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Fandoms:
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Language:
Español
Series:
Part 1 of Hermanos Unidos
Stats:
Published:
2024-02-01
Completed:
2024-10-04
Words:
45,957
Chapters:
12/12
Comments:
10
Kudos:
17
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2
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407

El huérfano de Knights Inn

Chapter 12: Un paseo por el cementerio y nuevos horizontes

Chapter Text

Óscar se despierta algo aturdido y confundido, trata de vislumbrar el entorno que lo rodea con su visión un poco nublada por el sueño, extrañamente siente que se mece como una hamaca y está muy oscuro, acostado sobre una textura exótica y rodeado por un extraño calor. , una parte de él le dice que debería reconocerlo todo, pero su mente no puede terminar de procesarlo.

Una parte de su cuerpo le pide que se vuelva a dormir ya que está muy cómodo y cálido, combinado con el movimiento oscilante es totalmente arrullador, pero la parte de sus instintos le dice que se levanta y descubre que está pasando, donde está y porque su entorno se mueve, decide confiar en su sana paranoia. Sus recuerdos vuelven lentamente a él. Sentándose con parsimonia, se frota los ojos para sacarse la neblina y parpadea unas cuantas veces.

Su visión se aclara y se adapta rápidamente al entorno oscuro, se ve rodeado de una enorme mano, su corazón se acelera por un momento e instintivamente se congela, pero finalmente se acuerda de los hechos durante el día y reconoce que es la mano de Sam. . Otra vez está oculto en el bolsillo, ese balanceo y el sonido de las pisadas significa que él y Dean están caminando hacia algún lugar sobre la tierra, lentamente se relaja.

Un poco tenso pero curioso por dónde van, intenta ver si puede asomarse por el hueco del bolsillo por encima de la muñeca, pero antes de que pueda hacer nada, el balanceo se detiene y escucha algo de metal rechinar afuera, dando un brinco de sorpresa. , abraza su bolso terminandose de despabilar.

Ahora más nervioso y alerta, no sabe muy bien que hacer consigo mismo, quiere averiguar que pasa pero no sabe dónde están ni si hay humanos alrededor, prefiere no arriesgarse, mejor prevenir que lamentar.

-Parece que está despierto- la voz de Sam vibra a su alrededor y el mundo se mueve agarrándolo completamente desprevenido, antes de que pudiera terminar de orientarse otra vez está afuera, una brisa gélida de la noche lo azota y se le escapa una bocanada de aire de sorpresa que se convierte en humo y se disipa en el aire, su cuerpo se encoge en una bolita alrededor del bolso tiritando por el frío, decidiendo que estar afuera es una mala idea y deseando volver al bolsillo cálido.

Da un rápido vistazo a su alrededor, puede ver que están frente al baúl del auto abierto con un montón de instrumentos nunca antes vistos y hay una especie de lámpara de noche portátil apoyada en una esquina del baúl iluminando alrededor, lo ciega por un segundo, aparta la vista y parpadea varias veces para adaptarse al brillo. El metal de los objetos alargados unidos con madera y con formas extrañas brilla bajo la luz blanquecina de la lámpara.

Sam siente su cuerpo tiritar y hace una mueca al darse cuenta que sacarlo al aire gélido de la noche fue una mala idea, se olvida lo magro y diminuto que es el niño en realidad como para enfriarse rápidamente, eso sin mencionar la ropa extra fina que no le sirve para estos climas. Para compensar, lo abraza protegiendolo del frío mientras piensa si devolverlo al bolsillo o hay otro lugar donde pueda llevar, además no lo puede llevar siempre con una mano aunque esto sea temporal hasta que sana su pierna, habrá momentos que deberás usar ambas manos por lo que deberás encontrarle otro lugar, esto es algo que se debe solucionar.

Dean, que estaba sacando una pala, la apoya a un costado y lo mira -¿Qué pasa Sammy?- le pregunta mirando de reojo al niño en su mano, una bocanada de humo sale de su boca, hace tanto frío que sus exhalaciones se Vuelve un halito de neblina que se disipa en el aire. Se da la vuelta para mirarlo directamente, notando como lo cubre.

-Estoy pensando como llevar sin que esté siempre en mí mano, siempre y cuando no corra mucho riesgo su pierna- Dice y vuelve a mirar la carita del pequeño que asoma entre sus dedos.

-Bueno, encontraremos una forma- Dice Dean, inspeccionando la ropa de Sam que está vestido de vaqueros gastados, una campera de tela, encima una chaqueta también de tela y una bufanda alrededor del cuello presionada debajo de la campera con el cierre cerrado. 

Oscar escucha la conversación dándose cuenta que él es el tema en cuestión

Oh…

De alguna manera se siente culpable por que Sam tenga que cargarlo así en una mano, pensando en que cansará el brazo en algún momento y, si es sincero, el corte en la pierna ya no le escoce tanto como ayer, puede que siga siendo una molestia y le pique de vez en cuando, pero no es nada que no pueda controlar.

Quiere escudriñar por su cuenta donde puede meterse, el problema es que desde este ángulo no puede ver mucho más que dedos, una pared de tela y parte de la cara inferior de Sam.

