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Relationships:
Characters:
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Language:
Español
Series:
Part 2 of Saga de Draco Malfoy y el misterio de Orion Blake
Collections:
Drarryfav
Stats:
Published:
2023-03-25
Completed:
2023-05-09
Words:
107,489
Chapters:
10/10
Comments:
633
Kudos:
1,559
Bookmarks:
64
Hits:
34,457

Draco Malfoy y El heredero de la casa Black

Chapter 10: Interludio

Summary:

Bueno este interludio iba ser solamente un capítulo de Sirus Black, pero serán dos interludios por petición popular del público.

El primer interludio será sobre Harry en una vista rápida de estos últimos dos años y luego el siguiente interludio dentro del mismo capitulo veremos un poco sobre Sirus Black.

Espero lo disfruten, es el capítulo más largo hasta el momento de esta historia.

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Interludio primera parte: 1º año

La primera vez que Harry Potter ve a Draco Malfoy es en Hogwarts, solamente tenía pocos días de haber descubierto que era un mago (lo cual era lo más asombroso que le había pasado en la vida); además de que sus familiares lo habían engañado totalmente, como puede esperar de ellos en realidad. Había estado tan nervioso por toda la situación, porque todo era nuevo para él y parecía que para los niños a su alrededor también; incluso aquellos hijos de magos lo cual lo dejó tranquilo al ingresar al magnífico castillo. Todo es demasiado emocionante para él, tiene algo en la vida que no le pueden quitar e incluso tiene una lechuza y posibilidad de tener amigos reales; aquí no está Dudley para espantar a sus amigos y Harry quiere permanecer optimista. Si es sincero y viéndolo en retrospectiva no pudo notar mucho a Draco al inicio, es un niño de su edad como muchos otros y aunque tiene el cabello más claro que ha visto, no representa ninguna anormalidad; Ron a su lado parece interesado en Draco de repente y Harry ve al niño tener el sombrero en su cabeza.

Por mucho tiempo en realidad.

Algo aburrido.

Cuando el sombrero grita Ravenclaw, Harry observa como algunos de la mesa de las águilas aplauden casi aturdidos; todos en el salón parecen confundidos.

Incluyendo a Malfoy.

No es que sea nada malo, Ron no habló mal de esa casa, aunque había entendido que era para niños muy inteligentes; supuso que Draco Malfoy sería la especie de cerebrito que le gusta la química. Aunque pudo notar que incluso el propio niño parecía estar desconcertado mientras caminaba a la mesa.

No es algo malo.

Ninguna casa debería ser mala.

¿Verdad?

Horas más tarde cuando está celebrando de haber quedado, en lo que para él, es la mejor casa de todos, se sorprende que sea Ron quien saque el tema con el niño llamado Neville. Se había acercado curioso cuando hablaron sobre el niño, porque Ron no había comentado conocerlo, pero si tiene curiosidad; aparte del propio Harry, solamente Draco logró llamar la atención de todo el salón.

De alguna forma hablan de este casi tanto como él, Harry no puede evitar sentir algo de curiosidad.

—Es un Malfoy, los Malfoy van siempre a Slytherin— comenta Neville algo tímido, lo que hace que otros chicos de la habitación se volteen para verlos curiosos, interesados en el tema.

Ron parece algo incómodo.

Algunos habían comentado mal sobre la casa de las serpientes, pero aunque Harry no dice nada porque no conoce mucho, piensa que las serpientes reales no son tan malas.

Al menos no con él.

—No es malo, en realidad lo conocí antes de venir aquí— Harry notó con algo de celos, que, en realidad, casi todos parecían conocerse desde antes —papá siempre dice que su padre es un dolor de culo, pero que una vez conoció a Draco cuando era más pequeño y que le pareció interesante; no es su culpa haber nacido en una casa de Mortifagos supongo— añade eso último casi pensativo, a lo cual Harry ladea el rostro confundido.

No sabe que es un mortifago, pero Neville salta diciendo que siempre en las ceremonias de sangre pura, Draco parece ser el perfecto heredero.

Lo cual no entiende.

¿Heredero de qué?

Todo es nuevo para él.

Ron parecía pensar que el niño era buena persona, era un Ravenclaw, no podría ser tan malo.

Thomas dijo algo que atrajo la atención de Harry, emocionado por esa primera noche y sus posibles nuevos amigos, determino que Draco Malfoy simplemente no era importante para él; dudaba que tuviera mucha relevancia dado que estaban en otra casa.

.

.

Draco Malfoy es amigo de todo el mundo, ve al niño navegar entre su casa y la mesa Slytherin constantemente, pero en particular puede verlo saludar a Ron cuando Harry no está cerca; no puede negar que no sea molesto, porque en realidad, es muy molesto. El niño que parece capaz de sonreírle a todo el mundo, parece listo para huir cada que se acerca; le comenta a Ron sobre sus pensamientos, pero el niño simplemente dice que está pensando demasiado en cosas que no son. No es que importe, Hogwarts tiene muchos otros niños de su edad, no es que tenga que obsesionarse con Draco Malfoy; pero cuando un día camina hacia él pensando en saludarlo (Ron le había dicho que solo lo tendría que saludar, Draco era tan amable que podría sacar un tema de conversación con cualquiera; con cualquiera menos con Harry), pero el niño al verlo literalmente se congela y da media vuelta para irse.

Golpea muy cerca de casa, de sus recuerdos dolorosos, de otros niños que se alejaban por culpa de Dudley; pero aquí nadie ha hablado mal de él, en general las personas parecen interesadas en conocerlo y no entiende que pudo hacer para que Draco Malfoy lo odie.

No han hablado nunca.

No por falta de intentos de Harry.

Va molesto con Ron para hablar del tema, a lo cual el pelirrojo parece sorprendido.

—Eso no puede ser cierto, incluso habla con Hermione, y sabes que ella es una molestia— señala su amigo casi incrédulo, a lo cual Harry quiere decir que la niña no es tan molesta.

Solo demasiado inteligente, una Ravenclaw de hecho; piensa objetivamente que por eso debe ser amigable con Draco.

Pero es una Gryffindor ahora.

—Te lo juro, me está evitando como si tuviera una enfermedad— gruñe sintiéndose claramente molesto, en este mundo donde podía ser quien era y nadie parecía odiarlo.

¿Por qué él lo odiaba?

Draco Malfoy parecía traer con él un recuerdo de cómo era Harry en la vida fuera de la magia, donde los niños solían ignorarlos por petición o tormento de Dudley; sabe que no debe obsesionarse, es imposible agradarle a todo el mundo, pero quería saber que había hecho para ganarse la molestia de Draco Malfoy.

Era el niño que podía ser amigo de cualquier persona.

¿Qué tenía mal Harry?

—¿Hice algo mal? — preguntó a Ron, sin saber si lo había ofendido con alguna de las costumbres de magos de sangre pura y esas cosas.

Su amigo pelirrojo lo vio con cierto grado de duda, antes de negar con la cabeza.

—No, lo dudo, pero te lo digo no deberías preocuparte por eso— el niño intentaba tranquilizarlo, debería ser fácil para él.

Draco no ignoraba a Ron, siempre le sonreía e incluso lo saludaba con la mano, mientras que evitaba la mirada de Harry; una semana después de eso Ron le dio la razón a Harry de que tal vez Draco si parecía evitarlo.

Grandioso.

Además.

¿Cómo era tan jodidamente inteligente?

Draco Malfoy era un niño muy molesto para Harry, especialmente porque lo ignoraba.

Si tan solo pudiera voltear a verlo y explicarle, Harry simplemente podría arreglar lo que no sabe que averió o simplemente alejarse; pero si no le dicen nada, es imposible para él.

Draco Malfoy es un misterio para él, pero va a ser fuerte y no se va obsesionar.

¿Verdad?

.

.

Incluso los profesores lo aman, no hay clase donde el profesor de pociones que tiene un odio particular por Harry no lo mencione al menos una vez; quisiera odiarlo por eso, pero en realidad duda que deba hacerlo por ese motivo, Snape parece odiarlo sin eso. Harry se encuentra viendo a Draco más de la cuenta, esperando que sus miradas se crucen y que no desvié la mirada, pero no funciona ya que el niño parece no querer ver la mesa de Gryffindor siempre que está cerca; Ron comenta que está obsesionado y Harry simplemente bufa por bajo, porque claramente no está obsesionado.

Todos están obsesionados con Malfoy.

No él.

Las niñas no dejan de hablar de este cuando pasa por los pasillos, los niños Slytherin siempre están a su alrededor hablando y ahora que se ha hecho amigo con los de su propia casa siempre tiene alguien azul a su lado. Ron había comentado, una vez algo fastidiado cuando Harry habló del tema, que eso era algo bueno; los Malfoy eran conocidos por ser puristas de sangre, que Draco estuviera hablando con mestizos o nacidos de muggles, era una cosa muy positiva.

Hablaba con todos por igual, de forma carismática y sonriente, que hizo que todos parecieran alabar el camino que pisaba; era el primero de su generación y lo había visto charlando en ocasiones con Hermione sobre materias.

Molesto.

Incluso los gemelos comentaban sobre este cuando preguntaba, como si hablaran de un viejo amigo.

¿Por qué no con Harry?

Era la única pregunta que necesitaba respuesta.

Era difícil pensar que hizo algo tan malo para enojarlo, pero era más difícil pensar que el niño que se había presentado con todos los herederos (no entendía bien cuando Neville comentó al respecto, pero parecía importante) no podía decirle “hola”; no es que Harry estuviera suplicando por una hora de conversación o algo por el estilo, simplemente se sentiría bien si pudiera saludarlo y este no tuviera repulsión por su persona.

Parecía un niño genial a su forma, si todos lo amaban, debe ser por algo.

Lo que ha podido ver Harry desde la distancia, ya que no le dejan acercarse, es que es alguien bastante excepcional al menos.

—No tienes que ser amigo de todos Harry— le había intentado explicar Ron con inusual calma y también algo cansado del tema, pero Harry no hizo ningún ademan al respecto.

No es que quisiera ser amigo de todos, pero no entendía porque no podía ser amigo de Draco.

.

.

Harry pensó que podría impresionar a Draco con el quidditch, según todos era el buscador más joven de la historia, así que, aunque algunos lo veían con celos tienen sus esperanzas en él; puede que no lo apoye por ser de casas diferentes y tener más amigos en Slytherin, pero Harry quiere al menos pensar que podría hablar de algo con Draco. Hermione quien ahora es amiga de Ron y de Harry, parece confundida cuando luego de Halloween y todo el incidente con el Troll, Ron parece aliviado de tenerla como amiga; el niño Weasley comenta sobre que Harry está obsesionado con Draco, lo cual no es cierto. Puede que le preguntara a Hermione sí alguna vez Draco habló de él, pero la niña lo ve confundida admitiendo que solo hablaron de materias y Harry se siente decepcionado por algún motivo.

Pero con el quidditch no tiene nada que perder.

Todos aman el quidditch.

Pero el día del partido, aunque busca por todos lados, no puede encontrar la cabellera rubio platino por ningún lado.

Maldita sea.

.

.

Draco es inteligente, es quien señala quien es Nicolás Flamel y les ahorra horas en la biblioteca, Hermione parece algo reticente en admitir que el niño tal vez sea más inteligente que ella; Harry sabe que es inteligente, ha escuchado a varios profesores alabar a Draco en las clases que comparten. A veces se encuentra pensando que, sí el niño hubiera entrado a Gryffindor, sería más fácil convencerlo de que fuera su amigo; han pasado 4 meses desde que entró a Hogwarts y Draco sigue fielmente ignorándolo, lo cual sigue siendo molesto como al inicio. Porque cada día que ignora a Harry, parece ser amigo de una docena de otras personas, especialmente Slytherins; los cuales odian a Harry y le hace pensar sí alguno de ellos habría hablado mal de él para que lo odie tanto.

Lo cual no tiene sentido, por mucho que le guste la teoría, Draco es perfectamente capaz de relacionarse con Hermione o Ron cuando no está presente.

Señala eso amargamente y sus amigos lo ven incrédulos al comentar al respecto.

—Tal vez no le agradas— musita Ron con demasiada sinceridad, ganando un codo en el vientre de parte de Hermione y Harry intenta no tomarlo personal.

Pero lo hace.

Naturalmente no tiene que agradarle a todo el mundo, la mayor parte de su vida no le ha agradado a nadie y estar en un colegio lleno de magia, donde solamente un niño parece sentirse incomodo con su presencia (no cuenta a los Slytherin, porque ellos solamente son malos) no significa el fin del mundo; no importa que el niño parezca ser amigo de todos, si no quiere ser amigo de Harry no debería obligarlo.

Esa resolución no le agrada en lo más mínimo, pero según Hermione es lo correcto.

.

.

