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Susurros a traves de vidas

Chapter 9

Summary:

lo que paso con Uzi! Un poco de angst por aqui y por allá pero le damos un respiro.

Pequeño pero algo es algo, Uzi no descansa mucho ha!

Chapter Text

Uzi se despertó con el sonido insistente de su alarma, sintiendo un peso extraño en el pecho.

No quería pensar. No quería despertar. Sentía como si no hubiese descansado lo suficiente de todo lo que a tenido que pasar últimamente.

—Uuuuugh— se quejó al estirarse y levantarse de su cama

Y apenas al incorporarse su cerebro empezó a trabajar recordando súbitamente el relicario que debería estar llevando en todo momento si no quería sentir ninguna clase de dolor o cuasi muerte inesperada de un momento a otro.

Rápido noto que estaba puesto agradablemente en su cuello, oh, su yo del pasado hizo algo bien por una vez, ojala hubiera hecho más, tenía tantísimas cosas en las que pensar.

Lo más importante ahora era encontrar respuestas. Si ya tenía algo con lo que trabajar pero aun debía terminar de leer los libros de su madre, no había podido leerlos todos antes, y ahora se arrepentía de no haberlo hecho.

Necesitaba más contexto, necesitaba aprender a controlar su magia y, sobre todo, necesitaba encontrar los objetos de aquella visión, era algo que sentía en su interior que debería hacer con urgencia.

Suspiro.

De nuevo se sintió reacia a continuar con ello, entonces simplemente decidió irse lo más rápido posible de su casa, ella haría lo que quisiera.

Se vistió rápido, agarró su mochila y salió de su casa sin siquiera detenerse a revisar nada más.

El aire fresco de la mañana la despejó un poco. Estar afuera, moverse, enfocarse en otra cosa… eso le vendría bien. No iba a pensar en nada raro hoy. Solo iba a la escuela, como cualquier otro día.

Lo malo fue que, al llegar, se dio cuenta demasiado tarde de que nunca llegaba tan temprano por una razón.

Uzi vio esa razón en cuanto giró en el pasillo.

Thad.

Porque claro, tenía que estar ahí como todas las mañanas tan perseverante en su objetivo como de costumbre.

Ella ya lo sabía, sabía que el la esperaría explícitamente solo a ella por la mañana y ella siempre huía, o decidía llegar tarde.

No quería escucharlo.

Aceleró el paso, fingiendo que no lo veía, pero él si que la vio, claro que si.

—Uzi, espera.

Ella no se detuvo.

—Solo quiero hablar un segundo.

—Ya me hablaste demasiados segundos —respondió con frialdad.

—Sé que estás enojada conmigo, pero—

—Oh, ¿en serio? No me había dado cuenta.

Thad suspiró, siguiéndola mientras ella avanzaba.

—Mira, sé que la cagué. Sé que lo que hice estuvo mal.

Uzi apretó los dientes, las palabras clavándose en ella de una manera que no quería.

—No es solo que la cagaste, Thad. Me dejaste completamente sola.

El silencio que siguió fue denso.

—No sabía qué hacer. Es mi hermana, Uzi.

Ella se detuvo de golpe, girándose para mirarlo directo a los ojos.

—¿Y qué? ¿Eso hace que lo que hizo esté bien? ¿Hace que lo que tú hiciste esté bien?

Thad no supo qué responder. Uzi lo vio dudar y negó con la cabeza.

—Por eso ya no quiero hablar contigo. Te lo dije ese día ¿Por qué no lo entiendes?

Dio un paso hacia atrás, mirando con rencor a Thad a punto de descargar su enojo, o eso era hasta que su corazón cayó.

Era Nathaniel a quien vio de re ojo. Venia caminando por el pasillo dirigiéndose hacia ellos.

No quería que escuchara esto.

Miró rápidamente a Thad, bajando la voz.

—No lo hagas más difícil, ¿quieres?

Él la miró un momento, seguramente viendo el cambio repentino en su expresión y voz.

—¡Uzi! ¡Thad!

La voz de Nathaniel la hizo tensarse.

No podía dejar que él sospechara nada.

Su mente trabajó en automático. Sus ojos bajaron a lo que Thad tenía en las manos.

Sin pensarlo dos veces, se lo arrebató.

—Gracias por prestármelo —soltó, con una sonrisa forzada.

