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Perfect class

Summary:

Jung Kurt adora ser DJ, pero la oportunidad que tiene ahora de ser profesor de música en la universidad de la que se graduó hace unos años, le entusiasma y le llena de satisfacción. Lo que no sabe, es que esa nueva etapa de su vida viene acompañada de un estudiante que le dará mil dolores de cabeza, y que terminará robándole el corazón.

Notes:

Trailer by Chaouen: https://www.youtube.com/watch?v=LAYurmt1CKY

Chapter 1: PROLOGO

Chapter Text


Kurt camina con paso firme pero calmado por los pasillos de la gran universidad que será su hogar de ahora en adelante, porque no hay otra forma de llamar a un lugar donde tienes hora de entrada “Todos los departamentos deberían estar abiertos desde las 7:30 de la mañana de Lunes a Viernes, así no tengas clases hasta más tarde” pero no hora de salida.

 

Sube por las escaleras de la escuela de Arte y camina hasta llegar a la oficina a mitad del pasillo, tiene un letrero que dice “Departamento de Música”, sonríe de medio lado, saca la llave que le dio el Decano apenas ayer y entra.

 

La oficina es grande. A primera vista destaca un escritorio de madera pulida ubicado justamente enfrente, encima tiene una placa en acrílico que dice “Profesor Jung Kurt”, un ordenador y un teléfono.  Tiene una cómoda silla con respaldar alto y detrás una pequeña biblioteca.

 

Al terminar de entrar, puede ver del lado izquierdo una mesa un poco más grande con cuatro sillas alrededor, un piano negro estratégicamente ubicado y una estantería. Frente a la mesa hay un gran ventanal al que Kurt no duda en acercarse. Su sonrisa se amplía cuando comprueba que tiene vistas a la parte de atrás del campus, justo donde hay una línea de frondosos árboles de arce.

 

Universidad de Han Yang.

 

Es donde se graduó hace poco más de cinco años, donde conoció a sus mejores amigos, personas que son importantes en su vida. El lugar del que tiene los mejores recuerdos, y estar allí como profesor es algo que lo llena de satisfacción.  Una meta que parecía lejana pero que por fin ha podido cumplir. 

 

Los golpes a la puerta llaman su atención sacándolo de sus pensamientos, Kurt voltea y hace una pequeña reverencia al ver al hombre que acaba de entrar.

 

-          Profesor – dice con alegría.

 

-          Profesor – repite el hombre con evidente afecto, aunque su rostro no lo demuestre del todo. Kim Myung Min fue su profesor durante años, un tipo extremadamente perfeccionista con un carácter fuerte pero en el fondo es tan noble como cualquier cachorro, por eso Kurt le tiene tanto aprecio. Es sólo diez años mayor que él, no es un veterano ni mucho menos, pero fue quien lo inspiró, es por él que Kurt quiso ser maestro.

 

El hombre se quita las gafas de sol y camina por la oficina prácticamente sin mirar, se acerca al piano y lo acaricia como si fuera una joya. Y puede que lo sea. Está tan pulido que Myung Min casi puede reflejarse en él, Kurt sonríe y se recuesta de la estantería con los brazos cruzados, detallando al hombre mientras él detalla su reflejo. Parece que los años no han pasado por él, su cabello sigue estando igual de oscuro, su expresión tal vez un poco más dura gracias a sus gruesas cejas y sigue teniendo la manía de hacer ese pequeño gesto de asco con la boca.

 

-          Podrían limpiar este lugar – se queja, porque sí, siempre tiene que quejarse de algo. – Pensé que dejarlo sería un detalle. – agrega refiriéndose al piano.

 

-          Lo ha sido – admite con sentimiento.  Esa oficina ha pertenecido a Myung Min por muchos años, y ese era su piano. Su bebé. El que lo deje allí, sólo es una muestra más de lo orgulloso que se siente de Kurt, claro que el hombre nunca ha sido bueno con las palabras así que probablemente no llegue a decirlo en voz alta.  – Así que jefe de estudios ¿no?

