Actions

Work Header

Sin despegar

Summary:

Kylian Mbappé no sabía por qué Olise lo miraba tanto. Desde que se integró en la selección no había momento en que no lo esté viendo.

Y cuando decide enfrentarlo se da cuenta que Olise no quería nada más que su atención... tal cual perrito.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Michael nunca conoció a su padre o lo poco que sabe de él es que es Inglés. Y su madre es Francesa, que poco después de mudarse a Londres con su familia, se conocieron y ella quedó embarazada. Su padre en ese momento dijo que la cuidaría, la llevó a un departamento que tenía, pero quién sabe qué habrá pasado que los terminó dejando. Y su madre, no volvió con su familia, prefirió continuar ella sola...

 

Pero él, cuando tenía cuatro años, la recuerda vagamente saliendo a la calle, una botella en mano, con un vestido que acentuaba sus curvas y los tacones en su otra mano, caminaba descalza. Él la seguía atrás, con aquel peluche en brazos que era el único regalo que había recibido desde que era bebé. Nuevamente, salían de la casa de otra pareja de su mamá, una discusión donde ambos estaban ebrios, y ella decidió dejar al hombre en cuanto se quedó dormido. Ellos no tenían a dónde ir desde que les quitaron el departamento, porque su padre era el que lo pagaba y su madre se gastaba su sueldo en alcohol.

 

La noche los recibía con el mayor de los fríos. Se preocupaba por su mamá, estaba tan expuesta al viento que cortaba sus pieles y él no tenía cómo abrigarla... Tampoco es como que podía acercarse, la última vez que había intentado retener a su madre, de que se quede en la casa de su exnovio, ella había sido capaz de abandonarlo ahí, dejarlo, tirando de su muñeca, clavando sus uñas en él hasta hacerlo llorar y decirle: "Debiste haber muerto en cuanto supe que ibas a nacer" no le gritaba, se lo decía claro, firme y con demasiado odio en sus palabras, después lo tiraba al suelo y ella se marchaba de la casa, él la seguía, mantenía su distancia mientras lloraba. Él podría soportarlo, soportar en ese momento que su madre le grite y le pegue mientras no lo abandone. 

 

Pero ahora no sabía qué hacer... No sabía a dónde irían. Se acurrucó a su madre en cuanto decidió tirarse en la vereda, al costado de una casa, a pocos metros de un contenedor de basura, bebía y no le importaba si el vestido revelaba de más. Bebía hasta que se le acabó y tiró la botella en medio del camino, rompiéndose y salpicando los pedazos de vidrio cerca de sus piernas. 

 

Él tembló y se quedó junto a ella, esperaba a que se quede dormida, abrazándola para darle un poco de calor, él empezaba a cerrar los ojos y su madre le devolvía el mismo afecto. Lo acariciaba y antes de caer dormido sintió un beso en su frente y escuchó las últimas palabras: "Perdóname pequeño Olise... No quiero ser una mala madre." Lloraba, pero él solo la abrazó más antes de dormir profundamente.

 

Al día siguiente despertó solo... Había un montón de gente a su alrededor, tenía un saco que lo abrigaba y había policías hablando por sus comunicadores. En cuanto abrió los ojos y vio con mejor claridad, las personas se acercaron a preguntarle quién era, dónde vivía, cómo se llamaba... Él no dijo nada... Se quedó callado analizando la situación, su mamá no estaba... Y quizá no volvería.

 

Los policías buscaron una solución. De alguna manera habían contactado a más de sus familiares, dos tíos, uno con su pareja y sus hijos un poco mayores, y la madre de su mamá, su abuela. Él lloró, sollozó, gritó... Extrañaba a su madre tan intensamente, no le importaban esas personas desconocidas.

 

Pudo vivir con ellos diez años... No soportó el maltrato que recibía, el rechazo de su abuela, de su tía, de sus tíos, y la burla constante de sus primos quitándole las mantas, encerrado en el baño, en el colegio sufriendo bullying de sus compañeros, incentivado por sus primos y, catalogándolo como el hijo de una prostituta... No le gustaba. Era pequeño, estaba delgado, flaco por la poca comida que había recibido en sus años... Y cuando pensó que iba a resistir por el cariño que le daba su tío a escondidas, recordándole esos momentos en que su madre lo quería, fue que toda esa falsa amabilidad se rompió al cumplir catorce años... 

 

Recuerda el miedo, el asco que sintió, sin poder hablar porque había desarrollado un trauma, no pudo pedir ayuda. Ese hombre, que alguna vez pensó que así debería sentirse tener un padre, entró a su habitación mientras dormía, lo manoseó, se frotó en él mientras gemía su nombre... Y él lloraba, estaba frustrado porque tenía miedo, no entendía lo que pasaba, se cubrió con la manta disimuladamente fingiendo dormir, pero no soportó en cuanto le bajó los pantalones tocando su piel, su intimidad. Lo pateó en la nariz, quería salir de ahí, quería gritar, su tío agarró su tobillo, sin soltarlo, apretando fuerte hasta el punto de casi romperlo, él era frágil, lo volvió a acercar mientras le cubría la boca y se metió entre sus piernas...

 

"No te resistas, Olise." "No querrás que tu tío la pase mal esta noche, ¿no?" 

 

Recuerda esas palabras con asco, repulsión, rabia. No pudo gritar, no pudo hacer algo más que llorar... Y en cuanto le dolió, no aguantó... No importaba si se quedaba solo, si lo odiaban, no iba a soportar tal trato, tal rechazo en donde lo manipulaban y le hacían cosas que no le gustaban. Tomó fuerza como pudo y antes de que aquello le duela más, dio un puñete, su puño llegó a estrellarse en la cien de su tío, él aprovechó la distracción y corrió... 

 

Corrió, rápido, como nunca sentía su corazón salirse de su cuerpo, sus pulmones quedarse sin aire... Pero salió, salió de aquella casa a la que nunca debió ir y se alejó lo más posible en la oscuridad de la calle... Recordando a su madre entre lágrimas, lo poco que le quedaba de ella y recordar las noches donde eran ellos en refugios, pidiendo limosnas, a su madre llegar con otro hombre pero al menos teniendo un hogar donde ambos estaban juntos... Corrió. 

 

Los próximos años consiguió ser recibido en un refugio... Creyó al menos encontrar a su madre ahí pero nada... Estaba aliviado de estar lo suficientemente lejos de aquel sitio, podía entender por qué su madre decidió salir de esa casa... Pero él no consiguió quedarse en ese lugar, la poca comida le gustaba, la consideraba suficiente, habían personas cálidas que lo trataban bien, cada uno con historias similares y algunos mayores que llegaban cada tanto de la calle ebrios, drogados y gritando, le recordaban a su madre... Nuevamente haciendo latir su pecho con emoción al pensar que ella volvería por él, pero al darse cuenta que no, decidió ir a buscarla él. Fue a los 16 años que se cansó de buscar, de huir de sitio en sitio, y decidió quedarse en un orfanato sin esperanzas de que alguien lo adopte. 

 

Era uno de los mayores en el sitio, cuidando a los más pequeños, recordaba la escasez, pero al menos tenían cómo abrigarse, divertirse, él volvió a estudiar sin lograr comprender todo, era muy malo en los estudios, viendo a los más pequeños resolver problemas que ni él sabía qué significaban... Prefería sinceramente quedarse limpiando hasta tarde el piso, fregando los platos y escuchando a los cocineros que tenían su propia familia, le contaban sus problemas, sus vidas felices, cómo sus hijos estaban en la universidad y él escuchaba, sin interrumpir, pensar si algún día iría a la universidad aún sin entender problemas de primaria... pero él disfrutaba mirar la tele, escuchar los partidos de fútbol en el televisor viejo. Y todas las mañanas levantarse para intentar copiar los trucos, que veía en la tele, con la pelota que tenían... Se hizo él mismo en ese mundo, en ese pequeño sitio con un montón de hermanos, dejó de buscar a su madre. 

 

El tiempo pasó y ahora solo le quedaba poco tiempo para que lo voten del orfanato, no sabía qué hacer. Salió, ya no como antes para huir, o como estaba haciendo últimamente después de limpiar las habitaciones, para ir a jugar fútbol en las canchas de la zona, no, salió con intención de buscar trabajo, de algo podía servir, tenía miedo, no podía ser tan inútil. 

