Chapter Text
❝Cuando la vida da cambios (buenos)❞
Los desastres naturales se habían vuelto noticias que predominaban en todo Mobius, varías localidades habían reportado alertas sísmicas, actividades volcánicas, tornados e inclusive tsunamis. Todo era un descontrol, la gente estaba desesperada en buscar refugio pues en la semana anterior y en la que iba se había reportado más de 1500 pérdidas de hogar por derrumbes e inundaciones, varios habían quedado damnificados y con pérdidas. Este año, para todo Mobius era una pesadilla.
—¿¡Hay alguien aquí!? —la voz de Sonic creo un eco en el lugar que parecía estar totalmente abandonado. Cosas viejas y sucias tiradas por doquier, el suelo hecho barro y hojas secas pegadas por la humedad. Había un ambiente totalmente frígido, era imposible que alguien estuviera aquí.
—¿Algún sobreviviente? —Shadow apareció detrás del azul que inspeccionaba con la mirada antes de entrar. Negó, en esta casa no parecía haber alguno, tal vez pudieron salir de esta con suerte.
—No, pero esta es una de las únicas casas de pie, quizás alguien lo utilizo como refugio. Probablemente, esté escondido, lo mejor sería ir a ver —volteó su rostro a un lado para poder ver al bicolor. Shadow asintió de acuerdo a su idea.
Los dos ingresaron a la gélida casa, cada uno se fue por su lado en busca de alguna presencia. El hogar constaba de dos pisos, y sorprendentemente aún seguía intacta a pesar del gran terremoto que sacudió todo el lugar. Sonic subió dejando a Shadow investigar en la primera planta en cada rincón que se encontrará; sus esmeraldas recorrieron cada punto y esquina, echo vistazos a las habitaciones que se cruzaba. Arriba hacía demasiado frío que abajo, el aire que entraba por las ventanas rotas e impactaba en su cuerpo lo erizó por completo. No parecía haber señal de vida, y dudaba mucho de que Shadow hubiera encontrado alguna.
Visualizó en uno de los cuartos del final de pasillo que había una cama empolvada y sucia, y arriba del colchón yacía una maleta negra. La idea de que quienes vivan acá salieron a tiempo antes del desastre era cada más acertada, o eso esperaba. Dio unos pasos hasta atrás y ya dispuesto a irse de la segunda planta, un sonido lo detuvo.
Sollozos, unos muy ligeros.
Sus orejas se alzaron y movieron en busca de lugar proveniente de esos pequeños ruidos. De pronto, los sollozos se tornaron en llantos débiles; corrió lo más rápido hasta la habitación donde parecía prevalecer los lloriqueos. Volvió hacia aquella habitación, justo donde la maleta se encontraba arriba de la cama. Sus pasos apresurados llegaron hasta lugar, y con mucho miedo de encontrarse con lo pensando, abrió la tapa que cubría el interior de la maleta negra.
—Mierda —musitó, sus pelos se pusieron de punta al ver el interior—. ¡Shadow! —gritó, y enseguida el llanto ahogado se volvió un grito agudo e infantil.
Shadow llegó hasta Sonic tan pronto lo escucho, había oído el tono desesperado que su esposo emergía, y con miedo de que corriera en peligro, corrió lo más rápido hasta donde el cobalto. Cuando llegó, logró ver como la mirada de Sonic era tan preocupante y sobre todo lastimero, se puso a un lado del héroe, y cuando vio lo que contenía aquella maleta, entendió todo.
Un pequeño bebé estaba recostado entre sábanas afelpadas con unas prendas empolvadas y descuidadas. Era una niña, podía notarlo por las largas pestañas y el llanto que la pequeña bebé soltaba. Era una pena tener que encontrar a una criatura de esta forma tan desgarradora, era impresionante que aún siguiera viva a pesar de las pésimas circunstancias en las que estaba y el riesgo de estar en este hogar. Ninguno de los dos quería imaginarse la desesperación de la bebé y el hambre que padecía.
—Debemos llevarla rápido al médico, puede estar enferma con el pésimo clima qué hay aquí —habló Sonic, no lo pensó mucho y tomo a la bebé con todo y sus sábanas entre sus brazos. Miró fijamente al escarlata, los dos estaban devastados por la escena.
