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Lugar Seguro

Notes:

Tuve un sueño curioso, y me base en eso para escribir esto, disfruten <3

(See the end of the work for more notes.)

Work Text:

La puerta del departamento se abrió con lentitud, emitiendo un chirrido molesto. Bryan entro maldiciendo, siempre olvidaba arreglar esa maldita puerta.

La cerro detrás de el, irritado, dejando las llaves colgadas y quitándose la chamarra para dejarla en el perchero, suspirando, acercando su mano a la pared, presionando el interruptor para encender las luces. No hubo necesidad de saludar a nadie. Nadie lo esperaba en casa.

Habían pasado varios años desde lo sucedido en Raccon City. Una pesadilla que, aun luego de tantos años, recordaba vividamente. Fue la noche mas larga que había tenido en su vida, de las peores en realidad. Odio cada maldito minuto de esa noche. Desde el frío helado que le provocaba dolor en sus pulmones, hasta las horrendas criaturas que logro presenciar en el lugar. Todo un infierno para entregar un maldito paquete a un puñado de locos que, en primer lugar, arruinaron todo por jugar a ser dios.

La paga doble no había válido la pena.

O al menos eso es lo que siempre se repetía. Dio unos pasos, arrastrando los pies por el agotamiento, yendo a la sala para dejarse caer directamente en el sillón, había sido un largo día. Luego de todo lo sucedido, dejo de ser repartidor. No pensaba volver a pasar una mierda como esa de nuevo, al diablo todo, le gustaba vivir.

Sin embargo, su necesidad de ayudar le había ganado, optando por estudiar para poder ser paramedico.

Lo consiguió. Sufría de interminables jornadas y emergencias, pero al final, conseguía salvar a la mayoría de personas a las que atendía. Le daba una especie de alivio y satisfacción, una sensación de realización cada que conseguía poner a las personas a salvo.

Pese a sentirse muy cómodo en la posición rara en la que quedo, comenzaba a sentir algo de calor en la cabeza por su gorro, uno que su novio le compró, pues según el, "le quedaba bien llevar gorro".

Y claro, eso era lo único bueno que salio de la maldita noche loca que tuvo. Su novio. Su fuerte y sexy novio policia.

Fue una extraña y caótica forma de conocerse. Debía admitir que, a veces, se preguntaba que mierda había visto Leon e el en primer lugar. No era alguien agraciado, tampoco fuerte, se quejaba bastante y era alguien que se asustaba con bastante facilidad, aunque también tenia sus momentos de valentía, mayormente por culpa de la adrenalina.

Observo la mesita de la sala por un momento, específicamente, la foto que tenia con Leon. Era de su primer aniversario.

Su noviazgo no era típico, lo astenia bien en claro. Inicialmente, intercambiaron números por mera inercia. Ambos sintiendo que eran los únicos con quien podían hablar sobre lo sucedido. Prácticamente, eran el consuelo del otro, la única persona con la que podían hablar libremente sin sentirse como unos malditos dementes. Compañeros de trauma, si podría decirse así.

Fue raro al inicio, aunque conforme el tiempo paso, las cosas se dieron de forma natural.

¿Qué había pasado con su novia? Bueno, las cosas dejaron de funcionar luego de que sobrevivió esa noche.

Resulta que tener estrés post traumatico es difícil para los demás, no solo para el que lo debe soportar en su día a día.

Aun así, se habían arreglado lo suficiente para que Michelle le permitiera ver a su hija una vez al mes, cosa que a veces se extendía, pues la nueva pareja de su ex no parecía contenta cada que el aparecía en su hogar

Se removió, sentándose en el sofa y quitándose el gorro, suspirando. Comenzaba a preguntarse cuando es que llegaría Leon.

Tenia bien presente que su ausencia era bastante constante, con misiones que podían alargarse días, si no es que semanas. Gruño por ello, odiaba cuando no podia tenerlo cerca por mucho tiempo, pues era cuando peor se volvían sus pesadillas. Sin el presente, no se sentía seguro, lo necesitaba. ¿Quién iba a protegerlo si el no estaba?

Termino levantándose, dejando el gorro ahí, dirigiéndose a su habitación, tomando algo de ropa limpia y una toalla. Nada mejor que ducharse para calmar la mente. Era eso o beber hasta perder el rasosinio, pero la ultima vez que hizo eso, acabo intentando pelearse con el vecino. Perdió. Le dio unos buenos golpes y una mordida, lo cual le brindo una sensación de haber ganado algo.

Lo que odio fue como Leon lo reprendio cuando llego de su misión y supo todo lo sucedido.

Y es que, pese a la inocencia que perdió conforme pasaron los años, seguía manteniendo cierto aire de justiciero, y claro que iba a regañarlo si hacía algo así. Llegando a amenazarlo con dejarlo sin sexo si volvía a suceder algo similar. Una gran forma de hacerlo pensar dos veces antes de tomar algo con alcohol.