 

Cumplió los 18 años. Esa pequeña oración y un trozo de keke que compraban las señoras para celebrar a todos los que cumplían en ese mes. Estaba feliz, pero seguía con el miedo de irse, siempre volvería a saludar a sus hermanos. 

 

Entonces, lo llamaron a la oficina del director del orfanato. Ahí estaba un hombre en traje, muy formal a su parecer, pero sí lo había visto anteriores veces, parecía ser uno de los mayores donantes al orfanato.

 

Fue el mejor día de su vida. Aquel hombre sería capaz de financiarlo para poder formar parte de un club inglés, que había visto su talento y con buenos entrenadores sería capaz de ser profesional. Lloró, demasiado, no creía lo que escuchaba y asintió con la cabeza, agradecido mientras limpiaba su mucosidad y pensaba constantemente en su madre, le hubiera gustado que esté ahí. Se retiró del lugar, despidiéndose de cada hermano prometiéndoles volver. 

 

El tiempo pasó, ahora tenía compañeros, amigos en el deporte y ganaba dinero... Nunca se había sentido tan feliz al saber que podría ayudar a las personas con aquello que ahora le sobraba, pero que cuando era pequeño le faltaba. Aún así guardaba, siempre, pensando que el día que su madre vuelva, él tendría cómo hacerla feliz y ser él quien la cuide.

 

El día que fue elegido para representar a un país, no dudó en elegir a Francia, el país de origen de su madre, algo que él nunca pensó ser capaz, llegar a jugar con ciertos ídolos que solo veía en la tele, claro que estaba feliz... Estaba feliz de todo lo que había logrado y sí, habían personas que claro lo rechazaban, recordándole constantemente la humillación que sufrió de niño, no dejaría que le afecte, prefirió tener un perfil bajo, huir de las cámaras, de las preguntas más allá de lo profesional. Mientras cumplía en el campo, mientras lo quieran por ser bueno jugando, para él era suficiente.

 

No lo va negar, estaba asustado, una cosa era jugar en un club o en la selección juvenil, cuando estaba con el respaldo de un empresario, donde sus propios compañeros no lo juzgaban por cómo era, y otra muy distinta era jugar para la selección de Francia que participaba en la copa del mundo, donde se reunían un montón de jugadores, cada uno con su propia personalidad y estilo de juego, no le gustaría ser excluido por no saber comunicarse... Pero tampoco tenía la confianza para superar su miedo a hablar...

 

Y cuando llegó el día de la concentración fue, felizmente, tranquilo, cada uno en su mundo con sus amistades que ya conocían anteriormente. 

 

Él fue integrado a un grupo... Podía reconocer a las personas, hablando entre ellos y dejándole un espacio a él para que pueda escuchar, hablar cuando decida o cuando le pregunten cosas sencillas: "¿nervioso?", "Nos alegra verte acá", "no tengas miedo"

 

Estaba aliviado por el recibimiento de sus compañeros, además de que había unos cuantos que jugaron con el en las categorías juveniles, como Barcola y Cherki... Podría hacerlo... 

 

Pero lo más inesperado fue que sus ojos, que su cuerpo mismo seguiría a una persona voluntariamente, pidiendo su mirada, sus palabras y su amistad. Quería volverse amigo de Kylian Mbappé, un joven talentoso, querido y aparentemente gracioso... Quería hablarle, pero no podía... Seguía sintiendo aquel nudo en su garganta impidiéndole hablar, y cuando era atrapado mirándolo, tenía miedo, sí, pero no apartaba la mirada. ¿Debería sonreír? Sería lo mejor porque sino no entendía cuál era esa mirada juzgadora que le brindaba Mbappé, no podía mostrarse amable, pero le gustaría hacerle saber que le dolía esa pequeña expresión que parecía un rechazo... Decidió mantener su distancia, solo observarlo de lejos y cuando podía lo escuchaba hablar en los partidos, en la cancha, en las prácticas... Empezó a amar su forma de jugar, su forma de celebrar, su forma de ser capitán y su forma de sonreír.

 

•

 

Mbappé estaba nuevamente donde debía estar, siendo capitán. Ahora tenía nuevas personas en la selección y debían prepararse para el mundial... Se alegraba ver caras jóvenes, como cuando él inició, pero un poco más grandes. 

 

Él había llegado con toda la simpatía del mundo, saludando a cada jugador que se cruce o también eran ellos quienes se acercaban a saludarlo. Le alegraba volver a ver a su amigo Dembélé que esta en el PSG y, a Camavinga que se veían casi a diario en el club del Real Madrid. 

 

Eran sus camaradas y ahora tenían que guiar a los que se integraban, junto a los más veteranos, ellos aún seguían jóvenes igual. 

 

Mbappé, al ser capitán, no perdía la oportunidad de contribuir a dar ideas para jugadas, quería que sepan que él estaba presente, que le importaba la camiseta. Pero se dio cuenta de algo, faltaba más confianza en ciertos jugadores, para eso prefirió recurrir a Camavinga, que con su carisma iba hablando con cada joven que se integraba sobre temas personales, algunos le seguían el juego y otros solo lo escuchaban a él entre risas. En eso fue que decidió integrar a su grupo a Olise, un chico de 24 años, que era muy reservado, y serio, casi no se le veía sonreír o hablar, pero había sido que aún le faltaba perfeccionar su francés, a él le causó gracia, pero no lo juzgaba, a veces todos le hablaban en inglés o los que sabían.

 

Estaba bien, tranquilo... Pero de alguna forma le molestaba. Sus ojos no podían apartarse de él, le causaba escalofríos, parecía que quería decirle algo pero solo se quedaba callado, no sonreía, no hablaba, ¿qué era lo que quería? Prefirió ignorarlo, se supone que era su capitán, no tenía por qué pensar mal de un jugador y si el jugador le tenía algún tipo de envidia, o no le agradaba, pues que se aguante... 

 

Sorprendentemente, en las prácticas parecía ser Olise una persona muy expresiva y comprensiva, aún manteniendo ese toque mudo, tenía una forma de hablarte en el juego, llegando a conectar con él... Tal vez que tanto le esté observando era una forma de comprenderlo, de estudiarlo... Eso podía ser bueno, pero tampoco le gustaba del todo, al ser tan observador podría ver sus defectos, o algún punto débil que él tenga... 

 

Estaba bien que en el campo se muestre como ese capitán que tenía el control de la situación, el que había influido en la posición de cada jugador para que desarrollen sus jugadas de los entrenamientos, también estaba el momento de celebrar, donde siempre estaba Olise con una pequeña sonrisa a su lado, o cuando se lastimaba era el primero en aparecer, en verlo con aquella mirada intensa y examinadora, por más que se muestre preocupado, quién sabía si por dentro se reía y esperaba el momento en que se retire para que sea capitán... Reconocía su talento, no iba a dejar que alguien menor que recién jugaba su mundial con 24 lo llegue a intimidar.

 

Esperó fuera de las duchas... Mbappé siempre era el primero en ducharse, mientras que Olise prefería ser el último para tener más privacidad, se aseguró que todos salgan y vio la oportunidad. En cuanto entró, él estaba cambiándose con una toalla a la cintura y no dudó ni un segundo en romper el silencio porque no se había dado cuenta de su presencia.

 

— ¿Tienes algún problema conmigo?

 

Olise brincó en su sitio por la repentina voz que habló, volteando rápido para ver quién le hizo una pregunta que lo dejó confundido.

 

—¿eh?...

 

—¿Que si tienes algún problema conmigo o por qué tanto me observas? 

 

Olise terminó de ponerse su camisa limpia, para poder mirar a Mbappé de frente, seguía sin entender qué le decía... Por qué se veía tan molesto con él o por qué fruncía las cejas tanto que sus ojos estaban a nada de decir "muere", mientras cruzaba sus brazos marcando sus bíceps. ¿Estaba siendo autoritario?

 

—No entiendo... —Logró balbucear en francés... Tenía miedo, él no era de hablar mucho en francés por el mismo miedo a equivocarse, pero si le hablaba en inglés tenía miedo de que no le entienda y termine más cabreado con él.