Una semana antes de navidad Harry estalla frente a Draco, les jura que no piensa hacerlo, pero al final antes de saberlo está en medio de un pasillo; solamente piensa que debería preguntarle el motivo por el cual lo ignora para poder seguir adelante. Sí Draco responde que simplemente no le agrada, dejaría de ser especulaciones y confirmaría lo que todos dicen; pero el chico habla de forma tan formal y molesta que le hace hervir todo su ser. El otro niño si bien parece atrapado de alguna forma, responde tan formalmente que confunde a Harry, hablando de herederos y tradiciones, demasiado formal.

Es como esas personas de la realeza, su voz parece tan controlada y es tan diferente al niño que ha visto charlar con una sonrisa con la casa Slytherin.

Se está controlando.

Habla tan impersonal e incluso se disculpa si lo ofendió de alguna forma, en nombre de su casa.

¿Por qué hace eso?

Parece ser que Harry no hizo nada malo, pero eso no evita que no entienda porque quiere alejarse de él de forma tan contundente.

Algo no debe estar bien, pero no puede averiguar el por qué.

—Tal vez deberías dejarlo tranquilo— comenta Hermione con duda cuando llega para hablar del tema con ellos minutos después.

Debería.

Pero Draco nunca dijo que lo odiara, tal vez hay algo más de trasfondo que no puede ver; Ron solo niega con la cabeza y Hermione intercambia miradas con este casi cansada, Harry los ignora mientras toma asiento. El niño había actuado de forma impecable, no se dejó provocar y si bien distante, le habló; le habló por primera vez en todo año escolar y tomaría eso como una victoria.

Los ojos grises del niño se habían visto graciosos cuando lo acorraló.

—Está demente— escucha susurrar Ron a Hermione, se hace el ofendido cuando la niña asiente.

No está loco, tampoco obsesionado.

Obtuvo una respuesta y Harry se sintió feliz de que el niño por fin lo vio a los ojos, eso es todo; ahora si tan sólo pudiera conseguir un poco más, está seguro que podría tranquilizarse un poco.

.

.

Intenta volver hablar con Draco sin éxito, lo ha visto salir de la habitación del espejo con su manta y su rostro consternado le persigue los siguientes días; aunque no son amigos quiere preguntarle si se encuentra bien. Se pregunto qué vería en el espejo, tiene padres que lo aman, así que tal vez como Ron solamente vio algún sueño frustrado que lo dejó mal. Pero, aunque este ahí en vacaciones, no tiene tiempo para hablarle y siempre parece rodeado de alguien; así que le da tiempo. Tal vez sólo lo imaginó, el niño había lucido mal, pero la próxima vez que lo vio exceptuando por las ojeras parecía bien; sigue sonriendo a cualquier persona que no es Harry y sus notas siguen siendo mejores que las de Hermione.

Para decepción de esta.

Draco siempre está rodeado de libros, siempre parece necesitar que alguien lo arrastre y sus ojos no vuelven a encontrarse con los de Harry.

Está ocupado en sus propias cosas.

Ojalá Harry pudiera ser así.

Pero siempre que camina por los pasillos y una cabellera platina aparece, Harry literalmente contorsiona el cuello para esperar que sus ojos se encuentren, pero este pasa a su lado como si no existiera; ha sido degradado de alejarse corriendo a una plaga, a no notar su existencia.

Eso no le gusta, al menos cuando escapaba de él sabe que es consciente de su existencia, ahora no tiene ni eso.

La idea lo enferma por algún motivo.

Es simplemente inaceptable.

—He sido degradado, ni siquiera soy un gusano en su presencia— farfulla viendo al chico ser arrastrado por la hermana gemela de Parvati, este sigue leyendo ese extraño libro que lleva a todos lados de forma casi obsesiva.

Hace un puchero cuando pasa a su lado sin notarlo a él (¡Otra vez!), o a cualquier cosa a su alrededor.

—Creo que estás pensando demasiado en esto Harry, Draco es un niño muy curioso, debe estar obsesionado con algo— la forma en que Hermione habla del tema, es casi cansada, como si lo hubiera dicho un millón de veces.

Pero Harry no entiende.

Un “hola” es demasiado decirle, probablemente el mundo no se acabaría solo porque este lo saludara correctamente una vez; incluso sí era ese estúpido tono formal que usa con él, o que usó una sola vez. Había dicho algo sobre herederos, si tan solo pudiera convencerlo de que estaba ofendido por que no lo saludara, podría conseguir un pequeño “hola” al menos.

—Imagino que estaban hablando de Draco— comenta Ron llegando al lado de ellos, pero Harry lo ignora caminando al comedor.

No era gracioso.

No está obsesionado.

O tal vez está un poquito.

Pero eso no importa.

.

.

El mundo debe estar en su contra, es el único pensamiento cuando ve a Draco Malfoy en la cabaña de Hagrid con el maldito dragón en su cabeza como si fuera un puto gatito adorable; cuando esa bestia era peligrosa como ninguna otra. El tema de Hagrid y el dragón funcionaron para distraerlo de Draco, pero como si el destino quisiera burlarse en su cara, este aparece ahí luciendo casi radiante con el dragón. Harry había visto a Draco todo el tiempo (bueno eso diría Ron o Hermione), el niño siempre parecía más cómodo con sus amigos, pero en general tenía un rostro libre de emociones; pero aquí estaba brillando. Harry parpadea confundido viendo a sus amigos, pero estos solo parecen ver resentidos al dragón, sin ver al niño brillar literalmente como lo hace Harry.

¿Es eso normal?

Bien entiende a sus dos amigos, cuando Draco rápidamente habla de cómo convenció a Hagrid para entregar al Dragón, como habían estado intentando hacer por una semana sin éxito.

Hay algo entre Hagrid y Draco, ambos amantes de criaturas destructivas que le altera, porque todos parecen tener una conexión con el niño rubio menos Harry.

Se ve feliz.

Se ve encantado.

Mira al maldito Dragón como si fuera el salvador del mundo mágico, lo cual es injusto, porque Harry es el niño que vivió por algo.

Incluso sus pensamientos son ridículos ahora, todo es culpa de Draco Malfoy.

Harry ve fijamente como Draco claramente quiere huir, lo cual es bueno (¿o no?) ya que significa que se ha percatado de él; si lo piensa de extraña forma, que tenga un trato diferencial con él, significa que al menos lo reconoce de alguna forma. Sí tan solo ahora pudiera cambiar eso para que fuera positivo, sería algo que Harry aplaudiría mentalmente. Aunque Draco quiere huir, no lo hace tan fácilmente, porque los ojos del niño brillan intensamente cuando ve al dragón e incluso se permite sonreír, de forma honesta y sin ninguna mascara, solamente arrullando cuando ve a la máquina de fuego mortal.

Draco quiere venir a tomar té con Hagrid para ver al dragón, lo cual Harry piensa interrumpir si lo hace, pero sus amigos lo reprenden por eso.

No es que sea malo, solo que también quiere tomar té con Hagrid.

Esa noche en su habitación, no puede evitar recordar el rostro sonriente de Draco ante el dragón, una idea estúpida de disfrazarse de dragón corre por su mente; aunque con su suerte, eso ni siquiera serviría para que este le diera la hora del día.

Se veía feliz, demasiado feliz (incluso con la sangre y fuego en su cabello), Harry sonríe ante el recuerdo del niño antes de dormirse.

La sonrisa le queda bien después de todo.

.

.

Draco ayuda a Ron cuando fue envenenado por Norberta, le preocupa un poco todo el conocimiento que el niño puede tener en su cerebro; se pregunta, sí sólo pudiera conversar con él sí sería tan inteligente como Hermione, lo cual es imposible, pero eso no evita que tome más en serio sus estudios. La idea de poder sorprender a Draco le llama poderosamente la atención, así que acepta cuando Hermione le ayuda a estudiar y Ron solamente suspira cuando le da sus razones; se siente algo bochornoso por la mirada de Ron, pero este parece no preguntar tanto como esperaba. Pero no importa cuánto estudiara, no servía de nada sí el niño lo ignoraba; pero no ignoraba cuando eran otros.

Anthony Goldstein era el chico Ravenclaw más cercano a Draco, lo había notado gracias a sus dones de observación (Ron diría que de acosador); el niño rubio, pero de color diferente al cabello de Draco, siempre parecía estar rodeando a Draco y este era feliz con él. No es que fuera la gran cosa, claro que era inteligente y pertenecía a Ravenclaw, pero si Harry se esforzara también podría ser inteligente.

El niño siempre hablaba con Draco y obtenía sonrisas de Draco.

Era molesto.

El niño parecía saber que Harry no estaba tan contento con él, pero cuando preguntó a Hermione por su amigo, Harry casi rueda los ojos; no tienen que estar todo el día juntos, ambos podrían tener sus diferentes actividades y tal vez si algún dios lo viera con compasión, por fin hablaría con Harry.

Pero no, cuando Harry muy amablemente comentó que Goldstein lo buscaba, los ojos de Draco brillaron y Harry bufó molesto.

Y tal vez no saca lo mejor de él.

—Gracias Potter— aseguró Draco distraídamente listo para irse, pero el bufido de Harry lo distrajo.

Ni siquiera puede llamarlo por su nombre.

—Ignorar eso Draco no es nada— se apresura a decir Hermione intentando ocultar a Harry, pero el niño rápidamente niega con la cabeza.

Claro que era algo, Harry estaba cansado de que lo ignoraran, era el único que ignoraba.

—Claro que hay algo, lo que pasa es que Malfoy la tiene contra mi— dice Harry casi indignado, haciendo que Draco luzca sorprendido.

Eso le sigue molestando, como si no pudiera pensar que notaria que claramente es apartado de este, sin razón aparente y no importa cuánto lo intente, este no le dirá nada.

Hermione y Ron sueltan gemidos iguales, pero no importa que le advirtieron de no hacer esto, si no hace nada es posible que todo el año escolar siga de la misma forma.

—¿Disculpa?— porque lo cuestiona tan sorprendido.

—Dices todo eso de las familias y herederos, pero no he visto que hagas todas esas ceremonias con nadie más, hablas como sí quisieras mantener la distancia conmigo a propósito— señala Harry disfrutando de la sorpresa del niño, por fin parece que está ganando, aunque no sabe qué —hablas sobre eso de saludar a los herederos, pero probablemente fuera la primera vez nada más, te he visto bromear con Hannah cuando  apenas y hablan— añade sintiéndose traicionado.

No tiene nada en contra de Hannah, pero eso significa que solo la tiene contra él, porque Harry puede contar mejores chistes que Hannah.

—Eso suena terriblemente acosador heredero Potter— señala Draco levemente preocupado.

Escucha a Ron ocultar una risa con tos, porque es verdad de alguna forma y que Draco lo señale lo hace mil veces más incómodo; quiere decirle que sólo lo acosa porque no quiere hablar con él, pero si suena mal en su mente, sonara mil veces peor cuando lo diga en voz alta.

Siente su rostro caliente, pero no le dará la satisfacción de terminar así la charla.

—Ese no es el punto aquí— se apresura a decir Harry, si Draco puede ignorar algunos temas, Harry también lo hará —mi punto es que hablas con todos y todos hablan de lo genial que eres, incluso los fantasmas, ¿sabías que eres el único humano que Peeves tolera?— es humillante, aunque no admite que la mayoría de fantasmas no hablan cosas positivas de él; pero que Peeves lo quiera es claramente una confabulación en su contra.

Y si, ha aprendido la palabra confabulación por estudiar tanto con Hermione.

—Creo que estas exagerando— musita Draco y Harry lo ve molesto.

Todos dicen eso.

Pero no es verdad.

No está exagerando, Draco tiene algo en su contra y Harry va averiguar que es, solucionarlo y serán amigos; nunca se había esforzado en ser amigo de nadie (hasta este año es que tuvo realmente amigos), pero es algo que va hacer, aunque sea lo último que haga.

Lo ha decidido y eso es todo.

—Eres amigo de los Slytherin— señala insultado, pero la ceja alzada de Draco le indica que eso no es relevante.

Si lo es.

Harry es más amigable que ellos.

—Crecí con ellos Potter, son mis amigos— expresa con condescendencia.

Maldición, si tan sólo Harry lo hubiera conocido antes, seguramente seria él con quien Draco hablaría casi todas las mañanas y no lo ignoraría como lo hace.

Todo esto nunca habría existido y no se habría humillado en este punto, pero son cosas que no puede tener a estas alturas, así que se enfocara en el camino que puede tomar ahora.

—Tal vez deberíamos irnos— habla Ron cuando Hermione lo ha empujado.

Maldición, la mirada de Hermione le indica que se detenga, pero no puede hacerlo.

Es la segunda vez que habla con Draco, quien sabe cuánto tiempo tendría que esperar para una próxima vez.

—Eso es lo que quiero decir, te haces amigo de todos y por algún motivo yo estoy fuera— habla Harry triunfante de que vea que está mal —¿Por qué no quieres ser mi amigo?— hay algo vulnerable en su voz que Harry odia, porque es una pregunta que lo atormenta constantemente y le tiene miedo a la respuesta.

