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La temporada daba inicio con un nuevo integrante en el equipo de Redbull, no parecía ser una sorpresa para nadie. De cualquier manera, el mexicano estaba teniendo un buen recibimiento del público, no solo de su país, sino de distintos lugares. A Horner le pareció impresionante la forma en que el chico se daba a notar, era un imán para el público. Todas las cámaras parecían enfocarlo, todos los periodistas querían tener una nota del mexicano y las campañas publicitarias se acercaban con propuestas excelentes.
- ¡Ahí está mi chico estrella! - el hombre canoso levantó sus brazos con alegría al ver cómo se acercaba Sergio en su dirección y en cuanto lo tuvo cerca lo envolvió en sus brazos - Tengo que felicitarte, estás haciendo un excelente trabajo en las campañas.
- Gracias, hago mi mejor esfuerzo - respondió el joven con una sonrisa acompañando su rostro. - ¿Y Max? - cuestiono de inmediato al no verlo desde que terminaron las primeras grabaciones por la mañana.
- Aquí estoy - respondió el holandés mientras dejaba que una chica del personal se encargara de sus cosas - ¿Necesitas algo? - miro al chico rápidamente al notar que de un segundo a otro ya se encontraba frente a él, sonriente y de buen humor.
- Solo quería saludar - el moreno no podía evitar ponerse nervioso cuando Max le miraba directamente a la cara, le parecía demasiado imponente - ¿Estás listo para la primera carrera que viene? - pero a pesar de cuanto tartamudeara al dirigirse al holandés, no se daría por vencido en sus intentos por entablar una buena relación con él.
- Un campeón siempre tiene que estar listo ¿no? - forzó una sonrisa al dirigirse al menor, no quería ser lo suficientemente grosero (aún) pero convivir fuera de cámaras con el chico simplemente no era algo que le emocionara.
- Tienes razón, por algo eres el campeón - Sergio admiraba la determinación y confianza con la que siempre hablaba el holandés, sin vacilas y seguro de sí mismo. - Por cierto... - jugó un poco con sus dedos antes de continuar - Quería saber si, quizás tu... - carraspeo un poco su garganta al sentir que se invadía de nervios - ¿Quieres salir a beber algo? ¿O a comer tal vez? - miro a los ojos al chico, esperando su respuesta con anhelo.
- Tal vez después, ahora estoy muy ocupado - Max no esperaba eso, pero tampoco le tomo importancia. Sabía que el chico solo quería ser de su agrado, pero de cualquier manera no estaba dispuesto a desperdiciar su tiempo con el joven.
- Entiendo, supongo que después será. - la voz del chico se hizo pequeña con cada oración que salía de su boca. Sabía que el rubio era un hombre ocupado, estaba bastante consciente y lo entendía, pero se había echo la ilusión de que éste aceptaría su invitación, al menos por cortesía.
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Max estaba sintiendo como cada minuto que pasaba en el podio su estómago daba una nueva revuelta, casi seguro de que se movía en dirección a su garganta y en cualquier momento lo vomitaría. Sergio Pérez, el joven piloto mexicano se coronaba campeón por quinta ocasión. Había ganado cinco de las 8 carreras llevadas acabo de la temporada, mientras que él solo había conseguido dos victorias y cuatro podios en segundo lugar. No eran malos resultados, ni para sí mismo y menos para el equipo, pero no podía evitar la chispa de molestia que se encendía con cada victoria que el pecoso obtenía.
- ¡Brinda conmigo Max! - Sergio ánimo al rubio, quien solo seguía con la botella de champaña en sus manos y viéndole directamente sin decir nada. Max no emitió ningún sonido, continuó estoico en medio de la celebración. Las cosas no deberían ser de esa manera. Él tenía que estar recibiendo ese trofeo, él tenía que llevar esa gorra, él tenía que recibir los aplausos del público, él tenía que ser mejor que Sergio. - ¿Está todo bien Max? - nuevamente el joven preguntó cuando las celebraciones terminaron y por fin habían bajado del escenario.
