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Category:
Fandoms:
Characters:
Additional Tags:
Language:
Español
Series:
Part 2 of Hermanos Unidos
Stats:
Published:
2024-10-04
Completed:
2024-10-19
Words:
9,210
Chapters:
3/3
Comments:
4
Kudos:
4
Hits:
69

Día en la nieve

Summary:

Un día libre en un pueblo nevado, Oscar oficialmente conocerá por primera vez la nieve y descubrirá que cosas divertidas podrá hacer con ella.

Chapter 1: Parte 1

Chapter Text

El día está completamente nublado, copos de nieve se balancean menguantes y sin apuro hasta su meta y se dejan llevar por suaves brisas heladas que susurran entre los árboles.

Óscar no es para nada ajeno a la existencia de nieve, pero mentiría si dijera que alguna vez la conoció en persona, nunca antes vio una sustancia tan blanquecina y esponjosa en la vida real, de hecho, está es la primera vez.

Acurrucado entre la bufanda y el cuello de Sam, asoma la cabeza para ver con apacible curiosidad como los copos caen tranquilamente a su alrededor y se derriten ante el mas mínimo contacto con el cuerpo del humano que radia calor, cada exhalación se convierte en una bruma que se disuelve en el aire.

Observando con avidez el entorno que los rodea, puede ver algunos autos estacionados, las calles y los árboles, que se alzan a alturas imposibles para él, cubiertos por la película blanca que se extiende a millas de distancia, convirtiendo todo lo que lo rodea en blanco puro y brillante.

Apenas hace tres semanas que está de viaje con los hermanos, le dio la oportunidad única de viajar con ellos para así ponerle fin a su soledad y Oscar la acepta sin reparos, fue una despedida agridulce de su hogar donde nació y creció, pero las paredes donde vivía se estaba volviendo peligroso por la invasión de plagas y alimañas.

Y aquí está ahora, acompañando a dos hermanos humanos en sus cacerías mientras redescubre el mundo, viendo por primera vez lo que hay más allá de las paredes y experimentando un montón de cosas nuevas.

Ahora los Winchester están en un pueblo de California, como no tienen casos por el momento, decidieron aprovechar el día para tomarse un descanso, cuando Óscar mencionó que nunca antes vio la nieve, Dean decidió tomarlo como día de excursión.

Sam camina a la par de Dean, sus pasos crujen en la nieve que forma la gruesa capa blanca en el piso y dejan las huellas de sus botas a su paso, su andar mece todo su cuerpo incluido el hombro donde está Oscar, pero por suerte se está acostumbrando al movimiento particular de los hombros de cada hermano ya mantener el equilibrio, y ahora está más seguro ya que está presionado contra el cuello de Sam por la bufanda de tela que lo protege del frío, las miradas y las caídas.

Por suerte hoy las calles están desiertas, no se escucha más que algún que otro auto pasar a las perdidas, por lo que Oscar puede asomarse libremente sin preocuparse de que alguien le eche una mirada, aunque aún así todavía le resulta desconcertante y aterrador asomarse al mundo abierto, tantos años viviendo entre recovecos y paredes oscuras que lo ocultan del mundo le hace difícil acostumbrarse a estos nuevos ecosistemas libres y más nítidos.

Otra suave ráfaga helada surge abofeteando la cara de Oscar, jadea con un escalofrío y se sumerge en la bufanda para buscar el calor corporal de Sam, una vez que absorbe lo suficiente vuelve a pararse, la bufanda le llega a la cabeza por lo que tiene que pararse en toda su altura para ver más allá, con sus manitas cubierta con una manopla improvisada hecha de tela envuelta, agarra el borde de la bufanda y la baja un poco, volviendo a asomar la cabeza.

Luego de un poco más de caminata y un ligero desvío de la zona urbana, los hermanos se pararon.

-Bueno, llegamos a destino- dice Dean haciendo una pantomima con los brazos extendidos al pequeño espacio abierto rodeado de árboles y lejos de la civilización, a unos metros de ellos hay un lago congelado, no fueron más de 8 minutos de caminata hasta el lugar, alejándose de la vereda y las casas, no se ve ni un alma alrededor.

Oscar observa con asombro el paisaje que lo rodea, los pinos encumbrándose altos y orgullosos vestidos de nieve, tan altos que superan a los humanos por mucho, y más adelante el enorme lago congelado, el hielo azulado que cubre toda su superficie arranca destellos sin importar que el día este grisáceo.

Acto seguido, Dean se deja caer de espaldas en la nieve que cruje bajo su peso y empieza a hacer un ángel de nieve -Mira Oz, esto es un ángel de nieve- le dice con una sonrisa tonta.

