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Strange Admiration

Chapter 2: Zona de Promesas

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꒰ ﹒ "Lo único que sabemos es lo que nos sorprende: que todo pasa, como si no hubiera pasado." ﹒ ꒱


La maldición que se ha ceñido frente a las chicas arremetió violentada desguazando los árboles cercanos y abría la tierra con su retorcido arrastre. 

Miwa aceptó el fatal destino que les correspondía; derrotada sin pelear. Para ella ya no había razón por cual esforzarse ante tal majestuoso ser del mal. Las matará, devorará su carne y será otro hechicero de jujutsu quien lo exorcizará como si nada. Así es siempre, después de todo, hechiceros que no llegan ni al segundo grado son relevados a carne de cañón.

Aún así, ella sería salvada. Maki pateó a la shockeada Miwa lo suficiente para que susodicha maldición pasase de largo apenas por algunos centímetros. Miwa no comprende su actuar, no concierne el hecho de salvar a alguien sin crucialidad o razón detrás a costa de ponerse en riesgo a si misma. No valora tanto la vida ajena como lo hace Maki. 

Se remontó al mismo puesto que antes, al de un observador ignorante de cuál camino tomar. Contempla a Maki luchar fieramente contra la maldición y duda: ¿Acaso meterse será de ayuda? ¿Será un estorbo? Maki puede hacerlo, ella es fuerte. Quizás sea mejor sentarse a esperar o huir hacia la ciudad.

A pesar de las palabras, del apoyo de apenas minutos atrás, no puede abandonar los prejuicios de otros que se convirtieron en su realidad. Por mucho que se engañe, sus manos tiemblan al sostener la espada, los latidos acelerados de su corazón asustado invaden toda claridad que su mente pueda tener. A diferencia de Maki que combate segura de si, incluso con la abismal diferencia, no titubea en el balanceo de la lanza y en cada corte que perfora la dura piel de la maldición; Sangra, Maki también lo hace. Aunque pareciese tener el dominio en la batalla, las manos logran rasgarle la piel al igual que el rozar de filosos dientes. 

Pero un mísero momento en que la serpentina criatura cambió de repentina dirección hizo que Maki desviase la atención hacia Miwa.

 

— ¡Miwa! ¡Cuid–

 

El instinto protector es lo que la condenó. Cayó en el engaño de la maldición que con su cola desgarró el abdomen de Maki. 

 

No hubo dolor. No hubo miedo. Nada. 

 

De pronto las fuerzas se le acabaron, lo que conocía se derrumbó ante sus ojos. La tierra se tornó la cuna de su lecho, acompañada de pájaros oscuros volando al fin del cielo. No quiso asumir lo inevitable.

El cielo para Maki fue cubierto por la presencia de aquella maldición que se relamía del gozo de su victoria. Iba a ser comida ahí mismo. Sin embargo el manto de una extraña energía cubrirle hizo que abriese los ojos de sorpresa al notar la inesperada acción que tomó la insegura Miwa; con valentía portó su espada y no dudó en matar.

Podía temer. Podía rendirse. No hay nada de malo en eso. Mas no dejaría que su cobardía afectase a otros. Jamás podría soportar ver a quien idólatra morir porque ella no tuvo el valor de ayudar. Jamás se perdonaría que alguien pierda la vida cuando ella pudo salvarla. Esa era la razón que necesitaba para desplegar el dominio simple y con el nuevo estilo de sombras cercenó a la maldición por completo. El inmenso tamaño que poseía encubría su poder que apenas roza el de segundo grado, lo cual fue sorpresivo para Miwa al ver los pedazos comenzar a desintegrarse y volar con el viento.

 

— Se acabó. . .– Soltó Miwa, aliviada — ¿Estás bien, Maki? Déjame ver tu herida, por favor.–

 

La atención de Miwa por Maki fue inmediata. Soltó su espada sin siquiera preocuparle maltratar la hoja con tal de revisar el estado de su compañera que no era para nada favorable; la herida en su abdomen es profunda, de no tratarse rápido podría matarla.