- ¿Por qué no debería estarlo? - Estaba siendo evasivo, lo sabía, la manera golpeada en la que le respondo al joven no se ocultó para nada. Estaba molesto y no tenía por qué ocultarlo. Él era el campeón y nadie más.
- Yo solo quería asegurarme de que así lo fuera... - el mexicano habló bajito y con cautela. Al parecer el rubio estaba molesto, no sabía la razón y tampoco insistiría en que se la contara. - ¿Irás a la fiesta de celebración? - sabía que tal vez esa pregunta estaba un poco fuera de lugar pero no se le ocurría algo más que decir para romper la tensión que se acumulaba en el ambiente.
- No lo sé. - el holandés dijo aquello restándole importancia y continuó quitándose el traje.
- Bueno, pensé que si no irás tú no veo la razón para asistir - intentó no ponerse nervioso al decir eso, pero la sonrisa en su rostro lo delató completamente.
"Qué estupidez" - pensó el holandés.
- Tú eres quien ganó, supongo que deberías ir - rodó los ojos al decir eso, realmente las razones del muchacho para no asistir a la fiesta de celebración eran demasiado ingenuas. Se burló internamente de la inocencia que aún gobernaba al chico, no lo entendía ni un poco, él también había sido joven e ingenuo, pero nunca tan iluso.
- Sí pero, yo deseaba que tú asistieras - no quería que se escuchara como una súplica, pero por la cara que puso Max, sabía que justo de esa manera se había escuchado. - Te prometo que te divertirás - sabía el atrevimiento que implicaba tomar la mano del mayor, pero no le importa y así lo hizo. Max lo miró unos segundos y luego dirigió su vista a la mano que sostenía la suya. Sergio era extraño, simplemente nunca había tenido un compañero como el chico. Había dado toda clase de señales mostrando su desagrado pero el mexicano ignoraba cada una de ellas. Parecía que solo se enfocaba en resaltar cada virtud de la que poseía, celebrando cada victoria suya como si fuera la propia, incluso siempre deseándole suerte e intentando subir sus ánimos antes y después de cada carrera.
¿Acaso era esta una estrategia del chico para vencerlo? No lo sabía, pero lo ponía inquieto.
- Entonces ¿qué dices? - el moreno continuó insistiendo, ahora tomando la mano del rubio con más determinación.
- Iré. - dijo aquello y se soltó del agarre del más joven mientras continuaba guardando sus cosas.
- ¿En serio? - Sergio lucía emocionado por la respuesta, estaba bastante feliz y su rostro no pudo ocultarlo. - Puedo pasar por ti si te gustas - dijo eso sin pensarlo suficientemente, en realidad estaban hospedados en el mismo hotel pero no tenía auto propio y ni siquiera conocía bien la ciudad, le restó importancia a aquello ya que para él, pasar un poco más de tiempo con el rubio era más relevante que esos detalles mínimos.
- Iré por mi cuenta - realmente no entendía la razón por la que había aceptado, no estaba de humor y no quería pasar su noche bebiendo con el mexicano, pero algo dentro de él le decía que tal vez esa noche sería una buena oportunidad.
¿Para qué? - Todavía no lo sabía con exactitud.
La fiesta se llevó a cabo en un antro de prestigio de la ciudad. Era un lugar lujoso y bastante grande. Max llegó una hora después de lo acordado, se tomó su tiempo para ducharse y vestirse. Sabía que todos los pilotos estarían allí, los inversionistas y mucha gente del staff, por lo que no le pareció raro que se tuviera que detener por el camino para saludar a algunas personas, eso requería un tiempo de antelación para prepararse, tendría que fingir muchas sonrisas y buenos deseos, lo que le disgustaba demasiado.
- Hey Max, excelente carrera de hoy ¿No crees? - Sebastián saludo al holandés, quien lucía impecable.
- Yo no diría lo mismo Sebas - el rubio tomó el brazo que el alemán le extendió, saludó con un ligero apretón y le mostró una sonrisa ensayada.
