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Venid a casa, golondrinas

Chapter 2: 2025 + Epílogo

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

                                     venid a casa golondrinas cover

 

 

 

 

La mochila de Colin pesaba mucho este año. No era pesada per se. No tenía muchas cosas, en realidad. Pero tenía el peso de su futuro.

 

Decidió que iba a ser valiente. Estaba harto de tener miedo. Estaba harto de huir.

 

Penelope le ayudó a tener el valor de perseguir sus sueños. Colin escuchó su consejo y habló con un amigo editor que trabajaba en una editorial. Le dijo que sus libros eran buenos e interesantes, y le hizo una oferta para publicarlos. 

 

Penelope hizo que dejase de tener miedo y fuese tras lo que quería. Vio el resultado de ello. Ahora, iba a ir tras su mayor sueño.

 

Ella .

 

Tenía miedo de su rechazo. Pero tenía incluso más miedo de perderse la oportunidad de compartir su vida con ella, de no verla cada día, de no poder amarla.

 

Quizás no era digno de su Pen, pero iba a pasar el resto de su vida esforzándose para merecerla.

 

Ella se merecía el mundo, él se lo iba a dar.

 

Y cuando Colin hacía algo, lo hacía a lo grande.

 

Dentro de su mochila, Colin llevaba un estuche con un anillo de compromiso. Le pidió a su madre que le enseñara la colección de las joyas familiares, que incluía los anillos de compromiso. 

 

Colin puso su mochila, junto con sus maletas, en el maletero. Subió y condujo hasta casa de Pen para recogerla.

 

                                                                 --------------

 

-¿Sólo hay uno este año? -observó Penelope, frunciendo el ceño.- Es raro. Siempre van en pareja.

 

Estaban cenando en la mesa del patio (como siempre hacían cuando se quedaban aquí) y las golondrinas ya estaban ahí cuando llegaron. Bueno, aparentemente sólo una. 

 

-Sabes que cuando hace un día más fresco solo baja el macho al árbol y la hembra se queda en el nido -sugirió Colin.



-Pero este es diferente. No se parece ni a Birdnelope ni a Cuckoolin. Y es más pequeñito. ¿Crees que se han ido y este es otro diferente? -preguntó, todavía confundida.

 

-No sé. Quizás. Pero sería raro que otra pareja viniera a quedarse en el mismo sitio que la anterior, ¿no? Yo sigo manteniendo mi primera teoría.

 

-Bueno -suspiró- ya hayan vuelto o sean otras diferentes, las golondrinas parecen amar este lugar. Sabes, dicen que si una golondrina hace su nido en tu casa, la suerte nunca abandonará ese lugar -apuntó.

 

Colin esperaba que Penelope tuviera razón, porque iba a necesitar toda la suerte del mundo. Aunque todavía no. Lo tenía todo planeado. Iba a coquetear con ella más abiertamente y ser más atrevido para ver su reacción. Después iba a preparar un picnic con sus platos favoritos, sus flores favoritas, etc. Todo preparado sobre la manta en el prado.

 

                                                                 --------------

 

Pasaron sus días como cada verano. Excepto que este año, ellos se encontraban en mejor lugar. Penelope había publicado su segundo libro y había sido un éxito comercial. Colin, por su parte, había hecho un trato por su primer libro y estaba a punto de ser publicado.

 

Así que este verano se siente más liviano. 

 

Durante unas cuantas noches, solo hubo una golondrina en el árbol. Hasta una noche cuando estaban cenando.

 

-¡Colin, mira! -exclamó Penelope con un grito ahogado.- ¡Ahí está Birdnelope! -dijo entusiasmada.

 

Penelope tenía razón. Posada en una rama, estaba la misma golondrina delgada y marrón que veían cada año. Esa noche hacía más calor y, como Colin creía, la hembra bajó al árbol.

