Chapter Text
Usuario 1303
Capítulo 2
¡¡Buenos días!! Su paquete ha sido actualizado y se le ofrecerá una experiencia AU genderswap, por favor elija si sólo su persona será afectada o desea que todo tengan un cambio de género.
La voz se coló en sus sueños, dentro de su mente y de su consciencia, pero su cansancio era infinitamente superior y sólo levantó una mano para tocar una de las opciones que la ventana que hizo pop en su sueño le ofrecía.
Eso no tenía sentido, esa voz no la había vuelto a escuchar desde que apareció en este lugar después de su muerte. Y pensaba que no la volvería a escuchar nunca más. Después de todo no lo había ayudado cuando no entendía nada de lo que sucedía y no podía entender qué pasaba con su familia o con el mismo Aemond. Pero bien, ya había pasado por aquello, ahora comprendía que esta realidad estaba bien hecha, no había dramas por un trono de hierro ni dragones volando por los cielos, ni su tío lo odiaba en lo absoluto.
El mayor drama era que debían mantener en bajo perfil su relación para no escandalizar a nadie, después de todo eso no había cambiado, el ser tío y sobrino con cierta diferencia de edad, pero siendo que ambos eran mayores de edad, no había mayor problema.
¡¡Muchas gracias por su selección!! El paquete será actualizado en unos minutos.
Lucerys se volvió a dormir sin prestar atención a nada, qué importaba, después de todo lo más importante era que estaba dormido al lado de Aemond. Los dos escaparon a un hotel en la playa, todo incluido sólo para adultos, él pagando absolutamente todo como siempre. Lo tenía tan consentido que podría acostumbrarse a esa buena vida. Sintió los brazos del mayor apretarse alrededor de su cuerpo y se olvidó de la voz y de lo que había dicho en cuestión de segundos.
Abrió los ojos y sintió ganas de orinar, como cualquier día en la mañana. Adormilado se levantó, moviendo el brazo de Aemond que estaba sobre su cintura, miró al mayor aun perdido en sus sueños y sonrió, se sentía tan feliz de estar viviendo aquello y no la miseria de saber a su familia en guerra por su culpa. Por su muerte.
Caminó hasta el baño sin encender la luz, había suficiente claridad entrando por la ventana para que no fuera necesario. Se bajó la ropa interior y cuando tomó su miembro para dirigirlo al inodoro, no había nada ahí.
Lucerys parpadeó un par de veces y miró su cuerpo desnudo de la cintura para abajo. No, no había nada ahí colgando entre sus piernas. Cerró los ojos de golpe, respiró profundo, porque tal vez seguía tan dormido que estaba alucinando o esto era un sueño tan vívido que creyó haber despertado.
Sólo que al abrir los ojos todo seguía igual.
¡¡Usuario 1303, nos alegra que esté probando la nueva actualización!! Si gusta leer el manual está estará disponible duranta las horas de inconsciencia para su comodidad.
- ¿Qué?
Lucerys se sienta en la taza, sigue mirando entre sus piernas, ni siquiera se atreva a tocarse, porque hay una mata de pelo oscuro y nada más. Por fortuna se acordó que tenía que orinar y estaba sentado en la taza, así que sólo pensó en orinar y sucedió, lo cual hizo que todo se volviera más real. Jamás había orinado en un sueño que él recordara.
Se levanta de golpe y siente como la orina escurre por su pierna.
-Ay no puede ser.
Toma un pedazo de papel higiénico para limpiarse, lo cual lo lleva al siguiente paso en su exploración de ese cuerpo desconocido. Sus dedos tocan y si, encuentra lo que anatómicamente debería estar ahí y casi siente que ha tocado algo hirviendo y sus dedos ahora queman.
Entonces da un paso y queda enfrente del espejo de medio cuerpo que hay detrás del lavabo. Lucerys se mira y no se reconoce. Parece más pequeño en estatura, tiene cabello largo con rizos bien definidos, unos labios mas gruesos y una nariz delgada que terminaba en punta.
-No es en serio, no puede ser.
Levanta la playera de Aemond, esa que le quedaba grande cuando se la puso como pijama y ahora parece que es enorme. Levanta un poco mirando su cintura, es tan delgadita. Un poco más y ve la sombra de sus pechos.
-Esto es ridículo.
Lucerys los descubre y no entiende, ha visto su cuerpo y parece pequeño, pero tiene ese pechos enormes y muy firmes, con pezones rosaditos y areolas levemente oscuras.
Se baja la playera de golpe y sube su ropa interior. No puede dejar que Aemond lo vea así y debe averiguar cómo desinstalar lo que sea que ha aceptado. La noche anterior estaban hablando, Aemond fantaseaba cómo serían si fueran mujeres y la descripción que le dio era muy similar a lo que veía en el espejo.