Nathaniel parpadeó.

Thad también parecía desconcertado al principio, pero luego algo en su expresión cambió.

Uzi lo miró.

Entiende. Por favor, entiende.

Thad la sostuvo la mirada por un segundo más y, sorprendentemente, sí entendió.

—Oh, sí… Claro, yo… Vine a dártelo porque me lo pediste anoche.

Su voz sonó natural. Como si fuera cierto.

—De hecho, lo pensé bien y puedes quedártelo. Te lo regalo.

¿Qué?

Por un momento, Uzi sintió que el suelo se movía bajo sus pies. No se esperaba eso.

—No es necesario… —empezó a decir, insegura.

—Insisto. De verdad insisto, ahora es tuyo.

Su sonrisa parecía relajada, pero Uzi sabía que había más detrás.

—Y si en algún momento necesitas cualquier otra cosa, solo pregúntame y si puedo, lo conseguiré por ti. Es lo menos que puedo hacer.

Uzi bajó la mirada al cómic en sus manos.

Era una compensación.

Pero no borraba nada.

Apretó un poco los dedos en la cubierta.

Thad la observaba, como si esperara una respuesta.

Uzi pensó en todas las cosas que podría decir. En todo lo que querría gritarle.

Pero no aquí. No ahora.

—Está bien —murmuró.

No sonó ni como un "gracias" ni como un "te perdono". Sonó como lo que era:

Una manera de cerrar la conversación sin darle más espacio.

Thad pareció entenderlo.

No insistió más.

—Bueno, nos vemos luego.

Su voz volvió a la despreocupación de siempre.

Antes de irse, miró brevemente a Nathaniel.

—Nos vemos, N.

Nathaniel le devolvió el gesto con un asentimiento.

Uzi mantuvo la vista fija en el cómic hasta que los pasos de Thad desaparecieron en el pasillo.

Solo entonces se atrevió a respirar, pero no por ello su corazón se sentía menos apesumbrado.

Incluso olvido por unos segundos que Nathaniel estaba justo a su lado, hasta que este carraspeo para hacerse notar.

—Me alegra verte mejor. ¿Cómo te sientes?

Uzi parpadeó, como si apenas hubiera procesado su presencia. Luego, forzó una pequeña sonrisa.

—Mucho mejor, con más energía.

Mentira.

Pero funcionó, al menos por ahora.

Nathaniel la miró con atención, como si analizara cada matiz de su expresión.

Por un momento, Uzi temió que la confrontara con una de sus preguntas incómodamente perceptivas.

Pero en su lugar, simplemente dejó el tema pasar.

El ambiente entre ellos se sintió más ligero a medida que la conversación se desviaba hacia trivialidades diarias. Y aunque Uzi no era tonta, sabía que Nathaniel la seguía inspeccionando de vez en cuando, como asegurándose de que estuviera bien, él se preocupaba demasiado, ella está bien.

Bueno daba igual no le molestaba.

Tampoco iba a admitirlo.

Entonces, él se fijó en algo.

—Es muy bonito. ¿Es nuevo?

Uzi bajó la mirada y sostuvo entre los dedos el pequeño relicario que colgaba de su cuello.

—Sí… lo encontré entre las cosas de mi mamá.

Su voz sonó más suave de lo que esperaba.

Pero la melancolía solo duró un segundo antes de que una idea cruzara su mente.

Si no podía decirle todo lo mágico que rodeaba al relicario al menos podría hacer algo que le divirtiera.

Con un gesto casi dramático, levantó la mano y dejó que el relicario capturara la luz artificial del pasillo, cambiando su tono por uno más teatral.

—¿No te parece que se ve genial?

Nathaniel la miró con una mezcla de diversión y ternura.

—Sí, se ve realmente genial en ti, te queda.

Era una respuesta simple, pero genuina.

Y a Uzi le gustó.

Soltó una risa satisfecha, bajando la vista nuevamente hacia el relicario.

—Me gusta mucho. No tengo muchas cosas de mi mamá que pueda usar o llevar conmigo.

Nathaniel asintió en silencio.

Uzi sabía que él entendía el peso de esas palabras, incluso sin que ella tuviera que explicarlo.

Y, en lugar de decir algo torpe o innecesario, simplemente puso una mano en su hombro y le sonrió.

Ese pequeño gesto significó más de lo que estaba dispuesta a admitir.

