Chapter Text
Dicen que la muerte esta en todos lados. Caminando entre las sombras, cumpliendo una lista, llevándose a quien debe irse; sin embargo, la muerte tiene sus favoritos, aquéllos que ayudo con sus regalos.
Aunque fué algo diferente a el antiguo cuento; más la sangre de ellos llegó a otras ramas...o al menos, dos de ellos. Antioch no logro tener niños, a pesar de ser hábil en el arte de las creación de varitas, los dos restantes llegaron a donde ahora estába.
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Miró el hermosos cielo estrellado.
Su capa llena de magia se arrastró sin ensuciarse, lejos de las miradas humanas, entro en la propiedad.
Allí estaba, su heredero mas joven yacía entre materiales creando varitas, a su lado, su otro heredero leía sonriendo pacíficamente, un anillo de piedra negra en un dedo anular, adornando los dedos pálidos y agiles; un susurro de una varita que esta en manos de un gobernante.
Pero que cruel es la situación; su mirada cayo donde un enorme plato de delicias que susurraban sobre su contenido le llegaba.
Que divertido era, que sus herederos terminarán siendo una de sus criaturas más horrendas.
Magia de la más peligrosa, muerte y hambre.
Los wendigos son después de todo criaturas bendecidas suyas. Solo existían en está família, protegida por ella, por su maestro, por la magia misma.
Y así seria esa familia, bendecida, con los regalos más grandes de la muerte, capaces de proteger el legado y nunca más caería en manos ajenas.
Entonces, un cristal cercano soltó una alarma, ambos magos miraron el cristal.
Muerte sonrió al ver la sangrienta mirada de su heredero más joven; el siempre mantenía su sed de sangre como una segunda piel, lista a usar. Así que tomando las manos del mayor ambos desaparecieron a rumbo con los demás bendecidos.
Muerte desplego sus alas, el espectáculo iba a ser maravilloso.
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La cocina era un espectáculo, se terminaban de formar los platos con precisión, sin escatimar en mostrar la abundancia.
Llevo tiempo pero pudo rastrear al ser que debía matar, sinó... Sinó, no se volvería el dragon. Su querida corona de estrellas estába a salvo, lejos de la mancha; sus ojos eran agudos observando la marcha.
Un doncel bajo, sus rizos negros, una sonrisa fácil. Le recordó a...se sacudió, debía estar atento a la rutina, los niños no vendrían pronto.
Es más, había mandado la información a Crawford, llegaría lo suficientemente tarde, para que: Uno, nunca lo atrapara y dos, su metamorfosis estuviera completa.
Observó a Lecter poner la comida, sonreír y besar a su esposo.
Espero paciente, sin alertar a nadie, sin hacer ruido; la bestia que yacía en ese doctor tenía instintos agudos. Los niños, gemelos, estaban arriba, y al igual que a los demás, les asesinara sin perder tiempo; los mayores estaban en el trabajo.
Solo un monstruo ve a otro, y Hannibal Lecter es la última pieza.
Se agazapo durante horas observando las luces, el sistema de seguridad, los ir y venir de la familia. Estaban los 4 solos; el perro había sido llevado al veterinario y a un servicio de paseo por su salud.
Las luces se apagaron junto a todos los electrodomésticos, la alarma fue puesta; los niños dormidos, así que se deslizó sin hacer ningún ruido.
Logro abrir la puerta; el vestíbulo estába a oscuras. Le tomó poco tiempo llegar a donde se ocultaría, emboscaría a Graham y se aseguraría de dejarlo para que su marido lo hallará, luego Lecter caería.
Frunció el ceño un poco incómodo de dejar huérfanos por segunda vez a los niños, pero el dragón debía nacer. El que era su pareja, la mujer vestida de sol debía... Sacudió los pensamientos, así mismo agudizó el oído en busca de sonidos, movimientos o alarmas; se quedó alerta, las luces apagadas hablaban de que la pareja e hijos dormían ya.
Entonces... Lo sintió.
—Que agradable sorpresa —. La voz de Lecter le llego. Saco su arma, pero el cuchillo de alguien más lo detuvo.
Will Graham estaba allí.
Ambos.
—Están...
—Francis, ¿cierto? —. Hannibal hablo tranquilo, como si no estuviera sosteniendo un cuchillo. Ambos alerta pero con una posturas llenas de confianza.
