía como el sillón se hundía junto a él, una sonrisita de costado nació al pensar una maldad.
—otro viernes y contando gallego, juraba que hoy no te iba a tener que ver. ¿qué regalito te dio la princesa que te dio ansiedad? contame a ver.– el veneno y la burla se podían percibir a kilómetros, lo cual era la idea de valentín desde un principio. le gustaba recordarle a nicolás de dónde venía y que era lo que hacía ahí, en el sillón del departamento de su ex novio por ver un partido de boca juniors después de pasar una tarde romántica en quién sabe dónde, porque tampoco es que le importara mucho a él, todo lo que sabía lo veía por historias o le llegaban de muy buena fuente, la cual era su amigo el chusma de mierda de cristian.
el silencio entre ellos cae cómodamente como siempre, nicolás nunca respondía a sus comentarios venenosos o si lo hacía simplemente era para desviar la conversacion, como preguntándole cosas de su vida y como andaban sus amigos, cosas que nicolás no tenía derecho a saber porque ya no eran nada hace bastante, también porque el rubio ya tenía una persona por la que preocuparse y esa justamente no era valentin. el partido había avanzado rápido al igual que el termo de mate, cebando el último con la poca agua que quedaba se lo tendió a él contrario junto a él, mientras se levantaba camino a la cocina a calentar más agua, notando que sus pasos eran seguidos por el más alto. sin prestarle atención se dispuso a cargar la pava eléctrica con agua e ir preparando todo para que una vez que nicolás le devolviese el mate poder volver a prepararlo, aunque no llegó ni a rozar la yerbera cuando de un solo movimiento el gallego lo tenía acorralado contra la mesada y sus labios peligrosamente cerca de los suyos, ante el mínimo movimiento valentin estaba seguro de que estos chocarían.
y sin ningún tipo de vergüenza ni pudor, apoyándose en los hombros del rubio para usarlos de impulso se sentó sobre la bacha, abriendo las piernas dejando que nicolas se acomodara en medio de estas y jugando con la desesperación que notaba en nicolas se fue acercando lentamente sin romper el contacto visual, subiendo sus manos desde los hombros hasta entrelazarlas detrás del cuello y fundiendo sus bocas en un beso carente de ternura, siendo este uno más húmedo y salvaje, ninguno de los dos dispuestos a ceder el control. dejando complemente de lado el partido, la pava y el mate que valentin estaba seguro haber escuchado que caía sobre la pila de platos que tenía que lavar desde hoy al medio día.
el ruido del aire acondicionado llenaba todos los espacios de la habitación que se encontraba sumida en un silencio espeso pero no incómodo, como siempre valentin quedaba despierto sobre el pecho del rubio después del acto mientras este dormía profundamente, como si no acabase de engañar a su novia con su ex novio… otra vez.
los pensamientos se le arremolinan con una fuerza bruta en la cabeza y vuelve a caer en ese espiral de siempre después de cogerse a nicolás: aquellas miles de preguntas que solo se animaba a poner en palabras en la profundidad de su cabeza, porque jamás saldrían de ahí y mucho menos si eso significaba simplemente armarse más quilombo de los que ya tenía. la mano floja de nicolás colándose entre sus rulos lo espabila en un segundo, sintiendo como algunos mechones se enganchaban en aquella cadenita de oro que le había visto envolver su muñeca hace unos viernes atrás. a nicolás no le gustaba el color dorado, sino que era más de los detalles en plateado. una sonrisa de autosuficiente se le plantó en la cara sin permiso, obviamente la princesita no debía tener ni idea de aquel dato tan rebuscado sobre el rubio.
el sonido alejado del celular de nicolás lo obliga nuevamente a salir de su mente en contra de su voluntad, la mano que anteriormente se encontraba en su cabeza ahora estaba buscando a tientas el celular que reposaba en la mesita de luz y el rubio sin molestarse en abrir los ojos atiende la llamada casi en un gesto automático, valentín tiene el aparato muy cerca de su cabeza como para ignorar aquella voz melosa y suave la cual le genera unas náuseas de repente, no por la voz en sí, si no por aquel pedido que sale de ella y el notar como todos los músculos de nicolás se tensan en un milisegundo mientras que con la voz ronca le musita un leve “voy” para después colgar la llamada, todavía sin animarse a abrir los ojos.
obliga a alejar su cuerpo del pecho del rubio con una rapidez que lo marea por un segundo, dándole la espalda y tratando de enroscarse en las sábanas para evitar cruzar algún tipo de mirada o palabra con nicolás. no le interesaba lo que sea que tenga para decirle o que le avisara nada, si tenía que irse corriendo atrás de aquella que lo haga tranquilo, total valentín tenía que dormirse temprano para mañana ir a visitar a sus amigos. siente los ojos del contrario clavarse en su espalda por un rato largo, quizás esperando algún movimiento que le diera una señal de que estaba despierto pero valentín se obliga hasta a respirar más lento para simular que estaba en el mundo de morfeo, y sabe que lo logró cuando siente el movimiento de acá para allá del más alto, escuchando el roce de la ropa siento puesta nuevamente en su lugar. después de unos eternos veinte minutos por fin escucha la puerta principal ser cerrada con cuidado, pero debido al silencio ensordecedor de la habitación el lo percibe y ahí es donde deja escapar un suspiro pesado, mientras lleva la palma de sus manos a la cara para refregársela varias veces tratando de evitar pensar de más, o más bien sentir de más.