- Hombre no seas negativo, sé que te irá bien en lo que queda de la temporada, además, no la has tenido nada fácil. - el rubio más bajo le dio un trago a su bebida y continuó - Tu rival en esta temporada es tu propio compañero, eso será interesante de presenciar.
Max observó con frialdad a Sebastián, reconoció el tono de voz con el que le decía eso, todo el mundo parecía usarlo cuando mencionaban los resultados del mexicano. Sentía un ardor en la boca del estómago cada vez que las personas a su alrededor enaltecían a Sergio, siempre mencionando sus resultados, lo bien que se desarrollaba en el equipo, en la pista y en el monoplaza.
- No soy quien para mencionarlo Max - Sebastián miró en dirección a cierto lugar e indicó al holandés que hiciera lo mismo, en una de las mesas del antro se encontraba Sergio bebiendo divertido con Lance, Carlos, George, Lewis y con algunas otras personas que desconocía - El chico es muy bueno, eso ya lo sabes, pero él está haciendo mucho más que ganar carreras... - el alemán entonces colocó la palma de su mano en el hombro del rubio más alto - Nos estamos viendo Max. - y con eso último Sebastián se despidió.
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Sergio se consideraba a sí mismo un hombre muy paciente, pero la tardanza de Max lo estaba poniendo tenso.
- Relájate Checo, seguro que se le hizo tarde - Lance intentó calmarlo, sabía lo tenso que se ponía el chico cuando el asunto incluía al tetracampeón. - Bebe algo con nosotros mientras llega. El pecoso se encontraba atento por todo el lugar, buscando entre el montón de gente la cabellera rubia y los ojos celestes del holandés. Sabía que existía la posibilidad de que no asistiera, que solo le hubiera mentido para que le dejara en paz, no lo culparía, tal vez el hombre solo quería descansar, pero de cualquier modo le dolía imaginar que Max pensara que él era una molestia.
- ¿Esperas a alguien Checo? - Lewis preguntó al momento que tomaba asiento en la mesa que compartían Lance y el mexicano.
- Hola Lewis - el chico dirigió un saludo cordial hacia el moreno mayor - No como tal, pero...
- ¿Esperas a Max cierto? - la presencia de Carlos junto con George se hizo presente en la mesa como el sonrojo del mexicano al descubrir sus vagos intentos por parecer menos desesperado.
- ¿Vendrá? - El disgusto en el rostro de Lewis fue discreto pero sabía que había sido perfectamente captado por George, quien solo rió por el bajo, burlándose un poco de él.
- Él me dijo que sí - Sergio no pudo evitar que un suspiro desilusionado saliera al decir eso.
- No te amargues la noche si no llega - Carlos volvió a hablar - No suele asistir a las fiestas después de las carreras.
El joven piloto se pasó otro suspiro con un trago de su bebida. Quizás Carlos tenía razón, seguramente no se trataba de algo personal, quizás solo era el eco de que no le gustaba esa clase de lugares.
- Dejemos entonces las caras largas y comencemos a divertirnos que esto es una fiesta - George ánimo a los demás chicos para iniciar con la ronda de tragos. Sergio había perdido la cuenta de cuánto tiempo había pasado desde su primer trago. Sabía que no era mucho, pero sí lo suficiente para estar bailando en la pista con sus amigos. Max no se había presentado a la fiesta, lo cual lo frustró bastante, pero por la cantidad de alcohol en su cuerpo dejó eso un poco de lado. La estaba pasando bastante bien, mejor de lo que había imaginado.
- ¿Aún sigues esperando a Max? - George le acompañó a tomar un trago de agua a la barra, sabía que el mexicano ya estaba borracho y no podía dejar que estuviera solo en ese estado, menos en un lugar donde genuinamente no conocía a casi nadie.