Decidido y llenándose de determinación, se desenrosca y le da unas palmaditas a uno de los dedos para llamarle la atención, una vez que la obtiene instintivamente se estremece, trata de sacar los nervios a un lado pero lo logra a medias, respira profundamente -Yo , uhhh… si no te molesta podría ver si hay un lugar seguro donde estar… ummm… si no te molesta… y… y la pierna ya no me duele tanto, solo…. es un poco molesto y pica de vez en cuando, pero nada más-

Sam escucha pacientemente asegurándose de que el niño nervioso acabe de hablar - Está bien, para nada me molesta- lentamente levanta la mano donde sostiene un Oscar al frente para que lo vea completamente -Y que bueno que ya no te duela tanto, ¡Eso es una buena señal!-

Dean también alza las cejas sorprendido -¿Qué te dijo?- pregunta más curioso que cualquier otra cosa al ver a Sam levantarlo así, su voz es tan tranquila que apenas pudo escucharlo

-Él mismo quiere buscar el lugar y su pierna está mejorando, eso dijo- le responde respetando los deseos del niño, no va a negarle nunca algo que él quiera hacer por su cuenta

-¿En serio?- Sonríe lentamente -¡Que bueno Oz! Eso realmente es una buena señal- señala con el dedo

Oscar se estremece de vuelta pero esta vez por el frío, cuando escucha a Dean dirigirse hacia él, gira la cabeza y lo mira -Ummm… gracias- le dice con barítono suave y sin ganas de reprocharle su apodo (otra vez).Se estremece una vez más del frío. Sin perder el tiempo y queriendo buscar un refugio rápido para evitar convertirse en una mini paleta de hielo, voltea la cabeza y hurga con profundidad los posibles lugares donde puede esconderse de forma segura sin que nadie lo vea, los bolsillos no terminaron de convencerlo, aunque no fue una mala experiencia cuando estaba en la mano de Sam, le es demasiado oscuro y cerrado como para saber que pasa a su alrededor, no tiene control de nada, por lo que lo descarta.

Se fija en el hueco de la bufanda de Sam, aunque sea consciente de que el hombro del humano es demasiado alto, también es demasiado ancho como para usarlo como una plataforma, también considerando que la bufanda es lo demasiado alto como para cubrirlo completo y la tela se ve lo suficientemente amplio y horrible como para hacer pliegues y que no se tambalee manteniéndolo firme en el lugar que se instala, aunque teme molestar a Sam por estar directamente pegado en el cuello, aún no conoce bien a este humano ya que la mayor parte hasta ahora estuvo más en contacto con Dean, espera que no se moleste por eso.

-La bufanda… uuuum… creo que la bufanda me parece bien- le dice tímido señalándolo con el dedo.

De todos los lugares, ninguno de los dos hubieran considerado la bufanda como un lugar de escondite para el pequeño, puede que funcione.

-Está bien, si al final no te resulta cómodo o cambias de parecer solo dínoslo, podremos encontrar otro lugar- le dice suavemente a lo que Oscar asiente.

Apoya la mano izquierda con el niño a su hombro derecho y con la mano derecha afloja un poco la campera y la bufanda, aplasta el borde de la bufanda para que pueda ingresar más fácilmente, se queda lo más quieto posible para no alterar su frágil equilibrio. .

Otra ráfaga gélida lo hace trepidar y se le escapa otra bocanada de humo, Oscar puede ver la apertura que crea sus dedos, sin perder el tiempo, a rastras se escabulle pasando hacia el otro lado y se pega contra el cálido cuello para espantar el frío. que comenzaba a tamizar por sus huesos, lanza un suspiro de alivio, desde ahí puede sentir también el poderoso pulso del humano, le vuelve a agarrar desprevenido pero no tanto como la primera vez, también puede sentir cada pequeño espasmo. de los músculos bajo sus pies moverse y tensarse un poco debajo de él con el más mínimo movimiento, trata de quedarse lo más quieto posible esperando no molestar al humano solo por apoyarse ahí.

Sam se tensa por unos segundos al sentir el cosquilleo apenas inexistente pegado en su cuello, tratando de no estremecerse ante la extraña sensación. Una vez segura de que siente que Oscar se acomoda contra su cuello, suelta la bufanda y la ajusta de vuelta en su lugar con delicadeza, envolviéndolo ligeramente, apenas puede sentir su peso liviano, podría pasar por alto si no prestara atención, demasiado liviano para Incluso hacerle algo de presión en el hueco de su cuello, piensa en lo extraño que es toda la situación de un niño que es tan diminuto como para ocultarse en la bufanda sin problemas, vuelve a bajar ambos brazos a sus costados.

Oscar experimenta de primera mano como la enorme pared de tela se encumbra por encima de su cabeza tapando lo poco que podía ver cuando Sam retira los dedos que lo mantenían bajo, después se acerca arrinconándolo contra el cuello, no lo suficiente como para aplastarlo pero si lo suficiente como para que actúe un suave cinturón de seguridad, y como predijo al comprobar el material, tiene tela sólida más que suficiente para hacer pliegues que lo mantengan fijo, eso sin mencionar que está cálido gracias al calor corporal que absorbió del humano, convirtiéndolo en un lugar cálido, cómodo y seguro.

Dean observa con una incrédula curiosidad y asombro como el niño desaparece fácilmente en la bufanda cuando Sam la acomoda, es tan pequeño que ni se ve, perdiéndose fácilmente dentro de la tela.

-¿Como estás ahí?, ¿Te sentís cómodo?- susurra Sam antes de hacer algún movimiento a la vez que pregunta a Dean en silencio si se nota algo del niño, su hermano niega con la cabeza con un dejo de asombro.

Oscar se estremece ante la poderosa reverberación de su voz directamente a su lado, puede sentir el temblor del cuello en el que está pegado al igual que cuando estaba en el pecho de Dean cuando hablaba, agobiado se aferra a la tela de la bufanda y responde. en un medio chillido -¡Estoy bien!- aprieta más la tela para tratar de calmarse -Es… es cómodo- dice suavemente con voz nerviosa

Sam ahora lo escucha muy claro su suave voz gracias a que está justo debajo de su oído, pero tiene sus dudas al sentir el pequeño cuerpo estremecerse y chillar, gira la cabeza para tratar de verlo sin éxito -¿Estás seguro…?- Arquea una ceja hacia arriba

-¡S-Sí!- dice aún un poco ansioso, respira profundamente calmándose un poco más -Estoy seguro, realmente es cálido y cómodo aquí, es solo ummm…. Tu voz me tomo por sorpresa-

-Está bien Oscar, si tu lo dices-

Oscar mira a la apertura de la tela sobre su cabeza, solo pudiendo ver parte de la mandíbula inferior y la oreja del humano -y ummm ¿Sam?, ¿Yo… no te molesto?-

Le agarra por sorpresa la pregunta del niño, ¿Que Óscar le moleste?,  apenas lo siente.

