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Vaca mala

Chapter 2

Summary:

Las PASO con los personajes de Succession

Notes:

Yo me inscribí para ser autoridad de mesa y pensaba usar mi experiencia para el fic pero al final no me llamaron para ir 😔 así que si algunas cosas sobre fiscalizar no tienen sentido no me culpen a mí (?)
También acá Cristina si se postula porque tiene sentido con mi fantasía.

Chapter Text

Eran las siete de la mañana cuando Greg fue despertado por su abuelo Ewan a los gritos de que lo acompañe a la escuela donde tiene que votar.

El joven se vistió así no más, agarró los documentos y salió a la mañana fría de Agosto.

―No entiendo para qué queres ir a votar ―se quejó Greg, soplaba sus manos heladas―. Vos ya estás jubilado abue, ya ni es tu obligación.

―¡Es mi deber cívico! ―gritó―. Si no fuera por los que queremos seguir votando el país se cae abajo a manos de pendejos como vos.

―No grites así abuelo es re temprano ―se quejó.

Cuando llegaron a la puerta de la escuela, había ahí parado un gendarme que no les permitió entrar.

―Disculpen, todavía no llegaron todas las autoridades de mesa ―explicó.

―¡Pero no puede ser! ―gritó Ewan―. Sí ya son las 8:10 ¿No lo pueden ir a buscar a la casa?

Como el abuelo no paraba de gritar, las personas dentro de la escuela salieron a ver.

―¿Qué está pasando? ―preguntó una chica de pelo rizado, hasta que los vió―. ¿Greg?

―Jess, hola ―contestó avergonzado―. No sabía que votabas acá.

―No voto acá ―explicó ella―. Kendall me pidió que me ofreciera para fiscalizar.

―¿Vos lo conoces al pibe? ―preguntó el gendarme.

―Sí.

―¿Tenes el documento encima? ―le preguntó el gendarme a Greg.

―Eh…―empezó a balbucear.

―¿Lo tenes o no?

―Sí, lo tengo.

―Bueno, entra ―le abrió la puerta―. Los fiscales te van a explicar que tenes que hacer.

―Pasa que no puedo, hoy tenía que trabajar.

―Hoy no trabaja nadie, no seas boludo ―lo retó su abuelo―. No le mientas a las autoridades, entra y dejate de joder.

Greg derrotado, entró siguiendo a Jess, la puerta se cerró y el gendarme se quedó afuera con Ewan.

―Estos pibes de ahora ―se quejó el abuelo―. Tendrían que aprender de ustedes, se los extraña.

Luego de que Ewan votara, este se volvió sólo a casa dejando a Greg en la mesa de votación, aunque Jess le explicó lo más que pudo, aún así este estaba bastante confundido con el proceso de ser autoridad de mesa.

Lo único que le divertía era ver documentos, encontraba apellidos raros algunos incluso parecía que eran un chiste, en un momento vino un señor que tenía una notable cara de orto pero en su documento su apellido se podía leer que era “Alegre”. A Greg esto le pareció tan gracioso que lo mencionó, pero las facciones del hombre no cambiaron y escuchó por lo bajo como este al entrar al cuarto oscuro le decía mogólico.

A parte de Jess, que había venido como militante afiliada al PRO, a su derecha se encontraba un fiscal peronista, este había traído su propio equipo de mate, en su termo se podía distinguir diferentes stickers varios representando al partido.

―¿Querés un mate? ―le preguntó el fiscal a Greg.

―Sí, dale ―contestó, tomó un par de sorbos y se tuvo que controlar varias veces para no decir gracias.

―Che ―interrumpió Jess―, ¿No se está tardando mucho el tipo que entró recién?

―Ahora que lo decís ―respondió el fiscal―, deben haber pasado como veinte minutos ya ¿No? ―miró su reloj.

Luego de otros diez minutos más, por fin el hombre salió, colocó su sobre sellado en la urna, durante este proceso hizo contacto visual con Greg sonriendo maliciosamente.

―¿No tendríamos que revisar por las dudas? ―preguntó Jess―. Por si faltan boletas.

―Sí, tenes razón ―respondió Greg y se levantó―. Disculpen, vamos a llenar boletas gente esperen un momento ―les dijo a la pequeña fila que ya se había formado junto a la mesa.

