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El sonido del televisor habitaba en todo el lugar, aquel programa había apoderado las miradas de ambos erizos, una serie muy melancólica pero a la vez muy buena, le podían dar una calificación de diez por el hecho de transmitir las emociones como se debía.
—¿Te imaginas tener hermanos? —preguntó la rosada mirando hacia su acompañante con una sonrisa.
Imaginarse el hecho de tener un hermano mayor o menor le hacía sentir cálidamente bien, ojalá hubiese tenido hermanos.
—No —respondió a secas el azabache, ignorando la mirada que tenía sobre él.
Amy soltó un suspiro burlón, se había olvidado.
—Es verdad, tú eres… —Shadow miró hacia ella, en espera de sus dichosas palabras—. Peculiar —sonrió, mientras deslizaba su mirada de nuevo hasta la pantalla.
Cualquier cosa que haya dicho, si este se ofendía, era su problema, ella trató de no decirlo tan directo.
—Creo que la mayoría de nosotros somos los únicos —siguió mencionado la chica—. Oh no, error —calló unos segundos para recordar bien—. Sonic tiene hermanos.
La realidad había caído en Shadow, no recordaba para nada ese dato de su pareja, y si Amy no se lo recordaba, lo más seguro es que jamás lo hubiese recordado él. Además, Sonic no era hablar mucho de ellos, parecía que hasta él mismo se habían olvidado por completo de la existencia de sus hermanos, algo muy extraño de pensar pues que aquel erizo azul se olvidara de las personas como que no era parte de su forma de ser, ¡y menos de sus hermanos!
—Sospechoso —murmuró, había pensando en voz alta, Amy miró a verlo con rareza, no había entendido la razón de su comentario.
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Prestaba suma atención a todo lo que decía Sonic, debía admitirlo, ese erizo era muy bueno para dar discursos, al parecer lo llevaba en la sangre, porque claro, era un héroe y un héroe debe ser bueno para los discursos motivacionales.
—Y escucha mis agradecimientos, creo que esto es lo mejor de todo —carraspeó un poco, y continúo—. Agradezco profundamente a todas las personas que están para mi, a ellos les debo mucho, a mi pareja Shadow —el mencionado rodó los ojos y sonrió—, a mis queridos amigos, Tails, Amy y Knuckles, y a todos los demás que sí los llego a mencionar podría tardar una hora más, a mis fans, y sobre todo a mi, ¡eso Sonic! —el híbrido negó varias veces de vacile junto con su sonrisa.
Algo común de ese erizo.
—Y es todo, ¿qué tal? —el melocotón sonrío esperando la crítica de su pareja.
Sin embargo, Shadow sabía que algo faltaba entre sus agradecimientos, más bien a unos en especial.
—Suena a algo que dirías —contestó—. Pero, ¿qué hay de tus hermanos? —preguntó cómo si nada.
La sonrisa de Sonic comenzó a borrarse lentamente, esa pregunta lo había dejado helado, nunca creyó que aquello saldría de boca del moreno. Shadow se percató de su repentina reacción, y solo le surgió una duda.
¿Qué demonios pasaba?
—Ehm, ¿mis hermanos? —los nervios eran tan notorios en él, que era imposible de ocultarlos.
—Digo, es tu familia después de todo, ¿no con ellos empezaste tu carrera de héroe? —preguntó con curiosidad por la respuesta que le daría—. Amy me contó que tus primeras aventuras fueron con ellos —aquella erizo, debió suponerlo.
—Sí, es solo que —se rasco la nuca, no había forma alguna de invadir este tema—, casi no habló con ellos, o sea de vez en cuando, pero recientemente cada quien ha tomado su rumbo y pues… —Shadow arqueó una ceja—. Lo que trató de decir es que estos agradecimientos son de ahora.
¿Se estaba dando a entender?, esperaba que sí porque realmente le estaba costando tanto tener que escoger las palabras sin tener que verse como un… mal hermano.
—Sonic, ellos notarán que no los pusiste en tus agradecimientos, y que preferiste ponerte a ti mismo que a ellos —tronó la lengua, este ónix solo estaba haciendo que se sintiera peor.
—No creo que se den cuenta, no seas exagerado —desvío su mirada de él, no quería ver sus ojos carmín juzgándolo.
