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A un beso

Summary:

Aemond realmente no podía entender esta obsesión por las redes sociales donde mostraban su vida más que vivirla. A pesar de eso era una buena metáfora considerando que su relación con Luke era puro show y nada de sustancia.

O, instantáneas del viaje de Aemond para obtener su primer beso de Lucerys.

Notes:

*Yo revisando mi vieja lista de reproducción de mediados del 2000* ¡¿vamos, no hay nada de inspiración?!
(la hay pero todo es de despecho… eso en realidad explica mucho de esa época xD)

(See the end of the work for more notes.)

Chapter Text

 

La primera vez que Aemond sintió el aguijón de la decepción fue su primer día como pareja.

 

El domingo por la noche Aemond le mandó un mensaje a Luke.

 

Te llevo mañana a clases. Prepárate.

 

Lucerys

Aemond?!

 

A menos que te hayas conseguido otro novio en las últimas horas

 

 

Lucerys

No, no claro que no

Gracias, Aemond

 

 

No me hagas esperar

Yo también tengo clases

 

 

Lucerys

Señor, sí, señor

 

 

Aemond rodó los ojos. De alguna manera dudaba que la deferencia le durara mucho a Luke.

 

 


 

Su sobrino entró a trompicones en el deportivo negro de Aemond tendiéndole un cooler con un diseño de una ensalada apuñalada. Aemond miró el cooler y luego a Luke con un poco de incredulidad por el diseño.

 

—Tiene café. Todavía lo tomas negro ¿cierto? —Luke se rascó el cuello nervioso y evitó su mirada.

 

—¿Todavía le echas tanta azúcar que no se mezcla? —preguntó con un poco de burla. Luke se sonrojó hasta las orejas.

 

—¡Fue sólo una vez! ¡y tú te lo tomaste!

 

—Sí, también estoy bastante seguro que se mí tensión se volvió loca considerando lo rápido que me mareé.

 

Su sobrino, había descubierto Aemond, tenía un sinfín de tics nerviosos. Se rascaba el cuello por nervios, se mordía el labio cuando no estaba seguro de qué decir y se clavaba las uñas en las cutículas o en las manos cuando estaba ansioso. Ese último lo había cambiado por empezar a jugar con su anillo anti estrés girándolo o cambiándolo de dedo.

 

Era fascinante en su opinión.

 

 Luke hizo una mueca y se mordió el labio. Con una tranquilidad más practicada que real Aemond no siguió el movimiento.

 

Había ventajas en este trato. Aemond estaba más que feliz de aprovecharlas. Sacar a Luke de su sistema para no seguir distrayéndose con él y acosándolo en privado.

 

—Gracias. De verdad. No tenías que hacerlo.

 

—Lo sé.

 

La sonrisa brillante que Luke le dedicó valía la pena.

 


 

Luke le explicó el plan que había ideado con Rhaena. No querían provocar un caos con la familia así que pensaban reciclar la misma estrategia que Garmund y Rhaena para ser discretos. Lo más que les impondría sería unas apariciones públicas frente a sus compañeros y en un par de eventos.

 

—Las citas también pueden ser dobles…

 

—Si en realidad estuviéramos saliendo tendríamos algunas solos.

 

—No quiero imponerme —le dijo rascándose el cuello otra vez. A Aemond le preocupaba que se fuera a rasguñar tan duro que se rompiera.

 

—Sí no quisiera ayudarte te hubiera dejado por tu cuenta.

 

—Gracias.

 

—Mmm…

 

Una parte de Aemond quería decirle que dejara de disculparse, a otra le gustaba tener algo sobre Luke. Mezquindad por su tumultuosa historia, probablemente.

 

Condujeron en silencio. Toda la atención de Aemond en el camino aunque de vez en cuando podía escuchar a Luke removerse en el asiento de cuero.

 

Era ligeramente reconfortante que el silencio no fuera del todo incomodo. La atmosfera un poco más fácil de respirar que las veces anteriores que habían estado los dos solos.