la brisa característica del domingo a la noche lo abraza con suavidad, siente la cara caliente gracias al haber estado parado frente a las brasas de la parrilla por un largo rato mientras cuchicheaba de lo lindo con lisandro, quien era el designado de la juntada de esa noche para estar atento a las pizzas en el fuego y el como buen amigo que era lo acompañó en todo momento, siempre tratando de alcanzarle lo que sea que necesitara y tener la jarra de fernet al tope para que el calor sofocante no lo disecara de parado. sus ojos siguen pegados en los pedazos de carbón naranjosos que brillan casi igual que la luna en ese momento. la jarra en su mano baila de una a la otra tratando de mantenerse enfocado en otra cosa que no sea su celular, que pesa en el bolsillo delantero de su pantalón cada vez más. no quería ni rozar el aparato porque sabía que con todo el alcohol que tenía en la sangre su plan de Contacto Cero –plan nombrado por julián— se iba a ir a la mierda, y junto a este toda su cordura. —a ver colo, sácame una foto así se la mando al gil de mi marido.– la voz de lisandro no le da tiempo a negarse, el tipo ya se encontraba posando frente a la parrilla mientras que en la mano sostenía una fuente con una pizza recién cortada, la cual humeaba de lo caliente que estaba. no tuvo corazón para negarse a tal pedido y con una lentitud digna de un borracho como lo era él en ese momento trata de enfocar lo mejor posible a su amigo, tomándole una ráfaga de fotos que después le enviaría para que eligiera la que más le guste y si no le gustaba ninguna que se cagara, el no era fotógrafo.
estaba a punto de guardar nuevamente el celular como si este le estuviese quemando la palma de la mano cuando el sonido de un mensaje hizo que toda la sangre se le fuera de la cara, seguramente estaba blanco, más de lo que ya era.
nicolás: ¿estás despierto?
ahí estaba, lo que había evitado toda la noche aparecía en su primer momento de debilidad. contrario a todo lo que sentía antes ahora sentía como le transpiraba casi todo el cuerpo, el mensaje desaparece en la pantalla cuando este se apaga automáticamente pero él sigue leyéndolo en su cabeza. ¿y si le mentía? era bastante arriesgado, nicolás era capaz de aparecer en su departamento a verificar que no estuviera o lo que sea que le inventara. tampoco podía no contestarle porque pasaría lo mismo, llegaría y seguramente el rubio estaría instalado en el sillón mientras lo espera. nadaba en un mar de posibilidades y en ninguna salía favorecido, o si, pero no como el pretendía.
—llévale esta a los muertos de hambre, y decile a leandro que si me sigue bardeando le voy a dar caca para que coma.–lisandro le encaja la bandeja sin permitirle guardar el celular correctamente así que tiene que malabarear un poco para poder volver a meterlo en el bolsillo, se ríe medio bajo del comentario y emprende su camino hacia el comedor donde los demás se encontraban esperando la cena hace un rato largo, digamos que lisandro era un tipo que no hacía las cosas a las corridas. toma aire tratando de olvidarse de todo el torbellino que acababa de sufrir, estaba en una juntada con sus amigos y tenía que enfocarse en eso. una vez llegado a la mesa acomodaba la pizza en el centro y deja que sus amigos se tiren de cabeza para manotear una porcion, mientras él decide darle sorbos más largos a la jarra de fernet que todavía tenía en la mano.
los minutos van corriendo, valentín ya perdió la cuenta de la cantidad de vasos que atajó como si fuese el mismísimo courtouis, solamente sabía que si alguien le extendía algo él iba a aceptar sin siquiera preguntar que era. un poco le daba vergüenza admitir que quería tratar de aflojar el cuerpo que le había quedado tenso desde que aquel mensaje había caído.