 

—¿Qué no entiendes? ¿Crees que no sé que me estás observando? —Olise no puede evitar sonrojarse, sabía que se había dado cuenta, pero esperaba que no piense algo malo. Ahora no entendía sus nervios al ver a Mbappé acercarse. —¿Qué es lo que buscas, ah? ¿Quieres ocupar mi lugar? ¿Crees que algún día seré pésimo jugando? 

 

—No.

 

—¿No? ¿Crees que no veo tu sonrisa cuando me equivoco? 

 

—No. no. —Trataba de detenerlo, él no pensaba ni quería eso. —No es así.

 

—Entonces? ¿Qué es lo que quieres? ¿Por qué no paras de ser un intenso con cara de perro abandonado? —Daba paso por paso, acercándose. —Por qué no deja de fingir, ¿eh? ¿Piensas que todos te van a tener lástima solo por tu cara de traumado? ¿Crees que eres el único con problemas aquí?

 

Mbappé lo presionaba, se había acercado lo suficiente como para que Olise retroceda hasta chocar con los casilleros. 

 

—Yo no quiero que te pase nada. 

 

Mbappé inclina una ceja ante su respuesta, no estaba convencido. Este tipo siempre andaba mirándolo como si no estuviera de acuerdo con lo que hacía, como si lo juzgará internamente, pero por fuera se mostró como un tipo que no quería fama, tímido y que es más bueno que el pan, pero a espaldas simplemente esperaba que desapareciera su rival porque no sería capaz de verso perjudicado si él mismo interfería. 

 

—Sigue finciendo nomás... Si me llega a pesar algo va a ser tu culpa, Olise. —Lo estaba señalando con su dedo índice. Olise ya no retrocedió, ni podía, pero inclinó su cabeza hacia adelante, Mbappé no retrocedió su cabeza, estaban a nada de chocar sus narices. 

 

De alguna forma no se sentía intimidado por Kylian, no podía verlo como el malo porque solo se estaba defendiendo de algo que no era verdad. 

Decidió tomar la mano con la que estaba señalándolo, Kylian no lo apartó, se mantuvo atento a sus movimientos y Olise no sabía de dónde saco esa confianza para tomar su mano cuando para hablar no era necesario tocar al otro.

 

—No me gustaría que te pase algo... —Mbappé sigue con desconfianza, con su entrecejo fruncido. —Disculpa si te he incomodado, pero no sé cómo actuar ante alguien que admira. —Olise dejó la mano de Kylian en cuanto se dio cuenta que estaba retrocediendo. Estaba siendo honesto.

 

Mbappé suspira frustrado ante esas palabras, se frota la sien intentando calmarse... ¿Sería verdad lo que decía? Decide darle una última prueba, mientras entrecierra sus ojos, analizándolo.

 

—Más te vale que sea verdad. —Se aleja dándose la vuelta, vuelve a darle su espacio a Olise, quien por fin puede sentir su respiración regularse, pero no se va, lo espera. —Ahora, me gustaría que seas más discreto cuando me miras... 

 

-Si. —Asiente, avergonzado, mientras guarda unas últimas cosas en su mochila. Ahora se siente incapaz de mirarlo.

 

—A las personas normales les da vergüenza si quien le gusta lo pilla mirándolo. 

 

Olise lo miró rápidamente, avergonzado, él no... Él no pensaba eso.

 

—Yo... Yo no- —Balbucea... Ahora sí no volvería a hablar nunca francés. Ve a Mbappé con una sonrisa... Le estaba bromeando. Olise suspira aliviado de que sea una broma. —Tú no me gustas... —Dice aún sin darle la cara. 

 

Mbappé ríe, ríe a carcajadas, burlándose de él. 

 

—Eso está claro, pequeña Olise. —Le dice de último, mientras deja unas suaves palmadas en su cabeza, ya que se había inclinado al guardar sus cosas en su mochila que estaba en los banquillos, antes de que salga de los camerinos.

 

Olise se queda sin palabras ante el apodo... No sabe por qué siente su pecho latir tan fuerte o por qué le hubiera gustado hablar más con Mbappé... Acaso, ¿en verdad así se sentía hablar seguido con alguien que admiras? Decide apurarse en salir para alcanzarlo y cuando lo ve, no duda en gritar. 

 

—¡Vamos juntos, Kylian! —Llama, mientras corre hasta su lado, ve cierta sorpresa en los ojos de Mbappé pero enseguida le sonríe. Y cuando llega a su lado es consciente de que se ha expresado... quizá, demasiado para él.

 

•

 

Los siguientes días en los que jugaban, que entrenaban, ya no sentía esa tensión, ese miedo a ser juzgado... Él era bueno y era momento de dejarlo lucir al jugar en equipo, siempre le gustaría estar cuando sus compañeros marquen gol, le gustaba ser quien sea la causa, ser la asistencia para que aquel balón acabe en gol... 

 

Ahora, también, era algo reservado en su mirada, solo viéndolo cuando los demás lo veían, observándolo cuando él no estaba viendo... Sí, había aprendido a disimular, era bueno cuando decidía cumplir una petición al pie de la letra.

 

Y Mbappé, parecía que Mbappé quitó aquella barrera que estaba entre ellos, a veces le hablaba directamente, iniciaba las conversaciones, le hablaba a él cuando no había otro en medio... Se volvieron cercanos en la misma concentración... Hasta que llegó ese día, ni lo consideraba tan especial... No, sí era muy especial para él, porque solo lo motivó a avanzar más en su relación...

 

Nuevamente, era el último en salir de las duchas, quedaban unos cuantos compañeros ahí que estaban a nada de retirarse, por alguna razón era como una muestra de respeto a él y habían interpretado que a él no le gustaba cambiarse con gente, y eso era cierto... Así que se los agradecía...

 

Decidió darse un poco más de tiempo para él, antes de salir. Se sentó en el banco de los vestidores, viendo su celular, estaba ansioso, había vista una noticia que lo descolocaba y de alguna forma le era un malestar en su ser y en sus pensamientos... Kylian Mbappé y Ester Expósito, era normal que el francés tenga su pareja... Era normal que un futbolista tenga una hermosa pareja...

 

Decide deslizar el instagram de la chica, viendo cada publicación, si era posible analizaba cuántas veces se tomaba fotos con Kylian... Hacían una linda pareja.

 

—¿Qué haces viendo eso? 

 

Olise volteó rápido al escuchar aquella voz a sus espaldas, Mbappé se había acercado a ver su celular y él obviamente lo había ocultado... Solo estaba viendo fotos, no había nada de malo en eso, ¿verdad?

 

—Nada... —No tenía caso negarlo, pero de alguna forma quería hacerlo... A él no tenía que importarle su vida personal... Sus relaciones... 

 

—No creas todo lo que ves en redes. —Dijo, Kylian, mientras caminaba hacia el otro banquillo largo, se mantenía de pie. Olise se levantó, ya era hora de alistar sus cosas e irse. —Nadie sabe si ella me quiere tanto como dice... 

 

—Hacen linda pareja. —Dijo aún de espaldas a él, guardando sus cosas lentamente, no quería darle la cara. 

 

—¿Tú crees? 

 

—Sí.

 

—Bueno. Me alegra que al menos alguien lo crea. Ya sabes, todo es falso. —Olise al fin pudo entender esa actitud desinteresada en su relación.

 

—Ehm...  —No sabía qué decir. Ya había acabado de guardar sus cosas y tenía la mochila colgada de un hombro, había decidido voltear a ver a Mbappé ante esa revelación... No sabía cómo actuar y estaba nervioso, no podía mirarlo a los ojos. ¿Por qué le contaba eso? 

 

—Tranquilo. Es de acuerdo mutuo ante las cámaras y eso. —Dijo desinteresado en el tema. Apoyó una pierna el banquillo, mientras se estiraba, balanceándose lentamente hacia adelante, ejerciendo presión unos breves segundos y después volviendo a su sitio.

 

—Pero parece que ella te quiere. —Dijo, nervioso ante el movimiento de Mbappé delante suyo.

