Chapter Text
Cartman, con su astucia retorcida, había encontrado un nuevo pasatiempo lucrativo: vender los fanarts de Creek que las chicas asiáticas producían sin descanso. Lo llamaba "promover el arte oriental", pero todos sabían que lo hacía más por diversión y el dinero fácil que por respeto a la cultura. El pequeño negocio no pasó desapercibido para los adultos, quienes comenzaron a escuchar los rumores y ver las imágenes. Pronto, la comunidad de South Park tenía opiniones divididas: algunos veían la situación como algo inocente y otros lo tomaban como un tema serio.
Los padres hablaron con sus hijos sobre el "yaoi" y el supuesto romance entre Tweek y Craig. Algunos niños, confundidos o presionados, comenzaron a distanciarse de ambos chicos. Butters, que tenía un padre extremadamente controlador, solo podía comunicarse con Tweek por teléfono. La prohibición de acercarse a su amigo en persona lo tenía muy frustrado, pero hacía lo posible por animarlo desde lejos.
Mientras tanto, Craig enfrentaba una nueva realidad. Kyle y Stan lo miraban con extraña curiosidad cuando pasaban por su lado, lo que solo aumentaba su incomodidad. Cartman, en cambio, estaba encantado con el drama y no perdía la oportunidad de buscar interacciones entre Craig y Tweek para seguir alimentando la shipp.
Pero Craig no lo soportaba más. Sentía que su vida había cambiado demasiado y que la única manera de recuperar la normalidad era demostrarle a todos que él y Tweek no se soportaban. Aunque la idea lo disgustaba, se convenció de que era necesario.
Cuando finalmente se acercó a Tweek para hablar, las cosas no salieron como planeaba. Quería que fuera una conversación tranquila, pero la acumulación de presión y nervios lo hizo perder el control.
—¿Sabes qué, Tweek? ¡Todo esto es tu culpa! —dijo Craig, alzando la voz más de lo que pretendía. Las palabras comenzaron a salir sin filtro—. Si no fueras tan raro, nadie habría comenzado a decir estas cosas. ¡Siempre estás temblando y gritando, claro que te conviertes en el blanco perfecto!
Tweek se quedó inmóvil, como si las palabras de Craig lo hubieran golpeado físicamente. Jason y Kenny, que estaban cerca, inmediatamente se acercaron a su amigo, mirándolo con preocupación. Tweek no dijo nada. Solo asintió levemente, sus ojos brillando con una tristeza contenida, y se dio la vuelta para alejarse. Jason y Kenny lo siguieron de inmediato, pero no sin antes dirigirle a Craig una mirada acusadora que lo hizo sentir como el peor ser humano del planeta.
Craig se quedó allí, sin saber qué hacer. Lo único que quería era arreglar las cosas, pero había empeorado todo.
Jason y Kenny hicieron todo lo posible para animar a Tweek, pero este estaba claramente afectado. Al ver que nada funcionaba, Kenny propuso algo radical.
—Vamos al lago —dijo Kenny de repente.
—¿Qué? —Jason lo miró como si estuviera loco—. No podemos simplemente salir del colegio.
—¿Por qué no? —replicó Kenny con una sonrisa tranquila—. Tweek necesita un respiro, y no lo va a conseguir aquí.
Jason iba a insistir, pero Tweek levantó la mirada, algo esperanzado.
—Quiero salir de aquí —murmuró Tweek.
Con eso, Jason cedió a regañadientes. Los tres salieron del colegio sin ser vistos y se dirigieron hacia el lago. En el camino, Kenny llamó a Butters para informarle del plan y coordinar una reunión más tarde.
—Trae las mochilas y cualquier cosa que necesites para escapar. Nos vemos en el lago después de clase —le dijo Kenny.
Butters, emocionado por la idea de reunirse con ellos, prometió hacer todo lo posible para salir de su casa sin ser descubierto.
Mientras caminaban hacia el lago, Tweek comenzó a relajarse poco a poco. La brisa fresca y el sonido del agua le ayudaron a despejar su mente. Kenny y Jason lo animaron a lanzar piedras al agua y bromearon sobre quién podía hacer más rebotes, logrando sacarle una pequeña sonrisa.
Por un momento, los tres olvidaron el caos del colegio y simplemente disfrutaron de estar juntos. Kenny incluso encontró el momento perfecto para tomar algunas fotos de aquel momento.
