Chapter Text
El padre de Tighnari se hizo paso entre la maleza, con cuidado, sin dañar las plantas para dar un pequeño salto amortiguando su caída para que la bolsa que llevaba no se estropease, Cyno imitó su acción siguiendo una vez mas de cerca al hombre que le había propuesto ir a buscar un par de plantas, no cualquier plantas sino las que Tighnari solía utilizar en sus cosas y quería que su hijo tuviera su dotación como siempre que venía a visitarlos. Pasaron por un arroyo, uno bastante tranquilo, se podían ver ranas y peces fluyendo en su ritmo, luego se internaron mas en el bosque donde allí comenzó la recolección de flores y plantas medicinales.
- Tighnari ama estas flores que por desgracia florecen solo en esta época del año. - comentó cortando delicadamente un par de gajos e incluso la misma flor para colocarla dentro de un pequeño estuche cilíndrico, escribió algo en la tapa y guardó este nuevamente en su bolso.
- Es la de su ropa, ¿No? - habló mientras se acercaba a recolectar esas mismas flores y guardarlas en su estuche.
- Asi es… Son flores fuertes, resisten tormentas, humedad, sequedad, pero… - hizo una pausa para tomar una y arrancarla de cuajo sin cuidado alguno, Cyno se quedó mirándolo, el hombre se levantó y se la mostró como esta parecía decaer rápidamente. - Si no se la cuida bien, si las lastimas, se destruye, parecerá en un primer momento que no pasará nada, sin embargo, es cuestión de horas que muera y ya no pueda hacerse nada.
Cyno prestaba atención en las palabras de aquel hombre, no era tonto para darse cuenta que esta reunión no era simplemente para recolectar plantas para Tighnari. Se quedó callado, sabía que no debía hablar observando como dicha flor en las manos de ese señor empezaba lentamente a encongerse incluso a desaparecer ese amarillo brilloso que le caracterizaba. Debía entender la metáfora, sabía que era una metáfora y la estaba entendiendo bien.
- Tighnari es como esta flor. - explicó primeramente para mirar la flor en sus manos y acariciar sus pétalos. - Es fuerte, soporta muchas cosas y es delicado en sus cosas. No es fácil hacerlo caer, pero aun asi, si alguien al que él tanto aprecio tiene, al que depositó tanta confianza le hace algo lo toma tan mal que no sabe cómo actuar y se congela.
Paró de golpe para dejar la flor sobre el pasto, junto a otras plantas enterrándola poco a poco, daba igual si lo hacia con las manos, se las limpiaría después.
- Él no suele tener amigos, nunca los tuvo ni de niño. Solía jugar solo a explorar o leer a pesar de nuestros intentos de que socializara con otros niños. Por eso, al verlo venir contigo hace dos días fue una sorpresa. - admitió mientras ahora señalaba otras plantas para seguir cortando. - Pensé en un primer momento que la Academia te mandó para alguna cosa rara que se les hubiera ocurrido, pero cuando te presentaste solo como Cyno empecé a dudar, seguí dudando incluso cuando Tighnari te trataba tan imparcial, pero con el tiempo me di cuenta de la verdad, no solo yo, sino mi esposa.
Terminó de hablar, con sus manos al aire cortando una enredadera con sus tijeras, volteando a ver a un Cyno serio, mirándole fijamente, desde lejos podía oír los latidos del corazón del matra y no era por menos, por que lo que iba a decirle iba a confirmar lo que él había supuesto.
- Agradezco que seas alguien muy especial para Tighnari, es mi único hijo. - agradeció para caminar con la enredadera en las manos y colocarse frente a Cyno, bien recto, parecía enorme ahora frente al Gran Juez, mas que cuando estaban en la casa. - Pero al mismo tiempo debo advertirte que si llegas a lastimar a mi hijo no dudaré ni un segundo hacerte pagar por cada llanto que logres hacerle, ni ser el Gran Juez te salvará.
Cyno se quedó callado, lo había dicho, bah indirectamente lo había dicho, bajó la vista pensativo, debía buscar las palabras adecuadas, mas cuando iba a responderle ese señor orejudo se le adelantó.