—¿Comó conocen ese nombre? —. Estaba alerta donde Hannibal estaba quieto. Will lo miraba, recorriendo con sus ojos, siguiendo cualquier movimiento.
—Bueno, nos llevas vigilando desde hace semanas, junto con tú supuesta muerte, el querido Riley McClane, ¿lo conocés? —. Riley... Su señora vestida de sol, el Dragón le había dicho que lo matara y consumiera, qué lo transformará, pero él cálido resplandor de Riley...le había distraído.
—Sí.
—Bueno...Digamos que fue muy interesante...cuando Abigail en su puesto más recientemente, en el memorial Saint Beatriz, encontró un joven ciego, internado por inhalación de humo, histérico qué proclamaba qué su novio, su pareja, casi lo mata por tratar de volverse el Dragón rojo —. Lecter pensó brevemente —Más conocido cómo el Hada de los dientes.
La tensión se volvió insoportable, lo saben, saben a que viene.
Un disparo, resonó en el silencio, un arma rápida, Francis trato de herir a ambos hombres.
Pero ellos eran mas hábiles.
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Algo estaba mal.
Ambos esquivaron, un brillo rojo en los ojos de Lecter le puso en alerta, mientras el Doncel era víctima de su cuchillo en el rostro. Más otro cuchillo, lo hirió en la espalda, dos contra uno.
Pero el era más joven, más resistente y fuerte; ambos habían dejado la cacería, habían formado su familia, fueron complacientes.
No, no era así; Graham como toda madre luchaba para proteger a sus bebés, a sus crías del depredador. Hannibal protegía a su pareja e hijos, su territorio y...estaban en el patio.
¿Cuándo habían salido?
La luna estaba en lo alto, llenando con su luz. La sangre que manchaba a el doncel era negra bajo su luz, la pelea era peligrosa, altamente letal; un hacha cayó a su pierna, cortando su tendón.
Cayó, luego dientes, en su garganta, junto con el peso de Hannibal Lecter. Un cuchillo en su estómago de Will Graham.
Cayó, sangre manchándolo. Sus alas estaban, no era así como debía... acabar, él debía...
—¡Arriba las manos! —. Demando una voz.
Luces, policía, lo buscaban, cierto, había mandado el aviso a Crawford, seguro de que ellos encontrarían el cadáver transformado de Lecter y su familia.
—Jack...Que maravillosa sorpresa —. Dijo Lecter tranquilo, como sí la sangre no manchara su ropa y rostro. Algo estaba mal, ¿Porqué no moría?
—¡Hannibal Lecter, está bajo arrestó por los asesinatos bajo el nombre del destripador de Chesapeack! —. Una pequeña comitiva, allí están vestidos de negro (de no policías, ¿eran veteranos?) que mantenían sus armas en alto.
Will Graham lleno de sangre, observó a la pequeña reunión, analizando la situación, mirando la fuerza letal.
—No son agentes —. Su rostro ensangrentado daba miedo, más la tranquilidad que estaba usando para hablar. Brillantes ojos azules llenos de cruel curiosidad.
—Baja el cuchillo Will Graham, también estas bajo arresto, por los homicidios de Clarence, Jessica, Jacobo y Garret Patterson —. Las manos de Jack Crawford se mantuvieron estables, más sus ojos traicionaban la tensión.
—Debo admitir...Estoy impresionado de que está sea tú deducción Jack —. La sangre sobre Hannibal contrastaba con su apariencia pulcra y aspecto tranquilo. Cambió su postura ligeramente, alertando a todos.
—¡No se muevan! —. Varios de los ex-agentes se prepararon para disparar o usar la fuerza, y...
—Agente Crawford —. La voz de un joven llego.
Francis noto que a pesar de sus heridas no moría. Sentía la sangre caer, pero logró girar su cuello.
Detrás de Crawford, un joven de entre 17-18 años estaba de pie.
—Harry —. Graham llamo, lleno de calma cómo si saludara al joven en una tarde.
—Papá, padre, ¿están...bien? —. Harry Lecter parecía algo confuso por la bienvenida.
—Harry James Lecter, estas bajo arresto por el homicidio múltiple, de Jacob, Jessica, Clarence y Garret, junto con la muerte de...
—Curioso —. Dijo Hermione Lecter, apareciendo de la nada junto a su hermano; a sus 19 estába hermosa.
