Actions

Work Header

Angstruary. (Es de fanfics)

Chapter 6: Día 6: Promesa. (Hades x Camus.)

Summary:

Pareja del día 6: Hades x Camus.

Chapter Text

Día 6: Promesa. Hades x Camus.

⭐️♒️

Los cielos retumbaban en el Olimpo producto de la ira del dios del trueno, algo había pasado entre los hermanos Zeus y Hades, rompiendo la paz del lugar para todo ser que ahí habitaba.

Los ánimos estaban peligrosamente calientes mientras que un alma dañada yacía entre el conflicto.

— ¡Cómo te has atrevido a hacerme esto, tú, mi propio hermano! — reclamaba la deidad suprema al regente del averno con notable furia contenida —. ¡Ya tenías a Perséfone!, ¿¡qué acaso apartarla del lado de su madre no fue suficiente para ti!? — empujó a Hades con fuerza en el pecho.

El apuesto dios de ropajes oscuros no dijo nada al respecto por lo que su hermano le recriminaba. Pero no sería por mucho tiempo. Zeus había descuidado y maltratado a un precioso ser que no merecía tal trato e iba a hacérselo saber.

— Lo mismo podría decirte a ti, Zeus. No vengas a darte golpes de pecho en mi presencia cuando prácticamente, te robaste al joven Ganimedes, lo alejaste de su gente y encima hiciste que olvidaran que alguna vez existió en sus vidas. Además, tú también ya tenías a Hera… Y a diferencia tuya, al menos yo no maltraté a Perséfone el tiempo que estuvo en el Inframundo. ¡Pero tú has llegado a golpear al príncipe por no querer cumplir tus ridículos caprichos!

Los ojos de azul cielo de Zeus se agrandaron con indignación y furia. Hades le había abofeteado con una verdad espantosa, haciéndole caer en cuenta de que en realidad, él era el peor ser para reclamar por algo sobre moralidad y formalidad. Aún así, todavía tenía algo por lo cual debatir; Ganimedes era suyo y no iba a permitir que Hades se lo arrebatara.

—No me importa lo que pienses, ¡él es mío! ¡Y puedo hacer con él lo que me venga en gana! —vociferó.

— ¡N-no! — Ganimedes de rodillas tras Zeus, exclamó abatido y sollozante —. ¡Estoy cansado de sus abusos, de sus maltratos! ¡Amo al dios Hades y quiero estar con él, aunque deba ser en el Tártaro!

— ¿¡Cómo te atreves a decir eso en mi presencia, maldito malagradecido!?

Zeus sin poder controlar sus impulsos, se volteó dispuesto a golpear al copero. Pero Hades no pensaba quedarse ahí parado sin hacer algo, por ello también se lanzó en contra de su hermano menor para detener aquel maltrato, aumentando la cólera del dios del trueno.

— ¡Basta, maldito despiadado! ¡Aléjate de Ganimedes ahora o te juro Zeus que me las pagarás! — amenazó Hades ya sin ningún ápice de paciencia, logrando separar al dios mayor del maltratado joven de larga cabellera roja.

Zeus bufó profundo y vio con odio a su hermano mayor. Lo que Ganimedes dijera lo hizo saber que el hermoso joven nunca iba a amarlo y ahora menos pues le temía. Pero no por ello iba a permitir que ese par se amara libremente, iba a castigarlos a ambos de la peor de las maneras.

No hay peor pecado que traicionar a un dios, y Zeus iba a encargarse de que tanto el príncipe troyano como su propio hermano, supieran bien eso.

— Hice lo que hice porque me enamoré como un estúpido de Ganimedes, tanto que enfrenté a mi esposa para traerlo aquí conmigo…

Mientras el olímpico hablaba, Hades se encargaba de atender al pelirrojo, sus ojos cían veían con pesar y tristeza a los de azul noche que lloraban en angustia. Ganimedes no quería estar con Zeus, nunca quiso pero fue obligado. Hades fue el único dios que le trató con cuidado y lo vio como el príncipe que era y no como un simple copero de las fiestas de Dionisio.

Pasó el tiempo suficiente para que los corazones sintieran lo necesario, y poder gritar ante quien sea un te amo sincero, pero que estaba lejos de poder ser gracias al egoísmo de Zeus.

