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Males necesarios

Summary:

Aemond puede estar ligeramente interesado en tener citas falsas con Luke pero hacerlo trae varias complicaciones y un acosador (uno que aparentemente no se asustó tan fácilmente) no era algo que fuera a tomarse a la ligera.

O, Aemond no es lo suficientemente orgulloso como para no pedir ayuda de una fuente improbable.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Work Text:

Durante mucho tiempo Aemond había tenido la teoría de que pasar tiempo con los hijos de su media hermana reducía el IQ de una persona. Eso se vio confirmado por la muy reciente actuación estúpida de su primo Garmund y por sus propios deseos impulsivos.

 

Aemond tuvo todo el viaje hasta su penthouse para pensar qué tan buena idea era. Le dio vueltas una y otra vez sabiendo que estaba siendo estúpido y, sin embargo, viéndose incapaz de negarse a sí mismo algo que quería.

 

Él era el hijo obediente, el nieto prometedor, el sobrino confiable, el primo inteligente y, entre unos pocos, el amigo fiel. Durante toda su vida Aemond no se había salido de las líneas que otros habían dibujado para él y en su mayoría no estaba interesado en hacerlo. La única vez que lo había hecho… La cicatriz de Aemond ardió como si estuviera recién hecha y tuvo que evitar tocarla.

 

Pensó en la estatuilla valyria que tenía un lugar privilegiado en su cuarto. Aemond pagó un alto precio por ella.

 

Su ojo, sus sobrinos.

 

Todo por un hermoso trozo de su herencia valyria.

 

Algunos días se arrepentía, otros no.

 

Esos eran también sus sentimientos con respecto a Luke. Un momento uno, al siguiente otro.

 

Lo odiaba, lo extrañaba. Lo deseaba, lo despreciaba. Quería sus disculpas, no quería perdonarlo.

 

Rhaena se refirió a su demente plan como un pequeño favor. La mueca de Garmund decía que él sabía que no era nada pequeño. Luke se había mordido los labios hasta dejarlos rojos y brillantes, lo miró con disculpa y le preguntó si no podía fingir durante unos meses.

 

Aemond se había burlado, la cara de Luke cayó y asintió.

 

Tienes razón, fue estúpido de mi parte.

 

Luke…— Rhaena lo había fulminado con la mirada y extendió una mano para tomar la suya. Aemond había mirado a Garmund pero su primo no parecía celoso.

 

Sólo…quizás encontremos a alguien más —Luke se había pasado las manos por los rizos pareciendo frustrado, durante un instante Aemond quiso arreglar los mechones ahora desordenados. Luego pensó en lo que Luke dijo y frunció el ceño—. Gracias por lo de antes, tío, de verdad lo aprecio.

 

Aemond lo había dejado divagar un poco más antes de decirle que no era un no, simplemente era complicado. Al final de la noche Aemond le dijo a Luke que le diera el fin de semana para pensarlo. Luke había vuelto a verlo con esa expresión maravillada y Aemond supo cual sería su respuesta.

 

Estúpido o no.

 

Pero se negaba a entrar en esto ciego.

 

Cuando finalmente entró en su apartamento Aemond encendió su laptop. Se dijo a sí mismo que era para terminar un ensayo para su maestría pero en realidad estaba dándose a sí mismo tiempo para cambiar de opinión.

 

Después de media hora de retrasarlo bañándose y alimentado a su mascota se sentó en su escritorio con sus pantalones de chándal y marcó en su celular el número de Daemon.

 

Por un segundo Aemond temió que el capullo que tiene por tío lo mande al buzón de voz, pero contestó en el último repique.

 

—Sobrino —vino la voz lenta y perezosa.

 

—¿Estas solo?

 

Aemond no tenía ganas de dar vueltas en cualquiera de los juegos mentales que Daemon Targaryen quiera jugar esa noche.

 

—¿Mmm? ¿Necesitas que lo esté?

 

—Si no quieres preocupar a tu mujer innecesariamente, sí.

 

Daemon se queda callado, Aemond tiene el presentimiento de que se está moviendo.

 

—¿Y bien?

 

—Tus hijos son idiotas.