 

–Ves, te dije que no se habían i… -sus palabras fueron interrumpidas cuando dos golondrinas trinaron y salieron volando del árbol. Uno de ellos se chocó con la pared y sus alas temblaron, intentando mantener el vuelo.- Oh, qué torpe -dijo él dulcemente.

 

De repente, vieron una tercera golondrina volando junto con las otras. Colin abrió mucho los ojos, Penelope ahogó un grito.

 

-¡¡HAY TRES!! ¡¡¡HAY TRES!!! -gritó eufórica.

 

Las golondrinas más grandes se fueron volando, dirigiéndose a donde estaba su nido. La tercera (la que se chocó con la pared) los siguió, todavía batallando con su vuelo.

 

-¿Así que es un bebé golondrina? -preguntó Colin, todavía sorprendido. 

 

-¡Te dije que este era más pequeño!

 

-Sí, quiero decir, por eso es más torpe y se chocó con la pared, ¿no? -dijo, juntando todas las piezas.

 

-Han traído a su bebé con ellos -dijo Penelope conmovida.

 

                                                                 --------------

 

Uno de esos días, después de que almorzaran, estaban en el sofá hablando. De repente, escucharon el aleteo de unas alas, giraron las cabezas y vieron a las tres golondrinas entrando en la casa y posándose encima de las puertas francesas (como el año pasado). 

 

-Oh -Penelope descansó su barbilla en el brazo que tenía en el reposacabezas, mientras miraba a las golondrinas- Me encanta que se sientan tan cómodas aquí y con nosotros que entren a la casa. 

 

-Incluso con su bebé -secundó Colin. Se quedaron mirándolas por unos momentos, fascinados de estar viendo la historia de una familia de animales en tiempo real.

 

-Simplemente encajan aquí -suspiró.- Es tan bueno sentirse así. Solo me siento asía contigo y tu familia -sonrió y miró a Colin. Él parecía tenso y tenía una expresión de tristeza. Tragó saliva y se removió incómodo.- Colin, ¿qué te pasa?

 

-Nada -sacudió la cabeza, forzando una sonrisa y evitando su mirando.- No es nada. No te preocupes.

 

-Colin -dijo, acercándose a él y tocándole la mano.- Soy yo. Sabes que me puedes contar cualquier cosa.

 

-Es solo… -dudó frunciendo los labios- lo que has dicho sobre encajar… -se quedó en silencio. Penelope se quedó callada también, sin querer presionarle para seguir, solo dándole el tiempo que necesitara.- Siempre me he sentido como… como si no encajase. Ni en los estándares de mis hermanos ni en los de mis amigos ni en los del mundo, en general.

 

-¿Qué quieres decir? -frunció el ceño.- Tus hermanos te quieren y quieren lo mejor para ti. Sí, quizás Anthony es un poco duro a veces sobre los trabajos y esas cosas, pero te apoya en lo que haces. Todos lo hacen.

 

-Sí, pero no es eso. Es el estándar de lo que ‘’ser un hombre’’ significa para ellos. Tener múltiples aventuras o salir con muchas personas antes de encontrar a tu persona y casarte. Ellos siempre me han animado a hacer lo que ellos hacían, diciendo que era muy inexperto, presentándome a diferentes chicas… Y lo mismo con mis amigos. Siempre me sentí como un extraño porque ellos siempre estaban comentando sobre mujeres y lo sexis que encontraban a la mayoría de las mujeres que veían, el increíble sexo que tendrían con ellas. Y a mí no me gustaba cualquier mujer que veía. Las encontraba guapas, atractivas, pero no me sentía atraído por ellas. Necesitaba algo más -hizo una pausa.- Y durante mucho tiempo no supe lo que era. Qué estaba mal conmigo -sus ojos se llenaron de lágrimas. Sintió un nudo en la garganta que le cortaba las palabras y le dejó sin hablar durante unos segundos. Después de varios intentos, empezó a hablar de nuevo.- Pensé que estaba roto… porque nadie más a mi alrededor se sentía así. Podían sentirse atraídos a múltiples personas, todo el tiempo, y acostarse con ellas.