 

-          Así que DJ profesional ¿no? – Kurt se ríe y tira de la silla para sentarse pero el hombre no se lo permite. – ¿Allí? – pregunta. Kurt lo mira con curiosidad. – Vamos a tu escritorio, profesor. – Kurt se sonroja y asiente caminando hasta su cómoda silla, Myung Min se sienta frente a él.

 

-          El escritorio es nuevo.

 

-          Lo sé… no está mal, supongo – se pone más cómodo pero sin llegar a perder la compostura. – ¿Cómo harás con tus presentaciones como DJ? – a Kurt no le pasa desapercibido el reproche cada vez que el hombre pronuncia la palabra DJ

 

-          Podré pedir permisos cuando tenga que hacer presentaciones fuera de la ciudad o del país. Del resto no me afecta.

 

-          No descuides a los alumnos.

 

-          No, señor – dice con respeto. El hombre asiente con calma.

 

-          ¿Cómo es?

 

-          ¿El qué?

 

-          Eso… ser DJ. Eras bueno con el piano, eso si es arte. – Kurt sonríe y se inclina hacia delante apoyando los brazos sobre el escritorio.

 

-          Es divertido – responde. Le causa mayor gracia ver el gesto de reprimenda en su antiguo profesor. – Me gusta jugar con los sonidos, ver la excitación en el público con cada mezcla. No sé como explicarlo.

 

-          Obvio, porque no lo entiendo.

 

-          No espero que lo hagas. – dice con respeto – Es sólo que… necesitaba alegría en mi vida y la mesa de mezclas me la dio.

 

-          Eso sí podría entenderlo. – dice meditando sus palabras. Myung Min sabe las peleas que ha tenido Kurt con su padre desde que entró a la universidad para estudiar Arte y Música.

 

Jung estaba tan ofendido por la decisión de su hijo, que el día de la graduación asistió sólo para dejarle saber delante de todos, lo poco que era ese título comparado con la historia de su familia. Una familia de políticos, concejales, alcaldes, gobernadores… todos los hombres Jung tenía un compromiso con el país, pero Kurt se atrevió a romper con el molde.  Según Jung, sus antepasados deben estar retorciéndose en la tumba.

 

-          ¿Qué piensa tu padre de esto? – pregunta señalando el acrílico con su nombre.

 

-          Mandó a decirme con mi hermana que por fin había optado por hacer algo decente.

 

-          O sea que no te habla.

 

-          No, señor. No desde el día de mi graduación. – Myung Min niega con la cabeza y se pone de pie para pasear de nuevo por la oficina.

 

-          ¿Lista de alumnos?

 

-          Sí, tengo las de todos los años. El horario también.

 

-          El grupo que va a comenzar en tercero necesita presión – dice el hombre mirando por la ventana. – No son malos chicos, hay unos con mucho potencial pero justamente es el grupo con más problemas de asistencia y conducta. Los que empiezan el último año son muy buenos, no te darán problemas. De los otros no tengo mucho que decir, normal rendimiento, normal comportamiento. No sé qué te encontrarás con los de primero, suelen venir bastante perdidos.

 

-          El primero año nunca es fácil – agrega Kurt tomando nota mental de los comentarios del profesor, aunque prefiere hacerse a una idea por él mismo.

 

-          Me voy. Tengo unos papeles que quiero terminar antes de ir a casa. ¿Cuándo es tu primera clase?

 

-          En una hora con los de primer año. La última es las cuatro de la tarde con los de tercero.

 

-          Suerte – dice el hombre con fingido desinterés, se pone las gafas y sale de la oficina.

 

Kurt suspira y coge la lista de alumnos de primer año para darle otra lectura tratando de familiarizarse con los nombres, luego revisa el cronograma con la esperanza de que eso le ayude a estar menos nervioso.

 

Su primer día como profesor. Dios, está más nervioso que cuando hizo la primera presentación en el Summer Sonic.

 

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Keun Suk se baja del coche a toda prisa y corre los por los pasillos de la universidad mirando la hora en el reloj cada cinco pasos, va tan rápido que el cabello se mueve de un lado a otro con el aire. Se prometió a si mismo que este año trataría de por lo menos, llegar a tiempo, y ahí está, corriendo como siempre. Y eso para llegar a la primera clase de la tarde, porque las de la mañana ya las perdió.

