Actions

Work Header

La Esposa Favorita

Chapter 3: Los tíos favoritos de A-Yue

Summary:

Que la guerra por el título de "tío favorito" comience... ¡AHORA!

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

A-Cheng travieso

 

XiChen aprendió dos cosas de su embarazadísimo esposo.

 

La primera es que el poder de persuasión de esos ojos de borrego a medio morir siempre fueron su perdición, y la segunda que los bebés tenían la magia de apaciguar cualquier disputa dentro de su círculo íntimo de familiares y amigos.

 

Y que genial manera de hacerlo, la verdad.

 

Durante los últimos meses, los antojos de su lotito habían crecido junto a su pancita. Si bien al principio fue extraño tener que levantarse a las dos de la mañana a hornear bollos rellenos de carne, recolectar jugosas bayas del huerto trasero de su morada o robar algún conejo de su hermano (del cual pidió sendas disculpas a sus antepasados), el trabajo se había vuelto más sencillo desde que su adorable Jiang Cheng encontró su arma secreta de manipulación que le conseguía cualquier cosa que deseara.

 

El título de tío favorito de Lan Yue.

 

La primera vez que había visto en acción la maravillosa técnica fue durante una conferencia de cultivadores en la presuntuosa LanLingJin. Una reunión tediosa e increíblemente aburrida, charlas insufribles con líderes viejos que le daban ganas de dormirse, sin embargo sus modales marca Lan y su característica sonrisa gentil lo llevó a verse envuelto en una disputa con el líder Yao, alejándose de su esposo.

 

Jiang Cheng descansaba en una de las mesas alejadas, contando las astillas de la mesa, muriendo de aburrimiento hasta que un peculiar y exquisito aroma le llegó a su sensible nariz.

 

—¿Qué son...? Ahhh.

 

Duraznos. Pasteles de duraznos.

 

Mordiéndose el labio inferior divisó una charola de deliciosos pastelillos en manos de las doncellas vestidas de oro, seguramente hasta el lugar donde las damas esperaban a sus acompañantes. Bufó, su boca haciéndose agua imaginando el sabor de aquella delicia.

 

Los quería. 

 

Los viejos brutos retenían a su marido, así que no podía contar con él. Escaneó el salón con la mirada, sonriendo cuando encontró a su próxima marioneta.

 

—A-Yao —llamó suavemente.

 

Al escucharlo, Jin GuangYao ignoró al líder con quien platicaba, prestando su entera atención al embarazado esposo de su hermano jurado.

 

—¿Necesitas algo, WanYin?

 

—De hecho lo hago.

 

Jiang Cheng bajó el rostro fingiendo estar cohibido, jugando con las cintas de su túnica mientras murmuraba.

 

—Pasteles de durazno, A-Yao. A mi A-Yue se le antojaron, dime una cosa, ¿te gustaría que mi bebé se quede con el antojo?

 

El Jin sonrió, palmeando su hombro con suavidad.

 

—Lo siento WanYin, no hay nadie aquí que pueda ir por ellos, la reunión...

 

—¡Esta bien! Yo solo pensé que el tío favorito de mi A-Yue podría cumplir nuestro capricho —hizo un puchero, levantándose de su asiento—. Tendré que ir yo, gracias hermano A-Yao.

 

—¡No! —gritó el Jin, un brillo victorioso en sus ojos—. Como dijiste soy el tío favorito de A-Yue, nadie mejor que yo para cumplir los antojos de mi sobrino.

 

—Dijiste que no había nadie que fuera por ellos —comentó el consorte de Lan.

 

—¡Aiyoo! Eso no es un impedimento, WanYin —restó importancia—. ¡Caballeros, por favor preciso su atención!

 

Las charlas terminaron, escuchando como el joven maestro del clan Jin daba fin a la conferencia, invitándolos amablemente al banquete en otro salón, su menudo cuerpo protegiendo a un triunfal joven Jiang.

 

—Travieso A-Cheng.

 

XiChen rió por las ocurrencias de su marido, agradeciendo a su precioso amor por la inesperada ayuda, yendo a su encuentro.