 

Colin dejó las lágrimas caer y se sintió como un río que no podía ser detenido.

 

-Así que con todo eso rondándome la cabeza, me forcé a tener sexo con una chica linda que conocí en la uni -continuó.- Creí que quizás si finalmente lo hacía, me daría cuenta de que estaba equivocado y que podía disfrutar del sexo de la misma manera que todos los demás -dijo, sollozando más fuerte.- Pero no lo disfruté. Me sentí vacío después. La parte del sexo estuvo bien, me corrí, pero dentro había un vacío infinito… Cuando ella se fue, empecé a llorar porque eso confirmaba que estaba roto. Porque, ¿cómo podía estar teniendo el acto más íntimo y estar completamente desnudo con otra persona, pero sentirme tan distante de ella?

 

Penelope no lo dudó, lo abrazó fuertemente. Lo conocía como la palma de su mano y sabía que era lo que él necesitaba ahora mismo.

 

Colin puso su cabeza en su hombro y se aferró a ella como si fuera su ancla. Lloró incontrolablemente dejando salir todo. Cada lágrima por cada momento que no se sintió entendido, visto; cada momento de confusión, de sentir que no tenía lugar en el mundo, de estar roto.

 

Él no se avergonzaba de llorar, Colin nunca escondía sus lágrimas. No era una debilidad para él. Él siempre llevaba su corazón en su manga.

 

Se quedó así durante un rato con Penelope acariciando sus rizos y besándole la frente. Ella estaba llorando en silencio sabiendo que él había cargado este pero en su corazón toda su vida.

 

Era el momento más íntimo que ella había vivido en su vida. Lo más unida que se ha sentido a alguien. Ellos siempre habían estado conectados el uno con el otro, siempre habían conocido el corazón del otro, pero esto era abrirse el pecho dejando que el otro se sumergiera profundamente en cada parte del alma. 

 

Solo ellos. Y las golondrinas.

 

Estaban todavía encima de la puerta, pegados el uno al otro, reflejándose en Penelope y Colin. No hacían ningún ruido. El único sonido eran los sollozos de Colin, más silenciosos ahora.

 

-¿Quieres ir a dar un paseo al prado? -dijo Colin de la nada, rompiendo su abrazo. Ella lo miró confundida, pero dijo un suave ‘’sí’’ de todas formas.

 

Caminaron hacia el prado en silencio, cogidos de la mano. Colin agarró la manta antes de salir de la casita, así que cuando llegaron a su árbol, la colocó. Penelope se sentó con la espalda apoyada en el árbol, separó las piernas, y gentilmente tiró de él para que se sentara entre ellas. Colin se recostó contra su vientre y empezó a sentirse más relajado al instante.

 

-Quiero profundamente a mis hermanos -dijo cuando finalmente habló.- Y tienen buen corazón y sé que no me forzarían a hacer algo que no quiero. Soy yo. Y si yo no entendía qué me estaba pasando, ¿cómo podrían ellos? -dijo ahora más calmado.

 

Penelope empezó a recoger margaritas y meterlas entre el pelo de Colin.

 

-Después de eso, nunca me acosté con nadie más…

 

-Pero… ¿Qué hay de Marina? Yo creía… -preguntó confundida, frunciendo el ceño.

 

-Nunca he hecho nada con ella. Nos besamos, salimos durante unas semanas pero yo… -suspiró.- Era agradable y bonita, pero no me sentía atraído por ella. No sentía… una chispa, ni cuando nos besábamos ni cuando pasaba tiempo con ella. Cada vez que estábamos juntos, no nos conocíamos, simplemente salíamos con amigos. No me sentía lo suficientemente conectado para desnudarme con ella e intimar. Simplemente no se sentía correcto. -mientras Colin estaba hablando, Penelope seguía decorando su pelo con margaritas.- Después, como sabes, me enteré de que estaba embarazada del bebé de su ‘no tan ex’ -dijo con un comentario sarcástico. 