- Te mentiría si te digo que no - se burló un poco de sí mismo al saber que no podía fingir el interés sumamente impetuoso que le generaba el tetracampeón. No mentía al señalar su admiración por el holandés, realmente fue el principal y único impulso por el que comenzó a ser su fiel admirador, pero al convertirse este en su compañero las cosas se habían retorcido demasiado en su cabeza. No sabía exactamente si sus sentimientos ya estaban desde antes, pero era consciente de que eran lo suficientemente claros después de un par interacciones con el rubio. Su presencia le agitaba, le quitaba el aliento verle sonreír mientras grababan alguna campaña publicitaria, sus ojos celestes e intensos lo ponían a dudar y escuchar su melodiosa voz lo hacían sentir gozoso. - ¿Crees que le gustan las flores? - la pregunta se formuló en la mente del mexicano pero sin gestionarlo lo suficientemente y se escapó por su boca.
- ¿A quién? - el británico parecía desconcertado al escuchar como Sergio lucía perdido en sus pensamientos mientras balbuceaba cosas sin mucho sentido. - ¿Te refieres a Max?- El pecoso asintió con la cabeza.
- No me gustan - la voz del holandés hizo que ambos chicos prestaran atención, parecían sorprendidos por su presencia.
- Max... - Sergio hizo lo posible por retomar su compostura al ver al hombre parado frente a él y Russell. Estaba dudando de si eso era realmente real o solo era parte de su borrachera, Max estaba justo ahí, más hermoso que de costumbre y con una bebida en su mano. - Si viniste, pensé que no lo harías - estaba demasiado contento por la presencia del tetracampeón y sabía que en su sonrisa lo demostraba.
- ¿Estás borracho? - Max fue directo y era consciente de lo apático que había sido, la cara del británico, que hasta el momento no había emitido sonido, se lo confirmaba. - George - decidió saludarlo al hacer contacto visual con el rubio.
- Qué tal Max. - decidió que aquella situación estaba siendo demasiado incómoda para sí mismo, por lo que tomaría la opción de retirarse - Checo, Lewis y los chicos deben estar buscándonos ¿No vamos? - tomó al moreno del hombro para motivarle a seguirle.
- Pero, Max recién llegó - su afirmación era obvia, pero el británico había puesto una cara como si estuviera en un dilema, preocupado, en realidad.
- Estás borracho. - afirmó el rubio para después terminar su trago y colocarlo encima de la barra - Será mejor que vuelvas al hotel. Ahora el agobiado era Sergio. ¿Cómo se supone que volvería al hotel cuando apenas y pudo saludar al holandés en la fiesta?, un par de minutos habían pasado desde su llegada y él simplemente le pedía que se fuera. Se sintió fatal. Era humillante el rechazo constante del hombre hacia su persona. No entendía la razón, él se había comportado bien, era respetuoso, se esforzaba por ser un buen compañero de equipo, siempre le mencionaba lo asombroso que era, lo mucho que lo admiraba y lo afortunado que se sentía de compartir momentos a su lado, entonces, ¿Qué estaba haciendo mal?. No pedía mucho, solo quería ser de su agrado, pero conforme más tiempo pasaba parecía que el rubio más lo despreciaba. De nada habían servido todos sus esfuerzos por mejorar en el deporte, por ganar el subcampeonato y por querer ser un piloto exitoso si su principal motor parecía no querer saber de su existencia.
- Te llevaré en mi coche - el holandés tomó del brazo a Sergio - Vamos. - ordenó.
- Nosotros podemos llevarlo - la voz de Lewis se escuchó como una salvación para la paranoica cabeza de George que estaba a punto de soltar al mexicano para dejarlo ir con el holandés.
- Estamos en el mismo hotel - el rubio se colocó firme ante el agarre del más joven y miro directamente a los ojos del moreno. No sabía en qué momento había llegado pero su presencia genuinamente nunca le importó. - Pero como Sergio guste.
Max espero la respuesta del mexicano, que lo observaba con lo que parecía ser ¿felicidad? No entendía, pero lucía como una emoción positiva por la pequeña sonrisa que adornaba su pecoso rostro.