¿Tal vez no debería hacer esto?

No es que no tenga otros amigos, ni Harry entiende como pasó de buscar la mirada de Draco para confirmar que lo ignoraba a querer ser su amigo; pero de alguna forma aquí esta, sintiendo que está ofreciendo su corazón en una amistad y será fuertemente destrozado.

Se siente asustado.

Draco por otro lado parece como si alguien le hubiera abofeteado.

Harry quiere disculparse, pero solamente ve a Draco esperando una respuesta por lo que parece una eternidad.

—Draco— llama alguien cercano y Draco se libera de los ojos de Harry —Blaise me dijo que buscabas mi diccionario de lenguas antiguas— comentó este niño que era Nott y que siempre se burlaba de forma poco discreta de Harry.

Sus ojos parecen inocentes, pero algo en su mirada le dice que esto fue intencional y hace que el ceño de Harry se frunza cuando Draco lo utiliza para escapar.

No contestó a su pregunta.

—Harry, no creo que deberías presionar así a Draco, si este quiere ser su amigo él vendrá más adelante… pero parece ser de quienes disfrutan su espacio y no les agrada que alguien los acorrale— comenta Hermione cuando caminan hacía su torre.

Harry no contesta, no dice nada y mantiene su rostro molesto.

—Se que Draco es agradable, pero me preocupa que te obsesiones más con él— añade la niña en voz baja.

No está obsesionado.

A quien quiere engañar.

Harry está obsesionado con Draco Malfoy a estas alturas y este claramente no quiere ser su amigo; pero por algún motivo este no le dice el motivo y eso le molesta.

Los rumores sobre que Harry parece desesperado de la amistad de Draco no le molestan, porque es tan real que quiere reír al escucharlos.

.

.

Harry puede hacer muchos amigos, no necesita de Draco Malfoy y comienza a tomar la actitud necesaria para dejar de lado esta obsesión; Hermione aplaude emocionada y Ron solamente bufa que ocupa solo una hora al día para volver a obsesionarse. No importa que tanto Harry gruña que eso no es verdad, todo se va por la borda cuando ve a Draco arrastrando a Neville como si fueran amigos de toda la vida; porque no puede negar que Harry nunca se había sentido más celoso de alguien en su vida que ver a Neville siendo sujetado por Draco.

Que Neville desaparezca por horas y luego llegue con el rostro rojo abochornado cuando alguien pregunta que paso con los Ravenclaw, solamente hace que su ceño se frunza.

Neville lo evita.

—Solo quiero saber que pasó, todos parecen curiosos, así que no puedes culparme por eso— musita por bajo regañado cuando Ron lo amonesta por preguntar varias veces al día al respecto.

Su amigo lo ve entre divertido y cansado.

—Harry puedo ver en tu cara que claramente mueres de celos, siempre que Draco está involucrado pareces celoso de todos—

—Bueno eso es porque habla con todos menos conmigo—

—Tal vez no deberías seguir intentando—

—No estoy intentando nada, pero sí de casualidad aparece frente a mí, claramente le voy a preguntar—

—Estas obsesionado—

—Tal vez—

Ron parece satisfecho con que tanto tiempo después, Harry pueda admitirlo en voz alta y lo deja tranquilo.

Harry por otro lado mira a la ventana, el recuerdo del niño que parecía feliz con un dragón en su cabeza llega a su mente; Ron había comentado que tiene un hermano que también es amante de dragones, lo conoció brevemente cuando dejaron a Norberta con este. Una mirada oscura se posó sobre su rostro, seguramente sí Draco conociera a Charlie lo amaría antes que, al propio Harry, porque eso es lo que hace con todos.

.

.

Harry lucha contra Voldemort en su primer año, o lo que fuera que es su profesor de defensa claramente poseído; lo más destacable sería el espejo de Oesed. En lugar de ver a sus padres o él mismo, Harry se sorprende ver a Draco al otro lado del espejo luciendo sorprendido; había estado siendo sujetado por Quirrell, pero Draco había aparecido ahí, casi de forma tan vivida como recordaba. Especialmente porque tiene la piedra filosofal en su mano, lo que hace que sus ojos brillen emocionados, casi esperando que pudiera obtenerla de alguna forma.

Se pregunta si este es el deseo más grande dentro de su corazón o es solamente la situación.

Es vergonzoso y bochornoso.

Es anormal, como si fuera el ultimo clavo que necesitaba para saber que tiene problemas referentes al rubio Ravenclaw.

—¿Qué es lo que vez?— gruñía Quirrell de forma molesta y Harry sintió un dolor insoportable en su cabeza.

No diría que ve a Draco, no quiere involucrarlo y esto no tiene nada que ver con él.

Jamás haría algo para lastimarlo.

—Me veo con Dumbledore, estrechándonos las manos— exclamó Harry buscando una solución —Yo… he ganado la Copa de las Casas para Gryffindor— seguía hablando esperando que todo tuviera sentido, aunque no lo era, no eran malos sueños, pero tampoco eran sinceros.

¿Draco era lo que más deseaba su corazón?

En navidad había sido sus padres, siempre habría sido su familia y no entiende como ahora podría ser Draco.

Está claro que estaba obsesionado, pero esto era ridículo.

Draco observó nuevamente la piedra en sus manos, volvió a ver a Harry que parecía negar con la mirada para que no se la diera a Quirrell. El niño asintió de forma leve y guardo la piedra en su bolsillo dentro del reflejo, pero Harry sintió que algo aparecía en su propio bolsillo; sus ojos se abrieron impresionados, pero Draco le estaba dando ahora una mirada que esperaba influyera confianza.

El dolor seguía, pero cuando Draco se arrojó contra el espejo casi lo sintió vibrar, provocando que los ojos de Harry se agrandaran levemente y se preguntó si esto realmente era su deseo o de alguna extraña forma algo estaba sucediendo.

Sonaba imposible.

Pero hace poco más de un año, ser un mago también parecía imposible.

—Sujétalo con las manos Harry— dice en voz alta en su cabeza, los ojos de Harry se agrandaron —no puede tocarte, sujétate de él— eran instrucciones, su voz desesperada esperando que pudiera llegar a él.

Harry se sintió alarmado cuando el niño del reflejo de pronto era sujetado por algunas manos lo atrajeran por la espalda; comenzó a gimotear e intentar alejarse con violencia, porque parecía que varias manos lo estaban sujetando para alejarlo del espejo.

—Draco— gimotea por bajo, antes que todo cambie de jugada.

Quirrell muere.

O tal vez siempre estuvo muerto.

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Harry no admite a Dumbledore que vio a Draco en el reflejo del espejo de Oesed, se siente mal por mentir y no puede ver al director a sus ojos en ese instante; es algo curioso, porque cuando poco después habla con Draco todo parece no importar. Es la tercera charla real que tienen, donde Draco parece ser sincero con él y admitir que no lo odia, lo cual es una ganancia; pero lo evita por su familia. Harry puede entenderlo o tal vez no, no tiene familia, pero sí tuviera una familia podría hacer cualquier cosa por ellos. Una parte dentro de él se alivia de que no sea odiado, otra se entristece porque ni siquiera parece considerar querer ser amigos en privado.

Lo cual es lo que más temía.

Draco no quiere ser su amigo, aunque no lo odie, no quiere ser su amigo.

Eso duele.

Pero luego algo maravilloso sucede, Draco se ríe en su presencia, provocando que Harry lo vea incrédulo sin entender porque todo ha dejado de tener importancia. Lo había visto con sonrisas maliciosas antes, con risas falsas y de manera educada; pero esta risa era tan real, algo ahogada y sonando casi como un pájaro, pero era la risa más hermosa que Harry alguna vez escucho.

Era incluso mejor que cuando lo vio con el dragón.

Luego su sonrisa permanece en su rostro cuando le da el collar que su madre le había regalado, como un obsequio para Harry; Draco probablemente no era consciente de los pocos obsequios que había tenido en su vida, de lo importante que eran para él y de lo que significaban realmente. Porque no era como si le diera una pluma cualquiera, era un objeto apreciado para Draco y cuando estuvo alrededor del cuello de Harry todo se volvió cálido.

Hermione comentaría que el collar tenía hechizos calentadores más adelante, pero Harry no podía pensar que fuera por eso, su pecho tenía un calor diferente.

Brillaba.

El niño parecía brillar de forma mucho más radiante que cuando estuvo con aquel dragón y Harry era el causante de eso.

Incluso prometió que en el futuro serian amigos, un futuro que no parecía suficientemente cerca.

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El resto de sus vacaciones cada que se sentía de mal humor vería el collar en su cuello, uno que escondía recelosamente de sus familiares y admitiría que estaba maldito cuando Dudley casi se lo quita; porque no importaba que tan malo fuera el día, recordar la risa de Draco siempre podría animarlo.

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Interludio segunda parte: 2º año

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Harry odia admitir que la presencia de Draco se siente mucho más en vacaciones, probablemente debido a que todos parecen ignorarlo en esas fechas y uno de los pocos recuerdos que tiene de Hogwarts que revisa constantemente es el collar que ahora está perpetuamente en su cuello; teme dejarlo algún momento y que sus familiares le hagan algo. Dado que ninguno de sus amigos realmente se pone en contacto con él, todo es una locura cuando Ron aparece con los gemelos y debe escapar de su casa como si fuera una película de acción; se pregunta vagamente si eso podría impresionar a Draco, pero cuando hace el comentario inocentemente el propio Ron solamente se ríe al respecto.

Uno de los gemelos gimotea antes de darle una moneda dorada cuando llegan a su casa y Harry se ve confundido.

—Ron apostó a que hablarías de Draco a los 10 minutos de rescatarte, George apostó por 20— habla el que piensa que es Fred, provocando que Harry se vea ofendido.

No es tan predecible, no hablaría de Draco, no está obsesionado.

Puede pasar el resto del verano sin hablar de Draco, pero lamentablemente no funciona tan bien cuando se topan con Draco y su padre (alguien bastante molesto) en medio de la compra de libros donde ya era un caos sin su presencia. No puede hablar con él, pero todo el incidente de Draco defendiendo a Hermione e incluso llamándola amiga, provoca un revuelo al llegar de regreso a la madriguera.

Arthur parece claramente preocupado, pero Harry se siente incómodo de preguntar eso tan abiertamente, Percy es quien contesta de forma bastante formal.

—Defender a una hija de muggles en un lugar público dará de que hablar, los Malfoy siempre han destacado por ser defensores de la supremacía sangre pura— explica este de forma algo analítica, pero Harry solamente arruga el ceño.

No parece a algo que haría Draco.

Draco siempre hablaría con todos sin importarle su sangre, si bien ha notado que parece sacar beneficio de todos los que habla y esta ese rumor de que ayuda a los Ravenclaw de años mayores a cambio de hechizos, no parece tratar a nadie diferente; incluso la propia Hermione, es amable con esta.

—Pobre niño, espero que no le cause problemas—  escucha susurrar a la madre Weasley, claramente preocupada por Draco y eso le da mala espina a Harry.

Porque si bien Lucius Malfoy parece un tipo desagradable, Harry le gusta pensar que no puede ser peor que sus propios familiares; Ron habla sobre el asunto en la noche, comentando que los Malfoy son una familia muy diferente a la Weasley, sobre como pensó que Draco sería un niño odioso por su familia y se sorprendió de lo diferente que podrían ser padres e hijos.

—Lucía bastante genial cuando defendió a Hermione— susurró Harry abochornado por algún motivo, pero Ron solamente roncaba habiéndose dormido hace algunos minutos.

Le dio algo de celos que defendiera a su amiga como si fueran… bueno… amigos, cuando a Harry apenas y podría saludarlo; pero este había dicho que no lo odiaba, pero tampoco parecía listo para hablar con él en público.

Pero Harry quería hablar con este en público.

Si tan solo hubiera una posibilidad.

Una idea llega de golpe y sabe que es la mejor idea de todas.

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Bueno, tal vez no fue la mejor idea de todas.

—Potter— gruñe en advertencia Draco cuando lo ha acorralado en el armario de escobas.

Harry se siente incómodo, pero sabe que debe hablar con este, luego de que Hermione no dejara de repetir que todo esto era solamente una mala idea; hasta ahora, solamente ha ganado miradas incrédulas y casi molestas de Draco que lo ha vuelto loco.

Porque no quiere retroceder como parece que sucede, pero si ser Rivales no es la solución, no sabe que más podría hacer para hablar con él.

Había parecido un buen plan.

Al inicio, pero no estaba dando resultado; incluso llegar volando en coche a Hogwarts no logro impresionarlo, como había hecho con sus amigos Gryffindor.

Ese niño rubio era demasiado difícil de impresionar.

—Lo siento, no fue mi intención, pero pensé que no pasarías por aquí… no todos pasan por aquí, pero en primer año vi que pasabas mucho por aquí cuando ibas a la lechuceria y George (¿o fue Fred?) me mostró un atajo a principio de año— se preocupa de haber revelado demasiado, sonar como un acosador que efectivamente no era, solamente buscaba que todo saliera perfecto.