—Avisaré de un sobreviviente.
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Sus pies no dejaban de moverse creando un ruido por la suela de sus zapatos rechinando con el suelo. De no ser por sus guantes, estaba seguro de que ahora se estaría mordiendo las uñas de los nervios. Busco a Shadow con la mirada, este estaba recargado en una pared contra su espalda, brazos cruzados y ojos perdidos en el suelo de la habitación.
—Buenas noticias —los dos casi saltaron de sus lugares cuando escucharon a la erizo rosada llegar junto a ellos, Amy se encontraba muy sonriente, eso era bueno—. La bebé está bien, afortunadamente sus exámenes salieron intactos, no tiene ningún problema respiratorio o interno, eso es perfecto —escucharla fue una grata sorpresa, Sonic sonrío y su pie nervioso dejó de moverse—. Pero hemos investigado sobre los recientes reportes de desaparecidos y nadie ha reportado una conejita lavanda de 4 meses, ni siquiera hay registro de su existencia —finalizó mirando hacia ambos erizos consecutivamente.
Shadow y Sonic se encontraron con la mirada, de nuevo esa preocupación se asomó por sus rostros. La pequeñita era huérfana, era todo un milagro que saliera intacta.
—La bebé será trasladada a un orfanato del gobierno, ahí ellos podrán cuidar de ella.
Ellos no dejaban de verse aun si la rosácea seguía hablando. La comunicación con sus miradas era suficiente para entenderse mutuamente, no hacía falta de palabras cuando los dos parecían sentir y pensar lo mismo. Shadow rompió con el contacto visual y dirigió su mirada hacia la fémina, dispuesto a hablar.
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Los aplausos se oyeron por todo el lugar, las sonrisas de ambos resplandecían totalmente, y sus ojos brillaban mientras miraban hacia abajo. Fue mucho más pronto de lo que ambos pudieron imaginarse, pero estaban seguros de que este día iba a llegar tarde o temprano; después de largas conversaciones con respecto al tema ambos accedieron a la idea, por lo tanto no fue ningún problema en pensarlo.
—¿Estoy soñando, o en serio estos dos ya son papás? —Tails ladeó la cabeza para ser escuchado por Amy entre los aplausos que todos emitían.
—Podría decirte que es un sueño, pero realmente está sucediendo, ambos ya son padres —respondió muy sonriente la erizo.
Estaba feliz, aunque si había sido una gran sorpresa cuando Shadow le preguntó acerca de adoptarla. Había imaginado en un futuro muy lejano a esos dos como padres, pero no creyó que ese futuro no era tan lejano y que ahora estaban viviendo en ese futuro. Fue lindo ver a ese par sonriendo y mirando con tanta ilusión a la pequeña conejo que dormía plácidamente en su portabebés.
Los dos erizos alzaron la mirada logrando fijar sus orbes con el otro, esas sonrisas nunca desaparecieron de sus rostros. La manera en la que se miraban a ver transmitía tantas emociones que contenían en su ser, una gran ola gozosa se apoderó de ellos al darse cuenta del punto que habían llegado. Miles de recuerdos pasaron en sus mentes, desde aquel día que se conocieron, esos “extraños” sentimientos que no era más que enamoramiento, de su primer beso, de su primera cita, de las peleas que se transformaron en un lazo formidable y esos momentos inolvidables.
Habían llegado tan lejos sin darse cuenta.
Y estaban muy orgullosos de ellos mismos.
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Esto era completamente nuevo, algo muy desconocido y una experiencia nunca vivida. Ahora entendían las veces que Rouge y Knuckles se quejaban por la poca falta de sueño debido a los llantos en plena madrugada. Pero en su caso era justificable, su ahora hija tenía problemas para dormir en la oscuridad, y no solo eso, con el más mínimo ruido se despertaba con tanta facilidad. Probablemente se debía a un trauma que generó.
Lo bueno es que al menos Sonic era el retirado de los dos, así que no le afectaba del todo tener que desvelarse en arrullar a su hija y dejar a Shadow dormir, alguien tenía que proveer en el hogar y quien más que el mismísimo Shadow.
—Ve a dormir, yo me quedaré con ella.