Al abrir la puerta del cuarto oscuro inmediatamente sintió un fuerte olor, el cuarto olía a caca.

En el medio de la habitación había una pila de las boletas de Connor y debajo de esa pila se podían hacer una idea de lo que había.

Greg, mientras se tapaba la nariz con una mano, con la otra empezó a sacar fotos con el celular, se las mandó a Tom.

―No me digas que te cagaste encima de las boletas de Connor ―exclamó Tom a través del teléfono.

―No fui yo.

―Dios, Greg sos un asco.

―Te estoy diciendo que no fui yo, Tom ―contestó nervioso.

―Ahora espera a que se entere Connor.

―¡No se lo cuentes! ―pidió avergonzado.

―¿Entonces si cagaste vos las boletas? ―preguntó―. Lo sabía, un asqueroso y degenerado.

―¡No fui yo!

―Eso deciselo a Connor no a mí ―contestó para luego colgarle la llamada.

La votación en esa mesa se tuvo que demorar aproximadamente una hora, entre que llamaban a alguien para limpiar y pudieran poner el cuarto oscuro en orden con todas las boletas.

A causa de esto se armó una gran fila de personas impacientes que querían votar antes de la hora de la siesta. Estuvieron dos horas sin parar recibiendo y revisando documentos.

Cuando por fin se alivió todo y la mesa estaba vacía, Greg se dió cuenta que tenía ganas de ir al baño.

―Che ―habló Greg para llamar la atención de los fiscales y el gendarme―. Voy un rato al baño.

―Dale, llevate la urna ―le sugirió uno de los fiscales.

―¿Para qué? ―preguntó confundido.

―La autoridad de mesa tiene que tener vigilada la urna en todo momento ―le explicó.

―Bueno, entonces me la llevó ―respondió Greg.

Tomó en ambas manos la caja de cartón y se la llevó al baño de hombres. Al entrar la colocó a un costado cerca de la puerta, se paró sobre uno de los orinales y comenzó a orinar, miraba los azulejos escritos con fibrón.

En algunos se leía “aguante river”, “puto el que lo lee”, entre otros. Su lectura fue interrumpido por la vibración de su celular.

Con la mano derecha lo agarró y atendió al ver quién lo llamaba.

―¿Y cómo va? ―preguntó la voz de Tom―. ¿Te volviste a cagar?

―No ―contestó―. Ya te dije que no fui yo ―se defendió en el telefono.

―¿Por qué susurras? ―preguntó confundido―. ¿Qué es ese ruido?

―Estoy en el baño.

―¿Estas meando? ―preguntó enojado―. ¿Ese es el ruido que escucho?

Greg se asustó intentó terminar de orinar y cerrarse el pantalón, en el proceso un par de chorros salieron disparados manchando la urna que se encontraba en el piso.

―La puta madre ―dijo Greg mientras se abotonaba el jean.

―¿Entonces si estas en el baño? ―habló Tom en un susurro―. Bueno por lo menos ahora vas al baño y no al cuarto oscuro.

―¡Ya te dije que no fui yo! ―alzó la voz.

Desde el otro lado de la puerta se escucharon golpes.

―¿Está ahí pibe? ―se escuchó la voz del gendarme preguntando―. No te podes llevar la urna al baño, si necesitas retirarte de la mesa me tenes que avisar y yo me quedo cuidandola.

Greg asustado no contestó.

El gendarme volvió a golpear la puerta, al no oír respuesta, la abrió, ya que esta no estaba cerrada bajo ningún tipo de traba o llave.

―¿Por qué no contestabas? ―preguntó el gendarme, miro hacía el piso y vió la caja―. Te dije que no te podías llevar la urna ―se agachó y la levantó―. Te la dejo pasar porque es tu primera vez fiscalizando.

El gendarme no notó las manchas húmedas de orina, salió del baño y cerró la puerta con el pie.

Nuevamente sentado en la mesa, Greg estaba charlando con los fiscales.

―Hola ―se escuchó frente a ellos, alzaron la vista y lo vieron a Tom.

―DNI por favor ―pidió el fiscal.

―No, yo no voto acá ―explicó y movió una mano―. Vine a ver que este no se este mandando ninguna cagada ―bromeó señalando a Greg.