 

Está casi sin aliento cuando llega al salón de clases pero por suerte faltan un par de minutos para que llegue al profesor. Busca rápidamente con la mirada hasta que da con su amigo junto a la ventana, guardándole un puesto, claro.

 

-          Llegas tarde – dice Kim Hyun Joong a modo de reproche. Quita su bolso para que Keun se pueda sentar. 

 

-          ¡No jodas! – dice con sarcasmo.

 

-          Casi seis horas tarde – insiste porque se supone que Keun debería estar allí desde las 7 de la mañana – Después te quejas cuando te llaman a la oficina del decano.

 

-          Vale, vale. Lo siento – no tiene cabeza para discutir. – ¿Hiciste apuntes?

 

-          Los hice. – responde con un suspiro y extiende el cuaderno hacia él.

 

-          Gracias. – La verdad es que no sabe porque sigue intentando sacar esa carrera. Vale, sabe que es importante tener estudios, y que le enseñarán cosas que serán útiles si quiere ser un buen artista a nivel general, pero no puede compaginar esos horarios con los de las clases de baile y su vida, porque sí, él tiene una vida y pretende seguir con ella.

 

El año pasado hizo una solicitud para que le pusieran todas las clases en la tarde pero no, ese amargado de Kim Myung Min tuvo que prohibirle el cambio e insistir en ponerle mitad y mitad a lo largo del día en lugar de todas en un solo turno. Está seguro de que ese hombre lo odia, por más que diga lo contrario.

 

-          Nos está castigando, nada más – comenta Hyun adivinando sus pensamientos. No es difícil ya que Keun no ha hecho más que rebuznar desde que llegó.

 

-          Sí claro, por nuestro bien, ¿no? Para enseñarnos responsabilidad. Es lo que suele decir mi padre cada vez que me corta la tarjeta de crédito – gruñe dejando los apuntes a un lado. Vale, el año pasado eran un poco vagos, y difíciles… puede que hayan montado unas cuantas fiestas sin permiso en medio del campus interrumpiendo así gran parte de las actividades del día, y sí, solían saltarse algunas clases, pero eso es lo que hace cualquier estudiante a esa edad ¿no? este año todos son un poco más maduros, el castigo estaba de más.

 

Los otros cursos tienen un horario normal,  todas las clases en la mañana o todas en la tarde, los de tercer año son los únicos obligados a estar en la universidad prácticamente el día entero. ¿Tiene eso algún sentido?

 

-          Viene el profesor – les alerta Jin Ah ubicándose en su puesto al igual que el resto. Esa es otra cosa, Keun Suk ya estaba acostumbrado a los profesores de la Facultad, le dieran clase o no, siempre se les veía en los pasillos, los conocía por una razón u otra, pero el profesor de música es nuevo. Nunca se sabe qué esperar de los nuevos, podría ser un vago que les haga estudiar mil libros y no poner en práctica nada, puede ser un viejo aferrado a la música clásica y negado a probar cosas nuevas, podría ser… podría ser un tío bueno.

 

Keun Suk se acomoda en el asiento cuando ve entrar al nuevo profesor. Porque es él ¿verdad? Dios, por favor, que sea él.

 

El hombre entra con paso seguro y se dirige al escritorio para dejar las carpetas que tiene en la mano, pero a Keun las carpetas no le importan. Le importan esos hombros anchos que se pueden distinguir debajo la chaqueta, le importan las fuertes piernas que se marcan con los vaqueros oscuros, le importa ese cabello negro corto peinado al estilo despeinado, y sobre todo le importan esas perfectas gafas que caen sobre el puente de su nariz.

 

Él no se pone las suyas muy a menudo porque adora las lentillas, pero al profesor le quedan algo así como perfectas.

 

-          Buenas tardes – dice haciendo una pequeña reverencia – Soy el profesor Jung Kurt, de ahora en adelante seré el encargado del departamento de música. – Keun sonríe de medio lado cuando escucha su voz gruesa y firme, no sabe si el hombre está nervioso o no, pero si es así, lo disimula muy bien.