 

—Espero no sea así. Ah... —Exhaló levemente ante ese movimiento flexible que estaba haciendo para relajar su cadera, era muy satisfactorio. Muy ajeno a la reacción de Olise, continuó hablando. — No estoy para una relación en estos momentos. —Decidió cambiar de pierna. —La verdad nunca me ha importado. Mhm... —Volvió a gemir ante la sensación relajante. —Pero ya sabes todo lo de las cámaras y el público que empieza a hablar. ¿Y tú? ¿No tienes a alguien? —Le preguntó, viéndolo mejor, ya terminando de estirarse. 

 

Olise se había perdido un poco ante su movimiento, bajando la cara porque sentía que estaba viendo algo prohibido al escuchar a Kylian gemir tan plácidamente con unos estiramientos. Pero su mirada se desvió a sus piernas, viendo cómo el buso se le marcaba en las piernas ante cada presión. 

 

—A-... —Balbuceó. Avergonzado alzó la mirada y se dio cuenta que Mbappé lo estaba viendo... —¡No! —Dijo un poco más alterado... Kylian lo veía con una sonrisa. —Yo tampoco estoy para una relación... —Se calmó, volviendo a su tono tímido.

 

—¿Ah, sí? —Le preguntó. Mientras caminaba hacia la puerta, para salir del camerino, a pasos lentos... Olise fue a su atrás... Aún avergonzado por lo que estaba pensando... No sabía si contestar.

 

—Sí... —Balbuceó. —Yo también me quiero concentrar solo en el fútbol. —Finalizó al llegar a su lado. Pero Mbappé interrumpió su camino al ponerse frente a él, haciéndolo detener a nada de chocar, trató de retroceder pero Kylian lo detuvo al retroceder y jalar de su mano para que avance. 

 

—¿Y no te has fijado en ninguna inglesa... o alemana? —Decía lentamente, mientras pasaba una mano por sus brazos, con cierta presión sintiendo sus músculos... Kylian lo miraba, con ese tono bajo que lo volvía seductor... Olise no rehuía sus toques, le gustaba... Era él quien quería que Mbappé lo toque así siempre, era él quien quería tocarlo. No podía apartar su mirada de sus labios, ante la cercanía sus narices estaban a nada de chocar, sintiendo el aliento contrario.

 

—No... —Dijo casi en un suspiro... Se encontraba de alguna forma ansioso... Ansioso por la cercanía, saber que estaban tan cerca a nada de rosar sus labios... No sería correcto, tal vez volvía a ser de esos juegos de Mbappé donde lo ilusionaba y terminaba alejándose porque así era él... A veces respetaba su espacio personal, pero era otras en donde cruzaba su propios límites, solo por darle la contraria. 

 

—¿Y alguna francesa? —Habia inclinado un poco sus labios al decirlo, haciéndolo perder el control y por un segundo haciéndolo mover los suyos en un intento de atraparlos, pero retrocedió dejándolo con esas ganas. Kylian había dejado sus manos en sus brazos, ya no los movía, solo se habían quedado ahí, agarrándose. Podía sentirlo 

 

—Tampoco... —Negó. No entendía ese juego... ¿Qué es lo que quería Mbappé de él al confirmar que nunca estuvo con ninguna mujer? 

 

—¿Así que nunca has estado con alguien? —Le dice, ahora sí alejándose, soltando sus brazos y teniendo ese tono de verdadera duda, dejando el ambiente seductor que había creado. 

 

—No... —Dice sin vergüenza. Podía contestar todo lo que Mbappé le pregunte en esos momentos.

 

Kylian gira su cabeza dudoso, pareciera que no le gustaba lo que ha dicho. Pero solo fue honesto...

 

—Bien, me alegro por ti. —Dijo animadamente, alejándolo un poco para seguir avanzando. Eso dejó sorprendido a Olise, de alguna forma esperaba más, no entendía bien lo que había pasado. No entendía a Kylian.

 

Entonces decide seguirlo detrás, a paso lento hasta que llega a abrir la puerta. Es entonces que Mbappé vuelve a voltearse, haciéndolo chocar y como si del viento se tratase, roza su labios, demasiado rápido, pensaba que era de casualidad. Por el choque, la impresión, Olise retrocede un pie, y decide mirar alrededor por si alguien lo ha visto y cuando decide ver a Kylian, él está con una sonrisa, muy satisfecho... No había sido una casualidad. 

 

—Me gustaría que esto no salga de aquí, pequeño Olise. —Olise había cubierto sus labios ante la sorpresa, pero no dudó en lamerlos, en tratar de sentir más los labios de Mbappé sobre los suyos, a pesar del calor que iba a ser evidente en su cara... —¿Te parece bien? —Le pregunta y Olise puede ver claramente cómo él lame sus labios con descaro y después continúa su paso... alejándose por el pasillo. Él se queda ahí, aún perdido en lo que acababa de pasar... Pero en eso lo ve voltear. —¿VIENES? — Le pregunta gritando por la distancia que había tomado y al darse la vuelta de dio cuenta que Olise no iba a su atrás.

 

—¡Sí! —Dice, para seguido ir a su atrás, corriendo con una sonrisa tímida en su labios.

 

•

 

Después de ese día, su vínculo cambió... Mbappé cambió, se volvió más amable con él, se volvió más divertido, teniéndole cierta preferencia. Y él, Olise, no podía negarlo, por más que disimule no sabía si lo hacía bien, no sabía si los demás se habían dado cuenta o no. Pero era feliz... Sonreía más seguido y hablaba... Con Kylian se atrevió a probar su francés y poco a poco lo hizo con los demás... No había temor, no había quién lo juzgue, porque sabía que siempre tendría a quien lo apoye, a quien esté para él... Y entendía si era privado, si no era público... Eso llamaría la atención y no se sabe cómo reaccionaría la gente. Ya no importó, porque a puertas cerradas era capaz de sentirse amado, sin miedo, sin temor, él también pudo amar...

 

Así fue todo el mundial hasta que, tristemente, perdieron ante España... Otro mundial que perdía Francia, en verdad esperó poder alzar esa copa, estando tan cerca... Ahora les tocaba enfrentarse a Inglaterra, como tal chiste del tercer lugar... 

 

Mbappé estaba destrozado... Creyendo que era su culpa... La verdad es que todos se sentían culpables, siempre pensando que pudieron dar más de sí. También tuvo miedo... Volvió a tener miedo, no fue suficiente, no había sido lo suficientemente bueno como para hacer pases que terminen en gol, o como para atreverse a marcar él... Creyó que Mbappé podría odiarlo.

 

No fue así... Recibió un mensaje de Kylian la noche después de perder y fue a su habitación... Tarde en la madrugada, aún había luces prendidas y no podía confiarse en no ser visto, pero igual fue. 

 

En cuanto llegó, vio a Kylian, le abrió la puerta y él no dudó en abrazarlo, en envolverlo en sus brazos, estaba llorando... Nunca había visto a Kylian así... Y no podía estar más encantado... Ya lo estaba conociendo más, se estaba abriendo con él y eso significaba mucho...

 

Lloraron juntos, ambos mutuamente dándose palabras de consuelo, consiguieron reír entre el llanto, juntando sus frentes y a uno escapándosele la mucosidad, rieron... Se lavaron las caras y se acostaron. Mbappé tenía un cuarto para él solo, iba a compartirlo pero prefirió no hacerlo. Estaban acurrucados en la cama de dos plazas, con las cortinas abiertas, recibiendo la luz de la luna al tener las luces apagadas... Estaban en el piso 11 y eso les regalaba una hermosa vista, pero eso no importaba. Se tenían el uno al otro entre sus brazos. 

 

Olise se había acostado en su pecho,aferrándose a su cintura, mientras Mbappé acariciaba cu cabeza y tenía su brazo de almohada y el otro se unía con su mano que posaba en su estómago. Estaban cómodos, disfrutando de su compañía... Ya acababa el mundial y cada uno volvería a su club... Al menos tenían esos tres días de descanso post mundial... Quería pasarlo con Kylian. 

 

—¿A dónde vas a ir para tus vacaciones? —Le pregunta Mbappé como si le leyera sus pensamientos. Él lo abraza más. 