Y a ella se le escapo naturalmente una sonrisa por el gesto, realmente Nate era un gran chico.

Nathaniel cambió de tema antes de que la conversación se volviera demasiado pesada, y Uzi se dejó llevar.

Sin que ella se diera cuenta, le quitó suavemente el cómic de las manos y lo observó con una ceja arqueada.

—Y bien. ¿Desde cuándo te interesan cosas como Mystical Butterfly?

Uzi rodó los ojos.

—No sé, nunca lo he leído. Solo tenía curiosidad.

Nathaniel sonrió con un brillo divertido en los ojos.

—¿Curiosidad? ¿Por una historia sobre una chica mágica que pelea con villanos y tiene una dinámica de "te amo, pero no sé quién eres" con su compañero?

Uzi chasqueó la lengua, pero terminó riéndose.

—Cuando lo dices así, suena ridículo.

—No lo sé, a mí no me parece tonto. Sabes muy bien que me gustan esas tramas. De hecho, leí este mismo cómic hace tiempo. No lo terminé, pero era bueno.

Uzi lo miró con una mezcla de burla y sorpresa.

—No me sorprende. Eres ese tipo de persona.

Nathaniel la miró con fingida indignación.

—¿"Ese tipo de persona"?

—Sí, ya sabes, de los que se encariñan con cosas trágicas y personajes que sufren demasiado.

Él abrió la boca para protestar, pero Uzi no le dio oportunidad.

—Leyenda de Noah.

Nathaniel suspiró, derrotado.

—Bien, bien, tal vez tengas razón. Pero, oye, si de verdad lo vas a leer, me encantaría que después me digas qué te pareció. Nunca pensé verte interesada en algo así. —Dijo, devolviéndole el cómic.

Uzi lo tomó y fingió pensarlo con los brazos cruzados.

—Mmm, no sé…

—Porfis.

Ahí estaba ese tono de voz y esa miradita de perro pateado irresistible, no podía hacer nada contra ella y el impulso de aceptar lo que sea que este cachorro le pidiera, esto era completamente trampa.

Pero lo permitiría. Porque lo iba a hacer mirada linda o no.

Uzi suspiró, rodando los ojos, pero no pudo evitar sonreír un poco.

—Está bien.

Finalmente, después de algún tiempo de charla más mientras hacían y decían sus tonterías habituales llegaron al punto donde sus caminos se separaban, cada uno rumbo a su respectiva clase.

Uzi intentó convencerse de que no le importaba que no se sentía especialmente desamparada ese día, de que era solo otro día normal en la escuela. Pero entonces, Nathaniel la abrazó.

Fue un gesto natural, casi automático.

Pero duró más de lo habitual.

Al principio, Uzi pensó que simplemente estaba siendo más insistente de lo normal por lo que había pasado antes. Sin embargo, cuando sintió que no la soltaba de inmediato, su corazón comenzó a latir más rápido.

Oh, no.

El calor subió rápidamente a su rostro, traicionándola de la peor manera posible.

No es que fuera la primera vez que la abrazaba, pero esta vez… se sintió diferente.

Tal vez fue la forma en que sus brazos se quedaron alrededor de ella un par de segundos más, o la manera en que parecía necesitar ese contacto tanto como ella.

Y eso era peligroso.

Porque si Uzi se quedaba un segundo más en ese abrazo, iba a terminar delatándose.

Así que hizo lo primero que se le ocurrió para salvar lo poco que quedaba de su dignidad: actuar como si fuera innecesario.

Le dio un leve golpe en la espalda.

—Ya, ya. Nos vemos después. —dijo con rapidez, alejándose súper rápido.

Ni siquiera le dio la oportunidad de ver su rostro antes de partir.

Porque si Nathaniel la veía ahora mismo, seguro notaría el maldito sonrojo en sus mejillas.

Pasaron algunas horas y Uzi sabía que debería estar prestando atención ya fuera a la aburrida lección del profesor o, al menos, a su recién descubierta responsabilidad mágica. Pero, en lugar de eso, tenía el cómic abierto sobre su escritorio, oculto entre sus apuntes.

No tenía intención de engancharse tanto, pero lo hizo.

Había algo fascinante en la idea de los héroes y villanos, en cómo escondían sus identidades y llevaban una doble vida. La protagonista, con su traje brillante y su habilidad para desaparecer en las sombras, le hizo preguntarse…

¿Podría hacer algo así con su magia?