“Es una fijación con los pechos grandes, yo no la entiendo.”
Le había dicho a Aemond. Por el contrario, él había descrito a una posible versión femenina de Aemond casi como si describiera a una elfa. Alta, delgada, pechos pequeños, flexible, piernas largas y fuertes.
Pero no, Aemond quería pechotes y ahí estaba este cuerpo femenino con lo que el otro había pedido. Ah, claro, seguro había elegido que sólo él cambiara así que se había pedido de una Aemond toda bella y elegante.
Abre la puerta con cuidado y mira hacia la cama, pero Aemond no está ahí, de repente aparece frente a la puerta del baño y Lucerys la cierra de golpe algo asustado.
- ¿No vas a salir? Tengo que usar el baño.
-No…
Nada más escuchar su voz se tapó la boca con una mano.
-Lucerys, ¿estás bien? Suenas extraño.
“Mierda.”
Trata de pensar rápido, pero ¿qué puede lograr encerrado en el baño?
-Bien, me estás preocupando.
Aemond empuja la puerta y pues es una simple puerta común y corriente, cede ante la fuerza del mayor. Lucerys salta y se mete a la ducha, ahora sólo lo separa del otro una simple cortina.
- ¿Te estás ocultando? Lucerys, ¿estamos jugando?
“Ojalá.”
La simple cortina no serviría de nada, Aemond la abre de un solo movimiento y ahí está, ese cuerpo femenino en el que se siente totalmente inadecuado. Ahora debe prestar atención a esos momentos en sus sueños y no desecharlos sin pensar en las consecuencias.
- ¿Quién demonios eres?
En parte le agrada que Aemond no haya simplemente aceptado que se viera así, que le haya visto cambiar la expresión a una seria, a una desapegada, como la que le ve adoptar con todos los demás que no son Helaena o él mismo. Era su expresión adorable para los que él quería, no para todos los demás.
-Soy yo, ¿qué no es mega obvio lo que ha sucedido?
Bien, desde que vive en esta situación, desde que aceptó el haber muerto y reencarnado en una realidad hecha a la medida; se ha puesto a leer historias donde sucede eso mismo. Así que no es tan raro el que ahora viva este tipo de situación, aunque no le sea nada agradable.
-No puedes ser Lucerys.
- ¿Ah no? Sólo porque la pija desapareció y me crecieron estas cosas no significa que no sea yo.
Lucerys pone las manos en su cintura, sintiendo una desesperación difícil de explicar. Después de todo Aemond no tiene por qué entender lo que ha pasado, ni reconocerlo al primer vistazo.
-Ya, bien, no lo soy, no te compliques.
Trata de vestirse con su ropa, pero sus pantalones no suben por sus caderas. Que tontería, parecía tener una figura de reloj de arena, lo cual le desesperaba porque tendría que usar unos pants que de milagro había echado en la maleta. Luego desistió de cambiarse a una de sus playeras, porque le apretaban en el pecho, así que siguió con la enorme playera de Aemond. Se puso los tenis, guardó su cartera y decidió irse. Estaban a tres horas de su casa, pero bien, ya vería como salir de ahí.
Aemond no lo siguió. Pero es que ni siquiera creía que fuera él, no tendría por qué seguirlo.
Caminó fuera del resort captando las miradas de muchos, luego se fue por la carretera, el pueblo estaba a tres kilómetros, así que sólo tenía que apresurarse para buscar el camión de regreso a King’s Landing y listo. Luego pensaría en cómo entrar a su casa y evitar a su familia.
Un claxon lo hizo voltear, cuando fue tan insistente, se salió de la carretera para que pasara, pero el auto se detuvo a su lado. Era Aemond, se bajó del coche con su celular en la mano, Lucerys se da cuenta de que lo dejó en la cama en su apresurada carrera por salir de la habitación.
-Tu mano.
Le exige y Lucerys está a punto de negarse, pero lo hace y Aemond toma su dedo índice y con él, desbloquea el celular. Bien, sus huellas digitales son las mismas y eso es suficiente prueba, piensa él.
-Esto no tiene explicación lógica.
“Pues no, tampoco tiene explicación lógica el haber muerto y luego aparecer en una historia donde mi tío desea enterrarme, pero su miembro.”
-No la tiene, pero tarán, tu deseo se hizo realidad, así me veo como mujer, ¿te gusta?
Aemond no tiene palabras, solo lo toma de la mano para regresar al coche y una vez ahí, maneja hasta el hotel. Terminan en la habitación, sentados en la cama, sin hablar, ignorando el hecho de que no han desayunado y no saben ni cómo hablarse. A Aemond parece molestarle la voz de Lucerys, por lo que no le dirige la palabra y Lucerys siente que no es agradable no ser cómo es y tener otro cuerpo es demasiado fuera de lo normal.
