Chapter Text
Sábado, 4 de agosto.
Nervioso. No, nervioso es poco a como se siente Todoroki en este momento. Porque, joder, ¿qué mierda era esto? ¿Por qué Izuku había dicho “iré a tu casa, Todoroki-kun”? Shoto apenas estaba procesando el hecho de que Midoriya llamó a su móvil, cuando su boca ya había soltado un “Sí”. No tuvo tiempo para rectificar lo que había aceptado, porque Izuku rápidamente cortó la comunicación.
¿Por qué Midoriya quería verlo a solas en su apartamento?
Maldición.
El estómago de Shoto estaba a punto de vaciar todo su contenido. Espera, ¿tan siquiera ingirió algo en las últimas 12 horas?
No.
No ha comido nada más que su estúpida ansiedad de regresar al tiempo y obligarse a sí mismo a contestar de manera coherente a la propuesta de Midoriya.
Se levantó de su sillón y fue a abrir la nevera por millonésima vez en 10 minutos. Revisó que hubiera suficientes bebidas isotónicas y jugos de manzana iguales a los que Izuku usualmente traía consigo. Aunque ya sabía que era así, porque el mismo se había encargado de llenar el refrigerador con lo suficientes aperitivos como para alimentar un batallón entero
Azotó la puerta, no sin antes tomar una lata de cerveza. Caminó hasta la barra, y con los nervios de punta, se sentó en uno de los banquillos altos reprochándose la cantidad de decisiones estúpidas que ha tomado en los dos últimos meses. Sí qué es un imbécil. Le da un trago largo a la cerveza y le sabe asquerosa, su estómago vuelve a revolverse.
¿Estaría bien emborracharse para poder mirarle a la cara después de todo?
Shoto no tiene las agallas suficientes para enfrentar a Midoriya. Dios, jura que no las tiene y se siente como la basura que sabe que es. Realmente está contra la espada y la pared y puta mierda.
Shoto lo sabe bien y lo sabe mejor que nadie que está jugando al imbécil. No es algo que le guste, en realidad, se detesta tanto, que incluso vere al espejo le resulta incómodo. Durante las últimas dos semanas se ha encargado de desentrañar y desenredar sus sentimientos y pensamientos.
No tiene excusas, ni siquiera intentará ponerlas, la culpa siempre ha estado, pero tampoco ha hecho nada por dar macha atrás a la mierda en la que Dabi lo ha metido y en la que él mismo se ha revolcado.
Y en este momento de su vida, ni siquiera está seguro de poder hacer algo para intentar remediarlo. ¿Hasta que punto estaba siendo egoísta? El querer alejarse de la persona que provocó el accidente que ha dejado paralítica a su madre, a él con una quemadura en su rostro y una en el brazo derecho de Touya, a sus hermanos con los huesos rotos; a costa de Midoriya, ¿está bien? Porque francamente le parece que está siendo una persona repudiable.
Sabe que debe alejar a Midoriya, su cerebro ha procesado la información lo suficiente como para hacerlo. Sabe la teoría que debe seguir su actuar, pero la práctica era una cosa diferente.
La sensación de calma que encontraba a un lado de Midoriya, esa sensación de comodidad, que le permitía relajarse un poco, bajar sus murallas; ha hecho que las cosas fueran difusas, que no pudiera tomar una decisión correcta o al menos concreta.
Qué egoísta de mierda.
Soy un puto cobarde.
Debe decirle la verdad a Midoriya, no puede arrastrarlo más de lo que ya lo ha hecho. Le ha dado tantas vueltas al asunto que simplemente sabe que de enfrentar la situación lo antes posible es lo mejor pero… no quiere.
No quiere hacerlo, no quiere privarse de Izuku, de lo bien que le hace, de sus sonrisas y sus interminables murmullos.
—Hhmm— tararea con insatisfacción.
¿Es normal esto? ¿Es normal sentirse así por alguien a quién apenas conoce? ¿Con alguien con quien ha compartido escasas semanas? Por alguien que se obligó a si mismo a introducir de la nada hace dos meses? ¿Es normal sentir cosquillas en los labios cada que recuerda el ardor de sus besos? ¿Qué se le rompa el corazón al recordar sus lágrimas?
Joder.
No quería. Tal vez si bajaba la cabeza y se doblegaba ante Touya pudiera tener una mínima de oportunidad de conservar para sí lo único por lo que estaba dispuesto a pelear…
Imposible.
La conversación con su hermano le había aclarado un montón de cosas. Las suficientes como para hacerse consciente de que Touya no planea retroceder. ¿Qué es lo que debe hacer Shoto?
Todo es tan complicado.
Revisa el móvil. Midoriya le ha pedido su dirección hace 25 minutos. Por lo tanto, no debe tardar en llegar. Deja caer su cara contra la barra, respira profundo e intenta darse el valor para continuar con el plan que ha trazado su cabeza. Repite las palabras que han sido cuidadosamente colocadas en una oración en la que demuestre todo el arrepentimiento que siente por acercarse a Midoriya con un motivo tan asqueroso.
Izuku nunca tiene buenas ideas. Bueno, sí las tiene, en realidad es muy inteligente pero también un impulsivo de mierda. No lo culpen, creció con Katsuki cuidando su espalda. Lo que lo ha llevado a ser un poco imprudente y a veces se tira de cabeza en lugares por los que ni siquiera debería estar caminando.
Es ingenuo y al mismo tiempo muy perspicaz. Sin embargo, Izuku mismo sabe que ir a casa de Shoto no es la mejor de sus ideas, que lo hizo en un arranque de valor poco sensato. Que si bien, se había quedado mucho más tranquilo después de hablar con Todoroki, le seguía costando mucho trabajo intentar hacer un movimiento más audaz.
Tuvo que agarrarse los huevos, respirar profundo, mirar el calendario de MSBY que está en su cuarto durante un par de horas, antes de si quiera poder tomar el teléfono y planear la “cita” con Todoroki.