-No, para nada- Responde y, seguro de que el pequeño ya está alojado, se dirige donde está Dean para agarrar las cosas del baúl. Dean, con la tarea olvidada por el momento, otra vez mira hipnotizado la bufanda de su hermano sin encontrar rastros del niño, completamente oculto a la vista de todos, realmente se sacó la lotería al encontrar el escondido.

Y dios que es pequeño.

Sam le lanza una mirada molesta -¿Te importaría ayudarme o te vas a quedar ahí parado mirándome toda la noche?-

Esto finalmente saca a Dean de su estupor, sacude la cabeza -pues, la verdad no tendría problema en que hagas todo por mi por una noche- le dice burlonamente y se encoge de hombros.

-Si, puede que alguna otra noche, pero no será esta- se inclina para agarrar la pala apoyada en el auto y se la empuja a Dean 

Dean retrocede ante el empujón y lo mira ofendido, bufa molesto. Apoya la pala en el hombro, vuelve a acercarse al baúl, se inclina y recoge el bolso de suministros para la sal y quema con la mano derecha, se lo cuelga en su otro hombro mientras Sam ahora centrado recoge la escopeta recortada con la mano izquierda y cuelga la correa sobre su ancho hombro, y con la derecha agarra el sol de noche eléctrico, Dean cierra el baúl de un golpe y deja que Sam ilumine el camino, ambos se ponen en marcha.

Oscar se aferra a la tela al sentir que el humano comienza a moverse, aunque realmente no necesita preocuparse tanto ya que la bufanda lo sostiene en su lugar como para caer, y más allá del borde del hombro en su lado hay todo un piso de tela. y pliegues hechos por la bufanda que está presionada contra su pecho gracias a la campera cerrada, puede sentir el movimiento de sus hombros con cada paso que da.

Vuelve a sentir la voz de Sam retumbar a su alrededor y su cuerpo se tensa de nuevo, inevitablemente inquietándolo, esto es algo que tomará mucho tiempo acostumbrarse, pero tendrá que hacerlo tarde o temprano.

Mientras los hermanos hablan por encima de él, con curiosidad y precaución, se para en la superficie del algodón que apenas se hunde bajo sus pies de tela y usa la bufanda como punto de apoyo, extendiendo sus bracitos hacia arriba, sujeta el borde superior que se alza una pulgada sobre su cabeza, bajándolo un poco para darle otro vistazo al entorno que los rodea, pero antes de que pueda comenzar a bajar la tela, siente un movimiento brusco de Sam al inclinar su cuerpo de golpe, demasiado brusco para él haciéndole perder su agarre y equilibrio, ahoga un grito de sorpresa y su corazón se le sube a la garganta al resbalarse entre los pliegues de la bufanda, se aferra a su bolso haciéndose una bolita mientras se desliza en ellas como un tobogán hasta detenerse, suelta su bolso y se aferra con fuerza entre las telas que lo rodean como una enorme hamaca paraguaya hundiendo sus dedos entre los hilos con fuerza mientras trata de calmar su acelerado corazón ante el susto arrepentido del desliz. Parece que el humano no se dio cuenta de su tropiezo ya que sigue haciendo sus tareas y su nueva área se mece un poco ante los movimientos del humano, no mucho realmente. Ahora puede ver su nueva ubicación y está justo debajo de la barbilla de Sam y enfrente de la nuez de Edén, lanza un suspiro agobiante sabiendo que Sam no tiene la culpa, es solo que él es demasiado pequeño para ni siquiera ser notado, también fue él quien eligió este lugar para esconderse y viajar, se debate por un momento si volver a su lugar en el hombro o quedarse dónde está, al final decidir quedarse.

Finalmente se calma y, llenándose de valía, una vez más trata de trepar hasta el borde de la bufanda oscilante, acomoda su bolso de prestamos a un costado y esta vez se sujeta con más fuerza hundiendo los dedos entre los hilos de tela lo más profundo. que puede para no cometer el mismo error dos veces y ejerciendo poca presión en su pierna mala. Finalmente llega al borde, clava los pies y asoma la cabeza justo debajo de la enorme mandíbula inferior.

El frío lo vuelve a azotar, tiembla y se le escapa otra bocanada de humo por la sorpresa y por un momento casi se hunde de vuelta para abajo, pero se mantiene en el lugar, tratando de no ver directo a la lámpara portátil que tiene justo delante con un enorme y musculoso brazo cubierto de telas que se extiende más allá, con el riesgo de quedarse ciego por unos momentos, ahora puede ver todo desde una perspectiva más humana, todo lo que le parecería inmenso desde el suelo, acá se ve mucho mas chico o… " ¿normal?" , sea como sea, es un panorama visual completamente nuevo y extraño para él, siempre y cuando no mire directo abajo, de alguna manera sabe instintivamente que rompería la ilusión y lo devolvería a la realidad de que en realidad es pequeño y está a una altura que podría ser mortal si se cayera llevándolo directo a la muerte.

Un escalofrío le recorre la columna ante ese solo pensamiento y se aferra aún más a la bufanda agachándose un poco del borde, viendo todo con detalle puede notar que no hay más humanos alrededor, en cambio, hay grandes piedras de granito y mármol rodeándolos hasta perderse de vista en formas de arcos o cruces rodeados de árboles, tienen nombres y fechas talladas en la piedra, algunos más gastados que otros, y están adornados con flores y otros tipos de cosas, la curiosidad e intriga se abre paso sobre su Precaución, tentado le Consulta con Sam.