- Una tercera petición, te entrego a mi niño en tus manos asi que… cuídalo. - hizo una pausa para bajar la mirada a la enredadera y guardarla en otro estuche cilíndrico y colocar otro nombre en él. - Mi esposa y yo te adoptaremos como parte de la familia, no nos decepciones.
Se volteó tan rápido como dijo aquello para seguir adelante, dejando a un Cyno confundido, eso había dado miedo y a la vez tranquilidad, ni sus interrogatorios mas severos habían competido contra ello; tragó saliva, parpadeó varias veces antes de darse cuenta que el hombre se le había adelantado un par de pasos mas allá en el bosque por lo que adelantó su marcha dando saltos hasta llegar hasta él.
- Padre tenía razón. - dijo de la nada para ponerse unos metros por detrás de él, debía guardar respeto desde ahora en mas.
- ¿En qué cosa? - preguntó el hombre para mirarlo de reojo por el rabillo del ojo antes de seguir buscando unos yuyos con la mirada.
- Dijo que usted tiene las orejas tan grandes que captan hasta el mas mínimo movimiento incluso hasta el sonido del corazón de otra persona. -respondió confiado y serio.
- Ahh bueno… eso se debe a que…
- Y que por eso se sabía todos los chismes de la academia.
Se quedaron mirando, tal vez eternamente, Cyno pensando en que tal vez no entendió el chiste, el padre de Tighnari pensando en que lo que había escuchado era muy propio de ese hombre. Hizo una mueca con sus labios antes de suspirar y seguir adelante.
- Si no lo entiende se lo puedo explicar.
- Sabes, creo que sí iré con ustedes a la academia, debo visitar a alguien. - respondió cortando de raíz a las palabras de Cyno.
- Está los fines de semana jugando TCG con los viejos en la plaza. - si, Cyno había vendido a su “padre” y no tenía remordimiento alguno, en el fondo aunque sabía que estaba mal no quería morir tan joven.
- Bien, entonces… Muchacho, sigamos juntando flores y plantas para Tighnari. - resolvió con una cálida sonrisa para incitarle a Cyno a colocarse junto a él, en el fondo estaba feliz de que su hijo estuviera en buenas manos aun a pesar de que sea en un comediante frustrado.
- ¿Podemos buscar estas flores? - preguntó Cyno sacando de su bolsillo de su short la misma flor que Tighnari le había mostrado en la mañana y su lindo significado.
El padre de Tighnari se quedó callado, mirando la flor, era tan bonita y, asi como su hijo, sabía el significado. Asintió decidido, conocía donde podían estar y ayudaría a Cyno a buscarlas, no había vuelta atrás lo había aceptado y debía ayudarlo.
Esa noche sería la última de Tighnari y Cyno antes de regresar a casa, habían cocinado grandes platillos y abrieron bebidas locales para celebrar la despedida de los más jóvenes, si bien nadie mencionó nada con respecto a la relación del guardabosques y el Gran Juez, no era necesario, ambos padres entendían que aun no era momento de decirlo, los esperarían, pero sería un secreto (el de el padre de Tighnari y Cyno) que habían charlado profundamente sobre el tema. Luego de la animada cena los jóvenes eruditos debían descansar, estando ya en la habitación de Tighnari este cerró la puerta para correr hasta su cama en el piso donde se tapó hasta el cuello volteando a mirar siempre hacia su cama donde Cyno había estado durmiendo estos dos días, la luz de la luna entraba por la ventana, apenas si iluminaba la silueta de ambos, pero no podían dormir a pesar del cansancio, habían pasado tantas cosas hoy que debían procesarlo primero.
- Tighnari, sube a la cama. - le ordenó Cyno mientras se arrastraba hasta el borde de la cama, mirando hacia abajo donde estaban visiblemente las orejas de su novio.
- Shh no hables fuerte, sabes que no puedo. - respondió molesto para levantar la mirada, apenas si podía distinguir el cabello y el rostro de Cyno.
- ¿Tienes miedo que nos descubran? Vamos, ven aquí, solo será por hoy. - hubo silencio después de eso por lo que el moreno volvió a hablar. - Ven, no te preocupes, me quedaré despierto toda la noche y te avisaré si pasa algo. - sugirió con la voz baja.