 

-No lo sabía, simplemente asumí… -se interrumpió apretando los labios.- ¿Por qué nunca me has dicho que te sentías así?

 

-Porque, Pen, ni siquiera yo sabía que me estaba pasando -dijo calmadamente.- No entendía nada hasta que conocí a Michaela -Colin acariciaba la pierna de Penelope con sus dedos.

 

-¿Cómo es eso?

 

-Ya llevábamos siendo amigos un par de años, cuando estábamos en Grecia. Estábamos colocados, diciendo tonterías. Entonces, ella me confesó que estaba enamorada de Francesca y como lo estaba pasando mal y la mierda de persona que se sentía que era -explicó.- Así que como ella se estaba abriendo, yo lo hice también -su pelo estaba ahora completamente decorado con margaritas.

 

-¿Y qué pasó entonces? -preguntó ella suavemente

 

-Cuando le dije cómo me sentía, ella soltó ‘’puede que seas demisexual’’ y me quedé sin palabras. Le pregunté sobre ello, ella me explicó algunas cosas, me hizo algunas preguntas, como si alguna vez me había sentido atraído por alguien. Le dije que solo una vez y ella me preguntó si tenía una conexión profunda con esa mujer, si la conocía bien… -se fue quedando en silencio.- Le dije que sí y que estaba enamorado de esa mujer. Ella me dijo ‘’creo firmemente que eres un simp demisexual’’ -se rió.- Después de ese día busqué más inform… 

 

-¿Quién es esa mujer? -lo cortó ella, un poco molesta.- Nunca me has… -él la interrumpió sentándose. 

 

Vamos a volver a casa, está oscureciendo -Colin se levantó y le ofreció la mano. 

 

Volvieron en silencio. Penelope estaba molesta, pensando en quién sería la mujer de la que Colin estaba enamorado, y por qué nunca le había dicho nada.

 

Cuando llegaron, las golondrinas ya no estaban en el salón, estaban de vuelta en el árbol.

 

-Tengo que hacer algo muy rápido arriba -dijo Colin.- ¿Quieres tener un picnic nocturno en el patio?

 

-Okey -respondió Penelope con cara seria.- Haré algo rápido. 

 

Penelope preparó una tabla de charcutería simple y cogió una botella de vino y dos copas. Colin bajó justo a tiempo.

 

-Me llevaré esto fuera -dijo él, cogiendo la tabla. Sonrió burlonamente a Penelope y se dirigió afuera. 

 

Cuando Penelope salió al patio, vino y copas en mano, Colin ya había colocado la manta y la tabla de charcutería.

 

-Dámelas -dijo Colin arrodillado en la manta. Penelope le pasó el vino y las copas y se sentó.

 

Colin le sirvió una copa de vino y se la entregó. Estaba intentando contener una sonrisa ante la expresión de molestia de ella.

 

-¿Estás enfadada? -le preguntó.

 

-Solo es… Nos lo contamos todo, pero nunca me has hablado de esta mujer -le dio un gran sorbo a su copa.

 

-Bueno, nunca te lo he contado porque siempre he sido un cobarde -ella frunció el ceño.- He estado enamorado de ella durante años y nunca he confesado mis sentimientos. Porque ella es tan hermosa, lista, amable, sexy, tan maravillosa y perfecta que tenía miedo de que me rechazara y perderla para siempre -dijo todo esto mirándola intensamente, esa rareza en lo profundo de sus ojos.- Pero quizás me acepte… ahora que merezco la pena…

 

-¿Ahora que mereces la pena? -le cortó ella.- ¿Qué quieres decir, Colin? Siempre has merecido la pena. Cualquier mujer sería afortunada de estar contigo. Eres el hombre más maravilloso del mundo -Colin resopló escéptico.- Colin, lo digo en serio. Eres amable, dulce, considerado, eres un caballero, te preocupas por la gente que amas, e incluso si a veces te ignoran o te dicen que dejes de parlotear sobre tus historias, los sigues tratando con amor, les traes a cada uno regalos específicos que sabes que les van a encantar -Penelope dejó la copa en la manta y le agarró la mano.- Siempre me defiendes, siempre estás ahí para mí. Siempre me respetas y me tratas como si fuese la única persona en el mundo. Tú…

 

-Eso es porque lo eres -dejó salir Colin.

