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Language:
Español
Stats:
Published:
2023-02-27
Completed:
2023-03-06
Words:
5,221
Chapters:
2/2
Kudos:
45
Bookmarks:
1
Hits:
523

Squid Craft Games tntduo

Chapter 2: Pretend the best's still ahead

Summary:

TW: muerte

Notes:

Lo termine por fin!! Woo
Me lleve tres horas escribiendo pero creo que valió la pena.
En fin, antes de leer el capítulo traigan pañuelos o algo porque les juro que llore jaja....
Disfruten!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text

El guardia revelado cómo Wilbur respondió al abrazo del contrario sosteniendolo entre sus brazos.

El castaño sintió como el pelinegro comenzó a llorar en su hombro. Estaba llorando por alegría pero a la vez por tristeza al darse cuenta de la situación en la que estaban.

— Te extrañe demasiado, te juro que lo hice.

Dijo el pelinegro entre lágrimas aferrado a los brazos del castaño.

— Yo también lo hice, no podía huir de aquí. Por más que buscaba una salida, era un laberinto sin fin.

Ambos se separaron del cálido abrazo para poder apreciar el rostro del contrario.

Quackity pudo apreciar la cara del contrario. Se le veía demasiado cansado por las ojeras que portaba debajo de sus ojos almendrados.

No solo pudo notar eso. También pudo apreciar las pequeñas cicatrices que se encontraban en su rostro. El pelinegro estaba seguro de que esas cicatrices no estaban en su rostro antes de que desapareciera. No quería saber de dónde provenían o el origen de ellas. No quería saber la tortura por la que tuvo que pasar.

Tanto por la perspectiva de Wilbur, pudo apreciar que en el rostro de Quackity se encontraban esos pequeños lunares que decoraban su rostro de una manera hermosa.

Odiaba el hecho de que tenía un par de ojeras pronunciadas bajo sus ojos que alguna vez emitieron alegría, hoy en día se veían decaídos y sin ninguna emoción. También se encontraban varias heridas recientes por los juegos en los que el pelinegro había participado. Algunas recientes y otras que estaban cerrando.

Wilbur no podía dejar de pensar en cuál fue el mal que alguna vez hizo para que fuera privado de su libertad al igual que de su vida con Quackity.

El hubiera dado lo que fuera para volver en el tiempo y evitar que ese secuestro sucediera.

Sin embargo, él no fue el único que pasó por esa situación.

Su primer recuerdo al llegar al lugar, fue despertar en una camilla junto con muchas otras personas. Todas sin ningún conocimiento del lugar al igual que confundidas.

Los primero días fueron una tortura.

Todas aquellas personas pasaron por medio de un proceso de "entrenamiento" que consistía en nada más que manipulación mental.

Noches previas al inicio de los juegos se escuchaban en las habitaciones como todos compartían entre sí el como era su vida antes de esta calamidad.

Unos lloraban por desesperación para salir de ese lugar, otros simplemente aceptaban el hecho de que esto era a lo que estaban destinados a hacer.

Ninguno de los guardias eran inhumanos ni desalmados cómo lo aparentaban, simplemente fueron forzados a serlo. Muchos fueron arrebatados de su familia de una manera injusta, tan solo para terminar matando a uno de sus seres queridos en alguno de los juegos. Era como una estrategia macabra que un ser sin corazón planeo delicada y estratégicamente.

Wilbur sabía exactamente como estaba planeado todo.

El jefe de los juegos tenía las vidas pasadas de los guardias documentadas, sabiendo precisamente quienes eran los seres amados y la familia de cada guardia. Sabía la forma perfecta para estar en los nervios de cada uno.

Sabía cómo torturar a los demás.

El plan era simple. Cada guardia era designado a vigilar a uno de sus conocidos y cuando perdieran, debían de matarlo.

En el caso contrario, el jugador no sería el único que moriría, sino que también el guardia. Sin embargo el guardia moriría de una manera más brutal, apegándose a las consecuencias de sus actos.