Sam pone los ojos en blanco ante las payasadas de Dean, pero sonríe con sorna

-¿QUÉ?- pregunta Dean con falsa acusación

-Oh, nada, creí que ya eras un anciano para hacer eso- responde Sam mientras alza su mano enguantada hasta su hombro, sacando parte de su bufanda en el camino e invitando a Oscar a subirse, él sube sin dudarlo pero con cuidado sobre la superficie impermeable y negra, no puede evitar un escalofrío calarle los huesos al abandonar la bufanda cálida de Sam, se le escapa un jadeo de sorpresa convertido en niebla al sentir la cruda temperatura del exterior envolverlo cruelmente al abandonar el reconfortante recoveco, pero no le importa, su atención se enfoca directamente hacia Dean cuando cae en la superficie nívea y comienza a hacer el ángel de nieve, cuando se crispan los dedos para crear una barandilla, Oscar agarra fuertemente el pulgar cubierto de poliéster mientras se asoma al borde de la mano.

-Oh, vamos Sammy, de vez en cuando hay que tomarse el tiempo libre, ¡y la nieve nunca pasa de moda!- le reprocha a Sam indignado mientras vuelve a sentarse -también deberías intentarlo, ¡solo relájate! ¿Quieres?- se levanta sacudiendo la nieve de su ropa y su atención vuelve al niño -¿Qué te parece Oz? ¿No es una obra de arte?-

Oscar observando completamente absorto la gran figura que creó Dean -¡Me… realmente me gusta tu ángel!, Yo… ¡Quiero intentarlo!- Exclama suavemente un poco inquieto en el borde de la mano de Sam, en este momento no le importa que tanto frío haga o que tan expuesto este, su conciencia le recuerda que mientras esté con estos dos humanos nada le pasará, está ansioso por bajar hacia el piso blanquecino y experimentar la textura por el mismo.

Los hermanos pueden notar la gran curiosidad y energía que radia en estos últimos días a comparación de cuando se conocieron, al principio era súper asustadizo y cauto con absolutamente todo lo que lo rodeaba, por suerte eso está cambiando lentamente y eso es algo de lo que se sienten orgullosos, eso sin mencionar la pierna que tenía rasguñada que le limitaba un montón su movilidad, una vez que sanó completamente (que fue alrededor de una semana) se asombraron de lo ágil que es para escabullirse, así también de los trucos que tiene para moverse entre los muebles y mesas, tiene su cuerda de escalada haciendo un muy hábil escalador, dándole una total y absoluta independencia cuando están en los cuartos del motel.

 -Muy bien Oscar, aquí vamos- le dice Sam en tono bajo mientras se sienta al estilo indio entre la nieve esponjosa, luego baja la mano enguantada donde tiene a Oscar hasta apoyarla en la plataforma blanca y aplana su mano, pacientemente se queda quieto para que el niño baje a su ritmo hacia la nieve.

Dean vigila para que ningún despistado se cruce en el camino por accidente a pesar de que todo el lugar está desértico, de cuando en cuando sus ojos se desvían hacia Oscar.

Oscar mira la nieve con curiosidad y cautela, se acerca lentamente hasta el borde de la mano, ve como la capa blanquecina que tiene Miles de cristales diminutos centella en todo su esplendor, se agacha estirando su bracito y agarra un pequeño puñado de nieve y lo Frota, este se siente gelido, sólido y maleable, puede sentir como se derrite lentamente en su mano y traspasa parte de su guantelete.

Deshaciendo lo poco que agarró, da media vuelta y aferrándose entre las hebras del guante en el borde de la mano, se desliza de costado hasta que se suelta y con sus pequeñas botitas de cuero sintético cae con un suave POF amortiguado por la nieve, a pesar de su liviano peso, se hunde hasta las pantorrillas y puede sentir como la nieve se derrite ante su contacto en las piernas, dándole otro escalofrío.

Puede que sus botas no sean del mismo material que el de los humanos, pero para ser fabricadas específicamente para muñecos está muy bien hecho. Sam, en un inicio le insistió y hasta le hizo probar ropa de muñeca, pero al no le gustó ya que se quejaba de que le era muy grotesco y picaba, prefirió seguir fabricando su conjunto de ropa (aunque nunca fue rápido). Lo único que le quedó bien y cómodo eran el conjunto de zapatos y botas que consiguió para su talla, incluso le abrigan más que sus zapatos de tela improvisadas y sirven para situaciones como esta evitando que la nieve húmeda se filtre al derretirse.

-Es muy frío y blanco- dice finalmente con emoción mientras arrastra las piernas pateando la nieve crujiente en el camino y dejando un pequeño rastro -¡pero me gusta!, ¡se ve divertido!- agarra otro puñado con sus manos, puede ver los microscópicos copos de nieve brillando, algo que un ojo humano no puede ver a menos que tenga mínimo una lupa

Otro escalofrío le sacude su cuerpo, pero lo ignora completamente a POS de la emoción y curiosidad, finalmente se deja caer de espalda y con una risita, imitando a Dean mueve sus brazos y piernas creando un pequeño “ángel de nieve” como lo llama Dean, no sabe su significado ni porqué el nombre de este dibujo, pero no importa, lo importante es que se está dividiendo.

A Dean se le escapa unas rititas -Si, la nieve es divertida Oz, y hay muchas cosas que puedes hacer, ángeles, muñecos, trineo, patinaje, y muchas cosas más- le dice Dean enumerando las actividades con los dedos, hablando de patinar... da un vistazo al lago congelado con su idea ya semi-planeada. Sam no pasa por alto su mirada y levanta una ceja, pero decide ignorarlo, sabe que cuando a Dean se le ocurre algo no hay manera de hacerlo dar marcha atrás.