Si lograba replicar ese concepto, quizás le ayudaría a conseguir los objetos de su visión sin tantas complicaciones. Después de todo, una identidad secreta parecía extremadamente útil cuando estabas metida en cosas de este calibre.

Siguió leyendo, cada vez más inmersa en la historia. Pero lo que realmente la atrapó fue el interés romántico de la protagonista. Demonios.

Era tan amable. De esa forma genuina y encantadora que no se sentía forzada. Siempre sabía qué decir y cómo hacer que la protagonista se sintiera mejor sin necesidad de grandes discursos.

Nathaniel sí que le hizo cosas a su psique para que automáticamente pensara en él cada vez que conocía a alguien con características similares.

Uzi se quedó mirando la página por unos segundos, pestañeando.

Tch.

Sacudió la cabeza y terminó las últimas viñetas. Necesitaba el siguiente tomo.

Mordió el interior de su mejilla, pensativa.

Thad había dicho que podía pedirle lo que quisiera. Podría aprovecharse de su oferta.

Se rio ante ese pensamiento, cosa que realmente no pensó hacer solo fluyo de ella y claro, fue regañada por reír maniáticamente en clase.

Bah, todos eran unos aburridos de todas maneras y su profesor un amargado, solo esperaba que Lizzy y sus amigas no se aprovecharan de eso para molestarla.

Otra vez... Ah solo quería que esas tontas clases terminaran y pudiera conversar con Nate sobre el comic en realidad era bastante bueno.

Las clases tan engorrosas habían terminado y Uzi se apresuró a salir de clases, si quería hablar con N debería esperarlo en el lugar de siempre.

Así que eso hizo, era ya su camino pre programado básicamente cuando las clases terminaban y mientras estaba ensimismada en sus propios pensamientos sobre como cuando llegara a casa probaría algunas cosas seguro que con la guía de su madre en los diarios algo podría hacer.

Tenía esperanza en ello.

Tantos pensamientos fueron interrumpidos por un torbellino de alegría.

Fue Nathaniel quien apareció de la nada, prácticamente rebotando en su dirección con una sonrisa que parecía iluminarle todo el rostro.

—¡Uzi, no vas a creerlo! —Exclamó, vibrando de emoción—. Hoy hablé más con Vanessa, y ella hasta me sonrió dos veces. ¡Dos!

Uzi levantó la vista con una pequeña sonrisa, intentando ignorar esa punzada en el pecho. Sabía que le gustaba Vanessa, lo sabía y sin embargo seguía habiendo algo en la manera en que hablaba de ella que le hacía sentir tan mal.

Ugh ella no era así antes.

—Vaya, felicidades, Nate. Vas avanzando rápido.

—¡OH! No es para tanto, pero en realidad sí lo es, estoy tan feliz —respondió él, sin notar el tono en su voz.

Uzi lo miró por un segundo antes de alzar la mano y darle un par de palmadas en el cabello, revolviéndoselo ligeramente.

Hacer eso era divertido, Nathaniel era prácticamente un perrito y sentir como se inclinaba feliz ante su toque despejaba un poco la incomodidad en su pecho cuando este gran golden retriever hablaba de la persona que le gustaba.

—De verdad me da gusto por ti —le dijo con una sonrisa genuina.

Y por un instante, solo unos segundos noto como Nathaniel se congelo.

¿Hm? Raro.

Pero antes de que pudiera decir algo al respecto, decidió cambiar de tema. No quería seguir escuchando sobre Vanessa.

—Hey, ¿recuerdas el cómic—

Antes de que pudiera terminar su frase, una voz ajena interrumpió la conversación.

—Eras… eh, Nathaniel, ¿no?

Oh, genial.

Vanessa Elliot estaba ahí, saliendo con su grupo de amigas. Se veía impecable, como si el sol le diera justo en el ángulo perfecto solo para hacerla resplandecer aún más.

Uzi apenas contuvo un suspiro, pero Nathaniel…

Dios.

Se quedó tieso en el acto, mirándola como si fuera una aparición divina, conteniendo el aliento.

—¿Sí? Oh, sí, soy Nathaniel, yo… sí —respondió él torpemente.

Vanessa rio, con esa risa tan encantadora y delicada que parecía sacada de una película.