 

—¿Me llamas a las once de la noche para quejarte de mis hijos? ¿Qué hicieron, se encontraron en una fiesta y te tiraron alcohol de mala calidad encima?

 

Decía mucho sobre su familia que Daemon asumiera que si se encontraron terminó en algún tipo de altercado.

 

—Te llamo a las once de la noche para decirte que el dulce niño de Rhaenyra tiene un acosador que lo tiene tan nervioso como un conejito siendo cazado y se niega a decírselos porque no quiere poner en peligro la campaña de su madre.

 

—¿Cómo la pondría en peligro? Eso es absurdo.

 

—El tipo está amenazando con una campaña de desprestigió y como ya le hizo algo parecido a Rhaena en la universidad a ambos les preocupa que sí pueda ser cierto.

 

Esas eran una de las cosas que habían hecho sonar alarmas en la cabeza de Aemond. No le gustó ni un poco el hecho de que el tipo tuviera suficiente capital social para hacer que se opusieran a una Targaryen. La pregunta era ¿se extendía esa influencia fuera del campus?

 

—Dame el nombre.

 

El tono de Daemon era oscuro y envió una sacudida de sana aprehensión por Aemond. En momentos como este era fácil recordar que Daemon era un militar entrenado y que no dudaría en amenazar (y quizás matar) por su familia.

 

—Hal Flowers.

 

El sonido amortiguado de un teclado sonó del otro lado. Aemond sólo sabe lo que le dijeron esta noche. Ligeramente preocupante pero nada del otro mundo. Daemon tenía los contactos y los medios para enterarse si había algo más.

 

Por lo que sabía Flowers era el campeón del equipo de lucha de la universidad, carismático y querido con una buena presencia en las redes sociales. De alguna manera se le metió en la cabeza que él y Luke serían LA pareja y no ha dejado de perseguirlo básicamente convenciendo a todos a su alrededor que son el próximo Romeo y Julieta con la conveniente oposición de la familia rica de Luke. Aemond ni siquiera quiere intentar entender el tipo de delirio que debe estar padeciendo el chico.

 

—¿Y cómo exactamente mis hijos se acercaron a ti cuando aparentemente no quisieron venir a mí?

 

¿Te hiere el orgullo, tío? Quiso preguntarle Aemond. No negaría que había cierta satisfacción en ser incluido en los planes mientras dejaban afuera a Daemon, Rhaenyra, Jace y Baela. Ciertamente Luke y Rhaena habían procurado mantenerlo todo cerca del pecho. Aemond suponía que era preocupación por perder la pizca de libertad cuando eran los más sobreprotegidos de su familia.

 

—Luke intentó solucionarlo por su cuenta. Aparentemente fueron a la policía pero no consiguieron nada. No quiere que tu o nadie de la familia haga nada, piensa que esto simplemente pasara.

 

—Y sin embargo me acabas de llamar. Al menos alguien está usando su cerebro ¿Sabes en qué estación? —Aemond negó, no se había interesado por ese detalle. Demasiados policías pensaban todavía que el acoso no era un problema pero especialmente un chico siendo acosado — Su hermano mayor es teniente, con una gran carrera en ascenso. Si Luke no quiso presionar sus conexiones no lo hubieran escuchado.

 

Hubo unos segundos más de silencio.

 

—Todavía no me has dicho como te involucraste.

 

Eso era porque Aemond básicamente había lanzado una moneda al aire, si su tío tomaba la información y seguía adelante sin presionar Aemond se lavaba las manos aunque Luke se molestara por haber traicionada su confianza pero si no…

 

—Te lo dije, Luke quería solucionarlo por su cuenta. Su muy inteligente solución fue conseguirse un novio. Yo estaba cerca cuando se le ocurrió la brillante idea.

 

—Ah, ese tipo de acoso —Aemond se preguntó cuántos tipos podía haber. El sonido de clic-clic se detuvo —. ¿le dijiste que era mala idea o qué te negabas a hacerlo?

 

Aemond sopesó los pros y contras de responder con la verdad. Su gato Vhagar saltó a su regazo y Aemond empezó a acariciarla.

 

—Creo que es muy ingenuo pensar que alguien que puso ese nivel de interés desistiría tan fácil. Rhaena me pidió que fingiera durante unas semanas.