La idea de ir a su piso no salió de la nada. Izuku estuvo analizando la situación detalladamente durante mucho tiempo. Pensó, pensó y pensó los pros y los contras de agarrar valor para pararse frente la puerta de Todoroki.
Sinceramente estaba siendo egoísta. No se detuvo a pensar que tal vez Shoto se sentiría incómodo por increparlo de esa manera, pero tampoco se negó así que ese fue una clase de “alivio” para él. Izuku simplemente no quería que lo vieran con Todoroki fuera de la escuela, no tenía ganas de volver a pasar lo mismo que con Momo. Los temas que debían tocar hacían que se removieran las fibras sensibles de Izuku y lo que menos quería era que si rompía a llorar, los involucran en más problemas de lo que ya lo habían hecho.
Izuku es muy consciente de los rumores que hay sobre él y Shoto. No le agrada, no quiere que tengan más material para alimentarlos.
Le dijo a Kacchan que tiene algo que hacer después del entrenamiento. Bakugou no lo cuestionó, supone cuales son los planes de Izuku, aunque no lo sabe a ciencia cierta. Midoriya agradece su silencio, incluso cuando parece que Bakugou se muerde la lengua para no decir nada que pueda molestarlo.
El camino hacia la casa de Todoroki le resulta tortuoso, largo, incómodo. Tiene la lengua hecha nudos y no sabe como es que va a a empezar una conversación que no quiere tener pero debe tener. ¿Exactamente como arreglar un problema como ese?
De nuevo, Izuku y Shoto no son nada más que amigos. Es un tanto humillante que Izuku deba disculparse por ser increíblemente estúpido al controlar sus emociones. Debe una gran disculpa y también tiene que agradecer todo lo que Shoto ha hecho por él, aún cuando Izuku solo lo ha tratado de una manera terrible.
Pone su mano sobre el pecho, cierra los ojos y respira profundo. Necesita calmarse antes de mirar a los ojos a Todoroki y no dejar que sus emociones vuelvan a tomar control suyo. A tomar la situación por las riendas, manejarla él a su ritmo, a su antojo. De una manera en la que ninguno de los dos salga lastimado, dónde ambos puedan encontrar la paz y tranquilidad que necesitan.
Toma una bocanada de aire lo suficientemente grande como para retenerla en sus pulmones, antes de volver a soltarla mientras se dice así mismo que todo está bien, que no tiene nada que temer, que está dejando ir esas inseguridades que no le permiten pensar con raciocinio.
Levanta el brazo, está frente a la puerta de una oscura madera y su mano se queda ahí echa puño, suspendida en el aire, sin atreverse a dar un ligero golpeteo para hacer notar su presencia.
Pasa saliva, respira profundo y «Vamos Deku, tú puedes hacerlo».
Uno, dos, tres golpes contra la puerta. Escucha el crujir de la duela se escucha al otro lado, paso a paso, tan lento que le parece eterno; contrastando con lo rápida que se vuelve su respiración, con el rápido latir de su corazón.
Traga pesado.
Ahora, sabe que Todoroki esta tomando el pomo, parece que ha dejado descansando la mano sobre el. ¿Cuánto ha pasado ya?
¿30 segundos? ¿Un minuto, tal vez?
Izuku deja de respirar.
Después se obliga a si mismo a recomponerse, aunque este temblando su mano y la tenga que ocultar en su bolsillo, para no delatarse. Todo mientras que la otra, sostiene con aún mas fuerza, la tarta que ha comprado para Todoroki.
Es la primera vez que se ven en tres semanas. Shoto tiene un gesto tan neutral que le es imposible leerlo. Esta parado frente suyo, vestido de manera desenfadada, se mira tan bien, que a Izuku le cuesta llevar aire a sus pulmones.
Aprieta los labios, cuando los ojos de Todoroki recorren su persona de arriba a abajo. «Y joder, ¡para ya!»
Siente su cuerpo acalorado y desvía la mirada, porque las mejillas comienzan a dolerle por la cantidad de sangre que se acumulan en ellas. Carraspea para traer de regreso la atención de Todoroki al presente y no de cualquier cosa en la que pudiera estar pensando.
—Hola, Todoroki-kun— saluda nervioso, apenas puede conectar su lengua con su cerebro. Se siente como un idiota, igual, esa no es idea nueva en su persona.
Shoto boquea con ligereza, es que aun no se la cree que Midoriya este parado en la puerta de su casa, con una tarta en la mano y las mejillas sonrojadas. No cree en la audacia de Midoriya y en la propia por dejar que eso sucediera.
¿Por que aquí?
¿Qué es lo que estás pensando, Midoriya?
Joder, te ves tan bien.
Maldita sea, ¿qué se supone que debo hacer?
Lo mira morderse en labio y apretar con fuerza la tela de su pantalón, Shoto siente unas enormes ganas de besarle, entonces recuerda que Midoriya está esperando una respuesta y que le está jugando al imbécil dejándolo ahí afuera. Sacude la cabeza con ligereza para intentar serenarse, pero no lo logra.
—Midoriya— responde neutral, como si no hubiera una revolución en su cabeza. Es lo único coherente que logra que salga de su boca. Ni siquiera se felicita mentalmente, porque francamente se sabe patético.
—¿Me dejarás pasar o conversaremos aquí en el pasillo? Porque sí te soy franco, me estoy cansando de cargar esto — dice a modo de broma. En un intento vago por deshacerse de la tensión que parece reinar en el ambiente.
A Todoroki se sonroja. Vale, que sí, es su invitado pero sigue bloqueando la entrada. Puta madre.
—Ah… Sí… yo lo siento, perdona. Pasa. —Shoto se hace a un lado y deja que Midoriya de el primer vistazo a su apartamento.
De nuevo, se siente vulnerable ante los ojos de Izuku ¿Cuántas veces había pasado ya? No lo sabe, y sí es sincero tampoco tiene la intención de averiguarlo. La última vez que tuvo a alguien en su casa, las cosas no habían salido. Y es tan contrastante la presencia de Yaoyorozu en su apartamento a la de Izuku.