Shadow se cruzo de brazos—. Estarás en televisión internacional, literalmente te pondrán doblaje en distintos idiomas —calló unos segundos, acto que recibió la atención de nuevo del héroe—. Por supuesto que se darán cuenta —Sonic rodó los ojos.
¡Tenía razón, eso era lo peor de todo!
Pero, ¿quería aceptarlo?
¡NUNCA!
—Como sea, mejor práctico mi discurso, no quiero pasar vergüenza en televisión internacional —se dio la media vuelta con ayuda de sus talones; era mejor ignorar el raciocinio y mejor se iba por la terquedad.
Shadow no emitió palabra alguna, mejor dejaba que se fuera, sabía que tarde o temprano le caería la razón a Sonic, a veces la vida te lo hacía demostrar a las malas, o buenas.
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Ya se le estaba haciendo costumbre quedarse en casa de Sonic, hacia de todo ahí, comer, bañarse e incluso dormir. Para él era más cómodo estar en casa ajena que en su propio hogar.
—¡MIERDA!
Dejó de planchar sus sábanas, aquel grito lo había alarmado; sus orejas estaba alertas, tenía que asegurarse de si realmente era emergencia o simplemente Sonic haciendo se las suyas. No tardó mucho para comenzar a oír los pasos de este caminar con tanta brusquedad hacia su habitación —la cual se encontraba ahí—. Vio al cobalto asomarse, su rostro estaba más que helado, como si hubiera visto un fantasma.
—Sonia me mando mensaje —hasta la voz se le notaba tan sorpresivo.
—¿Tu hermana?
El melocotón mostró su celular, poniendo casi la pantalla sobre su cara, tuvo que alejarse un poco para poder ver lo que le estaba mostrando.
“Sonic, mañana llegaremos a la ciudad, espero que nos recibas con mucho amor, atentamente tu hermana, Manic y Marshall.”
Los ojos carmín se desplazaron hasta los del cobalto, ahora entendía su terror a flor de piel. Sus hermanos vendrían a visitarlo.
—¿Quién es Marshall? —preguntó el bicolor.
—¡NO TENGO NI IDEA!
Debía de calmarlo, estaba entrando en pánico por algo en el cual no debería de estarlo, a menos que tuviera razones, pero es que ni sabía la razón de por qué se encontraba así por la visita de sus hermanos.
—A ver, relájate —Shadow dejó su quehacer para acercarse más al azul, que ya estaba por entrar en un ataque de pánico—. Solo vendrán un rato y es todo, no veo cuál es el problema —sujeto a Sonic de sus hombros.
—¡Shadow, no lo entiendes! —no, claro que no lo entendía—. ¡Sonia y Manic vendrán! —no, menos entendía la situación.
—Explícame por qué eso sería malo —Sonic suspiro, se apartó de su agarre y decidió sentarse en una esquina de su cama, cabizbaja.
Tal vez si contaba todo lo que le frustraba a Shadow, se podría sentir mejor, el desahogó podría funcionar para que se pudiera calmar. Sintió un peso a su lado, Shadow se había sentando a lado de él.
—Hace unos años, los tres nos reunimos pues yo al ya tener la mayoría de edad podría estar involucrado en las cosas legales, ya sabes, el testamento de mi madre —Shadow miraba atentamente al chico—. Hubieron algunos malentendidos ese día y pues desde ese día todos tomamos caminos distintos y nuestros contacto disminuyó más —sus ojos esmeralda se encontraron con los del bicolor—. Ya han pasado varios años que ninguno de los tres ha entablado una conversación como antes sin sentirse incómodo.
—¿Temes que sea incómodo su visita? —el azul ladeó su cabeza, pensando un poco sobre ello.
—Es probable, pero también sentir que ya nada puede ser como antes —resopló, dejando salir toda su frustración acumulada.
—Nunca sabrás hasta que ellos lleguen, para aclarar las cosas hay que hablarlas — nuevamente tenía razón—. Además, tu hermano Manic se encuentra con tu hermana, ¿no crees que eso suena como un avance para buscar arreglar las cosas? —la mano de Shadow se posó en una de sus piernas, consolándolo por mediante el contacto físico.
—Sí, tal vez tengas razón —los dos ahora se veían, una sonrisa apareció en el rostro del cobalto.
Realmente que sería sin ese erizo.