-Oh- Oscar asimila lentamente la información mientras se para de un salto y se sacude la nieve, se aparta y mira su pequeño ángel de nieve con una sonrisa -¡Miren!, ¡Hice un ángel de nieve!-

Los hermanos pueden ver un Oscar emocionado y no pueden evitar sonreír mientras ven su pequeño ángel de nieve, aunque por su tamaño parece más bien una “hada” de nieve que un ángel.

-Esta muy bien hecho Oz- le dice Dean con cariño, se agacha para darle un vistazo más de cerca, cerniéndose involuntariamente sobre el niño y su “hada de nieve” , le da una punzada de culpa ver lo fácil que puede cubrirlo sin esfuerzo , pero lo reprime y actúa normal, con un dedo enguantado cuidadoso frota suavemente la cabeza de Oscar despeinado su cabello en muchas direcciones -Ahora, ¿Que tal si tú y Sammy hacen muñecos de nieve?- le lanza una mirada a Sam, a lo que él asiente con la cabeza. Dean apoya ambas manos en las rodillas y vuelve a alzarse en toda su altura, tomando rumbo hacia el lago congelado.

Oscar reconoce solo por su nombre la mitad de las actividades mencionadas sobre nieve gracias a los turistas que llegaban en invierno en el motel donde vivía para vacacionar, en Knights Inn era la etapa más concurrida del año, siempre escuchaba sobre hacer trineo y otras actividades para nieve aunque realmente no podía imaginar mucho de lo que se trataba de dichas actividades, recién descubre lo que es hacer un ángel de nieve, y está más que emocionado por descubrir el resto.

Desde este ángulo puedes escuchar, ver y sentir hasta el más mínimo movimiento que hacen los hermanos en la nieve crujiente gracias a su enorme tamaño y peso, aunque estén amortiguados por la nieve; su estatura se alzan lo que para Oscar serían kilómetros en el aire como si fueran gigantes vivientes aún con Sam sentado y Dean agachado, cerniéndose sobre el y eclipsando todo su mundo, las poderosas botas desgastadas que se hunden en la nieve y son tan grandes como su antigua casa, podrían pisarlo y no se darían cuenta.

Otro estremecimiento, está vez más fuerte que las anteriores, le sacude su cuerpo, está vez no está seguro si es por el frío o por sus pensamientos morbosos que se les vino de golpe a la cabeza ya que es algo arraigado en lo más profundo de sus entrañas, estar en el piso siempre será intimidante y le dará miedo y más ahora que se siente expuesto al aire libre, eso sin mencionar su segundo día en la habitación del motel donde casi ocurre una tragedia gracias al malentendido de parte de todos y su negligente acción, ese flashback de terror puro aún lo invade de a ratos temporalmente, no importa si no fue a posta, no puede evitar que regresen y lo azoten como un relámpago cuando está en el piso o soñando, sumándose a su colección de temores y pesadillas.

Trata de centrarse en los elogios de Dean para sacarse ese oscuro recuerdo, y de repente ve un enorme dedo intruso dirigirse hacia él, antes de que se diera cuenta, un toque demasiado suave para un enorme humano desordena su pelo castaño y se retira rápidamente, sacándolo finalmente de sus pensamientos turbios y recordando una vez más el porque decidió ir con ellos.

“Ellos son Sam y Dean” piensa con una pequeña sonrisa formándose mientras trata de arreglar su pelo alborotado “y nunca me hará daño sin importar que tan enormes o aterradores sean, con ellos estaré a salvo sin importar qué”

Al escuchar la siguiente actividad aconsejada por Dean, su mente por fin logra ahuyentar el mal recuerdo y sus miedos, plantando sus pies una vez más en el ahora, los ojos de Óscar vuelven a brillar con ansias y su mirada se alza dirigiéndose hacia Sam.

Sam nota ese estremecimiento inusual, más fuerte que los anteriores, pero al verlo recomponerse rápidamente después de la cepillada de Dean decide no mencionar nada al respecto del tema.

-Bueno, me parece bien hacer muñecos de nieve- puede ver al niño con los ánimos elevados para continuar con las actividades de nieve, también tiene curiosidad por saber que loca idea se le ocurrió a su hermano para entretenerlo. Asegurándose de que el pequeño este a una buena distancia de él para no chocarse, cambia el peso de su cuerpo para arrodillarse y empieza a juntar y compactar la nieve a su alrededor para comenzar a moldear su propio muñeco.

Óscar ve con los ojitos muy abiertos como sus enormes mano junta, lo que para él serían enormes cantidades de nieve, lo suficiente para crear una montaña para alguien de su tamaño, luego comienza a apretujarla y moldearla para darle forma, su rostro se ilumina. ¡GUAU!, ¡Eso es un montón de nieve!- y enseguida empieza a imitarlo para crear su propia versión -¡Vamos-Vamos a hacer mu-mun-necos de nieve!- dice tropezando con sus palabras, olvidándose finalmente todo lo aterrador que lo rodea.