Camina tras él y ve lo ancho de su espalda, se siente tan pequeño.
—Puedes dejar tus zapatos ahí y te compré este par de pantuflas— señala Shoto.
Izuku mira el escalón que separa al gekkan del resto del departamento y mira el par de zapatos para él, blancos con el escudo de All Might en ellas, muy posiblemente sean un talle más grande. No puede evitar ese sentimiento burbujeante y cálido que viene desde el estómago y se extiende hasta su pecho.
—Puedes decir que no te gustan, incluso puedes no ponértelas sí es que te sientes incómo-
—Gracias, Todoroki-kun — Midoriya lo detiene antes de que termine la oración. Lo mira por encima de su hombro, y le sonríe con sinceridad.
Todoroki es golpeado con tal fiereza que lo deja fuera de juego. Lo suficiente como para que Midoriya ría un poco, muy por lo bajo y se le iluminen los ojos.
«Y mierda, es tan encantador.»
—Te estás sonrojando, Todoroki-kun. No sabía que eras tan fácil de avergonzar.
—Es la luz, Midoriya. Tus ojos te están engañando.
Vale, una excusa tonta pero al menos esta vez pudo replicar.
—Sí tú lo dices…. — responde divertido.
—Entremos.
La presencia de Midoriya hace que el departamento brille y por primera vez, deja de ser un lugar deprimente. Aunque le sienta un poco mal saber que Izuku lo conozca , y vea que su piso es un triste reflejo de su persona.
Triste, grisáceo, lúgubre, solitario.
Esa es la manera en la que se mira Todoroki.
—Es lindo tu apartamento.
Shoto lo mira con extrañeza, sigue caminando detrás de él así que Midoriya no puede ver el gesto que se instala en la cara de Todoroki.
—Es elegante — continúa Midoriya —. Me gusta. Tenemos una distribución parecida, pero el mío es muy infantil. Kacchan me dejó hacer lo que yo quisiera con él. Ojalá me hubiera detenido, a comparación el tuyo parece tan maduro.
—No lo creo así — responde con duda. Lleva su mano detrás de su cuello y desvía la mirada — ¿ Te puedo ofrecer algo? Tengo, bueno, bebidas isotónicas de las que te gustan y también jugo. Igual, puedo servirte agua o té.
Shoto cambia la conversación lo más rápido posible. Midoriya levanta una ceja, pero no le dice nada. Guarda silencio y lo mira fijamente. Shoto se siente amenazado bajo el escrutinio, y eso le hace sentir que está caminando sobre cascaras de huevo. Aún así, Midoriya vuelve a sonreírle.
— Agua, está bien, gracias. Te he comprado una tarta de fresa… pensé que te gustaría. Es que te he visto bebiendo leche en algunas de nuestras reuniones de estudio y yo pensé que podría gustarte cuando la vi en la pastelería que está frente a tu edificio.
— No debías molestarte. ¿Quieres comerla de una vez o prefieres que la guardemos para más al rato.
— Preferiría que habláramos primero, Todoroki-kun. Creo que tenemos muchas cosas pendientes…
Izuku observó a Shoto ponerse rígido, guardó silencio un momento.
—Vale, entiendo. Entonces, solo iré por tu agua.
—¿Puedo sentarme en el sofá?
—Ponte cómodo — dijo antes de darse la media vuelta y dirigirse a la cocina.
La situación era por demás extraña. Izuku lo sabe, suelta el montón de aire que ha almacenado en sus pulmones. Ha cogido cada parte de la poca valentía que tiene instalado en su cuerpo para actuar con la normalidad que se supone debería tener. Siente que se muere y la actitud de Todoroki, solo hace que le duela la conciencia. Joder, ¿por qué tiene que ser tan amable conmigo?
No es que Izuku sienta que merezca menos, pero definitivamente, cree que todo lo que es Todoroki, es un poco contradictorio. Toma asiento y entrelaza las manos, escuchando atentamente el agua correr por el grifo. Mentalizándose para saber por dónde comenzar la plática que tanto le ha perturbado durante las últimas semanas.
Dios, ¿Cómo actuaría Kacchan en una situación como esta? Se pregunta a si mismo y casi al mismo tiempo se reprende por tener esa clase de pensamientos. Porque él solo debería resolver sus problemas y no pensar en “qué haría Kacchan”.
Igual, está seguro que Kacchan podría tirar un golpe a Todoroki, sí este da cualquier paso en falso. Suspira de nuevo, se recompone rápido una vez que los pasos ligeros comienzan a acercarse detrás suyo.
—Aquí tienes — dice Shoto, a un lado suyo.
Izuku asintió con la cabeza, son una sonrisa suave, aunque bien podría ser nerviosa. Con un movimiento torpe, toma el vaso y sus manos rozan. Es apenas un instante, tan solo unos segundos, pero es suficiente para que una corriente eléctrica recorra su espina dorsal. Es inquieto y refrescante, al mismo tiempo abrumador y doloroso. Contiene la respiración y su pulso se acelera. No es el único, Todoroki siente que le queman la mano y las quita con rapidez, llevándolas atrás de su espalda.
Solo hay un sillón y Shoto sabe que debe sentarse a su lado. Traga en seco y se queda observando un momento el lugar vacío a un lado de Izuku, pensando cuál es la distancia prudente que se debe dejar entre su persona y Midoriya.
Prudente para sus nervios y corazón.
Con movimientos rígidos se acomoda, en el último asiento de un sillón de tres plazas. No es tan grande, así que realmente no está tan lejos. Entrelaza las manos y las pone encima de sus piernas. Escucha el ligero golpe del vaso siendo acomodado sobre la mesa.
Mira de reojo a Midoriya, siempre le ha parecido atractivo; pero ahora está ahí, a un lado suyo, en su piso austero, en silencio, tirando de su labio. Shoto sabe bien que es un tic; Midoriya está pensando. ¿Qué es lo que piensa?
