Chapter Text
"Yo, puedo recordar
De pie, junto a la pared
Y nos dispararon, por encima de nuestras cabezas
Y nos besamos
Como si nada pudiera caer
Y el miedo, estaba del otro lado
Podemos vencerlos, por siempre y para siempre
Entonces podríamos ser héroes
Sólo por un día"
(Héroes- Peter Gabriel)
El cuerpo de Wei Ying temblaba mientras atravesaba el pasillo hacia los casilleros. No era consiente de lo que haría, pero necesitaba desahogarse. No recordaba cuando había estado tan enojado como en ese momento. Era un sentimiento horrible al que no estaba habituado.
Lan Zhan estaba guardando algo en su casillero. Por un segundo pensó en todas las veces que lo esperó allí fingiendo buscar algo solo para verlo, para intentar saber algo, cualquier cosa que lo ayudara a acercarse. Sin embargo, siempre había recibido frialdad de su parte. Él no estaba obligado a sentir lo mismo, pero no tenia derecho a tratarlo mal.
Sabia que estaba mal, no obstante Wei Ying quería devolverle solo un poco del dolor que estaba sintiendo.
Antes de darse cuenta se acercó al chico de Gusu y lo empujó contra los casilleros. Sus compañeros estaban sorprendidos. Todos a conocían Wei Ying y él nunca fue violento. También conocían a Lan Zhan y él no se acercaba a nadie ni siquiera para molestar. ¿Cómo llegaron a ese punto?
Lan Zhan se sorprendió por el arrebato, y aunque sabia que lo merecía, sus emociones y su núcleo estaba tan al limite que automáticamente giró y golpeó a Wei Yin en el rostro. Se arrepintió de inmediato sintiéndose asfixiado al ver la sangre en su nariz, y a pesar que dentro de su mente se repetía a si mismo que se detuviera, su cuerpo seguía actuando sin su consentimiento.
-¡Levántate! ¡Levántate!- le gritó a Wei Ying retándolo a una pelea y obviamente rompió sus limites porque lo hizo. Se puso de pie y se arrojó sobre Lan Zhan para golpearlo.
Lo había logrado, consiguió que el chico dulce de sonrisa brillante estuviera furioso, lleno de malos sentimientos como él. Lo disfrutó y aborreció al mismo tiempo.
Se odio por lograrlo, porque en el fondo adoraba esas sonrisas. Esas sonrisas lo hacían sentirse menos perdido y solo. Deseaba acercarse y hablar con él, recibir su atención y absorber su alegría y paz, pero ¿Por qué Wei Ying querría acercarse a alguien como él?.
No supo cuanto duró todo. Dos profesores llegaron a separarlos, y alcanzó a ver las mejillas de Wei Ying con sangre y lagrimas antes de detenerse por completo horrorizado por lo que había hecho. Intentó dar un paso hacia él, pero su profesor lo impidió y lo arrastró hacia un baño.
—Límpiate, rápido. Estas en problemas chico— el hombre dijo bruscamente empujándolo hacia los lavados.
Temblando y aún en shock por lo que hizo, acercó sus manos al grifo y tragó saliva con dificultad al ver sangre en sus nudillos. Luego levantó la cabeza y la sangre en sus mejillas lo hizo sentirse un poco mejor. No entendía porqué no le dolía nada aún. Estaba entumecido.
Se lavó las manos y la cara hasta que el profesor le dijo que saliera para llevarlo a la oficina del director.
En otro lado, otro profesor llevó a Wei Ying a un baño para limpiarse.
—¿Estas bien? ¿Necesitas ir a la estación medica?— preguntó, todavía sorprendido por haber encontrado al muchacho en aquella situación. Él era travieso, pero nunca malicioso.
—Estoy bien, yo comencé— el chico murmuró todavía un poco alterado mientras frotaba su rostro con agua.
—Esta bien, vamos.
Wei Ying siguió a su profesor hacia la oficina del director sintiéndose condenado.
Sus ojos volvieron a llenarse de lagrimas cuando vio a Lan Zhan sentado en uno de los sillones de espera con la cabeza agachada y su cabello cayendo por sus costados tapando su rostro. Lentamente se sentó frente a él en otro sillón.