El castaño temia por la vida de Quackity, deseando que pasará cada una de las pruebas.

Wilbur ya había sido amenazado de muerte de antemano por haber protegido a Quackity.

En uno de los juegos, el pelinegro debía ser eliminado tan solo para ejercer presión en los demás jugadores.

Muchos de los jugadores murieron por lo mismo, no por el hecho de haber cometido un error. Era una competencia injusta.

Wilbur no mato a Quackity. No podía hacerlo.

Lo amaba demasiado. El simple hecho de pensar en apuntar un arma al pelinegro era lo suficiente como para que Wilbur se odiara.

Wilbur no sabía cómo carajos saldrían de ahí con el simple pensamiento de que ya estaba amenazado al igual que Quackity.

El castaño suspiro y miro a Quackity directamente a los ojos.

— Escucha. Sé que tienes miedo, sé completamente por todo ese conjunto de emociones que estás pasando y es horrible. Lo sé.

Wilbur dijo con un tono de tristeza al igual que desesperación. No podía evitar sentir culpa al ver cómo Quackity tenía que sufrir de esa manera. Era la peor tortura para el.

— De algo estoy seguro,— el castaño continuó, sujetando ambas manos del pelinegro— ambos saldremos de aquí e huiremos lo más lejos posible. Te lo prometo.

Quackity simplemente asintió con su cabeza rápidamente. Se le notaba demasiado nervioso.

Wilbur prosiguió a tomar la mano de Quackity y guiarlo hacia el final del corredor.

El castaño no estaba completamente seguro de como saldrían de ahí, pero si del pelinegro se trataba, estaba completamente seguro que haría lo que fuera por él. Encontria la salida por él, de lo contrario, la haría con sus propias manos.

Ambos siguieron su camino por el corredor en el que se encontraban.

No tenían con qué defenderse más que por el arma que Wilbur portaba y la navaja que seguía en mano de Quackity.

Era demasiado intrigante el hecho de que no se escuchaba ni un solo ruido por los lugares que pasaban.

Ni un solo guardia en ninguna de las habitaciones gigantescas.

Eso no era nada normal.

— Mantente lo más cerca a mi por favor. No te alejes.

Wilbur dijo.

Quackity de alguna manera lograba mantener el paso que el contrario llevaba. La altura del castaño y sus piernas largas permitían que recorriera una distancia mayor y en menos tiempo que el pelinegro.

Fue un simple milagro que el más bajo no se hubiera agotado de correr. O era el simple hecho de que la adrenalina en su cuerpo estaba al máximo.

No sabían cuánto tiempo habían corrido ni mucho menos cuánto les faltaba para llegar pero no podían evitar el sentimiento de ser cazados.

Se encontraban en un puente. Un puente demasiado alto.

Wilbur estaba seguro que la salida estaba demasiado cerca. Ya habían pasado los dormitorios al igual que otras habitaciones donde muchos de los jugadores fueron asesinados.

Podía sentir su corazón latir con la ansiedad de estar tan cerca de su salida, tan cerca del destino que sería justo para ambos.

Tal vez llegarían muy rápido a la salida.

Tal vez ninguno saldrá herido.

Tal vez Wilbur debió de haberse asegurado de matar a todos los guardias.

— ¡Wilbur!

Una bala paso cerca del rostro del castaño dando en contra de los muros del lugar.

— ¡Carajo! Alex sigue corriendo por favor. ¡No pares!

Wilbur paso al pelinegro delante de él para protegerlo. Al voltear su rostro pudo observar cómo un guardia con una herida de bala en su hombro estaba cazando a ambos, buscando asesinar a ambos.

Apresuraron su paso logrando llegar al final del puente y asegurándose en un corredor llevándolos a una habitación que ninguno había sido capaz de ver.

La habitación era una de las más extrañas y abstractas que se encontraba en todo el lugar.

