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Garmund y Rhaena siguieron apresuradamente a Luke mientras se movía por el centro comercial como un hombre con una misión. Él se sentía bastante histérico, como si su vida se hubiera transformado en la de un personaje secundario en una romcom de mala calidad.
Primero empezó a salir con la dulce, hermosa, sensual y maravillosa Rhaena Targaryen. Un hecho bastante sorprendente cuando consideraba que era la prima de su primo y que sus familias se odiaban con pasión.
Segundo se hizo amigable (Garmund se negaba a decir que eran amigos, todo era por el bien de su prometida) con Lucerys Velaryon, el chico que le arranco el ojo a su primo en una pelea infantil.
Tercero se involucró emocionalmente en todo el drama del pequeño acosador de Luke hasta el punto de que él, al igual de Rhaena, querían que el maldito tipo dejara ya a Luke en paz (y sí, lo llamaba por su apodo pero eso es sólo porque era la preferencia del chico y a diferencia de ciertos acosadores él podía respetar las preferencias personales).
No había funcionado hablar con los policías, aparentemente Luke no tenía ningún tipo de pruebas como para que realmente pidieran la orden de restricción. Que el pequeño asqueroso conociera al dedillo el horario de Luke aparentemente no contaba porque podía ser casualidad.
Y ni Luke ni Garmund se sentían cómodos usando las conexiones de la familia porque podía provocar un escándalo. Ya habían visto cómo volvió a varias personas de la universidad contra Rhaena tachándola de pegajosa y perra rica que no soportaba que su hermano se juntara con la plebe.
Con los escándalos de Aegon el año pasado todos andaban de puntillas alrededor de la prensa.
No, la única manera era desalentar suavemente al tipo (o que Rhaena llamara casualmente a su padre y lo hicieran desaparecer, pero Garmund estaba más o menos seguro de que su novia había estado bromeando).
Luke por supuesto fue por la ruta lógica y la siguiente vez que lo invitó a salir le dijo que tenía novio. Aparentemente se había reído de Luke en su cara diciendo que eso era imposible y que debería dejar de ser ‘un mocoso mimado haciéndose el difícil’.
Quizás si no tuviera el ego de un rascacielos con el carisma de un hurón Luke hubiera salido con él. O quizás pudo ser la mejor persona del mundo y Luke aún tenía derecho a decir que no.
Rhaena y Luke habían ido juntos a ver una película en la que Garmund no tenía ningún interés y se suponía que al salir ella iría con Garmund a ver a su primo. Él pensaba que sería lo mejor si quería que esta relación tuviera futuro y si tenía al mayor detractor de su lado el resto cedería más fácil.
Por supuesto se habían conseguido con el señor-oh-que-bueno-verte-por-aquí al salir del cine.
—Oh, niño bonito, que bueno verte por aquí.
—Sí, es toda una sorpresa —la voz de Luke era tan seca como los desiertos de Dorne—. Si nos
disculpas tenemos que cosas que hacer.
—¿Vas a ver a tu novio imaginario?
—¿Qué tenemos? ¿12 años? —Luke bufó con furia.
Garmund se removió incomodo no muy seguro de si intervenir o no. Esto era un problema pero también era la pelea de Luke.
—Solo fue un comentario —él levantó las manos a la defensiva antes de sonreír encantadoramente — Ya que ambos estamos aquí ¿Qué dices si vamos a cenar?
Luke dejó escapar un suspiro cansado. Garmund se preparó para decirle que se fuera de paseo y Rhaena parecía lista para arrojarle los restos de su refresco. Antes de que ninguno pudiera decir o hacer algo Luke repentinamente le dedicó una sonrisa muy amplia.
—Como dije tenemos planes. Una cita doble, sería incomodo que vinieras a ser la quinta rueda —Luke tiró de ambos haciendo que Garmund tropezara y Rhaena derramara un poco del líquido dulce en los pisos ya pegostosos —. ¡Cuídate, estoy seguro que nos veremos por ahí!
—No se dará por vencido tan fácil, nunca lo hace —le recordó Rhaena caminando rápidamente para seguir el ritmo de Luke. Una vez los había seguido durante toda la noche.
—Lo sé. Tengo una idea.
Garmund tenía un terrible presentimiento.
—¿Luke qué vas a hacer?
—O Aemond me mata o yo me deshago de ese imbécil.
Oficialmente Luke había enloquecido después de semanas de mirar sobre el hombro sospechando que su acosador lo seguía.
—Oh, bueno.
—¿Bueno? Rhaena…— Garmund no tenía suficientes palabras para expresar lo mala idea que era esto. Se adelantó intentando parar a Luke pero el chico Velaryon era una fuerza imparable —Te odia, Luke, te odia muchísimo. No sabes cuánto te odia.
—Oh, sé que me odia mucho. Una vez me arrojó una daga ornamental y me dijo que si quería su perdón tenía que darle mi ojo.