No darle más dudas al niño de una amistad que no tenían, pero en si era culpa de Draco Malfoy toda la situación.

Nunca habían estado tan cerca, pero a pesar de las bajas temperaturas, todo parecía sentirse algo asfixiante dentro del armario.

Usualmente no disfruta tanto de la cercanía de las personas.

¿Por qué olía tan bien?

La mayoría de sus amigos olían siempre de forma diferente, pero Draco parecía oler casi a vainilla y flores, seguramente era algún truco de ser un sangre pura o algún hechizo; no tenía otra explicación para eso. Incluso entro a ser parte del equipo de quidditch, pero diferente de oler mal, parecía listo para un estúpido comercial.

Era tan asfixiante, pero Harry ocupaba hablar con él.

Tenía que convencerlo de que no era un idiota.

—¿Por qué estoy en un armario de escobas Potter?— Draco pregunta casi esforzándose con sonar paciente, pero Harry siente un escalofrío.

Si.

No está feliz.

—Dijiste que no puedes hablar en público— contesta Harry ladeando la cabeza esperando que entienda que esto es culpa de él, si hubiera accedido hablar con él antes, esto no habría pasado.

—Me largo—

—Espera, realmente quería hablar, pero tú dices que no puedes hablar conmigo en público… no tengo muchas opciones— dice casi con pánico de que se vaya y sujetando con fuerza su muñeca.

El niño al menos no rechaza el contacto, Harry piensa que eso es una victoria dentro de toda la horrible situación. Pensó que le desagradaría iniciar contacto con otros, no es tan molesto usualmente, solo un poco de picazón; Harry ama su espacio, pero se sorprende al no notar nada incómodo con Draco.

Su piel es demasiado suave comparada a la suya.

—Eso no evita que en lo que va del año escolar no dejes de fastidiarme, pensé que me odias ahora—

Quisiera.

Harry no deja de pensar que si odiara a Draco Malfoy todo sería mucho más fácil, pero en su lugar está obsesionado con el idiota que no quiere ser su amigo, pero que no lo odia; entonces si ambos no se odian, lo más fácil seria que fueran amigos.

Pero no lo hacen, porque nada en la vida de Harry es fácil.

—No te odio, claro que no; pero si no podemos ser amigos, en público podemos actuar como rivales, de esa forma nadie sospecharía y podríamos hablar— espera que su plan quede claro, pero en lugar de aplaudir su inteligencia, el niño tiene una mirada claramente igual a la de Hermione cuando le explicó su plan.

El cual ahora ya no parece tan genial como había querido.

Harry al ver a Draco, parece algo decepcionado habiendo querido que estuviera de acuerdo con el plan, pero eso claramente no sucedió.

—Hermione dijo que era una mala idea, Ron solo se seguía burlando de que yo siempre estoy obsesionado… no importa— gruñe Harry quejándose de brazos, no admitirá eso delante de Hermione.

—Me alegra que alguien tenga sentido común, ahora si me disculpas— la forma en como Draco parece aceptar que todos son mejores que Harry le molesta, incluso si es Hermione, que en muchos aspectos es mejor que Harry.

¿Acaso no puede ver que lo hizo para ser amigos?

Sabe que no pueden ser amigos ahora, pero no le sería difícil ser al menos amable por sus intentos de acercarse.

Al menos uno de ellos lo está intentando.

Cuando Draco levanta su varita, Harry siente un poco de miedo.

—Entraste al equipo de Quidditch— habla Harry apresurado y Draco lo ve fijamente —todos hablan de eso— tal vez había extorsionado un poco a su capitán de Quidditch por la información —sé que te he “molestado” por eso, pero de verdad me da emoción, ahora podremos jugar juntos— Harry sonríe emocionado ante la idea y eso provoca confusión en el rostro de Draco.

Como si no entendiera que al menos durante el juego podrían estar juntos, si bien no es buscador como pensó originalmente, Harry piensa que Draco se debería ver bien en el cielo; volar siempre ha sido una de las mejores cosas de ser mago, ahora compartía eso con Draco y estaba seguro que podrían ser amigos por eso.

Lo tienen en común.

Debe sonreír en el aire, todos sonríen cuando vuelan y Harry no puede esperar por verlo sonreír jugando a su lado.

—Bueno, jugaríamos en contra; además no soy buscador, solo golpeador… probablemente te interese más cuando Cho sea buscadora oficial— Harry no admite que ya sabe que no es buscador, porque eso sería demasiado incómodo para él, ya la situación era delicada.

En su lugar se concentra en otra cosa.

—¿Quién es Cho?— pregunta el niño confundido y levemente celoso.

Draco siempre habla y conoce a todos, pero nunca habla de Harry con nadie, lo sabe, lo ha investigado.

Cho debe ser otra persona dentro de Ravenclaw por la cual tendrá que competir con la atención de Draco, maravilloso.

—Nuevamente no tienes el punto, seremos rivales en quidditch, además no soy buscador— bueno no podrá seguir la idea, pero ya podrá averiguar de la niña y ver si es de alguna forma alguien de que preocuparse.

Los amigos de Draco por ahora parecen verlo divertidos por sus intentos fallidos de acercamiento, esta nueva persona no debería ser una molestia real; o tal vez sea todo lo contrario, los Slytherin no parecen alegres por los intentos de acercarse de Harry a Draco, especialmente ese niño Nott.

A Harry no le gusta y este tampoco parece emocionado por verlo.

Siempre hablando con Draco.

Sus ojos como si estuviera ganando, y lo peor es que de alguna forma lo hacía.

—Pero jugaremos en algún momento, tal vez más adelante podríamos entrenar incluso juntos— habla Harry saliendo de sus ideas, esperando que el dejar esta puerta abierta ahora le ayude a futuro.

Entrenar con Draco, volar juntos, seria divertido.

Incluso podría enseñarle todo lo que sabe sobre ser buscador y con suerte, eso al menos le parezca interesante al fin.

No tiene idea porque busca tan desesperadamente la aprobación del niño, pero todos alaban las habilidades de vuelo de Harry, con suerte Draco al menos las encuentre pasables y lo anime.

Eso sin duda seria excepcional.

—Estoy comenzando a pensar que no tienes un sentido de lógica y coherencia— acepta Draco en voz alta y Harry se siente avergonzado.

Tal vez tiene razón, nada de lo que refiere a Draco tiene sentido lógico, pero está ahí; se pregunta varias veces a la semana como paso de obsesionarse hablarle a intentar desesperadamente a ser amigos, pero no parece tener un sentido lógico.

Solo.

Pasó.

Y ahora que este no lo odia, que le regaló un collar, que parece verlo a los ojos… Harry sólo quiere más.

Han escuchado la frase: Ten cuidado sobre lo que deseas.

Harry no ha terminado de pensar sobre que quiere más de Draco, sin saber que es realmente ese “más”, cuando una risa resopla de parte de Draco obteniendo su absoluta atención. El niño que lo sigue viendo, deja escapar ahora una risa verdadera mientras sale del lugar; Harry siente desesperación al verlo irse, porque eso significa que su tiempo ha terminado y casi cae al salir apresurado del lugar.

Algo que parece incrementar la risa del niño.

Harry nunca lo ha escuchado reír de esa forma, no es para nada elegante y muchas veces parece que se va quedar sin aire, pero sus ojos se hacen un poco pequeños mientras pequeñas lagrimas se forman en estos; parece reír sinceramente y Harry jura que nunca ha escuchado una risa más hermosa.

El pensamiento le aterra un instante, pero lejos de querer huir, solamente quiere escuchar la risa otra vez, preguntándose de forma desesperada que hizo para hacerlo reír.

Soólo para repetirlo.

Una y otra vez.

Tiene que cansarse eventualmente de eso, pero algo dentro de él casi le dice que es imposible.

—Mira acorralar a alguien en un armario de escobas podría mal entenderse… muy mal— Draco dice esas palabras, pero Harry sólo puede pensar en que volvería hacer eso para hacerlo reír —mantengo mi punto de estar alejados, así que deja de hacer locuras; pero, aunque creo que es estúpido, supongo que ser “rivales” frente a los demás no sería tan malo ahora que yo sé el plan— Eso lo hace saltar avergonzado.

Está bien, su plan inicialmente no fue una buena idea, pero Draco ha reído y eso para Harry vale la pena toda la vergüenza por meses.

—Si, tal vez debí hablarte antes… pero nunca estas solo— esto último es totalmente una queja.

Draco siempre les da atención a otros, pero nunca a Harry; lo cual, si es justo, se lo había advertido, pero no es justo tampoco para Harry.

Tampoco luego de escucharlo reír.

¿Por qué su risa sólo hace que quiera más?

—Lo que sea, tengo una carta que escribir y tu presencia molesta, así que ¡chu! Vete rival de mierda— hace un puchero enojado por su forma de apartarlo.

¿Acaso no le gustaba estar cerca de él?

Harry se siente abochornado de lo mucho que este poco tiempo parece significar para él, casi seguro que este momento se repetirá constantemente en su mente en los días por venir.

—Idiota arrogante— gruñe por bajo.

No quiere irse, pero tampoco quiere darle motivos para que se enoje con él, así que tendrá que buscar otra forma de reunirse a solas.

Su capa de invisibilidad siempre es una buena idea.

Tal vez incluso lo sorprenda.

—Potter— eso hace que se detenga de inmediato y vuelva a verlo —ese collar es bastante elegante, quien te lo dio tiene buen gusto— añade como si fuera una burla.

El rostro de Harry se detiene un segundo, antes de que sujete el collar entre sus manos, alegre de que note que lo tiene puesto; es importante para él, que Draco sepa que es importante para él, es algo que lo emociona.

—Me lo regaló un idiota—

Pero tal vez, sólo tal vez, Harry sea un idiota mayor por aceptar que es el mejor regalo de todos.

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¿Quién es Orion Blake?

Está seguro que no tiene tiempo para pensar en eso, ya que hay cosas mucho más peligrosas en que pensar ahora que la cámara de los secretos está abierta; pero la forma en cómo Draco reaccionó en la clase de historia de la magia, hace pensar que tal vez sea alguien importante. No investigó sobre él en libros, pero para Hermione parece ser algo desconocido y tiene toda su atención en la cámara de los secretos.

Muchas veces quiso preguntarle a Draco sobre el tema, pero el niño parecía estar en su propio mundo ignorándolo nuevamente.

Frustrante.

Tiene la atención de toda la escuela, pero Draco siempre lo ignora, como si su mente funcionara al contrario de las demás.

Además, parece haber adoptado a esa niña Ravenclaw (técnicamente no le habla, pero Harry puede notar a la distancia como Draco siempre parece estar viéndola), la de pelo rubio que parece al de Draco, tal vez solamente tenga algo con los rubios; Harry medita sobre teñirse el pelo.

—No te vas a teñir el cabello, estoy segura que Draco no les gustan sólo los rubios, su mejor amiga es Padma y no es rubia— intenta convencerlo Hermione con cansancio.

Harry bufa sujetando un mechón de cabello rebelde, se pregunta sí a Draco eso le importará, si tal vez pensaría que el cabello de Harry no esta tan mal; si le preguntan a Harry, el cabello de Draco es bastante bonito.

Pero nadie le pregunta eso.

Tampoco sabe si podría contestarlo en voz alta sin morirse de vergüenza.

¿Sería tan suave como parece?

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Harry bufa ante el recuerdo de Draco hablando sobre como es el Gryffindor numero 71 o 72 de sus favoritos, primero le quita la grulla de papel que había querido guardar por algún motivo y luego le dice que está casi al final de la lista de sus Gryffindor favoritos. Los siguientes días estuvo bastante enojado al respecto, especialmente con Lockhart quitándole parte de su hueso, pero al menos había visto a Draco ir a ver su partido; había querido esperar dar un gran espectáculo para poder hablar con este luego de eso.

Pero no.

Le quitaron un hueso y Harry odió no poder salir de la enfermería.

Fue molesto.

Entonces pasó una locura.

—Hey Potter, veo que tienes un hueso de nuevo— saluda Draco con amabilidad claramente fingida.

Por un instante Harry casi puede pensar que está soñando de alguna extraña forma, que esto era una ilusión producida por medicamento o algo similar.

Había entendido que tal vez estaba un poquito obsesionado con Draco Malfoy, pero eso a pasar a imaginarse que él estaba ahí era un camino muy largo; puede que si tuviera un problema serio.

—¿Qué haces aquí?— pregunta Harry con desconfianza sobre si es real o no.

No sería un mal sueño, pero tampoco uno que esperaba, simplemente inesperado.

—Eres grosero Potter, saluda primero; no se si ya se han presentado formalmente— lo último es dicho para Anthony, quien sonríe divertido.

Si.

Esto era real.

Si tuviera que soñar algo con Draco, estaba seguro que Anthony Goldstein seria lo último que tendría su sueño.

