Chapter Text
Cuando Shadow abrió la puerta de la casa, esperaba de todo menos ser recibido por el silencio, especialmente porque semanas atrás había quedado con Sonic en pasar las fechas decembrinas juntos.
Aunque lo correcto sería decir que se estaba acoplando a Sonic en sus planes navideños en casa de Tails.
Se asomó por la sala, que se encontraba vacía, notando el nuevo teléfono de Sonic abandonado sobre la mesa central, aquel aparato que tuvo que comprar después de destruir el anterior por accidente.
¿El teléfono solo?
Frunció el ceño, sacando su propio móvil desde sus púas traseras para verificar algo primero:
Google links family.
Teléfono: Sonic
Desbloqueado
En efecto, no había bloqueado el aparato del menor. ¿Entonces por qué no estaba su dueño acostado en el sofá viendo videos a todo volumen?
Un estruendo sorpresivo proveniente del piso superior fue la respuesta que necesitaba. Agarró el móvil de Sonic antes de subir al segundo piso, donde ya se escuchaba el sonido de objetos revolviéndose entre sí desde la habitación principal.
No hizo falta más que entrar al lugar para entender lo que estaba ocurriendo: Sonic estaba sentado en el piso frente al armario de almacenamiento, enredado con unas luces de Navidad, intentando salir de esa situación.
Tomó aire para sí, aprovechando que su presencia todavía pasaba desapercibida, para después suspirar con fuerza.
—Nunca dejas de sorprenderme —dijo, captando la atención de su pareja—. No quiero ni saber cómo terminaste así.
Sonic resopló un poco con irritación.
—Este año soy el encargado de las luces. Normalmente solo debo guardarlas —explicó mientras seguía con su lucha de tira y afloja—. Pero no sé por qué se guardaron mal. ¡Ahg!
En un mal jalón, uno de los cables se apretó sobre el brazo del chico, provocando que sus extremidades se mantuvieran prisioneras en su espalda. Humillante, cuanto menos.
—¿Cómo es que te has mantenido con vida todos estos años tú solo? —bufó con burla el azabache, ganándose un brillo de irritación en las esmeraldas verdes.
—Te odio, vete de mi casa —se quejó todavía retorciéndose en vano, pues los cables ya estaban demasiado apretados como para soltarse.
Shadow alzó los hombros con desinterés y se dio media vuelta, listo para cumplir con la petición.
—De verdad que te odio.
Los labios durazno se alzaron con diversión, girando de nuevo su cuerpo hacia el erizo atrapado.
—¿Necesitabas algo? —cuestionó con clara burla, a lo que Sonic se mordió los labios, negándose a decir nada—. Bien, entonces mejor regreso más tarde y...
—¡Bien, ayúdame a salir de aquí! —refunfuñó de mala gana, aceptando su derrota. Pero al ver que Shadow no se movía ni un centímetro, su vergüenza solo aumentó—. Por favor...
Sin esperar mucho, Shadow se acercó para empezar su labor, encontrándose con unos nudos nada amigables a la vista.
—¿Cómo demonios guardaste estas luces para que acabaran así?
Sonic sonrió algo avergonzado.
—¿Fue cosa de los duendes?
Una respuesta que solo consiguió que el mayor detuviera su acción para alzar una ceja con escepticismo.
—¿Los qué?
—¡Los duendes! —el menor parecía más entusiasta al respecto, pero el desconcierto en el rostro de su pareja se lo dijo todo, suavizando la expresión—. Veo que Tails estará feliz de mostrarte toda su colección de películas navideñas.
Aunque no lo decía en broma, con Sonic todo parecía motivo de burla, a lo que el mayor chasqueó la lengua en molestia antes de seguir con su labor... labor que se estaba tardando más de lo esperado.
—¿Esto va a durar mucho? Tails está esperando.
Shadow gruñó con clara molestia, estirando cables con frustración.
—Guarda silencio, tu voz me irrita.
En un intento de no molestar, el menor se puso a tararear por unos segundos, pero otra vez su impaciencia ganaba terreno.
—¿Sabes? Estoy seguro de que así no es como se desenredan los cables, pero como no soy la forma de vida definitiva, no opino.
Un comentario juguetón con ganas de molestar a su compañero, objetivo conseguido al hacer que este, en un movimiento brusco, jalara varios cables a la vez.
—¡Te dije que te calles!
