Chapter Text
El muérdago y la nieve poco a poco comenzaban a hacerse más presentes en las calles de cierta gran ciudad de Illinois durante el mes de Diciembre. Y para una infinidad de personas que disfrutaban de la inminente llegada de la Navidad, siempre tenían en mente que a pesar de la alegría que se respiraba por las calles; las noches, e inclusive las madrugadas en un lugar tan mágico, siempre estaban llenas de misterio debido a que eran aquellos momentos donde la eterna oscuridad solía ser un mal augurio o un momento en donde uno debería de temer sobre lo que podría pasar.
Pero, en el caso de cierta pareja de médicos, aquellos malos presentimientos eran todo lo contrario, ya que incluso ellos mismos denominaban las noches decembrinas como algo sagrado.
O al menos así lo era antes.
—Ya no aguanto más— Levi murmura a la par que su marido se acerca a él con un par de toallas mojadas. —Ya no quiero ir al hospital.
Y ante ello, Erwin simplemente atina a sonreír cálidamente a la par de que dobla un poco una de las toallas y la coloca sobre la frente del más bajo, en un intento de calmarle un poco el malestar que tenía a causa de una repentina fiebre.
—Corazón, yo sé que es molesto para ti, pero pronto dejaremos de ser solo dos personas en casa— se inclina un poco para besar los labios ajenos. —Y en vez de eso seremos cuatro. Posteriormente de ello, Smith coloca cuidadosamente una de sus manos sobre el vientre de su marido, dejando un par de caricias en la misma zona para luego acomodarse al lado suyo, disfrutando de la cercanía y esperando que su contrario la disfrutase de igual manera.
—Lo único que quiero hacer ahora es descansar, de verdad que ahora siento como si mi cuerpo estuviera en mi contra— Ackerman ahora mordía su labio inferior, parpadeando rápidamente y llegando a soltar una que otra lágrima. —Amo a mis hijas, y de verdad ya anhelo tenerlas aquí—suspiró nuevamente. —Pero lo único que quiero ahora es estar en casa contigo y descansar.
La expresión de Erwin continúa relajada, pero en vez de tratar de convencer a su marido que nada malo pasaba, decide simplemente recostarse a su lado, sin necesidad de minimizar su cansancio. Y al mismo tiempo que le abraza, apega más su cuerpo hacia él, de manera que formaban una pequeña cucharita. Sabía perfectamente que él no podía entender a su marido al cien por ciento, pero haría lo posible por demostrarle su apoyo incondicional, siempre.
—Yo entiendo que esto es molesto para ti, mi cielo, y no voy a decirte que te entiendo completamente porque yo no soy quien está gestando, pero yo voy a estar contigo cuando más me necesites, ¿Si?— Erwin besa la cabeza de su esposo, reposando una de sus manos sobre su abdomen. —Solo un día más en el trabajo, mi amor. Te lo prometo.
Y ante ello, Ackerman solo decidía asentir con la cabeza en un intento de no articular palabra alguna, ya que se sentía demasiado melancólico y cansado como para responder algo coherente.
—Solo un día más, lo juro.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Un nuevo y exhaustivo turno comenzaba puntualmente a las 3:20 de la madrugada. El frío amanecer aún no había hecho acto de presencia, y dentro de aquel enorme hospital, estaba claro que nadie se encontraba totalmente cuerdo ni descansado como para tener ganas de trabajar, justo como lo era el caso de un pequeño grupo de internos junto a su superior.
Precisamente, dicho grupo se hallaba en la recepción terminando de leer un par de expedientes post operatorios en los que estuvieron trabajando días antes mientras trataban de arreglar todo con un poco de cafeína recorriendo sus venas; aquel día suponía ser una madrugada algo tranquila, y era gracias a ello que los allí presentes se asustaron una vez miraron a su superior acercándose a ellos, debido a que sabían perfectamente que una vez que él llegaba, debían de despedirse de sus momentos de tranquilidad.
—Buenos días, ustedes— saluda Levi llegando a la recepción, mirando de reojo a sus aprendices mientras lograba anotar un par de cosas en los expedientes que poseían antes de devolvérselos para después sacar su teléfono, preparándose para hablar sobre la rotación de sus internos aquel día.—Como pueden notar, hoy es un buen día, pero no quiero hablar de más para evitar la maldición de urgencias —deslizó su dedo por la pantalla del dispositivo antes de hablar nuevamente. —Hoy Ackerman está en ortopedia, Arlert en neuro y Leonhart en trauma acompañando a Jaeger, ¿Alguna pregunta o reclamación antes de que prosiga?—rápidamente todos negaron con la cabeza, dejando satisfecho a su superior.
—Yo tengo una pregunta—dijo Leonhart mientras levantaba su mano, rompiendo con el silencio que se alojaba en dicho espacio.
—Adelante—añadió Ackerman mirando a la rubia.
—¿Hay algo más que necesitemos saber hoy, doctor?—y era aquella frialdad la que siempre lograba sorprender a todos su demás compañeros. —Alguna aclaración o algo importante que quiera decirnos.
—De hecho, si—después de pensarlo durante un par de segundos, suspiró antes de guardar su teléfono en uno de los bolsillos de su bata. —Quiero que tengan presente que hoy no quiero verlos y tampoco quiero que me hagan hablar de más porque terminarán insultados, cosa que personalmente no quiero hacer, ¿Les queda claro?
Los jóvenes allí presentes simplemente atinaron a mirar al médico sin decir nada. El cansancio que todos ellos poseían claro que era bastante notorio; pero tampoco eran tontos como para no notar cierto repentino cambio en la actitud de Ackerman, quien tomaba dichos expedientes y comenzaba con su caminar, escuchando los apresurados pasos de los internos detrás de él.
—Como les decía, no tengo tiempo ni ganas para estar con ustedes hoy, así que pueden comenzar ir a sus respectivas áreas, vayan con los titulares de cada departamento y les dirá qué es lo que deben hacer, ya saben la rutina.
A palabras de todos, Ackerman se miraba notablemente harto y cansado. Lo cual no solo era evidente en su forma de hablar, sino que también en su rostro, ya que los círculos oscuros por debajo de sus ojos hacían que se viera más cansado de lo normal.
—Yo tengo otra pregunta y sé que es algo que no me incumbe pero—Levi logró mirar a aquel muchacho. —¿Se siente bien, doctor Ackerman?—rápidamente, Armin logra adelantar el paso para poder caminar a la par que su superior ante la extrañada mirada de sus amigos. —Si necesita algo, puedo ir con el jefe o llamar a quien usted necesite.
—Estoy bien, Armin—el hombre para un momento para poder tomar un respiro, a la par de que hace un pequeño masaje sobre el puente de su nariz. —Es solo que estoy increíblemente exhausto. Erwin mencionó que al parecer hoy es mi último día trabajando antes de mi incapacidad, así que espero no me decepcionen.
Rápidamente, la expresión de los jóvenes que allí se encontraban cambió radicalmente de una de preocupación a una de alerta y sorpresa. No tenían idea alguna sobre cuándo tendrían que despedirse de su mentor por un tiempo y vaya que aquella noticia les había caído como si de un balde con agua fría se tratase. Cosa que Ackerman no tardó en notar.
—¿Acaso dije algo malo?
—Nada, nada—el nerviosismo en la voz de Jaeger se hacía más evidente a la par de que jugueteaba con sus manos mientras hablaba. —Es solo que no esperábamos que se fuera tan rápido, dado que aún no tenemos una respuesta clara sobre quién estará a cargo de nosotros en su ausencia.
—Ni siquiera deberían de preocuparse por ello—les miró atentamente. —Yo mismo me aseguraré de que sea alguien bueno para su aprendizaje. Quizás no mejor que yo, pero será un buen remplazo, se los prometo.
Una cálida y amable sonrisa logró alojarse en el rostro de los chicos, quienes nunca creyeron que aquel temible cirujano, apodado como "El soldado más fuerte de la humanidad" debido a su fuerte carácter y toda su trayectoria dentro de su misma formación profesional a lo largo de varios años, fuera alguien que genuinamente se preocupaba por ellos y su preparación dentro de aquel hospital. Quizás nadie de ellos lo diría tan abiertamente, pero le apreciaban.
—Confiamos en usted, doctor Ackerman—susurra Mikasa con una ligera sonrisa iluminando su rostro. —No se preocupe por nosotros, estaremos bien.
—Me consta que lo estarán—de igual forma, ahora el hombre les sonreía, ligeramente más calmado que antes. —Ahora vayan al departamento que les corresponde, corran.
Dicha sonrisa continuó en los rostros de los internos que anteriormente temían por su aprendizaje, logrando que ahora todos tomaran caminos separados para así poder ir a los departamentos en donde les tocaría trabajar aquel día.
Por otro lado, y a la vez que Levi terminaba de lidiar con su grupo de aprendices antes de poder pasearse por su propia zona de trabajo, Erwin tomaba un ligero respiro en la cafetería mientras bebía un poco de café antes de dar por comenzado su largo y agotador día.
—Te ves horrible— pronto, Mike Zacharius, titular de cirugía plástica y mejor amigo de Smith se sentaba en la misma mesa donde este último se encontraba, bebiendo un poco de café para de igual forma, tratar de reavivarse un poco antes de su turno. —¿Mucho trabajo?
—Trabajo y más— Erwin suspiró, echando su cabeza para atrás por un par de segundos antes de regresarla a su posición inicial. —Levi está en sus últimas semanas de embarazo y ni él mismo se soporta. No ha dormido bien desde hace casi dos meses, sus hormonas están a flote y dijo que está evitándome lo más que pueda porque quiere guardar todas sus fuerzas para insultarme al momento del parto—miró atentamente el cómo el movimiento dentro del hospital comenzaba a aumentar a la par de que el sol comenzaba a hacer acto de presencia. —Quizás está aprendiendo insultos en otro idioma para cuando se le acaben todos los que planea decirme.
—Quizás aproveche sus raíces francesas, uno nunca sabe—el más alto le miró con compasión mientras dejaba un par de palmaditas en su hombro y lograba articular algo para así tratar de hacer la conversación más amena, a su parecer.—Sinceramente te compadezco, le temo a esa etapa; Nanaba aún no está tan mal con las hormonas por el momento—le miró a los ojos conforme continuaba hablando, teniendo presente al nerviosismo que podía notarse en su voz. —Pero además de que me despierta en las madrugadas para que emprenda camino a cumplir sus antojos de cosas imposibles de encontrar, tengo que lidiar con la sensibilidad de sus senos y las náuseas. No hemos tenido sexo en semanas.
—Podrás tener sexo con ella pronto, relájate—bebió un poco del líquido caliente en su vaso.—Lo más complicado son los meses posteriores a eso. Prepárate para lo divertido del embarazo de tu esposa, Mike.
—Ni siquiera es mi esposa.
—Te estás tardando en pedirle que lo sea—quizás su conversación hubiese seguido por un poco de tiempo más, pero fue el sonido del beeper de ambos médicos, lo que hizo que solamente decidieran mirarse y levantarse de su asiento para así poder comenzar con consultas.
Un aviso por parte de los paramédicos a Erwin acerca de un trauma reciente cerca de una carretera había hecho que el hospital a tales horas de la madrugada pasase de ser un lugar silencioso y aparentemente calmado, a uno donde una multitud de doctores corrían de un lado a otro y donde urgencias extrañamente parecía tener orden dentro de su mismo caos.
—Buenos días, doctora Reiss—saludaba una amable voz, lo cual causó que la recién mencionada simplemente se quejara soltando un gruñido y echando su cabeza para atrás rápidamente una vez escuchó dicho saludo. —¿Lista para un nuevo día salvando vidas?
—¿Acaso sigue en pie tu promesa, Jaeger? Concéntrate en mejores cosas—ahora, llegaban las dos estrellas de dicha área. La ortopedista observaba atentamente al alto hombre que estaba detrás de ella, quien simplemente le sonrió. —Deja de ser tan idiota y ayúdame con el trabajo. Tenemos muchos pacientes que nos necesitan como equipo.
—Mínimo háblame sobre ti, yo ya te hablé demasiado sobre mi—pidió Zeke en un puchero, colocándose una bata desechable y tratando de que la muchacha lo mirase a pesar de que todo intento por que ésta lo mirara parecía ser en vano. —No lo sé, gustos, intereses. Lo que tú quieras
—No quiero hablar sobre mi, especialmente a alguien que solo habla del impacto de Star Wars en su vida, Jaeger—rápidamente, ella comenzaba a colocarse una bata desechable de igual manera. — Y además, ya te dije que a mi no me importa tu vida.
—Eres pésima mintiendo, ¿Sabías?
Y ante ello, Reiss no tuvo otra cosa más que hacer que simplemente rodar los ojos y separarse sin decirle nada a aquel rubio para poder hacer una valoración de un par de pacientes recién llegados que le requerían.
Porque a pesar de su indiferencia y el trato que le daba al hombre, sabía perfectamente que él no mentía.
Era una pésima mentirosa si de engañar a Zeke Jaeger se trataba.
Y lo que más odiaba, era que éste mismo se diera cuenta de aquello.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
—Michael Green, paciente de 10 años con un tumor en la glándula pineal, mejor conocido como pineoblastoma. Anteriormente recibió tratamiento con quimioterapia, pero su oncólogo decidió que hacer una cirugía para poder reducir el tamaño del tumor o extirparlo en su totalidad es lo mejor para él.
Pronto, había un pequeño grupo de médicos dentro de una de las coloridas y acogedoras habitaciones de pediatría buscando poder explicar el caso clínico de un pequeño a sus padres. Estaba bastante claro que un tumor cerebral pediátrico no era el mejor caso que varios internos podían tomar debido a la previa preparación emocional que se requería para atender ese tipo de casos, pero para quienes la pediatría era su área de interés, estaban totalmente agradecidos de poder estar presentes en aquel complejo e inusual caso.
—Excelente—sonrió Erwin mirando a los dos internos que se encontraban con él cubriendo aquel complicado caso. —Doctor Arlert, ¿Cuáles son sus síntomas?
El rubio miró a su superior, sonriendo ante aquella pregunta mientras volvía su mirada hacia la tabla en sus manos de vez en cuando. —Este tipo de tumores bloquean el flujo del líquido cefalorraquídeo, por lo que los síntomas están relacionados con la acumulación de este mismo y la repentina presión hacia el cerebro. Los síntomas como lo son las náuseas, problemas de coordinación, dolor de cabeza y visión doble son a causa de esto mismo.
—Perfecto, ¿Puede explicarle la cirugía a los padres de Michael, Doctor Bodt?