 

—No sé... —Balbucea... No sabe si puede pedirle que estén juntos, Kylian iba a pasarlo con Ester por las cámaras... Sería raro que lo pase con su compañero de equipo. 

 

—Me gustaría que vengas conmigo.

 

Olise aprieta más su abrazo... No sabe cómo Kylian siempre le hacía sentir querido, no sabe cómo Kylian tenía ese poder de hacerlo feliz al acelerar su corazón. 

 

—¿No vas a ir con Ester? —Pregunta, murmurando... No le gustaría que se entienda lo que dice... Pero no quiere romper aquel ambiente cálido que habían formado. 

 

—Ella también puede venir, si quieres. —Le molesta. Y él tiene tantas ganas de negarlo... No sabe qué hacer. Mbappé lo mira, era raro que se quede en silencio por una broma. —Vendrá, es lo más seguro. Nos tomaremos un par de fotos, nos mostraremos al público y ya... Pero cuando ellos no vean, cuando necesariamente se olviden de mí, es cuando estaremos juntos... —Dijo para después acercarse y darle un beso en la nariz.  

 

No le gustaba lo que decía... Pero era lo que quedaba. Sabía que Kylian lo quería a él, estaba con él, a él lo cuidaba y lo amaba.

 

—¿Y a dónde vas a ir? —Le pregunta, volviendo a reafirmar su agarre, después de soltarse poco a poco por su disgusto ante la mención de la chica. 

 

—Quiero ir a Francia contigo. —Le dijo.

 

—¿Tú no te cansas de ir ahí?

 

—¿Tú vas siempre? —Contraatacó Kylian... Era tiempo que Olise fue a Francia, en sí, las pocas veces que fue, fue por la concentración y su participación en la categoría juvenil... Fue su primera vez en el país natal de su madre.

 

—No... —Se quedó callado.

 

—Entonces, te llevaré a un lugar que quiero que conozcas... —Dijo muy sonriente.

 

—¿Dónde? —Balbuceó, ya le estaba agarrando el sueño.

 

—A conocer a mis padres.

 

Olise se congeló en la cama, todo el sueño y lo abrigado que estaba no fue suficiente porque fue despertado por un escalofrío en todo su cuerpo... Se aferró a más Mbappé.

 

—per-... Pero, ¿no te van a decir nada? —Preguntó con miedo, qué tal si los rechazaban... 

 

—Claro que no. Ellos me entienden y estoy seguro que te van a adorar... —Se acercó a dejarle muchos besos por la frente... Le gustaba ese Mbappé cariñoso.

 

—¿Y no es muy pronto? —Tenía miedo... ¿Y si se adelantaban y al final Mbappé decidió que se aburrió de él? No quería ilusionarse... 

 

—¿Es que tú no quieres oficializar o cómo es? No tendrás a alguien por ahí, ¿no, pequeño Olise? 

 

Volvía a llamarlo así, mientras sujetaba su cachete en forma de regaño pero no dolía... Rió. 

 

—¡No! —Dijo entre risas. —Es solo que... No sé... —Dijo tímidamente, no sabe si debería decirle la verdad.

 

—No importa lo que digan los demás, Olise... No te preocupes por eso. Y si no quieres presentarme a tu familia, está bien... Porque lo importante es que estamos juntos y nos queremos, ¿no? —Olise asiente con la cabeza, aún aferrado a su pecho. —Pero me gustaría presentarte a la mía. ¿Vienes? —Le dijo, suave, con calma, lo miraba... 

 

—Sí... 

 

—Bien... Me alegra, al menos, haber ganado algo en este mundial... —Dijo de último Mbappé, y Olise se moría por preguntarle qué a pesar de saber la respuesta... 

 

Se quedaron en silencio... Cada uno regulando sus latidos, su respiración para poder dormir... Olise lo abrazó, una vez más, apretando un poco para que no se vaya... No sabía si tenía que decirle a Mbappé de su familia... De su infancia... 

 

—Kylian. —Llamó. 

 

—¿Mhm? —Preguntó sin decir nada, solo quería hacerle saber que lo escuchaba a pesar de tener los ojos cerrados...

 

—Yo... —Dudó, aún sentía que se le atoraba la garganta de solo recordar esos tiempos... —No creo poder presentarte a mi familia... —Tomó valor, tomó fuerza para hablar y quitarse ese miedo que tenía, porque para él no le quedaba nadie... excepto su madre, que no sabía dónde estaba. Por ello no podía decirle a Mbappé que lo espere porque él no tenía una familia a quien presentarle su pareja... Y sus hermanos del orfanato ya estaban grandes, cada uno en lo suyo y él iba a simplemente fijarse si no les faltaba nada... Casi ni iba porque ya no vivía ahí.

 

—No hace falta, Olise. No tienes que hacerlo. —Sintió la mano de Mbappé acariciar su espalda, le daba consuelo, lo entendía y lo escuchaba... 

 

—No, Kylian... Me gustaría decírtelo... —Mbappé se quedó callado, escuchándolo...

 

—¿Quieres que nos sentemos? —Preguntó, intentando levantarse, pero Olise lo detuvo. 

 

—No. Estamos bien así...

 

—Bien. Te escucho. —Dijo de último. Olise no lo miraba, seguía abrazándolo mirando un punto fijo de la habitación.

 

Olise tomó la valentía de contarle... Tomó la valentía de hablar, de ser él a quien le escuchen... Quiso ser egoísta para tomar la palabra... Confiaba en Mbappé, confiaba en él para ser buen oyente y que no lo juzgue. Que no se aleje o lo trate diferente por su historia... Quizá sí lo trataría diferente, pero prefería arriesgarse... Lanzarse a ese vacío incierto del futuro... Iba a contar sus miedos, iba a revivir sus traumas al contarlo... Abriéndose a alguien que podría usarlo a su favor... Pero al menos, podía verlo como una forma de soltarlo... De saber que eso ya no debería afectarle... Y dejarlos ir en cada palabra, en cada aliento que suelte.

 

—Yo... No conocí a mi padre, Kylian. —Pudo sentir cómo el pecho de Mbappé se contraía... No le dijo nada, por lo que prefirió continuar. —Y... —Tenia que hacerlo... Tenía que decirlo. Dolía. —Mi madre...

 

—No tienes que hacerlo, Olise... —Mbappé había girado su cuerpo para abrazarlo mejor, moviéndose en la cama y encajando a la perfección, siguió abrazando su cintura y decidió esconderse en su cuello. Kylian acariciaba su espalda, también rodeando su cintura. 

 

—Está bien... Quiero hacerlo. —Respiró, calmado. —Mi madre me abandonó cuando tenía cuatro años... —Mbappé lo apretó más en un abrazo y él pudo permitirse soltar unas lágrimas. —No sé qué será de ella... Era muy pequeño y creo que, al menos, muy en el fondo ella me quiso... —Suspiró. Se sentía raro decirlo, le dolía. Le dolía saber que siempre se aferró a ese pensamiento en su adolescencia. —Pero sé que en ese momento... Yo tenía miedo, no sé qué habrá sido, pero de alguna forma me negué a hablar... Tampoco es como que ella se tomó el tiempo de enseñarme... Pero a los cuatro años, me volví muy callado. —Suspiró, empezaba a recordar esa etapa que le daba mucha impotencia al no poder hacer nada más que complacer. —Después, me llevaron a vivir con mi abuelo y mis tíos... Yo... —Se aferró a Mbappé, sabía que esa etapa de su historia aún le causaba náuseas e ira... —Fue un infierno, Kyli-... —Ni siquiera pudo terminar de decirlo... Su voz se rompió... Volvió llorar escondiéndose en el pecho de Mbappé, quien lo abrazaba y le daba aliento. Le hacía saber que estaba con él... Que todo ya había acabado... Que esas personas no volverían nunca... —Fue horrible... Siempre preguntándome si algún día mi mamá volvería... Si solo estaba buscando un lugar pero hasta entonces quería que esté bien... Y ni siquiera estaba bien... —Sollozaba... Manchaba la camisa de Kylian con lágrimas, se ahogaba con su llanto.

 

—Está bien, Olise... Dímelo todo... —Lo sostenía, se mantuvo a su lado abrazándolo, dándole fuerzas. —Llora... Ya no te quedes callado. Por favor... —Ahora también sentía sollozar a Mbappé.