El sol comenzaba a iluminar con más fuerza el tranquilo lago, reflejando sus rayos en el agua mientras los tres amigos se sentaban cerca de la orilla. Kenny estaba haciendo lo posible por mantener el ambiente ligero, contando historias ridículas de sus aventuras con Cartman y los demás. Aunque Tweek reía con timidez, Jason permanecía serio, lanzando piedras al agua con expresión distraída.
Tweek, sintiendo que debía decir algo, miró a Kenny con una sonrisa sincera.
—Eres un buen amigo, Kenny. —Su voz aún tenía un rastro de nervios, pero era cálida—. No sé qué habría hecho sin ti hoy.
Kenny sonrió con su característico aire despreocupado.
—No es nada, hombre. Solo hice lo que cualquiera haría.
Tweek negó con la cabeza.
—No todos lo habrían hecho. —Hizo una pausa, sus dedos jugueteando con el borde de su camisa—. Y si alguna vez necesitas algo, lo que sea... siempre estaré ahí para ti, desde ahora llámame tu mejor amigo.
La confesión hizo que Kenny se sorprendiera por un segundo, pero luego le sonrió ampliamente.
—Gracias, Tweek. Eres un buen tipo, ¿sabes?
Jason, aunque más callado, miró a Kenny y asintió levemente.
—Gracias por cuidar de Tweek hoy —dijo, su tono suavisandose mientras trataba de sonreír un poco —. No muchos lo hacen.
—Eh, no necesitas agradecerme. —Kenny levantó las manos, relajado—. Solo me gusta ver a mis amigos felices.
La conversación fue interrumpida por la llegada de Butters, quien llegó corriendo con una gran mochila al hombro.
—¡Lo logré! ¡Papá no sospechó nada! —exclamó con una gran sonrisa.
Jason rodó los ojos pero no pudo evitar sonreír.
—Listo, ahora sí estamos completos entonces.
Los cuatro pasaron la tarde juntos, jugando, hablando y disfrutando del aire libre. Por unas horas, todos dejaron atrás las tensiones del colegio y se concentraron en disfrutar de la compañía mutua. Cuando el sol comenzó a ocultarse, decidieron que era momento de regresar.
Jason se ofreció a acompañar a Butters a su casa, pues este le había mencionado a sus padres que iría a casa de este para poder hacer unas tareas.
Kenny, por su parte, caminó con Tweek hacia su casa. El ambiente entre ellos era más tranquilo. Al llegar a la puerta de su casa, Tweek se detuvo y lo miró con una mezcla de gratitud y ternura.
—Gracias por todo, Kenny. —Tweek lo miró fijamente—. No solo por hoy, sino... por estar aquí para mí.
Kenny sonrió, revolviéndole el cabello.
—Claro que sí, amigo. —Le guiñó un ojo—. Y ahora sabes que lo estaré siempre, ¿verdad?
Tweek asintió y, sin pensarlo mucho, lo abrazó. Kenny, un poco sorprendido, rió suavemente y le devolvió el abrazo con firmeza antes de despeinarlo como despedida.
—Nos vemos mañana, Tweek.
—Hasta mañana, Kenny.
Desde lejos, Clyde había estado observando todo. Con una sonrisa pícara, sacó su teléfono y tomó una foto de los dos rubios abrazándose. No perdió tiempo en enviársela a Craig, acompañada de un mensaje:
> Clyde: Bueno, parece que ya puedes relajarte, Craig. Tweek ahora es novio de Kenny. Fin del drama del yaoi, ¿eh?
Craig leyó el mensaje con una expresión seria. Miró la foto, sintiendo un extraño nudo en el estómago. ¿Por qué esa imagen lo hacía sentir tan... mal? ¿No era eso lo que quería? Que dejaran de molestar con los rumores y que todo volviera a la normalidad.
Sin embargo, no podía negar el sentimiento incómodo que crecía dentro de él. Esa sensación de pérdida.
"¿Qué me pasa?", pensó, dejando el teléfono a un lado.
Por primera vez, Craig se permitió cuestionar sus propios sentimientos hacia Tweek. ¿Por qué le importaba tanto lo que otros pensaran de ellos? ¿Por qué lo afectaba ver a Tweek con Kenny? Y, lo más importante, ¿por qué la idea de que Tweek pudiera tener algo más que amistad con otra persona le dolía tanto?
Esa noche, Craig apenas pudo dormir, atrapado en una mezcla de confusión y miedo.
Craig se despertó antes de lo normal. Había pasado la noche dándole vueltas al asunto, y aunque no estaba seguro de lo que sentía, sabía que tenía que hablar con Tweek.
Dejó una nota en la mesa de la cocina para su familia:
> Volveré para el almuerzo. Estoy tratando algo importante.