—Claro—aquel interno asintió con la cabeza a la par que se acercaba un poco más a los padres del menor. —Al momento de la cirugía, y una vez extirpado el tumor, podremos determinar su tipo. También existe la posibilidad de que hagamos una derivación con un tubo para poder drenar el exceso de líquido cefalorraquídeo en la cavidad peritoneal y así evitar la hidrocefalia, pero esto está sujeto a valoración dependiendo del tipo de tumor. —rápidamente, el pecoso observó las aterradas miradas de los padres, por lo que decidía dedicarles una sincera sonrisa y añadir algo para que estuviesen más tranquilos. —Yo sé que les han dicho que es una cirugía compleja y riesgosa, lo cual no voy a negar, pero nuestro personal está totalmente capacitado para que todo salga excelente. Prometo que yo me aseguraré personalmente de ello, no se preocupen.
Los padres del niño sonrieron aún con un poco de duda y nervios en sus miradas, pero sabían que lo que decía aquel interno venía desde el fondo de su corazón y estaba totalmente seguro de sus palabras, por lo que optaron por confiar en él.
—En unos momentos vendrá el doctor Dawk, quien también forma parte del equipo de neurocirugía. Creo que es importante que lo conozcan antes del procedimiento.—menciona Erwin a los padres mientras buscaba algo rápido en su celular ante de que ellos se mirasen mutuamente, como si se estuvieran comunicando sólo usando su mirada. —Él estará realizando la cirugía de Michael y vendrá con nosotros en un momento.
El ambiente se tornó silencioso y lleno de dudas por todos los presentes en la sala, pero no fue hasta que la madre del pequeño decidió romper con dicho silencio que ahora todos esperaban aclarar sus dudas acerca de lo anteriormente dicho por el médico.
—Disculpe la molestia doctor pero—y aquello fue dicho por la madre del niño. —Lo que trata de decirnos es que...¿Usted no hará la cirugía?—preguntó la madre del niño algo dudosa. Ambos padres sabían perfectamente que Erwin Smith era el neurocirujano más prestigioso del país, y eran la única persona de la que tenían conocimiento que podría hacer aquel complicado procedimiento y salir victorioso de éste.
Ante ello, Erwin solo pudo suspirar mirando a los nerviosos padres, él estaba por convertirse en padre, por lo que también lograba entender lo meticulosos y cuidadosos que estaban siendo ambos con la salud de su hijo—Entiendo su preocupación, pero debido a una situación personal que estoy atravesando en este momento junto a mi familia, no podré estar presente durante la cirugía de su hijo. Sin embargo, quiero asegurarles que tienen a un excelente equipo médico a cargo.
—Pero...Usted es el neurocirujano más prestigioso del país, ¿Está seguro de que no puede hacerlo?—pregunta el padre del niño.
—Mi esposo está a punto de dar a luz, su fecha probable de parto es dentro de tres días, por lo que hoy es nuestro último día trabajando antes de recibir a nuestras hijas, pero será el doctor Nile Dawk quien se encargue del procedimiento—comentó mirando con determinación a la pareja, sabía perfectamente que habían llegado a ese hospital para poder estar seguros de que alguien como él haría la cirugía, pero tampoco podía mover más tiempo la incapacidad de su esposo y la suya, por lo que optó por comenzar a hablar un poco sobre la trayectoria del médico encargado de la cirugía del niño para así mantener más tranquilos a los padres. —Él ha trabajado conmigo durante varios años y es extremadamente competente en su campo. Ha realizado numerosas cirugías exitosas y ha demostrado ser un especialista altamente capacitado. Confío plenamente en sus habilidades y sé que su hijo estará en buenas manos, ha sido mi colega y mano derecha por mucho tiempo, todo saldrá bien si él está encargado del procedimiento. No tienen de qué preocuparse.
Y como si fuera por arte de magia, en ese momento, el doctor Dawk junto con el doctor Moblit Berner, entraron a la habitación. Una vez Erwin los vio entrar, los presentó a los padres manteniendo en su rostro una sonrisa tranquilizadora.
—Permítanme presentarles al doctor Dawk y al doctor Berner. El doctor Dawk estará a cargo de la cirugía de su hijo, y el doctor Berner, nuestro titular en cirugía pediátrica, estará asistiendo de manera meticulosa todo el procedimiento. Juntos conforman una parte del equipo altamente experimentado de nuestro hospital, el cual está comprometido con el bienestar de su hijo.
Los padres del paciente observaron detenidamente a a ambos médicos antes de estrechar las manos de ambos, y en aquel respetuoso apretón de manos pudieron darse cuenta de la confianza y el profesionalismo que irradiaban. Lentamente, sus rostros reflejaron un destello de alivio y gratitud. Ya que había sido con esa presentación del equipo médico y la confirmación de su experiencia, que comenzaron a sentirse más tranquilos y confiados. Ahora sabían que su hijo estaría en manos expertas durante la cirugía, lo que les brindaba cierta paz en medio de toda la preocupación.
—Doctor Smith, gracias por su honestidad y por haber seleccionado a un cirujano tan competente para realizar la cirugía de nuestro hijo. Nos sentimos más tranquilos al saber que él estará en buenas manos—comentó el padre del niño.
—Sí, realmente apreciamos su decisión. Confiamos en que su equipo brindará el mejor cuidado posible a nuestro hijo, de verdad muchas gracias—añade su madre
El rubio simplemente optó por sonreír un poco más calmado antes de volver a dirigir algunas palabras a ambos adultos.— Estoy totalmente seguro de que así será. Ambos doctores tienen una gran reputación en el campo de la cirugía y su trayectoria es simplemente impecable. Si tienen alguna duda adicional, estoy para ustedes, pero pueden estar tranquilos y seguros de que su hijo recibirá el mejor cuidado y atención posible—recibió sonrisas de gratitud por parte de ambos padres como respuesta, lo cual terminaba de dejarlo tranquilo. —Y ahora, si nos disculpan, el doctor Bodt, el doctor Arlert y yo nos retiramos, con su permiso.
Erwin, junto con Marco y Armin hicieron una pequeña reverencia mientras agradecían y se despedían, comenzando a alejarse un poco de la zona unos segundos más tarde, dejando espacio para que los padres se familiarizaran y hablaran con ambos cirujanos. A medida que los padres entablaron conversación con ellos, Erwin se sintió aliviado de haber encontrado una solución para la cirugía que no podría realizar y de haberles brindado tranquilidad a los padres en un momento tan difícil.
Una vez estuvieron fuera y bastante lejos de la habitación, fue que el mismo neurocirujano a pesar de estar sintiéndose aliviado por la respuesta positiva de los padres, sentía también una ligera preocupación por la actitud de Marco durante la interacción. Sabía perfectamente que los internos solían involucrarse sentimentalmente con las historias de los pacientes en más de una ocasión, pero no porque eso pasara, significaba que estaba bien.
—Trata de no decirles eso a los familiares, Bodt—comentó mirando al pecoso —Habla siempre con la verdad, más cuando tienes en tus manos una situación tan complicada como ahora. Entiendo que quieres brindarles esperanza y tranquilidad a los padres y al niño también, pero debes tener cuidado con lo que dices. Recuerda que nuestro objetivo es ser honestos y realistas con ellos.
—Pero.
—Pero nada, Bodt. No cargues con cosas que no te corresponden. No eres Dios para decidir quien vive y quién muere, nadie de este hospital puede hacerlo—y ahora, la expresión desconcertada de Marco comenzaba a hacerse presente. — Yo sé que quieres darles esperanza, pero créeme que si sigues jurando cosas por más imposibles que sean y tu paciente muere, nos puede poner en un riesgo gigante tanto al hospital como a nosotros personalmente. Además de que responsabilizarte a ti, es una carga emocional innecesaria.
Y ante ello, la mirada del chico ahora se posaba en el suelo mientras continuaban caminando. —Lo siento doctor Smith...Es solo que quería aliviar un poco sus preocupaciones y asegurarles que todo saldrá bien. Quiero darles esperanza y hacerles saber que haremos lo mejor posible por la vida de su hijo.
Erwin suspiró, comprensivo pero aún un poco molesto por lo que hizo, a pesar de eso no planeaba castigarlo ni mucho menos. Sabía que aquel chico no era una mala persona y eso le hacia estar un poco tranquilo a pesar de todo.—Entiendo tus intenciones, Marco, y créeme que valoro la profunda empatía que tienes hacia los pacientes y sus familias. Pero debemos recordar que no podemos hacer promesas en este trabajo, más aún sabiendo que tenemos vidas en nuestras manos. Nuestro trabajo es brindar el mejor cuidado posible y ser honestos.
—Tiene razón, y lo siento mucho por todo esto —suspiró un poco decepcionado de sí mismo. —Me dejé llevar por el momento y me excedí con mis palabras. Lamento mucho el malentendido y lo que dije.
Al escuchar eso, Erwin sonrió mientras colocaba una mano en el hombro de Marco, transmitiéndole un poco de calma.
—Todos cometemos errores, no te culpes de más por ellos. Lo importante es que uno aprenda y siempre los tome en cuenta para no repetirlos.
Marco asintió nuevamente, agradeciendo la comprensión de su jefe. —Muchas gracias por su apoyo y por señalar mi error, doctor. Gracias a esto comenzaré a ser más consciente de cómo manejar este tipo de situaciones.
Y una vez Smith escuchó aquello, sonrió. Enorgulleciéndose por el compromiso de su interno, el cual le haría crecer como profesional. —Todos estamos aquí para aprender y crecer juntos, Bodt. Ahora, volvamos al trabajo y asegurémonos de que todo esté preparado para la cirugía de este niño. Apóyate con Arlert y el personal de enfermeras.
Una vez dada esa indicación, ambos chicos asintieron con la cabeza, y fue así como el equipo se adentró nuevamente en el ajetreo del hospital, enfocándose no sólo en los preoperatorios de su paciente anterior, sino que también en los demás pacientes que necesitaban de su ayuda durante todo lo que su turno lograra abarcar.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Dentro de una de las áreas de aquel amplio hospital, más específicamente en el área de ginecología y obstetricia, se encontraba la titular de todo el departamento en su propio consultorio, revisando algunos informes y tratando de descansar por un momento de todos los malestares causados por su hijo nonato, siendo allí donde escuchó que alguien tocaba la puerta, por lo que levantó la mirada y se sorprendió gratamente al ver a uno de sus amigos más cercanos allí.
—Hola, ¿Se puede?—interrogaba Levi entrando al consultorio con dos tazas de té de jengibre, visualizando a Nanaba una vez estuvo la puerta abierta.—¿Qué tal te está yendo?
—Horrible—la rubia recargó su codo contra el escritorio y posteriormente, deja caer su cabeza contra su mano. —Catorce semanas y no puedo esperar a sacar a este niño. Todo el día estoy mareada, no puedo comer nada sin vomitarlo y mucho menos soporto el olor de Mike pero siento la necesidad de tenerlo cerca mío—suspiró.—¿Será esta una maldición por ser obstetra?
—Te entiendo, no sabes cuánto te entiendo. Y no es una maldición, relájate y bebe.— por parte de Ackerman, simplemente atinaba a suspirar con pesadez tomando asiento frente a ella y dejando ambas tazas sobre la mesa. —Con 36 semanas, mi cuerpo y mis hijas parecen estar en contra mía y solo quiero dormir todo el día mientras ellas me lo permitan.
—Por favor no me asustes así—le miró con una expresión de notorio nerviosismo.
—No te estoy asustando, solo te estoy advirtiendo—bebió un poco del líquido que estaba en la taza antes de volver a mirar a su compañera. —Probablemente también experimentes fiebre unos días antes de tu fecha probable de parto.
—¿Tuviste fiebre?—interrogó la rubia mirándole atentamente por lo dicho.
—Un poco, si—Levi dejó la taza sobre la mesa unos segundos más tarde, a la par de que observaba el concentrado gesto de Nanaba, lo cual le hizo dudar y preocuparse un poco dada su condición. —¿Es normal?
—No es que sea muy normal pero tampoco puedo descartar fiebre antes del parto—se levantó de su asiento para así buscar su agenda y estar de vuelta en el escritorio, ahora revisando sus citas del día. —Mira, puedo hacerte una revisión en este momento, porque la fiebre puede ser causa de que ya estés comenzando con trabajo de parto sin siquiera darte cuenta.
La sangre de Ackerman se heló al escuchar eso último, si bien estaba totalmente consciente de que el momento de dar a luz estaba más que cerca, tampoco quería pensar de más acerca de su situación debido a que aún le quedaba mucho trabajo por hacer antes de finalmente poder irse a descansar y esperar tranquilamente el momento en el que sus hijas quisieran hacer acto de presencia.
—En este momento no puedo—comentó levantándose rápido de su asiento, como si estuviese tratando de huir de su amiga y médica personal. —Tengo que ir a hacer un par de cosas, ver y hablar de cosas importantes con Erwin, empezar a buscar quién se va a quedar con los internos durante mi incapacidad, revisar algo sobre el trasplante que haré hoy y...
—Levi—fue rápidamente interrumpido por Nanaba, quien suspiró mientras cerraba dicho cuaderno y lo deslizaba por la mesa para dejarlo en la esquina de la misma, ampliando así su espacio. —No te voy a obligar si no quieres, yo sé que esto te aterra porque eres alguien que siempre busca estar haciendo algo para sentirse funcional y que tampoco te gusta dejar las cosas sin concluir, especialmente ahora tomando en cuenta tu embarazo—miró a Ackerman. —Pero créeme que es de suma importancia que te pueda checar cuanto antes, determinar si estás entrando en trabajo de parto o no y que así puedas irte a casa a descansar. ¿Está bien?
—Voy a venir en cuanto termine, te lo prometo.
—No me prometas nada a mi—tomó la taza entre sus manos antes de beber un poco del contenido de la misma. —Hazlo por tu bienestar, por el de ellas—y una vez dijo aquello, Levi bajó la mirada hacia su abultado vientre, lugar donde reposó una de sus manos al haber escuchado aquello.
—Prometo que lo haré—dijo mientras su mano seguía posada sobre dicha zona para posteriormente tomar su taza de té y salir del consultorio, caminando tranquilamente hacia la oficina de su marido, donde esperaba encontrarlo para verlo unos minutos y disfrutar de su compañía o simplemente descansar un poco.
O al menos esos eran sus propios planes.
—Doctor Ackerman, el paciente de la 45 está casi listo para su trasplante de las 5— dijo una amable enfermera hacia el médico, quien estaba caminando cerca de la central de enfermería del departamento del cual era jefe cuando observaron su presencia. —El doctor Jinn está ocupado en este momento, así que preguntó si usted o alguno de sus internos podría hacerle una revisión.