 

—Te negaste.

 

—Señalé que si en verdad fuera su novio tendríamos no sólo que salir juntos sino también que nos vieran juntos en sus redes sociales y eso haría que nuestras familias pegaran el grito en el cielo.

 

Hubo un ruido raro y luego Aemond se dio cuenta que Daemon se estaba riendo.

 

—Chico, tu… ¿me estas pidiendo permiso?

 

—No necesito pedirte permiso para hacer nada —su voz era hosca, el mismo tono que usaba cuando Daemon, su padre o Rhaenyra intentaban involucrarse en su vida después de años de ignorarlo o tratarlo con frialdad.

 

—Dijiste que Luke no quiere que ninguno de nosotros lo sepa, pero si finge salir contigo presionaríamos y eso será simplemente crear otro problema no resolver nada.

 

Aemond tarareó en afirmación. Ese había sido su razonamiento. Aunque odiara admitirlo Daemon podía unir las cosas rápido. Más de lo que a él le gustaría.

 

—Pero si yo lo sé, aunque Luke no sepa que lo sé… tú podrías aceptar y seguir adelante.

 

—¿Qué te hace pensar que aceptaré?

 

Aemond abrió una pestaña y empezó a hacer clic agresivamente para parecer desinteresado. Tenía el presentimiento que estaba fallando.

 

—Me lo dijiste. No tenías que hacerlo.

 

—Aunque odie admitirlo, en teoría esto podría hacer que el tipo retroceda o darnos algo más tangible para ir contra él. Podemos permitirnos el escándalo pero creo que todos preferiríamos si la opinión pública no se divide y si es sólo la palabra de uno contra el otro…

 

—Una trampa —Daemon parecía encantado. Por supuesto, este era el hombre que hizo que lo vieran con su sobrina en una posición comprometedora para intentar asegurarse su divorcio/matrimonio —Mmm… ¿Se lo vas a decir a tu madre?

 

—Si no quiero que ataque a Luke, sí.

 

—¿Y a Otto?

 

Aemond sonrió.

 

—Puedes darle la noticia de mi tórrida aventura tú mismo.

 

Daemon se rió encantado. Aemond negó con la cabeza, este había sido su mejor punto de venta, el amor por el caos de Daemon.

 

—Deja que se lo diga a Alicent también, luego puedes contarle la verdad.

 

—Solo si tú haces lo mismo con Rhaenyra.

 

Después de todo lo que era igual no era trampa.

 

—Bien, una última cosa —Aemond tarareó esperando que él continuara —. Si lastimas a Luke te cortaré en pedazos muy pequeños y se los daré a comer a esa bestia tuya.

 

Aemond sonrió. No era la primera vez que tiraba a un miembro de su familia debajo del autobús para quitarse el calor.

 

—¿No debería decirle eso a Garmund? Pensé que Rhaena era tu pequeña princesa.

 

Colgó sin esperar a ver cómo su tío recibía la noticia. Esperaba que su padre disfrutara de la angustia de su hermano. Karma, dulce karma.

Notes:

Cuando publique la parte anterior esta historia llevaba ya dos meses en mi carpeta de WIP pero estaba la conexión entre un fragmento y otro estaba mal hecha, el tono y la longitud seguía variando horriblemente y yo me cansé de mirarlo (mis humildes felicitaciones a los que tienen WIP durante meses y los pulen de forma tan amorosa, yo decidí desterrarlo y lanzarlo al mundo).
Mi intención fue publicar la idea centrar que era la parte que más me gustó y que tenía un aire de crack que me gustó mucho. Lo deliberé un poco e incluí la parte de Garmund también porque conminaban bien. La primera parte original (Garmund y sus primeros pensamientos sobre Luke) y la que estaba entre el one-shot finalmente publicado y este (la cena y la explicación) se eliminaron por ser lentos y en generar molestarme la escritura.
Esta parte también me gustó mucho pero no sentí que pudiera ir con la anterior. Dada la respuesta tan receptiva decidí publicarlo como parte de una serie. Ustedes reciben un poco más de este UA y yo tengo lo que me da más libertad en este formato si decido continuar en algún momento.

Gracias por leer y por el apoyo.

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