―¿Vos lo conoces a este tipo? ―preguntó en un susurro el fiscal a Greg.

―Sí ―respondió Greg también susurrando―. Trabajo para él.

―Medio raro que tu jefe te venga a ver en esta situación ―opinó el fiscal.

―Siempre son así de raros ―acotó Jess, pero corrió la mirada rapidamente avergonzada.

―Mal ―habló más fuerte Greg―. ¿Por qué estas acá Tom? ―miró hacía sus manos y vió que sostenía algo―. ¿Qué tenes ahí?

―Te traje comida ―explicó levantando un táper.

―Ah, pero igual acá nos dieron comida ―se explicó―. Nos dieron empanadas.

―Sí, pero eso es comida de pobre, te arruina el paladar, por eso te traje lo que siempre almorzamos en la oficina.

―Igual estaban ricas las empanadas, eran de carne cortada a cuchillo ―miró a los fiscales y estos asintieron dandole la razón―. Me gustaron.

―Obviamente te gustaron ―contestó Tom en tono burlón―. Para eso estoy yo, te estoy educando ―le entregó el táper de manera abrupta, casi tirandoselo―. Bueno, me tengo que ir.

Sin despedirse se retiró de la escuela, Greg observó el contenedor, parecía que era un tupperware original, nunca tuvo uno, su abuelo sí. Este siempre le decía que cuando muriera los iba a heredar junto a las ollas essen.

Abrió el contenedor, tenía divisiones, en una había lo que parecía una ensalada con lechuga, tomate y algo que parecía trufa rallada. En otro había rodajas de un pan integral casero y en el último y más grande se veía una porción de pollo a la naranja.

Greg sonrió con la mirada baja, vió este gesto de Tom como una demostración de cariño, algo raro en el tipo que vivía basureandolo.

―Che, un manjar todo pero ¿te trajo cubiertos? ―preguntó el fiscal―. ¿Cómo vas a comer eso?

―No hay cubiertos ―contestó Greg colocando la tapa―. Como después en casa, estoy lleno.

―¿Vos también trabajas donde va él? ―le preguntó el fiscal a Jess y ella asintió―. Fua, la obra social que deben tener, un lujo.

 


 

En las redes sociales se veían las fotografías de la votación de los políticos y figuras importantes.

Connor fue vestido de traje pero fue opacado por la selfie que subió su esposa, Willa, en la que se la veía haciendo pico a la cámara. En a fotografía se la veía sosteniendo su boleta, en la historia de instagram que subió había escrito “votando por mi marido 💋”

Tom y Shiv fueron juntos, Kendall y Roman fueron por separado. 

Kendall parecía recién levantado de la siesta, fue con ropa holgada, una gorra y unos lentes de sol que no podían ocultar su cara alargada.

Roman usó un traje estilo elegante-sport, entró al cuarto oscuro intentando enfocar su vista en agarrar la boleta de Milei e irse, pero otra cosa llamó su atención.

La cara de Gerri en la boleta de Cristina.

Intentando no entrar en estado de shock, llamó a Kendall.

―¿Por qué esta Gerri en una boleta? ―preguntó entre dientes.

―Cuando la echaste porque te lo pidió papá ―empezó a explicar―. Después de eso la llamó Cristina y le ofreció ser diputada.

―Ahh ―respondió Roman, dentro del cuarto oscuro se balanceaba con sus pies y levantó las cejas molesto―. Joya.

Colgó, agarró varias boletas entre sus manos y las rompió en varios pedazos.

―Son todas iguales ―dijo mientras seguía rompiendo boletas―. Todas putas.

Cuando salió del cuarto oscuro, poseído por la adrenalina de lo que acaba de pasar y el hecho que estuviera lleno de camaras, decidió que iba a intentar destacarse. Posó levantando ambas manos haciendo garras para representar al león de Milei, aún no había metido el sobre en la urna así que los fiscales de la mesa lo acusaron de voto cantado y le anularon su voto.

 


 

Las horas pasan y Greg pensaba que el día no tenía fin.

Eran seis menos diez, afuera el cielo ya estaba casi oscuro, hacía una hora que nadie había venido a votar.