—Gracias, Sandra—dejó la taza que llevaba en las manos sobre el mostrador para intercambiarlo por los expedientes de su paciente.—Iré a verlo yo mismo.
Para Levi Ackerman, la soledad era algo a lo que siempre estuvo acostumbrado, gran parte de su vida la vivió con una soledad que incluso llegaba a ser disfrutable, tranquila y necesaria para su caótica vida. Realmente amaba hacer su trabajo él solo.
Aunque ahora, y debido a la altura de su embarazo en la que se encontraba, no podía hacer nada solo. Pero eso no era algo que le preocupase realmente, llegando incluso a quererlo hacer todo por su cuenta aún sabiendo perfectamente que necesitaba de alguien más a su lado.
—Buenos días—saludó amablemente al hombre que yacía en la camilla, dándole el paso preferente a la enfermera encargada del mismo paciente en cama. —Soy el doctor Levi Ackerman, cirujano general principal de este hospital, y seré uno de los encargados de su cirugía de trasplante de hígado junto al doctor Eld Jinn. ¿Cómo se encuentra hoy?—dijo mientras se acercaba un poco más al paciente para poder palpar su abdomen, específicamente la zona en donde se encontraba el atrofiado hígado del mismo.
—No tan bien como quisiera, doctor. La verdad es que me siento cada vez peor.
Una vez Levi logró escuchar aquello y terminó con el chequeo del hombre, se acercó a él dispuesto a hablar, manteniendo siempre una actitud compasiva y profesional.
—Entiendo que este es un momento difícil para usted, y le comento que haremos todo lo posible para llevar a cabo la cirugía y que así, usted pueda mejorar. Tiene a un gran equipo de médicos y enfermeras dispuestos a ayudarle.
El momento se volvió sumamente amigable para ambos, pero fue antes de de que el paciente pudiera responder, que de repente comenzó a vomitar sangre, la cual gran parte terminó salpicando a Levi, dejándolo bastante sorprendido. Claro que aquello le había parecido sumamente desagradable, y más si se tomaba en cuenta lo quisquilloso que era él si de suciedad se trataba, pero en momentos como ese durante toda su carrera y vida como médico, sabía perfectamente que su necesidad de siempre tener todo limpio no importaba si la vida de un paciente gravemente enfermo estaba en juego, por lo que rápidamente actuó moviendo con cuidado la cabeza del paciente a un lado para luego dejarlo en posición de salvamiento, dejando que terminase de vomitar en el suelo y así evitar que tuviera una asfixia por broncoaspiración.
"Mierda." Pensó Levi mirando su ropa llena de sangre. "Debí haber dejado mínimo a uno de los internos conmigo hoy."
—¿Qué es lo que necesita, doctor Ackerman?—interrogó una enfermera que entraba corriendo a la habitación.
—Creo que lo mejor va a ser llamar a un especialista para que se pueda descartar alguna otra patología causada gracias a la falla hepática, como una hipertensión portal, una trombocitopenia o coagulopatía—decidió hablar a la fémina a su lado. —Llama a la doctora Zoë si es que está disponible y al equipo de enfermeras, por favor.
—Claro que sí, doctor—dijo aquella mujer antes de asentir con la cabeza y retirarse a buscar a las personas que necesitaba, dejando a Ackerman solo con el paciente para evitar que algo más pasara.
—L-Lo siento mucho, doctor. No sé qué pasó.
Pronto, aquello dicho por el paciente sacó a Levi de sus pensamientos, por lo que volvió su vista y toda su concentración al paciente que estaba frente suyo. —No se preocupe por eso, señor. Lo más importante ahora es su salud. En un momento vendrá una especialista para poder ver qué es lo que causó esto y también pedí al equipo de enfermería que vengan para que puedan brindarle la atención que necesita.
El paciente logró sonreírle a Ackerman, y no pasaron demasiados minutos en los que cierta mujer de cabello castaño y lentes redondos entra en la habitación junto al personal de enfermería, quienes se ocupan del paciente y limpian toda la zona.
—Señor, el personal de enfermería está aquí para atenderlo. Estarán monitoreando de cerca su condición y tomando las medidas necesarias—y pronto, su amiga se acercó a ellos. —Y ella es mi colega, la doctora Hange Zoë.
—Cirujana cardiotorácica con sub especialización en hematología—sonrió animada mientras estrechaba la mano del paciente con cuidado. —Y estaré encargada de hacerle unos estudios antes de su cirugía solo para descartar alguna otra enfermedad. ¿Está bien?
—Muchas gracias por todo, doctores—sonrió a ambos mientras asentía con la cabeza. — En verdad siento mucho lo que pasó. Nunca terminaré de agradecerles por toda su atención.
—No tiene nada de qué agradecer y disculparse. Su salud y bienestar son nuestra prioridad.
—Estaré monitoreando su caso de cerca y asegurándome de que reciba el mejor cuidado posible antes de la hora de su cirugía. Va a quedarse un rato con la doctora Zoë, así que si tiene alguna preocupación o pregunta, no dude en decírselo a ella o a mi—el paciente asintió con la cabeza. —Y si me disculpan, me retiro. Con permiso.
Ackerman hace una pequeña reverencia ante todos los que estaban presentes en la habitación, dispuesto a ir a cambiarse a otro lado. A pesar de aquel incidente, siempre manteniendo en mente que debe seguir adelante, enfocado siempre en brindar el mejor cuidado posible.
—¡Ah, Levi!—pronto, la voz de su compañera logró sacarlo de sus pensamientos, por lo que decidió voltear hacia atrás y encontrarla a punto de correr hacia él.
—¿Si?
—Llamé a Erwin antes de venir acá—susurró la castaña hacia Levi, cosa que le hizo asentir antes de que él se retirase de la habitación. —Le resumí todo lo que me dijeron. Está desocupado.
—Gracias, Hange—suspiró exhausto. —Suerte con todo, no dudes en avisarme cualquier cosa.
—¡Gracias, Levi!—sonrió animada mientras comenzaba con su camino de regreso a la habitación donde estaba atendiendo a su paciente. —¡Mucha suerte a ti también!
—Si, ajá—por su parte, respondió sin muchas ganas mientras seguía con su caminata por todo el pasillo. Tomando ese momento para sí mismo y así pensar un poco sobre todo lo que había pasado en el día al no haber aceptado a nadie trabajando con él debido a las obvias incomodidades que su estado traía consigo, pero no solo pensaba en eso, sino que ahora también en su mente se alojaban pensamientos relacionados a cómo sería su vida de regreso en el hospital una vez diera a luz. Pero todo se esfumó de un momento al otro una vez visualizó a su marido del otro lado del pasillo con una expresión de profundo terror y nervios.
—¡Levi!—reaccionó Erwin con rapidez mientras corría hacía él, ya que a pesar de que su amiga le había explicado lo ocurrido minutos atrás, el hecho de ver a su marido con la ropa manchada de sangre, hacía que un sinfín de posibilidades más estuviesen rondando por su mente. Una peor que la otra. —¿Qué tienes?, ¿Qué ocurrió?—alerta, el rubio trató de acercarse con cautela hacia Ackerman, pero había sido éste mismo quien le detuvo estirando el brazo.
—Tranquilízate y no te me acerques—sonrió ligeramente una vez su esposo lograba retroceder un par de pasos ante su declaración. —Un paciente con cirrosis hepática me vomitó encima. Te estaba buscando para pedirte un uniforme limpio, de preferencia que sea uno de los tuyos. Mi ropa ya no me queda.
—Tengo más uniformes en mi oficina—comenta Smith aún nervioso caminando junto a su esposo mientras dejaba una de sus manos acariciando su espalda, brindándole un poco de soporte y apoyo a su manera mientras ahora emprendían camino hacia la oficina del rubio.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
—Entonces...para el plan del reemplazo de Ackerman, ¿Qué es lo que quieren hacer? ¿Proponen algo más o nos decidimos por el soborno?—comentaba Mikasa con seguridad pinchando un par de trozos de lechuga con su tenedor antes de señalar a sus compañeros con el mismo, específicamente a uno de ellos. —¿Eren?
Cierto pequeño grupo de internos se encontraba en la cafetería del hospital, ya que su horario de descanso había coincidido a pesar de estar en diferentes servicios, por lo que decidieron tomase un momento para conversar y comer algo en dicho lugar. Siendo también el momento en el que aprovecharían para hablar de algo que habían estado planeando por semanas: Sobornar a su jefe para que les asignara a un buen reemplazo durante la ausencia de su superior.
Pero sorpresivamente, el dueño de la idea se miraba con una expresión extrañamente melancólica, triste y algo pensativa desde hacía varios días atrás, aunque nadie quería sacar conclusiones apresuradas a pesar del notorio estado en el que Jaeger se encontraba.
—Hagan lo que quieran, ya no quiero ser partícipe en esto—añadió con un suspiro, echándose hacia atrás para quedar contra el respaldo de la silla.
—¿Qué es lo que te pasa ahora, Eren?—interrogó Mikasa con una expresión de visible confusión ante aquello dicho por su compañero. —Tú fuiste el de la idea de buscar un reemplazo para Ackerman hace unos días cuando estábamos en casa.
Y claro que Jaeger recordaba aquello, pero en ese momento simplemente no quería hacer nada más que llegar a su hogar, entrar a su cuarto y tirarse a llorar en la cama hasta finalmente quedarse dormido.
—Hablé con Reiner sobre...Lo que ustedes ya saben—y con eso, sabían que claramente se refería a la atracción que había estado sintiendo por él, la cual fue rechazada de la peor manera por dicho hombre. —Le dije que estaba comenzando a sentir algo hacia él, pero solo eso. No dije más.
—Ay, Eren, lo siento tanto. No tení-
—Reiner es un idiota—soltó Annie sin remordimiento alguno, interrumpiendo a su compañero. —Lo conozco desde que éramos niños, vivimos en el mismo barrio durante 10 años hasta que se mudó y perdimos contacto. Tiempo después nos reencontramos terminando el bachillerato y supe que había aplicado para medicina en Harvard.
El silencio rápidamente se apoderó de la mesa al escuchar a Annie soltar todo eso sin ningún tipo de tacto, pero fue Armin quien decidió romper con todo eso.—¿Y qué sucedió?
—De los dos que aplicamos para Harvard, solo entré yo—bebió de su café con orgullo. —Aunque Reiner estudió en Hopkins, lo cual lo hace un completo imbécil como persona, pero un estudiante extrañamente inteligente... A pesar de todo, su novio me parece mejor persona que él.
—Debía de serlo. Es enfermero pediátrico—murmuraba Mikasa con una sonrisa burlona.
—Al punto al que quiero llegar sobre lo idiota que es Reiner, siento que es mejor que hables directamente con él, Eren—y ahora, miraba a la rubia. —Hablar sobre que tu compañerismo, amistad o lo que sea, se te salió de las manos y estabas descubriendo tus sentimientos por él justo cuando te enteras que tiene una relación. Toma en cuenta de que si lo haces, tienes que aclarar el hecho de que no quieres tener nada con él, simplemente dejar en claro tus nacientes sentimientos para estar en paz contigo mismo. Reiner no entiende si no le dices las cosas punto por punto. Y si no le explicas con detalles, creerá que le estás pidiendo que termine con su novio.
—Gracias por todo, Annie—sonreía Jaeger mientras sus ojos comenzaban a llenarse de lágrimas, sintiéndose querido y comprendido por sus compañeros de trabajo que ahora, parecían sus hermanos. —Lo haré
—¿Por qué no le dices que se vean en un rato para poder hablar?—propuso Armin antes de que alguno de ellos propusiera alguna otra cosa más, dado que él creía que la comunicación siempre era la clave de todo. —Podría ser después de que terminemos con el doctor Smith y antes de que nos llamen a alguno de nosotros.
—Creo que es buena idea, ¿Tú que opinas, Eren?
—Yo también creo que es buena idea—suspira decidido, sacando su celular y dispuesto a redactar un mensaje, leyendo a sus compañeros sus ideas acerca de lo que estaba por hablar con él, quienes le estuvieron ayudando a saber qué diría más tarde ese mismo día.
Eren:
¿Te puedo ver en el sótano en una hora? Cerca de los elevadores
Necesito hablar contigo.
Reiner:
Está bien, afuera de los elevadores :)
—Respondió que nos veamos afuera de los elevadores—miró a sus demás compañeros, quienes con una sonrisa y un gesto amable le dieron toda la tranquilidad que necesitaba en un momento tan tenso como lo era aquel.
—Entonces ahora que está todo listo, volvemos al tema del soborno—ríe Mikasa mirando a los demás, quienes asintieron con la cabeza animadamente.
—Bien, entonces terminen rápido y salimos para ver qué podemos comprarle al jefe, corran—dice Annie mientras ve a sus compañeros comer con rapidez antes de salir corriendo fuera del hospital.
Y justo en ese preciso momento, pero en otro plano dentro del hospital, Levi había salido de la oficina de un muy ocupado Erwin, quien todavía tenía papeleo por arreglar dentro del hospital antes de recibir su muy esperada incapacidad. Por lo que, había decidido dar una vuelta por el hospital antes de dirigirse a comer algo hacia la cafetería para poder despejarse de todo y lograr recargar energías antes de que llegase la hora de realizar su trasplante. Su mente estaba totalmente ocupada con pensamientos sobre su trabajo y su vida personal, siendo ahí, donde mientras caminaba con calma por los pasillos, se encontró con una figura conocida y extremadamente animada.
—¡Levi!—exclama Hange con entusiasmo, acercándose rápidamente a él. —¿Ya fuiste con Erwin?, ¿Quieres caminar un rato?, ¿Qué tal si vamos a comer?
—Más lento, más lento—gruñó antes de masajear un poco la zona de su entrecejo para mirarla fijamente segundos más tarde. Totalmente seguro de que alguien como ella no se merecía un mal trato de su parte solo por no sentirse físicamente bien. —Me parece excelente si vamos a comer algo. Lo necesito.
Ante su respuesta, Hange asintió enérgicamente al notar en Levi un tono ligeramente más calmado antes de comenzar con su camino hacia la cafetería del inmueble. Hange, quien mantenía su característica energía, iba compartiendo anécdotas y chistes en un intento de aligerar el ambiente. Pero, por otro lado, Levi continuaba en silencio, absorto en sus pensamientos y escuchando las cosas que su amiga tenía que decir de vez en cuando, tratando de no dejarse llevar por la frustración del momento anterior debido a lo intensas que habían sido sus emociones desde hacía varias semanas atrás, por lo que decidió que preguntarle un par de cosas acerca del trabajo que habían estado haciendo juntos aquel día con su paciente, haría que la conversación fluyera de una mejor manera después del incómodo momento.