Una petición un tanto literal para la imagen que se le presentó al momento de alzar la mirada: los cables que jaló presionaban con fuerza el cuello del pobre erizo, consiguiendo que la piel melocotón se pusiera casi del mismo color que las púas de su dueño.
La mirada en pánico de Sonic, así como sus pobres movimientos de las extremidades prisioneras, advirtieron que la situación era seria.
—Mierda —murmuró con nervios, intentando por última vez mover los cables de buena manera, pero al ver que no conseguía nada, no le quedó de otra—. Chaos...
Los ojos esmeraldas brillaron en pánico, sabiendo lo que se venía a continuación, intentando escapar en vano.
—¡spear!
Con las luces destruidas, las compras navideñas eran inevitables
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—¡Oh, trajiste a Betsy! ¿Puedo conducirla?
Shadow cerró los ojos en búsqueda de paciencia.
—No. Y ya te dije que dejes de llamar 'Betsy' a mi moto —abrió los ojos, sin sorprenderse al encontrar al erizo azul montado en el puesto de atrás del vehículo, siendo él quien se montara de piloto—. ¿Tienes el lugar ya?
Le pasó el casco al menor para que se lo pusiera, en lo que este jugueteaba con su teléfono con cierta lentitud poco habitual en él.
—Sí, pero debo volver a entrar en la página de Instagram donde ponen el link de la dirección y- ¡Noooo! ¡Un spoiler de mi película, no! ¡Saltar, saltar!
Shadow tuvo que repetirse en su mente que diciembre solo eran 31 días
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Una vez marcado el destino se pusieron en marcha. Un viaje en carretera a toda velocidad, con las manos de Sonic sobre su hombro mientras este se mantenía de pie, recibiendo todo el viento en sus rostros en una tranquilidad absoluta y-
—¡Shadow, debes girar a 200 metros a la izquierda!
Frunció el ceño ante el aviso.
—No hay camino hacia la izquierda...
Y era verdad: de ahí a un par de kilómetros en adelante estaban sobre un puente sobre el mar, por lo que si quería girar a la izquierda sería cruzar el propio océano.
—¡Dice que en 10 metros! —el erizo estaba demasiado enfocado en las indicaciones de la pantalla como para prestarle atención al camino, donde la única forma de irse a la izquierda sería con esos vehículos especiales que usaron para el torneo de Dodonpa.
—Sonic, apaga eso, al parecer no sir...
—¡Ahora Shadow, toca girar ahora! —Sonic gritó cerca de su oído, tensándolo de los nervios.
Volteó enojado para poder explicarle, cuando el erizo azul por fin dejó de ver el dispositivo, fijándose al frente con ojos de alarma
—¡Shadow, cuidado un cami...
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—Gire a la izquierda, avenida... —Shadow no dejó que la asistente terminara de dar la indicación antes de lanzar el teléfono lejos de ahí.
—¡Hey! —Sonic, quien estuvo sujeto como lapa a su cuerpo posterior a la caída al mar por el choque vehicular, tomó algo de distancia para verle con irritación—. Espero no esté roto, no quiero uno nuevo.
—Tampoco pienso darte otro —pensó con amargura el azabache, sin poder contener un gruñido—. ¿Y mi moto qué?
La pobre Betsy se tomó muy literal lo de audicionar para el live action de la sirenita.
Sonic finalmente dejó más distancia entre ellos para sonreírle con confianza.
—No te preocupes, ya me encargo yo de conseguirte una sustituta ideal.
Los puños del mayor hormigueaban con ganas de estrangular a ese idiota delante suyo, pero en cambio, tomó aire y finalmente cedió a la paz.
—Te recuerdo que la última vez que me pediste algo por Marketplace te estafaron —advirtió, levantándose del suelo para acomodarse sus púas todas mojadas.
—No sé si llamarlo estafa. Que esa pistola suelte una canción al presionar el gatillo, hace que haya sido la mejor compra del siglo —bromeó, empezando a tararear la melodía del juguete con luces de colores.
El azabache se preguntó si a este punto era tarde para ahorcarle con los cables aquellos
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—¡Oh mira, ese arco está bueno! Déjame le tomo foto para mandársela a Mario.
Shadow se cruzó de brazos, los cuales cargaban varias bolsas de tiendas, en la espera de los hechos a suceder a continuación...