—Lamentablemente no soy alguien importante para Potter cuando alguien más está en su presencia— habla Anthony provocando que no le agrade mucho más de lo que ya hizo —Anthony Goldstein— se presenta de manera encantadora.

No le agrada.

Siempre está al lado de Draco, siempre habla con Draco, siempre tiene la atención de Draco; es por eso que se limita a decir su nombre.

—Harry Potter—

Porque tiene que ser agradable con los amigos de Draco y no darles más oportunidades para que le desagrade, por la sonrisa de Goldstein puede darse una idea de que el niño lee su mente o tiene una idea de por dónde van sus pensamientos.

No menciona nada en voz alta y Harry sólo puede esperar que no diga nada cuando se vayan de aquí.

—Vimos el partido ayer— intenta iniciar Draco.

Harry levanta la mirada emocionado.

Lo sabe.

Si bien hay muchos rubios en Hogwarts, era difícil ignorar el cabello del niño que es mucho más platino que otros; también funcionaba que Harry lo hubiera estado buscando desde que entró al estadio, era imposible no verlo a la distancia.

—Lo sé, los vi en la gradería, tu cabello es difícil de perder— su comentario hace que Draco desvié su mirada de forma curiosa hacía arriba, como si quisiera ver su propio cabello.

Adorable.

El pensamiento arremolina las mejillas de Harry, sorprendiéndose un poco así mismo, pero no tiene nada de malo piensa apresuradamente; no es que piense eso de otras personas, pero es solamente la acción lo que hizo que Harry sonriera, sólo eso.

Nada raro de por medio.

Solo un pensamiento correcto.

Si alguien hiciera lo mismo en esta circunstancias, pensaría lo mismo, probablemente.

—Si bueno— Draco ve de reojo a Anthony molesto, Harry siente picazón incómoda porque pierde su atención —también notamos lo que te paso, además de Lockhart como un fracaso, pero eso último no es novedad—

Le encanta hablar de Draco, aunque admite que hablar de ese profesor en específico, hace sentir incomodo a Harry.

Porque no es algo que le guste, pero no le importa, si eso le hace hablar con Draco, no piensa quejarse.

—Lo detesto, es el peor profesor de todos— musita Harry por bajo casi queriendo que el tema cambie, pero al mismo tiempo queriendo que Draco siga hablando.

Siempre que esta junto a Draco, es difícil de pensar.

—No te desanimes, trajimos algo para eso— comenta Draco señalando a Anthony, quien solamente saca de su túnica un paquete de golosinas —es de mi madre, siempre da los mejores chocolates— añade con una sonrisa de orgullo.

Harry mira la caja detenidamente, meditando sobre la situación.

Draco realmente es alguien amado por su madre, es el primer pensamiento melancólico que lo inunda, si bien su padre es un auténtico gilipollas, la madre de Draco parece cuidarlo todo el tiempo; siempre parece enviarle golosinas y cartas.

El niño rubio parece también tener sentimientos a su madre de cariño, que usualmente los niños de su edad no les gusta demostrar; como si tener madre fuera vergonzoso, eso es algo que le agrada también de Draco, lo mucho que aprecia de su madre.

Pero esto.

Otro regalo.

Otro regalo que su madre le ha dado y le entrega a Harry.

Su mente se desvía al collar en su cuello, meditando un poco sobre este y como Draco se desprende fácilmente de sus objetos y se los da; una parte de él se pregunta celosamente si hace lo mismo con otros, pero sabe que no puede comentarlo en voz alta sin sonar extraño. Por otro lado, Draco a pesar de su insistencia en no ser amigos, da regalos que realmente golpean el pecho de Harry.

Si Harry tuviera una madre tal vez sería como Draco, dando desinteresadamente los regalos de su madre, pero como no tiene madre.

Es diferente.

Los regalos golpean muy cerca de casa, muy cerca de donde duele y al mismo tiempo lo hacen sentir flotando.

¿Por qué ese niño tiene ese poder sobre él?

¿Sabe que lo tiene?

¿Sabe que cada acción dirigida a él hace que todos sus cimientos cambien?

—Bueno sí Potter no los quiere— musita Anthony aburrido y Harry sale de sus pensamientos.

Sus manos toman la caja y está cerca de gruñir, antes de meter un chocolate dentro de su boca; no lo procesa inicialmente, pero el sabor es demasiado delicioso y derritiéndose en su boca, que lo hace soltar un gemido de completa felicidad.

Delicioso.

Magnífico.

Dudley tendría celos de saber que está probando el mejor chocolate del mundo.

—Son deliciosos— expresa Harry luego de tragar un chocolate y comer el segundo de la caja, con una mayor lentitud y disfrutando en esta ocasión.

Draco le ha dado los mejores chocolates del mundo, quiere meterlos todos a la boca al mismo tiempo que no quiere comerlos todos para no quedarse sin ellos.

—Lo sé, se lo haría saber, pero ya sabes que se supone que no deberíamos ser amigos—

Maldice por debajo al niño.

Draco no es justo, dice que no son amigos, pero le da estos regalos; Harry se siente muy confundido.

Y triste.

Jodidamente triste.

También frustrado para el caso.

—De hecho, eso me parece extraño, si no son amigos ¿por qué trajimos los chocolates?— pregunta Anthony curioso y Harry asiente con interés.

Precisamente su punto, eso no hace que Anthony le agrade más, pero agradece que alguien hiciera la pregunta.

—Somos rivales— responde Draco casi divertido, Harry gimotea colocando ambas manos sobre su rostro y Anthony gira a verle confundido —ya sabes que mi padre es un extremista, no se siente cómodo con Potter y no podemos ser amigos; así que el genio aquí presente pensó que podríamos ser rivales—

Harry piensa que tal vez ahí tiene más de lo que dice, pero tampoco puede presionarlo, Hermione había dicho que a Draco no le gusta que lo presionen y cree que es verdad.

—Entonces ese es el motivo por el cual te molesta todo el tiempo, Padma y yo habíamos apostado por otra clase de plan que hizo que Potter actuara así— masculla Anthony levemente sorprendido.

Harry ve curioso al niño, ya que no sabe porque otro motivo molestaría a Draco si no fuera para hablar con él, es un chico claramente complicado y totalmente inalcanzable en ocasiones para Harry; en un inicio pensó que tal vez era esa manera de ser imposible que le gustaba tener cerca como amigos, pero ha descubierto que cada vez que habla más con Draco, simplemente quiere hablar más con él.

—Pensé que no podríamos hablar— comenta Potter curioso siguiendo la línea de pensamiento de Anthony.

Draco gruñe dando una mala mirada a ambos.

—Para Hogwarts solamente estoy caminando con mi gran amigo Anthony por algunos pasillos— con una mano señala a Anthony, quien solo niega divertido y Harry admite celoso que no son amigos —como dije solo quería pasar a visitar un rato, porque soy un gran rival y una excelente persona; todos merecen un Draco en su vida cuando tienen algún accidente para levantar su ánimo— añade teatralmente.

Harry se pregunta cuando Draco hace estas clase de cosas, porque el idiota le agrada, pero no puede negar que de alguna manera le gusta que hiciera algo tan estúpido.

Está hablando con él.

Lo mejor es enfocarse en los resultados, si vino para hablar con Harry, es porque de alguna forma quería hablar con él.

Eso es positivo.

—Deberías escapar mientras puedas Potter, Draco es un idiota—

—Miserable traidor, pensé que me querías en tu casa en navidad—

—Cambie de opinión, vete con Padma—

—Idiota—

Hay dos cosas que odia de esta conversación, la primera es que lo excluyen al mismo tiempo que demuestra que tan cercano es con Anthony, la segunda es la realidad de que no va estar en Hogwarts para navidad. Se siente aplastado de repente, con el peso de la decepción sobre sus hombros, porque es algo que no había estado dentro de sus planes.

Sus planes no suelen funcionar.

Pero había estado tan emocionad por la navidad, porque Draco estuviera en el castillo y que ambos tuvieran horarios libres.

Fantaseado incluso.

—¿No pasarás Navidad este año en Hogwarts?—

Sus palabras se pierden un poco, pero el rostro de Draco se voltea a él y ya no esta tan interesado en su atención.

No va estar para navidad.

Harry mentiría si no había planeado algunas cosas para hablar con el chico, ya que la mayoría del colegio no está en navidad, sabe que podría escaparse con este para charlar si usaba la capa; seria todo un reto demostrarle la capa a Draco, pero valdría la pena.

No debería ser molestia para el niño, pasar unas pocas horas con Harry, pero no iba a estar para navidad.

Draco tiene una familia después de todo, pero lejos de amargarle como hace cuando piensa en las familias de otros, Harry solamente quiere que esté aquí.

Con él.

Nuevamente, nada nunca sale como lo espera.

—No sé si podre ir donde Anthony, pero seguramente pase en casa de Padma— Draco musita casi con arrepentimiento.

Anthony gruñe el nombre de Padma por bajo molesto, lo que hace que Draco lo empuje divertido.

Harry se siente incómodo.

Incluso si tuviera que volver a casa de los Dursley, no podría invitar a Draco, así que eso lo hace mucho menos interesante que sus amigos Ravenclaw.

—Pensé que como habría menos gente, tal vez podríamos hacer algo, como volar juntos o algo así… Hermione está segura de que podrías ayudarnos respecto a la cámara de los secretos— añade lo último tardíamente, porque es verdad que Hermione está obsesionada y Harry espera que atraiga la atención de Draco.

Pero sus ánimos están por los suelos.

—Ya te dije Potter, no somos amigos y el día de hoy es una excepción— como si ocupara algo más que lo deprimiera —vamos no te pongas triste, todos tus amigos estarán en navidad… también podría conseguirte algo de regalo— agrega lo último algo incómodo por el ambiente.

Funciona.

El cerebro de Harry deja de funcionar.

Piensa en esa tarde hace tanto tiempo, Draco ofreciéndole el collar como un símbolo de amistad, la imagen cambia al niño ahora dándole un regalo buscado especialmente para él.

Solo para él.

Draco estaría pensando en él para conseguirle un regalo de navidad.

Harry tiene que conseguirle algo inmediatamente, por qué no había pensado en eso antes, un regalo de navidad sería algo perfecto para acércalos; lo mejor es que Draco dio ese paso.

No esperaba que Harry fuera tan materialista, pero la idea de un regalo de su parte parece animarlo de repente.

—¿Me conseguirás un regalo?— pregunta esperando no haber escuchado mal, sujetando el collar sobre su ropa y sintiéndose inesperadamente animado.

—Si te conseguiré algo, ahora el tiempo se ha terminado y tenemos que ir por el desayuno, nos vemos luego Potter— empuja rápidamente a Anthony, mientras Harry parece demasiado feliz al despedirlos.

Ajeno de que se fueron.

Pero no importa.

La sonrisa inunda a Harry mientras sujeta el collar entre una de sus manos, comiendo distraídamente un delicioso chocolate y pensando que no puede esperar para la navidad.

No verá a Draco.

Pero sin duda este pensaría un poco en Harry.

Cuando ve a Ron y Hermione más tarde, la sonrisa estúpida sigue en su rostro, un regalo, tiene que pensar en un buen regalo de navidad.

.

.

Hermione y Ron le ayudan a conseguir un regalo para Draco, los gemelos les pasan unas revistas donde puede hacer pedidos por lechuza y si tienes suficiente dinero, puedes conseguir regalos bastante interesantes; Harry había estado entrando en pánico sobre que regalarle a Draco, lo que ocasionó que tanto Ron y Hermione se volvieran locos por su propio estrés. Una de las chicas de años mayores, Angelina, fue quien le dio la revista que Harry necesitaba; era sobre varios artículos casi de joyería, los cuales no les llamó la atención, hasta que encontró una pequeña pulsera de cuero. Según Hermione era bastante caro, pero tenía hechizos calentadores que le recordaron al collar en su pecho y antes de saberlo Harry estaba haciendo su pedido por lechuza.

Inquieto de que llegara para navidad.

Inquieto de qué pensaría Draco.

Inquieto de que le diría cuando lo viera.

El usar la poción multijugos para ir a las mazmorras para encontrar a los Slytherin no fue muy útil, a pesar de que Harry tenía la ferviente teoría de que Nott tenía algo que ver, Ron lo descartó como demasiado joven y apuntó a estudiantes de años mayores. Hermione quien salió del lugar bastante frustrada al no conseguir nada, musitó que tenían suficiente poción para usarlo nuevamente; Ron comentó casualmente sobre qué tal vez podrían preguntarle a Draco y Harry fue quien soltó el:

—No escuchaste a Nott y Zabini antes de vacaciones, solamente hablan de lo mucho que Draco es unido a Ravenclaw, si no somos ellos no dirán nada—

Lo que provoca que Hermione pareciera interesada en el tema, creando un plan para entrar a la torre Ravenclaw.

Harry se siente mal por estar emocionado por la idea, de ir, ver que haría Draco, ser alguien que vea como hace con todos menos con Harry.