-Ummm ¿Sam, que es este lugar?, ¿Qué uuum… que son esas piedras?- pregunta tímidamente y otro aliento de niebla sale de su boca.

La pregunta apenas llega a la audición de Sam, estaba tan enfocado iluminando el camino para encontrar la tumba que ni se dio cuenta que el niño se salió del hombro, “¿En qué momento llegó ahí?”

Aminora su caminata y por reflejo mira abajo -Oh, emm..- detiene el movimiento de su cabeza y lo vuelve a levantar al darse cuenta de que puede alterar la posición del niño, trata de encontrar una explicación simple sin asustarlo. Se detiene por completo

-¿Que pasa?- Dean lo rodea y lo mira al ver qué se detuvo, Sam le devuelve la mirada.

-Oscar pregunta que es este lugar-

-¡Oh!, ¿Esto?- Dean alza las cejas y mira la bufanda buscando al niño, le costó unos buenos segundos divisarlo justo debajo de la mandíbula de Sam, es tan pequeño que se pierde entre los pliegues y las sombras creadas por la bufanda, y se pierde unos segundos más estando completamente hipnotizado por lo fácil que se camufla en cualquier entorno gracias a su tamaño y su ropa fina y apagada, finalmente vuelve en si y sin preámbulos comienza a explicar -Bueno, este lugar es un cementerio, aquí se entierran a los difuntos- Le dice sin pelos en la lengua y señala todo el lugar rotando su muñeca

“¿Di…difuntos?” Piensa Oscar con horror. Antes de que pudiera decir o pensar en nada más, Sam lo interrumpe justo detrás de él con un gruñido molesto, haciendo que se aferre más en la bufanda y se hunda un poco.

-¡Dean!- Le sisea Sam en voz baja, pero antes de que pueda frenarlo Dean prosigue con su explicación como si nunca lo hubieran interrumpido, su vista va automáticamente a la tumba más cercana iluminada con el sol de noche eléctrico y lo señala dando unos pasos a ella -Mira este, Ashley Rosse, 1942-2003, ese es el nombre de la chica, el año que nació y el año que murió- le dice entre alientos de vapor trazando el nombre y los números grabados en la piedra con su índice y vuelve a mirar hacia donde se supone que está el pequeño

Oscar se estabiliza rápidamente y vuelve a asomar la cabeza, siguiendo a medias las explicaciones del humano frente a él. << ¿¿¿que hacemos en un lugar como este????¿¿¿Cementerio??? ¿¿¿Difuntos???>>

De todas las cosas JAMÁS se imagino que su primera parada sería un lugar como este, pero claro, nunca se le cruzó por la cabeza preguntar a donde irían cuando salieran del Motel, esto fue estúpido de su parte y también le hace replantearse por un momento si realmente fue una buena idea venir con ellos.

Esta por preguntar que hacen aquí, pero es interrumpido por el bufido de Sam. Le lanza una mirada de perra por la insensibilidad que tiene Dean a la hora de explicar las cosas.

-¿Qué?- le pregunta Dean con mirada inocente mientras paulatinamente reanuda su paso y pasa frente a Sam -El preguntó, yo le expliqué- Sam empieza a seguirlo

-Sí, ¡Pero no es la forma!, hay mil maneras mejores para explicárselo, sobre todo ¡A un niño!- le dice irritado y lo sigue ahora detrás.

-Ah ¿Si?, ¿Y cómo?, ¿Acaso esperas que me disfrace del dinosaurio Barney y le explique con cánticos?- le pregunta en un tono algo agobiante mirándolo por el rabillo del ojo.

Sam no puede evitar que se le venga una imagen de su hermano disfrazado de Barney. Hace mofa con una sonrisa creciendo lentamente de sus labios, puede que no encaje del todo en su perfil a la hora de enseñar niños gracias a su conducta estoica y bruta, pero dios que sería ridículo.

Dean, al ver la sonrisa burlona que se abre paso a través de Sam, gira la cabeza hacia atrás, no una, ni dos, sino tres veces de manera fugaz, mirando la cara de su hermano antes de endurecer la suya.

-NÓ, ni lo sueñes, nunca va a pasar- le niega rotundamente

-No dije nada- le responde encogiéndose brevemente de hombros con indiferencia

Oscar escucha en silencio las retumbantes idas y venidas de los hermanos, internamente agradecido de que Sam estuviera de su lado y lo defendiera, y luego su mente se queda completamente en blanco ante la mención de un tal Barney y un di… dino… ¿cómo fue que dijo? Esa cosa, realmente no tiene idea de que es eso y prefiere guardarse las preguntas para otro momento, si es que las recuerda, claro.

Sus pensamientos se cortan cuando la bufanda se mueve un poco bruscamente para él, haciendo que resbalara y cayera brevemente al fondo, lanza un suspiro tembloroso, esta vez prefiere no preguntar más y, para nos seguir resbalando, directamente se acurruca entre uno de los grandes pliegues de la bufanda, simplemente tratando de asimilar todo por su cuenta mientras espera el veredicto de la noche dependiendo de las acciones que tomen estos humanos aquí.

Después de una breve caminata, finalmente encuentran la tumba de la difunta, Ane Caroline, una niña de unos 20 años, muerta en 1998 en una cabaña, una joven que recién empezaba su carrera universitaria de medicina, su sueño era ser cirujana médica y tenía un brillante futuro por delante, lástima que el amor y la celosía es traicionera, parece que estaba en un triángulo amoroso sin saberlo hasta que lo descubrió y confronto a su novio, su prometido la engañaba con otra, al final la tensión subió tanto que el Terminó matándola accidentalmente, el hombre la empujó tan fuerte en su enfrentamiento que se desnuco la cabeza contra un extintor y tuvo muerte súbita, ahora su encantadora alma anda merodeando en busca de venganza y acabando con todas las parejas felices matando al hombre, como si estuviera atrapada en una venganza eterna. Aquí es donde los hermanos entran en acción como cazadores.