—¿Estarás conmigo cuando ellos lleguen? —preguntó dócilmente.
Trató de no hacer un mohín lleno de disgusto, ahora era responsabilidad de él ser un buen novio, por mucho que a veces le llegara a pesar.
—Siempre estaré contigo —sonrió, eso hizo sentir mucho más tranquilo al velocista.
Apoyo, eso era lo que necesitaba.
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—Uy, ¿no te encuentras emocionado, Shadow? —el mencionado sintió cómo sus caderas eran empujadas con las caderas de Rose.
Llevaba casi media hora haciéndole burlas y chistes sobre “presentarse a la familia”, y en parte así era, conocería por primera vez a los hermanos de Sonic y ellos a él, solo esperaba que la situación no fuera más incómoda de lo que ya sería.
—¿Ya tienes listo todo? —preguntó, tratando de evadir todas las bromas de aquella mujer.
—Así es, ya preparé el puré de papas —señaló aquel recipiente que tenía enfrente—, el pollo en salsa de chipotle —señaló el gran plato con aquella comida—, y no olvidarnos del pastel de chocolate que hice como postre, así que sí, todo listo —apoyo ambas manos sobre sus caderas.
Shadow —el encargado de inspeccionar que todo estuviera en orden— asintió, trataba de ayudar a Sonic, mientras el estaba pendiente de que todo saliera bien para la cena, aquel azul se encontraba en el baño hablando consigo mismo, o como diría él: una intervención personal.
—De acuerdo, muchas gracias Rose, ahora largo —la rosada puso los ojos en blanco, después de todo lo que hacía por ambos, ¿así la trababan?
—Sí, sí, ya me iba de todas formas —se dio la vuelta y comenzó a caminar hasta la puerta para poder irse después.
Sonic llevaba más de 15 minutos hablando consigo mismo, y se supone que los invitados llegarían en cuestión de minutos, quizás eso lo tenía aún más nervioso.
—¡Sonic! —gritó lo suficiente para ser escuchado desde la planta de arriba.
—¡Ya bajaré, lo juro! —recibió una repuesta que por supuesto que no era nada honesta, llevaba diciéndole eso desde hace ya 10 minutos, y no bajaba.
—¡Apúrate, que de seguro ya están por llegar!
Sonic cerró los ojos, tenía la cabeza gacha, sus pensamientos estaban remordiéndolo cada vez más, y comenzaba a sentirse como el peor hermano de todos. ¿Cómo le haría para retomar sus hermandad como antes?
¡Ding dong!
—Carajo —murmuró, los nervios invadieron de pies a cabeza.
—¡Sonic! —debía de bajar, no podía dejar que Shadow hiciera todo, además debía de presentarlo adecuadamente a sus hermanos; ellos aún no sabían de su relación con aquel erizo.
—¡Bajo ahora mismo! —usó su super velocidad para llegar hasta donde Shadow—. Aquí estoy —sonrió mirando al carmín.
Estaba enfrente de aquella puerta, sólo debía de abrir, y dejar que pasara todo lo que tuviera que pasar.
—Todo estará bien —la voz del ébano le sirvió para tomar valor, y abrir la puerta.
Ahí estaban, Sonia y Manic, y un tal zorro a lado suyo.
—¡Sonic! —Sonia fue la primera en lanzarse encima de él abrazándolo de forma repentina.
—Hola Sonic —Manic fue el segundo en acercarse hasta el y palpar su hombro en modo de saludo.
Hacia mucho que no se veían, y era evidente. El azul al sentir como sus hermanos lo saludaron muy amorosamente supo que quizás no todo era como el se había imaginado de forma exagerada. Shadow miró al zorro que parecía cohibido, tanto que ni siquiera entraba a la casa por mas espacio que hubiera, ¿quién era ese?
—Hola —decidió saludar, tenía que ser cortés el día de hoy.
Aquel tipo solo sonrió y saludó con su mano, en serio que era un hombre tímido.
—Oh, es verdad —Sonic se distanció un poco de sus hermanos, y caminó justo a lado del bicolor, lo sostuvo de su hombro—. Él es Shadow —era momento de decirlo—, mi pareja.
La mirada de ambos erizos se fueron hasta él, estaban sorprendidos era verdad, pero más que nada estaban felices de saber que su hermanito tenía un novio.