Y el Rey de Roma llegó de la nada, Sonic negó con la cabeza mientras seguía meciendo con sus brazos y silbaba suavemente para ayudar a dormir a la pequeña. Se supone que debería de estar en su quinto sueño.
—Tú ve a dormir, eres el que tiene que levantarse temprano —comentó en voz baja sin la intención de despertar a la criatura que comenzaba adormecerse.
—Es cierto, pero ahora también tengo mi responsabilidad como padre y no puedo dejarte asumir todo el papel —camino hasta Sonic. Él hablaba en serio, ahora tenía una responsabilidad que cumplir, no era justo que Sonic hiciera todo solo porque él era el que tenía más “tiempo libre”.
Con mucho cuidado tomo a la bebé quitándola de los brazos a Sonic, el azul sintió un alivio cuando sus brazos cayeron y la sangre comenzó a circular. En estas semanas la niña había ganado mucho peso, algo bueno a decir verdad. Ella hizo un pequeño quejido cuando cambio de brazos y soltó un ligero suspiro, fue bastante tierno escucharla y más aún verla relajarse.
—¿Has tratado de apagarle las luces estando con ella? —preguntó el híbrido, mirando a Sonic después de unos segundos de apreciar a la conejita.
—Lo he hecho, pero prefiere dormir con las luces encendidas. ¿No crees que sería mejor cambiar su cuna a nuestra habitación? La pediatra dijo que un bebé puede conciliar el sueño a los 4 meses, pero ella es un caso diferente sabiendo de su problema —Shadow escuchó muy atento a las palabras del héroe, sin duda había estado investigando mucho con respecto a la crianza de un hijo. Asentó en silencio, el experto mandaba.
—Mañana en la mañana lo cambió, ahora ve a dormir —ordenó nuevamente ganándose una media sonrisa de su pareja.
—Si insistes —palpó el hombro del rayado, antes de irse tuvo la necesidad de hablar: —En caso de que necesites algo no te preocupes en despertarme —finalizó guiñando un ojo y dejando a Shadow a solas con la cría.
En su momento de soledad, apreció el pequeño cuerpo que reposaba entre sus brazos meciéndola con tanta delicadeza. Miró sus lindas orejas en desarrollo, sus largas pestañas y esas mejillas regordetas en un tono similar que las de Sonic; sus labios rosados soltaban diminutos suspiros y ruidos que demostraban la gran comodidad que sentía. Era tan linda, una nena muy preciosa.
Esa linda sensación comenzó a tomar más fortaleza aumentando cada vez esa calidez que abrazaba su corazón enternecido. Ella ahora era su hija, su pequeña Merly. Tenía la oportunidad de brindarle amor, aprendizajes y protección a un ser; y estaba dispuesto a dárselo sin dudar. Ahora él junto a Sonic formaban ya una familia.
¿Y cuánto tuvo que pasar para conseguirla?
Quizás unos 6 años después de la primera charla sobre hijos. Rouge tenía razón, la vida daba cambios y tomaba su rumbo.
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—¿Quién es una linda bebé?… ¡Tú lo eres! —los dedos de Amy se movían en el diminuto estómago de la infanta con mucho cuidado. Escucho unos balbuceos que podían asimilarse a risas de la dulce Mery, su primer diminutivo de cariño.
Mientras ella continuaba distrayendo a su sobrina en la segunda planta del hogar, en la primera estaban dos erizos discutiendo un tema muy importante, demasiado si uno se ponía en sus zapatos.
—Piedra, papel, o tijera —tararearon en unísono y jugaban con sus manos. Shadow mostró el puño cerrado y Sonic levanto dos dedos en el aire. Piedra le ganaba a tijera.
—¡Maldita sea! —Sonic elevó la voz y arrugó la nariz, había perdido después de casi cinco rondas en las cuales nunca tuvo la ventaja.
—¡Lenguaje! —desde arriba los dos oyeron el regaño de Rose, la cual ignoraron.
—Las cosas son así, faker, tienes que aceptar la derrota.
Sonic soltó un gruñido, no le parecía justo estar en esta situación y que ese erizo rayado estuviera de lo más tranquilo. Si estuviera en esta situación no estaría tan contento.
