Chapter Text
En la oscuridad una tenue silueta sollozaba atormentada, su cuerpo temblaba e intermitente adquiría proporciones inhumanas. Acorde al errático cambio, cientos de voces callaron volviéndose una y en el olvido la diáfana figura desterró cualquier esperanza. Allí, donde el tiempo era un mar de acontecimientos sin precedentes o secuencias claras, incrementaba su presencia instigada por la tristeza, hastío, e insania sin propósito claro. Poco a poco sus recuerdos se tornaban difusos a excepción de uno; el más doloroso y por el cual permanecería eternamente atada a este mundo. No obstante su aturdimiento fue interrumpido por la verborrea de un hombre singular, éste avanzaba animado mientras las personas a su alrededor chillaban horrorizadas.
La entidad lo examinó escrupulosamente y halló que la seguridad en sus movimientos, alegría o consuelo de sus palabras eran por completo la fachada de un hombre solitario y decepcionado. Identificada, la masa disforme se introdujo en la vacuidad de su corazón para dormitar en ese lugar el resto de su tragedia. De esa forma, durante años vislumbró los mismos paisajes oníricos de su hospedero: las escandalosas ciudades, un nostálgico pueblo, sus aspiraciones, así como sus preocupaciones y permaneció en un trance hasta ser despertada de nuevo por el propio individuo. Por alguna razón la aflicción colmaba su interior provocando por pequeños intervalos que el ser etéreo fuese capaz de percibir el exterior, sin embargo la penosa figura volvió a su estado ensimismado sin interés por intervenir. Tras unos cuantos meses la calma retornó, pero de entre todas las cosas un sonido en particular avivó la desdicha del fatídico organismo.
_ Lo lamento, me perdí en el camino…Yo…Me disculpo.
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Después de que Serizawa comenzara a trabajar en “Espíritus y demás” Reigen se apreciaba más aliviado y entusiasta. Dichos sentimientos eran predecibles pues en las mañanas, cuando Mob estaba en la escuela, contaba con la ayuda del prominente hombre. Si bien la mayoría de los trabajos se resolvían con extravagantes masajes, amuletos o palabras estratégicas, tener compañía de su edad no le sentaba nada mal. Desafortunadamente Serizawa no era un hombre de muchas palabras (Pasaba la mayor parte del tiempo preparándose para sus clases nocturnas o no era capaz de ofrecer comentarios muy profundos), sin embargo, aun así lograba amenizar las jornadas de trabajo a veces infructuosas o en ocasiones demasiado saturadas.
Con el paso de los días los tres se acostumbraron a estar juntos y aunque Serizawa solía sentirse avergonzado por carecer de conocimientos de la vida cotidiana, se entregaba por completo a su faena de una forma inspiradora. Del mismo modo, Mob crecía como persona. Frente a sí Reigen contemplaba a un joven confiable, decidido y de buen corazón deseoso por encontrar su camino. Todo ello le provocaba reflexionar sobre su propia vida. En conclusión, la felicidad de esos días era temporal, sólo una parte del trayecto para sus introvertidos compañeros de trabajo ¿Qué sucedería en el futuro? ¿Seguirían viéndose? Cavilaba especialmente esa mañana “En cualquier caso, no tiene sentido pensar demasiado en ello" Resolvió insatisfecho.
_… ¿Reigen-san?_ Llamó Serizawa.
_ ¿Eh?
Aquella mañana atenderían un caso a tempranas horas, nada grave, pero Reigen se hallaba extrañamente alienado. Normalmente tales ideas se habrían desvanecido al entrar a la oficina, no era una persona que se aferrara al pasado, vivía en el presente afrontando las consecuencias de sus actos y aun así le era imposible desviar sus ansiedades en ese momento.
_ ¿Se encuentra bien?
_ Vamos Serizawa, sabes que no hay necesidad de ser tan formal cuando no hay clientes_ Señaló amistoso.
_ Lo…lo lamento, un viejo hábito_ Explicó mientras profería una sonrisa nerviosa.
_ El cliente llegará pronto, no creo que sea especialmente complicado_ Indicó tranquilo_ Después… te ayudaré con esos problemas de Álgebra.
Serizawa lo contempló dubitativo.
_ ¿Creíste que no lo notaría? Vi cómo repasabas ese libro_ Enunció buscando algunos papeles de su portafolio_ Toma, puedes revisarlo desde ahora si lo prefieres.
Serizawa tomó las hojas anonadado.
_ No sé qué decir_ Admitió_…Gracias… pero… ¿Es por esto que-que luces decaído?
Reigen lo contempló durante unos segundos, en ese efímero instante deseó poder confesar todo. Quizás así el hueco en su pecho desaparecería. En ese transitorio limbo de irresoluciones añoraba tener un confidente y llorar “¿Llorar?”