Dean apoya la bolsa de lona con sus suministros a un lado y la pala al otro en el suelo a unos buenos metros de la tumba, se agacha y revuelve en la bolsa hasta que encuentran el frasco de sal, le hace una señal a Sam para que se siente. Sam se sienta a unos 15 pies de la tumba dejando la lámpara de noche a un lado en una posición que ilumine el entorno que lo rodea incluyendo la tumba, luego agarra la escopeta recortada entre sus manos en posición de guardia, asegurándose de que esté cargada, Dean le hace el círculo de sal a su alrededor para mayor seguridad. Realmente dudan de que el espíritu arremeta contra ellos ya que son hermanos y no una bonita pareja feliz, pero nunca está de más ser precavido, y más ahora que se convirtió en niñeras de un niño del tamaño de un Polly pocket.

Una vez con Sam acomodado dentro del círculo y en guardia, Dean agarra la pala y comienza a cavar, desde que se unió con Sam para cazar juntos casi se ha olvidado lo que es cavar solo.

-¿Sabes?- clava la pala con fuerza en la tierra -Si me ayudarás con esto, acabaríamos más rápido- saca un montón de tierra con un gruñido de esfuerzo y lo lanza hacia la creciente montaña, vuelve a clavar la pala repitiendo la acción

-Vos hiciste esto completamente solo por 1 año Dean, por lo que no deberías tener dificultades, además ¿No es que el saqueo de tumbas es lo más fácil que hay en la caza?- se acomoda con la escopeta entre las piernas cruzadas y le enarca una ceja -Además, deberías estar agradecido de que al menos tengas un guardaespaldas-

Oh… ahí tiene un buen punto.

Touché

-Cómo sea…- le gruñe y se apoya en la pala por un momento -¿Como está el niño?- le pregunta tratando de divisarlo dentro de su bufanda, pero desde la distancia y con la poca iluminación que tienen, aunque lo intente, no puede verlo ni oírlo si el pequeño intenta contactarse con él.

Ante esa pregunta, Sam apenas puede sentir movimientos de Óscar en su bufanda, por breves momentos siente un leve cosquilleo de su cuerpo rozarle su garganta al trepar hasta el borde para asomar la cabeza justo debajo de su mandíbula, seguro que quiere hacerle saber a su hermano que está bien cuando preguntó por el.

Inconscientemente, Sam levanta una mano al nivel de la bufanda de manera protectora, apoyando suavemente los dedos índice y medio en el borde de la tela, siente sus minúsculas manitos apoyándose en uno de sus dedos aceptando su apoyo -Umm… estoy bien- escucha que dice el niño tímidamente

-El está bien Dean, solo sigue cavando- le comunica como su portavoz -¿O acaso planeas quedarte toda la noche y tener una cita con ella?- se burla

-Oh, tener una fiesta de té con la damisela, que buena idea Sammy- se acomoda cruzando las piernas a nivel de los tobillos y lo mira -Entonces anda buscando una mesita, sillas y un juego de té, así podremos hablar tranquilamente y de paso nos da lecciones de como asesinar novios- se ríe

Sam no puede evitar poner los ojos en blanco y niega con la cabeza mientras que Dean reanuda una vez más su excavación.

Mientras tanto, Oscar aferrado en el dedo de Sam, trata de procesar la charla que tuvieron los hermanos en ese mismo instante mientras ve a Dean excavar.

<<¿Saqueo de tumbas?, ¿Caza?, ¿Fiesta de té?, ¿¿¿Clases de como asesinar novios???>>

Y más importante, <<¿¿¿¿Por qué están en un cementerio y por qué Dean está cavando????>>

Aunque tenga mil y un preguntas clamando por su atención, decida callarlas y observar en silencio mientras se mantiene aferrado al dedo del humano, notando que Sam ahora está sentado de piernas cruzadas con unas de esas cosas de metal con forma de caño, pudo sentir el momento de ingravidez cuando el se sentó, causándole vértigo en el momento, también puede notar una línea blanca y fino rodearlos… ¿Eso es sal?

Ambos hacen de espectadores al ver como Dean clava la pala en el pozo cada vez más ancho y profundo, a la vez crea una montaña de tierra cada vez más alta con respiraciones profundas, gruñidos y jadeos en medio de la inquietante paz de la noche, como si fuese la calma antes de la tormenta.

Finalmente Dean siente que la pala choca contra algo hueco, -Por fin- resopla entre jadeos de vapor al reconocer por experiencia que es el ataúd de madera, se frota la frente sudorosa con el dorso de la mano y empieza a astillarla para dejar expuesto el cadáver de la niña.

De repente, la temperatura baja abruptamente, el bello de la nuca se le eriza en reacción y un humo de vapor más denso de lo habitual sale de su boca, también Sam e incluso Oscar que sigue apoyado en el borde de la bufanda sienten eso, todo sucede en segundos y apenas tienen tiempo para reaccionar.

Parece que a Ane no le gustó ni medio que perturbaron su tumba, por lo que vino corriendo para frenarlos y poder continuar con su dulce venganza.

-¡DECANO! A LAS 6 EN PUNTO!- le grita Sam parándose rápidamente dentro del círculo de sal con una mano en la escopeta y la otra asegurándose de que Oscar no se caiga afuera con su veloz movimiento, puede sentir al niño lanzar un chillido de sorpresa y caerse dentro de su bufanda a salvo.

Dean confía en la indicación de Sam, sin ver a sus espaldas inmediatamente se agacha en la tumba profunda apartándose del camino, Sam en ese mismo instante apunta con la escopeta recortada hacia el espíritu y dispara la concha de sal haciendo eco por el cementerio y dispersándolo por el momento.