Jess, el otro fiscal y él, miraban sus celulares cada rato entusiasmados que se hiciera la hora de contar los votos y poder irse.

Por el frío hacía rato que habían cerrado la puerta.

Se escucharon varios golpes y la voz de una mujer. El gendarme se acercó y abrió la puerta, ingresó una mujer que parecía de cincuenta años, agarrada de su brazo había una anciana, en su otra mano sostenía un bastón.

Caminaba arrastrando los pies, se movía muy despacio, parecía una escena en cámara lenta.

Cuando por fin llegó a la mesa eran seis menos cinco. La mujer les alcanzó su documento.

―Perdón por la hora, la intentamos convencer que no venga, pero quiso votar igual.

―Siempre hay que practicar el deber cívico ―contestó con una sonrisa el fiscal.

―¿Cuántos años tiene? ―preguntó Greg.

Mirando el DNI vió que este empezaba con dos millones, lo sorprendió, siempre consideró que su abuelo estaba re viejo pero el de él empezaba con seis.

―Ciento dos ―contestó la mujer.

―¿No habla la abuela? ―preguntó el fiscal.

―No tiene puesta la dentadura.

Greg le dió el sobre a la anciana, esta lo miró fijo a los ojos, los tenía hundidos. A él le recorrió un escalofrío por la espalda, sentía que estaba viendo en persona a un caminante blanco.

La mujer entró sola, pasaron diez minutos y nada.

―¿Le golpeamos la puerta? ―preguntó Greg a los fiscales―. Capaz se murió adentro ―susurró.

Antes de que amagaran a hacer algo, la puerta se abrió. La mujer de nuevo en cámara lenta metió el sobre en la urna.

Greg empezó a aplaudir, los fiscales y la señora por instinto lo imitaron.

―¿Por qué aplaudimos? ―preguntó Jess.

―Capaz es la última vez que vote ―contestó Greg.

Entre la mujer y lo que tardó votando terminaron cerrando la mesa a las siete de la tarde.

Con un cutter, Greg abrió la urna para comenzar el conteo de votos. Entre varios sobres vacíos también se encontraban con algunos que en vez de tener boletas tenían otras cosas peculiares. Papeles escritos con insultos, boletas falsas, preservativos (los cerrados se los guardó), una rodaja de salame.

Las personas que anulaban su voto eran muy creativas.

Una hora después estaban haciendo el último recuento.

El celular de Greg sonó.

―¿Cómo va? ―preguntó Tom al otro lado del telefono.

―Ya terminamos de contar, vamos a avisar.

―¿Me dirías como fue? Creo que tu mesa es una de las últimas.

―No sé, Tom ―titubeó―. No podemos darle información directa a la prensa.

―Greg, vos trabajas para mí, no le estarías dando info a TN, me lo dirías a mí.

―Colga el telefono pibe ―le habló en modo de reto el gendarme.

―Me tengo que ir ―habló Greg―. Nos vemos el lunes.

Greg volvió a casa con su abuelo, mientras miraban el noticiero esperando ver los resultados, puso el táper que le dió Tom en el microondas para comerlo como cena.

En la noche del trece de agosto los resultados fueron:

Larreta 32,5%

Cristina 30,8%

Milei 19,6%

Massa 14,7%

Connor Roy 2%

Del Caño 1,8%

 


 

En CABA, Kendall festejó en un escenario con Horacio, donde le cantó un rap que había escrito él.

Connor también festejó, hizo una transmisión en vivo desde la terraza de su casa, agradeciendo a los votantes.

―Les prometo a todos los cabezas de Cono que me siguen ―gritaba Connor en la oscuridad de su terraza, era iluminado nada más por el telefono que transmitía, aún así tenía un atril ahí―. Les digo que en el debate electoral voy a demostrar que soy mejor que el resto de estos candidatos que les viven mintiendo ―se alejó del atril y se acercó a la cámara―. Listo, Willa, ya está. Ya podes cortar ―movió la mano frente a la cámara y la transmisión se cortó.

Notes:

Quiero en algún momento escribir un debate entre Connor y Milei, pero primero para eso tengo que ver videos de Milei para recolectar información, así que mientras me preparo mentalmente para eso, les dejo esta primera parte de las elecciones.

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