El enojo resurgía ante la carencia del conocimiento medico y talento para haber tenido la técnica inversa. No sabía qué hacer. Miwa presionó con todas sus fuerzas para detener la hemorragia, lucía desesperada. El sudor recorría su frente y los nervios florecieron en su piel temblante. 

 

— Maki, por favor, háblame. Dí algo. .– El silencio de Maki, que aún contempla el cielo, le carcomía — ¡Tengo que llevarte a la ciudad! Oh. . No. . Creo que es mejor si voy sola ¡Y traeré un Med–

 

— Es suficiente.– Replicó Maki.

 

Las manos de ella se posaron por sobre las de Miwa. Débil, quiso retirarlas, pero Miwa se negaba hacerlo y ejerció aún más presión sabiendo que le dolería. Los quejidos de Maki podían romperle el corazón pero no doblegarían la esperanza de tratar esa estúpida herida.

 

— ¿Por qué te empeñas tanto en salvarme? Estamos muy lejos de la ciudad. Moriré de camino o ya estaré muerta cuando tú vuelvas. No hay caso. Tal vez este sea mi destino. Tampoco está tan mal, al menos lo hice luchando.– Comentó derrotada. Lo cual enfadó a Miwa.

 

— ¡Entonces me quedaré aquí contigo! Pero no te abandonaré. No. . .–

 

Maki confusa contempló la pena que los ojos de Miwa derramaron por encima de su herida. El frío de gotas salinas mezclarse con la sangre que reside en las manos de ambas. Le gustaría saber la razón tras aquel trato tan especial que ningún otro hechicero le había dado. Tan cálido. 

 

A duras penas Maki podía mantener la consciencia en su estado actual, pero fue el tiempo suficiente para que Miwa tratase la herida. Arrancó los pedazos sobrantes de tela dañada y usó a modo de vendas que amarró con la clásica corbata que solía traer consigo. Logró detener el sangrado. Al menos aseguró que Maki pudiese sobrevivir, pero sería sólo otro grano en un mar de problemas a mitad de la penumbrosa noche. 

 

Miwa supo que debía llevar a Maki hacia algún lugar seguro en que pasar la noche, el bosque le traía desconfianza. Es así que se dispuso a arrastrarla con cuidado y precaución a una de las casas abandonadas; conserva la estabilidad suficiente como para estar segura que no se derrumbará sobre ellas. 

Al abrir la puerta y adentrarse, el polvo levantado le hizo estornudar durante un buen rato que fue el inicio de tragedia tras tragedia. La oscuridad apenas le dejaba ver, causando que se tropezase con todo aquello que hubiese en su camino. Basura, muebles, ratas que le hacían saltar del susto. Pero no tardaría en dar con el sitio adecuado para Maki; El dormitorio que, ante todo pronóstico, su estado era decente. Es así que se devolvió con Maki, y después de que se cayera en cada intento fallido por cargarla en su espalda, pudo dejarla descansar sobre la cama. 

No hubieron palabras. La siniestra mirada de Maki decía todo; No olvidará los tontos golpes que le hizo dar y se los cobrará en cuanto pueda. 

Miwa huyó asustada en cuanto pudo del dormitorio. Aunque ella estuviese tan herida, todavía es capaz de dar mucho miedo. De todos modos aprovechó a investigar un poco el resto de cuartos que habían por la casa; a lo mejor podría haber algo útil, lo cual parecía muy lejos de la realidad. La sala principal vacía; la cocina el reino de cucarachas. No obstante, cuando entro al baño se topó con una cajita médica. La suciedad que le cubría mataba su fe en que hubiese medicinas. Sopló y al abrirlo, nunca creyó estar feliz de equivocarse. Dentro dió con un pequeño recipiente de alcohol junto a pastillas; estaban caducadas, eso es seguro, pero servirían para aliviar el dolor de Maki. Por lo demás, nada que valiese la pena. 