—¡¿Disculpa?!— Eso no sonaba como Aemond. Al menos no el Aemond adulto, el Aemond adolescente era un poco mecha corta —Esto es una mala idea.
—No lo es.
Su novia también estaba loca. Dioses, iba a ser cómplice de un asesinato ¿o era un suicidio?
Vieron a Aemond revisando su celular fuera del restaurante donde iban a encontrarse. Garmund se adelantó a Luke, si no podía detenerlo podía hacer control de daños.
—No lo mates, es por una buena causa. Te lo juro, Aemond.
Su primo levantó la vista confundido y su único ojo parpadeó dos veces.
Medio segundo después Luke se había arrojado encima suyo casi con violencia envolviendo sus brazos alrededor de Aemond. Durante un latido de corazón Garmund recordó que Aemond y Luke eran tío y sobrino y sintió el deseo de reír.
Esto era malo, muy malo.
Rhaena, que en algún momento se había deshecho de su bebida, levantó las manos congeladas de Aemond y las puso en la cintura de Luke.
Justo a tiempo porque oyeron un carraspeó a sus espaldas.
Aemond estaba en su cuenta falsa desplazándose por el perfil de Luke. Su sobrino de verdad debería poner un perfil privado, o quizás le gustaba la atención.
Sus ojos escanearon durante un segundo una toma de Luke sentado mirando hacia el sol con las piernas sumergidas en el agua de una piscina y el cuerpo atlético perfectamente visible.
No cabían dudas de que su sobrino había crecido para ser fuerte y guapo, pensó para sí mismo con burla.
Vio la nueva notificación y la abrió. Los últimos meses habían estado llenos de fotos de Rhaena y él en la universidad o paseando por todo Oldtown. Su sobrino y prima habían venido a hacer un semestre de intercambio, aparentemente lo estaban disfrutando.
Aemond quería suspirar. No se llevaba especialmente bien con ninguno de los hijos de Daemon y Rhaenyra, demasiada mala sangre que las fiestas familiares cada día de año nuevo y cumpleaños de su padre no lograba eliminar por completo. Ahora su primo más soportable estaba saliendo con Rhaena y quería que ellos se encontraran antes de llevarla a conocer a sus padres.
Había toda una lista de razones por las que eso era mala idea. El psicópata y sobreprotector Daemon Targaryen para empezar.
Su dedo se desplazó y abrió otra foto. Esta de Luke nadando en la piscina de la Universidad el día anterior.
No estaba seguro de porque estaba stalkeando a su sobrino. Una parte de él estaba molesta de que estuvieran en la misma ciudad y Luke no hubiera hecho ningún intento por ponerse en contacto.
Su disculpa el año pasado no había salido bien, por decirlo suavemente pero en defensa de Aemond estaba pasando por una mala ruptura y muy borracho. Culpar a Luke por eso había sido fácil pero Aemond se arrepentía de haberlo amenazado de forma tan atroz.
Aunque ver su bonita boca abierta de par en par había sido divertido.
Al igual que los pensamientos de cómo en realidad su guapo sobrino podía disculparse.
Pero eso no era algo en lo que debería estar pensando.
Garmund apareció de golpe y lo sobresaltó. Aemond se apresuró a bloquear la pantalla. Podía sentir el calor en sus mejillas.
—No lo mates, es por una buena causa. Te lo juro, Aemond.
¿Qué?
Antes de que Aemond pudiera preguntar qué mosca lo había picado fue empujado con fuerza hacía atrás. Apenas pudo recuperar el equilibrio. Y se encontró mirando muy de cerca un ojo avellana.
—Perdón, perdón, perdón. Juro que esto es importante.
Unas manos le quitaron el teléfono y Aemond tuvo que resistirse a no empujar a Luke y recuperarlo. Con igual rapidez sintió que movían sus manos a la cintura desnuda de Luke.
El más joven los acercó hasta que sus pechos estuvieron pegados. Luke no era mucho más bajo que él pero Aemond sospechaba que tuvo que alzarse un poco sobre la punta de sus pies. Sus narices se tocaban y respiraban el aire y la esencia del otro. El olor a menta y colonia picó en su nariz.
Aemond exhaló un suspiró tembloroso. Sus labios se rozaron cuando el abrió la boca, o quizás fue su imaginación.
¿Qué tipo de juego perverso estaba jugando Luke?
Luke cayó a su lado y apretó su cintura con fuerza. Aemond, todavía medio aturdido por el ataque se da cuenta distantemente que el chico más joven esta temblando.
—¿Hal? ¡Pensé que te habrías ido! —Aemond intentó no estremecerse por el tono demasiado alto y falso de Luke. Suena ligeramente desesperado. —Este es mi novio Aemond. Hal, Aemond. Aemond, Hal.
Luke acaba de fingir besarlo y presentarlo como su novio. Aemond hace girar la idea ridícula en su cabeza y resiste el impulso de masajearse la sien. Esto le recuerda incómodamente a muchas de las travesuras de su infancia cuando todavía se llevaba bien con sus sobrinos. De Jace corriendo a esconderse y diciéndole ‘no me has visto’ o de Aegon rogándole que le diga a su madre que pasaron todo el día juntos.