 

—Mmm… —volvió a tararear Aemond, esta vez en molestia. En los banquitos frente al edificio se encontraba el acosador de Luke hablando con un grupo de personas —. Él ya está aquí.

 

Vio a Luke levantar la vista de su celular y suspirar.

 

—Él estudia aquí. Es el lugar menos preocupante para que este. Una vez Rhae y yo no los conseguimos en el autobús tres semanas seguidas…

 

Aemond usó su tono más seco.

 

—Un estudiante de artes que también es luchador. Mmm…

 

Luke bufó divertido.

 

—No estereotipes Aemond.

 

Miró a Luke lentamente abajo arriba. A sus Jeans rasgados y a su sudadera con capucha, no estaba tan destapado como el viernes pero de alguna manera lograba verse bien. Cuando llegó a su cara había adquirido un lindo tinte rosado.

 

—Siempre pensé que tu ropa llevaría más pintura.

 

Luke lo empujó suavemente.

 

—Ni siquiera sabes lo que hago.

 

—Ni la más mínima idea —mintió con descaro.

 

—¿Qué les enseñan en historia estos días?

 

Por un segundo una chispa de emoción se enroscó en el pecho de Aemond. Habían crecido tan separados que Aemond dudaba que tuvieran mucho en común pero tenían al menos un punto en común entre ellos.

 

—¿Me hablaras de los Septs del reinado de Baelor, el santo? ¿o de los primeros templos al señor de la luz?

 

—Por supuesto que te irías por la arquitectura religiosa.

 

—¿Prefieres hablar de humanismo?

 

—Oh, cállate —Luke se estaba riendo ahora aunque seguía intentando poner una cara sería antes de que sus labios se curvaran mostrando sus dientes de conejo.

 

—Bien, bien, nada de eso. Mejor volvamos a tus pinturas —Aemond le sonrió como un tiburón —. Me dibujaras como a una de tus chicas…

 

Luke le tapó la boca. Sus hombros moviéndose con diversión.

 

—Oh, dioses, tienes sentido del humor. Me estas citando malditos memes.

 

Aemond sonrió contra la mano de Luke. Su sobrino la bajó lentamente.

 

—No tengo ni idea de lo que estás viendo actualmente —le dijo con suavidad—. Tendrás que venir a almorzar conmigo para que nos pongamos al día. No sería bueno que ni siquiera conozca el horario de mi novio.

 

Luke respiró ruidosamente.

 

—Bien, bien —empezó a buscar la manilla nerviosamente—. ¿Nos vemos a las dos?

 

Aemond se estiró y agarró el brazo de Luke.

 

—¿No me darás  un beso para el resto del día, zȳrys?

 

—Un poco demasiado formal —negó Luke.

 

—Lo estas esquivando, Taobus.

 

Luke sonrió pero no dijo nada a que Aemond estuviera usando la palabra correctamente en lugar de Taoba como cuando era más joven.

 

Lentamente se inclinó y Aemond lo encontró a mitad de camino. Se encontraron a centímetros de la boca del otro. Sus narices se rozaron. Se negó a ser el primero en moverse o cerrar los ojos. La pupila de Luke se dilató visiblemente.

 

Y se alejó.

 

—Creo que desde ese ángulo se ve bien—se volvió a rascar el cuello. Aemond lo vio atónito—. Lo aprendimos en nuestro primer año en teatro. Todo depende del ángulo.

 

Aemond sólo siguió mirándolo.

 

—Yo… nos vemos luego.

 

Luke salió corriendo a toda velocidad ignorando la gente que se giraba a mirarlo y los susurros que lo seguía.

 

Aemond apartó la vista y se fijó en el hombre para el que habían montado el espectáculo. Hal Flowers no sonreía. Se inclinó y le dijo algo a dos hombres de aspecto tosco y a una chica con un bonito vestido de flores. Los cuatro lo miraron con odio.

 

Él los ignoró y arrancó. Hablaría con Luke luego.