Con eso, se puso la chaqueta y salió en dirección a la casa de los Tweak. No había planeado mucho más allá que comentarle a Tweek su idea y ver entre los dos más opciones.
La madre de Tweek abrió la puerta con una sonrisa cálida, seguida de su esposo, que llevaba una taza de café.
—¡Oh, Craig! —dijo la señora Tweak con entusiasmo—. Qué temprano vienes a visitar a Tweek.
—¿Eh? Sí... buenos días —respondió Craig, incómodo.
El señor Tweak lo miró por encima de la taza.
—Así que eres el famoso novio de nuestro hijo, ¿eh?
Craig casi se atraganta con su propia saliva.
—¿Qué? ¡No! Yo no...
—Oh, no seas tímido —interrumpió la señora Tweak—. Nos alegramos de que Tweek tenga a alguien como tú. Parece más tranquilo últimamente.
Craig sintió que el rostro se le calentaba. No debía emocionarse por eso, pero no podía evitarlo. Fingió ignorar el comentario y rápidamente preguntó:
—¿Puedo hablar con él?
—Claro, querido. Está arriba, en su habitación.
Craig subió las escaleras y abrió la puerta de la habitación sin tocar.
—¡Craig! —gritó Tweek, sobresaltándose y tirando sin querer la pequeña estructura de legos que estaba armando.
Tweek estaba en una llamada telefónica mientras jugaba con los legos que Butters le había regalado, y el susto hizo que todo cayera al suelo.
—¿Qué haces aquí? —preguntó Tweek, visiblemente nervioso al ver a Craig en su habitación.
Craig cerró la puerta detrás de él y se cruzó de brazos.
—Vine a hablar contigo. Creo que tengo la solución para todo este desastre.
Tweek lo miró con desconfianza.
—¿Qué clase de solución?
Craig suspiró, sentándose en la cama de Tweek.
—Podemos fingir que somos novios para luego hacemos una gran escena frente a todos y fingimos romper. Si ven que las cosas terminaron mal, tal vez dejen de molestar.
Tweek lo miró fijamente, sin saber qué decir.
—Eso suena... —hizo una pausa, frotándose las manos—. Suena horrible, Craig. ¿Por qué tendría que fingir algo así?
Craig bajó la mirada, sintiéndose culpable por lo que había pasado antes.
—Sé que lo arruiné el otro día, pero... —Lo miró directamente mientras lo tomaba de los hombros —. Creo que eres fuerte, Tweek. Eres una buena persona y, aunque parezca que no lo crees, eres capaz de mucho más de lo que piensas.
Tweek parpadeó, sorprendido. Esas palabras tocaron algo en su interior.
—Está bien —dijo después de un momento—. Lo haré.
Craig asintió y, con una pequeña sonrisa, se levantó.
—Bien, entonces esto se acaba el lunes.
Cuando Craig salió, Tweek se dio cuenta de algo: había dejado la llamada telefónica abierta.
—Bueno, bueno, bueno. —La voz de Butters sonó al instante—. ¡Tweek! ¡Eso fue tan romántico!
Tweek se sonrojó furiosamente.
—¡No fue romántico!
Butters rió del otro lado de la línea.
—Claro, lo que tú digas.
Jason, por su parte, intervino con un tono más serio pero burlón.
—Si vas a hacer esto, Tweek, hazlo bien. No podemos dejar que Craig se salga con la suya después de cómo te trató. Haz la mejor escena de rompimiento de la historia.
Tweek suspiró, pero no pudo evitar reírse con sus amigos.
Al día siguiente, los tres se reunieron en casa de los White para planear la actuación. Los padres de Jason, aunque conocidos por ser conservadores, tenían una debilidad por Tweek y siempre lo trataban con cariño.
—Es adorable que estén practicando para una obra de teatro —comentó la madre de Jason antes de dejarlos solos en el sótano.
—Sí, algo así —respondió Jason con una sonrisa falsa.
Una vez solos, los tres comenzaron a trabajar en el "guion".
—Tiene que ser dramático, pero no demasiado exagerado —dijo Butters mientras escribía en una libreta.
Jason, por su parte, sugería líneas de lo más dramáticas y exageradas.
—"¡No puedo seguir con esto, Craig! ¡Me has roto el corazón por última vez!" —imitó Jason, haciendo que los tres se doblaran de la risa.
A medida que practicaban, las risas llenaron el sótano, aliviando las tensiones del día anterior. Tweek se sentía más relajado estando con sus amigos.