—Vaya Sonic, pensamos que te quedarías soltero toda tu vida, alma libre —vaciló la chica soltando unos leves codazos hacia el melocotón—. Mira Marshall, Sonic ya le ganó a Manic —señaló al erizo verde que tenía a su lado, recibiendo un resoplido de fastidio de parte del él.
Shadow y Sonic miraron a verse entre sí por unos segundos y después deslizar su vista hasta aquel zorro, que al parecer era aquel Marshall del cual no tenían idea de quién era.
—Sonic —le llamó la rosada—. Él es Marshall, mi esposo —los orbes verdes casi se salían de su lugar.
¿Esposo? ¿Desde cuando se casó y por qué no supo?
—¿¡Esposo!? —su tono de sorpresa hizo poner nervioso a Marshall.
—Sonia se casó en secreto, yo igual reaccioné de la misma forma cuando supe —comentó el verde desinteresado del momento.
—Oh pues —Sonic miró al zorro, ¿que debía de decir? —, ¿bienvenido a la familia? —sonrío forzadamente mostrando dientes. Sonia plantó un leve codazo a su amado, haciéndolo reaccionar de su estado nervioso.
—E-eh, gra-gracias —un tipo muy nervioso y tímido, no había duda alguna.
—Al menos Marshall ya tiene un compañero —mencionó Sonia dirigiéndose a Shadow—. Otro cuñado mejor dicho —bromeó, Shadow solo se limitó a sonreír a pesar de que su sonrisa fuera la más falsa.
Un silencio incómodo comenzó a aparecer, alarmando por completo al azul, mejor ponía en movimiento todo antes de que las cosas salieran muy raras y demasiado incómodas.
—Vengan, la cena ya lista —invitó a pasar a sus hermanos y su cuñado hasta el comedor.
Todos aceptaron y caminaron rumbo al lugar, Sonic cerró la puerta y antes de ir con ellos le dirigió una mirada a Shadow, buscando más apoyo en él, el rayado levantó su pulgar, suficiente para saber que todo estaba yendo particularmente bien.
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No, nada estaba yendo bien.
Apenas se sentaron y se sirvieron de la comida que Amy había hecho, todos se quedaron extremadamente callados, algo que no vio venir el héroe. Todos comían de manera silenciosa que hasta podía jurar que trataban de masticar despacio para que nadie escuchara de las demás masticadas de cada uno. ¡Nada estaba yendo bien, esto era incómodo y un ambiente sumamente raro!
—Mmh —Sonia optó por hablar después de notar que nadie lo haría, ella trataría de hacer plática—. Shadow… —oh no, ¿por qué a él?—. Me alegra tanto que seas parte de la familia, espero que pronto puedas ser oficialmente de la familia —sonrió mientras miraba aquel erizo que se encontraba a frente de todos, había escogido un mal lugar sin duda.
¿Ahora que se suponía que debía de decir?
De acuerdo, trataría de buscar la forma para contestar aquello.
Lo estaba pensando…
Sí, lo tenía en la punta de la lengua.
Ya casi…
—Gracias —emitió sin emoción alguna, fue lo primero que se le ocurrió.
Sonic desvío la mirada del carmín, por supuesto que el momento solo se volvió aún pero aún muchísimo más incómodo. El silencio de nuevo gobernó la mesa, uno tenían su mirada en su plato, otra miraba a todos con una sonrisa más que fingida, otro solo se relamía los labios; otro simplemente optó por quedarse callado y tener la cabeza gacha, y otro simplemente quería desaparecer del lugar —y por supuesto que era Shadow—.
Sonia de nuevo prefiero intentar hablar una vez más para apaciguar el ambiente.
—Shadow… —no de nuevo—. ¿A qué te dedicas? —preguntó apoyando sus brazos sobre la mesa en espera de la respuesta.
Sonic deslizó su mirada hacia el moreno, sabía muy bien que estaba tratando de dar todo de sí mismo, por lo tanto trataría de ayudarlo.
—Es agente de G.U.N —respondió Sonic por parte de su pareja.
—Wow, ¿escuchaste eso cariño?, es agente —la erizo miró hacia su esposo, quien parecía impresionado de la respuesta, al igual que Manic, solamente que este último lo disimulaba muy bien.
—Mmh, ¿usas armas? —por fin aquel tipo había entrando a la conversación.