Decidió ignorar eso, solo yendo al baño, duchándose con agua caliente, una experiencia que siempre agradecía, tomándose su tiempo.

La sensacion del agua cálida sobre su cuerpo frío era agradable, quedándose varios minutos bajo el agua, terminando por salir luego de casi 1 hora. El saldo a pagar del servicio seria alto.

Llevaba la toalla en la cabeza, aun secándose el cabello, dejando la toalla en el respaldo de la silla del escritorio por ser lo mas cercano y no querer que oliera a humedad después. Una vez listo, se tiro en el colchón, tomando una esquina de la colcha y cubriendose con ella, exhalando.

Era cómodo, bastante. Y aun así... aun así no podía dormir.

Tenia la horrible sensación de que algo faltaba. Aun tenia frío.

— ¡Puta mierda! —exclamó frustrado.

Carajo, estaba agotado. De verdad se sentía cansado. ¿Por qué coño no podía dormir? No podía ser por la ausencia de Leon. Es decir, era lo mas probable, pero significaría que no dormiría, y eso no era bueno para su salud.

— lo que me faltaba... —murmuró, pasando sus manos por su cara, mirando el techo fijamente.

No supo en realidad cuanto tiempo se quedo así, pero fue lo suficiente para que la temperatura bajara aun más que antes, lo cual significaba que era tarde, posiblemente de madrugada.

Estaba mentalmente agotado en ese punto, girandose y quedando de lado en el gran colchón. ¿Siempre había tenido ese tamaño? Era enorme. La linea de pensamiento lo molesto, tomando la almohada que el rubio solía usar y abrazándola, tal vez así podría engañar a su maldito cerebro.

— Por favor... solo necesito dormir un poco, Ni siquiera tanto, solo unas horas. —se dijo a su mismo, como intentando convencer a su cerebro el permitirle tener un descanso decente.

Y por un segundo creyó conseguirlo. El cansancio llegando a el, como una ola que golpeaba sin avisar, cerrando sus ojos y suspirando por la nariz, aliviado. Al fin dormiría, fue difícil, pero lo conseguiría.

Esa paz le duro exactamente 30 segundos.

Pues se esfumó apenas escucho el chillido de la puerta principal abrirse, pegando un salto, prácticamente poniéndose de pie, mirando alrededor alterado, con los ojos desorbitados, la adrenalina dominando.

Trago saliva, avanzando a la puerta de la habitación, intentando asomarse por la rendija, queriendo ver que mierda había entrado. Y es que en ese maldito lugar había demasiados vándalos. Una vez hacía un tiempo, alguien entro, pero Leon estuco ahí para romperle la cara al pobre diablo.

La figura se movió por el pasillo, volviendo para apagar las luces, siendo ahí que Bryan se separo por completo de la puerta, sin luz no podia ver para nada. Trago saliva, pensando en que hacer ahora, recordando el arma que Leon solía guardar en el cajón y que, mas de una vez, le dijo que solo debía tomarla en casos de emergencia.

Se apresuró en ir al cajón, abriéndolo y comenzando a rebuscar entre la ropa interior, tal vez era la desesperación, pero no encontraba nada.

Los pasos se escuchaban cada vez mas cerca, sumentando la presión por encontrar esa bendita arma, chillando cuando la puerta se abrió, girando sobre si mismo, pegándose contra la pared, pensando que ese sería su final, que la muerte ya había llegado a terminar lo que no consiguió aquella noche.

— ¡Jódete puto! —exclamó, tomando la lámpara y, con todas sus fuerzas, lanzandola hacia el "agresor". Sin embargo, el cable que la conectaba al enchufe, la detuvo en seco, cayendo al suelo y haciéndose pedazos, quedando ambos sumidos en un silencio incómodo.

Bryan quería meter la cabeza en el suelo y morirse. Había hecho el ridículo frente a su posible asesino, esperaba que al menos eso le sumará puntos para que no acabará con su miserable existencia.

El hombre dio unos pasos al frente, permitiendo que la pobre luz que entraba atravesar de la ventana, lo iluminará, descubriendo se que era Leon.

— Lamento asustarte... —se disculpo en voz baja, agotado, algo ronco.

Las mejillas de Bryan se encendieron. Ahora resultaba que la vergüenza no era con un desconocido, si no que hizo el ridículo frente a su novio. Un grande.

— Leon... ¡Cabron! ¡Ya te he dicho que me avises cuando vas a volver! —le grito, la adrenalina abandonando su cuerpo, siendo cambiada por una sensación de alivio que casi lo hacia llorar.— Mierda, me asuste enserió...