—¡Hermione Jane Lecter Granger estas bajo arresto! —. Jack le apunto, la chica estába imperturbable.
—¿Dónde están las patrullas?¿ Los oficiales? —. Preguntó ella a cambio.
Crawford se detuvo, los demas se tensaron inquietos.
—¿No recibió la orden de arriba? —. Harry entonces se acercó a donde estaba Dolarye, armas sonaron al ser apuntadas.
—¿No tienen tal? —Hermione Lecter se volvió a los "oficiales" reunidos. — ¿Así qué es un arresto ilegal?
—Recibimos la información de que el Destripador de Chesapeak estaba de nuevo en movimiento. —Crawford se movió cauteloso.
Abigail y Clarise estaban a horas, inocentes de la situación; Katz desaparecida y junto con Bedelía Du Murier, que suponían presuntas cómplices, se presumían muertas.
Aunque los más jóvenes no mostraban sorpresa, sino...
—Sin embargo, el problema actual me supongo es...Este caballero qué allano mi casa, hirió a mi marido, trato de matarnos junto a mis niños, y quien supongo es el hada de los dientes... —Hannibal noto el miedo en los ojos del hombre al notar...que no moría.
—Dragón rojo, es un asesinó como ustedes, el cual iba a matarlos —. Las armas sonaron de nuevo, Jack Crawford miraba en busca de más miembros de la familia.
—Tenemos protección federal —.Dijo Will de pronto.
—¡Imposible! —. Jack pensó que Will confesaría un plan para atrapar a Lecter y Dolarye. Pero Hannibal Lecter se mantuvo tranquilo, sacando un pañuelo se limpio el rostro.
—Debe haberle llegado junto con el memo, antes de su despido, ¿Porqué molestar una familia protegida?, se considera falta mayor —. Lecter dejo caer un pañuelo manchado de sangre.
—No se que trato hiciste Lecter, pero me aseguraré de acabar contigo —. Sabía de las ordenes. Clasificado en cuanto Will y Lecter desaparecieron, alto secreto y protección de testigos.
—Que...—. Lecter fruncio el ceño
—Grosero —. Dijeron la familia restante.
Entonces el sonido de alas, y...los gritos.
Cuernos, pelaje, un enorme hocico llenó de dientes puntiagudos.
Jack disparó, pero la enorme criatura con astas inmensas, pelaje negro y...ojos, ojos como la sangre derramada se abalanzo contra él.
Las balas no hicieron nada.
Los cuerpos caían.
Y Francis vió con horror ojos azules que lo miraban con un brillo sobrenatural, antes de que su vida se fuera de sus ojos.
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Riley lloraba suavemente, sus ojos, sus nuevos ojos le permitirían ver.
Un donador dijeron, había llegado de improvisó; cuando su médico le conto de un accidente vial, con un hombre como su donante, sintió felicidad, en... ¿Porqué sentía qué olvidaba algo?
—No te preocupes Riley, puedes ir al centro de ayuda en cualquier momento —. Abigail Lecter le dijo mientras empujaba su silla de ruedas.
—Gracias Abigail, ¿le puedes agradecer a tu padre? Fue tan amable al darme el contactó de tú hermana —. Abigail sonrió prometiendo hacerle llegar los agradecimientos.
Sin decir palabra ella lo empujo, ocultando un vial donde un liquido pardo yacía inocente; ayudo a Riley a levantarse, sonriendo feliz de ver al joven de color, sus ojos cafés llenos de vida. Vida como la que nunca tuvo Francis Dolarye al tenerlos, sonrió, a su sombra una criatura astada se veía.
—Bien debo ir a casa, ¡la cena será magnifica!
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Clarise le sonrio a Fred Weasly que se reía de una broma; el joven inventor era alegre, bromista y caballeroso, su gemelo George le pregunto sobre Abigail y ella le respondió que pronto serian sus vacaciones. Pronto irían a casa, prometiendo ir a sus padres con una cena sorpresa y un anuncio, ella beso a su novio quien se despidió de George, (pronto su cuñado también), y prometió mandar un nuevo par de regalos a sus hermanos restantes.
Se apareció en el jardín de su hogar, las flores de hermosos tonos iluminaban el jardin de una amplia mansion. Sin tardanza entró y cuando llego a la mesa del comedor noto la gran cantidad de empaques y carne.