-Esperen aquí. No quieren saber qué pasara con ustedes si vuelven a pelear- uno de los profesores les dijo y luego, ambos se fueron dejándolos solos.
Lan Zhan solo asintió sin levantar su cabeza.
Wei Ying vio los anuncios de las pantallas alrededor del sector de espera en un intento de distraerse mientras esperaba su castigo. No obstante, los anuncios de las celebraciones del primer contacto, no ayudaron a calmarlo. Ahora no solo se perdería la inauguración, sino todos los eventos.
Lan Zhan sintió la presencia de Wei Ying y no pudo mirarlo. Intentó pensar en cómo podría disculparse, en cómo podría compensar todo lo que le hizo a lo largo del día, pero no tenia idea de como hacerlo. Decidió que tenia que hablar con su hermano, él sabía cómo solucionarlo, pero seguramente pasarían semanas antes de poder hablar con él. Eso lo hundió mucho más.
La espera parecía eterna. Lan Zhan finalmente reunió valor para mirar a Wei Ying. Él parecía concentrado en los anuncios de las pantallas. Sus mejillas comenzaban a teñirse con sus golpes y se sintió enfermo. No estaba llorando, pero sus ojos estaban hinchados y rojos. Se veía tan diferente a lo habitual, faltaba su sonrisa radiante y el brillo de sus ojos color plata que muchas veces lo distrajo de sus lecciones.
El sonido de un sollozo llamó su atención desde escritorio de la secretaria del director. Ella miraba algo que no alcanzaba a distinguir en su comunicador personal, cuando un segundo sollozo salió ella tapo su boca y siguió mirando mientras comenzaba a llorar.
En ese instante, el director salió de su oficina con una expresión seria que luego se torno confusa al ver el estado de la secretaria. Dio un paso hacia ella, y su comunicador sonó, por lo que se detuvo y sacó el aparato de su bolsillo. Todo color desapareció del hombre al ver lo que sea que anunciaba el comunicador.
El director cerró lo ojos y suspiró con cansancio, y por un instante sus miradas se cruzaron. La lastima en sus ojos le dio escalofríos sin ninguna razón.
Un segundo después, las pantallas de la sala se llenaron de imágenes confusas al mismo tiempo que el sonido siniestro de las sirenas de emergencia se encendían para escucharse en toda la academia.
Lan Zhan intentó dar sentido a las imágenes, pero el sonido le impedía concentrarse. La sala estaba repleta de gente de repente, distrayéndolo aún más.
Buscó a Wei Ying y lo encontró casi a su lado mirando la pantalla con un rio de lagrimas cayendo por sus mejillas rogando ahogadamente "No, no, no, no"
Con un nudo en la garganta, Lan Zhan volvió a concentrarse en las pantallas y entonces lo entendió. Supo que las imágenes mostraban un ataque a una estación que hora estaba destruida y en llamas. Vio los destello de los torpedos saliendo de transbordadores de guerra arrasando con cada estructura erguida.
"No hay sobrevivientes" fue lo primero que leyó, luego..."Ataque a la Estación orbital de Marte"
"No hay sobrevivientes. Más de tres mil fallecidos"
En una esquina un conocido capitán hablaba al respecto y hablaba al respecto, pero la información ya había llegado a la conciencia del muchacho de Gusu destruyendo su vida.
—Lan Zhan...mis padres— escuchó a Wei Ying lamentarse con dolor.
—Dage -murmuró con voz ronca.
Un instante después, el cuerpo cálido y tembloroso de Wei Ying lo había rodeado y Lan Zhan se aferró a él porque todo su mundo se estaba desmoronando junto a esa estación.
Wei Yin y Lan Zhan recuerdan mucho de ese día.
Pero permanecieron juntos, aferrándose ferozmente a la mano del otro para no romperse.
No se separaron cuando ellos, y todos los niños con familiares en la estación marciana fueron llevados a la estación medica donde inmediatamente fueron atendidos por personal psicológico.
No se separaron mientras esperaron más que otros, a que alguien fuera por ellos.
—No tengo a nadie más —Wei Ying sollozó contra el pecho de Lan Zhan mientras el chico pensó con desbordante alivio en su tío.