Está distraído y Ron quien es inusualmente el razonable, solamente se deja llevar por la ola.

Harry se distrae lo suficiente para que cuando sea navidad, la pila de regalos lo distraiga del pequeño paquete que no nota hasta que es muy tarde; sujeta la caja confundido, antes de que sus ojos se abran como platos al ver el remitente del regalo. Ron no hace muchas preguntas cuando suelta un chillido poco masculino, lleno de emoción antes de abrir el regalo lo más rápido que puede; pero con cuidado de no rasgar demasiado el papel.

Un pequeño dragón de colores dorados casi platinos y ojos de color gris es quien está dentro de la caja, lo toma entre sus manos notando que algunas partes de su cuello y patas se pueden mover; no es un juguete, parece más bien como un objeto de colección bastante bonito. Harry no tuvo juguetes al ser más pequeño, pero no puede evitar que una parte de él se sienta sumamente emocionado por el regalo; se imaginó teniendo algo así cuando era pequeño y totalmente enamorado de este objeto como lo es ahora.

—Supongo que es un buen regalo, algo costoso— habla Ron llegando a su lado, pero Harry solamente toca suavemente la cabeza del dragón, sin poder contener la sonrisa en su rostro.

Es un regalo que se imagina dando a Draco.

Un regalo que escogió para él.

—Me encanta— habla a Ron sintiendo las mejillas calientes, a lo cual su amigo solamente niega divertido antes de buscar sus propios regalos.

El dragón se queda en su mesita de noche, Harry viéndolo con una gran sonrisa, sintiendo su pecho demasiado grande y con dificultad de respirar.

Pero es la mejor sensación del mundo.

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Algo está muy mal con Harry.

No sabe que es, pero ya incluso él ha notado que algo está mal y agradece cuando tanto Hermione como Ron no lo presionan al regresar de la torre Ravenclaw. Desde que había visto a Draco volver de navidad, Harry había tenido todo planeado para poder ir con él, darle un gracias adecuado y asegurarle que su regalo había sido un gran detalle de su parte.

Pero no pudo.

Desde que lo vio volver, saludándolo a lo lejos con la pulsera en su mano, la pulsera que Harry le compró, algo había salido profundamente mal dentro de él.

Las emociones que Draco producían siempre eran muy fuertes para él, pero esto era casi llegar a lo ridículo, a la línea que Harry no quería cruzar.

Ver a Draco con la pulsera que Harry le había comprado, fue similar a recibir una Quaffle directo en el vientre, sacando todo el aire de los pulmones de Harry al mismo tiempo que sentía que todo su interior ardía desde su pecho hasta todo su cuerpo; el pánico lo había inundado al mismo tiempo que una estúpida felicidad, era como si dos partes dentro de él lucharan por saber que estaba pensando y al mismo tiempo no pudiera decir que pasaba. Como estar volando en una escoba a toda velocidad y de repente perder el control de esta, para comenzar a caer en… no sabe exactamente dónde.

Era aterrador, pero estaba tan feliz, que casi había renunciado al plan de Hermione.

Una parte de él quiere haberlo hecho.

Porque dentro de la torre Ravenclaw fue golpe, tras golpe de Quaffles invisibles y ahora Harry estaba sobre su cama con el rostro enterrado en su almohada; Hermione le acariciaba la espalda en un vago consuelo, que no funcionaba y Ron solamente estaba sentado en el suelo al lado de la cama.

—¿Qué pasa conmigo?— farfulló sin comprenderse, sin entender que debería pensar.

El recuerdo de todo lo hizo sentir abochornado y casi sin aire, primero la felicidad de por fin ver la torre Ravenclaw, ver la habitación de Draco y poder entrar a esta; emocionado por saber que podría conocer de este, era todo lo que había querido hacer en realidad y esta era la oportunidad perfecta si sacábamos la ética de la cuestión. Pero todo se fue al carajo, cuando pensó que tal vez Draco quería a Padma por como trataba a Hermione, luego que Draco admitiera que sentía algo por el buscador de Hufflepuff, luego que el chico admitiera que le gustaban ambos sexos y Harry simplemente no entendía.

¿Cómo sabe que le gustan ambos?

¿No son muy jóvenes para pensar en eso?

¿Solo pensaba que Harry era otro Gryffindor más?

¿Su regalo no significaba nada?

¿De verdad no le gustaba Diggory?

Pero luego había tocado sus mejillas, claro que Draco pensaba que era Anthony, pero había acercado su rostro al de Harry y por un momento era demasiado difícil pensar.

Respirar.

Nada parecía tener sentido.

Su corazón había dolido demasiado en su pecho por la velocidad y casi no podía escuchar por la sangre en sus orejas.

Pero como siempre que estaba al lado de Draco, solamente podía querer más y más de algo que no sabía.

—Harry— la llamada de Hermione lo hace levantar un poco la vista de la almohada, donde su amiga parece con profunda concentración como si estuviera buscando como abordar el tema —yo creo que, tal vez… creo que es hora de que pienses en tus sentimientos por Draco— añade casi tentativamente y Harry la ve con duda.

—¿Sentimientos?— susurra la pregunta sin entender de que habla.

Hermione sólo asiente.

No sabe de qué habla.

No entiende porque debería pensar en algo cómo sentimientos, definitivamente lo que estaba era enfermo con algún virus mágico o algo por el estilo.

—Sé que te interesa mucho Draco— por la risa ahogada de Ron supone que es algo que también piensa, Hermione le da una mala mirada —Draco es muy popular entre las niñas, sé que quieres ser su amigo, pero tal vez quieras ser más que solo su amigo— parece incómoda al hablar, pero Harry no parece entender nada.

Parpadea confundido.

—Bueno, sí, quiero ser más que su amigo… pero eso es normal— añade con duda, Hermione y Ron comparten una mirada confundida.

—¿Normal?— Ron parece cauteloso, pero Harry solamente se sienta confundido en la cama.

—Todos quieren ser amigos de Draco, así que no es que esté haciendo nada raro— Harry se encoge de hombros.

Nuevamente una mirada entre sus amigos que le hace sentir molesto, antes de que Hermione se ponga un poco pensativa.

—Harry, creo que tal vez hay algo diferente aquí; Draco es popular, pero no todos quieren ser su amigo, de hecho, hay algunos en Hufflepuff que no parecen agradarle— dice la niña tentativamente, provocando que Harry sienta un escalofrío en su espalda.

Como si algo estuviera mal.

Harry recuerda principalmente a Zacharias Smith, un niño de Hufflepuff que parece odiar a Draco y Harry no entiende como alguien podría odiarlo; algunos estudiantes de años mayores había escuchado que hablaban mal de Draco por ser tan inteligente, pero solía pasar lo mismo con Hermione.

Idiotas.

—Si, pero es popular, todos quieren ser su amigo, yo no pienso diferente al resto—

—Estas obsesionado con él Harry, eso no es algo que pase con los demás; no me mal entiendas, creo que es agradable a pesar de sus padres, pero no por eso me muero por ser su amigo o me obsesiono con quien le gusta—

Las palabras de Ron son algo frío en su pecho.

Porque no tiene sentido.

Bueno, puede comprender que no todos estén obsesionados con Draco, está bien; pero entonces que significan las emociones que este causa en él.

¿Todo este tiempo algo estuvo mal con él?

La mano suave de Hermione sobre su muñeca, hace que Harry quiera apartarla de golpe, furioso de que se sienta normal y cálida en esta; nada comparado a como casi sintió que iba a explotar cuando tomó la muñeca de Draco hace solo unos minutos, el calor arrasador, la sensación cálida en todo su cuerpo.

Definitivamente algo está mal con él.

—Harry, digo esto porque te hemos observado desde el primer año, pero pienso que tal vez pueda que Draco te guste un poco— sus palabras suaves hacen que Harry se sienta casi histérico.

Solamente dice la realidad, como si tuviera algún significado diferente, como si fuera algo malo.

—Claro que me gusta Hermione, como me gusta Ron y tú, como un amigo— no son amigos, pero eso no importa, no ahora.

Serán amigos tarde o temprano, Harry espera más temprano que tarde.

—Puede que sea así, pero también puede que te guste de otra forma y no está mal; el propio Draco mencionó que le gustan las niñas y los niños, tal vez a ti también te gustan ambos… porque cuando te veo mirar a Draco, parece como si te gustara mucho—

Su boca se abre incrédula, frunciendo el ceño antes de apartar la mano de Hermione.

Se ve herida, pero no hay nada que pueda decir por ahora.

—No es que sea malo, en el mundo mágico es muy común, a Charlie mi hermano mayor solo le gustan los niños— rápidamente salta Ron intentando aliviar el tema, pero Harry solamente se da media vuelta para enterrar su rostro en la almohada, ignorando los intentos de hablar de sus amigos.

Ocupa un tiempo a solas.

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Harry ignora la charla el día siguiente como si nunca hubiera pasado y sus amigos no lo presionan, pero Harry sabe que es la primera noche que sueña con Draco Malfoy; un sueño donde ambos están en las escobas volando y el niño rubio no deja de reírse de Harry.

Tristemente no será la última vez que sueñe con él.

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Harry no piensa que sea gay, no es que tenga algo en contra de los homosexuales, solamente que nunca pensó que podría ser uno; los Dursley siempre que hablaban del tema (las pocas veces que salió en conversación) como si fuera una aberración. Algunas veces en la televisión saldría algún famoso que se declara abiertamente homosexual y sus tíos dirían que eso es algo anormal, gruñéndole a Dudley que no hiciera alguna locura como esa y que eso es algo malo. Harry no pensaba en eso, porque no le gustaba nadie, pero cuando era un niño en jardín de infantes había visto a otras niñas y pensado que eran lindas; así que en ese ámbito no pensó que hubiera algo diferente con él.

Si bien era un mago, no era un niño anormal como lo llamaron sus tíos.

Cuando entró en Hogwarts no pensó que alguna niña fuera más linda que otra, pero tampoco pensó que ningún niño fuera más atractivo que otro; había visto a los estudiantes mayores en las duchas del quidditch, pensando que tenían un cuerpo bastante formado, pero tampoco era algo que le interesara tanto.

Es un niño, no le gusta pensar en ideas como de amor.

Así que no, piensa que Hermione se equivoca e ignora la conversación, solamente quiere ser amigo de Draco y todos están pensando las cosas que no son.

—Escuché de mi hermana que Draco obtuvo 7 poemas— avisa Parvati divertida en el almuerzo del día de San Valentín y Harry siente que apuñala su pollo con mucha fuerza.

Las conversaciones siguen, Hermione y Ron solo le dan una breve mirada antes de hablar con Neville de algún tema, pero Harry siente algo frío y molesto en su interior. Levanta la mirada sintiéndose incómodo, viendo como Draco habla emocionado con la niña nueva llamada Luna, que ahora es parte de su grupo de amigos y lo ve feliz.

Radiante.

Harry se siente mal por eso, pero se pregunta si podría llegar hablar con él.

No lo hace, porque no son amigos y tampoco tiene la necesidad porque no le gusta Draco.

Solo son casi amigos.

No le gusta.

No está enamorado.

No es gay.

Draco sonríe por algo que le dice Luna y el corazón de Harry se aprieta dolorosamente contra su pecho, provocando que se sienta muy incómodo; traga saliva antes de tomar un gran sorbo de jugo de calabaza.

Oh no.

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Harry habla con Padma una tarde, la ha visto sola y no se ha podido resistir a preguntarle algo que ha pensado desde navidad; la niña parece verlo con ojos divertidos cuando la saluda aprovechando que esta con su hermana. Harry se siente sumamente avergonzado por algún motivo, pensando que esto no ayudara a que Hermione o Ron piense que no le gusta Draco, pero había tenido tantas dudas y cuando la niña contesta no puede más que asentir antes de correr abochornado.

—¿El señor de los anillos?— pregunta Hermione con duda sentados en la sala Gryffindor.

—Si yo, quería leer un libro que se llama así— musita Harry por debajo, totalmente avergonzado y sintiéndose peor cuando Ron cae a su lado.

Este había escuchado la charla y está claro que no lo dejara pasar.

—Tuviste que verlo Hermione, parecía totalmente rojo cuando le preguntó a Padma sobre qué libro estaba leyendo Draco; ya que señor “no acoso a Draco Malfoy” notó que ha estado leyendo un libro diferente desde navidad—

—Puede que sea interesante, solo quise saber sí era algo mágico o no— su defensa es patética, pero Hermione es un amor por no preguntar demasiado.

Es su favorita por algo.

Incluso si es culpa de ella que la mente de Harry sea un caos ahora todos los días.

—Creo que podría pedirle a mi padre una copia de los libros, si no me equivoco necesitas el Hobbit primero— no entiende de que habla, pero Harry asiente.

Avergonzado.

Muy avergonzado.

No le gusta Draco, sólo quiere leer algo que este lee y tener un tema de conversación con él, ya que no es malo conversar con él; aun quiere ser su amigo.