—¡No es justo! —resopló—. ¡Tú te quedas con tu motocicleta y yo tengo que cambiar mi deportivo por una camioneta familiar! —unió sus cejas frunciéndolas, el enojo era evidente y eso era algo gracioso de ver para Shadow.
—¿Y qué esperabas? ¿Qué cambiará a mi nena por un triciclo?
—Esa comparación es exactamente la misma que cambiar mi deportivo por una minivan.
Eso era cierto, pero el azul había perdido, así que eso ya no era su asunto.
—Ve el lado bueno, puedes escoger tu la camioneta —Shadow se encogió de hombros mostrando una de sus sonrisas más burlonas.
A Sonic no le quedó de otra que solo refunfuñar y guardarse unas cuantas maldiciones para sí mismo, tampoco quería que Amy lo regañara por las barbaridades que estaban a punta de lengua.
Ese mismo día, el velocista cambió su apreciado deportivo a la agencia por una camioneta familiar. Le tomo demasiado tiempo escoger una y conformarse con un Jeep último modelo. Esa amarga sensación no lo dejaba estar a gusto mientras probaba de cada camioneta sin tener que maldecir por lo bajo, la única cosa material que tenía y le gustaba mucho se había ido.
—Ten mucho cuidado con levantar sus piernas, álzala con mucho cuidado y deslizas el pañal por debajo.
Obedeció a cada indicación que el equidna le daba, después de todo era el que tenía más experiencia en esto, pues Rouge no siempre cambiaba los pañales de su hija, y mucho menos cuando ella hacía del dos.
—El pañal tiene que quedar a la altura de su ombligo —señaló la parte del pañal. Shadow siguió sus consejos. Agradecía de que Knuckles se tomara el tiempo de explicarle, pero ojalá estuviera ese erizo veloz aquí para tomar de las lecciones.
—Knuckles, cielo, ¿dónde dejaste las mamilas? —Rouge se asomó hasta la habitación donde estaban los dos hombres interrumpiendo las clases que el rojo le brindaba al ébano.
—Seguramente lo dejaste en el auto, te dije que lo bajarás. Bien, ahora solo pegas la tiras de las esquinas.
La albina rodó los ojos, su amado era un hombre muy atento, hablando irónicamente. Bajo las escaleras del hogar ajeno y echo un vistazo a su hija que jugaba en el suelo de la sala mientras veía esas caricaturas coloridas que tanto le gustaban. Abrió la puerta principal, pegó un brinco cuando escucho un claxon sonar tan cerca de ella. El querido héroe había llegado a su hogar y con nuevo auto, uno muy elegante y brillante de lo nuevo. Sonic se estacionó en la entrada de su casa y bajo las ventanas para sacar su cabeza.
—¡Qué onda, Ro!
—Hey, Blue. ¿Nuevo auto, eh? —Sonic respondió con un resoplido, acordarse era tan doloroso.
—Desgraciadamente.
Shadow al escuchar en sonido claxon, se acercó hasta el balcón para poder ver el escenario que se presentaba frente a sus ojos. Un jeep negro estaba estacionado delante de su hogar con un erizo asomando su cabeza y platicando con cara larga con la agente. Ese bastardo lo había hecho, ahora ya no le parecía gracioso sabiendo que Sonic tomo fuerza de voluntad para cambiar su amado deportivo. En algún futuro se lo recompensaría, claro que tendría que esperar a que Mery cumpliera sus 18 años.
Knuckles chifló desde el balcón capturando la atención del par que estaba abajo.
—¡Nunca creí llegar a verte de esa forma! —comentó el equidna a voz alzada y burlón.
—¡Pues acostúmbrate porque desde ahora soy Sonic alias el mejor padre! —y sin pensarlo tocó nuevamente el claxon, fue un impulso que hizo tener la necesidad de tocarlo.
Dos llantos estruendosos comenzaron a escucharse por toda la casa, incluso desde afuera. Los dos hombres que estaban arriba miraron al culpable de Sonic por hacer tanta bulla y asustar a las niñas.
—¡Genial, has hecho llorar a dos bebés! —su amigo el equidna le reclamó mientras se apartaba del balcón y soltaba resoplidos cansados. Gracias a ese estrepitoso erizo ahora tenía que consolar a su hija.