—Eres divertido. Quería hablarles a las chicas sobre tu buen gusto, ¿puedes venir un momento?

Uzi sintió cómo Nathaniel se ponía aún más rígido.

A punto de resoplar sintio la mirada de Vanessa sobre ambos analizándolos, primero a ella y luego a Nate mirándolos a ambos.

Como si estuviera evaluando la situación, como si hubiera algo extraño y después de probablemente dar un veredicto en su mente, añadió con un tono despreocupado:

—Oh, no importa realmente si no puedes y estás ocupado.

Miró esta vez solo a Uzi, saludándola apenas con la mano, pero con una sonrisa amigable.

¿Que habrá pensado?

Nathaniel por su lado parecía haber abandonado su propio cuerpo. Esto era un sueño hecho realidad para él, era tan obvio.

Uzi no necesitó mucho tiempo para procesarlo.

Le dio un codazo suave antes de hablar por él.

—Ve, Nate. Yo tengo muchas cosas que hacer y después de lo de antes estoy algo cansada.

Él la miró con un atisbo de duda, como si algo no le terminara de encajar, pero Uzi solo le hizo un gesto de “anda ya “esperando así relajarlo y que aceptara la oportunidad que se puso frente a él.

—Oh, eh, está bien —dijo él finalmente, todavía aturdido.

No se veía del todo convencido, pero tampoco dudó demasiado.

Uzi le dio una palmada en la espalda antes de despedirse, girando sobre sus talones y se fue marchándose sin mirar atrás.

No quería ver a Nate junto a Vanessa más tiempo del necesario.

El encuentro verdaderamente la desequilibro, iba a hablar con Thad y pedirle los siguientes tomos pero ahora mejor solo le mandaría un mensaje.

Solo quería irse y eso hizo.

Llego a su casa rápido, encontrando una nota de su padre en la mesa, otra vez no estaría en casa, pero dejo dinero para la comida de algunos días, aparentemente estaría demasiado ocupado en un proyecto y requería estar en la compañía.

Lo normal.

No quería pensar en eso y tampoco quería pensar en Nathaniel con Vanessa.

Por suerte para ella, había algo mucho más importante en lo que enfocarse. La magia.

Subió a su cuarto por si acaso y una vez asegurándose de estar en total privacidad saco los diarios que le dejo su madre.

El primero era el que no había terminado de leer ayer por la noche, tenía más información relatando más las vivencias de su madre pero eso no era lo que le interesaba en este momento.

Mystic Butterfly si y para ello rezo que en el siguiente diario si hubiese información quizá alguna clase de instructivo eso sería agradable.

Gratamente en efecto el segundo diario pese a no parecer un conveniente instructivo si contenía las explicaciones reales de lo que necesitaba.

Lo abrió con cuidado, pasando las páginas hasta que encontró la sección que hablaba sobre la magia en sí.

"La magia es voluntad. Es lo que realmente sientes. Puede tomar muchas formas, controlar muchas cosas, pero al final siempre depende de ti."

Uzi frunció el ceño, concentrándose en cada palabra.

"Yo nunca fui especialmente poderosa," continuaba su madre en el diario, "pero tenía mi propio talento. Siempre fui buena con el fuego, además de algunas cosas básicas: protección, mover pequeños objetos por aquí y por allá, con ello le ganaba fácilmente a tu padre en las cartas, nunca lo noto"

"Lo primero que debes hacer es concentrarte. Pensar en lo que quieres hacer con detenimiento. No solo imaginarlo, sino sentirlo como si ya estuviera ocurriendo."

Uzi miró sus manos y respiró hondo.

Concentrarse.

Cerró los ojos y trató de visualizar algo simple. Una llama, pequeña, en la punta de su dedo.

Pensó en calor. En la sensación de fuego danzando entre sus dedos, en la energía recorriéndole las venas.

Algo… algo pareció responderle en su interior.

Pero cuando abrió los ojos, no había nada.

Uzi frunció el ceño.

Bien. Esto iba a tomar tiempo. Si el fuego no funcionaba con ella, quizá intentaría con lo de mover objetos pequeños quizá hacer que alguno de sus peluches más pequeños volasen.

Uzi entonces tomo tres peluches de murciélago, los coloco en el suelo en una hilera y se sentó con las piernas cruzadas frente a ellos para poder mirarlos fijamente.