—Puedes ir conmigo a Gusu— ofreció, aunque no supo si lo dijo en voz alta. No estaba listo para dejarlo ir. Wei Ying no respondió, solo siguió llorando contra su pecho con todo su cuerpo temblando mientras él contenía su propio llanto.
Al final del día, solo ellos quedaron en aquella sala.
Primero, un amigo de los padres de Wei Ying fue a recoger al muchacho, y aunque no quería salir del abrazo reconfortante de Lan Zhan, no tuvo la fuerza mental o física para resistirse a que lo llevaran a encontrarse con aquel hombre. Y a pesar de que Lan Zhan tampoco quería soltarlo, tampoco fue capaz de impedirlo.
Su tío partió de Gusu ni bien supo lo sucedido, aún así, había una gran distancia entre la Tierra y Gusu, por lo que llegó la mañana del siguiente día, dejando a Lan Zhan sufriendo en soledad.
La vida de ambos jóvenes había dado un giro absoluto desde aquel día. Y a pesar de que el nombre de uno siempre estuvo en la mente y corazón del otro, el destino tardó muchos años en volver a unirlos, tal vez, para siempre.
Trece años más tarde...
—¡Por supuesto que lo logre! ¡Además morirás sin mi, ahí afuera!— Jiang Cheng, el recientemente nombrado oficial medico de la USS Odyssey, respondió con falso enfado a su hermano adoptivo.
—¡No seas ahí! ¡Soy tu Capitán, recuérdalo!— Wei Ying protesto para seguir el juego a su hermano y mejor amigo.
Estaba feliz y aliviado de compartir ese sueño con él. Todavía no podía creer que tras solo cuatro años de servicio, su ex capitán lo recomendara para reemplazarlo y mucho menos que el concejo aceptara. Cinco años lejos de casa, liderando por primera vez una nave, seria menos intimidante con un rosto conocido cerca.
—Comenzare a tratarte como mi capitán en cuanto estemos a bordo y envíes la orden de despegar, ni un segundo antes.
Wei Ying rio girando los ojos y comenzó a caminar volviendo al hotel para seguir preparando todo. Solo había acompañado a Jiang Cheng a recibir la noticia sobre su designación porque parecía nervioso. Aunque él sabia que no iba a fallar, nadie era mejor medico que su hermano.
Estaban por salir del edificio cuando escucho la voz de su superior llamándolo.
—Capitán Wei, me alegra verlo. ¿Tiene un momento?
—Si, señor— respondió ganándose una mirada burlona de Jiang Cheng quién luego le dijo que lo esperaría.
—Quiero que conozcas a tu segundo al mando— su superior anunció llevándolo hacia su oficina.
—Me alegra que eso ya se haya solucionado.
Hubo algunas malas reacciones al enterarse que seria promovido a Capitán de parte de algunos miembros de la tripulación de su nave, por lo que se estaba renovando a parte del personal que había pedido su baja.
—Si, no se preocupe. Se trata de un joven proveniente de Gusu, dicen que después de los vulcanos son la especie más formal y responsable de todas— su superior bromeó y solo sus años de entrenamiento impidieron que sus pasos se alteraran al escuchar el nombre de ese planeta.
—¿Gusu? No es común que elijan unirse a la Flota —comentó porque pese a unirse a la Federación parecían reacios a dejar su planeta salvo para tratados comerciales o culturales. Eran bastante reservados y como su superior dijo, casi tan soberbios como los vulcanos.
-No, pero es un joven muy talentoso, destaco en muchos campos por lo que será una gran incorporación.
El hombre parecía impresionado, por lo que la curiosidad de Wei Ying fue en aumento. Finalmente, llegaron a su oficina.
El hombre que Wei Ying vio a simple vista se veía como todos los habitantes de Gusu que conoció fuera de la academia. Altos, de piel nívea con largo cabello de color negros, cintas en sus frentes, y vistiendo largas túnicas de colores claros con algunos modestos adornos.
Sin embargo, aquel habitante de Gusu no era un habitante cualquiera. Wei Ying reconoció los ojos dorados frente a él.
—Capitán Wei, le presento al teniente Lan WangJi, él lo acompañará a su misión.
Wei Yin sonrió.
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