—Oye, Han—ahora, la fémina le miró atentamente, esperando que continuara. —¿Cómo te fue con el paciente de la 45?
—Oh, nada del otro mundo—comentó alegremente caminando al lado de su amigo. —Comenzaba con una trombocitopenia, le di un par de medicamentos para poder controlarla, estuve haciéndole un par de chequeos y las enfermeras están al pendiente de él, así que está totalmente listo para su trasplante—añadió una sonrisa.
—Qué bien—le miró con calma al sentirse un poco más aliviado por el momento de tensión que habían pasado minutos atrás un par de segundos antes de soltar un suspiro de obvia incomodidad mientras posaba su mano sobre su vientre bajo y continuaban con su caminata.
—¿Qué tienes?—ahora, Hange parecía examinarlo con la mirada, un poco preocupada, cabe aclarar. —¿Te sientes mal?, ¿Estás enojado?
—No es eso, simplemente es que estoy agotado— suspiró. —Además de que como bien sabes sobre que un paciente me vomitó encima, Erwin está demasiado alterado por todo lo que tenga que ver conmigo y las niñas. Me duele la espalda, tengo los pies horriblemente hinchados y no he dormido bien porque mi vida últimamente se basa en sentir cómo dos seres humanos no me guardan respeto y patean mis órganos por diversión y falta de espacio.
Una vez Hange logró escuchar aquello, se quedó un momento en silencio, totalmente sorprendida por la franqueza de Levi y la forma en la que desahogaba sus sentimientos. Siempre habían sido buenos amigos, pero Levi no solía abrirse de esa manera y dejar ver sus debilidades dada su reservada personalidad. Sin embargo, ella sabía que el embarazo y todo el estrés que estaba enfrentando podía hacer que se sintiera totalmente abrumado. Por lo que no estaba dispuesta a juzgarlo, nunca lo haría.
—No puedo imaginarme por lo que estás pasando, ha de ser horrible sentirse así. Genuinamente te compadezco—posó una de sus manos sobre el hombro ajeno, la cual fue retirada bruscamente por su amigo. —Y más ahora que tienes la responsabilidad de encontrar a alguien que cuide a tus niños mientras ellos buscan sobornar a Erwin.
—¿Qué mis niños hicieron qué?
—Kirstein me lo dijo, pensé que lo sabías.
—No puedo tener ni un día de tranquilidad.
Y claro que ese era un día normal en la vida del doctor Levi Ackerman.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Después de una agradable y reconfortante comida en compañía de su amiga, Ackerman se sentía mucho más relajado y principalmente, escuchado. Estaba muy claro que todavía había preocupaciones albergando su mente, pero el tiempo con Hange había sido un abrazo genuino para su alma, el cual lo llenó de energía y fuerza para poder enfrentar los desafíos que tenía por delante en su último día trabajando en el hospital antes del nacimiento de sus hijas.
Poco antes de que pudieran terminar con su conversación, un inesperado pitido comenzó a sonar en el bolsillo de Zoe, sabiendo perfectamente que debía atender alguna emergencia con algún paciente, por lo que algo apenada, quiso despedirse de su amigo disculpándose primero por no estar más tiempo para él, pero Levi le entendía perfectamente, después de todo eran médicos y siempre debían estar por y para los pacientes. En ese preciso momento, fue que sus ojos se encontraron con los de ella, logrando que un silencioso entendimiento pasara entre ellos. No era necesario decirlo en voz alta, pero ambos sabían lo importante que eran el uno para el otro, no solo como compañeros de trabajo en el hospital, sino también como amigos cercanos. Se tomaron unos segundos para disfrutar de ese vínculo especial que compartían antes de que pudieran pronunciar alguna palabra de despedida.
—Está bien, Hange, te veo más tarde—ahora Levi le sonreía cálidamente a la fémina al ver cómo se alejaba después de haber tenido aquel íntimo y muy necesario momento. Ahora él continuaba con su caminata dentro de aquel hospital sin un rumbo en especial justo después de haber tomado una comida ligera en compañía de su amiga. Quizás habría podido dormir un poco en algún cuarto de descanso o la misma oficina de su esposo, pero no fue hasta que miró a sus internos caminando juntos que decidía interferir con sus planes.
—¡Oigan, ustedes!
Pronto, todo aquel grupo de muchachos paró en seco al escuchar a su superior gritándoles. Lo único que pudieron hacer fue mirarse mutuamente con los nervios a flor de piel, sabiendo que probablemente el soborno hacia Smith no fue la mejor idea en la que pudieron pensar. —Estoy segura de que ya lo sabe.
—Estamos muertos—añade Annie con su característico tono desinteresado y sarcástico.
—¿Es en serio que quieren sobornar a Erwin para que les asigne a alguien bueno para ustedes?— y era de esa manera, que el hombre de negruzcos cabellos se acercaba a ellos con una visible molestia, viendo como todos traían un par de alimentos para su jefe.
—No es tanto un soborno, pero queríamos una respuesta clara sobre nuestra carrera a corto plazo. Queremos que nos asignen un buen titular en su ausencia, pero tampoco queremos estresarlo de más, por lo que decidimos encargarnos nosotros— Levi escuchaba atentamente, al mismo tiempo que tomaba un vaso de café y bebía un poco del contenido, el cual Eren traía especialmente para sobornar al rubio.
—Miren, seré conciso...Todos los titulares y especialistas de aquí son de excelencia, conozco a muchos de ellos desde que éramos internos, créanme que estoy consciente de que les asignarán un buen titular mientras yo no estoy, así que dejen sus estupideces de apresurar y presionar las cosas. Les prometí algo y no voy a desertar en mi promesa—comenta el más bajo regresándole el vaso de café al más joven. —Ah, y con este café no ibas a lograr sobornarlo, tiene leche. Erwin es intolerante a la lactosa y si se lo das vas a tenerlo horas en el baño mientras que yo tendré que lidiar con su malestar estomacal, así que para la próxima vez, piensa mejor en tus técnicas de soborno, Jaeger.
Una vez escucharon aquello, se vieron envueltos en un incómodo silencio donde todos observaban la malhumorada expresión de Ackerman sin poder decir nada aún, pero no fue hasta que Armin se acercó a él con una mirada un tanto apenada, estando dispuesto a disculparse en nombre suyo y de sus demás compañeros.
—Doctor Ackerman—trató de sonar lo más calmado posible. —Realmente lamento si presionamos demasiado con el tema del reemplazo. Nuestro objetivo no era causarle más estrés del que ya tiene con el doctor Smith, sus hijas y su último día en el trabajo, pero estábamos algo preocupados por cómo funcionaría el equipo en su ausencia, pero ahora solo puedo decirle que muchas gracias por confiar en nosotros y...Nuevamente perdón—Y una vez escuchado aquello, recibió una sonrisa tranquilizadora por parte de su superior.
—Acepto sus disculpas y yo también quiero disculparme por mi comportamiento estas últimas semanas. Entiendo que solo querían estar preparados y ahora al parecer no tengo más opción que confiar en todos ustedes mientras no estoy, así que por favor sólo no me decepcionen.
Una vez escuchado aquello, todos asintieron, sintiéndose totalmente aliviados de no haberse metido en ningún problema más grande y de igual forma, de tener a alguien como Ackerman haciendo de su mentor. Sólo aquello bastó para que comenzaran a pensar con más profundidad y detenimiento que ahora debían de enfrentar cualquier desafío que se presentara durante la licencia de maternidad de Levi, especialmente para no decepcionarlo y así evitar regaños y sermones de horas una vez estuviera de vuelta en el hospital.
Y con dicho asunto arreglado, ahora cada uno de los presentes allí tenía que arreglar diferentes asuntos más.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Tiempo después, el quirófano se encontraba perfectamente iluminado y esterilizado mientras el equipo médico se preparaba para el dichoso trasplante de hígado para un paciente con cirrosis hepática en fase terminal. Levi estaba terminando de lavar sus manos antes de finalmente entrar al quirófano, preparado para dar comienzo al último procedimiento de su día a pesar de que su expresión reflejaba el obvio cansancio que llevaba acumulando durante las últimas semanas, pero siempre mantenía su determinación intacta. No pasó demasiado tiempo de que él entró al lugar, que el doctor que le acompañaría en dicha compleja cirugía entraba igualmente al quirófano, dando como resultado que Levi le dedicara una mirada típicamente seria.
—Buenas tardes, Doctor Ackerman—saludó serio pero con respeto al especialista. —Eld Jinn, para servirle.
—Igualmente, un gusto trabajar contigo—dijo mientras ambos comenzaban a acercarse al paciente, el cual estaba siendo cubierto por un campo quirúrgico ahora. —Tú no hablas demasiado, ¿No es así?—pregunta Levi mirando al cirujano que recién llegaba.
—Sólo lo necesario.
—Perfecto, estás de suerte porque hoy estoy muy poco soportable con cualquier persona con la que hablo y me sigue la conversación por mucho rato.
Aunque Levi estaba naturalmente nervioso antes de una tan compleja cirugía como lo era aquel trasplante, la presencia serena de Jinn le brindó un alivio casi inmediato. Agradecía eternamente la actitud concisa del cirujano, ya que realmente el cansancio lograba apoderarse de él y no se sentía con ánimos de mantener una charla extensa durante todo el procedimiento que se realizaría a continuación, así que ambos se concentraron en prepararse para la cirugía, siguiendo el protocolo meticulosamente y asegurándose de que todo estuviera listo.
Casi inmediatamente, Ackerman se sumergió en su zona de concentración mientras la cirugía avanzaba, apreciando la tranquilidad del ambiente en el quirófano y la eficiencia con la que su compañero trabajaba, ya que, aunque no hablaban mucho, su poca comunicación era fluida y efectiva, lo que les permitía concentrarse de lleno en el bienestar del paciente.
━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
—Me gustas, Reiner...Y esto no es un simple "me gustas"—dice Eren con las lágrimas amenazando con salir de sus ojos. —Siento que todo esto es algo más profundo y grave a decir verdad, porque me gustas tanto al grado de que no sé cómo hacer para llevar una vida tranquila fuera de este tema, sabiendo que en cualquier momento puedo encontrarte en el pasillo, trabajar contigo o tener que lidiar con cualquier situación que tenga que ver contigo—confiesa Jaeger desde lo más profundo de su corazón mientras su mirada se posaba en el suelo, totalmente incapaz de observar la expresión ajena.
En el sótano, y justo a la hora acordada, Reiner y Eren se encontraron frente a los elevadores. Un silencio incómodo reinaba en el ambiente mientras ambos se miraban con una mezcla de nerviosismo y ansiedad hasta que finalmente Eren tomó valor y decidía hablar sobre lo que sentía y le atormentaba. Y ante todo lo que Eren decía, Reiner escuchaba con atención estando sorprendido por cada una de las palabras que salían de su boca, pero a su vez, estaba totalmente consciente de que no podía darle una respuesta positiva. Mucho menos cuando ya se encontraba en una relación desde hacía tiempo.
—No estaré enamorado completamente de ti, pero realmente me gustas. Y está bien que no me des una respuesta positiva, porque sé que es algo que no ocurrirá y no me afecta, pero la razón por la que hice todo esto es porque si no hablaba de esto, no podría seguir viniendo aquí—soltó Jaeger, tratando de que nada de lo que había dicho se malinterpretase.
Y a modo de respuesta, el rubio suspiró, sintiendo la excesiva presión de la situación y de lo que iba a decirle para poder responderle correctamente.—Eren...No eres una mala persona, a mi parecer...Pero todo esto es algo complicado.
Eren asintió, comprendiendo que la situación era difícil para ambos.—No estás obligado a darme una respuesta. Solo necesitaba sacar esto de mi sistema, decirlo en voz alta—Reiner miró a su compañero con una mezcla de gratitud y tristeza al lograr escuchar aquello. Aún no sabía que hacer o que decir con exactitud, pero herirlo más de lo que lo había hecho sin siquiera darse cuenta no estaba en sus planes.
—Creo que lo mejor es que te alejes de mí, para evitar malentendidos o que simplemente te des espacio para ti—suspiró antes de continuar. —Yo...amo a Bertholdt. Y no quiero que creas que todo lo que hago con él es para restregarte en la cara que somos novios cada que pases a mi lado o cuando nos encontremos por alguna razón ajena a nosotros dos.
Jaeger lo miró atentamente mientras continuaba hablando, todo en un intento de asimilar sus palabras.—No estoy diciendo lo contrario, ni pidiéndote que dejes de amarlo. Esto lo hago solo por y para mí, porque yo necesito estar en paz. ¿Sí?
Reiner suspiró, teniendo una profunda empatía hacia Eren y sintiéndose algo culpable a decir verdad hasta que por fin se dignó a hablar para poder tratar de concluir dicha incómoda situación.—Gracias...Por entender.
—Y a ti, por escuchar —respondió Eren, dándole una leve sonrisa antes de irse después de haber compartido un momento de comprensión y aceptación. Y a pesar de que las cosas no pudieran ser como él deseaba, había sido bastante valiente al lograr expresar sus sentimientos, por lo que desviando la mirada por un par de segundos, pudo dedicarle una última mirada antes de finalmente partir y continuar con cosas que debía de realizar dentro del hospital. Y dejando de lado un poco a la tristeza que reinaba en su interior, se sentía bastante aliviado por haber liberado ese peso de su corazón y de su cabeza.
Por otra parte, en uno de los quirófanos de aquel hospital, donde la concentración y la seriedad reinaban en el ambiente. Con toda su mirada y concentración enfocada en el paciente, el doctor Levi Ackerman estaba completamente inmerso en su tarea de realizar un dichoso trasplante de hígado junto a todo su equipo de cirugía, sintiéndose totalmente seguro de lo que hacía.
El sonido constante de los monitores cardíacos y los suaves murmullos de todos los presentes en aquel quirófano llenaban el espacio. Cada movimiento era preciso y meticuloso, demostrando la destreza que cada uno de ellos había perfeccionado a lo largo de su carrera. Durante todo el transcurso de la cirugía, tanto el doctor Ackerman como el doctor Jinn trabajaron en perfecta sincronización, utilizando sus habilidades y experiencia para llevar a cabo el trasplante con precisión y cuidado. El ambiente se mantenía en un profundo silencio lleno de respeto a ambos cirujanos y al paciente, solo siendo interrumpidos de vez en cuando por sonidos para nada importantes a palabras suyas.