Volvió a cerrar los ojos, siguiendo el mismo proceso. Concentrarse. Visualizarlo. Sentirlo como si ya estuviera pasando.

Se imaginó los peluches elevándose, sus pequeñas alas de felpa batiéndose torpemente en el aire.

Se imagino como se sentiría el aire a su alrededor si estuvieran volando en frente suya.

Y lo sintió, algo. Algo distinto a la primera vez.

Abrió los ojos.

Los peluches no estaban ahí.

Uzi parpadeó. Oh. Bueno, al menos logró hacer que desaparecieran.

Pero antes de poder analizarlo más, un leve sonido llegó a sus oídos.

Un batir de alas y un pequeño chillido.

Su cuerpo se tensó y lentamente alzó la vista.

Ahí estaban.

Sus murciélagos. Sus peluches.

Pero ya no eran solo peluches. Ahora volaban. Se movían. Tenían vida.

Uzi se quedó boquiabierta, sin poder procesarlo del todo. ¡Oh, eso era muchísimo mejor que solo mover objetos!

Aun con la adrenalina corriendo por sus venas mientras observaba a sus murciélagos revoloteando por la habitación. Esto es real. Esto está pasando.

Ahora, con más confianza en sí misma, decidió intentar algo que le sería aún más útil.

Volar.

Bueno, no tanto volar de inmediato. Empezaría con algo sencillo.

Se sentó en el suelo y cerró los ojos otra vez. Visualizar. Sentirlo. Creerlo.

No quería lanzarse al cielo como una bala—bueno, sí quería, pero intentaría contenerse.

Solo flotaría, un poco, apenas unos centímetros del suelo.

Se concentró en la sensación de ligereza. Como si su cuerpo no pesara nada. Como si el suelo ya no tuviera control sobre ella.

Y lo sintió.

El leve cosquilleo recorriendo su piel. La presión en sus pies desapareciendo.

Se sentía… ¿extraño? Como si realmente estuviera flotando.

Abrió los ojos.

Y estaba flotando.

Por unos segundos, Uzi solo miró sus pies en el aire, completamente atónita.

Luego, empezó a reírse. Una risa loca, entre emoción y fascinación.

—¡Jajajaja, esto es increíble!

Si podía hacer esto… ¿qué más podía hacer?

Emocionada, salió corriendo de su habitación y subió al techo de su casa, su sonrisa creciendo con cada paso.

Si podía flotar, podía volar.

Se detuvo en el borde del techo, mirando la oscuridad de la noche y el paisaje tranquilo frente a ella.

Respiró hondo. Caminar en el aire. Elevarse.

Con más fe en sí misma de la que había sentido en muchísimo tiempo, se impulsó con un paso hacia adelante y—

Se elevó.

Un metro. Quizás un poco más, pero ahí estaba lo había logrado.

Su cuerpo se sentía ligero, como si el viento la sostuviera con suavidad. Podía moverse. Flotar de un lado a otro, era complicado moverse, estabilizarse más bien pero luego de varios intentos donde se inclinaba muchísimo a ambos lados, pero superando cualquier miedo de caerse, logro una estabilidad normal.

Con ello probó entonces caminar en el aire, como aparecía en el comic y funcionó. Funcionó.

Su risa volvió, llena de adrenalina y emoción. Podía volar, podía hacer tantas cosas se sentía tan bien, tan libre.

Y entonces, su teléfono sonó.

El sonido repentino la hizo saltar del susto, perdiendo por completo su concentración.

—¡¿Qué de—?!

La gravedad decidió que ya había jugado lo suficiente.

Uzi cayó directo sobre un montón de cajas y objetos amontonados en el patio con un golpe estrepitoso.

—AH, MIERDA!—

Eso le dolió, hizo tanto ruido al caer sobre las cosas, ni siquiera se pudo re componer por que escucho la voz de Matan por el altavoz de su celular.

—¿¡Uzi!? ¿Qué paso? ¿Estás bien?—

Oh de verdad había contestado por error a media caída, la vida era una basura con ella, no podía el universo dejarla pasar vergüenza en paz!?

Uzi tragó saliva, incorporándose rápidamente como si así pudiera borrar la estúpida caída.

—¡NADA! Estoy bien.