Dean no pierde tiempo y empieza a astillar más rápido el ataúd

-Será mejor que nos apresuremos, no sabemos cuándo puede volver- dice Sam mientras toma una rápida decisión para ayudar a su hermano con los preparativos para la sal y quema, agarra el bolso dejándolo dentro del círculo de sal y apoya la escopeta a su lado , agachado, saca la caja de fósforos, el alcohol para fuego y el pote de sal.

-Oscar- lo llama mientras mete la mano en la bufanda para buscarlo, sus dedos tocan su cuerpito tembloroso y escucha un pequeño gemido de miedo escaparse de su diminuta garganta, dándose cuenta de lo aterrado que está el niño por la acción momentánea a la hora de enfrentarse a un espíritu vengativo, esto era una de las cosas que más temía desde que lo encontraron, realmente le desgarraron el corazón, pero no es como si tuvieran de otra ahora mismo, prometieron lo cuidarían a cualquier costo.

Suavemente enrosca sus dedos de la bolita temblorosa y lo saca, mirándolo y acariciándolo suavemente con el pulgar para tratar de calmarlo, puede notar como sus manitos tapan sus oídos y finas lágrimas correr por sus mejillas.

-Oscar- intenta de nuevo, esta vez más suave, Oscar se desenrosca un poco y lo ve tembloroso y abrumado por lo que acaba de pasar es esos segundos, Sam suaviza su mirada -Te prometo que siempre estarás a salvo con nosotros, no importa que tan aterrador o confuso se vuelva todo, solo que ahora debo ayudar a Dean para acabar con esto rápido, por el momento solo debes quedarte dentro del círculo de sal, ¿Si?- le señala el círculo que los rodea con un dedo - La sal es una protección contra los fantasmas y espíritus vengativos, por lo que estarás a salvo si no sales de ella, ¿Entiendes?- le explica suavemente

Oscar, aterrorizada más que nunca, trata de procesar lo que le dice Sam, jamás en su vida se hubiera imaginado ver un fantasma real, solo los había escuchado en Halloween cuando ponían adornos en el motel, pero jamás se imagino que fueran reales hasta que vio a esa humana de aspecto fantasmal y un corte sangrante en la cabeza, apareciendo de la nada justo detrás de Dean en el mismo instante en que bajo bruscamente la temperatura. Oscar quedó tan perturbado que ni le dio tiempo para reaccionar ante los rápidos movimientos de Sam y su grito seguido de una poderosa explosión, una explosión proveniente de esa cosa de metal que lo dejo aturdido y medio sordo momentáneamente, Sam actuó de una manera como si ya supiera que esto iba a ocurrir de antemano.

<<¿Es por esa cosa que los hermanos están aquí?, ¿Qué planean hacer con esa cosa?>>

Oscar, aunque medio sordo, capta parte de lo que le dice Sam, ve el círculo de sal que le indica declarándolo como “escudo” para ese tipo de cosas. Al entender que estará allí solo, por un momento se aferra al pulgar como si su vida prendiera de ello y se le sale más lágrimas, no quiere quedarse solo después del tormento del momento, pero también sabe que si Sam se lo pide es por su bien, y, aunque le cueste muchísimo, decide confiar en lo que dice.

-Es… está bien…- hipa y con fuerza de voluntad afloja su agarre del pulgar, mirándolo con miedo primario pero confiando en sus palabras.

Sam le retuerce el corazón al ver el estado del niño, pero no tiene tiempo para calmarlo ahora, baja la mano hasta el suelo justo frente al bolso de lona y lo inclina para que baje deslizándolo hacia la tierra.

Oscar se desliza apoyándose sobre su pierna buena y se da la vuelta para mirarlo justo cuando Sam agarra las cosas y se para en toda su altura, se le escapa un gemido lastimero al ver al humano ahora del tamaño de un rascacielos, puede ver esas enormes botas de cuero que estuvo a punto de aplastarlo ese mismo día a solo medio pie ahora, no importa si Sam sabe que está ahí y tampoco si él sabe que no lo aplastara, no puede evitarlo, justo cuando retrocede rápidamente a trompicones hasta chocar contra el enorme bolso de lona contra su espalda, Sam se pone en movimiento haciéndole casi perder el equilibrio y sintiendo todo el estruendo en la tierra cuando el humano gira y sale disparado hacia el lado contrario a toda prisa para ayudar a su hermano

Sam, con las cosas para la sal y quema en sus manos y sin mirar al niño, da un rápido giro de 180° sobre sus talones y corre justo cuando Dean está saliendo de la tumba -¡DEAN!- le grita y le arroja el alcohol, Dean automáticamente lo agarra en el aire e inmediatamente empiezan a rociar el cadáver con alcohol y sal.

Justo cuando Sam termina de rociar la sal, siente que se le erizan los pelos de la nuca, ni siquiera le da tiempo para reaccionar, no termina de darse la vuelta que siente un gélido golpe contra su tórax, como si alguien le hubiera dado una piña dentro de su pecho con una bolsa de hielo, ese golpe le roba todo el oxígeno de sus pulmones, se le resbala la caja de fósforos de su agarre y sale volando unos 5m. antes de caer de espaldas con un golpe sordo, el golpe le sacude la columna, jadea desesperadamente tratando de llenar sus pulmones vacíos, no pasa ni un segundo que el espíritu aparece en un parpadeo encima de él

-¡No te lo perdonaré!, ¡Nunca!, ¡NUNCA!- le grita la mujer con nuca sangrante, extiende el brazo fantasmal e introduce la álgida mano dentro de su pecho agarrándole directamente a su corazón, Sam siente esa mano como hielo comprimirle el corazón y congelarle todo el interior, comprimiendo también sus pulmones y haciéndole difícil respirar, lanza un gemido de agonía al aire, lucha infructuosamente tratando de liberarse de la mujer fantasmagórica entre jadeos, dándose cuenta de que fue un estupido al no reservar un puñado de sal y deseando desesperadamente que Dean prenda la jodida tumba ahora, puede sentir como se le empieza a drenar sus fuerzas y su corazón está a punto de estallar bajo el agonizante agarre de esa helada mano fantasmal.