Levi se enfocó totalmente en la cirugía en un principio, sus manos hábiles se movían con determinación y delicadeza mientras trabajaba en el procedimiento de principio a fin. Y mientras más avanzaban ambos como equipo en dicha cirugía, Ackerman se daba cuenta de que quien lo acompañaba era un excelente compañero de equipo, y ambos se complementaban a la perfección no sólo en el ámbito de lo profesional, sino que de igual forma, como colegas, ya que sin darse cuenta, hablaban y hablaban cada vez más, entendiéndose a la perfección incluso en temas que no involucraran a su trabajo.
Y eso, le desataba a Levi a tener mucha más confianza en aquel doctor. Tanto que ahora, Jinn estaba totalmente enterado de las preocupaciones de Ackerman para ese momento.
—Erwin está más preocupado que nunca—dice mientras se sienta un momento en una silla cercana a la mesa de operaciones, dándose espacio para descansar después de estar tanto tiempo de pie. —Pero sinceramente, y a pesar de que a veces me harta, no puedo culparlo. Yo también me preocuparía por mi si fuera él.
—Creo que todo esto es algo completamente comprensible —responde con su mirada totalmente fija en el procedimiento. —Tener un bebé es un cambio importante en la vida de ambos. Pero eres alguien dedicado y capaz al igual que el doctor Smith.
—Supongo que tienes razón —suspira aún sentado. —Es sólo que yo ya tengo bastante con el propio estrés que el embarazo trae consigo, que a veces solo quiero estar en paz total.
—Ambos están demasiado estresados por la llegada de sus hijas, creo yo. Por más que uno quiera, es difícil estar en paz total—miró a Ackerman. —Pero creo que todos esos miedos, estrés y preocupaciones no tienen nada de malo debido a que nadie les enseña a cómo ser padres ni mucho menos, esto es algo a lo que uno se adentra sin siquiera saber cual es el siguiente paso. Todos esos sentimientos son una manera de que se preparen para lo que va a venir para ustedes, y yo creo plenamente en que todo el ajetreo del hospital les va a ayudar bastante, a decir verdad. No por nada ambos son de los mejores en sus áreas en todo el país, todo es gracias a su determinación y compromiso con lo que hacen, y eso mismo es lo que les ayudará en esta nueva etapa que viene para ustedes.
Levi escuchó atentamente todo lo que su compañero respondió con sinceridad y cariño, haciendo que sonriera agradecido, antes de finalmente levantarse de su asiento y continuar trabajando al lado de aquel médico.
A medida que la cirugía avanzaba más y más, el trasplante se llevaba a cabo con éxito y la conversación entre ambos médicos se volvía más amena y relajada a pesar de lo dicho por Ackerman horas atrás antes de dar comienzo al procedimiento acerca de su sentir durante ese día, dando a entender que ahora se sentía mucho más aliviado de poder compartir ciertos pensamientos y sus más recientes preocupaciones.
—Oye Jinn...No te agradecí formalmente cuando dijiste todo eso sobre que nadie nos está enseñando a Erwin y a mi sobre cómo ser padres y todo eso.
Su compañero asintió con la cabeza mientras continuaban trabajando, estando ambos conscientes de cómo la camaradería iba creciendo entre ellos a medida que avanzaba la cirugía.
—No te preocupes, Levi. Y tampoco tienes que agradecerme por nada—le miró con una sonrisa. —Entiendo perfectamente lo que están pasando y nunca podría juzgarlos...La paternidad es un desafío enorme, y nadie tiene un manual para enfrentarlo. Pero estoy seguro de que ambos harán un gran trabajo.
Levi asintió, agradecido por el apoyo y la comprensión de su colega mientras continuaban de lleno con la cirugía. —Gracias... A veces es abrumador, pero supongo que nadie está realmente preparado para esto. Solo espero que podamos ser buenos padres para ellas —añade con una expresión reflexiva en su rostro, a lo que Jinn asintió con simpatía.
—La mayoría de los padres sienten lo mismo, incluso si no lo admiten. Lo importante es estar ahí para ellas, cuidarlas y amarlas. Todo lo demás vendrá con el tiempo —Ackerman asintió nuevamente con una pequeña y cálida sonrisa en su rostro, sintiendo una sensación de alivio al hablar sobre sus inquietudes y miedos con alguien más. La conversación fluyó con naturalidad entre ellos, y a medida que la cirugía avanzaba con éxito, Levi comenzó a darse cuenta de que no estaba solo en este viaje.
—De verdad...Gracias por tus palabras, realmente necesitaba esta conversación.
—Estoy seguro de que serán grandes padres, Levi—sonreía con calma mientras le esbozaba una sonrisa a su acompañante, quien ahora estaba sentado frente a él tomando un ligero descanso. —Ambos tienen una dedicación increíble para cualquier cosa que se propongan, lo he visto en su trabajo, y no dudo que para su creciente familia sean de la misma manera.
Ahora, los dos se sonreían con complicidad, y al cabo de casi una hora más tarde, finalmente la cirugía culminaba con éxito, dando pie a que ambos cirujanos suspiraran aliviados al estar satisfechos con el trabajo, el cual tendría un claro impacto en la vida del paciente para que después, se despidieran el uno del otro con una sonrisa amable y sincera, volviendo a sus actividades diarias. Por parte de Levi, él se dirige a descansar después de tanto. Finalmente había terminado con todos sus pendientes y estaba listo para ir a descansar a su hogar a esperar con paciencia el día del nacimiento de sus hijas.
—Hola cariño—saluda Erwin a su marido una vez lo vio llegar a la sala de descanso. Sus ojos finalmente logran encontrarse después de todo lo que pasaron durante el día, abrazándose con cariño para finalmente sentirse en paz. —¿Cómo están los tres?, ¿Qué tal todo en la cirugía?, terminaron rápido.
—Estuvo bien....Todo está bien—dice mientras sigue en el abrazo que su esposo le había brindado segundos atrás, sintiéndose a salvo en su presencia, y disfrutando de dichos momentos a su lado. —Estoy exhausto.
—También yo—Smith besó la coronilla de su esposo sin dejar de abrazarle. —¿Estás listo para irnos?
—Sí, Dios mío si—dice riendo mientras se separaban lentamente del abrazo, pero aún dejando sus manos entrelazadas mientras comenzaban a caminar hacia una de las salas para que los especialistas guardasen sus pertenencias, tratando de no dejar ir ese reconfortante tacto que se ofrecían el uno al otro.
—Todos están ansiosos por que tomes tu licencia de maternidad, Levi. Saben que necesitas descansar y cuidarte —dijo Erwin con una sonrisa cariñosa. —Tanto médicos como enfermeras.
—Espero que realmente pueda ocupar este tiempo para descansar. Estoy deseando un poco de tiempo libre para mi mismo y para poder prepararme para lo que viene —respondió Levi mientras llegaba a dicha sala, entrando para luego guardar sus pertenencias en compañía de su esposo, quien se acercó para ayudarle y una vez terminaron de guardar todo lo necesario, le dio un beso suave en los labios, transmitiendo todo su amor y apoyo en ese simple pero cariñoso gesto.
—Y lo has estado haciendo increíble, cariño. No te preocupes tanto—comenta con voz suave, acariciando una de sus mejillas antes de tomar las cosas de su esposo y cargarlas él mismo. —Aquí estoy para ti.
Levi asintió, sintiendo una mezcla de gratitud y cansancio en su interior por el comportamiento mucho más calmado de su marido. Estaba totalmente agotado, pero sabía que por fin podría ir a descansar antes de finalmente poder conocer a sus hijas, lo cual por obvias razones lo tenía bastante asustado pero feliz.
Una vez tuvieron consigo todo lo necesario para poder retirarse, se dirigieron hacia la salida del hospital. Mientras caminaban por los pasillos, observaban a su alrededor, viendo a sus colegas y compañeros de trabajo continuar con sus labores. Había un aire de actividad constante en el hospital, pero en ese momento, Erwin y Levi solo se concentraban en el momento presente y en ellos mismos.
—Creo que es la primera vez que estaré fuera del hospital por tanto tiempo—dice con nostalgia mientras ve a su alrededor, siendo abrazado con cariño por su esposo. —Empiezo a creer que extrañaré todo esto.
—Pienso lo mismo que tú—responde Erwin con suavidad, dándole un momento y acompañándolo en el mismo.—Pero ahora estamos listos para emprender nuestro nuevo camino como familia—añadió mientras reposa su mano sobre el vientre de su esposo.
—Sí—sonríe Levi mientras sube la mirada para que los ojos de ambos se vuelvan a encontrar.—Estamos listos.
Fue en ese momento en el cual finalmente salieron del hospital, la fresca brisa nocturna los envolvió y les acompañó casi de manera inmediata, por lo que ambos se tomaron un momento para respirar profundamente, sintiendo como el aire recorría sus pulmones una vez dejaron un gran peso de lado al finalmente comenzar con su tiempo de merecido descanso antes de que llegase el día en el que se convertirían en padres.
—¿Listo para ir a casa, amor?—preguntó Erwin, mirando a su esposo con una sonrisa.
—Más que listo—respondió Levi tomando la mano de Erwin y entrelazando sus dedos.
Caminaron hacia su auto antes de finalmente subir a él, sintiendo poco a poco cómo el peso de tan agotador y largo día comenzaba a disiparse lentamente. A pesar de todo lo que pasara en sus vidas como médicos, tenían la certeza de que siempre se tenían el uno al otro, y eso era lo que realmente les importaba. Juntos, lograrían enfrentar todo lo que la vida les tenía preparado y seguirían adelante, sabiendo que su amor y apoyo mutuo eran su mayor fortaleza.
━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
—¿Armin?—pregunta Eren abriendo un poco la puerta de una de las salas de descanso con algo de cautela, tratando de buscar a uno de sus amigos en la misma y que éste pudiese escucharlo al menos por un par de minutos acerca de cómo fue pasaron las cosas con Reiner antes de que alguno de los dos fuera solicitado por uno de los especialistas. —¿Estás aquí?
Esperó una respuesta por un par de segundos antes de acercarse a una de las camas que tenía la sala, lugar donde obviamente se encontró con su amigo dormido, y claro que no le sorprendió, dado que para todos, la vida como médico era bastante agotadora, sin excepciones.
Jaeger se sentó en la cama con cuidado, tratando de no despertarlo bruscamente. Armin parecía estar en un sueño profundo, con una expresión tranquila en su rostro. Y Eren no tuvo otra opción más que sentarse en la cama y observarlo dormir pacíficamente por largos minutos, pero aquello no le molestaba en absoluto, sino que era ese momento en donde se daba un tiempo para pensar en lo afortunado que era al tener a alguien como Armin en su vida. Alguien que genuinamente se preocupaba por él, alguien que lo quería y alguien con quien podía pasar horas hablando perdiendo totalmente la noción del tiempo.
Pero conforme los minutos pasaban, sentía que finalmente era hora de tratar de despertarlo, por lo que comenzó a acercarse a él, susurrando suavemente.
—Armin...¿Estás despierto?—y claro que no hubo respuesta por parte del rubio, por lo que Eren decidió intentar despertarlo con suavidad. Colocó una mano sobre el hombro ajeno y comenzó a sacudirlo suavemente. —Armin, despierta.
Al cabo de unos segundos después, Armin parecía estar despertando debido a que comenzó a moverse ligeramente hasta finalmente abrir los ojos con lentitud, parpadeando un par de veces antes de enfocarse en los verdosos ojos pertenecientes a Jaeger.
—¿Eren?—interrogó con los ojos aún ligeramente cerrados mientras se incorporaba antes de sentarse frente a su acompañante. —¿Qué pasa?
—Lo siento por despertarte, pero quería hablar contigo un momento—dijo mientras juntaba sus manos y bajaba la mirada hacia las mismas. —Creo firmemente en que eres la única persona que puede entenderme y que va a escuchar sin juzgarme.
Armin simplemente lo miró con confusión por unos segundos, tratando de descifrar el porqué le necesitaba con tanta urgencia, pero a su vez, y como bien lo dijo su amigo, decidía no juzgarlo y simplemente ofrecerle todo su apoyo, tal y como lo había hecho siempre. —Está bien, ¿De qué se trata?
Eren suspiró pesadamente a modo de respuesta antes de que pudiera siquiera hablar con detalle acerca de la conversación que había tenido con Reiner aquel día. Y realmente el hablar de aquello ocurrido aún le dolía bastante, pero sabía que Armin era una persona la cual no le juzgaría y que después de todo, era algo que necesitaba sacar de su sistema para poder sentirse en paz. Allí mismo, el rubio logró enderezarse un poco más antes de acercarse hacia su amigo, tratando de entender un poco de su lenguaje corporal.
—Eren...¿Qué fue lo que pasó?—pregunta amablemente mirando a su contrario, colocando una mano reconfortante sobre su hombro y tratando de que éste hablara. Sabía que el haber hablado de sus sentimientos con Reiner no había sido sencillo para él, así que trataba de ser lo más empático posible para el momento en el que él se sintiera con la confianza y seguridad suficiente como para hablar, cosa que al cabo de unos minutos, ocurrió.
—Finalmente hablé con Reiner. Le dejé en claro lo que necesitaba dejar en claro y ahora mantendremos distancia el uno con el otro. Yo no le gusto, lo acepto y tampoco es como que quiera que termine con su novio solo para que esté conmigo—y sin darse cuenta, un par de lágrimas habían comenzado a correr por sus mejillas. —Y a pesar de que esto ya se resolvió y yo esté de acuerdo y bien dentro de lo que cabe...Siento como si se hubieran llevado una parte de mi corazón.
Y mientras que Armin le escuchaba atentamente, algo dentro de él le hizo bajar su mano hasta las de Eren, tomándolas para después dejar un apretón en las mismas, haciéndole sentir escuchado y apoyado con tan simple acción. Logrando que con la misma, Eren le observase fijamente a los ojos antes de que estos se volvieran a llenar de lágrimas casi de manera inmediata, terminando en que sin pensarlo dos veces, comenzara a llorar en el regazo del rubio.
—No sé que hice mal. Traté de ser lo más respetuoso posible con él y con su novio porque sé que mis sentimientos por él no desparecerían de la noche a la mañana—sollozó. —Hice esto por mi, para sentirme en paz con mis decisiones, pero no sé por qué me siento tan mal aunque ya esperaba esta respuesta.
—Ya, ya—susurra Armin pasando sus manos por la espalda del chico de cabello castaño, dejando que éste continuara llorando todo lo que necesitase. —Aquí estoy para ti, Eren. Y no te voy a dejar....Tú no hiciste nada malo, y tu sentir es totalmente válido, a fin de cuentas es algo que te lastima y no por que ya esté resuelto signifique que deba de doler menos. Está bien, llora todo lo que necesites...Yo estoy contigo y estaré contigo en todo momento.