Se queda dormido sin darse cuenta, sólo se recostó y se abrazó, las rodillas contra su pecho, sin pensar en nada.
Bienvenido al manual de uso de la actualización Genderswap, ¿qué tema desea consultar?
Lucerys, recordando que el manual estaría disponible dentro de su inconsciencia, se apresura a buscar lo que le interesa. “Desinstalar actualización.”
Usted ha selección Desinstalar, está acción será programa da para un horario entre 2 y 4 am, muchas gracias por consultar este manual.
Abrió los ojos y tenía a Aemond mirándolo fijamente, se sintió incomodo, pero entendía que el otro tuviera mucha curiosidad que ya no podía seguir ignorando.
-Bromeaba con lo de los pechos.
Lucerys se rio, aceptando que no tendría su risa de siempre, pero que la iba a recuperar en la madrugada.
-Ah bueno…
-Pero esto tiene ventajas.
Aemond lo interrumpe y cuando Lucerys escucha lo de “ventajas”, mira confuso al mayor.
-Podría hacerte un bebé, una niñita con tus rizos, con tus ojos.
Lucerys no encuentra eso gracioso, para nada gracioso y su muy amado novio no debería decirlo tan serio.
-Sería lo único que querría si fueras mujer, por lo otro me gusta tu cuerpo masculino, es sensual.
Gritaría ofendido, pero Aemond lo besa y siente cosas que normalmente no siente, como su cuerpo estremecerse por el simple contacto de sus labios o su mente pensando con antelación en lo que podría pasar si ese beso va más allá.
Un beso que parece una caricia a todo su ser y una promesa de mucho más.
-No, no, nada de eso.
-Lucerys, por favor.
- ¿Estás loco?
-Loco por ti.
Aemond lo convenció de una forma desconocida e injusta. Lucerys creía que en realidad lo había engañado o algo así, porque no debió aprovecharse de él de esa manera. Comenzó a acariciarle los pechos y Lucerys perdió la cabeza. No era tan sensible siendo hombre, pero en ese cuerpo una simple caricia en los pezones hacía que se tensara y sintiera cosquillas entre sus piernas. Después de que Aemond usara con cuidado sus dientes y luego chupara sus pechos, se sintió tan mojado que no entendía lo que pasaba.
Claro que el mayor no se detuvo, al verlo apretar sus piernas con fuerza supo que debía explorar ahí, volviendo la extraña situación en algo peor, algo más intolerable. Lucerys sintió la lengua de Aemond internarse en la humedad que bajaba de su vagina y sólo de pensar en tener vagina se asustó lo suficiente como para cerrar sus piernas sobre la cabeza de Aemond.
-Calma.
Le dijo, pero era imposible tener calma, no cuando Aemond buscaba otras formas de entrar en él, como si lo hiciera como normalmente lo harían, usando sus dedos para relajarlo. No servía del todo esta vez, sentirlo lo tensaba, lo hacía retorcerse porque todas las sensaciones eran extrañas e intensas, logrando que sólo con los dedos de Aemond Lucerys sintiera su cerebro explotar en una nube de placer.
Lo siguiente fue sentir a Aemond intentar entrar en él y en realidad fue igual de difícil pese a estar lubricado, sentía todo su ser temblar ante la intrusión.
-Respira.
Le dice, parece sencillo, después de todo es lo fisiológicamente adecuado, pero no lo es, su cuerpo lucha y no se relaja, aprieta la verga de Aemond como si no fuera a permitir que se moviera y opone resistencia.
-Lucerys…
Aemond se mueve, delicado al principio, después, parece que ha perdido el control. Lucerys siente acumularse varias veces la sensación del orgasmo, cuando pasó una tercera vez dejó de contar, era maravilloso poder volver a sentirlo mientras su novio seguía persiguiendo el suyo.
-Espera… no lo hagas… yo podría… ¡Aemond no quiero tener bebés!
El gemido de Aemond lo despertó. Estaba en su casa, en su cama y eran las 2 de la mañana. Se tocó el pecho y este era plano, luego se toco entre las piernas y ahí estaba lo que había perdido antes.
Junto a él su celular en una página donde leía historias, justo la que había estado viendo antes de caer dormido era sobre el protagonista en una realidad donde era una chica y acababa embarazada de su crush que siendo hombre no le hacía el más mínimo caso, pero como mujer no la dejaba en paz en busca de encuentros sexuales.
Había sido un sueño.
Se recostó de nuevo en su almohada y tras unos minutos estaba ya dormido.
“Usuario 1303, hemos detectado una solicitud para cambio de su paquete de realidad, ¿desea actualizar a una versión femenina?”
La ventana apareció frente a su ser inconsciente.
Del lado derecho un botón en verde que decía SÍ.
Del lado izquierdo un botón en rojo que decía NO.
Rápidamente seleccionó el NO.