 

—No sé cómo aguanté tanto, Kylian... —Sollozo. —Mi abuela solo me hablaba para criticar a mi madre... Decirme cosas horribles de ella. —Trataba de limpiar sus lágrimas, pero era en vano, salen por montones. — y mis tíos... Ellos me trataban de esclavo, lavando su ropa, limpiando la casa, sus zapatos, el piso... Y me hacían dormir en la sala, no en los sillones, siempre estaban atentos por si me subía a ellos para que me vuelva al suelo, durmiendo en la cama del perro... Dime Kylian... ¿Cómo iba a saber que eso estaba mal teniendo cinco años? —Lloraba... No se contenía. —¿Por qué me odiaron tanto? ¿Por qué eran tan malos?... 

 

Mbappé lloraba con él... Estaba con demasiada ira, impotencia... ¿Cómo iba a tratar a un niño así? ¿Qué les había hecho para que lo traten tan mal? Su Olise... Cuando era pequeño... Su pequeño Olise. 

 

Olise siguió contándole... Cómo había veces que le daban de comer y otras que no, cómo sus primos se encargaban de molestarlo... Cómo hicieron su tiempo en la escuela un infierno, sus compañeros, sin amigos, sus profesores tomándolo de ignorante cuando en verdad no entendía, castigándolo... Él mismo se negó a ir, sin nadie que le diga que vaya, porque sus tíos contentos de que se quede en cada limpiando... Y las pocas veces que pudo ver la tele, cuando limpiaba, cuando atendía a sus tíos mientras veían partidos de fútbol, a veces lo distraía, ignorando el dolor que sentía... No pudo decirle cuál fue el detonante para que decidiera marcharse... Para que decidiera huir... No pudo hacerlo. Pero Mbappé lo apoyó, diciéndole que habría sido mejor hacerlo antes... Después le contó lo que vivió. Solo, no tenía a nadie, pero en la calle las personas lo apoyan desinteresadamente, dándole lo poco que tenían, diciéndole que se quede... Pero él continuó buscando a su madre... Mbappé lo entendió, lo escuchó... Y estuvo con él toda la noche hasta despertar...

 

Olise se sintió feliz, se sintió completo... No tenía que huir de las personas... Él podía arriesgarse a que se quedenz, él podía arriesgarse a quedarse, saber que no lo van a dejar en cuanto lo conozcan... 

 

•

 

Finalizó el mundial. Quedaron cuarto puesto... Y en ese momento no sabían cómo sentirse en realidad... Quizá no esperaban mucho pero no dudaron en darlo todo una última vez, en dar lo que no pudieron dar en la semifinal.

 

Cada uno ya empezaba a retirarse después del mismo partido... Estaban ansiosos de disfrutar sus cortas vacaciones lo más pronto posible. 

 

Él viajaba con Mbappé, y con Ester... Los tres estaban hablando sobre sus actividades, el tiempo que Ester con Mbappé se mostrarían para las revistas, en las redes... Podía notar a la chica aburrida, ella quería viajar a otro lado... Y pudo ver cómo Mbappé quiso calmarla, quiso complacerla al decirle que después de estar en Francia unos días, irían al lugar donde kle quería... ¿Pero qué estaba haciendo?... A Olise no me gustó eso... Prefirió mantenerse ese toque suyo, que ya era costumbre, y se quedó callado en lo fue del vuelo.

 

Cuando llegaron a la casa de Kylian, sus nervios volvieron... No sabía cómo presentarse... ¿Y si mejor decia que era un amigo? Pero justo en la puerta, para entrar, Mbappé tomó su mano, lo mantuvo a su lado y pasaron. Ester iba atrás de ellos perdida en su celular. 

 

Conocer a la familia de Kylian fue... Fue muy tranquilo... Su madre casi se desmaya cuando le dijo que era su pareja y su padre optó por ignorarlos todo el almuerzo, Kylian también lo ignoraba... Pero sus hermanos, aún sorprendidos, no dudaron en darle su apoyo y ahí estaba Ester, que también los apoyaba... No había razón para ser arisco con ella. 

 

Pudo sentir la calidez familiar, sintió ese calor de pertenecer a un lugar... Donde se querían sanamente y todos se apoyaban, bromeaban y se cuidaban. No supo en qué momento sus ojos empezaron a lagrimear, al punto de sentir sus lágrimas caer por sus mejillas... Todos lo vieron en la mesa, preocupados... 

 

—Disculpen... —Dijo mientras se retiraba, iba a lavarse... Se sentía demasiado... Demasiado nuevo... Saber que esos pudieron ser con su madre. Felices... Estaba feliz por pertenecer...

 

—¿Estás bien? —Preguntó Kylian, desde el marco de la puerta, asomándose con un toalla en manos y su mirada preocupada. 

 

—Sí... Sí, estoy bien. —Dijo, lento, pero riendo... Riéndose de él mismo... No creía que algo así podría ser tan emotivo... Estaba llorando...

 

Mbappé suspiró, entendiendo de alguna manera.

 

—Olise. —Llamó.

 

—¿Sí? —Preguntó, no le cuadraba ese tono serio que había tomado repentinamente.

 

—Me gustaría decirte algo... —Ahora estaba extraño... Mbappé estaba raro...

 

—¿Qué pasa? ¿Hice algo malo? ¿Estás mal? —Decidió preguntar, asustado. Se acercó a Mbappé, consiguiendo cerrar la puerta del baño, dándoles más privacidad. 

 

—No... No es eso... —Kylian no le daba la Cara.. lo esquivaba y eso le daba miedo. —Soy yo... el problema.

 

—¿Eh? —Olise no entendió...

 

—No te dije toda la verdad... —¿Verdad de qué? Olise lo miraba, lo escuchaba, atento, no quería hablar... Sentía pánico de que si decía algo solo empeore lo que sea que le diga. —No quería que vengas conmigo a Francia para, solo, conocer a mis padres... —Olise inclinó su cabeza, quería saber entonces la verdadera razón... —Sé que no me corresponde... Y no sé cómo te lo tomes... Pero no creo poder ocultarlo más, Olise. —Dijo Mbappé. Por fin dándole la cara... ¿Acaso tenía miedo?

 

—¿Qué-... qué quieres decirme, Kylian? —Murmuraba... Estaba nervioso...

 

—Yo... sé dónde está tu madre. —Dijo de una vez. Atento a la reacción de Olise... No le gustaba ocultarle esa información, cuando desde un inicio, desde la primera vez que hablaron, él ya había investigado sobre Michael Olise, encontrado poca información de su verdadera familia, pero él tenía un apellido y un nombre. Quería investigar y terminó encontrando aquella verdad.

 

Olise no dijo nada, parecía que aún trataba de procesar lo que había dicho... Solo pudo ver una leve sorpresa, con lo poco que se abrieron sus ojos... No decía nada.

 

—Olise... —Llamó, Mbappé. —Solo... Quería decirte por si quieres... —Estaba nervioso. No sabe si se estaba excediendo y tal vez a él no le gustaba que se metan en su vida. A nadie le gustaría... Pero ya estaba hecho. —Ya sabes...

 

Olise se apartó levemente... No entendía... ¿Cómo fue posible que Mbappé sabía dónde estaba su madre? ¿Por qué había esperado tanto para decírselo?... Su madre... Su madre estaba en Francia... 

 

Fue que Olise se volvió a apoyar en el lavabo, ocultando su rostro del espejo y de Mbappé... Volvió a llorar... Volvieron a salir sus lágrimas involuntariamente. Su cerebro había tardado en procesar aquella información, por la que debería estar, no sé, ¿cómo debería estar?... ¿triste?, ¿feliz?, ¿enojado?... Pero no entendía... Solo podía pensar en que su madre seguía viva, aún estaba con él en aquel planeta, universo... Y él, podía ir a verla... Su cuerpo reaccionó primero... como siempre, quedándose mudo ante algo que no podía analizar, ante algo que lo hacía volar por lo poco creíble que sonaba... Estaba feliz... pero de cierta manera, se encontraba decepcionado... Saber que ella siempre estuvo ahí y nunca lo buscó... Ya no importaba, tenía que verla él mismo, ver a esa persona que casi ni recordaba, que siempre esperó.