 

-------- ≪ °❀° ≫ --------

 

La segunda vez fue durante un tradicional desayuno en honor a los ancestros de la secta Lan, los anfitriones del espectáculo ni más ni menos que Lan Qiren y Wei WuXian.

 

—Compórtate, Wei WuXian —gruñó el viejo maestro Lan.

 

—Oblígueme, tío.

 

—Wei Ying —reprendió su marido.

 

—Vas a copiar doscientas veces las reglas familiares si no te callas.

 

—¡Lan Zhan, tío está molestándome!

 

—Propongo que entres a reclusión unos... trece años, sí, eso estaría bien —intervino el joven Jiang como quien no quiere. 

 

—No seas cruel, lotito.

 

—Apoyo la petición del sobrino —dijo Lan Qiren, los ojos de Wei Ying saltando de sus cuencas.

 

—¡Oiga! ¡Yo le di un nieto primero y a mí no me dice sobrino! —protestó el esposo del Segundo Jade con un mohín en sus labios.

 

—Prohibido gritar en el Receso de las Nubes —fue la respuesta del mayor de los Lan.

 

—¡Pero tío!

 

—Come Wei Ying.

 

Lan XiChen le pasó una taza de té verde a su esposo, mirando como el ceño fruncido de Jiang Cheng penetraba el tazón con sopa medicinal frente a él.

 

—¿Te sientes bien, mi corazón?

 

Negó, subiendo su rostro hasta mirarlo. El corazón de XiChen se apretó al verle los ojos húmedos por las lágrimas, rápidamente tomando su mano, preguntando que estaba mal.

 

—Quiero sopa de raíz de loto y costilla de cerdo, A-Huan. ¡Ah, estas estúpidas lágrimas otra vez! —sonrió, restregando su mano por sus ojos.

 

—¿A-Cheng, estas bien?

 

Wei Ying preguntó, observando receloso las lágrimas de su hermano menor y dirigiendo una acusadora mirada al líder de secta.

 

—Tengo antojo de sopa de raíz de loto y costilla de cerdo, A-Xian.

 

El llamado cariñoso le saco una risita a XiChen, frotando sus dedos en círculos por la palma abierta de su esposo. Se avecinaba una máscara de manipulación, y se sentía ansioso de ver como respondería su cuñado.

 

A-Xian se irguió sobre su asiento, hinchando su pecho con desmesurado orgullo. Lan WangJi tomó su mano, negando en un estoico movimiento.

 

—Wei Ying no.

 

—A-Xian —ronroneó WanYin, sonriéndole. El brillo luminoso del embarazo le hacía lucir aún más encantador y tierno, sus grandes ojos amatista tan lindos como los de un cervatillo—, eres el tío favorito de A-Yue. ¿Podrías hacer eso por mí?

 

—¡Lo haré! ¡Tío, tío, tío!

 

—¿Podrías guardar silencio un instante? Por cosas como tu existencia quiero entrar a reclusión eterna —bufó Qiren.

 

Lan WangJi frunció los labios—. Tío.

 

—Tío, A-Cheng quiere sopa de loto.

 

Inmediatamente el semblante del viejo Lan cambio, su rostro se suavizó, observando hasta donde el par de esposos esperaban el veredicto final.

 

—¿No te sientes a gusto con el desayuno, WanYin?

 

Negó, pasando sus manos por su vientre abultado para darle más énfasis a sus siguientes palabras: — A-Yue tiene ganas de sopa de loto y cerdo, padre Qiren. Usted es el abuelo favorito de A-Yue, seguro puede hacer algo.

 

XiChen quería desternillarse de la risa, de verdad su querido esposo estaba jugando muy bien sus cartas por aquí, los ojos de su tío rebosantes de infinito orgullo.

 

—Mi nieto es un respetable Lan, seguro se puede hacer algo.

 

—Tengo semillas de loto en el Jingshi —interrumpió WuXian, echando su asiento hacia atrás para correr fuera del salón—. ¡Vuelvo enseguida!

 

Lan Qiren, con la espalda recta como una vara de bambú, se puso lentamente de pie.