¿Qué piensas tú? ¿Qué harás tú, Shoto?
Debo ser sincero.
Se lo repite como un mantra; pero es tan difícil que ni siquiera ha intentado hablar pero ya se le cerró la garganta. Su mera compañía le causa un revuelo en sus entrañas, un huracán en sus pensamientos, en sus sentimientos. Le agrega cargas y le quita muchas otras.
—Lo siento, Todoroki-kun. Todo esto ha sido mi culpa — suelta Izuku, sin mirarlo. No puede, aún no. Se siente mal, tan mal que busca con desespero la aprobación ajena.
En cambio, Shoto está consternado. ¿Por qué se disculpa? Y la repulsión por su persona crece a un nivel que ni siquiera pensó que podría crecer. Porque no es Midoriya quién tiene que disculparse porque es él quien ha apostado. Es él quién va a lastimarlo, es él quien ha probado sus besos, elevado al cielo y planeado soltarlo justo en la cumbre del sentido.
Es él quién no quiere dañarlo. No es que Midoriya se frágil, pero quiere cuidarlo.
— Te dije que tú no tenías que disculparte de nada — dice con voz temblorosa. Asqueado cada vez más de sí mismo.
—Tengo que hacerlo. ¡Te traté muy mal, Todoroki-kun! — Izuku alza la voz con desespero, no grita, pero es firme, doloroso. Aprieta los labios y Shoto ve Pensé que me odiarías.
—Yo no podría odiarte — confiesa con verguenza. De sí mismo, de la situación, de su estupidez
¿Cómo podría?
—Deberías… Yo… no debí enojarme esa noche — susurra.
Izuku baja la mirada, no puede sostenerla ante Todoroki, no así, no en ese momento, no de esa manera. No cuando Todoroki se ve tan abatido, tan contrariado. Se muerde la lengua, y se da cuenta que le pican los ojos y que en cualquier momento, sus lágrimas podrían desbordarse.
—No creo que debas minimizar tus sentimientos — reprende con voz suave. Solo le basto sumar dos más dos. No es tonto, lo nota los gestos de Izuku, con sus palabras, con lo que sabe por parte de Denki.
Es fácil llegar a una conclusión: Izuku se siente menos.
—Solo somos amigos, Todoroki-kun…
—Lo sé bien.
—No tenía derecho de enojarme y aún así lo hice. No quise escucharte, no me importó como te sentías tú… Yaoyorozu-san me dijo lo que pasó entre ustedes y yo me sentí muy mal por no haberte creído… debí hacerlo. Solo me dejé llevar por la situación… no me detuve a pensar un poco … Ni siquiera puedo escudarme y decir que estaba borracho, porque no lo estaba. Solo fui insensato y desconsiderado. Lo siento mucho, Todoroki-kun.
—Yo… No puedo decir que me alegra que Yaoyorozu haya hablando contigo sobre eso, pero entiendo porque lo hizo.
Se sumergen en un silencio pesado, un tanto incómodo. Sin saber como es que deberían seguir, y continuar con la conversación. El asunto de la fiesta ya estaba saldado, pero aún quedaba el pendiente de Monoma.
Shoto no quiere hablar de eso. Su cabeza le ha dado las suficientes vueltas al porqué Bakugou terminó por decirle a Midoriya sobre lo que pasó ese día. No lo entiende, y posiblemente nunca entienda los motivos ocultos detrás de su accionar. ¿No se supone que lo odiaba?
Eso le había quedado claro. ¿Por qué cambió de opinión? ¿Cuál es el juicio de Bakugou? El golpe en su labio había durado una semana en su rostro. Y era un fiel recordatorio de lo que le pasará cuando se ahogue en toda su mierda.
—También quiero darte las gracias, Todoroki-kun. Kacchan me dijo lo que pasó con Monoma…en serio, no tengo como agradecerte esto… Me gustaría decir que no debiste hacerlo, pero las cosas hubieran terminado bastante mal para mí y también para Kacchan — su voz tembló.
Todoroki está seguro que Midoriya está resquebrajándose.
Tú terminarás por romperlo.
No se merece eso.
No mereces a alguien como él.
—No deberías agradecerme por hacer lo mínimo, Midoriya — responde con ácidez para sí mismo —. No deberías conformarte con tan poco.
No te merezco.
No tengo nada que ofrecerte
Debo alejarte.
Voy a romperte.
Su labio tiembla. Y los ojos de Todoroki, comienzan a nublarse.
—No creo que sea lo mínimo… Quiero decir, pusiste tu cuello en peligro. Solo para evitar que las cosas se hicieran más grandes. Kacchan no me dio los detalles, pero estoy seguro que hubiera sido mucho más fácil solo entregarle las cosas a Aizawa o a las autoridades de la escuela. Aunque me hubiese perjudicado, era menos peligroso que hacer publico toda esa situación… Además… Monoma dijo que tú tenías toda la culpa. No lo entiendo Todoroki-kun ¿Por qué hiciste eso?
—Porque somos amigos, ¿no? — dice sin mirarlo, con firmeza, con el corazón medio roto. ¿Ahora con que cara le confesaba todo? ¿Cómo lo haría?
Midoriya se queda pasmado ante la declaración, sin rastro de falsedad. No sabe que sentir, ni que hacer, ni como responder. ¿Amigos? ¿Qué es lo que significa ser amigos? Tampoco puede ponerle nombre a la sensación que comienza a instalarse en su pecho. Decide ignorarlo. Izuku levanta la vista. Mira directamente a Todoroki, está encorvado, como si se estuviera escondiendo de si mismo, del mundo.
—Eso fue tan aterrador — murmura—. ¿Cómo es que una persona desea hacer tanto daño sin razón aparente? Nunca le he hecho nada, solo me odia y ya esta. No lo entiendo. Monoma y sus amigos perdieron el semestre y tampoco pueden inscribirse el siguiente. Aún así, me siento horrible cuando pienso que eso no es suficiente.