_ Eso es un buen intento_ Sonrió_ No hay problema, sólo son leyes y teoremas de otras fuentes, revisa sólo las primeras páginas, lo último sólo te servirá en cursos superiores_ Aconsejó perplejo de sus emociones.
Quince minutos más tarde una mujer de mediana edad entró a la oficina. La mujer iba acompañada de una joven, tal vez su sobrina o hermana, ambas muy bonitas y al instalarse, la mujer sacó de su bolso una muñeca de porcelana.
_ Ah ¿Qué tenemos aquí?_ Inició el eficiente hombre de ventas.
_ Fue un regalo_ Dijo _ Y normalmente no creería en estupideces como estas, sin embargo ya es demasiado.
_ ¿Cuál es el problema con la muñeca?_ Interrogó al tiempo que Serizawa les ofrecía té.
La muchacha dedicó una mirada pícara a Serizawa, no obstante el hombre se encontraba más concentrado en no derramar las bebidas. Reigen, al notarlo, esbozó una inaudible risita cubriéndola detrás de su mano en un gesto que trataba de aparentar consternación.
_ Yo no soy supersticiosa_ Aseguró_ Al principio imaginé que todo era una broma y con el tiempo me di cuenta que no era así, ¡Esta…esta cosa cambia de lugares sin que nadie la toque!
Reigen dirigió una mirada a su compañero quién asintió rápidamente en dos ocasiones.
_ Al parecer se trata de un espíritu muy poderoso, pero hoy es su día de suerte_ Habló animado_ El día de hoy tenemos un descuento del 20% si se lleva el paquete D que le asegura desaparecer por completo el problema.
_ No me importa lo que haga, sólo arréglelo _ Demandó impaciente.
_ No se preocupe, nos haremos cargo en unos cuantos minutos, aunque por seguridad me gustaría pedirles que esperen en el café de enfrente_ Solicitó sosegado.
Y cuando estuvieron a solas Serizawa desintegró al pequeño espíritu sin dañar el contenedor por primera vez.
_ Has mejorado_ Comentó.
_Gracias, he podido practicar lo suficiente_ Pronunció sonrojado.
_ Además no ha habido ningún incidente desde la semana pasada_ Añadió.
Serizawa cabalmente satisfecho bajó la mirada. Las palabras de Reigen siempre lograban alegrarlo. Ahora podía sentirse parte de algo, sobre todo algo real y que ayudaba a los demás. La gratitud hacia Mob y Reigen era infinita, pero ¿Eso era todo lo que sentía?
_ Reigen-san…yo…
_ ¿Está hecho?_ Interrumpió una estruendosa voz.
_ Así es_ Anunció Reigen_ Por favor no se olvide de recomendarnos con sus conocidos_ Articuló extendiendo la muñeca a su dueña.
Incrédula, la mujer se sentó y revisó la muñeca. La muchacha se acomodó junto a ella pasando ligeramente cerca de Serizawa.
_ ¿Cómo sabré qué ha funcionado?
_ Lo notará desde el primer día_ Aseveró Reigen.
La muchacha los miraba interesada y depositó discreta algo bajo su asiento. Finalmente la mujer pagó el precio acordado retirándose con prontitud. Serizawa las acompañó a la salida y examinó el cielo. El reporte del clima anunciaba un día despejado, pese a ello, nubes grisáceas iniciaban a conglomerarse. Serizawa cerró la puerta acercándose a su jefe y apenas llegó a la mitad de la oficina notó un rosáceo objeto en el suelo.
_Oh, olvidaron un celular_ Profirió Serizawa apuntando a la silla donde la muchacha había estado.
_ Seguro esperará a que tú se lo regreses_ Exteriorizó sin molestarse en confirmar lo que Serizawa divisaba.
_ ¿Yo? ¿Debería alcanzarlas?
_Revisa la calle, quizás no estén lejos.
Así pues, Serizawa tomó el dispositivo y salió corriendo a su encuentro. Entre tanto, Reigen encendió su computadora para inspeccionar su correo “¿Qué clase de chicas le gustaban a Serizawa?” Se preguntó apesadumbrado “Si esa chica chica era de su agrado...” Reigen sacudió su cabeza “Aún no está listo para envolverse sentimentalmente” Concretó. A pesar de eso Serizawa lo sorprendía a menudo con su progreso, por ende resultaba plausible el nacimiento de tales intereses.
_Lo conseguí_ Exclamó un Serizawa jadeante.
Reigen levantó una ceja expectante.
_ Estoy seguro que sucedió algo más interesante.
Serizawa lo miró asombrado por segunda ocasión..
_ Bueno, aquella chica me dijo que le gustaría conocerme mejor_ Relató abochornado_ Me dio su número.
_ ¿Qué harás?
_ No estoy seguro_ Reconoció_ No me dio oportunidad de responder.
Reigen suspiró.