 

—Venerables ancianos, ¿alguno sabe cocinar?

 

Lan WangJi, perdiendo toda su gracia característica del prístino Segundo Jade, escupió su té.

 

Lan XiChen se permitió reír a rienda suelta.

 

-------- ≪ °❀° ≫ --------

 

Inusualmente, los hermanos Nie también fueron sometidos por el aplastante encanto de su marido.

 

Ambas sectas tenían un método de educación bastante interesante, el cual consistía en seleccionar un puñado de discípulos y enviarlos a la secta contraria con la esperanza de mejorar sus habilidades marciales. El Reino Impuro fue de los primeros en aceptar la propuesta, abriendo sus puertas a los discípulos de  Lan, aquellos cultivadores de túnicas blancas.

 

Sin embargo, Jiang Cheng estaba cociéndose en su propio jugo bajo los rayos embravecidos del sol de Qinghe.

 

—Aquí tienes Cheng-Cheng.

 

Nie HuaiSang le pasó una cesta de nísperos recién cortados de su propio jardín, el joven embarazado se sintió conmovido por el gesto, instándolo a sentarse a su lado mientras veían como el hermano mayor de HuaiSang y el esposo de Jiang Cheng se revolcaban en ego de machos alfa.

 

Lo que comenzó con una rápida muestra de habilidades para los discípulos de ambas sectas pronto se convirtió en un feroz enfrentamiento entre maestros, Baxia estrellándose contra Shuoyue.

 

Implacables, ambos líderes acechaban a su presa, blandiendo sus armas en el dulce sazón de una pelea. Jiang Cheng se humedeció los labios, el jugo de los nísperos resbalando por las comisuras de su boca, deleitándose la vista con los músculos cincelados en jade de su esposo.

 

No entendía como ambos se habían deshecho de sus prendas, simplemente en el transcurso de un parpadeo, las túnicas de su marido descansaban perfectamente dobladas en su regazo. Nie HuaiSang a su lado exclamó cuando una estocada de Shuoyue envió en retirada a su hermano.

 

—¡Da-Ge!

 

Los ojos del Líder de Secta Lan estaban oscuros por la adrenalina de una contienda, su piel inmaculada como la cinta en su frente brillante por las perlas de sudor, sus músculos tensándose por los movimientos de su espada. Nie MingJue, con el fornido pecho bronceado expuesto al público, levantó a Baxia y se arrojó de lleno en su disputa.

 

Suspiró, viendo como el Líder de Nie arremetía sin piedad contra su esposo, éste devolviéndole con la misma ferocidad los ataques, un poco de nostalgia embargándole al no poder participar en la divertida contienda.

 

—HuaiSang.

 

—¿Si, Cheng-Cheng? ¿Necesitas algo?

 

—Tengo hambre.

 

—Acabas de comerte la cesta de nísperos entera, no seas glotón Cheng-Cheng. Estas a un níspero de reventar.

 

—¡Voy a romperte las piernas! —amenazó—. ¿A qué hora es el almuerzo?

 

—Dentro de unas horas.

 

En su dedo, Zidian comenzó a crepitar, mas no era la energía del núcleo de Jiang Cheng quien lo mandaba. Lan XiChen estiró la mano en su dirección, el anillo respondiendo a su segundo amo, condensando su energía volátil en un nuevo ataque dirigido al mayor de los Nie.

 

Nie MingJue sintió un tirón de energía arrebatarle de las manos su flamante sable. Riendo, aplaudió el encuentro amistoso, abrazando al sudoroso jade en un abrazo.

 

—Finalmente terminaron —suspiró aliviado el segundo maestro Nie.

 

—¡Yo desafío al hermano mayor a un duelo! —gritó Jiang Cheng, levantándose con dificultad.

 

—Ay no —susurró su esposo, tratando de hacerlo entrar en razón—. Mi lotito, no puedes...

 

—Sostén mi cesta XiChen, le enseñare una lección al hermano Nie

 

Comenzó a quitarse la túnica bajo las incesantes protestas de su marido y los lloriqueos de HuaiSang, Nie MingJue rápidamente se unió a ellos y le detuvo.