—Vaya, se divirtieron —. Dijo la pelirroja al ver la mesa llena de cortes apilados para preservar.
—Jessica dijo que viene el fin de semana —. Comentó Harry entrando con Hermione y Tom.
—¡Clarise! —. Hermione la abrazo de inmediato.
La pelirroja se rio abrazando a la castaña, de inmediato salieron los demás de la cocina, trayendo consigo bandejas suficientes para llevarse la carne. La família estába allí completa, Abigail sonrio al recibir la carta de George, de inmediato Clarise ayudo con la carne.
—¿Harry? —. Hannibal alzo la mirada a su hijo, el cual se quedó un momento mirando a través de las ventanas.
—No nada padre, Tom vendrá a cenar.
El brillo casi sobrenatural de sus ojos verdes que miraron en la oscuridad no fue raro. Hannibal miro brevemente al cielo ya oscuro, mirando pensó en el niño que había sacado de esa alacena, ése niño que con su magia alejo su soledad. Su hijo, que al igual que el padeció la crueldad del mundo a manos de otros, quien sufrió las carencias del hambre y el frio, que lo llevo a donde estaba Will, su amado esposo; donde serían unidos a Abigail, Hermione y Clarice, que le trajo más a su manada como a Remus le gustaba de decir. La magia se volvió parte de su existencia, parte de sí mismo fue descubierta.
Al final valió la pena cada paso, meterse en esa casa, sacar a ese niño.
Hannibal Lecter miro a su familia, fue entonces que sus dos niños menores llegaron.
Mischa y Mijail, ambos de cabellos rubios cenizo como el suyo, pero con los deslumbrantes ojos azules de su esposo. Un varón y una niña; que como a su tia, Mischa gustaba de usar vestidos rosas y una muñeca siempre iba con ella, Mijail era más tranquilo, más sereno que su juguetona hermana, centrado en quedarse junto a Will.
La magia en ellos vibraba cuándo levitaban objetos, cambiaban de color las cosas, e incluso cuándo tenían sus rabietas (pocas porque Will a pesar de sus dudas era un padre paciente, Hannibal era estricto pero amoroso).
—¡Papa! —. Corrieron a el y el los cargo.
—Vamos, debemos hacer la cena —. De inmediato, los niños corrieron a donde Abigail y Clarise mientras Hermione mandaba su patronus a Draco.
Harry sonrió al ver a su familia. Mandando un mensaje a Remus, Sirius y Severus llamando a la cena que abría, mandó su Wendigo saltando entre las barreras; ellos estaban bién, estarían bién, incluso en medió de éste mar de sangre y muerte.
Un suave aleteo, y el dejo la sala bajando al sótano donde un hombre amordazado gritaba; Mmm, quizá debían hablarle al tío Abel, estaría encantado de visitarlos.
Sonrió de nuevo, alejándose hacia los gritos ahogados de Jack Crawford.
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Archivo clasificado de MACUSA a FBI CIA INTERPOL y IMC
Por la presente se notifica de un nuevo clan que pasará bajó protección no.62442, la cual está bajo estricta vigilancia de nuestro departamento, clasificados bajo su jurisdicción como "testigos protegidos" se les informa que cualquier tipo de contacto no autorizado, posibles ataques o investigaciones no autorizadas serán severamente castigados, bajo la ley de protección especial de MACUSA, junto con distintos tipos de repercusión al violar el acuerdo sobre protección y ocultación mayor de la IMC.
Principales acciones:
1. Mantener un radio de xxxxxxxxxxxxxxxxx para la actual propiedad privada, para comodidad de la actual xxxxxxxxxxx, que se ha visto por primera vez en xxxxxxx bajo el xxxxxxxxxxxxx aplicado en 16xxxx.
2. No molestar a todo involucrado o que se identifique bajo la protección de xxxxxxxx Lecter.
Las implicaciones de transgredir el territorio xxxxxxx por xxxxxx provocará que cualquier tipo de investigación sea interrumpida bajo la primicia de la ley de Morgxxxxxxx xxxx, al ser un acuerdo entre MACUSA y el gobierno de los Estados Unidos de América se exenta también bajo el régimen de la IMC.
Bajo la misma se prohíbe cualquier tipos de difusión en medios de cualquier tipo sobre la xxxxxxxx, bajo la maxxxxxx, sera tratado por los actuales xxxxxxxxxx por el bien de la comunidad xxxxxxx internacional, asi mismo como el estatuto del xxxxxxxxx internacional.