Eren no pudo decir nada más debido a que el llanto continuó apoderándose del momento, y esto no le molestaba a a Armin en absoluto, sabía que Jaeger sentía la imperiosa necesidad de ser escuchado, por lo que siempre iba a estar ahí para él, en cualquier momento que lo necesitara. Así pasaron varios minutos en los que Eren finalmente comenzaba a calmarse entre los cálidos brazos de Armin, agradeciendo eternamente el tenerlo en su vida y que sin siquiera dudarlo o juzgando sus razones, él estuviese allí para él.
—Recuerda que siempre estamos aquí el uno para el otro, Eren—murmura Armin abrazando un poco más a su amigo, brindándole la seguridad que necesitaba. —No importa la situación que estés pasando, sabes que siempre puedes contar conmigo. Yo siempre voy a estar aquí para ti, nunca te juzgaré ni mucho menos.
—Lo sé, lo sé—dijo entre llantos, comenzando a articular mejor las palabras para poder brindarle una respuesta mucho más elaborada a su amigo, levantándose con cuidado para quedar erguido y así quedar frente a sus grandes y azules ojos. —Y no sabes cuanto te agradezco que siempre me des apoyo sin importar qué, Armin.
Arlert solo atinó a sonreírle a su amigo a modo de respuesta antes de volver a abrazarlo de manera sincera y cálida, envolviendo al cuerpo ajeno entre sus brazos mientras con sus manos acariciaba su espalda, estando siempre dispuesto a brindarle todo el apoyo que se merecía, cosa que podía expresar tanto con palabras como con actos como bien lo era aquel, el cual continuó por un par de segundos antes de que un repentino pitido se hiciera presente en toda la habitación, causando que tuvieran que separarse de aquel cariñoso e íntimo abrazo para poder revisar los bolsillos de sus uniformes y que de esa manera descubrieran de quién era el pequeño aparato que sonaba sin cesar.
—Es mío—dijo Eren mientras sacaba dicho aparato de uno de sus bolsillos. Miró a Armin después de ello y prosiguió limpiando sus lágrimas antes de apagar el pitido del mismo. —Me necesitan en urgencias, otra vez.
—Yo también debo irme pronto—añade el rubio levantándose de dicha cama para poder estirarse durante un par de segundos, sabiendo muy bien que el retirarse de un cuarto de descanso implicaba que estaría trabajando sin descanso durante horas. —Si no me apresuro, Marco va a robarme la cirugía que he estado esperando desde que leí el expediente de mi paciente—rió mirando a Eren de reojo mientras comenzaba a colocarse sus zapatos. Sin recibir respuesta alguna por pare de su compañero que no fuese una tranquila y amena sonrisa. —¿Estarás bien?
—Después de que estuvieras conmigo...Sí—continuó sonriendo, recibiendo el mismo gesto por parte de Armin antes de que pudiera decir algo más.
—Si necesitas algo, no dudes en llamarme o buscarme aquí mismo, ya sabes—dice colocándose correctamente la parte de arriba de su uniforme antes de bajar un poco para así revolver el cabello de Eren a modo de un gesto cariñoso, recibiendo que el castaño tomase su mano por unos segundos.
—Igual tú—Jaeger continuó sonriéndole con cariño mientras aún tenía la mano ajena entre la suya, dejándola ir al cabo de unos segundos para posteriormente despedirse de Arlert antes de ver cómo salía sonriente de dicho cuarto de descanso, dándole la oportunidad a Eren de suspirar pesadamente mirando hacia el techo y que así, mientras mil cosas pasaban en su cabeza, se decidiera por tomar todas sus cosas para de igual forma, retirarse a trabajar hacia la zona en donde lo necesitaban.
━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
—Por fin en casa—con cuidado, y algo de ayuda por parte de su marido, Ackerman tomaba asiento en uno de los cómodos sofás que yacían en la sala principal de su hogar, dándose la oportunidad de finalmente reposar después de un largo día. —Estoy tan feliz de estar aquí. Realmente podría dormir más de 24 horas.
Erwin comenzó a reír una vez miró cómo Levi ahora se encontraba totalmente relajado después de un largo y ajetreado día en el hospital, por lo que con cuidado, se acerca a su esposo antes de acurrucarse a su lado, dejando que el más bajo recargase su cabeza sobre su pecho. Vaya que él también necesitaba descansar aunque fuese por muy poco tiempo antes de tener a sus dos hijas en casa. —Oye, pero no te excedas tampoco.
Ante tal comentario, Levi no pudo hacer otra cosa más que alzar la mirada y observar a su esposo con amenaza, dispuesto a hacerle saber su sentir. —Tú dices eso porque no tienes que lidiar con dos seres humanos dentro tuyo que parecen estar en tu contra mientras operas y tratas de trabajar con normalidad, Smith.
A modo de respuesta y justo después de escuchar aquello, Erwin sintió su sangre helar por todo su cuerpo al haber recibido dicha mirada y comentario por parte de su esposo. Realmente había ocasiones en donde olvidaba el hecho de que sus cambios de humor eran mucho más evidentes a medida que el día del nacimiento de sus hijas se acercaba, lo cual daba como resultado que en ciertos momentos, no estuviese del mejor humor como para poder responder de manera correcta sus típicos comentarios y bromas, por lo que optó por simplemente aclararle que no tenía intenciones de molestarlo en absoluto.
—Es una broma, cariño—besó la coronilla de su marido. —Tú duerme todo lo que necesites, te lo mereces.
El rostro de Ackerman continuaba con una evidente molestia, pero antes de continuar con su claro enojo, recordó que su esposo tenía razón, ya que debía de hacer algo importante relacionado a su mismo trabajo antes de finalmente descansar. —No, no. Tienes razón, no voy a excederme—ahora lograba reacomodarse en el sofá, dispuesto a levantarse en cualquier momento mientras que de igual manera, reía, dándole la razón a su esposo. —Tengo que buscar el reemplazo para los niños. Les prometí que encontraría un buen titular para ellos.
Ahora, y al escuchar eso, Erwin tomó la mano ajena entre las suyas en un intento de que no se levantara, mostrándose ligeramente preocupado debido a que él quería que su esposo ya no se preocupase más por todo en el hospital y que se diera todo el tiempo que él creyera necesario para poder descansar y reposar después del largo periodo en el que estuvo trabajando desde que se enteraron que serían padres, pero de alguna manera, también sabía que era totalmente inevitable, ya que la misma naturaleza de la personalidad de Ackerman no le permitían estar totalmente quieto en ningún momento.—Si necesitas ayuda para eso, en mi computadora están los archivos sobre cada médico en el hospital—y ahora, dejaba un pequeño beso en la mejilla ajena, tratando de brindarle apoyo a su propia manera. —Podríamos hacerlo juntos si quieres.
—Dios mío, me encantaría—Levi suspira con un enorme alivio recorriendo su ser a la par de que se volvía a acurrucar en el pecho de su esposo. —Pero aquí no, necesito recostarme. Mi espalda me está matando.
—Entonces vamos a la cama, cariño—comenta Erwin levantándose del sofá para posteriormente ayudar a su marido a hacer lo mismo y que de esa manera, ambos comenzasen a caminar con calma hacia su habitación. —Tanto tú, como las niñas y como yo necesitamos reposar.
Ackerman soltó una risita a modo de respuesta mientras daba pequeños y calmados pasos a lo largo de su grande y silencioso hogar. —Ya lo creo. Necesitamos terminar todo lo que tenemos pendiente para finalmente descansar y con eso reponer energías antes de que todo pase y que ellas decidan salir de mí.
Al cabo de unos segundos, ambos se encontraron llegando al lugar glorioso que era la gran habitación principal que la dupla de aclamados e importantes médicos compartían. Y lo primero que la pareja logró visualizar en dicho espacio, fue nada más ni nada menos que una enorme cama esponjosa y cómoda en el centro del lugar, que fue justamente el lugar en donde Levi se sentó de manera casi inmediata siendo seguido por su marido, quien se ponía en cuclillas frente a él para desamarrar los cordones de sus zapatos y posteriormente quitarlos, de manera que estuviese más cómodo.
—Estuve meses esperando este momento—sonrió Ackerman tratando de encontrar una posición cómoda dentro de aquella enorme cama junto con todo el montón de almohadas que adornaban la misma, dispuesto a encontrar un espacio para poder hacer lo que restaba de su trabajo sin molestia alguna.
Erwin pronto le acompañó y de igual forma, se recostaba en la cama posicionándose a su lado, acariciando suavemente la espalda ajena mientras se acomodaban y trataban de darse todo el cariño mutuo que sentían que necesitaban para poder estar totalmente cómodos. Ese fue el preciso momento en el que Levi se sintió como si estuviese en el cielo, causando que un suspiro de satisfacción y alivio saliera desde lo más profundo de su garganta mientras se acurrucaba más hacia su marido, agradeciendo eternamente a todo ser celestial y omnipotente el estar viviendo finalmente tan esperado momento al lado de quien más amaba.
—¿Es esto lo que deseabas, Levi?—pregunta un cariñoso Erwin, quien acarició el cabello de su esposo mientras lo miraba y trataba de mimarlo cada vez más.
—Oh, es mejor de lo que deseaba, créeme—una ligera sonrisa se alojaba en los finos labios de Ackerman, causando que después de unos segundos, los mismos fueran besados por los de su esposo. Y estaba muy claro que dicho cariñoso acto hubiera seguido y haciéndose cada vez más y más grande si de ellos se tratase, pero una repentina molestia a causa de su avanzado estado de gestación se hizo presente en el cuerpo de Levi, lo cual lo hizo gemir debido a la clara molestia que había sentido, llevándolo a que tuviera que incorporarse un poco y a separarse de los cariños que estaba dándose en compañía de su marido para poder respirar profundamente en un intento de calmarse. Preocupando un poco a Smith durante el proceso, cabe aclarar.
—¿E-ESTÁS BIEN?—pregunta Erwin con una evidente preocupación y alarma en su voz, tratando de acercarse un poco más a su esposo y buscando verse lo más tranquilo posible al escucharlo gemir de esa manera gracias a un repentino dolor, pero claro que eso no iba a pasar, dado que su nerviosismo estaba a flor de piel desde que Levi había entrado a su tercer trimestre de embarazo.
—Sí, sí—dice Levi entre suspiros. —Calma—ahora trataba de regular su respiración a la par de que posicionaba ambas de sus manos en la parte superior de su vientre. —Fue una patada, pero me dolió hasta el alma. Llevamos un par de días así, pero no te preocupes—comenta entre risas secas, lo cual llevó a que Erwin le mirase con extrañeza.
—Entonces fue una patada fuerte—ríe por unos segundos mientras coloca su mano en la misma zona en la que se encontraba la de su esposo, intentando disipar su obvio nerviosismo hablando cariñosamente con sus hijas no natas. —Solo...Traten de no hacer eso, ¿Está bien, niñas?...A papi le duele cuando hacen ese tipo de cosas y ustedes deberían de comportarse. Él está haciendo un trabajo excelente en cuidarlas adentro de su cuerpo.
—Diles eso, quizás te hagan caso y dejen de lastimarme por un momento—suspira Levi, tratando de recuperar el aliento después de dicho movimiento ocasionado por alguna de sus niñas. —En este momento donde todo me hace sentir incómodo, me duele y me molesta, lo menos que espero es que una de mis hijas patee en mis costillas o mi diafragma por diversión.
—¿Ya no fuiste a la revisión que te pidió Nanaba?—interrogó Smith mirando fijamente a su esposo, quien comenzaba a ponerse nervioso una vez recibió aquella mirada. —Hange me dijo lo que hablaron hace un rato.
Los ojos de Levi se abrieron de par en par con total asombro al escuchar a su marido decir eso. "Maldita cuatrojos. Me las pagará algún día" pensó antes de colocarse en la posición inicial que había tomado a su lado en un intento de relajarlo y que así se pudiese aligerar un poco la conversación y el momento antes de poder explicar la situación que había pasado horas atrás mientras aún continuaban en el hospital. —Hoy no. Cuando fui a buscarla hace un rato no la vi en su consultorio, pregunté a Petra si sabía dónde estaba y fue ella quien me dijo que estaba dormida, y la verdad sé lo difícil que es encontrar un momento para ti cuando todo el día tienes náuseas, por lo que decidí dejarla descansar.
Erwin suspiró pesadamente, negando con la cabeza en repetidas ocasiones, pero no porque estuviera molesto ni mucho menos, sino porque había algunas veces donde no entendía la mente de su esposo. Mucho menos si se trataba del embarazo.
—Está bien, te creo y confío en ti—besó una de las sienes de Ackerman, acariciando con cariño la mano que su esposo tenía sobre su vientre. —Pero mañana iremos a la revisión juntos, ¿Está bien?
—Está bien—sonrió antes de sentir cómo Erwin comenzaba a acurrucarse cerca de su cuello para poder besar la zona repetidas veces, recargando su cabeza en su hombro al cabo de unos segundos después mientras su mano continuaba sobre su abdomen, lugar donde después de unos segundos, comenzaron a sentir ligeros pero traviesos movimientos por debajo de su palma, logrando que una oleada de emoción y amor por aquellos pequeños seres les azotara.
—Creo que ellas quieren ser partícipes en esto—casi de manera inmediata, Erwin bajó su cuerpo un poco más para estar recostado a la altura del vientre de su marido, colocando ambas manos en dicha zona, buscando el contacto con sus hijas. Dando como resultado, que con cada pequeña patada o movimiento, su sonrisa se hiciera más y más amplia. —Hola mis niñas...Papá está aquí—murmuró. —Por fin tenemos unos días para que papi y yo podamos descansar antes de que ustedes nazcan...Y créanme que yo estoy sumamente emocionado por el día en el que ustedes lleguen a este mundo. Ansío ya el poder conocerlas y tenerlas a ambas en mis brazos.
La atmósfera presente en el lugar estaba repleta de un cariño y amor inconmensurable, y Levi, por su parte, sólo se dedicaba a observar la escena con una sonrisa cálida en sus labios, sintiéndose afortunado por la persona que tenía a su lado como esposo y futuro padre, admirando la bella conexión y el amor que éste mismo compartía con sus hijas no nacidas aún.
—¿Te he dicho lo maravilloso que eres como papá, Erwin?—con cuidado, Levi comenzó a peinar el cabello de su esposo usando ambas manos, en un intento de que él no se moviera de la posición en la que se encontraba. —Avalon y Amelie son muy afortunadas de que tú seas su padre...Y yo soy mucho más afortunado de que tú seas mi esposo.