 

—¡Eso si que no! M-mejor vamos a comer algo...

 

—¡Que buena idea! —Jiang Cheng aplaudió, y con ese gesto XiChen entendió todo.

 

—Que travieso, lotito —murmuró, dejando un casto beso en la coronilla de su pareja.

 

Su esposo le guiñó un ojo, soltándose de su agarre. Nie HuaiSang a su lado le señalaba el camino hacia la residencia principal.

 

—¡Visitaremos a los tíos favoritos de A-Yue más seguido, A-Huan!

 

El grito del joven heredero del loto rezumbó en el ego de los dos hermanos, quienes son dudaron en tirar la casa por la ventada en honor a su sobrino consentido.

 

Y XiChen negó, feliz de las ocurrencias de su tierno esposo.

 

-------- ≪ °❀° ≫ --------

 

El joven heredero de Muelle de Loto podía ver la felicidad de su embarazo reflejados en los ojos de su marido, más cuando éste lograba pillarle en sus travesuras de manipulación con sus amigos y familiares.

 

Pero ahora no podía dejar que por ningún motivo se enterara de lo que estaba por hacer.

 

Gusu seguía sus días normales a pesar de la cruda nieve. Los salones de clases mantenían cálidas temperaturas, sin embargo lo único que los pobres discípulos deseaban era dormir envueltos en sus abrigadoras sábanas.

 

Jiang Cheng esperaba ansioso la salida de su cuñado, Lan WangJi. Este era el único que podría ayudarle, y es que ese antojo era la cúspide de sus antojos de embarazado, no podía olvidarse tan fácilmente de él.

 

La prístina figura del Señor Portador de Luz salió de entre los confines de la montaña, su fiel Bichen una extensión más de su brazo.

 

—Cuñado WanYin —le dio un arco de cortesía, su fría mirada ambarina puesta sobre él.

 

—Lan WangJi, que coincidencia encontrarnos aquí.

 

—Mnn.

 

Sabiendo que la ternura y todas esas cosas no funcionarían con el jade, recurrió a la táctica más desesperada que tenía a la mano.

 

—Necesito un favor.

 

—Si esta en mis posibilidades lo haré.

 

—Quiero una charola de pasteles de luna en la cocina, pasaré por el en la madrugada.

 

Una de las perfectas cejas del jade se arqueo—. Hermano mayor dijo que nada de alimento para el cuñado después del toque de queda.

 

Bufó, dándole dos palmaditas suaves a su pancita—. Estoy seguro que el tío favorito de A-Yue puede con esto y más. ¿Verdad, Lan Zhan?

 

El rostro neutral del joven Lan no respondió, pero el sonrojo en las puntas de sus oídos fue la contestación que necesitaba.

 

-------- ≪ °❀° ≫ --------

 

Jiang Cheng abrió un ojo, el perfil de su marido profundamente dormido junto a sus acompasadas respiraciones le tranquilizó, dejando salir un suspiro aliviado. Con el mayor cuidado posible se levantó, la mano de A-Huan inmediatamente buscó su cuerpo para abrazarlo, así que el joven buscó a tientas la almohada impregnada en su aroma y la acercó a su esposo.

 

—A-Cheng —susurró su marido, quedándose dormido de nuevo.

 

Fuera del Hanshi, los Receso de las Nubes estaban silenciosos, una ligera corriente de aire traspasó el ligero grueso de su túnica, haciéndolo estremecerse ¿Por qué carajos hacia tanto viento?

 

Sin embargo, el frío quedó olvidado en cuanto sus pies caminaron en dirección a la cocina, su hinchado vientre sintiéndose deseoso, su hijo pataleando ansioso.

 

—¡Auch! —siseó, masajeándose la barriga para calmar a su bebé. El pequeño A-Yue siguió su pataleta.

 

A-Cheng bufó, echándole la completa culpa a su marido. Nada de esto estaría sucediendo si alguien -y no es que estuviera señalando culpables- no hubiera decretado esa estúpida regla honoraria de no alimentarlo más allá de las ocho de la noche.