Dean termina de drenar todo el líquido a la tumba y escucha un golpe sordo, gira la cabeza justo para ver a Sam en el piso y el espíritu encima de él a punto de atacarlo -SAM- le ​​grita pero no lo oye, tantea sus bolsillos para prender la tumba pero se da cuenta de la ausencia de la caja de fósforos -Joder- se maldice y empieza a buscar frenéticamente algo para prender fuego a la vez que escucha el gemido de agonía de Sam, justo consdo está por dirigirse al bolso de lona logra localizar la caja de fósforos que se le cayó a Sam a unos metros de él y se tira directamente a agarrarlo, enciende una cerilla y lo lanza lo más rápido que su cuerpo le da, la tumba se prende fuego con una explosión y se ve al espíritu retroceder de Sam mientras lanza un grito agonizante y doloroso , esfumándose entre llamas. fantasmales..

--¡SAM!- Grita Dean corriendo hacia su cuerpo despatarrado como un muñeco de trapo, se agacha velozmente raspando la tierra sobre sus rodillas y palmea su hombro un par de veces –Oye, chico, ¿Estás bien?- le pregunta a un Sam jadeante, Sam tose un par de veces y aparta su mano -Estoy bien, Dean, bien- responde con voz exausta, Dean le extiende una mano -¿Como está Óscar?- le pregunta Sam, acepta la mano y lo ayuda a pararse con un gruñido de esfuerzo, la adrenalina empieza a abandonar su cuerpo, los pulmones le arden y ya puede ver los nuevos moretones formándose en su espalda por la brusca caída cuando fue arrojado sin contemplaciones.

Dean lo ve con una mirada en blanco al acordarse del niño -¿Dónde está?- pregunta alarmado, se había olvidado de él por la adrenalina del momento y el apuro de acabar todo de una vez.

Con un profundo suspiro, Sam camina un poco rígido gracias a los músculos doloridos hacia la tumba ahora crepitante y hacia la línea de sal con el bolso de lona en el centro, se la señala con la mano -lo deje ahí para que esté a salvo- se le escapa otra tos seca.

Dean se adelanta y se agacha en el borde ahora iluminado por el fuego, puede ver una pequeña bolita temblorosa apegada a la bolsa de lona, ​​mirándolo con miedo y lágrimas -Oz- murmura preocupada

Sam llega a su lado y da un paso más entrando al círculo y agachándose más bajo que Dean, ignora los dolores de sus articulaciones -¿Estás bien Oscar?- pregunta preocupada

Oscar finalmente sale de su trance de terror al sentirlos acercarse, viendo a Dean y sobre todo, a Sam algo magullado después del mal trato que recibió por parte del espíritu, desde su lugar pudo ver cómo esa cosa levantada al inmenso humano que para él parecía un ser inamovible como si una pelota de tenis se tratase y lo arrojó por el aire demasiado lejos desde su punto de vista y aún así sintió el fragor del impacto, en ese momento no pudo hacer nada más que ser un espectador de la pelea, sintiéndose una vez más completamente expuesto, indefenso y abrumado, lo único que tenía a lo que aferrarse era la bolsa de lona y temía completamente por la vida de Sam y Dean.

Puede que esté sea la primera vez que se preocupe por la vida de alguien más y no solo de sí mismo, una emoción completamente nueva y ajena para él, en este momento no le importa sus diferencias de tamaño o que tan atemorizantes haya sido verlos acercarse hacia él a paso rápido y sentir los temblores de cada uno de sus pasos, sus enormes sombras envolverlo por encima de él y extenderse hacia más allá gracias al fuego de la tumba, todo lo que le importa ahora es que ellos salieron vivos de esto .

--Oye, tranquilo, ya todo acabo, ya no hay más amenazas aquí- le asegura Dean con un tono tranquilizador

Con un sollozo, se despega del bolso y tropezando va directo a Sam, él extiende la mano por reflejo. Oscar se deja recoger y deslizarse hasta el centro de la palma, sintiendo la única familiaridad que tiene ahora mismo como lugar seguro en medio del extraño y lúgubre entorno que los rodea.

-Tenia… tenía miedo…- dice entre sollozos e hipos -No quería que salgan lastimados-

Sam sorprendido, le acaricia suavemente la espalda y lo sostiene con firmeza mientras se reacomoda y se sienta una vez más de piernas cruzadas, apoya la mano que tiene un Oscar sobre su regazo y lanza un profundo suspiro, aliviado de que el caso haya acabado sin mayores incidentes.

- Deberíamos habértelo dicho antes Oscar, pero nosotros somos cazadores de lo sobrenatural, esto es lo que hacemos, perdón por no advertírtelo antes- le confiesa Sam

Dean se sienta a su lado con las piernas estiradas hacia adelante, apoya un brazo en una de sus rodillas dobladas y mirando directamente al fuego crepitante.

-¿Ca... Cazadores?- pregunta Oscar incrédulo con voz carrasposa -¿De lo sobrenatural?- se soba la nariz, es la primera vez que escucha sobre esto.

-Si- Le dice Dean, se relame los labios y lo mira -Allá afuera… hay cosas que acechan por la noche, hombres lobos, vampiros, brujas o espíritus como el que nos enfrentamos ahora, entre otras cosas- se reacomoda y vuelve a mirar el fuego -nuestro trabajo es matar a esos hijos de puta para que nadie más salga herido- ante lo mención de lo último se gana una cara de perra de Sam por su lenguaje inapropiado delante del niño, pone los ojos en blanco.