Las paredes mostraban diseños asimilando a fachadas de casas. Se podían apreciar ventanas al igual que entradas con escaleras. Las paredes eran de un color rosa claro y lima, con las escaleras de un tono azul aqua, sin embargo, los colores eran arruinados por las presentes marcas de sangre ya seca que se encontraban en distintos segmentos de la habitación.

Al final e inicios de las escaleras, se encontraban entradas y salidas. Cada una a un distinto nivel de altura de la habitación, ninguna llevando al mismo lugar. La única salida era una puerta marcada de un color azul vibrante.

Era un laberinto que les podría costar la vida, pero era un riego que ambos tenían que tomar para escapar.

— No tenemos tiempo Alex y no sé a dónde llevan cada una de las entradas. Este lugar es demasiado confuso así que sígueme con cuidado por favor.

Wilbur se acercó a la esquina de uno de los escalones y salto hacia una fachada, sujetándose firmemente para después caer en otro escalón.

Quackity tan solo pudo mirar al contrario con una expresión de terror al admirar la altura de dónde se encontraban hasta donde debían de llegar. Un paso en falso y podían resbalar y caer.

— Tu solo salta. Yo te atrapó.

Temblando y tragándose su miedo, Quackity salto haciendo exactamente lo mismo con rapidez.

Estaban cerca, solo faltaba un salto y lo lograrían. La salida no se encontraba tan lejos, sin embargo, el salto que debian de realizar era uno de los más difíciles.

El pánico comenzó a surgir en cuanto otra bala se hizo presente en una de las paredes. El guardia los había alcanzado.

— Vamos Alex ¡Salta!

La desesperación y ansiedad era presente en la voz de Wilbur. No quería que Quackity se dañará ni mucho menos que muriera.

El pelinegro en un apuro, resbaló.

— ¡Alex!

Estaba tan cerca del otro extremo, tan cerca de la salida.

Su respiración se detuvo al igual que el tiempo. Sentía como todo se movía en cámara lenta.

Podía escuchar los gritos de Wilbur por su nombre en la distancia.

Todo era irreal.

De repente, dos manos se hicieron presentes en su antebrazo jalándole hacia el otro extremo, subiendo con seguridad y rapidez.

— ¡Dios mío! ¡¿Estás bien?! — pregunto el castaño con un temblar en su voz.

Sentía que lo había perdido. Pero reaccionó rápidamente, salvandolo de caer en el vacío.

— Estoy bien. Te lo aseguro.

Se levantaron y cruzaron la salida encontrándose con la última habitación.

La habitación era completamente blanca, con una única puerta al final de ella.

— Alex ¡Lo logramos!

Wilbur grito con emoción corriendo aún más rápido hacia su escape con Quackity a un lado de él. Una sonrisa presente en su rostro después de varios meses.

Quackity rio y lloro de emoción al ver que se encontraban a tan solo pasos de llegar.

Ya no había porqué preocuparse, eran libres.

El aire de la habitación era de paz y libertad. Era como un aliento de aire fresco después de estar en un lugar sofocante.

El único sonido en la habitación eran los pasos de ambos y las respiraciones agitadas, llenas de euforia.

Cada paso era más corto.

Cada respiro de victoria era más presente.

No había nada que los detuviera.

Tal como el dicho lo dice…

Las cosas buenas nunca duran.

Aquella atmósfera de paz fue interrumpida por un grito de dolor y una detonación.

El guardia que había sobrevivido los alcanza, logrando un disparo en contra del brazo del Wilbur.

— ¡Wilbur!

— ¡Huye Alex! ¡Llega a la salida!

Wilbur trato de maniobrar con un brazo herido para poder apuntar y disparar el arma que traía al guardia.

El castaño volteo hacia el guardia con el arma en mano, sin embargo, el guardia estaba apuntando hacia otro objetivo.

Se escucharon dos detonaciones.

Wilbur había logrado matar al guardia.