Miwa, con alcohol y pastillas en mano, corrió de vuelta al dormitorio.

Le asombró ver a Maki sentada en la cama cuando sería mejor que estuviese recostada, a lo cual no demoro en reprochar. 

 

— ¿Maki? ¿¡Qué estás haciendo!? Debes estar acostada ¡Si te sientas la herida podría abrirse!– Refunfuño Miwa — Mira lo que he encontrado. Toma una.–

 

La zenin carecía de motivación. Su voz calló y no mostró emoción por los analgésicos de Miwa, en cambio, se resignó a mirar por la pequeña ventana que hay cercana; El brillo lunar que entra alumbra su rostro, le relaja. Es como si los problemas fueran expíados a través de esa magnífica luz. Mas la pronta cercanía de Miwa le hizo voltear a mirarla con aquel semblante apagado que contrasta la gentileza de la chica del pelo azul. 

 

— Las necesitas. . No soporto verte así. Además. . Es como lo que me has dicho en la estación. . Ehm. . Ofendes mi amabilidad. .– Imitó susurrante Miwa lo dicho por Maki. Entonaba las palabras con vergüenza e inseguridad.

 

La tensión era agobiante a la par que efímera pues Maki no pudo rehusarse. Habría sido hipócrita. De su rostro se esbozó una ligera sonrisilla que iluminó los apenados ojos de Miwa.

Es así que tomó una de las pastillas y sin agua la pasó. 

Finalmente Miwa pudo respirar paz; una preocupación menos. Lo que restaba era descansar. Ayudó a Maki arropandole para que se estuviera acostada de una vez en lo que el medicamento hacia efecto. Ambas chicas se dedicaron genuinas sonrisas que hablaron desde el corazón. 

 

El sueño abundó y el cansancio golpeó de oleada la distraída mente de Miwa que con tantos dilemas perdió la noción de su propio desgaste. 

Ya todo estaba hecho, se dejó caer en el suelo, reposó su espalda contra la pared dispuesta a tratar de dormir. A decir verdad, la incertidumbre acerca de que otras maldiciones pudieran estar rondando en las afueras le mantenía alerta e inquieta. Sin embargo, no esperaría el áspero tacto de la mano de Maki tomar la suya. Decaída, helada, frágil. Si no fuesen las únicas allí, no pensaría que es la misma chica ruda e imbatible digna de auténtica devoción. 

 

— Miwa. . .–

— ¿Sí?–

 

La débil presión en mano extrañó a Miwa; intentó ver el rostro de Maki, mas lo único que divisó fue un sutil destello

 

— ¿Me juras que al salir el sol no te irás y me abandonarás aquí?– Preguntó la quebradiza voz Zenin.

 

— ¿Qué cosas dices? Ya te lo he dicho. Me quedaré aquí contigo. No sería capaz de abandonarte en un lugar como este.–

 

La luna desaparecía a la lejanía, pero la luz aún acogía ambas chicas; acunadas en su manto de estrellas. La mano de Maki flojeaba y en cambio fue Miwa quien la sostuvo con fuerza. No pretendía dejarla esta vez, de cierta forma, ella también necesitaba de esto. Se sentían seguras; Miwa tiene consigo a la inspiración de su fuerza y Maki aguarda esperanza del Mañana en el compasivo calor de ella.

 

— Gracias. . .–

Notes:

✎ ‧₊ A decir verdad, estoy muy nervioso de publicar esto y desconozco si siquiera será leído. Aún así, estoy muy feliz de haber dado este paso con uno de mis ships impopulares preferidos. Sé que quizás no sea de lo mejor, pero estoy dispuesto a aprender para mejorar capitulo a capítulo. Con eso dicho, gracias de corazón a quien haya llegado hasta aquí y espero lo haya disfrutado.😸💝₊˚ ˊ˗