Solo que Harry odia leer libros de fantasía, cuando era niño los pocos libros que obtuvo fueron rotos por Dudley y no había querido más; pero podría leer algún libro muggle para hablar con Draco.

Estaba tan mal.

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Harry deja de pensar en sus sentimientos con Draco cuando las victimas aumentan en su segundo año, sabe que hay algo ahí, que sus amigos nunca presionan, que Harry no quiere pensar y simplemente lo deja de lado; sigue obsesionado con Draco como siempre y le gusta la naturalidad con la cual Draco parece acostumbrarse a él. Pero luego Hermione es petrificada, al igual que Michael y antes de darse cuenta está descendiendo con la ayuda de Draco a lo que parece ser una trampa mortal; este los ayuda, este se queda a su lado a pesar de no ser un Gryffindor y aunque supuestamente su casa no destaca por valentía, Harry no puede imaginarse el rostro de alguien viéndose más valiente que Draco ese día.

—Se que es egoísta, pero me alegra de no estar solo— su voz tiembla mientras caminan, ahora separados de Ron en busca de su hermana.

No había querido ir, pero tiene que hacerlo.

No había querido verse cobarde frente a Draco, pero parece que lo hace.

Sintiéndose como una basura, porque esta alegre de no estar solo, incluso cuando no quiere que el niño a su lado salga herido.

A pesar de toda la situación, cuando Draco toma su mano, todo parece arder como siempre y se confunde porque los nervios apenas lo hacen pensar bien. El niño rubio sonríe a su lado con torpeza, queriendo consolarlo y nuevamente todas las emociones que están cuando Draco aparecer a su lado, quieren ahogarlo.

Y por primera vez, Harry simplemente quiere ahogarse por ellas.

Para lo cual es un muy mal momento.

—Hey, sé que esto es una tontería, pero fue valiente de tu parte venir hasta aquí y no importa; yo tome mi elección, no estás solo, estoy aquí… somos rivales—

No, no es valiente.

Es un cobarde.

Un egoísta que sólo quiere ahogarse en esta emoción.

Ahora no hay nadie, la idea de ser rivales parece ridícula y Harry se pregunta, sí una vez que sean amigos, este sentimiento se apagara para atenuarse con los demás; sí ser amigos es todo lo que Harry necesita, sí esto será suficiente.

—Aquí no hay nadie, solo nosotros… al menos por ahora, ¿podemos ser amigos?— hay una súplica en su pregunta que hace a Draco parpadear confundido.

Espera que el niño lo entienda.

Espera que lo acepte.

Necesita que lo acepte al menos por ahora.

—Amigos, claro me parece bien— habla este con tranquilidad luego de pensarlo, provocando que los ojos de Harry se cierren un instante saboreando la amistad.

Amigos.

Son amigos.

Van a una posible muerte segura, pero son amigos.

Abre los ojos esperando que algo cambie, que el anhelo se desvanezca ahora que son amigos, que los sentimientos de victoria puedan tragar todo lo demás. Pero cuando ve al niño, sus ojos grises sienten con horror, que no, no se han ido, que ahora que son amigos nada ha cambiado y que una parte dentro de él sigue queriendo más.

Maldición.

Sonríe algo nervioso, antes de sujetar la mano de Draco con la suya y caminar un poco más, deben entrar por una puerta y ahora no es tiempo para pensar en lo que sucede; pero por un instante, uno pequeño, no puede evitar pensar que está realmente jodido.

Que es probable que Hermione tenga razón.

Que tal vez le guste Draco, mucho más de lo razonable y que tal vez sea gay por él. Una parte de él quiere pensar que es solo un flechazo, pero es como si se riera solamente por el pensamiento y decide que sólo un paso por el día de hoy.

Le gusta pensar en eso antes de morir, como una autorreflexión.

Pero no importa ahora, si sale con vida será problema del Harry del futuro, por ahora, hay una puta serpiente gigante que asesinar.

Curiosamente su mente parece mucho más clara luego de ese pequeño paso a la aceptación.

Joder.

Su vida sinceramente nunca será fácil.

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Interludio tercera parte: cuentos de un prisionero

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El tiempo en azkaban es bastante relativo, a veces parece una eternidad y otras muchas veces es una completa tortura similar a ver a un caracol moverse un metro; Sirus odia en lo que se ha convertido, pero una parte de él siente que se lo merece, la vida que tiene ahora es la que se merece un mal amigo. Cuando está en su forma de perro las cosas son un poco más pasables, los dementores son una maldita mierda, pero como todo en la vida, se acostumbra a tener una vida miserable. A veces compara su estancia en la cárcel a lo que pudo ser quedarse en la familia sin ser repudiado, hay tantas similitudes que se ríe en ocasiones por su cuenta; los dementores no le afectan tanto como a otros prisioneros, ya que, si bien es un mal amigo, no está aquí por asesinar a nadie.

Ya quisiera haber asesinado a Peter.

Hubiera sido casi tan bueno como asesinar a Voldemort.

Su estado mental no es bueno, lo cual es una gran revelación de su parte, porque sí estuviera bien jamás admitiría incluso para sí mismo que no está bien mentalmente. Los recuerdos parecen casi distorsionados, algunos días recordaría buenos días, días de Hogwarts con sus amigos y otros días sólo podría recordar el cuerpo de sus mejores amigos muertos en su casa; recordaría el llanto de Harry, recordaría el temor de vivir en un mundo sin Jamer o Lily.

James y Lily eran su familia, eran lo que él más amaba y lo que lo ataba en este mundo.

Porque James lo aceptó cuando su familia lo rechazó, Lily acepto su persona, aunque al inicio lo había odiado, porque ambos querían al mismo hombre; de formas muy diferentes por supuesto, James sin duda estaba fuera del límite ya que era un hermano.

A veces pensaba en Moony, pero odiaba esos pensamientos.

Incluso antes de que sucediera el ataque a los Potter, odiaba pensar en Moony, porque había pensado que era el traidor; que ciego y estúpido había sido, de no haber notado que Peter ya no era como fue en Hogwarts.

O tal vez siempre fue así.

Tal vez Sirus era más estúpido de lo que pensaba.

Así que siempre que un pensamiento de Moony entraba a su mente, lo apartaba con toda la fuerza que podía reunir, porque era una puerta que no quería abrir. Pero esa no era la peor de sus memorias, muy cerca, superando por mucho el desprecio de su familia; su peor memoria era también su mejor memoria, la de Harry abrazándolo en su forma de perro, chillando emocionado por verlo. Era su mejor memoria porque Harry era todo lo que le quedaba en este mundo y jamás podría volver a verlo, pero al mismo tiempo era lo peor por los mismos motivos.

¿Estaría bien?

Más de una vez al día se encontraba pensando en Harry.

A veces pensaba que crecería para parecerse a James, cuando era niño era una viva imagen de las fotografías que Euphemia solía mostrarle cuando se fue a vivir con los Potter; el idiota de James siempre se mostraba orgulloso, diciendo que era un bebé precioso y Sirus podría comentar que él fue un mejor bebé.

Aunque sus ojos siempre fueron los de Lily, ojos amables, ojos de alguien que podría amar y que crecería para ser tan inteligente como su madre.

Ya estaba en Hogwarts, porque, aunque el tiempo aquí pasaba de forma relativa, siempre había algún idiota que le gustaba restregarle que día era o sus viejos “crímenes”; tristemente nunca fue acusado por alguno que realmente hubiera provocado, los aurores estaban bajando el ritmo.

James y Sirus lo hubieran hecho mejor.

Si la guerra no hubiera estallado, ambos habían pensado muchas veces y planeado entrar al cuerpo de los aurores, ambos eran demasiado impulsivos y tercos para no tener otro trabajo; no es que necesitaran el dinero, a pesar de los mayores esfuerzos de su familia, Sirus era el legítimo heredero de la fortuna si los demás morían.

James también tenía una fortuna.

Pero hubiera sido genial luchar al lado de James, siempre pensaron que ese sería su futuro, pero no lo fue.

James está muerto.

Sirus odia su vida, o al menos, lo que queda de esta.

Así que sus días pasan entre odiarse así mismo, odiar a Peter con todo su corazón, extrañar a Harry, ignorar a Moony.

Perderse a si mismo cada vez más.

Los dementores eran fríos, sus peores pensamientos siempre terminaban saliendo a la luz y ser un triste perro en la celda era lo único que lo mantenía cuerdo.

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Sirus amaba cuando los dementores se alejaban lo suficiente para soñar en la época de Hogwarts, tal vez no eran sueños, tal vez solamente deliraba ya que recordaba despertar en la torre Gryffindor y por unos gloriosos instantes pensaba que toda su vida fue un mal sueño; recordaría saltar a la cama de James para despertarlo, sonreiría a Moony sin pensar que algo mal esta entre ellos y sentiría la calidez que tenía de siempre cuando le regresara la sonrisa, aunque en sus sueños Peter nunca estaba. Caminarían hasta la sala común, donde James intentaría coquetear con Lily y esta lo ignoraría, pero no como en primer año, ahora habría una sonrisa divertida en su rostro que le daba esperanzas a James.

James, su hermano idiota que había caído enamorado de Lily desde primer año y Sirus tuvo que soportar por siempre a que esta se dignara a verlo.

Porque no se diga que un Potter se rinde fácilmente, no, ellos se enamoran (obsesionan habría comentado Moony) y van hasta al final con ese amor; al menos eso había comentado Fleamont, quien al igual que su hijo había sido casi amor a primera vista con Euphemia, para suerte de este la mujer no fue tan ajena como lo fue Lily los primeros años.

En defensa de Lily, Fleamont no había sido tan idiota como James en sus años jóvenes.

Se preguntó sí de alguna manera Harry ya habría encontrado esa persona especial que lo obsesionaría, con suerte tendría alguien a su lado que lo aconsejara; aunque Sirus se muere de celos y anhelo por no haber estado ahí para el hijo de su hermano.

Todo por su culpa.

¿Harry lo culparía?

Sí alguien se atreviera a contarle sobre él, probablemente su ahijado lo culparía, por estúpido e impulsivo, por no haber esperado e ir solo por Peter; por dejarlo ser la rata que arruinaría su vida. Sí tan sólo se hubiera esperado, sí hubiera ido con un plan, ahora mismo estaría con Harry y lo aconsejaría en la vida; tal vez no los mejores consejos, pero serían familia.

¿Moony estaría ahí?

No.

No piensa en eso, no quiere pensar en eso, solamente se obsesiona con el extraño sueño que puede disfrutar unos cuantos meses y finge que no sabe que es un sueño.

Tan solo unos minutos.

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Sirus se quiebra el día que Cornelius Fudge llega con ese maldito ejemplar del diario el profeta, casi como sí quisiera restregarle en toda su cara que Peter esta con vida, siendo la maldita rata que es y ocultándose con la familia de los Prewett; toda la poca cordura que tenía se rompe, porque solamente llega el pánico de que Harry está en peligro.

Además de algo suficientemente claro.

Esa maldita rata iba a morir,  aunque fuera lo último que hiciera, lo asesinaría.

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Ningún prisionero ha escapado de azkaban, pero también le habían dicho a Sirus que los Black siempre entran a Slytherin y claramente se pasó el comentario por los huevos; porque con suficiente determinación se puede hacer lo que quiera. No importa que Harry lo odiara por abandonarlo, por no estar ahí, no le importa mientras esté a salvo y con el maldito de Peter con vida, eso ya no es tan seguro; así que luego de un escape que casi lo deja muerto, una neblina sobre el nadando de la cual no quiere entrar en detalles, termina escapando de Azkaban.

Su mente está casi rota, se hubiera roto eventualmente, pero no lo hizo; pero tampoco está bien, eso es claro.

Aun así, estar lejos de azkaban hace maravillas, si bien sus pensamientos son negativos, la sensación del pasto en sus patas y un aroma que no huele a muerte hacen maravillas con su ánimo los primeros minutos. Es Canuto, porque no hay forma de que sobrevivía cinco segundos como humano y también porque siente que es mejor visto un perro callejero robando comida de un basurero que un humano; incluso la basura de la calle sabe mejor que la comida de azkaban.

Sabe que dentro de él tiene modales y etiqueta (no por nada creció como un Black), que no importan mientras devora un emparedado pasado de días y lucha contra un gato por eso.

No importa su dignidad.

Solo importa Harry.

Sirus fantasea con verlo, fantasea con ver en la persona que se ha convertido y una parte estúpida que intenta detener, fantasea con que su ahijado lo abrace.

Hace tanto que nadie lo abraza y le muestra algún afecto, para Sirus que siempre había sido un amante del contacto físico, había sido la peor tortura.

¿Olería como James o como Lily?

Estaba seguro que Harry olería a casa, porque era su hogar, era todo lo que lo mantuvo caminando incluso cuando su cuerpo ya no podía avanzar.

12 años.

Habían pasado 12 años.