—¡Mucho éxito en las olimpiadas! —exclamó el vendedor feliz de entregarle el arco al héroe en una bolsa de regalo—. ¡Espero verlos en la televisión en las próximas olimpiadas, se les extrañó en estas!
El héroe le alzó el pulgar animado, regresando con el azabache con emoción.
—¿Alguna vez has pagado algo de tu propio bolsillo? —le cuestionó, aceptando la bolsa de forma inconsciente para llevarla junto con las otras, y seguir su recorrido por el centro comercial.
—¿Envidia de que me regalen cosas y a ti no? —se burló, alzando los hombros sin importancia—. Suelo pagar con los rings que me encuentro por el camino, pero en estas épocas suelen darme las cosas gratis.
Shadow alzó la ceja con duda.
—Ehhh, ¿escuchamos y no juzgamos? —respondió con nerviosismo, al darse cuenta de que en efecto no era algo muy bien visto.
—Será juzgamos y no escuchamos, porque eso de pagar con las piedras del camino es cuestionable, erizo.
El menor bufó con irritación, listo para discutir con su pareja, pero cuando llevó su mirada hacia él, notó como los labios durazno estaban elevados en una sonrisa divertida que calentó su corazón.
Regresó su mirada al frente con una sonrisa boba en su rostro, sacando su teléfono para tuitear rápidamente como se sentía
🐦 Maurice_The_Hedgehog: quedé mínimo común múltiplo, verbo to be, estaba paralizado con mucho miedo y no me podía mover, la pinta la niña y la santa María, azúcar pimienta y sal, taki Taki rumba, espera nadie te ama como yo te amo.
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Después de ese día esporádico de compras navideñas, llegaron a casa de Tails, donde fueron recibidos por el joven zorro vistiendo su pijama navideña.
Sonic no se tardó en entrar, dirigiéndose al arbolito a poner las luces mientras Shadow se dirigió con Tails a la cocina con este mencionándole los especiales navideños que verían después de la cena.
Pasadas unas horas ayudando a preparar la comida, Sonic apareció por la puerta de la cocina con una gran sonrisa de orgullo en su rostro
—He terminado con las luces y los adornos —dijo señalando con la cabeza a la sala—. ¿Quieres hacer los honores de poner la estrella tú, Shadow?
Tails le sonrió, dirigiéndole un asentimiento al agente en apoyo, volviendo su atención a su salsa especial. Por su parte, el mayor tenía curiosidad, por lo que dejó por un momento su labor para salir a la sala a ver el resultado:
El arbolito adornado completamente, solo con luces en la parte inferior, mientras el resto se encontraba sin nada...
Decepcionante.
—Compramos diez cables, ¿y no lograste cubrir todo? —cuestionó con incredulidad, mirando ahora hacia el erizo a su lado quien le extendía la estrella entre sus manos.
—Vi un vídeo de una chica que ponía las luces rama por rama y lo quise intentar, aunque eran más extensiones de las esperadas.— Explicó con los hombros alzados en indiferencia
Shadow se presionó el puente de la nariz, sabiendo que ahora tendrían que comprar más luces después de acabar la cena.
— Con suerte la tienda seguirá abierta más tarde —pensó con frustración, sintiendo de repente una fuerza brusca que lo atraía hacia adelante.
Al abrir los ojos con sorpresa, se encontró al joven cobalto sonriéndole con su rostro muy cerca del suyo. Ambos iluminados por la parte con luces del arbolito
—Sé que no es algo que haga falta decirlo entre nosotros, pero de verdad me alegra que hayas aceptado estar aquí, Shadow
Unas simples palabras que se sintieron como si prendieran todas las luces de las estrellas, permitiendo perderse en aquellas esmeraldas que reflejaban los colores de su alrededor
Un momento de aturdimiento que Sonic notó, sonriéndole en grande para tomarle de la mano y guiarlo hacia el arbolito
—Vamos, aún tenemos que poner la punta — le dijo , levantando la estrella dorada para dejársela
Una vez el adorno en su sitio, Shadow contempló a Sonic por un rato, sintiendo que podría acostumbrarse a esto
—Nada mal para ser un novato — se burló el menor aplaudiendo, aprovechando para acercarse y así para abrazarlo por el cuello de forma amistosa
El azabache se quedó mirando el arbolito absorto por unos momentos. Su mano rodeó la cintura de Sonic, acercándolo, sabiendo que este era solo el comienzo de muchas más fiestas navideñas
Fin
