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A un beso

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Sus salidas habían ido relativamente bien. Aemond llevaba a Luke todas las mañanas antes de dirigirse al otro lado del campus y almorzaban juntos a menos que tuvieran alguna responsabilidad. Garmund y Rhaena se les unían la mayoría de las veces.

 

Para alegría de Rhaena y Luke el truco parecía haber funcionado, Flowers ya no seguía a Luke cada vez que salían aunque todavía se aseguraba de mantener a Luke en su punto de vista cuando estaban en el mismo edificio y se lo habían encontrado en el campus y un puñado de centros comerciales.

 

Lo importante es que no se había acercado o intentado iniciar algo, simplemente miraba a Luke.

 

Rhaena propuso hacer una sesión de fotos. Ella y Garmund les mostraron sus propias redes. Así, comparadas una al lado de la otra, era bastante obvio que estaban saliendo juntos. Fotos de los mismos lugares, de las mismas comidas y bebidas y luego estaban las medias fotos.

 

Garmund besando la mano de Rhaena con ella fuera del marco, las manos de ambos entrelazadas en el perfil de Rhaena, una que tenía a Rhaena fotografiada desde atrás mirando a la cámara con solo el brazo y las manos extendidas de un Garmund visibles y una selfie que los tenía a ambos contra el sol en un banco del parque haciendo que solo sus figuras fueran distinguibles.

 

Su prima aparentemente estaba interesada en la fotografía y hacía uso de todo su conocimiento para mantener su relación secreta. Aemond realmente quería un asiento de primera fila para cuando Daemon dejara caer la bomba. Tenía la sensación de que estaba esperando a que él y Luke hicieran algo y este era el paso uno.

 

Luke lo miró incomodo y se rascó el cuello.

 

—¿Está bien? — Aemond intentó relajar su postura pero todo esto le parecía tan… pretencioso.

 

No era que no quisiera tomarse una foto con Luke. A Aemond le gustaban las fotos de Luke pero esto…

 

—Por supuesto —le aseguró mirando de reojo la escena.

 

Estaban en el apartamento de Luke y Rhaena (y en algún momento tenía que preguntarle a ambos porque estaban viviendo con un costó tan bajo, este lugar era diminuto) con la mesa en el balcón adornada para una comida en pareja. Un lindo mantel, un plato de pollo y papas, una botella de vino y un candelero. Había un pequeño florero donde Rhaena había colocado una rosa, Aemond había bufado y empujó sus propias flores a las manos de Luke, era un pequeño ramo que había comprado cuando le explicaron su plan.

 

Había considerado gerberas pero Luke y él no habían sido amigos en años y no le parecía que la flor se viera muy bonita. Garmund había sugerido un girasol cuando él se quejó del cliché de las rosas, pero era la flor que él le había dado a Rhaena en su tercera cita. El agapanto era demasiado sencillo por sí solo. Le habían gustado las azucenas, pero su significado hubiera sido demasiado intenso. El clavel lo hizo sonrojar y se negó en redondo a seguir oyendo a la dependienta de la tienta. Casi escogió la Camelia porque se parecía un poco a las rosas sin serlo y le parecía interesante entregarle una de color rosado que significaba seducción. Al final se decidió por los tulipanes, parecía la opción más certera  y menos peligrosa.

 

—¿Para mí? —preguntó Lucerys tocando los delicados pétalos.

 

—Mmm. Si estuviéramos juntos estas serían las primeras flores que te daría —Luke lo miró con los ojos muy abiertos, un bonito sonrojo adornando sus mejillas. Dioses. Aemond podía entender muy bien como había llamado la atención de alguien hasta el punto de obsesión.

 

—La persona que salga contigo será muy afortunada—le dijo Luke en voz baja antes de darle una sonrisa menos dulce y mucho más picara. Ese era un Luke al que estaba mucho más acostumbrado creciendo —. ¿Quién hubiera dicho que eras todo un romántico?

 

—No es como si me conocieras —replicó irritado sin saber por qué alejándose y dejándose caer en una de las sillas.

 

Luke se acercó los tulipanes, dos rojos y uno blanco, rodeados de agapontos morados al pecho durante un instante.

 

—Tienes razón —Luke lo miró y respiró hondo—. Si intento disculparme de nuevo… ¿volverás a exigirme mi ojo?

 

Aemond hizo una mueca. No había sido su momento más brillante. Entre estar medio borracho, medio cachondo y con el corazón roto junto con la presencia de Luke y el recordatorio de lo que había perdido había resultado bastante explosivo.

 

Debería disculparse. Nunca había sido bueno en las disculpas.

 

—No debí haberte dicho eso. Lo siento.

 

Ahí. No fue tan difícil.

 

Luke acomodó el ramo a su gusto todavía sin mirarlo.

 

—¿Podemos hablar de eso?

 

Aemond lo consideró. Pensó en toda su ira y amargura que no había enterrado por completo. Quizás nunca lo haría, quizás siempre estaría algo resentido.