—Es alguien que no lo vale Midoriya. Alguien que no tiene escrúpulos, que está tan vacío que necesita hacer miserable a los demás para sentirse bien. Tienes razón. No es suficiente.
¿Estás hablando de ti?
Sí.
Monoma también es una mierda.
No más de lo que soy yo.
Eres detestable. Se dice a si mismo. Una cantidad de sentimientos empiezan a llenarle con rapidez. La pesadez se sube por la garganta y la carga se hace cada vez más latosa, incómoda, dolorosa.
Es tan angustiante, y se siente de la misma calaña que Enji. No lo soporta. No se soporta. Las cosas se vuelven difusas, no logra distinguir nada. ¿Estás son lágrimas? Esconde su rostro con sus manos y su cabello le cubre los costados.
—Lo siento, Midoriya. Yo soy igual — confiesa con impotencia. Caen dos lágrimas y mojan su pantalón.
Patético.
—¿De que hablas, Todoroki-kun? ¡Tú no te asemejas ni siquiera un poco! — Izuku corta la distancia entre ellos y tomó el rostro de Todoroki entre sus manos y lo obligó a mirarlo —. Eres muy bueno conmigo. No eres mínimamente parecido a él.
—Midoriya — balbuceó Shoto. Debería acostumbrarse a ser pillado con la guardia baja, pero no lo hace, seguramente no lo hará.
Ve los ojos de Midoriya. Están brillando y el verde cada vez es mas intenso. Es precioso. Sus labios entre abiertos, las pestañas largas. El aroma a madera que desplegaba de su persona… Shoto podría caer en la locura, bañarse de su risa, regocijarse a su costado y en su pecho.
Su labios comienzan a temblar, podría cerrar la distancia y perderse en sus besos, en su cuerpo. Recorrer el camino y saltar hacia al abismo. Él no se quejaría, ni lo detendría…
Pero no puede, no debe.
Así que retrocede, pone distancia, quiere golpearse cuando la decepción tiñe el rostro de Izuku. Se muerde la lengua antes de decir algo estúpido. Antes de correr a sostenerlo,a quererlo. Porque Shoto se estaba volviendo un loco, quizá en un suicida.
—Midoriy-
Es acallado. Shoto no puede decir una sola palabra más. Los labios de Izuku están sobre los suyos y es dulce, gentil, rosa. Podría compararlo con el algodón de azúcar, es aterciopelado, delicioso.
Izuku es quién lleva el ritmo y se hace cada vez más fogoso, profundo, con desespero. Sus manos traviesas viajan al cuello de Shoto y lo jala con aún más fuerza. Enredando sus dedos callosos con sus finos mechones, dejando que se pierdan en la dualidad del rojo y el blando. Escudriña en cada espacio de su boca, pone aprueba la habilidad de su lengua., con un rumba que da rienda suelta al deseo.
El primer jadeo que interrumpe el sonido de su boca pertenece a Midoriya. Shoto le pone los pelos de punta, y comprende lo que está sucediendo y no debería suceder, pero no puede, no quiere parar, se obliga a si mismo a volver a retroceder. Rompe el contacto y pega su frente con la de Izuku. Sus labios se siguen rozando. Izuku no abre los ojos, pero su pecho sube y baja con rapidez, con indiscreción.
—¿Estás seguro de esto, Midoriya? Necesito que me digas que sí. Sí continuamos, no podré parar, no podré controlarme.
—Sí — dice contra sus labios.
Vuelve a cortar la distancia entre ellos. No existe el juicio ni tampoco la prudencia. Izuku deja que sus manos sean escurridizas, y se metan debajo de la playera negra de Todoroki. La sigue acariciando, disfrutando de la desnudez de su abdomen. Llevándose con él la tela que le estorba. Dejando que la piel rasposa de la yema de sus dedo se deslice con suavidad la hendidura en la división de sus músculos. Al mismo tiempo que lo recuesta sobre el sillón
Voy a volverme loco.
Todoroki está siendo dominado, no le molesta. Izuku está encima suyo, y sabe que podría dejar que Izuku hiciera consigo lo que el quisiese. El toque electrizante que recorre su cuerpo, la presión que está ejerciendo la polla de sobre su miembro, por encima de sus pantalones.
Duele. Necesita ser atendido. Puede sentirse húmedo. Pareciera que Izuku no planea jugar con su polla, eso lo encrespa y necesita recobrar el mando. Así que lucha con sus labios y también se da el lujo de tocarle el culo, de sentir su firmeza. De obligarlo a moverse sobre él.
Sus penes rozan y Shoto suelta un jadeo. Grave, ronco, que viene desde su pecho. Es rasposo y excita tanto a Izuku que empieza a ahogar sus gemidos sobre los labios de Shoto. Sus caderas se aceleran, necesita ser llenado, quiere ser llenado.
Lame sus labios, y jala el cabello de Todoroki con ligereza. Espera otro jadeo, porque le apetece sensual, delicioso; con la capacidad precisa de volverlo loco. Shoto se lo cumple.
Maldición, esto duele.
Shoto empieza a reincorporarse, deja a Izuku sentado sobre sus piernas, con el cuello libre y a la merced de Todoroki. Lo hace suyo, lamiéndolo despacio, dejando que su aliento choque con su piel. Lo hace temblar cuando pasea sus colmillos por el hueco de entre su cabeza su hombro.
Está tan cómodo que por un instante piensa que nació para ello. Para saborearle, para disfrutarle, para devorar cada gota de sudor, cada espacio de su piel porcelana salpicada de estrellas.
Y es tan perfecta.
—Joder, eres tan delicioso —gruñe Shoto y estremece a Izuku —. Vamos a mí habitación.
Midoriya no contesta nada, más que un beso aún más salvaje. Todoroki los levanta y camina a tientas por el correr. Guiándose por su sentido del tacto, de la memoria corporal que recuerda a la perfección el camino hacia su recamara.
Lo deposita sin mucha cuidado sobre la cama, Todoroki lo mira, descompuesto con la camisa desarreglada, con los primeros botones entre abiertos. Su polla palpita. Quiere ser saciado, necesita ser saciado.