A veces sentía que era un pestañeo, otros que era una eternidad y a veces sentía que seguía encerrado dentro de la celda y todo era una alucinación; que despertaría dentro de ese inmundo lugar, donde las paredes se convertirían en el rostro de aquellos que perdió y lo asfixiarían por haberles decepcionado.

¿Por qué sigue con vida?

¿Por qué no muere?

Si tan sólo asesinara a Peter, podría morir en paz, podría descansar y con suerte llegar al otro lado donde se encuentra su familia, James y Lily.

¿Lo estarían esperando?

No al menos que se moviera y protegiera a su ahijado.

Y con el cuerpo desgastado por años de tortura, Sirus toma nuevamente fuerzas para correr y buscarlo, porque Harry lo necesitaba y era lo único por lo que estaba con vida.

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Sirus está cansado, demasiado y tiene mucha hambre, pero no puede más que dormir en medio de una caja de cartón en un callejón; porque no hay ningún otro lugar donde pueda estar, pero incluso este lugar miserable, es mil veces mejor que la maldita cárcel de donde salió. Esta en el mundo muggle, porque se supone que Harry estaría aquí, aun lo buscaba, pero estaba seguro que lo encontraría; claro que con una varita seria mil veces más rápido. Casi todo el tiempo podía escuchar la voz de su madre, llamándolo por lo inútil que era, como sí estuviera en su cabeza martillando continuamente; pero Sirus la ignoró más fácil que en la cárcel, porque ahora estaba libre (y prófugo) para ayudar a su ahijado.

Nunca fue amante de las reglas.

Aunque sabe que no debería soñar, Sirus se estaba muriendo de hambre; lo cual no era diferente a cuando estaba en azkaban, la diferencia radica que en la cárcel no le daba tanta hambre.

Era como si comer no importara.

Como si nada importara ahí.

Pero ahora si importa, porque tiene mucha hambre y ha hecho más ejercicio los últimos días, que en los últimos 12 años.

Desea tanto una comida, de cualquier tipo, pero algo que lo alimente. Así que con cansancio y sintiendo su pierna trasera cojear un poco (nadie puede salir inmune dentro de su aventura) comienza a caminar fuera del callejón, la mayoría de personas no lo volverían a ver dos veces aparte de mencionar el sucio perro que aparentaba, pero con suerte encontraría alguien que le diera algo de comer; no estaba en contra de suplicar, con todo lo que ha vivido, eso no importa.

Especialmente porque tiene hambre.

Tristemente luego de 4 intentos, un zapato en la cabeza y la amenaza de una madre con su hijo, no obtiene nada y termina en un parque gruñendo por comida; maldito mundo de mierda.

¿Acaso no hay nadie amable en este mundo?

Es divertido ver al legitimo heredero de la casa Black, aquel que por años estuvo en la cumbre de la sociedad, estar mendigando por comida; su madre debe estar burlándose desde la tumba.

Sirus comienza a pensar en Harry, porque eso es lo único que lo motiva y probablemente pasaría otro día sin comer, esa es la idea hasta que cierto olor llega a su nariz y todo deja de importar; el hocico se mueve rápidamente para ver una hamburguesa frente a él, lo que le hace pensar vagamente que es una alucinación, pero la forma en que la arrebata y la mastica le hace pensar que no es una alucinación.

Porque esta tiene sabor y cuando pasa por su garganta seca, casi duele, Sirus no deja nada y el mordisco claramente arrebato la hamburguesa de golpe; es la primera comida real en años.

Es deliciosa.

Tanto que puede llorar.

O reír.

Porque parece ridículo.

¿Finalmente ha muerto?

—Draco ya le diste la comida, ahora vámonos— dice la voz aguda y quebradiza de un adolescente, dado que la comida no llega flotando a Sirus porque no tiene suerte, tuvo que venir de algún lado.

Los ojos de Sirus ven primero a un chico de cabello castaño, algo apartado y viéndolo claramente con asco, como la mayoría de personas en este mundo; pero luego se enfocan en el otro chico, haciendo que su hocico casi caiga incrédulo. Una patada en los huevos hubiera sido menos sorprendente, porque el adolescente de cabello rubio platino es como ver una versión de Lucius Malfoy en miniatura; esa clase de personas horrorosas en el mundo que no se pueden olvidar incluso con 12 años de cárcel.

Aunque está acuclillado frente a él, puede ver que el chico es largo y sus ropas costosas lo delatan como alguien de sangre Malfoy; no tiene dudas, tiene que ser algún pariente de Malfoy o en el peor de los casos, su maldito hijo.

Si mal no recordaba, Lucius había engendrado una plaga cerca de la edad de Harry.

No quiere pensar en Narcisa, no quiere pensar en su prima que lo había despreciado cuando fue arrebatado de la familia; porque eso lo haría pensar en la niña que había sonreído cuando tenía cinco años, tomándolo de la mano y corriendo a jugar Quidditch juntos.

Recuerdos que no quería.

Los ojos del mocoso frente a él se parecen a los que tenía Narcisa entonces, con el horrible color de ojos de Lucius, pero brillando de una forma diferente al que probablemente era su padre; el niño parecía verlo curioso, sacando de su bolsa de cartón otra hamburguesa que coloca frente a él.

Que huele delicioso.

Maldición.

Gruñe por debajo, haciendo que el otro niño suelte un chillido, pero el rubio no se mueve y Sirus nuevamente cede a dejar su orgullo de lado para comer nuevamente la hamburguesa; sabe igual de bien que la anterior y no dura mucho en saborearla. Claro que ahora está alerta cuando mastica la tercera, se pregunta vagamente cuantas hamburguesas hay dentro de la bolsa, pero por Sirus esa bolsa puede estar expandida por magia que no le importaría seguir comiendo hasta reventar.

Esta tan emocionado con su primera comida real, que casi ignora la conversación frente a él, pero la paranoia no se lo permitiría.

—Maldición Draco debemos irnos, se supone que no debemos estar en Londres Muggle, solo Merlín sabe cómo deje que me convencieras de esta mierda— gruñe el otro chico viendo a todos lados, haciendo una mueca repugnante cuando un muggle pasa a su lado y acercándose al niño rubio con incomodidad.

El niño rubio saca su cuarta hamburguesa que Sirus disfruta más calmadamente, incluso se atreve a mover la cola y se siente humillado.

Le mueve la cola a un Malfoy.

Su vida sin duda no puede caer más bajo de lo que es ahora.

—Relájate Theo, todo estará bien; además este pequeño tiene hambre— señala el rubio llamado Draco con indiferencia, sacando lo que parece ser la última hamburguesa por como dobla la bolsa de cartón.

Maldición, no es que Sirus se queje, su vientre reducido por tanto tiempo sin comer tampoco soportaría mucho más; pero tenía tanta hambre, que no le importaría seguir comiendo, aunque se enfermara.

—Esa cosa no es pequeña, parece un caballo miniatura y debemos irnos al callejón Diagon donde deberíamos estar hace media hora— el otro niño es una molestia, mucho más que Malfoy, lo cual es irónico en tantos sentidos que no da risa.

El rubio solamente suspira, antes de levantar con cuidado una mano y Sirus tiene el instinto de gruñir cuando se acerca; el niño castaño chilla como un cerdo, pero el rubio no se ve afectado, aunque su mano se detiene. Hay un duelo de miradas entre ambos, porque Sirus no piensa dejar que este mocoso lo acaricie, aunque le diera comida; no sabe que podría hacerle y aunque es raro toparse con un mago de sangre pura en el mundo muggle, sabe que no puede bajar la guardia.

Nunca se debe confiar.

Menos en un Malfoy.

—Tranquilo muchacho, te prometo no hacerte daño— Sirus quiere rodar los ojos, porque eso es lo más estúpido que ha dicho.

Entonces el niño sonríe muy débilmente, una sonrisa que había visto mil veces en un pequeño Regulus que lo deja congelado; la mano llega a su cabeza y Sirus cree que debe saltar, correr hasta el fin del mundo para que no le peguen.

Porque solo eso podrían hacer, eso es el único contacto que ha recibido en 12 años y está aterrado de que este mocoso le pegue.

¿Él?

Sirus Black.

Esta aterrorizado de que un niño lo lastime, cuando Sirus era un mago que se había enfrentado sin miedo al mismo Voldemort, está aterrorizado del contacto humano que tanto había anhelado; porque eso es lo único que merece.

Pero solo hay una caricia, una caricia suave en la parte superior de su cabeza que lo paraliza mucho más que la comida; el niño rubio parece suspirar cuando no ataca y la caricia se hace un poco más completa. Pestañea confundido cuando la sonrisa del niño crece un poco más, pero Sirus no se mueve, solamente deja que este agujero negro se forme a su alrededor mientras es acariciado por primera vez en 12 años.

Paralizado.

Congelado en el tiempo.

Su pecho comienza a sentirse pesado y siente que va llorar en cualquier momento.

—Pero mira que buen chico eres, eres un gran perro gruñón que tenía hambre, pero sólo eres un encanto— arrulla Draco ahora con dos manos, Sirus aún confundido se deja caer contra estas y el niño suelta una risa.

—¡Draco!— gimotea el otro mocoso y Sirus no se aleja de Draco, pero gruñe en dirección del otro niño que lo hace saltar para alejarse de ambos.

El rubio no parece intimidado, pero hay algo en su rostro que lo hace dudar antes de alejarse; Sirus no se comprende, pero solloza un poco en su forma animal por la falta de contacto.

No quiere que termine, no luego de tanto tiempo.

—Lo siento amigo, pero es verdad que estamos tarde y sí mi padre se entera de esto me va asesinar— hay algo de peso en la voz del niño, Sirus hasta ahora recae en la mejilla levemente hinchada de este y el dolor en su mirada al hablar.

Lo que trae de regreso un recuerdo, uno de él mismo, hace tantos años, siendo abofeteado por su madre por ser una vergüenza a la familia.

El niño solamente sonríe en su dirección, antes de tomar la muñeca del otro y ambos salen corriendo, parecen tener prisa; Sirus nota al alejarse, como el rubio parece moverse bien entre los muggles sin importar rozar alguno o pedir permiso para pasar.

Theo, ese otro mocoso, no parece ser igual y está claro que odia a los muggles; o al menos esta disgustado.

Sirus sólo lo ve marchar, sentado sobre sus patas traseras, viendo a la nada confundido y con el estómago lleno; su cola se mueve contra su voluntad.

Que día más extraño.

¿Habrá sido una alucinación?

No.

No lo es, porque ya no tiene hambre.

Quiere seguir a los niños, pero sabe que no debe hacerlo, porque necesita llegar a Harry; sí todo sale bien, tal vez y solo tal vez, busque a ese mocoso Malfoy que le recuerda un poco a él mismo. Tiene cosas que hacer, pero no es un idiota malagradecido y la existencia de ese niño parece una sorpresa.

Tal vez no sea la única oveja negra de una familia por ahí.

El pensamiento lo hace sentir, inesperadamente cálido y con esperanza de alguna forma.

Fin.

Notes:

Inicialmente pensaba poner la parte de Harry hasta el final del tercer libro, pero los amo demasiado como para no hacer esto ya que algunos lo han pedido.

Espero disfrutaran un poco de este.

El interludio de Sirus por otra parte se supone que iba ser una conversación entre Dumbledore y Severus, pero la idea de colocar a Sirus me termino matando; este interludio se encuentra ubicado en medio del primer capítulo del tercer libro, veremos un poco de la otra cara de la moneda cuando llegue la parte de Draco, pero por ahora les dejo con este pequeño spoiler del siguiente libro.

A diferencia del primero y segundo libro, que siguió el punto de vista de Draco en los acontecimientos de esos años, pero con sus propias aventuras, este tercer libro será algo diferente. Seguiremos viendo solamente el punto de vista de Draco, pero la historia se va ir alejando del canon mucho más que sus precuelas y va tomar parte del camino que quiero para la historia.

Espero verlos también en el nuevo proyecto que comenzare a subir la próxima semana.

Notes:

Hola a todos, no ha pasado mucho desde que termine el primer libro de la saga, pero este ya se encuentra en producción. Al igual que el anterior es posible que tenga 7 capítulos o tal vez pueda ser un poco más largo, ya que tendremos que abarcar muchos puntos.

El libro de Orion y el espejo de Oesed siguen siendo un misterio para Draco y compañía, pero este año se sumará otro misterio que tendremos que descubrir; como, por ejemplo, porque Draco es tan denso y a la vez tan inteligente.

La familia Malfoy tendrá mucho protagonismo en esta historia, además de que estamos viendo el punto de vista de Draco estas vacaciones; pero en el próximo capitulo ya nos vamos a Hogwarts y comenzará el salseo.
Nuestro Draco Malfoy en su segundo año de Ravenclaw, tiene una historia que escribir.

Espero me acompañen también a esta aventura.

Gracias de todo corazón a Harley, una chica que me esta ayudando a corregir la mayoria de erorres de la saga a nivel ortografico :D