—Tú también serás un papá excelente, Levi—besó su vientre para luego levantar su vista por unos segundos y de esa manera, poder mirar el rostro de su marido. —Y tanto ellas como yo, somos muy afortunados de que estés en nuestras vidas. No sólo como un esposo increíble, sino como padre también, alguien comprometido, muy inteligente, trabajador y que está dispuesto a hacer todo lo que sea posible por nuestra familia. ¿No lo creen, chicas?—pregunta bajando la mirada nuevamente hacia el abdomen de su pareja, esperando algún pequeño movimiento proveniente de sus bebés.
—Creo que ahora no tienen muchas ganas de opinar—ríe Levi al no recibir ninguna patada o movimiento inusual como respuesta por parte de alguna de sus hijas, pero las palabras anteriormente mencionadas por su esposo le habían llevado a sentirse enternecido—Aunque, algo de lo que yo puedo opinar en este momento es que creo que tengo al mejor modelo a seguir en este momento. A alguien que me ama, me apoya en todo momento y alguien a quien he admirado durante años.
Erwin levanta la mirada hacia Levi por un par de segundos, disfrutando de sus palabras, su tacto y de tan bella conexión que compartían especialmente en ese momento tan íntimo para ambos.
—Te amo—respondía el rubio tomando una de las manos de su marido para dejar un pequeño beso en sus nudillos. —Y más que no tener ganas de opinar, creo que finalmente entendieron que deben de comportarse—ahora, ambos rieron por un par de segundos antes de mirarse a los ojos por un par de segundos, lo cual por inercia les llevó a que se unieran en un tierno beso lleno de todo el amor que tenían el uno por el otro. El amor que siempre les había caracterizado como pareja, y el amor que ahora compartirían con sus hijas como una familia.
—Erwin—llamó Levi de la nada en su pequeño nido de amor, y al escuchar aquello, el mencionado levantó la mirada hacia el contrario, quien continuaba observando todo con cariño. —¿Alguna vez te has puesto a pensar en cómo serán ellas? ¿Tendrán tus ojos, los míos?
Smith, por su parte, parecía pensar un poco en las palabras mencionadas por Ackerman. Tenía que admitir que el físico de sus hijas era lo que menos le importaba, ya que lo primordial para él siempre había sido el estado de salud de ambas y de su esposo, por lo que por primera vez durante todo el embarazo, parecía pensar en el físico de las gemelas. Sonriendo un poco en el proceso debido a lo que su imaginación le arrojaba, cabe aclarar.
—Ya sabes que yo solo quiero que estén sanas—suspiró dispuesto a hablar . —Pero si vamos a hablar de cómo creo que serán físicamente, solo espero que se parezcan a ti. En la manera en la que sea.
—¿Lo dices en serio?—pregunta Ackerman entre pequeñas risas, acomodándose un poco en la cama y masajeando ligeramente los hombros de su marido. —¿De verdad te gustaría que se parezcan a mí? Yo pienso que si son iguales a ti, ellas serán las niñas más preciosas de este mundo.
—¿Y de verdad tú preguntas que si me gustaría que se parezcan a ti?—de igual forma, ahora reía junto a él, acariciando sus nudillos. —Levi, tienes los rasgos más hermosos que yo haya visto en toda mi vida. Amo cada cosa de ti, y amaría ver cómo mis hijas tienen esos mismos rasgos que yo amo tanto.
La tenue luz que la misma habitación emanaba les brindó un ambiente íntimo y totalmente acogedor mientras compartían un bello momento como pareja y como familia creciente. Erwin observaba cuidadosamente la reacción de Levi después de haber dicho tan encantadoras y cálidas palabras referentes a lo mucho que le amaba pero pronto y sin siquiera planearlo, éstas mismas desataron una reacción que Smith no se esperaba, ya que un par de pequeñas y traviesas lágrimas se hicieron presentes en los ojos de su esposo, preocupándolo un poco y llevándolo a pedir perdón repetidas veces.
—Cariño, de verdad lo siento, lo siento muchísimo. No era mi intención hacerte llorar—se disculpó Erwin a la par que se incorporaba y trata de acercarse a su esposo, pero Ackerman no iba a permitir dichas disculpas.
—No, no...No te disculpes por esto, es normal—dice entre risas, limpiando las pequeñas lágrimas que corrían por sus mejillas. —Es solo que...Dios, solo quiero verlas y tenerlas entre mis brazos ya. Estoy sumamente ansioso por conocerlas.
Erwin, sintiéndose aún un poco culpable por haber causado dicha reacción en él, decide abrazar a Levi con ternura, suspirando mientras lograba acomodarle de cierta manera para que pudieran recostarse y relajarse juntos. El rubio ahora le abrazaba por detrás como una especie de gran cucharón mientras que sus grandes manos encontraron su camino nuevamente hacia el vientre del cuerpo ajeno.—Yo también quiero conocerlas, amor. Me hace mucha ilusión toda la nueva vida que comenzaremos una vez ellas lleguen a este mundo—dice besando el cuello de su esposo, aún acariciando suavemente el lugar en donde sus hijas continuaban creciendo. —¿Escucharon eso, mis niñas? Papá está esperando conocerlas con ansias, así que no tarden mucho en salir, ¿Si?
—Oye, no les digas eso—responde Levi a la par que movía su brazo y dejaba un golpe sin fuerza en uno de los costados de Erwin. —Son muy obedientes, y es muy probable que te hagan caso y nazcan más rápido de lo que pensamos—dice colocando su mano sobre su vientre bajo, acariciando dicha zona. —Ustedes salgan de allí cuando se sientan listas. No se presionen.
—Bueno, papi tiene razón. Lo importante es que estén totalmente preparadas para salir. Tómense todo el tiempo que necesiten para crecer sanas y fuertes, pero solo quería decirles cuánto las amo y lo ansioso que estoy por tenerlas en mis brazos.
El susurro de Erwin, el cual estaba lleno de amor y paciencia hacia sus hijas, rápidamente resonó en la habitación mientras continuaba acariciando suavemente el abultado vientre de su marido. Una calmada y cálida atmósfera envolvió la habitación mientras la pareja disfrutaba de ese momento quedándose en total silencio, conectando con las dos vidas que crecían sanamente dentro de Levi. Sus manos pronto se entrelazaron y un cálido sopor envolvió a ambos de manera casi inmediata, llevándolos a que ahora estuviesen dentro de un sueño reparador en donde el único ruido que se pudo escuchar durante varias horas, era el de sus respiraciones calmadas sincronizándose.
Aunque, la tranquilidad no era para siempre, ya que su calmado y reparador sueño fue interrumpido bruscamente por la insistente vibración de un teléfono. Ante esto, Erwin se despertó sobresaltado, mirando a su alrededor con una evidente confusión hasta que su teléfono sonó de nuevo. Se trataba de Nile, por lo que se incorporó y sentó en la orilla de la cama, y al responder la llamada entrante de su colega, lo único que pudo escuchar fue a éste mismo reclamándole un par de cosas relacionadas al hospital desde el otro lado de la línea.
—Smith, ¿Me estás escuchando?—preguntó Nile con firmeza al no escuchar ninguna respuesta por parte del rubio. Quizás era porque se encontraba demasiado adormilado o algo confundido por la situación, pero no le estaba poniendo demasiada atención. —Te dije que te llevaste a tu casa todos los expedientes de los pacientes de neurocirugía que quieres que vea durante tu ausencia, ¿Necesitas que te lo diga nuevamente?
—No, no es necesario que me lo vuelvas a decir. Entendí desde la primera vez—dice mientras masajea cuidadosamente sus ojos usando una sola mano, en un intento de responderle lo más cuerdo posible a pesar del evidente cansancio que poseía. —Iré a dejártelos al hospital. Tranquilo—soltó entre suspiros cansados mientras posa sus ojos en la figura de Levi, quien al no sentirle cerca , comenzaba a despertar. El tener que dejar solo a su esposo aunque fuera por poco tiempo hacía inevitable el que Erwin sintiera una ligera punzada en su pecho.
—Te necesito aquí lo antes posible, ¿Está bien?
—Sí, solo voy a ponerme los zapatos y estaré ahí en un rato. Gracias por avisarme—cortó la llamada y levantó la vista, donde se encontró con la inesperada presencia de Levi, quien a gatas había recorrido un pequeño en todo el amplio colchón para poder estar al lado suyo. Recargando su cabeza en su hombro para luego observarlo atentamente.
—¿Te irás?— pregunta con la voz baja, observando cómo ahora Erwin suspiraba mientras sacaba su teléfono y revisaba un par de cosas en el mismo.
—Solo iré a dejarle los expedientes de neuro a Nile, cariño—de manera inmediata, sonrió hacia hacia su contrario, volteándose para poder besarlo. —Pero te juro que regresaré rápido, mi cielo. Tú descansa mientras vuelvo.
Y ahora, a pesar de la aparente normalidad percibida en el ambiente, había algo que no era del todo normal. Una sombra de melancolía pura había azotado el cuerpo de Ackerman debido a la inminente separación y claramente esto no pasó de manera desapercibida para Erwin. Había una necesidad por parte del más bajo de estar cerca de su marido, quizás debido a la fuerte conexión que ambos poseían y que inclusive era palpable en las ausencias por más breves que éstas mismas fueran. Pero no por eso le restarían importancia, menos en el caso de Smith.
—Cariño—murmuró apegando el cuerpo ajeno hacia el suyo —Te prometo que regresaré pronto—con delicadeza, acerca sus labios hacia la frente ajena, presionando un beso en la zona para luego abrazarle completamente. —¿No quieres que te traiga algo?, Ya sabes, algún antojo reciente que tengas.
—No he tenido muchas ganas de comer, pero tomé una comida con Hange en la tarde. Tengo náuseas desde mi última comida—dijo mientras se separaba del abrazo por unos segundos, y con mucha razón sus palabras ahora habían logrado despertar algo en Erwin. Cosa que Levi notó y que lo hizo acompletar sus palabras para así no preocuparle en lo absoluto. —No me malentiendas, no siento mal. Es solo que además de que una de las niñas parece estar presionada contra mi estómago es el hecho de que me siento algo melancólico, quizás. No lo sé, solo quiero estar contigo y abrazarte.
Erwin, quin claramente comprendía la necesidad de su esposo de tenerle cerca, respondía ante sus palabras con suaves besos en todo su rostro, transmitiéndole seguridad y cariño a su propia manera.
—Dios mío, mi cielo—susurró. —Créeme que a mi tampoco me gustaría dejarte y mucho menos ahora—afirma colocando una de sus manos sobre el abultado vientre de su esposo, refiriéndose claramente al estado en el que se encontraba éste último. —Pero volveré lo antes posible para poder estar contigo y abrazarte durante toda la noche. ¿De acuerdo?
—Está bien, está bien— dice riendo un poco mientras asiente con la cabeza en repetidas ocasiones antes de ser abrazado y besado por su esposo un par de veces más antes de que éste se levantase y comenzara a colocar sus zapatos para poder salir camino al hospital. —En lo que vuelves, voy a comenzar a buscar quién quiero que se haga cargo de los niños durante mi ausencia y a ayudar a Kenny con los pedidos de la cafetería. Ya se acerca la temporada navideña y no quiero que lo hagan todo ellos dos solos.
—Te amo tanto—dice Erwin después de mirarle con ternura y dejar un beso en sus labios.—Traeré algo para cenar cuando vuelva, cariño. Y en caso de que me necesites o necesites algo que te haga sentir mejor, házmelo saber.
—Si, si...Está bien—responde Ackerman hacia su esposo, dejando una sonrisa a modo de despedida.
—Te amo—dice Erwin, besando los labios ajenos nuevamente antes de tomar una chamarra y finalmente dirigirse hacia la puerta.
—También te amo—añade el contrario con un tono suave pero ligeramente melancólico en su voz mientras lo observaba con una enorme sonrisa llena de gratitud y amor.
Dentro de la cómoda quietud que estaba presente en la habitación una vez Erwin había salido de casa, Levi aprovechó sus momentos de soledad para sacar su laptop y comenzar a trabajar en lo anteriormente mencionado mientras se recostaba en la cama. La suave luz que este mismo dispositivo emanaba lograba iluminar la habitación mientras él continuaba totalmente concentrado en su trabajo y pendientes personales. Con una sonrisa serena, se dejó envolver por la tranquila y cálida espera, sabiendo que cada instante compartido con sus hijas no natas aún en la soledad, eran actos que lograban fortalecer sus lazos.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Las madrugadas en el hospital siempre suelen tener un ritmo propio. El murmullo constante de las máquinas comúnmente logra mezclarse con el sonido de los pasos apresurados de los profesionales que velan por la salud de todos en su día a día y las luces son testigo de un escenario donde la urgencia predomina.
Pero a pesar de todo esto; en la penumbra, entre habitaciones llenas de sueños y batallas internas, existe un sentido lleno de amor y propósito. Porque, al final de todo, las madrugadas son el recordatorio de que aún en medio de toda la profunda oscuridad que rodea a todos. Una luz de esperanza, por más pequeña que sea, está allí presente. Siempre.
—Michael Green de la habitación 684 está respondiendo bien ante todos los medicamentos anteriormente brindados y ya lleva 5 horas en ayuno. El doctor Dawk hará su cirugía temprano y creo que a ti te tocan los preoperatorios, ¿Cierto?—Y justamente la cafetería del hospital solía servir como un breve refugio para médicos, pacientes y enfermeras. Quienes al tener un momento de descanso, aprovechaban esos momentos para relajarse un poco antes de lo que estaba por llegar a ellos. Tal y como lo era el caso de Armin y Marco, dos jovenes internos quienes estaban reunidos en una de las mesas del lugar para afinar detalles y estudiar un poco acerca de la compleja cirugía a la cual les tocaría asistir.
—¿Preoperatorios, es en serio?—aquel chico rubio suspiró pesadamente después de escuchar eso mientras se levantaba de su asiento, dispuesto a ir hacia la habitación del ya mencionado paciente. —¿Es muy necesario que lo haga yo?
—El doctor Smith me dijo que los hicieras tú una vez él se fuera, yo solo estoy atendiendo a sus indicaciones—se justificó. —Y además no es tan malo como parece, Armin. Tú quieres ser pediatra.
Arlert volvió a soltar un suspiro lleno de resignación a la par de que guardaba su silla y daba un último sorbo a su vaso con café. —En cuanto se me presente la oportunidad, créeme que voy a asesinarte, Marco —murmuró mientras se enfundaba en su bata, dando como resultado el que su amigo solo soltase una risa resignada.
—Me harías un enorme favor.
Después de ese breve intercambio, Armin se encaminó hacia la habitación de su pequeño pacientes, quien levantó la cabeza hacia la puerta una vez visualizó a aquel joven médico. El rubio ahora entraba a dicho espacio manteniendo su característica sonrisa gentil, la cual usó para poder saludar a aquel niño, quien le esperaba ansioso a la par de que realizaba un par de pequeños dibujos con unas crayolas recientemente otorgadas por las enfermeras.