 

Suspiró pensando en los pasteles de luna.

 

¡Sí! De sólo imaginar esas delicias la boca comenzó a hacerse agua, sus papilas gustativas más sensibles que nunca, ya saboreando la textura del pastelito.

 

Las cocinas estaban silenciosas, eso era bueno, así nadie podría acusarlo con el tío Qiren o a su A-Huan en su intrépido movimiento. Abrió la puerta, adentrándose sin miramientos en busca de la charola que amablemente Lan WangJi dejó para él.

 

Nunca se había alegrado tanto de ver a su cuñado en la cena, no como hoy que le informó discretamente que su pedido estaba a la orden.

 

Buscó por todas partes pero no encontró nada. Ahora, teniendo su trofeo tan cerca y a la vez lejos, su antojo incrementó, volviéndose más y más fuerte.

 

—¿Dónde demonios están?

 

—¿Buscabas estos, A-Cheng?

 

Lan XiChen, parado tranquilamente en una de las oscuras esquinas de la cocina, le mostró una charola de plata repleta de pastelillos, incluso tenía una tetera. Jiang Cheng le miró con ojos bien abiertos, negando.

 

—Eso no es mío, pero que lindo se ven —dijo, mojándose los labios. ¡De verdad, de verdad los quería!

 

El Lan asintió, mirándolo con ternura—. Mi pequeño loto, imposible desconfiar de ti. Ya que no son tuyos, los dejaré aquí mientras tú y yo volvemos al Hanshi...

 

—¡No! —protestó, ingeniando rápidamente una respuesta—. La regla 878 dice que está prohibido desperdiciar la comida en los Recesos de las Nubes.

 

XiChen arqueó una ceja—. Que ingenioso, mi amor. Volvamos a la cama.

 

—¿Llevaremos la charola? —preguntó en voz soñadora.

 

—Lo haremos para no romper otra regla. La noche está fría, mi corazón, no debiste salir con una simple túnica.

 

El Líder de Secta se adelantó, rodeando a su pequeño esposo con una capa mullida decorada con patrón de nubes celestes. Jiang Cheng ronroneó entre sus brazos, agradeciendo la calidez, tomando ansioso la charola, sintiendo los labios de su marido besando suavemente su mejilla.

 

—Vamos a la cama, cariño.

 

—Sí, me estoy congelando el trasero.

 

—Y que gran trasero.

 

—¡Eres un desvergonzado!

 

Una risa escapó de los labios del mayor.

 

—¿No me dirás nada, mi loto imperial?

 

—¿Decirte algo?

 

—¿Yo no soy el tío favorito de nuestro hijo?

 

Jiang Cheng se ruborizó violentamente, los copos de nieve comenzando a caer a su alrededor. Alzándose de puntillas buscó los labios de su marido, para compartir un un suave y tierno beso.

 

—Tú eres el grandioso padre de A-Yue —y con un susurro agregó—. También eres el amor de mi vida.

 

Emprendió el camino de regreso al Hanshi, dejando a XiChen atrás con una sonrisa enamorada en sus labios.

 

.

.

.

 

¡Miren que preciosura! Este es un dibujo que comisioné de la talentosa Néi Lí, es tan hermoso con A-Cheng esponjosito y su amado esposo. ¡Son tan lindos! 

 ¡Son tan lindos! 

 

Notes:

Originalmente, pensé en hacerle otro extra. Pero han pasado muchos años y nunca he imaginado nada con que cerrar esta historia. Así qué, espero que les haya gustado. Gracias por los kudos y comentarios, la Delta de hace cinco años y la de ahora los agradecen bastante.

¡Viva el XiCheng!

Notes:

Sinceramente, de todos los fanfics que publiqué hoy, este es mi favorito. La razón es sencilla: fue el primer fic que escribí de MDZS en el shipp XiCheng hace ya varios años. 2019. Qué agradables recuerdos.

Esto es puro azúcar, comedia y mucho XiCheng. ¡Si es su preferencia, adelante, disfrútenlo!