Hubo un golpe seco cuando intentó levantarse demasiado rápido y terminó golpeando algún cachivache de metal que tenía sobre su cabeza.

—Uzi…

—¡Te dije que estoy bien!

Un segundo después, al moverse tan solo un poquito (según ella) escuchó el sonido de algo metálico rodando… y luego un maullido indignado.

…Mierda. ¿Desde cuándo había un gato aquí? De verdad necesitaban limpiar este lugar.

—¿Qué demonios estás haciendo? —preguntó Nathaniel, su voz llena de confusión.

—Cosas —respondió ella de inmediato, sacudiéndose el polvo, al fin era libre de esos escombros.

—… ¿Qué clase de cosas?

—NO TE INCUMBE.

Silencio. Luego, la risa baja de Nathaniel a través del teléfono.

—En fin —dijo con tono divertido—. Solo quería hablar un rato contigo. Estar sin ti no es tan divertido.

Uzi dejó de intentar sacudirse el polvo por un momento.

—… Bueno, me siento halagada.

—Deberías —bromeó él—. Tengo mucho que contarte, Vanessa prácticamente me invitó a un evento de esos privados para gente exclusiva.

Ah.

Uzi sintió su humor bajar un poco. Pero, bueno. Lo vio venir.

—Oh. ¿En serio?

—Sí, es sobre antigüedades. Van a exhibir un anillo perdido de los Elliot.

Eso volvió a captar su interés en la conversación elevando su ánimo perdido.

—¿Y cómo es?—

—Si mal no recuerdo, según la foto, es de plata, con amatistas incrustadas. Está diseñado para parecer un anillo de flores.— Escucho como Nathaniel se acomodaba al otro lado de la línea.

Uzi sintió un pequeño escalofrío en la espalda.

—¿Un anillo de plata con amatistas?

—Sí… ¿Por?

—Nada —respondió demasiado rápido—. Es solo que suena… interesante. ¿Me puedes decir otra vez cómo era?

Nathaniel se quedó en silencio un momento, pero luego accedió.

—Eh… claro. Es de plata, con un diseño que lo hace parecer un anillo de flores, y tiene amatistas incrustadas. Pero le falta la piedra central, y nadie sabe qué era.

Uzi se quedó en silencio esta vez.

Un anillo incompleto. De los Elliot.

Su mente empezó a hacer conexiones rápidas, recordando lo que había leído en los diarios de su madre, las visiones, la magia.

Esto… podía ser importante.

—¿Y dices que es una reliquia perdida?

—Sí, de los Elliot. Vanessa dijo que su familia no está interesada en recuperarlo porque ya tienen otras cosas en las que concentrarse.

Uzi chasqueó la lengua con molestia antes de que pudiera detenerse.

—Eso es una estupidez.

—¿Eh?

—Digo… si es algo de su historia, deberían al menos estar interesados en preservarlo, ¿no? No es como si esas cosas aparecieran todos los días.

—Eso mismo pensé. Bueno, algo parecido ha— Pudo sentir como Nate sonreía, era tan fácil de leer incluso solo con su voz.

Uzi volvió a chasquear la lengua, "contrólate" pensó pero no comentó nada más.

—Entonces… ¿vas a ir al evento?

—Sí, Vanessa dijo que podría ayudarme a entrar.

—¿Y es en dónde? ¿Quién lo organiza? ¿Cuándo es?

Nathaniel inclinó la cabeza.

—¿Por qué tanto interés? ¿Acaso a ti también te gustan esas leyendas con cosas trágicas y personajes que sufren demasiado?

Uzi sintió el calor subirle a la cara.

—¡No es interés! —carraspeó rápidamente—. Solo… suena como algo grande, eso es todo.

—Ajá, claro.— Dijo juguetón y pudo notar que también con cierto grado de presunción.

Demonios

—¡Muérdeme! —protestó ella.

El sonido de la risa de Nathaniel resonó por el altavoz, fuerte y sin contención.

Uzi sintió un tic en el ojo. Maldita sea.

Apretó el teléfono con más fuerza de la necesaria, tratando de ignorar la sensación de calor en su rostro. ¿Por qué tenía que ser así de molesto?

Un ruido de frustración escapó de su garganta, pero eso solo pareció divertir más a Nathaniel. Claro, porque él podía reírse todo lo que quisiera desde la distancia.