Era una muy mala decisión, pero… Tighnari extrañaba mucho dormir con él, estos dos días la había pasado fatal sintiendo esa falta de calor, estaban en casa de sus padres, si, pero en su habitación, podrían haberlo hecho, sin embargo, Tighnari había decidido dormir separados por respeto a ellos. Despacio, en silencio y con total cautela se sacó las sábanas de encima, subió lentamente a la cama donde inmediatamente se aferró a Cyno por la cintura, acomodando su cabeza en el brazo de aquel, sintiendo enseguida como este los tapaba a ambos con la sábana antes de depositar un beso en la frente; una caricia en el hombro por parte de Cyno lo hizo sentirse seguro, si no es que antes ya lo estaba, cerró sus ojos, con sus orejas bajas, pensando en lo tonto que se veía escondiéndose en el pecho de Cyno, aunque a él le daba completamente igual, estaba bien asi, abrazando a su novio, reconfortándolo, no mentía, iba a quedarse despierto si eso significaba estar toda la noche juntos durmiendo.
- No es necesario que estés con los ojos abiertos toda la noche… - espetó Tighnari aun metido en el pecho de Cyno, su voz bajita y somnolienta era bonita y frágil.
- ¿Entonces no quieres dormir conmigo? - cuestionó logrando sacarle una risita al zorro. Quién negó con la cabeza. - ¿Eh?
- Claro que si tontito, pero duérmete ya, si escucho un ruido… yo nos levantaré inmediatamente. - resolvió con una sonrisa que no se pudo ver pero que Cyno la suponía.
- Buenas noches Tighnari. - se despidió mientras volvía a apretar fuertemente a Tighnari contra si.
- Buenas noches Cyno. - respondió el saludo para salir de su escondite y estirarse un poco para besarle los labios, pensó en que solo sería un beso, pero fueron mas, mas de los que podría contar antes de volver a separarse y entre respiraciones agitadas volvió a decirle “Buenas noches mi amor”.
El día siguiente llegó por la mañana, debían cargar todas las cosas de vuelta y esta vez tuvieron la ayuda del padre de Tighnari que desde abajo alcanzaba las maletas mientras Cyno acomodaba todo desde arriba, Tighnari en cambio se despedía de su madre, parecía un nene chiquito no queriendo separarse de ella buscando cualquier excusa para conversarle, aunque al escuchar el llamado de Cyno no tuvo de otra que correr hasta su padre saludarlo con un pequeño abrazo y luego, con un empujón de su papá, subir al yak de carga. Saludaron desde arriba a los señores quienes emocionados veían una vez mas a su hijo partir de vuelta a sus responsabilidades. Ahora el aburrido viaje de vuelta a casa empezaba, Tighnari debía soportar cuatro horas de puros chistes malos, pero lo soportaría, después de todo se había enamorado de Cyno aun con ese defecto.
- Sabes, me agradaron tus padres, tu familia es muy amable. - soltó de improviso a mitad de camino.
- A ellos también le agradaste, pero por favor no pelees mas con niños. - respondió entre risas mientras manejaba las riendas del yak.
- Si… Sabes que tu padre es muy severo.
- Con su trabajo es muy estricto, pero es un buen hombre.
- Si aunque da miedo si se pone serio.
Silencio de parte de Tighnari, aunque rápidamente se dio la media vuelta como pudo para mirar a Cyno con los ojos bien abiertos.
- ¿Que pasó entre ustedes?
- Seguro trabajaría bien en la matra.
- Cyno dime de que hablaron.
- Le daría el puesto de matra chismes, porque con esas orejas escuchando todo sabríamos la verdad siempre.
-¡CYNO NO ME IGNORES!.
Desde ese momento comenzó la travesía de Tighnari de saber de que habían hablado su padre y Cyno, pero no seria fácil, no, mas porque Cyno parecía divertirse con su curiosidad. No importa, Cyno estaba feliz, tenía la bendición de sus suegros y eso era mas que suficiente para volver loco a Tighnari con la duda.