Shadow alzó ambos hombros—. Sí, usó muchas armas, demasiadas —respondió dirigiendo su mirada en aquel hombre.
—¿Y bombas? —preguntó de nuevo Marshall, casi parecía que trataba de no murmurar.
—Tantas como puedo —volvió a responder, Marshall estaba más que impresionado que sus ojos comenzaron a brillar y a mirar a su esposa con impresión.
—¿Cuchillos? —ahora Manic se había unido a la “conversación.”
—Si es posible, sí —el erizo verde asintió un par de veces, ese erizo si que era impresionante.
—Es capaz hasta de usar un maldito papel higiénico para matar —mencionó el azulado con un tono un tanto extraño, pues parecía disgustado, eso hizo llamar la atención de todos por su reacción y sobre todo la mirada de Shadow se había posado sobre él—. ¿Qué? —preguntó con confusión, tenía la mirada de todos sobre él, como si hubiese dicho algo malo.
—Lo dijiste como si fuese algo malo —respondió el azabache aún con los ojos encima de él, Sonic lo miró con incredulidad.
—No, claro que no —refutó hacia Shadow. ¿Lo había dicho tan así?
— Sí, lo dijiste como si lo que hiciera estuviese mal —no podía creerlo, miró hacia todos con el semblante sin poder creer lo que estaba pasando.
—Yo solo dije que eras capaz de matar con cualquier cosa a tu alrededor —trataba de salvar la situación como fuese posible.
—Pero lo dijiste con un tono despreciable —Sonic miró hacia Manic, si solo hablaría para meter cizaña, mejor que se quedara callado.
Rodó los ojos con fastidio—. No lo dije de esa forma, solo comentaba —todas las miradas sobre él lo ponían nervioso.
—En realidad si sonó como si lo que hiciera Shadow no fuera de tu gusto —era increíble, ahora su hermana se había metido.
—Como sea —prefería quedarse callado a que tener que excusarse, solo lo hacía sentir demasiado fastidiado.
Nuevamente la mesa se quedó en pleno silencio, ahora el ambiente se había vuelto un poco tenso por el tema que recién había salido, la situación se había vuelto tan embarazosa para todos.
Una linda cena familiar, ojalá se repita algún día.
—Shadow —Marshall lo llamó en susurró —. ¿A cuántos has matado? —aunque tratará de ser discreto, era imposible, todos prestaban atención a esos dos.
—Llené una libreta de 100 hojas, y estoy por terminar otra —el zorro casi se le sale el alma, ¡su concuñado era un agente, que emocionante!—. ¿Y tú a qué te dedicas? — preguntó, ya no por cortesía, si no por interés, verdadero interés, impresionante.
Marshall lo miró a ver casi con una cara de sorpresa, ¡se había fijado en él!
—Trabajo como manager, a veces me encargo de los conciertos de artistas y e-eso —Shadow arqueó una ceja, ahora estaba más interesado.
—Fue supervisor de los conciertos de The Weeknd, Jungle, Ariana Grande y Taylor Swift —mencionó la hermana de Sonic, Shadow abrió los ojos de sorpresa, de manera discreta pero notable.
El azul solo rodó los ojos, sabiendo bien del gran fanatismo que ese vetas rojas tenía con aquella cantante —aunque dijera que fuera un secreto, no era así—.
—A Shadow le gusta mucho Tay Tay —habló Sonic de forma desinteresada mientras disfrutaba de su comida.
—¡¿Oh en serio?, podría darte entradas gratis para su próximo concierto!
Amaba a Marshall, el mejor concuñado que pudo haberle tocado.
De nuevo aquel silencio tan sofocante que desesperaba y hacía sentir nervioso a uno. ¡Ojalá alguien hablará!
—I-igual me siento sorprendido de que Sonic sea mi cuñado.
¡Bendito seas, Marshall!
—Yo no sabía que Sonic era hermano de Sonia —los ojos de Sonic se deslizaron hasta el zorro de manera sigilosa, que sospechoso sonó eso—. Ella me dijo que solo tenía un hermano, ¿que tal?, dejó la sorpresa a lo último —Marshall comenzó a reír y a darle un bocado gustoso a su plato de comida.
¡Maldito seas, Marshall!
Sonia comenzó a reír de forma nerviosa, haciendo más evidente sus sospechas. No podía creer que su hermana fuera capaz de ocultarle su existencia.