—coloooo, sácame una foto vos que tenes el celu pistero ese.– el pedido de enzo le saca una carcajada y sin detenerse a pensar en nada saca el celular mientras apunta a su amigo con este, repite lo mismo que hizo con lisandro y el sonido de la ráfaga de fotos lo aturde un poco mientras los demás hacen que el morocho se riera en casi todas las fotos y saliera medio movido, o también era que él ya no tenía el pulso como para andar haciéndose el copado sacando fotos. cuando se le acalambró la mano y le dijo a enzo que ya dejara de joder estaba dispuesto a volver a poner el celular donde estaba seguro, o sea, lejos de sus manos fue que nuevamente el sonido de un mensaje casi hace que se le bajara todo el pedo de un solo saque. el nombre de nicolás brillaba nuevamente en la pantalla.
nicolás: ???
valentin: wachin cargoso
q queres
apenas termino de teclear la última letra sus dedos actúan en automático y bloquea el celular al instante, dejándolo sobre la mesa junto a un par de servilletas que había usado para limpiarse después de casi escupir todo el fernet por un comentario de leandro, trata de volver a la conversación que se había formado mientras él se encontraba reuniendo fuerzas para contestarle al rubio, quien al parecer estaba bastante insistente esa noche. aunque eso era una costumbre.
el sonido de un nuevo mensaje vuelve a hacer que su cabeza se aleje del presente, esta vez nota que tarda menos en agarrar el aparato para chequear que fue lo que le contestaron, pero decide no darle mucha importancia a eso. estaba borracho y uno borracho siempre pierde la noción del tiempo.
nicolás: estoy por ir.
¿llevo algo?
valentin: jaaaa cuchalo
no estoy en casa
nicolás: dónde estás?
es tarde
con quién estás?
valentín: q sos policía ahora
?
nicolás: valen, enserio.
¿dónde estás?
te voy a buscar, pásame tu ubicación.
una sonrisa socarrona se le instala en la cara, el alcohol y el poder son una muy mala combinación para un colorado maldito como el, con una templanza que no había tenido en toda la noche decide dejar el celular de lado tirado en algún lugar de la mesa sin detenerse a mirar donde fue que cayó, se deja caer un poco en la silla y manotea el vaso que julián le estaba pasando, el cual olía más a alcohol que otra cosa pero a esta altura de la noche y con el ego que tenía, no le importaba un carajo.
aunque todo eso se va a la basura en el momento en el que el nombre de nicolás brilla en la pantalla debido a la llamada de este, cree que atina a devolverle el vaso a alguien antes de cortarle y poner el celular boca abajo. siente la mirada juzgadora de julián a su costado pero no se atreve a confirmar si eso es así, vuelve a levantar el aparato para ponerlo en silencio cuando nuevamente una llamada del rubio aparece y con suspiro pesado se levanta de su lugar para empezar a caminar hacia el patio donde solo quedaban los restos del fuego en la parrilla y la luna iluminando aquella noche fresca. una vez que se encuentra lejos del bullicio y el quilombo del interior de la casa procede a volver a cortar la llamada para entrar al chat con nicolás.
valentín:
q pasa pesado
deja de llamar
nicolás:
contéstame lo que te estoy preguntando, valentín.
valentín:
cuál de todas
me hiciste un interrogatorio
no tenes una novia con la q estar vos q me andas mensajeando un domingo a las 3 de la madrugada?
nicolás:
valen, por favor, enserio.
dime dónde estás.
te voy a buscar cuando me digas, pero por favor respóndeme la pregunta.
el nudo en la garganta que se le forma un poco lo toma de sorpresa, la cara de nicolás cuando pedía por favor se le materializa en la cabeza y no puede evitar bajar un poco la guardia, quizás ya le estaba pegando el pedo melancólico o simplemente se habia descuidado y todas sus barreras se habían caído al mismo tiempo, pero se toma un momento para tragar saliva y contestarle, sabiendo que quizás mañana sea una decisión que iba a cuestionarse todos los días.
valentin:
estoy en lo de juli
si queres sali ya
y avisame cuando estes afuera
nada d tocar bocina porq te mato nicolas
en un parpadeo, valentín se encontraba nuevamente entre sus amigos compartiendo carcajadas sobre algún chiste de mal gusto que no daba tanta risa pero el alcohol en sangre era tanto que hasta la más minima pelotudez era graciosa, el celular en su mano vuelve a vibrar después de casi 40 minutos en silencio y la anticipación le genera un nudo en el estómago, traga saliva y por las dudas verifica que sea el rubio, lo cual efectivamente es así, un “estoy afuera.” que puede apreciar desde la pantalla bloqueada lo obliga a tomar una respiración honda para juntar fuerzas y avisar que ya se iba, se levanta con cautela mientras se va poniendo la campera y finge mirar el celular varias veces, cuando por fin está listo para huir de la escena es que avisa que tiene el uber afuera, se come un par de puteadas por ser “un corta mambo” pero decide ignorarlos, se limita a soltar un chau general mientras agita las manos hacia la ronda de borrachos hasta que por fin llega a la puerta principal, la lluvia finita que le cae encima lo hace soltar una puteada porque no se esperaba que el clima lo odiara tanto como para largarse justo cuando él estaba por salir. sin perder un segundo se pega un pique hasta el auto negro que estaba estacionado a dos casas más adelante de la de julián por órdenes indicadas por el. abre la puerta de copiloto con apuro y se mete en este apenas tiene la oportunidad, no queriendo perder un segundo ni que sus amigos se dieran cuenta que quizás el uber tenía el mismo auto que su ex.