Suspiró pesadamente y se dejó caer de espaldas sobre su cama, aún con el teléfono pegado a la oreja. La conversación continuó por un rato, pasando de la burla a temas más normales, con risas entremezcladas.

No tocaron ningún tema incomodo durante ese tiempo hablando solo eran ella y Nathaniel, charlando.

Se sentía tan bien, el solo hablar.

Después de un rato, notó que su voz se hacía más pausada, más arrastrada.

—¿Te estás durmiendo? —preguntó con diversión.

—Mmmh… no…

Uzi rodó los ojos, divertida sin querer, era un mal mentiroso.

—Cuando tenga los detalles del evento, te lo diré —murmuró Nathaniel, con voz somnolienta.

—Más te vale.

Un pequeño silencio se extendió antes de que él soltara una sonrisa en su tono de voz.

—Buenas noches, Uzi.

Uzi dudó un segundo antes de responder.

—Descansa, idiota.

Y con eso, la llamada terminó.

Uzi miró el teléfono por un momento antes de dejarlo a un lado.

El anillo perdido de los Elliot…

Tenía un presentimiento. Uno que no podía ignorar.

Se acomodó frente a su computadora, con el ceño fruncido y las manos listas para escribir.

"Anillo perdido de los Elliot"

Las imágenes tardaron solo unos segundos en cargar, y en cuanto aparecieron en la pantalla, su corazón dio un vuelco.

Ahí estaba.

El mismo anillo de sus sueños.

Plata envejecida, amatistas incrustadas en un diseño floral… pero con la piedra central faltante.

Uzi apretó los labios. No podía ser coincidencia.

Su madre había escrito sobre magia. Sobre reliquias. Sobre cómo la magia respondía a la voluntad y las emociones de quienes la usaban. ¿Y si este anillo tenía algo que ver con ella?

La idea de que estuviera en manos de cualquier persona que tuviera suficiente dinero para comprarlo le resultaba… inaceptable.

Se reclinó en su silla, cruzando los brazos.

Si lo subastaban, definitivamente no podría pagarlo. No tenía miles de dólares tirados por ahí.

Así que si no podía comprarlo… lo robaría.

El pensamiento la golpeó de golpe, pero en lugar de asustarla, la llenó de emoción.

Si voy a hacer esto, tengo que hacerlo bien.

Primero, necesitaba entrenar más su magia. No podía entrar a robar a un evento de ricos sin un buen plan. Y segundo…

Pensó en el cómic que leyó recientemente, en lo genial que sería tener un atuendo para ocultar su identidad.

Oh, eso sería divertido.

Si iba a robar, lo haría a lo grande.

Pensando en ello mando un mensaje a Thad solicitándole los demás tomos del comic, eso le ayudaría a saber cómo hacer su traje y podría hasta copiar algunas poses geniales.

Thad claramente acepto llevarle los comic al otro día, se tardó algo en responderle así que la hizo dudar de sus palabras en la mañana pero al menos parecía ser alguien de palabra.

Ella se aprovecharía de ello, de eso no hay duda pero quizá pueda escuchar más de lo que el tenga que decir, eso sería un gran primer paso tanto para el como para ella.

Era cansado estar tan molesta con alguien que quiso aunque se mereciera su rechazo.

Resoplo dejándose caer de nuevo en su cama. Estaba agotada.

Había hecho muchísimo progreso, pero aún tenía que seguir leyendo el diario de su madre donde le explica sobre la magia y sobre todo, terminar de leer el que dejo inconcluso.

Quizá pueda terminarlo esta noche.

O podría descansar, una difícil decisión. Eso era hasta que sus murciélagos de peluche con vida ahora se acurrucaron con ella en su cama.

Como podría negarse una vez más a una noche de descanso, quizá pudiera soñar con Nathaniel, con el abrazándola o algo así, algo… lindo y de lo que nunca hablaría ni aunque la torturasen hasta la muerte era demasiado vergonzoso ah.

Bueno eso era un buen plan para ella.

Notes:

Hola! Si tu idioma no es el español no te preocupes cuando esta obra alcance el capitulo 5 haré una traducción por mi cuenta para que más personas puedan disfrutarlo.

Y para practicar mi ingles Hahaha

If your lenguaje is not spanish, don't worry when this fanfic reach chapter 5 i'm going to make my own traduction so that more people can enjoy it.

Anddd for practice my english LOL