_ ¿Al menos estás interesado en ella?
_ Me pareció amable_ Formuló acomodándose en el sillón_ Pero nada más.
_ ¿En serio? Era una chica muy bonita.
_ Sí_ Respondió reflexivo_ Es sólo que…no es mi tipo_ Serizawa se rascó la cabeza_ Supongo que sería lo mejor decírselo.
Reigen apartó la computadora y se colocó frente a su compañero.
_ No es necesario, si está realmente interesada ella te buscará_ Aconsejó_ Revisemos esa tarea.
_ ¿Está-Estás seguro? Yo no quiero causar ninguna molestia, con lo que me ha...has dado es suficiente.
Reigen sonrió.
_Tranquilo, en estos momentos no tengo nada mejor que hacer_ Reigen extendió su mano hacia Serizawa_ Muéstramela, no tengas miedo de pedirme favores de vez en cuando.
_ Gracias_ Serizawa correspondió la sonrisa_ Esto... llevo una parte resuelta_ Indicó sacando de su portafolio un libro muy grueso_ Aunque no estoy seguro si lo he hecho correctamente.
Reigen trató de tomar el pesado libro para examinar el autor, sin embargo, cuando sus manos se rozaron el hombre se quedó sin energías y perdió la conciencia. Al despertar avistó muy cerca de sí el rostro de Serizawa.
_ ¡¿Reigen-san?! ¿Se encuentra bien?
Reigen miró a su alrededor, los muebles flotaba a su alrededor y Serizawa lo sostenía entre sus brazos.
_ Yo…tal vez sea lo mejor cerrar temprano.
"¿Se había desmayado?" Reigen se sentía alarmado, sabía perfectamente que era muy mala señal. Había dormido y desayunado adecuadamente, las causas restantes resultaban bastante desagradables. Además había sido bastante repentino, como si desconectaran su cerebro.
_Vaya vaya_ Se escuchó en las cercanías_ Sabía que si los dejaba solos comenzarían a suceder este tipo de cosas.
El súbito cambio de atmósfera provocó que Serizawa dejara estrellar todo lo que estaba en el aire.
“Maldita sea” Murmuró Reigen en sus adentros.
_ Reigen-san, yo…yo…en verdad lo lamento.
Reigen golpeó suavemente la espalda de Serizawa.
_ Está bien ¿Recuerdas? Están asegurados.
_Hmmm no te ves muy bien_ Comentó Hoyuelo_ ¿Algo sucedió?
_ Estoy bien, sólo necesito llegar al hospital_ Reigen depositó su mano en el brazo de Serizawa_ Dile a Mob que tendrá hoy el día libre, no esperábamos ningún otro cliente en cualquier caso.
_ Puedo hacerlo yo_ Ofreció el exiguo espíritu_ ¿O prefieres que me quede contigo?_ Se burló exhibiendo una ancha sonrisa.
_ No quiero que provoques un malentendido_ Explicó irritado.
_ ¿Por quién me tomas? Déjamelo a mí.
El espíritu desapareció a través de las paredes y Reigen esperó hasta apreciarse recobrado para reincorporarse.
_ Serizawa, me temo que tendré que pedirte que me acompañes_ Solicitó casual.
_ Sí_ Afirmó incluso con la cabeza_ No se preocupe, todo saldrá bien.
Reigen revolvió el cabello rizado del tembloroso hombre.
_ Confío en ti.
Y así los dos hombres caminaron hacia el hospital. Una vez que registraran la información necesaria y esperaran unos cuantos turnos, Serizawa permaneció en la sala de espera mientras revisaban a Reigen e inesperadamente las pruebas no revelaron anomalías.
Serizawa también acompañó a Reigen a su casa. Durante el trayecto Reigen no habló, pues se hallaba cabalmente impresionado; el día había transcurrido de una extraña manera, sus pensamientos y su cuerpo no correspondían a su forma de ser "¿Quién era él en ese instante?"
_Es aquí, Serizawa_ Informó Reigen inexplicablemente agotado.
_ ¿Estará bien si lo dejo solo?_ Consultó el tímido hombre.
_ Claro, necesito descansar, es todo_ Garantizó _ Disculpa si te arrastré en esto.
_ No se preocupe, me alegra haber sido útil.
Estando ya en su departamento Reigen se tumbó en la cama. El cansancio y la angustia lo dominaban. “¿Qué sucedió conmigo?” Se preguntó consternado. No era él mismo, lo sentía. De alguna forma quien fuese Reigen Arataka era ahora una existencia difusa "¿Desde cuándo?" Analizando sus recuerdos podía evocar situaciones similares, aunque en menor grado y casi imperceptibles. En ese entonces pensaba que se trataba de algo trivial y de manera progresiva "eso" lo había dominado sin que él lo notara "Es estúpido" Concluyó "Sólo era...sólo era...¿Qué era?"
