Chapter Text
Es el olor de la sangre lo que te saca de tu ruta habitual, de tu paseo buscando… bien, sangre. Pero no derramada, sino libremente ofrecida. Tu estómago gruñe, hambriento, ante el delicioso olor, y levantas la cabeza, olfateando con delicadeza, en busca de la fuente de esa delicia.
Ahí, en ese callejón. Un olor dulce, más allá de toda medida, apenas camuflado por el olor a basura, a suciedad, a podredumbre. Un destello de luz en un callejón oscuro.
Un callejón al que entras sin miedo pues, en la oscuridad, la depredadora eres tu.
Lo encuentras, sin mucho buscar, tras unos contenedores. Un bultito pequeño, tembloroso, pegado a la pared, sobre unos trapos sucios y viejos.
Un pequeño wriggler, de dos, quizás tres sweeps, solo y encogido, hecho una bolita para protegerse.
Pobre pequeño.
Te agachas y pones una mano delicadamente sobre su cabeza, lo cual hace que gimotee lastimeramente, encogiéndose aún más y que, entre una maraña de pelo, asomen unos ojos de un color rojo brillante, llenos de dolor.
Llenos de pavor.
Un mutante.
El pequeño wriggler tiembla entre tus brazos cuando lo recoges del suelo, apenas un montón de huesos envueltos en unos harapos grises, sucios por vivir en la calle y con manchas de sangre. Brillante sangre roja, como nunca has visto. Tiembla un poco más fuerte cuando lo levantas, con cuidado, pero aun asi resintiendose de sus heridas ante tu toque, por más gentil que sea.
—No+ te preo+cupes, pequeño+... to+do+ esta bien aho+ra…
El pequeño se aferra a ti con todas sus fuerzas, que no son muchas, y comienza a llorar, suavemente, en silencio, sin hacer demasiado ruido, como si temiese molestarte por el mero hecho de llorar.
—Shhh… no+ vo+y a dejar que nadie te haga daño+... ¿Tienes no+mbre, pequeño+?
El wriggler asiente despacio, usando una de sus harapientas mangas para secarse las brillantes lagrimas rojas de su pequeña y redonda carita.
—Ka… Kankri, señ9ra.
Ries suavemente, lo que hace que se te quede mirando, mitad asustado mitad… ¿maravillado quizás? Acaricias su pelo suavemente, notando cuan pequeños son sus cuernos, apenas perceptibles entre la mata de pelo, largo y desordenado.
—No+ me llames seño+ra… eso+ me hace sentir muy mayo+r, y no+ lo+ so+y… llámame Po+rrim.
—Purrim…
Sonries más, ya que en sus labios tu nombre casi parece un adorable ronroneo.
—Vamo+s a casa, Kanny… necesitas un baño+ y que te cuide esas heridas.
Se aferra a ti y asiente, enterrando su carita en tu hombro y, aunque estas sedienta de sangre, no es de la de este pequeño, si no la de aquel que se haya atrevido a hacerle esto a tan adorable wriggler.
—¿Purrim?
Sonries de nuevo, mirando a sus ojos asustados de nuevo, ahora llenos de curiosidad.
—Dime, Kanny.
Traga visiblemente.
—¿Eres ah9ra mi Lusus?
Besas su frente, con suavidad, despacio para no asustarle.
—Si, Kanny. Aho+ra so+y tu nuevo+ Lusus.
La sonrisa que te dedica, titubeante al principio, es mas brillante que el mismísimo sol, y da más calor.