—Hola Michael, vengo a revisar que todo esté bien contigo. La enfermera vino a verte, ¿Cierto?—sonrió haciendo un pequeño chequeo de rutina mientras veía al niño sonreír asintiendo con la cabeza. —Si sigues mejorando así después de tu cirugía, podrás irte a casa muy pronto.
—¿De veras?—los ojos del pequeño se iluminaron con rapidez al escuchar aquello, lo cual llenaba de alegría y esperanza el corazón del médico, dando pie a que ahora éste mismo comenzara a sonreír bastante animado.
—¡De veras!—repite Armin ansioso a la par de que escribe algunos datos necesarios en el expediente del niño, genuinamente asombrado por su rápido progreso. —¡Wow, ¿Y esos son cohetes?—pregunta señalando los pequeños dibujos de su paciente en un intento de distraerlo de su complicada situación.
—¡Sí, son cohetes espaciales!—responde emocionado tomando uno de sus dibujos para posteriormente jugar con él, moviéndolo de un lado a otro como si éste realmente estuviera volando. —¡Cuando me mejore y ya no tenga ningún tumor, quiero ser astronauta!
—¡Eso es increíble, Michael! Estoy seguro de que serás un gran astronauta cuando estés mejor—sonrió animado a la par de que ahora bajaba la mirada durante unos segundos, anotando un par de cosas en el historial médico del niño para que así las enfermeras encargadas del mismo estuvieran al pendiente de aquello para antes de su cirugía.
Después de haber disfrutado dicho alegre momento con su joven paciente, Armin estuvo a punto de salir cuando el monitor que se encargaba de vigilar el corazón de Michael comenzó a emitir ruidos alarmantes, por lo que rápidamente se volvió hacia él al darse cuenta de que estaba entrando en paro.
—No puede ser... ¡Traigan el carro rojo y llamen al doctor Dawk por favor!—pidió entre gritos bajando el respaldo de la camilla donde se encontraba el paciente, dejándolo recostado para posteriormente comenzar con compresiones en el pecho de éste mientras aún estaba en espera de que alguna de las enfermeras del piso llegase con el medicamento solicitado. —¡Necesitamos un quirófano urgentemente! Este niño no sobrevivirá más de 24 horas.
El mencionado carro llegó de manera casi inmediata junto a un par de enfermeras e internos, y una vez éste mismo estuvo presente en la habitación, fue rápidamente tomado por el rubio, quien tras tres intentos con reanimación cardiopulmonar usando un desfibrilador lograba hacer que el corazón de Michael volviera a latir, despejando la atmósfera de tensión dentro del cuarto en apenas unos segundos. Pero a pesar de que ahora la habitación estaba llena de alivio, Armin sabía perfectamente bien que la lucha aún no había terminado para su paciente.
—¿Alguien de ustedes llamó al doctor Dawk? Es una emergencia, realmente lo necesitamos aquí—insiste Armin con autoridad, buscando respuestas en los rostros preocupados de los recién llegados. Pero entre toda esa multitud, Marco ahora sentía la responsabilidad de decirle lo que estaba pasando, aún si esto mismo fuera desalentador.
—Armin...—murmuró acercándose al hombro de su compañero para poder compartirle información de lo que estaba sucediendo en las afueras del cuarto del pequeño. —Dawk está ocupado ahora; tiene dos horas en el quirófano con una craneotomía.
—Mierda—susurra hacia sí mismo mientras trata de pensar en una solución. Siendo allí donde de repente, recordó la reciente presencia de otro médico clave que podría ayudarles. —El doctor Smith llegó hace unos minutos, díganle que lo necesitamos. ¡Rápido!
Rápidamente, una enfermera asentía con la cabeza antes de correr en busca de aquel médico, pero no fue hasta que Marco recordaba una valiosa información dada por el mismo médico horas atrás.
—El doctor Smith presentó sus papeles para su permiso familiar junto con los del doctor Ackerman hace unas horas—informó con preocupación mientras que el rubio le miró atentamente. —No podemos pedirle que haga la cirugía, ¿O si?
—Por supuesto que puedo hacerlo, muévanse—de manera casi inmediata, el neurocirujano estuvo presente en la habitación segundos después de que el paciente estuvo estable, dándole la oportunidad de leer sus constantes y evaluar un poco el estado en el que el mismo se encontraba. Llevándose una no muy grata sorpresa acerca de esto. —No va a resistir otro paro—suspiró pesadamente, evidenciando una pequeña lucha interna antes de poder ordenar algo más. —Bodt, vienes conmigo al quirófano 3 mientras Arlert llama al doctor Berner para que pueda asistirme. Quiero que estén ahí en veinte minutos mientras preparan al paciente—y era de aquella manera, que todos acataban las ordenes de cierto nervioso rubio, quien ya estaba retirándose de la habitación y comenzando así su camino hacia otro lugar.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Ahora, la escena se traslada a una sala de juntas, donde dos médicos con un uniforme quirúrgico de color azul rey se encontraban discutiendo y hablando sobre diversos temas sin un orden en especifico.
—Tenemos una noche larga y ocupada, ¿No crees?—Erwin sonrío mirando a su compañera asentir con la cabeza a la par de que éste termina de amarrar sus agujetas, haciendo un par de pequeños estiramientos preparándose para pasar más de 10 horas en un quirófano. —Espero que Levi esté bien, haré lo posible para llegar a casa rápido. No estaba en mis planes operar hoy.
—Con la luna llena hay mucho trabajo de por medio, no te preocupes. Levi ha de estar esperándote pacientemente, él entenderá—Zoë responde con una sonrisa, levantándose de cierta banca. Pero ahora, sus manos bajan hacia su espalda baja, masajeando la zona en un intento de calmar una evidente molestia.
—¿Estás bien?, ¿Te duele algo?— rápidamente, Erwin logró mostrarse alerta ante los malestares de su amiga.
La fémina rápidamente niega con la cabeza mientras deja escapar un sonido gutural. —Estoy bien, pero de repente empezó a dolerme la espalda —gimió.—Nunca había sentido un dolor así, es raro.
Zoë intenta sentarse de nuevo mientras continuaba quejándose por aquella molestia. No era algo que haya experimentado con anterioridad, y precisamente era eso, lo que llegaba a asustar a Smith.
—Iré con Moblit a avisarle de esto— Erwin se dispone a ir a buscar al esposo de su amiga, pero había sido la misma Zoë quien impedía esto al jalar de las ropas ajenas, haciendo señas de que no era necesario con su mano libre.
—N-No, no le digas nada, solo iré a dormir un rato— Levantó un poco la cabeza mientras le sonreía al rubio. —Voy a estar bien, quizás tome un analgésico y estaré mejor después de dormir.
La preocupación en el rostro de Erwin sigue presente, pero a pesar de esto mismo, decide aceptar la decisión de su amiga. Y justo cuando estuvieron a punto de despedirse, una enfermera tocó la puerta del cuarto para después abrir e informarle algunas cosas al médico.
—Doctor Smith. Todo su equipo ya está preparado en el quirófano, al igual que Michael Green. Sólo lo estamos esperando a usted—dice la recién llegada con una mezcla de urgencia y respeto en su voz.
—Perfecto, ya voy hacia allá. Muchas gracias—responde con el mismo respeto antes de que la mujer se retirara hacia el quirófano. Dándole la oportunidad de que el cirujano se despidiera de quien estaba a su lado.
—Mucha suerte, Erwin—pronunció Hange dándole un par de palmadas en la espalda a su amigo, quien ya estaba dispuesto a irse hacia donde lo solicitaban.
—Gracias, Han. Descansa, yo te veo después—sonrió hacia la castaña, pero fue en ese momento que parecía recordar algo. —Ah, y si en algún momento puedes llamar a Levi para ver cómo está o si necesita algo, no dudes en decírmelo.
Hange simplemente asintió con la cabeza repetidas veces mientras una sonrisa tranquila se alojaba en los labios de Smith, quien finalmente se retiró hacia el quirófano con pasos decididos. Y una vez estuvo llegando al mismo, se encuentra con el equipo listo para realizar la cirugía. En ese espacio, el ambiente rápidamente se cargaba de concentración y profesionalismo mientras que e todo el personal presente se preparaba para llevar a cabo el procedimiento que les esperaba por las siguientes horas. Y Erwin, a pesar de tener la mente dividida, sabe que tiene una importante tarea que cumplir y a la cual no podía negarse por nada del mundo.
—Todo listo, Doctor Smith. El paciente ya está anestesiado y la familia de Michael también ya está enterada de todo. Desde que tenemos a su hijo aquí hasta que será usted quien hará la cirugía—avisa Armin mirando a su superior llegar hacia la mesa de operaciones después de haberse preparado para llevar a cabo todo.
—Gracias, Arlert—sonríe asintiendo con la cabeza mientras se coloca en su debido espacio para comenzar la cirugía al cabo de unos segundos. En cierto momento, decide observar a Armin, y es ahí donde rápidamente nota la ansiedad y el cansancio en su rostro. Lo cual le hizo recordar algo importante. —Pero tú ya terminaste tu turno hoy. Vete a descansar, te lo mereces.
Armin rápidamente miró extrañado a su alrededor, esperando que alguien estuviera de su lado pero aquello era algo casi imposible, dado que su superior tenía razón y probablemente llevaba más horas trabajando de lo que era debido. —Pero, Bodt.
—Bodt todavía no termina sus rondas de hoy, tú ve a descansar—se adelantó, intuyendo la posible respuesta por parte del rubio acerca de su compañero. —De verdad, vete a descansar.
A modo de respuesta, Arlert no tuvo otra opción más que acatar a las órdenes de su jefe y alejarse de la mesa del quirófano con un suspiro. Su mente aún continuaba atrapada en las complejidades del día, pero a pesar de todo ello, esperaba estar presente en aquel fascinante procedimiento.
—Lo siento—murmura el pecoso por lo bajo, mirando cómo su compañero salía de la habitación visiblemente molesto.
En la sala de operaciones, Erwin inspiraba confianza con su liderazgo innato y movimientos delicados dignos de un neurocirujano de talla mundial como lo era él. Claro que la gravedad de la situación era algo en lo que siempre pensaba, y que cada uno de sus movimientos debían ser lo más precisos posibles, ya que de estos dependía la vida de un niño. Pero a su vez, las tensiones personales y profesionales ocupan un gran lugar en sus pensamientos como si de una balanza se tratase. Ya que por una parte se encontraba la cirugía que realizaba y la vida que manipulaba, mientras que por otra parte, estaban los constantes pensamientos acerca del bienestar de su esposo durante su ausencia.
—Levi—murmura para sí mismo aún teniendo su mirada fija en el paciente. —Perdón por no haber cumplido mi promesa de volver rápido, pero te lo compensaré una vez llegue a casa.
Pero era así, como un imperfecto pero significativo e importante momento se preparaba para desplegarse.
Respiraciones sonoras junto a ligeras quejas comenzaban a hacerse presentes en aquella gran casa. Y lamentablemente, quien estaba allí, se encontraba completamente solo.
El desespero y nervios de dicha persona cada vez comenzaban a hacerse más evidentes con cada minuto que pasaba. Y estaba totalmente claro que el no tener noticias de su pareja durante un tiempo, aumentaba su preocupación. Empeorando su estado gracias a esto, cabe aclarar.
—Erwin— gimoteó aquel pelinegro tratando de dejar un mensaje de voz. Temblaba intensamente y realmente le estaba siendo difícil el auricular una oración con coherencia. —Necesito que respondas, por favor...Llevo tres horas con contracciones y están empeorando cada vez más
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
Ahora, y después de vivir la desafortunada situación de no poder estar presente en una importante cirugía, Armin ingresó a una pequeña sala de descanso, donde irónicamente su propósito no era el de descansar, sino el de desahogarse con alguien acerca de lo sucedido en el quirófano.
—No te asustes, Eren. Soy yo —advirtió al cerrar la puerta. —Y ya sé que estás aquí, Mikasa me lo dijo.
Al no obtener respuesta de Jaeger, Armin suspiró mientras se dejaba caer en la cama inferior de la litera. —Descanso, descanso... ¿¡Quién demonios necesita descansar cuando puede asistir a una increíble cirugía!?
El silencio persistente de Eren llevó a Armin a cubrir su rostro con ambas manos, sumergiéndose en sus pensamientos sobre la cirugía que continuaba llevándose a cabo sin él. Pero a pesar de que éste no dijera nada, el rubio continuaba desahogándose con su amigo. —El doctor Smith es quien llegó a hacer la cirugía. Parece estar en mi contra porque dejó que Marco estuviera en el quirófano con él mientras yo descanso. Entiendo que Marco es su interno predilecto para ser neurocirujano, y yo terminé mis rondas hace dos horas. ¡Pero ese no es el punto!. ¿Se entiende por qué estoy molesto, Eren?
Nuevamente hubo un silencio inundando la habitación, por lo cual Armin comenzó a preocuparse por su amigo. —¿Eren?, ¿Está todo bien?—Arlert subió con cuidado a la cama superior a la suya, encontrando a su compañero sollozando en silencio. Como respuesta, el rubio suspiró con calma antes de acurrucarse a su lado y abrazarlo mientras Eren sollozaba con más fuerza. —Ya, ya... Aquí estoy—dice con calma mientras sus manos logran pasearse por todo el cabello de su amigo a la par de que trata de calmarlo un poco más. —Vamos a casa, Eren. Necesitas descansar en un lugar que no sea este.
—Mi hogar no es un lugar ni nada. Da igual si estoy en el hospital o en cualquier otro lado—sollozó Eren. —Mi hogar es donde están ustedes, donde estás tú.
Y con aquellas palabras pronunciadas por su mejor amigo, el corazón de Armin comenzaba a latir con más fuerza conforme se hundían cada vez más y más en ese abrazo lleno de amor, cariño y protección.
—Tú eres mi hogar, Armin.
En la quietud y calma de esa pequeña sala, Armin abrazó a Eren con más fuerza, como si su vida dependiera de esto y como si de esa manera, pudiera protegerlo de todas las adversidades que la vida les deparaba no solo en el hospital, sino que también personalmente hablando. Y en el susurro de sus palabras mutuas, comprendían que el amor y el cariño eran sus aliados, quienes siempre estaban y estarían guiándolos a través de los momentos difíciles.
En la oscura incertidumbre, ambos lograban encontrar la luz en la certeza de que juntos, eran un hogar, un refugio. Algo que era mucho más fuerte que cualquier adversidad.
━━━━━━━━╰☆╮━━━━━━━━