—¡Sí, sí, dejé lo mejor para el final! —los nervios ya la estaban delatando.
—¿Mmh-hm? —Manic la miró de forma incrédula, aunque ella tratara de ocultarlo, la verdad había salido a la luz.
—Sí, Manic —endureció el tono de su voz y miró al verde de manera amenazante.
Shadow no pudo evitar ver al azulino, al voltear a verlo por su reacción parecía estar demasiado ofendido, sus mirada endureció y sus ojos estaban sobre aquella peli rosa; sólo esperaba que esto no se saliera de control.
—¿En serio me ocultaste, Sonia? —intervino el erizo, aún no creyéndose de lo que había escuchado.
—¡Yo no-
—Lo hizo —interrumpió su hermano.
—¡Manic! —regañó.
Sonic soltó un resoplido—. No puedo creer que hayas hecho eso.
¿Qué se suponía que tenía que hacer Shadow y Marshall en estos momentos?, dos tipos que no tenían nada que ver y que ni familia de sangre eran, pero presenciado aquel escenario tan dramático.
—¡Ay por favor Sonic, tú eres el primero en ocultar y olvidarte de nuestras existencias! —señaló a su hermano Manic y a si misma. Ahora la tensión se había vuelto muy densa—. ¡Tu eres que él que ni siquiera nos dice un hola o un cómo estás por mensaje, no sabemos nada de ti porque tratas de hacer todo lo posible para que no sepamos de ti!
Ouch.
Sonic entreabrió los labios, ese comentario lo había tomado desprevenido. No pudo evitar sentirse atacado por ella, ¡lo estaban tomando como el malo de la historia, no era justo!
—Ni se te ocurra ponerme como el malo de la historia, principalmente tu eras la que siempre me hacía un lado —el dedo acusador del héroe se fue hasta ella.
—¡Oh claro, ahora soy la mala, pero cuando se trata de ti y terminas haciendo lo mismo nadie te dice nada! —eso para Sonic se sintió como una indirecta bien directa, sintió un golpe en el pecho—. Siempre fuiste un egocéntrico y siempre te victimizas con tus errores —Sonia ya no estaba ocultado nada, todo lo que pensaba salía del su boca, así era como se sentía ella y no podía hacer algo al respecto para evitarlo.
—Y tu siempre fuiste una envidiosa —calló unos segundos, no sabía si continuar… ¡al demonio, lo haría, no se quedaría callado!—. Desde siempre fuiste una envidiosa y rencorosa, y más cuando se trató de la herencia de mamá, ¡ella siempre me prefirió a mi y es por esa razón que decidió dejarme todo a mi, si llegué a sobresalir entre ustedes, es porque fue todo gracias a mi! —azotó una de sus manos sobre la mesa, haciendo asustar al nuevo integrante de la familia, Marshall.
El bicolor no podía creer todo lo que salía de la boca del melocotón, era como un nivel de enojo que jamás llegó a conocer de él; comenzó a preocuparse al ver a Sonic de esa forma, sobresaltado y furioso, tenía en cuenta que todo lo que soltaba no era consciente, debería de calmarlo, pero al igual que él, Sonia también debía de calmarse. Vio a Manic que era el único de los tres que no decía nada desde que llegó, parecía que el afectado de los tres era el verde.
— ¿Cómo te atreves? —la erizo se puso tensa—. ¡Deberías de agradecer que gracias a nosotros eres lo que eres, y además, ¿cómo no tenerte envidia?, siempre te han preferido a ti en todo, yo solo soy tu sombra, Sonic! —su voz comenzó a entrecortarse.
Shadow sintió un suave tacto en sus hombros, mirando aquel tipo que se encontraba a su lado.
—El puré está muy rico —murmuró Marshall cerca del erizo vetas rojas entre todo el griterío de la mesa.
Shadow asintió—. Si, es verdad, lo hizo una amiga —murmuró de igual forma.
—Oh ya veo —volvió a incorporarse en su asiento, a este punto ya era imposible ignorar la discusión de los dos erizos.
Manic harto de todos los gritos y de las quejas que no iban a llegar a nada positivo, prefirió intervenir, con esperanza de mínimo acabar con este sufrimiento y el de los dos ajenos.
