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Más Allá del Softball

Summary:

Laurie se encuentra sentada en el salón vacío, atrapada en sus pensamientos, sobrepensando su falta de habilidades en el softball y su deseo de hacer sentir orgulloso a su padre. Mientras su mente se llena de dudas y frustración, Rochelle entra al salón y la saca de su ensimismamiento, notando su extraño comportamiento. Después de preguntarle si está bien, Rochelle le hace una pregunta que la hace reflexionar sobre sus verdaderas motivaciones, especialmente sobre lo que realmente la impulsa a jugar.

Notes:

(See the end of the work for notes.)

Chapter 1: La Torpeza de Laurie

Chapter Text

Laurie observaba con una mezcla de admiración y frustración cómo todos sus compañeros de equipo lograban golpear la pelota con facilidad. El sonido del bate chocando contra la bola resonaba una y otra vez en el campo, cada golpe firme y preciso, cada movimiento seguro. Todos parecían tenerlo tan claro, tan natural, como si el softball fuera parte de ellos.

Pero para ella… no importaba cuánto lo intentara, cuánto practicara en casa o en los entrenamientos. Nada funcionaba.

Quería mejorar. Quería sentir la adrenalina de conectar un golpe limpio, de ver la pelota volar lejos, de escuchar a su equipo celebrar su jugada. Pero, sobre todo, quería ver a su padre orgulloso. Soñaba con el día en que él le dedicara una sonrisa sincera, con el momento en que su puño chocara contra el de ella en señal de aprobación.

Sin embargo, ese día nunca llegaba.

Era “torpe” para hacer sentir orgulloso a su padre.

Era “torpe” para ser notada por su equipo.

Era “torpe”, aunque lo intentara una y otra vez.

Y lo peor era que siempre había alguien dispuesto a recordárselo.

El papá de Kai, con su mirada critica que le dirigía mientras estaba sentado en las gradas cada vez que fallaba.

Su compañero Yuwen, con sus miradas burlonas y sus palabras cortantes.

Y su propio padre… quien no necesitaba decir nada para hacerla sentir insuficiente.

Cada noche, en la soledad de su habitación, Laurie rezaba. Se acurrucaba en su cama, con las manos juntas y los ojos cerrados, susurrando plegarias al cielo. Le suplicaba a Dios que la ayudara, que le concediera aunque fuera un poco de habilidad, que la hiciera menos inútil en el equipo. A veces, las lágrimas se escapaban sin permiso, cayendo sobre su almohada mientras pedía con desesperación un milagro que nunca llegaba.

Entonces, un grito la sacó abruptamente de sus pensamientos.

—¡Laurie!

Su corazón dio un brinco. Parpadeó un par de veces y levantó la vista. Rochelle estaba parada frente a ella, mirándola con el ceño fruncido.

—¿Mande? —respondió con voz temblorosa.

Solo entonces notó que el salón estaba completamente vacío. Las sillas desordenadas y los rayones en el pizarrón indicaban que la clase había terminado hacía rato, pero ella seguía ahí, atrapada en su propio mundo.

—La clase terminó hace cinco minutos, pero sigues sentada ahí… ¿Estás bien? —preguntó Rochelle, su tono cargado de preocupación.

Laurie jugó con sus manos, sintiendo cómo un nudo se formaba en su garganta.

—Sí, claro… solo estaba pensando —respondió, intentando sonar despreocupada mientras comenzaba a guardar sus cosas con movimientos torpes y apresurados.

Pero Rochelle no parecía convencida.

—¿Vale la pena pegarle a la pelota, Laurie?

Laurie se quedó helada.

La pregunta era tan simple, pero al mismo tiempo tan complicada. ¿Valía la pena?

Por inercia, respondió rápido, como si así pudiera evitar pensar demasiado en ello.

—¡Claro! Lo hago por el equipo, ¿recuerdas? —rio nerviosa.

Pero Rochelle negó con la cabeza, con una expresión que la hacía sentir como si pudiera ver a través de ella.

—No, Laurie. Siento que lo haces por alguien.

El estómago de Laurie se encogió.

—¿Q-qué? ¡Tonta! ¿Cómo crees? No lo hago por nadie… —balbuceó, su rostro encendiéndose de un rojo notorio.

Pero Rochelle solo la observó con una sonrisa de complicidad.

—¿Será que quieres sorprender a Kai?

Laurie abrió la boca para responder, pero no encontró las palabras. Se quedó en silencio, atrapada entre la verdad y la negación.

Bueno… en parte sí.

Kai era su mejor amiga, alguien a quien admiraba profundamente. Ella era increíble en el softball, veloz, fuerte y siempre con una actitud segura. Muchas veces, cuando Laurie fallaba, Kai estaba ahí para salvar la jugada, atrapando la pelota en el último segundo antes de que se estrellara contra el suelo. Y muchas veces también, Laurie terminaba en el suelo por su increíble torpeza.

Era frustrante.

No porque Kai fuera mejor que ella, sino porque Laurie sentía que siempre estaba siendo la que necesitaba ser rescatada.

Se rió nerviosa, intentando desviar el tema.

—Eres una tonta, Rochelle —dijo, poniéndose de pie con la mochila al hombro—. De verdad, lo hago por el equipo.

Pero mientras se dirigía al transporte escolar, sintió un peso extraño en el pecho.

Porque, en el fondo, sabía que Rochelle tenía razón.

Notes:

Hola! Soy nueva en AO3 como escritora, aunque ya he escrito varios libros en Wattpad. Lamentablemente, la falta de apoyo me llevó a mudarme aquí.

Me llamo Milski.

Mi personaje favorito es Laurie, ¡es una cosita bonita! Puede que suba más historias en el futuro, e incluso un fanfic en lugar de un one-shot.

Escribí este one-shot mientras escuchaba ABBA - The Winner Takes It All, ¡me inspiró mucho!

(capaz suba mas Fan-fics de otros fandoms como QSMP o algo sobre mis personajes)