No fue el quien se acercó primero, como estaba acostumbrado a hacer. Cuando abrió los ojos, ya tenia a Leon aferrado a el, como si hubiera necesitado eso con urgencia. El shock le duró unos segundos, mirando al mas alto de reojo, correspondiendo, dandole suaves caricias en la espalda.

— ...hey... ¿Qué paso...?

Prácticamente enseguida se arrepintió de preguntar, recordando que todo en el trabajo del rubio era confidencial, haciéndolo suspirar de nuevo, le gustaría poder apoyar más a su pareja, aunque conociéndolo, de nuevo iba a estar callado.

Cuando el mayor llegaba así de afligido, solían abrazarse, con Bryan consolando al rubio, haciéndole mimos y consintiendo a Leon en todo lo que quisiera. Y es que era muy raro que llegara así de mal, en general que expresara sus sentimientos era difícil. Tenia un escudo muy grueso, uno que hasta el dia de hoy, Bryan no lograba atravesar por completo.

— Tranquilo, cariño... ya paso... estas a salvo... —susurro cerca de su oído, continuando las caricias en su espalda, sintiendo los brazos ajenos alrededor de el, apretando, no iba a soltarlo fácilmente.— Estas conmigo... todo va a estar bien...

Se movió un poco, dandole un beso en la mejilla, antes de volver a acomodarse para que fuera más cómodo para el mayor.

Por varios minutos se quedaron así, abrazados. Bryan diciendo palabras para consolarlo, mientras Leon permanecía en silencio y recibía su consuelo.

En un momento, Leon aflojo el agarre, cosa que le indico a Bryan que ya hablaría, o que al menos estaba mas tranquilo.

— Quítate los pantalones y recuestate. —ordenó el rubio, su voz baja, pero demandante.

Las mejillas de Bryan se encendieron de nuevo, confundiendose por la repentina petición ajena, este no era un escenario al que estuviera acostumbrado. ¿Acaso había pasado de deprimido a cachondo?

— ¿Disculpa?

Respondió sin pensar, mientras Leon le pasaba una mano por la mejilla, acariciándolo con devoción.

— Quítate los pantalones y recuéstate. —le repitió con paciencia, aunque el mas bajo sania que la misma era limitada.

Abrió la boca, como si fuera a decir algo, después la cerro, resignando a que iba a caminar algo mal en la mañana. No es que Leon fuera malo en eso, era excelente, demasiado bueno diría el, pero no era exactamente suave, y siempre se aseguraba de sobreestimularlo.

Solo comenzó a hacer lo que le ordenó, quitándose el pijama mientras se aclaraba la garganta, primero sentandose en la cama y mirando al rubio, pareciendo recordar ahí que no era eso lo que pidió exactamente.

— Déjame ...solo hacer... —y se recostó, pasando saliva, no sabiendo que esperar exactamente.

El rubio lo miro desde donde estaba parado, inspirando, quitándose sus botas y chaqueta, finalmente subiendo a la cama.

Bryan estaba nervioso, viendo a Leon acercarse, sus ojos azules clavados en el. No parecía dispuesto a perder el tiempo, poniéndose entre sus piernas, su mano tomándole uno de los tobillos, lentamente subiendo hasta sujetarlo del muslo, plantando un beso ahí, provocandole un escalofrío.

Su corazón comenzó a acelerarse, sus orejas poniéndose rojas mientras veía fijamente a su novio, esperando con expectativa.

Al menos fue así, hasta que Leon recostó su cabeza sobre uno de los muslos de Bryan, abrazando su otra pierna.

— Quiero dormir así hoy... —murmuro Leon, ya cerrando sus ojos, mientras la calentura que había empezado en Bryan se apagaba de golpe, bufando.

— De verdad... eres... ugh. —se quejo.

Había imaginado ya como serían las siguientes 4 horas, pero bueno, a la mierda, Leon solo quería dormir entre sus piernas. Mentalmente lo insulto de muchas formas, aunque en la realidad, solo sonrió, acercando su mano y acomodando unos mechones de su cabello. La expresión dura que solía tener, desapareciendo al estar completamente relajado, viéndose como aquel joven de 21 años que conoció hacía años.

— Descansa, Leon...

Susurro, cerrando sus ojos después, la habitación sintiéndose extrañamente calida y reconfortante.

Estaba cómodo, bastante en verdad, sonriendo mientras, poco a poco, comenzaba a quedarse profundamente dormido, sintiéndose seguro y a salvo entre los brazos de su pareja.

Notes:

Me obsesioné mucho con esta pareja, necesitaba hacer un one-shot sobre ellos. Son tan lindos.

Y si, disfrute mucho escribiendo las groserías. Como una persona que dice una vida 3 palabras, es divertido y cómodo.

SI, SOÑE QUE TENIA NOVIO Y ME DORMIA RECOSTANDO MI CABEZA EN SU MUSLO, Y QUE TIENE!