 -Como sea, lo importante es que nosotros somos expertos aquí y sabemos cómo tratar con estas situaciones- le afirma Dean con aire de confianza mirando a Oscar directo a los ojos -¿No es así, Sammy?- mira a Sam

Sam deja de acariciarle la espalda y apoya su pulgar en el diminuto hombro para transmitirle tranquilidad -Sí, y no dejaremos que nada te pase, encontraremos un hogar para ti mientras tanto, una familia, te lo prometemos-

-Gra… Gracias…- dice Oscar ahora más calmado, se da la vuelta y apoyándose en el pulgar ofrecido, mira las llamas danzantes que salen del hueco de la tumba con interés, una distracción más que cálida y bienvenida después del terror del momento y decidiendo confiar en las palabras de los hermanos ya que hasta ahora no hicieron más que disculparse de sus errores y tratar de hacer lo mejor para él, esto le trae una tranquilidad y seguridad que hace mucho tiempo carecía hasta entonces.

Ahí se quedan sentados tranquilamente, sobre todo Óscar, viendo completamente hipnotizado con asombro los colores cálidos del fuego crepitante y sintiendo el calor que procede llegar hasta ellos, es la primera vez que ve algo así en persona ya que en las habitaciones del motel donde vivió tienen calefacción, por lo que nunca fue para nada necesario prender el fuego, eso sin mencionar de que se corría un gran riesgo de que se incendie hasta los cimientos, eso podría haber resultado catastrófico.

Finalmente el fuego comienza a amainar lentamente. Ya conociendo el protocolo, Dean se levanta y agarra la pala que fue arrojada a un lado durante la pelea, con las brazas aún ardiendo y otra vez rodeados de oscuridad, comienza a palear la montaña de tierra de vuelta a su lugar, asfixiando el rescoldo restante y llenando la tumba lentamente.

-¿Sabes?, la próxima te traeré una pala aunque sea para que me ayudes a rellenar- se queja molesto.

-Dean, me quedé cuidando a Oscar, te ayudé con los preparativos, te cuidé la espalda y me llevé la peor parte de la paliza ¿Y así me lo agradeces?- le informa -sos un idiota- señala

-Y vos sos una perra-

Sam siente unas palmaditas en su pulgar, comenzando a darse cuenta de que Oscar quiere llamar la atención cuando hace eso, automáticamente lo mira expectante a lo que tiene que decir, al verlo nota su carita exhausta después del encontronazo con el espíritu solo iluminado por la lámpara. También puede sentir pequeños temblores en su cuerpito, gracias a la por la adrenalina de la lucha y el fuego que daba el calor hasta no hace mucho, apenas se dio cuenta del frío que comenzó a envolverlos de vuelta.

-Si no te importa… me gustaría volver a la bufanda- larga un bostezo y se frota las manos para calentarlas entre pequeños escalofríos.

-Si, no hay problema- le responde, repite el proceso de la primera vez, esta vez más atento, puede sentir su liviano peso escabullirse dentro y ahora apenas lo siente deslizarse entre los pliegues de su bufanda hasta debajo de su mandíbula, cosa que antes no notó, parece que el niño ya elijo su lugar predilecto ahí.

Ahí queda en silencio contemplando como Dean termina de tapar la tumba, dejándolo como si no hubiera pasado nada allí, una vez terminada la tarea, ambos recogen todas sus pertenencias y se dirigen de vuelta hacia el auto, guardan todo y se suben a la par.

-¿Cómo está?- murmura Dean conjeturando que Oscar debe estar en la bufanda ya que está fuera de la vista

-Mmmm…. El está bien, supongo que dormido.

Dean asiente, prende el vehículo con un rugido estridente y salen del pueblo hacia la carretera en búsqueda del siguiente motel donde instalarse y pasar la noche, en todo ese tiempo desde que se alejaron de la tumba Sam no escucho ni pío del niño, imaginándose la Agotado que debe estar después de todas las desventuras que vivió hasta el último minuto del día, tiene claras sospechas de que está profundamente dormido en su bufanda ahora mismo, apenas sintiéndolo oculto ahí, suavemente roza un dedo en su bufanda para verificar el pequeño bulto oculto. y baja la mano satisfecha, ambos hermanos deciden recorrer el camino en silencio hacia su siguiente objetivo.

Sam, también agotado, inconscientemente se acomoda en la esquina del banco que da a la puerta, reclinándose un poco de brazos cruzados y con parpadeos lentos, lentamente se le va drenando la conciencia hasta caer en el mundo de los sueños.

Dean ve a su hermano gigante quedarse dormido tranquilamente y no puede evitar enarcar una sonrisa, tratando de imaginarse en el mundo de tela que debe estar Óscar ahora dentro de la bufanda de su hermano, seguro que será bastante cómodo para quedarse dormido ahí, tan pequeño y frágil que si cualquiera quisiera podría arrebatarle la vida solo de un presionado de manos o pisotón, o peor, podrían experimentar con él o retenerlo como mascota, por un momento le pica las manos deseando tenerlo consigo para asegurarse de que esté a salvo, pero sabe. que Oscar está tan a salvo con él como con Sam, le confía su vida a su hermano menor por lo que también le confía la vida del niño en sus manos.

Esto hace que él adquiera un nuevo nivel de determinación para proteger al niño cueste lo que cueste hasta que le encuentren una familia, sin arrepentirse en lo más mínimo de haberlo traído con ellos y sin importar con cuántas dificultades se encuentren en su camino, siempre estará ahí para él.

 

 

Notes:

Este es un comienzo desafortunado para el pobre Oscar, pasar de ser perseguido por una rata que lo hiere a ser capturado por humanos, ¿que le sucederá al pobre a continuación?

Espero que disfruten de esta nueva Au que estoy creando de supernatural, estás ideas me surgieron al leer las historias de Nightmares06 y si ven algún error o algo que está mal no duden en corregirme lo, es la primera vez que escribo y subo una historia en esta plataforma.

Leo atentamente los comentarios ♥️

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