Los ojos dulzones de Midoriya están manchados de lujuria, su mirada es filosa, amenazante, pero la de Shoto es aún más. Es como un animal enloquecido, hambriento, y se ha convertido en una necesidad probar su carne, succionar su fluidos. Se relame los labios y ataca los ajenos con dureza.
Al mismo tiempo, desabrocha uno a uno los botones de su camisa. Izuku le deja ser y hacer. Deja que Shoto le arrebate su prudencia, su pudor, sus jadeos, sus gemidos, junto a su ropa.
Estan en igual de condiciones, con el pecho descubierto y Shoto se toma un momento para observar sus pezones rozados y lo bien formado de su pecho. También como las pecas se extienden sobre sus hombros. Los labios rosados que ahora están hinchados.
Su verga se sacude dentro de sus pantalones.
—Ven — dice Izuku como un ronroneo. Que termina por nublarle el juicio.
Sabe que ha encontrado su cielo y también el infierno. Deja que el arrebato controle sus sentidos. No existe la coherencia, ni la inocencia. Su boca juguetona saborea sus pezones, están salados, pero no le molesta. Mucho menos cuando la sonata de gemidos comienza y lo atraviesa.
Traza un camino de besos insensatos hasta el borde de su pantalón. Besa despacio, se toma el tiempo de catar la los borde del abdomen de Midoriya. Soñó hasta el cansancio con degustarlo y ahora están en sus dominios.
Se asegura de admirar cada detalle, de memorizar la sensación de acariciarlo, del sonido de sus gemidos y de su respiración ahogada. De la voz temblorosa que dice “Todoroki” y le eriza la piel y los sentidos.
Desabrocha el pantalón de Izuku. Está mojado. Shoto siente que ha hecho las cosas bien hasta el momento, pero sabe que puede hacerlas mejor.
Sin dejar de mirar a Midoriya se pone de rodillas. Lo mira desde arriba, con autoridad, con sagacidad. Demostrando quién es la persona que tiene las riendas, pero Izuku no se intimida y le sonríe con suficiencia. Se relame los labios.
Francamente eso lo vuelve loco.
—Eres muy petulante, Midoriya.
—No me retes, Todoroki — ronronea.
Todoroki agacha su cuerpo, deja que sus labios roce con el lóbulo de la oreja ajena, que su aliento lo estremece.
—No me conoces — dice con advertencia—. Déjame mostrarte porque yo estoy arriba.
Izuku se estremece. Todoroki vuelve a mirarlo desde arriba con pedantería. Levanta la pierna derecha de Izuku, y le quita los zapatos blancos qué el ha comprado. Deposita un beso en la planta de sus pies, sin apartar la mirada de la de Midoriya. Es retadora y no planea resquebrajarse, Shoto tampoco piensa retroceder. Repite el proceso antes de jalar hacia abajo los pantalones de Midoriya. Libera su sexo. Está hinchado, la base es ancha y la cabeza es rosa. Es mucho mejor de lo que hubiese imaginado.
La punta está húmeda, el líquido pre seminal se desborda. Shoto lo prueba. Es dulce. Midoriya debe alimentarse bien, así que no le sorprende, y tampoco le impresiona que parece hacerse adicto a su sabor.
Así que con su mano toma la base y juguetea con su lengua, deja que esta se la encargada de limpiar su pene. Sopla un poco antes de introducirlo a su boca. Midoriya jadea, al mismo tiempo que arquea su espalda. Se aferra a las sábanas y deja que su brazo tape su visión.
Mierda.
Shoto se está riendo. Lo disfruta. Disfruta verlo descompuesto bajo su agarre. No pierde más el tiempo e introduce la polla gorda de Midoriya en su boca. Primero es despacio, para hacerlo perder los nervios. Lamiendo la longitud de vez en cuando. Después lo masturba al ritmo de las felaciones.
No es suficiente, al menos no para Izuku. Pone su mano sobre la cabeza de Shoto y lo empuja hasta que sus labios toquen sus bolas.
—Ngn… Todoroki —jadea ronco — Ah. Joder.
La profundidad sigue sin ser suficiente. Así que acelera, no le deja escapar y su cadera toma el ritmo del sexo. Folla la boca fina de Shoto, una y otra y otra vez; con el sonido de las arcadas cada que Izuku llega al fondo de la garganta de Shoto.
Está seguro que podría terminar en cualquier momento.
Tiembla y Shoto sabe que está por correrse. Se miran a los ojos Izuku empuja su frente hacia atrás, pero Shoto le quita toma su mano. No le deja. Succiona con más fiereza. Más, más, más.
— Córrete para mí —exige.
Izuku se libera. Gritando el nombre de Shoto. Deja todo fluya en la boca de Todoroki. Todo se vuelve blanco, quizá negro. Quizá viajo al cielo, tal vez conoció los campos eliseos. No tiene control sobre su cuerpo, se sacude y es violento. Cada espasmo es mejor que el anterior.
—Eres dulce —Shoto se relame los labios. Aprovecha el tiempo en el que Izuku está noqueado para sacar lubricante y el único par de condones que Denki le había regalado un par de semanas atrás.
No puede más, nunca se había puesto tan cachondo por dar una mamada. Necesita con urgencia ser saciado, se quita el resto de su ropa antes de volver a subirse a la cama. Midoriya parece seguir fuera de sí. Así que lo observa, en silencio. Se da el lujo de mirar como su pecho va de arriba a abajo, una y otra y otra vez.
Vuelve a besarlo, despacio y es correspondido. Lento, fogoso, profundo. Lo suficiente para que la flacidez de Izuku, vuelva a tornarse dura.
—Voy a prepararte. ¿Está bien? —farfulla contra sus labios. Sin separarse un segundo.
—Si, te necesito adentro — responde con la voz entrecortada de placer.
—Voy a llenarte con mi polla.