 

—Me gustaría verla, Kylian... —Volteó, viendo a un Mbappé preocupado.

 

—Claro... —Dudó. ¿Por qué ahora dudaba? ¿Y si era falso? No podía ser... —Pero quisiera que leas algo, primero.

 

Decidieron salir del baño, bajo la atenta mirada de sus familiares y subieron a la habitación de Mbappé. Olise se disculpó en cuanto salió del baño, siendo perdonado fácilmente por la familia por no terminar la comida... Pero ahora quería saber algo más importante que él, más importante que su almuerzo, más importante que conocer a los padres de su pareja.

 

Mbappé le dio un sobre... Y él sabía, por experiencia, que de aquello salía información, contratos, reglas y muchas cosas... Pero en su caso era información de su madre...

 

—Quisiera verla, Kylian... —Fue lo único que dijo después de leer los documentos. Mbappé sonrió, no lo juzgó, dejó de mostrarse preocupado por más que lo esté. Apoyaba su decisión.

 

Salieron. Fueron en el carro de la madre de Mbappé, pasando desapercibidos... Llegaron a una subciudad de Francia, demasiado aislado... Se veía tranquilo, con casas de un piso y pequeños jardines... Se detuvieron en una de las casas cercadas. Olise se tomó un miembro en el carro para respirar. Iba a ver a su madre después de 20 años...

 

—¿Estás bien? ¿Seguro que quieres hacerlo? —Preguntó Mbappé mientras le acariciaba su pierna, haciéndole saber que él estaba ahí para él... 

 

—Sí... —Dijo. Suave, casi un aliento... Sentía demasiados nervios... ¿Cómo iba a reaccionar al verlo? 

 

—¿Te acompañó? 

 

—No... —Negó, lento. —Tengo que hacerlo solo... Por favor, espérame. —Dijo, mirándolo, Mbappé lo veía como si en verdad se preocupara por él, como si temiera que lo lastimen. Se despidió con un beso y bajó. —Cruzó la cerca que estaba abierta y llegó hasta la puerta... Escuchaba voces... Ya iba atardeciendo. Decidió tocar... Tres simples toques, esperando que lo escuchen.

 

Retrocedió en cuanto vio la puerta abrirse, estaba nervioso de verla... Pero solo salió una niña de... ¿unos 7? No sabría. Pero tenía un color canela, con un cabello tan marrón oscuro como el suyo...

 

—¿Sí? —Preguntó, tímida, escondiéndose atrás de la puerta y dejando a la vista su cabeza. 

 

—¿Está la señora Mila? —Preguntó... Esperaba no haberse equivocado. La niña volvió adentro de su casa cerrando la puerta y luego la escucho gritar: "¡Mamá!" y unos pasos corriendo, luego escuchó la voz de un niño, preguntando: "¿qué pasó?", ella dijo un simple: "¿Qué te importa?" 

 

Olise no evitó la sonrisa... Dos hijos... Enseguida volvió su cara sería, sin entender por qué no lo buscó... Por qué lo dejó...

 

—A ver. ¿Qué pas-... —Calló...

 

Se acercó una mujer, abriendo con mayor confianza toda la puerta, viéndolo, pudo verla... Después de tanto tiempo... No la recordaba, para nada, había cambiado demasiado. Delante de él estaba una señora blanca, rubia, eso lo desconcertaba, pero estaba seguro que era ella, esa reacción no parecía ser de alguien que no lo conozca, además ya había visto su información... Pero, verla en persona era muy distinto que en foto, era muy distinta a lo poco que recuerda de ella, una mujer hermosa, que cuidaba su cuerpo, bueno... a veces así era al pasar el tiempo, ¿no?

 

—Hola... mamá... —Dijo con miedo... No sabía si podría asustarle. Su reacción lo había dejado sin palabras, ella en verdad sabía quién era... ella lo reconocía a pesar del tiempo y lo único que pudo demostrar en cuanto lo vio fue miedo. Volvía a sentir sus lágrimas caer. Sonrió entre lágrimas.

 

—Michael... —Dijo. Él asintió, tenía que escucharla... Tenía que abrazarla, pero no se atrevía a dar un paso. Pudo ver a los otros niños asomarse por la espalda de su madre... sus hermanos. 

 

—¡Mamá es Olise! —Gritó el niño desde su espalda. Emocionándose cuando él le sonrió. —¡Pero sí sonríe! —Dijo emocionado. Olise rió... 

 

—Pasa... —Dijo su madre, dándole un espacio para que entre, ella ni siquiera tomó la iniciativa de abrazarlo o algo, pero él tampoco pudo... 

 

Los niños se pusieron a un costado, la niña viéndolo con curiosidad y el niño con asombro. Él sonrió, entró a la casa, humilde, sencilla, fue guiado a la sala de estar, unos sillones pequeños lo suficiente para el espacio, frente a un televisor moderno de pantalla grande. El lugar era acogedor, unos juguetes tirados en el suelo, un par de cuadernos en la mesa y un pequeño, mucho más pequeño que los otros, tenía sus ojitos claros y unos rulos rubios... tendría sus cuatro o tres años, andaba en pañales. En cuanto lo vio, corrió a esconderse tras su madre... 

 

—Sirvete. —Su madre llegó con una tasa de café para él... —No sé si puedes tomar, pero es rico y no muy amargo. La personas del lugar lo cultivan. —Habló, rápido, nerviosa, sentándose en el sillón individual, cerca a él... Los niños seguían viéndolo. Él sonrió. 

 

—Está bien... —Dijo, volviendo su timidez... Se alegraba de ver a su madre tan saludable, en un ambiente agradable... 

 

—Ehm... —Dijo, nerviosa... Estaba de cierta forma pálida, con sus ojos perdidos, observándolo sin creer lo que veía. 

 

Parecía que por fin había reaccionado en cuanto cambió su expresión, juntando sus cejas a la par que sus ojos se aguaban, su nariz tomando un color rojizo y enseguida cubriendo su cara entre sollozos... Sus hijos la miraron asustados... Tratando de acercarse, el bebé fue el más emocional, acercándose siendo el primero en acercarse para darle consuelo, mientras también empezaba a llorar. Los más grandes no sabían qué hacer, tal vez aún sorprendidos por ver a su madre llorar, decidieron abrazarla... Ella trató de calmarse, haciendo un esfuerzo al alzar a su bebé en su regazo, dejándose consolar... Qué bella imagen.

 

Olise prefirió esperar, quedarse callado... Ya había llorado, quizá demasiado con todo lo que pasó en el mundial... Había llorado toda su vida... esperando ese momento. Y cuando por fin sucedió, no pudo ni dar un abrazo... 

 

—Mis niños... —Dijo su madre, con la respiración más calmada, pero la voz ronca, aún limpiándose las lágrimas que seguían cayendo. —Vengan acá... —Llamó a los mayores, que salieron de atrás del sillón y se pusieron delante del televisor, aún asustados, el niño tenía los ojos rojos negándose a llorar. —Él es Michael René... de 10 años —Oh... Michael, Olise le sonrió, alzó la mano y saludó, el niño se limpió los ojos y correspondió el apretón de manos. —Ella es Laura, tiene 8... —La niña asintió. —Y este pequeño... Es Ronnie, que tiene sus 3 añitos a nada de cumplir 4. —Su mamá alzó la mano de su hermano más pequeño haciéndolo saludar, él imitó el gesto... —Bien. Niños, ¿me pueden dejar a solas un momento? Quisiera hablar un momento en privado.

 

—Pero mamá... —Trató de reclamar, René. Pero calló en cuanto su madre lo miró, ¿así hubiera sido con él?... Los niños se retiraron, quedándose solo el más pequeño.

 

Olise estaba tranquilo... Ya conocía a sus hermanos y, aunque no hubiera querido, sacó las cuentas... En qué tiempo su madre había decidido tener hijos después de abandonarlo... 

 

—¿Y tu pareja, mamá? —Preguntó, curioso... No cree que una familia tan perfecta, esté con la ausencia de un padre.

 

—Está trabajando en el lugar... donde hacen el café... —Dijo, distraída jugando con las manos de Ronnie. No lo miraba... 