Solto un respiro de alivio y bajo el arma.

Podía seguir con su objetivo principal y escapar con Quackity.

 

Tan solo si el guardia no hubiera disparado en contra del pelinegro.

 

El castaño volteó y vio lo que había evitado desde un principio.

— ¡Alex! No, no, no. ¡Dios por favor no!

Corrió lo más rápido hacia el pelinegro quien se encontraba tirado en un charco de sangre, respirando rápidamente y con dolor. Se arrodilló a un lado de el y trato de la manera menos dolorosa poner al contrario en su regazo.

— Wil. — el pelinegro hablo con dificultad, tratando de no toser sangre en el proceso.

— No… Alex, no.

Wilbur respondió entre lágrimas, sosteniendo las manos sangrientas del contrario entre las suyas al hacer un intento de que su herida dejara de sangrar.

No era posible. Wilbur sentía que todo era una pesadilla. Una pesadilla de la cuál deseaba despertar lo más rápido posible.

No era cierto el hecho de que estaban demasiado cerca de la salida.

No era cierto el hecho de que el guardia disparo en contra de Quackity.

No era cierto el hecho de que Quackity estaba en el regazo de Wilbur sangrando, dando sus últimos respiros.

Nada era cierto.

Quackity tenía miedo.

Lo inevitable tenía que suceder en algún momento.

Jamás imaginó que la muerte para el sería tan dolorosa.

Lo único que más deseaba era que dejara de sufrir y poder estar en paz.

No podía.

Cerró sus ojos al sentir el impacto de la bala en contra de su espalda, dando exactamente en uno de los órganos vitales.

Sintió como sus piernas colapsaron debajo de él y provocaron su caída. Rápidamente, siendo rodeado de su propia sangre. Le costaba demasiado trabajo respirar.

La pérdida de calor de su cuerpo fue demasiado rápida hasta que sintió dos brazos alrededor de su débil figura alzandolo en contra del cuerpo de alguien.

Era Wilbur.

Las manos del pelinegro pudieron sentir el calor del contrario al ser envueltas en sus manos.

Era una sensación calmante.

— Perdóname, Wil. Fue mi culpa.

— No digas eso por favor. No fue tu culpa. Nada de esto fue tu culpa.

Wilbur trataba de asegurar al contrario dando un beso a sus manos entre sollozos que eventualmente se estaban volviendo involuntarios.

— Wil, tengo mucho miedo. No me dejes por favor.

— No lo haré, cariño. Nunca lo haré.

Quackity estaba temblando. No quería morir. No quería dejar a Wilbur.

— Alex, tienes que descansar.

El castaño con un gran dolor en su alma admitió.

Eso era lo que el pelinegro necesitaba.

No merecía sufrir.

— No, Wil. No quiero dejarte. Por favor.

Wilbur, delicadamente utilizo una de sus manos para acomodar un mechón de cabello obscuro del contrario detrás de su oreja.

— Alex, —el castaño hablo— eres lo mejor que paso en mi vida y siempre te amaré por ello. Eres una persona maravillosa y juro que lamento que terminaramos así. No quiero verte sufrir, mi amor. Por favor descansa.

La mano que utilizó para acomodar el mechón de cabello, la posó en la mejilla del otro. Así, logrando sujetar su rostro delicadamente y plantando un beso en su frente.

— Te amo.

Los ojos del pelinegro se llenaron de lágrimas, dando un par de parpadeos para dejar fluir aquellas lágrimas.

— Te amo Wil.

Eventualmente, Quackity cerró sus ojos al igual que respiro por una última vez. Su cuerpo quedó reposado en contra del de Wilbur, mientras que el contrario no podía parar de llorar por la pérdida de su amado.

— Perdóname Alex.

Notes:

Los kudos y comentarios se aprecian demasiado <3

Notes:

Planeaba hacer un one shot pero quiero más angst...
La siguiente actualización posiblemente en esta semana.