Shoto se separa de él, dejando a Midoriya deseoso. Muriendo por dentro con ganas de pedir más. Tomando el bote de lubricante, dejando que el liquido pegajoso escurra por sus dedos. El aroma a fresa y semen rebosando en la habitación, dándole vueltas, embriagándolo de lujuria.
Un dedo es lo que utiliza para poder empezar a explorar a Izuku. Lo desliza hacia dentro, ambos gimen ante el toque; pero Shoto no cede, sigue haciéndolo de manera cuidadosa, firme, para su propia exploración y disfrute. Dejando que las paredes internas de Midoriya lo abracen con fiereza.
—Estás apretando mucho con un solo dedo, mierda, ¿Cómo es que vas a apretar mi verga? — gruñe Shoto, sintiendo una punzada un tanto dolorosa en la punta de su pene.
Uno, se convierte en dos, después en tres mientras juguetea con el coño de Midoriya con sus dedos largos y delgados; de manera pausada, giratoria, dejando que el ritmo vaya a compás de los gemidos de Midoriya. Con sus mejillas sonrojadas y los labios entre abiertos.
—¡Maldita sea, follame ahora! ¡Todoroki. No estés jugando conmigo! — Exige con la voz ronca, entre cortada, profunda.
—Uhm — tararea Shoto—. Vaya, ¿así que volvimos a esta etapa pedante tuya? Lo único que provocas es que quiera seguir jugando contigo, Co-ne-ji-to.
—Ahora — respondió con firmeza—. Lléname con tu polla.
Shoto tiene que respirar para no correrse; porque la urgencia le rebasa. Toma el preservativo y es color rojo y también huele a fresas. Midoriya observa atentamente, los movimientos de Shoto. Se relame los labios, cuando Todoroki deja que el látex cubra su pene. Lo hace con lentitud, con los movimientos calculados, llenándola de lubricante, y como este escurre hasta su base. Sabiéndose observado, sin bajar la mirada. Porque tienen hambre, son carnívoros y esta frente suyo. Se retan, pero también se desea.
Todoroki se lanza a Izuku, vuelve a besarlo con ferocidad, sus dientes rozan son sus labios y Shoto no se aguanta las ganas de morderlos. Los jala, tira de ellos, le arranca más sonidos guturales.
Finalmente Izuku toma la longitud de Shoto, despacio, milímetro a milímetro, con los espasmos incluidos. Shoto tuvo que detenerse cuando el escalofrío recorrió su cuerpo. Soltó un gruñido. Los comisura de los ojos de Midoriya estaba húmeda, una lágrima traicionera recorre su mejilla.
Todoroki la arrebata de su rostro con la lengua, el otro se estremece como respuesta. haciendo que el pequeño culo de Midoriya se aferre aún más a su verga. Shoto tiene que esconder su rostro en el hombro ajeno para respirar profundo. Quiere correrse, ni siquiera han follado.
Con el aire expulsado de sus pulmones, trató de concentrarse en regular su respiración, mientras sus manos acarician las piernas de Midoriya de arriba abajo con sin mucha delicadeza.
—Eres tan pequeño
—Muévete para mí — contesta Izuku con demanda.
Shoto obedece y sale con ligereza, antes de estrellar sus bolas con el trasero firme de Izuku. Las embestidas son lentas, profundas, dejando que Midoriya se acostumbré a su tamaño.
El vaivén acelera cuando en interior cede. Se dejan llevar por la idea hedonista del sexo. Es tan placentero que Izuku se aferra a las sábanas con fuerza. Se desespera, no sabe dónde poner las manos, así que las deja ser libres y recorrer la espalda ancha de Shoto. Su dedo índice paseando por las irregularidades de la columna vertebral.
Y celebrando la deliciosa manera que tiene Shoto de disfrutar de él, de su cuerpo. Sus uñas, se vuelven garras, aferrándose a Todoroki con firmeza. Quiere gritar, quiere gemir. Se está retorciéndose bajo las lascivas intenciones del hombre que está encima suyo.
Empuja con más fuerza y Shoto logra llegar a su punto dulce. Tan dulce como peligroso. Los sonidos de la boca de Izuku salen cada vez más distorsionados, más incoherentes, menos pensados y más sentidos.
—Tu polla es se siente tan bien —grita con desespero, clavando sus uñas en hombros de Shoto.
—Que sucio suenas —gruñe, perdiendo el último gramo de sensatez en su cuerpo.
Deja que sus sentidos tomen control de él, de su mente, de casa espacio de su cuerpo caliente. Todoroki está en llamas, se está incendiado, y la razón tiene nombre y apellido.
Sin parar un momento, levanta el culo de Midoriya, dejándolo al aire, solo siendo sostenido por sus manos grandes, que entierran sus dedos en los músculos firmes de Izuku. Esos con los que soñó hasta el cansancio. Ahora lo tiene a su merced y es completamente suyo.
Es su nombre el que está gimiendo y es a él al que le exige más, y más y más. Shoto es el que le entrega sin restricción alguna. Cogen duro, tan duro que los jadeos son silenciados por el chocar de las pieles húmedas.
Shoto nunca creyó en el cielo, pero ahora sabe que existe un dios al cual se está follando, se pregunta si es de humanos el placer que le está dando.
No hay juicio, ni moral. Shoto ni tiene ataduras cuando de trata de deslizarse dentro de Izuku. Todoroki tocó el cuello de Midoriya con la nariz, las caderas se movieron hacia adelante, haciendo que ambos soltaran un gemido.
Sus caderas se sacudían una, dos veces y luego una rápida sucesión de disparos de fluidos tan caliente, que Izuku no puede evitar abrazar a Shoto con más fuerza. El orgasmo es exquisito, y Shoto cree que podría volverse un glotón.
La polla de Midoriya está tan rosa que Shoto fácilmente podría confundirlo con una paleta chupachups. No deja de mover su cadera cuando toma la erección de Midoriya entre sus manos, y la bombea de arriba a abajo, con firmeza, con cuidado. Muy contrario a la forma en la que está tratando su coño.