 

—mhm... —Asintió mirando mejor el lugar... Se sentía tan cálido y veía el sol ocultarse... Prefirió apresurarse, no quería dejar tanto tiempo a Mbappé afuera. —Es una linda familia, ma. 

 

—Sí... —Dijo, sin mirarlo, desanimada. 

 

—¿Puedo-

 

—Lo siento mucho, Olise... —Ella siempre llamándolo por tal apellido. —De verdad... —Volvia a llorar, esta vez conteniendo sus sollozos. Olise calló, no quería interrumpirla, pero su sonrisa se borró... a la par que su pecho se apretaba... No quería un reencuentro triste. —Era tan joven... Y tenía miedo... Sé que eso no justifica lo que hice... Pero en verdad, en ese momento pensé que ibas a estar mejor sin mí... Cuando vi que ibas con tus tíos, con mi madre... Creí que estarías bien, que ellos te cuidarían... —No aguantó, que ella piense eso de él... que estaría mejor con sus familiares... que ella no podría cuidarlo... Cuando lo único que recuerda es querer estar siempre con ella... —Y no pude estar más equivocada... —Se aferró a su bebé... Llorando mientras Ronnie la consolaba. Ya veía a sus otros hermanos asomarse un poco en la pared, escuchando su conversación... Él también empezó a llorar, recordando ese tiempo. —Pero yo ya no estaba ahí... Solo me enteré tiempo después, demasiado, que te habías escapado hace tres años... Mi madre decidió llamar, por fin, al número que le di cuando decidí irme de la casa... Solo para decirme esa fea noticia... Para ese momento tú tendrías 17 años, ¿no? —Le preguntó. Lo miró y se dio cuenta que estaban igual... Ambos destrozados por decisiones pasadas... Olise decidió acercarse a ella. 

 

Arrodillándose y apoyando su cabeza en la rodilla libre de su madre. La escuchó sollozar una vez más, con su mano libre llevar su mano lentamente hacia su cara... Acariciando sus mejillas, suave, limpiando sus lágrimas. Él se aferró a ese toque.

 

—Fue horrible... mamá... —Lloraba, la llamaba. Estaba destrozado porque nunca antes había tenido ese apoyo que siempre quiso... Quiso el cariño de una madre, siempre... Y verla siendo tan buena con sus hermanos... Viendo que no les falta nada... Le hace pensar en cuál habría sido su miedo para no poder salir adelante con él... —¿Por qué me dejaste?... —Pregunta... Su voz se rompe al solo mencionar esas palabras... Siempre quiso preguntarle, siempre quiso saber eso, todas las noches llorando, atormentado, pensando en lo que haría cuando se vuelvan a ver... Y tuvieron que pasar 20 años... 

 

—Perdóname, Olise... Mi pequeño Olise... —Ah... Era ella quien le decía así... —Lo siento... —Su madre decidió dejar al niño un miembro en el suelo, diciéndole que vaya con sus hermanos y Ronnie obedeció, saliendo de ahí confundido porque ambos lloraban. Decidió alzarlo, lo abrazó, pegándolo a su pecho, mientras él se acurrucada en ella. Ambos llorando... 

 

Recuerda estar un rato más así... Sentía tan irreal recordar ese momento... No quería separarse nunca de aquel abrazo. Quería quedarse ahí para siempre. Había pasado un tiempo, se quedaron así hasta que regularon su respiración... Su madre fue la primera en calmarse, tomando esa actitud adulta... Solo dejando que él la abrase mientras le daba caricias entre sus rastas. Y él decidió alejarse un poco, viéndola mejor, dejando que ella lo vea... Lo veía con mucho amor y cierto arrepentimiento en sus ojos... Se sentía amado... Pero no era suficiente... Quizá ya había pasado el tiempo, ella siempre sería su madre... Y ahora tenía su familia... Él solo era parte de su pasado... Del pasado al que nunca quiso volver porque tuvo la oportunidad de ir por él en cuanto se hizo conocido... Y ni así lo fue a buscar...

 

—¡Papa! —Escuchó a sus hermanos gritar después de abrir la puerta, el pudo ver a través del hombro a sus hermanos ser cargados por un hombre moreno... Algunas cosas no cambiaban... Después los hacía girar y reían, era una muy linda familia. Era la familia de su madre... Él tampoco habría dejado esta familia para ir a buscar un hijo que en su momento prefirió olvidar... Pero quizá lo podía intentar integrarlo a su hogar.

 

Decidió alejarse un poco del abrazo, mostrando compostura ante la persona que había llegado. El señor se veía un hombre muy amoroso, estaba seguro que a su madre nunca le faltaría nada... Saludó amablemente, casi una despedida porque había pasó el tiempo y Mbappé seguro, seguía afuera y lo supo cuando el señor preguntó por el coche de afuera. 

 

—¿Estás seguro que no te quedas a cenar? —Preguntó su madre, tratando de convencerlo a pesar de que ya estaban afuera de la casa, siendo recibidos por el clima fresco de la noche. 

 

—No, gracias, ma. Me están esperando... —Señaló el coche.

 

—Ah, está bien... Entonces... —Ahora no sabía qué decir... Cuál fue su intención al ir en primer lugar. —Cuídate, mi niño... —Ya se estaba despidiendo... ¿Ahí iba a acabar todo? ¿Como si ellos fueran simples conocidos?

 

—Ma... —Llamó. —Te extrañé... —Dijo... sabiendo que había tratado de ignorar aquel sentimiento que no lo dejaba avanzar... 

 

—Yo también, Olise... Yo también... —Lo abrazó. Él ahora era más grande que ella... Y podía cuidarla.

 

—Sabes que puedes contar conmigo, si les falta algo, si quieren mudarse a un lugar mejor... 

 

—Estamos bien, Olise... —Lo cortó con una sonrisa... —Tenlo por seguro... Es suficiente con haberte visto una vez más... 

 

—Igual me gustaría ayudarlos, si quieren levantar la casa o...

 

—Ay niño... —Lo cortó su madre entre risas... Él solo quería volver a verla una vez más. —Siempre vamos a estar aquí... Al menos hasta que tus hermanos nos dejen... Pero para eso falta mucho tiempo, ¿no lo crees? 

 

—Yo... —Quería volver... Ya no quería alejarse, saber que ellos estaban ahí... Cómo podría dejarla después de tanto tiempo sin haberla visto.

 

—Ya tienes mi número, pequeño. —Dijo pasándole un papel en su mano, él no dudó en abrirlo y leer, no solo era el de ella, sino también el de su pareja. Olise aún la miró dudoso, no los entia suficiente... —Y espero vuelvas, para pasar el cumpleaños del pequeño Ronnie. —Sintió su mirada iluminarse ante aquella invitación. —Puedes volver todas las veces que quieras, Michael...

 

Se despidieron con un abrazo... Sabiendo que después de tanto tiempo algo no había cambiado... después de tanto tiempo su madre quizás si lo quiso, muy en el fondo pero lo quiso. Y ahora no lo iba a apartar.

 

Pudo sentir respirar cuando se separó del abrazo, cuando salió de aquella casa, cerrando la cerca. Mbappé le abrió la puerta con una sonrisa... Estaba feliz, estaba en calma... Sentía a su pequeño niño interior por fin descansar... Liberarse y dejarlo, lo sentía despegar a la luna por, al fin, cumplir su sueño... volver a ver a su madre... Sentía una sensación de libertad en su pecho... Sin rencores, sin miedo, sin estar solo... 

 

—A ¿dónde quieres ir? —Le preguntó Mbappé, empezando a manejar. Olise sonriendo... Nunca más estaría solo.

 

• FIN

 

 

Notes:

HOLAA!! MUCHO GUSTO. ACÁ AHORA SÍ, UN CORTO. por fin, jsjajs 

 

Well. Otra pareja que me encanta, otra historia terminada, ¿cómo se me vino la idea? No sé, pero ahí como que me da penita a veces la mirada que tiene Olise, como que no sabes lo que alguien pasa... Y na'. Ahí una historia. Espero les guste y etc. 

 Siento los errores, no he tenido tiempo de releerlo completo pero x, quizá luego lo corrijo. Bye

Gracias por leer.