 

—Creo que deberíamos.

 

Y sin embargo no quería seguir estancado. Quería seguir adelante, quería dejar de sentirse amargado y vacío por algo que ahora comprendía sí, fue injusto; sí, fue irreparable; sí, todos los adultos les habían fallado, pero no, no era algo que se había hecho a propósito o que Luke pudiera cambiar.

 

Al menos eso se decía en los días buenos, en los que quería recuperar a su amigo y dejar de estar tan enfadado con el mundo.

 

Luke se sentó a su lado, ambos ignorando los platos especialmente arreglados para su farsa. Aemond al menos esperaba que tuvieran buen sabor.

 

—No pasa un día en que no me arrepienta de lo que pasó—Luke tragó saliva. Desvió la mirada y luego volvió a enfrentarlo con los ojos brillantes y el labio tembloroso—. Nunca, jamás, quise lastimarte y si pudiera volver el tiempo atrás, no levantar ese trozo de vidrio, lo haría. Estaba asustado, hizo lo que creí el único camino, pero esas son explicaciones. No puedo entender por lo que pasaste, lo difícil que debe haber sido y no hay nada que pueda hacer para mejorarlo. Todo lo quería en diciembre, todo lo que siempre quise, es que supieras que en verdad lo lamento.

 

Aemond cerró el ojo. Sentía una opresión en el pecho. Esto es lo que siempre había querido, una disculpa, un reconocimiento. Pero nunca iba a ser suficiente hasta que Aemond estuviera preparado para oírlo. Esos primeros años estaba demasiado sensible para pensar siquiera en aceptar la disculpa. Como Luke dijo, eso no cambiaba nada.

 

Tomó la mano de Luke y la giró. Había una cicatriz en su palma y en sus dedos, el sitio donde el trozo punzante de vidrio roto se había clavado.

 

—Éramos niños —Acarició la línea rugosa—. No recuerdo mucho. Sé que estaba peleando con Jace pero no sé si son destellos de memoria o lo que me imaginé después de oír lo sucedido —Miró a Luke—. Nunca creo poder decirte que está bien, que estoy bien con lo que pasó.

 

—Lo sé.

 

Aemond apretó la mano de Luke y permanecieron en silencio. Él había escuchado la disculpa, Luke había escuchado lo que Aemond tenía que decir. Por ahora era suficiente.

 

—Tengo una pregunta para ti—Luke apartó la vista del ramo para volver a encontrarse con su ojo—. ¿Por qué pedir mi ayuda? ¿Por qué acercase a mí? Tienes que tener más amigos que estuvieran dispuestos a fingir ser tu novio antes de que llegaras a este punto. Por lo que sabías yo te hubiera rechazado delante de él.

 

Luke se sonrojó y mordió su labio. Por un momento pensó que iba a repetirle que no creía que las cosas se pusieran tan intensas y luego fue el calor del momento. Esto técnicamente lo habían hablado esa primera noche. Todavía parecía increíblemente dramático arrojarse a la misericordia de la persona que la última vez que se vieron te amenazó.

 

—Tenía un buen presentimiento— Luke se encogió de hombros con una sonrisa tímida—. Cuando éramos niños siempre se sentía como si pudieras hacer cualquier cosa, que eras los suficientemente fuerte como para mantener alejadas todas las cosas que daban miedo.

 

—Tú… pensaste que era seguro.

 

Luke volvió a encogerse de hombros. Ambos permanecieron en el silencio cargado.

 

—¿Crees que podamos volver a ser amigos? —Aemond lo estudió y Luke empezó a balbucear, sus manos todavía entrelazadas impidiendo parte de sus ademanes— Quiero decir, entiendo si no. No tienes que sentirte obligado, ya estás haciendo mucho por mí. Y  yo lo agradezco. Simplemente pensé…

 

Aemond tiró de la silla de Luke haciéndolo caer casi sobre él. Ahora estaban uno pegado al otro.

 

—Me gustaría que volviéramos a ser amigos—le dio su propia pequeña sonrisa a Luke. Podía besarlo si quiera, pero no lo hizo—. Ahora tomemos las malditas fotos, tengo hambre.

 

Luke lanzó una pequeña carcajada y agarró su teléfono.

 

—Mejor nos damos prisa, no quiero saber si sigues siendo gruñón cuando tienes hambre.

 

Aemond simplemente le sonrió, admirando a Luke a la luz del candelero que estaba en la mesa. Se veía muy bonito.

 

Todo esto era falso, pero Aemond no le diría que no a un par de cosas más reales. Podían disfrutar y luego continuar como amigos.

 

Era un buen pensamiento.

Notes:

Parte de esto se basa en bromas que les hicieron a mis primas que de hecho son estudiantes de artes, conversaciones que tuvimos sobre los estereotipos en la universidad por lo que es intencionalmente tonto e infantil. Por si a alguien le parece algo rara esa conversación.

¡Miren quien decidió continuar!

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