Bajo el amparo de la IMC
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Freddi Laouds se dirigió donde sus fuentes le dijeron estaba la nueva ubicación de los Lecter, le tomo mas de 5 años encontrar un atisbo de donde siquiera pudieron estar.
Una reportera inglesa fue la que ayudo; Rita Skeeter estába en sus buenos libros, hablándole de la conmoción que causó la familia de Harry Lecter en Inglaterra.
Los Murder Husbans.
Empezó como una broma por la inestabilidad de Graham, pero nunca espero encontrar evidencias (circunstanciales) en la antigua oficina de Jack Crawford.
—¡Estas aquí! —. La rubia sonrió con sus dientes de oro.
Freddie se sintió en confianza, ambas iban a formar la historia de su vida; en la oscuridad la cámara de Freddie seria de utilidad. No era que Rita dejara ver sus cartas, las nuevas políticas del nuevo ministro habían logrado una estabilidad como no se había visto en siglos, más el hecho que terminará comprometiéndose con Harry James Lecter Potter.
El hambre de Rita por una primicia, por los secretos ocultos la hicieron buscar respecto a los padres Lecter; se encontró con Freddie Lounds, la forma en que hablo de Will Graham de Lecter le dio la motivación de contactar a la Muggle y entablar la alianza.
El mundo mágico se estremecería por la información.
Se adentraron juntas, (un discreto hechizo silenciador), hizó que la tensión respecto a la emoción fue abrumadora.
Así que ambas entraban en la propiedad, Rita no lo sintió, ¿Cómo podría?
—Buenas noches señoritas —. La voz vino detrás de ellas.
Giraron apoyándose en un árbol estaba Remus Lupin, junto a el estaba...
—¡Bellatrix Lestrange! —. El terror que provocaba la ex-mortifago era más saludable que nunca; al igual que Lupin, quien se veía sano, mejor alimentado y bien vestido. En conjunto, Bellatrix se veía mayor, en conjunto a sus signos de su estadía de Azkaban, más sana pero sus canas surcan su cabello negro rizado.
—¡Ding Dong! —. Ella rio Freddie trato de irse.
—Es noche de luna llena...—. Lupin miro el cielo.
—No...no lo es.
—Mmm —. Lupin los miro con ojos dorados.
—Bueno...hubiera sido mejor que lo fuera— Dijo amablemente.
Rita tomo del brazo a Freddie, pero no logro aparecerse.
—¡JAJAJAJA! ¿La reportera está confundida? —. Bellatrix hizó una chirriante voz aguda. —¡Deberías hacer caso de informes oficiales, y tú! —. Los ojos llenos de locura la miraron. —Deberías dejar en paz nuestro territorio —. Dijo a la rubia.
Alzando su varita canto divertida.
—¡CRUCIO!
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La muerte sonrió.
Allí estaba su heredero más joven, riéndose mientras cuernos salían de entre sus cabellos negros. Sonidos de cervatillos venían de los más jóvenes de la manada, un aullido de un lobo, mientras las risas desquiciadas de una mujer se escuchaban; el bosque enorme de varias hectáreas, el sonido de los gritos de terror de dos mujeres, una rubia, que no podía huir por su magia bloqueada.
Corría como podía cazada por unos ojos verdes brillantes como la maldición asesina, junto con unos ojos rojos; un hombre afroamericano, corría lastimado ya, acunando una herida de un cuchillo huía de un par de seres con ojos azules y borboña.
Finalmente una pelirroja totalmente aterrorizada corría siendo seguida por un par de hembras, una de ojos verdes como musgo, la otra de ojos caramelo; ambas rugiéndole, los cervatillos saltaban al cuidado de una Bedelia y Katz. Remus vigilaba las barrera y a Bellatrix para que no huyera en caza ayudando a su señor y consorte.
La muerte sin embargo, rio más la ver la magia salvaje.
—Una verdadera Esmeralda Ensangrentada, bendecido mío —. Susurro para irse dejando a la manada de Wendigos correr por sus presas.
En los años posteriores protegidos por ser criaturas mágicas; era una raza protegida, sus alianzas con los duendes y la unión del ministro mágico de Inglaterra con uno de ellos trajo prosperidad.
Olvidando que realmente son, astutos asesinos, con trajes de persona.