- Me iré con Max. - no tardó ni unos segundos en responder. - Estaré bien, les llamaré cuando llegue, adiós chicos. - eso fue lo último que el grupo de hombres logró escuchar antes de que el rubio mayor se llevara con el moreno más joven. El auto de Max ya los esperaba a ambos en la entrada, casi de inmediato entraron y comenzaron su viaje de regreso al hotel donde se estaban hospedando.
- ¿Te divertiste? - Sergio no soporto un segundo más sin hablar con el hombre. Estaba bastante nervioso pero no podía desperdiciar su oportunidad por conocerlo un poco más.
- No tanto como tu al parecer - el rubio observaba con atención el camino, pero noto perfectamente que el mexicano lucía muy nervioso y no le despegaba la mirada de arriba.
¿Qué se suponía que pretendía?. Estaba teniendo una ligera sospecha de lo que ocurría en la mente del joven, pero necesitaba estar seguro completamente.
- Me divertí mucho, aunque ahora estoy un poco borracho - se rió bajito y paso una mano por su cabello, intentando arreglarlo un poco, quería lucir al menos algo presentable para el mayor. - Me habría gustado poder estar un rato contigo. Y ese fue justo el momento.
- Ahora estamos juntos y me la estoy pasando de maravilla contigo - se sintió demasiado agrio decir eso, pero la cara que había puesto el más joven valió completamente la pena la molestia. Sergio estaba rojo y observaba al holandés sin poder creer lo que había salido de su boca. Su estómago estaba siendo revuelto por mil emociones. Se siento extrañamente feliz.
- ¿Lo dices en serio? - no pudo evitar preguntar eso, tenía que estar seguro de que no se trataba de una alucinación o una broma.
- ¿Por qué mentiría? - habían llegado al hotel. Max detuvo el auto y miró al chico a los ojos. - Eres divertido y lindo - tuvo que tragar saliva al mencionar lo último. El rostro del joven mexicano lucía como un poema. No podía simplemente procesar lo último dicho por el hombre. ¿Lindo? ¿Max Verstappen había dicho que él era guapo? Estaba en un sueño, uno del que se negaba rotundamente a despertar. - Supongo que te lo mencionan seguido - el rubio acercó prudente su mano en dirección al rostro del más joven, que era simple y sencillamente un manojo de nervios y lo tomó con cuidado del lado de su mejilla, mientras se acercaba a él. - Todo el mundo habla de lo maravilloso que eres... - decidió acercarse un poco, y sin preámbulos el más joven hizo lo mismo - ¿No es así Sergio?. No fue complicado tentar el terreno, había confirmado completamente su teoría, el mexicano estaba a su disposición, pero ciertamente quería saber hasta qué punto podía dejarse llevar.
- Max... - el muchacho susurró el nombre del rubio como una súplica. - ¿Puedo...? - sus rostros se encendió en un tono intenso después de preguntar eso. Quería besar al rubio y no pudo evitar pedirlo. La vulnerabilidad por un acercamiento mínimo provocó una sonrisa en Max, estaba siendo muy sencillo. Se acercó más al mexicano e hizo que quedaran lo suficientemente cerca sus labios, aún sin tocarlos.- Por favor Max - suplicó Sergio mientras se agarraba firme a la camisa del mayor. Sentía que en cualquier momento se desmayaría por la espera. El holandés posó su pulgar en los labios del más joven y acarició un momento, quería ponerlo ansioso, le gustaba la sensación del chico temblando por un simple roce. Al estar tan cerca de Sergio pudo notar lo genuinamente delgado que era, su brazo podía simplemente rodear su cadera por completo y levantarlo sin problema, cosa que hizo. Lo jalo hacia él, permitiendo que se acomodara encima de sus piernas, cabalgando con el volante detrás de su espalda. - ¿Max? - el mexicano jadeó de sorpresa. Entonces el rubio volvió a acercarlo tomándolo de la nuca y sin más rodeos lo beso. .