— Pero veo que todo lo que hice, todo lo que ofrecí no fue más que una pérdida de tiempo porque él nunca sentirá lo mismo por mí.

— No hay palabras que valgan, hermano. Me llevaré a Ganimedes a mis dominios, es lo mejor — Hades ayudó al joven a ponerse de pie, estaba muy lastimado producto de los constantes arrebatos del de cabellos blancos.

Estaban decididos a alejarse pero el otro dios tenía un último ataque para ellos.

— Ni crean que les voy a dejar el camino así d e fácil — murmuró en tono siniestro, alertando a los amantes quienes lo vieron de diferentes maneras —. Si Ganimedes no es mío, ¡no será de nadie!

— ¿¡De qué demonios estás hablando, Zeus!? — demandó saber Hades, poniéndose frente al troyano quien se aferraba a sus ropajes con fuerza y miedo.

Pero ninguno de ellos fue capaz de ver venir la mala voluntad del dios del Olimpo, con su mano derecha alzada lanzó un extraño y cegador destello de luz que Hades no pudo esquivar y del que tampoco pudo proteger a su amado. El rayo se movió tras ellos y terminó estrellándose en la espalda del copero cuyo cuerpo, se volvió lumínico por completo, perdiendo su forma humana y volviéndose una esfera brillante.

Hades y Zeus sólo podían escuchar los gritos y sollozos del muchacho que llamaba al de cabellera azabache, a los que pronto se unieron los de éste quien en medio de su dolor, le prometía al príncipe volver a encontrarlo aunque le llevara una infinidad de vidas lograrlo.

— ¡Dios Hades, siempre voy a amarlo. Se lo prometo! — se escuchaba como un lamento cada vez más lejano, difuminándose en la distancia.

— ¡Ganimedes, te prometo que voy a buscarte no importa cuánto tiempo pase y cuando te encuentre, nadie te separará de mi lado! ¡Perdónameee! — Hades con todo su porte y su gracia, cayó de rodillas al suelo sintiendo que la vida se le escapaba al ver la luz alejarse en lo más alto y formar poco a poco una constelación en el firmamento estrellado. La constelación de Acuario…

⭐️♒️

Las eras y los siglos habían pasado tan tristes y solitarios para el dios de los avernos. Pese a esto sus recuerdos traían cada tanto, estelas de momentos compartidos con aquel precioso príncipe esclavo de su hermano menor. Y aunque las cosas con Zeus tardaron sus buenos siglos en aliviarse, lo cierto era que Hades no olvidaba el egoísmo de Zeus y por esto no podía perdonar lo que le había hecho a Ganimedes. Si era capaz de hacerle tanto daño a alguien que decía amar, Hades no quería ni pensar en lo que hace con quienes se ganan su odio.

Pero esto a él no le importaba, sabía que Zeus era conocedor del poder que poseía, y de enfrentarse a él el de cabellos blancos no saldría bien parado. Sin embargo, habían momentos cuando visitaba el Olimpo por alguna absurda razón, y en verdad ansiaba tanto vengarse de su hermano de hecho, su sola presencia le causaba una increíble sed de sangre.

⭐️♒️

No había dejado de mantener esperanzas de encontrar a su amado príncipe, y ahora en medio de una guerra santa en contra de su sobrina Athena, seis almas que antes vivían para proteger al santuario yacían vistiendo los negros reflejos del Inframundo.

Los seis fueron presentados ante él y al alzar los sombreados rostros, Hades agrandó imperceptiblemente los ojos frente a lo que veía; ahí entre esos guerreros se encontraba Ganimedes, estaba seguro de que era él pero sin el color rojo sangre de sus largos cabellos, ahora estos poseían el color de la aurora brillante pero aún así, lucía tan hermoso como cuando lo vio partir.

Hades sonrió al caballero Camus de Acuario, éste le miró de vuelta y en sus ojos sin brillo, afloró el recuerdo de un a vida pasada .

— Esta vez, no pienso permitirme perderte de nuevo, seas Ganimedes o Camus de Acuario. Es una promesa…

⭐️♒️

 

Notes:

Gracias por leer, espero de corazón hayan disfrutado de esta pequeña historia. <3