 

Se toma un momento más para detallarlo mientras habla, le gustan sus manos, por lo menos desde allí parecen grandes, tiene rasgos masculinos bien definidos, y nariz ligeramente perfilada, labios gruesos. Se pregunta si está tan firme como parece debajo de esa ropa.

 

Mientras más lo escucha interactuar con los alumnos, se da cuenta de que más le gusta. El tío parece inteligente, incluso tiene cierto punto divertido y parece realmente entusiasmado con eso de ser profesor.

 

Keun Suk sólo necesita dos minutos para aprobarlo físicamente, quince minutos para decidir que le gusta como profesor y el final de la clase para asumir que lo quiere para él.

 

-          ¿Para ti? – pregunta Hyun. Seguramente está haciendo un gran esfuerzo por no llevarse las manos a la cabeza con espanto. Dramático. – Es el profesor – le recuerda cuando Keun se encoge de hombros. – No es un suplente ni nada, será nuestro profesor de aquí a la eternidad.

 

-          Hasta graduarnos, nada más.

 

-          Es lo mismo.

 

-          Es guapo y parece listo – dice más para si mismo que para Hyun –  tiene justo lo que busco en un hombre.

 

-          Tú lo que buscas en un hombre es que tenga polla – replica Hyun rodando los ojos. Keun Suk se ríe bajito restándole importancia al comentario. Le gustan los hombres en general, es cierto, y no ve el problema con eso, es joven y tiene que aprovechar mientras su aspecto se lo permita – Además ¿Qué pasa con Donghae?

 

-          Nada, sabes que no pasa nada, ¿Por qué lo sigues preguntando?

 

-          Porque parece que él sigue sin entenderlo – Keun Suk bufa y se encoge de hombros una vez más. No es su culpa que el tipo no pille la diferencia entre una relación y un par de polvos. – Puede que no sea gay ¿sabes?

 

-          ¿Quién?

 

-          El profesor – Keun sonríe de medio lado mientras camina al baño. Ese podría ser un punto interesante, nunca ha intentado nada con un heterosexual, básicamente porque ninguno le ha llamado la atención, pero sería un buen experimento saber si sus encantos valen con cualquiera.

 

Sí, tiene encantos. Y muchos. No es que sea vanidoso, lo que pasa es que tiene buenos espejos en casa y sabe como usarlos. Se mira bastante seguido ¿Cómo no hacerlo?

 

Estando en el baño, lavándose las manos, es imposible no subir la mirada para verificar que todo esté en su lugar, y de paso tratar de ponerse en los zapatos del profesor y ver qué podría causar rechazo. No encuentra nada. Es guapo… es decir, si estuviera en una discoteca y viera a un tío como él, no dudaría en tirarle los tejos, tiene piel bronceada, grandes ojos, labios carnosos… cuida su cuerpo, no al punto de tener los músculos que se notan en el profesor, al contrario, es delgado pero esta firme y su piel es suave, siempre se lo dicen. Mueve la cabeza de un lado a otro analizando su largo cabello castaño, preguntándose si a Kurt le gustaría más suelto o en coleta.

 

-          No puedo creer que lo estés diciendo en serio. – Hyun se cruza de brazos a su lado, mirando su reflejo en el espejo.

 

-          ¿Por qué no? ¿Crees que no puedo?

 

-          Sé que puedes, pero también puedo ver los problemas desde ahora, no sólo para ti sino para él. Y por alguna razón, el resto del grupo también terminará pagando.

 

-          Lo dice el genio de las relaciones. Además de exagerado, claro.

 

-          Vale, no soy el genio de las relaciones, pero por lo menos yo no busco tirarme un tío distinto cada semana. – Keun lo mira achicando los ojos y sale del baño, o por lo menos eso intenta pero Hyun se interpone en su camino – Eres mi amigo, sabes que lo digo porque te quiero.

 

-          Gracias. También te quiero, y lo que quiero – le sonríe con sarcasmo y le da una palmada en el hombro antes de apartarlo.  Puede que esté tomando una decisión precipitada, necesita conocer un poco más a Kurt antes de ver si de verdad vale la pena el esfuerzo, pero está casi seguro de que sí, y hasta ahora no ha habido ningún hombre que le diga que no. Ciertamente el profesor no será el primero.