Es casi hilarante.
El gesto de Midoriya lo es todo. Mejillas sonrojadas, labios hinchados, cabello alborotado. Y sus pecas, sus jodidas pecas lo vuelven loco.
Izuku está en erupción en su estómago, burbujeando como lava que se derrama fuera de un volcán. El fuego se propaga a cada nervio de su cuerpo mientras se corre, brotando sobre su propio estómago y la mano de Shoto..
—¡Todoroki!
Shoto se derrumba sobre Izuku. Se da el lujo memorizar a cómo huele después de una ronda de sexo. Se quedan así un par de segundos antes de que caigan el peso de sus acciones sobre su estómago.
Esto está mal.
Se quita de encima como si el contacto con la piel de Izuku quemara, ardiera. Ahora las cosas son tan diferentes.
Se siente en la orilla de la cama, hiciste ya la cara con frustración. «¿Qué putas hice?» No sabes si Izuku haya salido ya del espectro del sexo, pero Shoto se da cuenta que no está actuando de la manera correcta. Qué reaccionar así después de un polvo, puede hacer que un nuevo malentendido nazca entre ellos.
Lo mira por encima de su hombro, Él sigue recostado sobre su espalda. Mirando el techo perdido en sus pensamientos. Shoto se pregunta qué es lo que está pensando. Sí este tiene una pizca de arrepentimiento, porque parece ser así. Y quizá, esa idea le rompe el corazón en pedazos.
Se quita el condón, anudándolo para evitar que en contenido se derrame. Se levanta en silencio, no sabe que decir, ni que hacer, así tomé un poco de pañuelos que están sobre el escritorio de su habitación, para limpiar con cuidado el abdomen de Midoriya. Borrando cada rastro de semen qué pudo haber quedado como evidencia.
Izuku solo observa, sin decir absolutamente nada, sin apartar la mirada de los movimientos suaves de Todoroki, se cuestiona si es que lo hace con cariño. El silencio es incómodo, y la tensión se sienta sobre sus hombres. Izuku aprieta sus labios.
Joder.
Avienta el pañuelo al bote de basura. Está sentado
—Yo… ¿Quieres bañarte, Midoriya? — titubea, sin mirarlo. Está sentado en la orilla de la cama, dándole la espalda. Mordiéndose el labio. Más confundido de lo que nunca antes había estado.
—No, Todoroki-kun, estoy bien así.
—¿Estás seguro?
—Sí…
—Vale… yo, bueno, iré a ducharme rápido — contestó Shoto, aún sin atreverse a mirarlo.
Caminó desnudo por la habitación, sin vergüenza. Deja a Izuku solo, no está huyendo, aunque sabe si lo está haciendo. Necesita pensar un poco antes de abrir la boca y embarrar aún más su mierda
Se mete bajo el chorro de agua helada, le pega directamente en el rostro. Pone su mente en blanco, al menos lo intenta, cuando llega a su mente la imagen de Midoriya retorciéndose debajo suyo.
Mierda, la he cagado en grande.
Pasa sus por su cabello, quitándoselos de la cara. Está frustrado y sinceramente, es consciente del caos en su moralidad y valores.
También en sus sentimientos.
Shoto haa probado a Midoriya, francamente se siente incapaz de volver a soltarlo. No ahora que lo ha sentido tan suyo, no cuando por fin siente que él le está mirando.
Gruñe de pura rabia para sí mismo.
Quizá, pueda encontrar una manera de arreglar las cosas… quizá pueda mantenerlo a su lado, recibiendo migajas, no le importa.
Quizá pueda permitirse ser egoísta…
Pero no es lo correcto.
Debe tomar una decisión y no tiene más tiempo para pensar.
Shoto toma una toalla y la anuda en su cintura. Se mira unos minutos al espejo antes de salir. La puerta de su habitación está abierta de par en par. Izuku le está esperando. Está vestido, casi tan pulcramente a cómo había llegado. Con ligeras arrugas en su camisa y el cabello más alborotado.
Se miraron a los ojos, de nuevo, en silencio, no es incómodo, pero tampoco le hace sentir la calidez que comparten
—Midoriya, yo… — logra decir, pero no puede continuar. Las palabras se esfuman, la garganta se hace nudos y no hay rastro de su voz; ni de sus pensamientos, se queda en blanco.
— Lo sé, Todoroki-kun. Sin compromisos, ¿Verdad? Solo amigos y ya está.
Los ojos de Izuku no titubean, es claro con lo que quiere, con lo que dice, no hay rastro de duda en su rostro
¿Es que no te importa?
¿Está es la única manera de estar contigo?
—Sí. Sin compromiso — responde, con tranquilidad, pero la lengua le pesa.
No es lo que quiere, Shoto.
—Debo irme, estaremos en contacto. Nos vemos, Todoroki-kun
Izuku se levanta y sale de la habitación, sin dignarse a mirar a Shoto, dejándolo estupefacto. Él no se mueve de su lugar y escucha la puerta principal cerrarse. Incluso logra captar un "Kacchan, voy a casa" un tanto juguetón.
Mierda.
No entiende como es que las cosas se le han ido de las manos. ¿Cómo es que había terminado siendo el compañero sexual de Midoriya porque quiere recibir migajas de él?
Vale, que le duele un poco pensar que no significó lo mismo pasa ambos.
Joder
Shoto comienza a comprender a Yaoyorozu.
Lo siento.
Extra.
— Tadaima, Kacchan. ¿Qué estás cocinando? — canturrea Izuku poniéndose atrás de Bakugou.
—¡¿Por qué hueles a sexo, Deku?!
Izuku da un paso hacia atrás, por prevención, y estira las manos, mostrando las palmas.
—¡Kacchan, te juro que no es lo que parece!
—¡¿LE DISTE LAS NALGAS A ESE IMBÉCIL?! ¡Te dije que arreglaras tu mierda, pero no así! Oi, ¿Por qué huyes, bastardo? ¡Tendrás que salir algún día de tu puta habitación!