El melocotón apretó los labios y comentó con un tono culposo: —¡Perdón, mi error! —Shadow puso sus ojos en blanco y entró a la habitación para calmar a Mery.
Rouge lo miró con una de esas típicas sonrisas que tenía desde siempre, se asomó para ver el interior del vehículo y aspirar el olor a nuevo que la camioneta tenía—. ¿El asiento se acuesta? —inspeccionó con la mirada cada espacio del auto.
—Oh sí, mira —el cobalto apretó un botón y su asiento comenzó a recostarse como si fuese una especie de cama—. Escogí este porque es muy cómodo para dormir.
—Que envidia, me hace falta uno así para dormir en las noches y descansar de los llantos madrugadores.
—Vaya que sí, pero no le digas a Shadow —señaló con su índice a la mujer, ella hizo un gesto dando entender que mantendrá la boca cerrada.
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Aprecio minuciosamente los orbes ámbares de su preciosa hija, tenía unos enormes ojos que lo acompañaban de esas gigantescas pestañas. Estaba muy despierta el día de hoy, podría jurar que era la primera vez que la veía tan despierta.
—Mery, que lindos ojos tienes —acaricio sutilmente la cabeza de la conejita lavanda, para ser una bebé de casi 5 meses su pelo comenzaba a ser abundante. Jugó con el mechón de cabello que comenzaba a formarse en ondas—. Wow, no me digas que serás ondulada —como respuesta recibió un balbuceo y movimientos entusiastas de sus brazos y piernas, sonrió al verla—. Cuando seas grande y tu cabello crezca cuidaremos muy bien de él, definiremos tus ondas y haremos que tu pelo brille tanto que haga resplandecer todo tu lindo rostro…
Shadow había terminado de bañarse y de alistarse para poder irse a dormir, pero cuando escucho la voz de Sonic en un tono muy dulce casi sonoro y conmovido aligeró sus pasos para acercarse hasta la entrada de la habitación. El héroe estaba más distraído con Mery que no noto la presencia de Shadow quien lo observaba en su dulce momento con su hija.
—Te compraremos demasiados juguetes y te llevaremos a visitar cada lugar de Mobius, solo esperemos que papá deje de trabajar para ese entonces.
Fue una escena diferente de ver, no estaba acostumbrado a ver a Sonic de ese modo, hablando con tanta energía y sonriendo tan alegre. El cuerpo del azulino estaba recostado boca abajo sobre la cama, por lo que sus piernas que se movían en el aire se movían con entusiasmo así mismo como su cola que no dejaba de moverse. No quería interrumpir el lindo momento de Sonic con la bebé, pero tenía muchas ganas de acurrucarse con ellos y ser parte de ese momento también. Caminó hasta llegar a la cama y se recostó casi encima de Sonic rodeando con sus brazos el pecho de su pareja.
—Te ves tan bien siendo papá —beso el hombro del erizo veloz.
—Menos mal, pensé que me vería como Scourge, con un bigote disparejo y una panza de embarazada —Shadow río suavemente mientras recordaba a ese erizo mencionado—. A él si le sentó muy mal el papel de papá —Sonic siguió burlándose mientras jugaba con Mery.
—Uh hum —Shadow pensaba igual sin duda alguna.
Sonic vio a su amado, estaba muy feliz de pasar estos momentos a su lado, tenía la fortuna de tener a un buen hombre con él. Shadow había cambiado bastante, aún recordaba cómo le costaba tanto dar afecto y ahora era todo tan diferente, el azabache era de los primeros en buscar del afecto mediante abrazos, besos y palabras lindas. Acercó su cara y dio un corto beso en los labios del moreno el cual fue correspondido casi de inmediato.
Todo era lindo, esto era muy lindo.
De no ser porque de pronto se escuchó unos curiosos sonidos provenir de la infanta. Flatulencias y unos cuantos quejidos, la mirada de ambos lentamente se fue hasta la niña.
—Te toca —casi hablaron a la vez, pero lastimosamente Shadow había sido el primero en hablar.
—¡No es justo!
—La vida tampoco, ahora cámbiala si no quieres que su caca llegue hasta su espalda.
—¡Qué asco!
La vida daba cambios, y afortunadamente estos habían sido buenos.