—Esto es una mierda, si piensan que arreglaran sus problemas así, están equivocados —los dos hermanos callaron al escuchar al mediano—. Se supone que venimos a convivir, no a rememorar situaciones del pasado, si tantas ganas de pelear tienen, háganlo lejos de los que no queremos estar involucrados —el velocista desvió la mirada de Manic, y Sonia solo se tragó sus palabras después de sentir la mano de su esposo sobre su mano, para calmarla y evitar una pelea ahora con el otro erizo.
Manic hablaba con la verdad, se supone que Sonia y él —junto con Marshall—, viajaron varias horas para ir de visita con su hermano menor y olvidar todo los rencores y problemas del pasado, cosa que no resultó.
—Necesito tomar aire —la erizo hembra se levantó de su lugar, debía alejarse de aquella mesa y pensar un poco.
Ahora la mesa se había reducido dejando a los cuatro hombres sin hablar, vaya espectáculo, no cabía duda que Shadow le contaría de este chisme a Amy. Sonic soltó un largo suspiro agotador, su cabeza comenzaba a dolerle, recargó sus hombros sobre la mesa y posó su frente en una de sus manos.
—¡Oh por caos, es una selva el patio! —se escuchó de lejos la queja de la rosada, no recibiendo mucha importancia a su comentario.
—¿Quieres subir un momento a la habitación? —preguntó tranquilamente a su pareja, Sonic deslizó su mirada al carmín, asintió mientras se levantaba de su asiento—. Bien, vamos —Shadow tomó su mano.
Apoyo, tenía que darle apoyo después de una discusión desenfrenada con su hermana.
—¿Puedo comer del puré que quedó? —preguntó Marshall hacia la pareja que estaba por irse.
—Sí, hay pastel de chocolate en la cocina, agarren lo que quieran —respondió Shadow sin darle su atención, estaba más pendiente en Sonic ahora mismo.
—Genial, yo quiero —Manic se levantó en busca de dichoso postre.
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Se dejó caer sobre su cama soltando un quejido de dolor, un dolor más bien emocional que físico. Sus ánimos se encontraban por los suelos, solo quería tomar un respiro de toda aquella situación.
—Cariño —pudo escuchar la voz del azabache en un tono cariñoso y delicado, no era de decir apodos de ese estilo, a menos que la situación lo requiera y su corazón se ablandara—. Sé que no te encuentras bien, ¿pero puedes decirme cuál de toda esta situación te está atormentando? —el cobalto soltó un suspiro sonoro.
—Shad —se incorporó y continuó—, me atormenta saber que mi hermana o mis hermanos me ven como un mal hermano, que todo lo que dijo Sonia es verdad y soy un… — se detuvo unos segundos para recordar sus palabras—, un egocéntrico, malagradecido y muy guapo —Shadow sonrió, a pesar de lo negativo siempre salía con sus bromas.
—Sabes, concuerdo con tu hermano Manic —mencionó, caminando para sentarse a un lado de él—. Arreglar los problemas soltando cosas que fueron pasado, no solucionara nada —miró hacia el esmeralda—; deberían hablar las cosas con calma y tranquilidad, disculparse por todos los malentendidos y las ofensas, decir la verdad y decir cómo te sentías antes de que ellos llegaran —sostuvo sus manos del azul.
Sonic le sonrió, agradecía mucho tener a alguien a quien siempre lo apoyaría y aconsejaría, agradecía demasiado que Shadow fuera así con él y más que nada, estuviera con él.
—Además, creo que Marshall y yo nos llevamos muy bien —Sonic arqueo una ceja aún sin dejar sus sonrisa.
—Si que quieres ir a ese concierto de Taylor —mencionó burlón, el bicolor ladeó la cabeza; en parte era cierto—. ¿Sabes? —negó el híbrido—. Tengo que demostrar que a pesar de ser el menor soy más maduro que ellos y capaz de resolver todo esto mediante un diálogo apacíguale, debo mostrar la razón por la cual mamá siempre me prefirió —esas palabras del erizo sonaba más en serio que en broma, algo que puso alerta al mayor.
—Si que eres un ególatra —prefirió ignorar aquel comentario, se levantó de la cama y respiró profundo.