Aemond había esperado este nivel de tontería de su otro lado de la familia, demonios incluso de Aegon, pero no de su familia materna.
Pasó rápidamente su ojo de su primo Garmund que sólo articuló ‘por favor’, a su prima Rhaena que lo miró con ojos suplicantes, a su sobrino Luke que estaba temblando como una hoja a su costado y por último al hombre que miraba con lascivia a su sobrino.
—¿Tú novio?
Bueno, que carajos.
—Sí, soy su novio…¿y tú eres?
Él miró al tipo alto y musculoso como un luchador como si no fuera más que un insecto bajo sus botas de marcas.
—¡No puedes hablar en serio! —dos feas marcas rojas aparecieron en sus mejillas. El tipo se acercó y jaló a Luke con fuerza. Garmund y Rhaena jadearon, Aemond simplemente apretó su mano en la muñeca del idiota.
—No apreció que nadie maltrate a mi novio — su tono era bajo y amenazante, el mismo tono que había aprendido de su abuelo y que, combinado con su apariencia, había hecho que más de uno de los idiotas que lo hacen perder su temperamento se orinen encima.
Este pequeño idiota con derecho no sería diferente.
—No sé de dónde saliste, pero yo estaba primero — Aemond apretó su muñeca hasta que sus huesos crujieron. En lugar de amedrentarse el tipo se enderezó —así que retírate.
—Yo —la voz de Luke tiembla y sólo entonces Aemond se dio cuenta que era ira apenas contenida— no soy un maldito objeto. No me interesas, Hal. Tengo novio. Por favor, por favor déjame tranquilo.
Aemond entrecerró su ojo peligrosamente.
—Creo que debería irte y dejar a mi hombre solo.
Hal no hazo nada de eso. Lo miró de arriba abajo y soltó a su sobrino. Aemond dudó un segundo más. Podría romperle la muñeca, hacer un punto.
—Dime, Targaryen —la voz del tipo era baja también y llena de burla —, ¿puedes permitirte un escándalo? Después de lo de tu hermano y esas demandas ¿la empresa de tu abuelo y la de tu padre pueden? Oí que las acciones cayeron el año pasado. ¿Y tú? Tú tienes un historial de violencia ¿cierto? ¿Qué dirá la gente voy a las redes sociales y muestro este bonito morado que me estas dejando diciendo como fuiste muy agresivo con un simple compañero de clases de tu sobrino?
Por un segundo el rostro de Hal se contorsionó en una mueca de miedo y pena, lagrimas en los ojos y todo dándole una apariencia bastante patética e inocente. Tan rápido como apareció se fue.
Hal se enderezó sacando su muñeca de su agarre ahora flojo.
—Es una suerte que no hubiera nadie filmando tu actitud, no necesitas la mala prensa. —se sacudió una arruga imaginaria y volvió a mirarlos — Creo que estas mintiendo, este tipo no es tu novio y aunque lo fuera puedes hacer mejor que un matón de tres cuartos, mi niño bonito —le sonrió a Luke con la misma mirada que Aegon ponía cuando quería llevarse a alguien a la cama. Idiotas que se creen demasiado buenos para este mundo —. Te veré por ahí, niño bonito.
Aemond se sintió desconcertado. Esa no era la reacción que esperaba, pero de alguna manera se sentía peor. La forma en que miró a Luke le daba escalofríos. Aemond pesó que huiría aterrorizado no que… lo que fuera que fue eso.
Hablando de aterrorizar.
Él fijó su mirada en su sobrino. El chico le hizo una mueca de disculpa y bajó los ojos.
—¿Creen que se fue?—murmuró sin mirar a nadie en particular.
—No creo —Rhaena suspiró — ¿Te acuerdas cuando conseguí que lo echaran de la fiesta? Estaba en el bar cerca de tu casa cuando regresamos.
Los ojos de Luke eran grandes y asustados. A Aemond no le gustó que otra persona asustara a su sobrino o que lo asustara lo suficiente para que pensara que tirársele encima era una mejor opción.
—Vamos, pueden explicármelo todo mientras cenamos.
Le hizoun gesto a Rhaena para que le regresara el celular, es algo bueno que lo haya bloqueado o entonces él sería el que estuviera haciendo las explicaciones. Era mucho más facil si Aemond se fingía un mártir en el altar de los siete. Aemond agarró la mano sudada de Luke y los guió al restaurant.
Tiene que sobornar para que le den una silla extra, por supuesto. Este no era el mayor incordio que Lucerys Vearyon le había causado en su vida, pero era el primero que tenía a Luke mirandolo como si fuera el guerrero mismo que vino a defenderlo.
El sentimiento es a la vez extraño y embriagador. Aemond decidió en ese mismo momento que escuchará la tonteria en la que Luke se metió y lo ayudará simplemente para mantener esos lindos ojitos en él.