Debía solucionar esto, no dejaría que las cosas pasaran a mayores, él era el mejor de todos sus hermanos, y lo demostraría, aunque muy dentro de su ser lo hacía porque quería devuelta aquellos momentos de hermandad donde se llevaban tan bien los tres.
—¡Eso Sonic! —se motivó a sí mismo.
Shadow al escuchar la frase que comenzaba a usar demasiado, supo lo que se aproximaba.
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—Tenemos que hablar.
Los dos erizos mayores miraron al menor con curiosidad en sus rostros.
—Sí, creo que debemos de hablar —mencionó la rosada un poco cohibida—. Hablé con Marshall y gracias a él entré en razón, lo que dije no estuvo bien —completó, llevó su cabeza hasta abajo.
—Tampoco lo que dije no estuvo bien, y es por ello que quiero disculparme —Sonic habló, el notable cambio de actitud era tan evidente que hasta Shadow —que se encontraba dentro de la casa— pudo notarlo.
Estaba orgulloso de su erizo, pudo afrontar su miedo y sobre todo demostrar que para ser mejor había que dejar el orgullo, era definitivo que Sonic era el mejor. Aquellos tres hermanos comenzaron su charla, arreglando cosas que parecían no tener salvación y abriendo los sentimientos, como hace años no lo habían hecho, ahora mismo estaban actuando como hermanos y eso a cada uno los hacía sentir bien, después de todo eran familia, y podría ser que cada quien haya agarrado rumbos diferentes, pero la hermandad y el amor siempre estaría presente.
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—Me alegra saber que por fin resolvimos todo —Manic habló con una sonrisa entre sus labios, estaba feliz de haber arreglado todo con ellos.
—Igual a mi, los extrañé mucho, chicos —los brazos de Sonia abrazaron a sus dos hermanos—. ¡La familia esta de regreso!
Sonic miró dentro de su hogar por aquella ventana, al parecer Shadow no mentía, había creado una amistad con su ahora cuñado oficial, eso lo ponía contento de ver cómo aquel ébano comenzaba a abrirse más socialmente hablando.
—Y la familia creció también —mencionó aquel cobalto sin despegar su mirada de los dos hombres que hablaban.
Sonia rió—. Al parecer los cuñados se llevan bien —los dos chicos asintieron.
—Marshall y Shadow me caen bien, los apruebo como cuñados —el verde miró a sus hermanos; tenía que admitirlo, esos dos erizos se habían conseguido buenas parejas.
¡Uno trabajaba con famosos y el otro era John Wick, era increíble!
—Entremos, hay un pastel de chocolate que comer —el azul comenzó a caminar rumbo a su casa, seguido de Sonia y Manic.
Ahora sí, todos cenarían como debía ser una cena familiar.
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Sonic bajó su mano después de despedirse desde lejos, se encontraba muy feliz después de todo aquel día muy ajetreado, dio unos pasos hacia atrás para ingresar a su casa y viendo a lo lejos como los tres chicos se iban alejando cada vez más.
—Mmh, Marshall es un buen hombre —mencionó el héroe una vez ingresando a su hogar.
Shadow asintió, pensaba lo mismo—. Sí, realmente lo es —Sonic se giró de talones para mirar al carmín y cerrando la puerta a la vez—. Creo que tus hermanos me aprobaron —mencionó en un tono vacilador, haciendo reír al otro erizo.
—Tenías la aprobación asegurada desde antes —los dos sonrieron, cada vez Sonic se acercaba más a él.
—Ah por cierto —apenas había recordado algo—. Ya sé cuál será nuestro regalo de aniversario —el cobalto lo miró con rareza.
¿Aniversario?, que extraño fue escuchar salir de su boca aquella palabra.
—Mentalízate cuando llegue la fecha, porque nos iremos al concierto de Tay Tay —el ojos carmín guiño el ojo al chico, su camino hasta la habitación comenzó, dejando hasta atrás a Sonic.
—¿Regalo de aniversario de ambos, o solo tuyo? —Sonic se cruzo de brazos mirando como se iba alejando su pareja.
—¿Qué a caso mi felicidad no es el mejor regalo que podrías tener? —mencionó desde lo lejos, Sonic solo rodó los ojos.
Todo terminó demasiado bien, quién lo diría, ahora su relación con sus hermanos había mejorado, Shadow y él comenzaron a tener un fuerte vínculo, e irían al concierto de Taylor Swift.
Vaya día.