 

-¿Qué? -preguntó Penelope, desconcertada.

 

-Tú eres la única persona en el mundo para mí, Pen -dijo él con ojos de cachorro, ladeando la cabeza.- Te amo. eres la mujer de la que he estado enamorado desde hace años. He tenido tanto miedo de decírtelo porque, ¿cómo una mujer como tú podría amarme a ? ¿Cómo podría ser merecedor de tu amor?

 

De repente, Penelope puso las manos en la cara de Colin y, rindiéndose a una fuerza incontrolable, lo besó.

 

Él se quedó paralizado, sorprendido por unos segundos, pero cuando se dio cuenta de que Penelope le estaba besando a él , Colin puso las manos en su cintura y la acercó más. Él le devolvió el beso, suave pero profundamente, con todo lo que tenía en su corazón, con cada sentimiento que había estado reteniendo por ella durante años. Nunca se había sentido así, su cuerpo entero hormigueaba.

 

Penelope se separó lentamente, abriendo los ojos y mirándolo. Colin estaba con los ojos cerrados, no quería abrirlos y darse cuenta de que era un sueño.

 

-Eres muy merecedor, Colin. He estado enamorada de ti desde el momento en que nos conocimos -dijo ella suavemente. Los ojos de Colin se abrieron de par en par.

 

-¿Qué? ¿T- t- tú- Tú estás enamorada de mí? -no podía creerlo.- Yo he estado enamorado de ti durante tantos años que estaba tan asustado de decírtelo porque no quería joderlo y perderte para siempre. Tantos años que incluso me fui a viajar por el mundo porque no podía soportar verte con Debling. Estoy tan obsesionado contigo que Michaela me llama ‘simp’ todo el tiempo. 

 

Penelope estalló en carcajadas y le besó otra vez. Estaba eufórica. Colin la amaba , no se lo podía creer. Colin se apartó. 

 

-Espera… -se llevó la mano al bolsillo de atrás del pantalón, buscando algo.- Pen, qui… quiero estar contigo para siempre. He vuelto para quedarme, he dejado mi trabajo en la revista de viajes… -empezó, pero Penelope le interrumpió. 

 

-¿Qué? Colin, ¿por qué has hecho eso? Te encanta viajar…

 

-Y lo seguiré haciendo de vez en cuando, pero solo si vienes conmigo. No quiero vivir ni un minuto del resto de mi vida sin ti. Tú me diste el valor para perseguir mis sueños y eso es lo que estoy haciendo. Sabes que he hecho un trato para publicar mis diarios, y voy a seguir viajando porque de eso tratan mis libros… pero quiero estar contigo compartiendo la experiencia de conocer el mundo -sacó sus manos de detrás de la espalda, revelando un estuche con un precioso anillo de oro, sus piedras formando una margarita.- ¿Me harías el honor de dejarme convertirme en tu marido?

 

Penelope se rió a carcajadas. No se esperaba eso; ni una proposición después de solo dos besos, ni que la pregunta fuese formulada así.

 

-Realmente estás obsesionado conmigo, ¿verdad?

 

-No tienes ni idea. Quiero ser tu marido con todas mis fuerzas -dijo sonriendo, pero con esos ojos raros con los que siempre la miraba. Ella podía ver ahora que lo que había en lo profundo de esos ojos todos estos años, era amor . Sus ojos se llenaron de lágrimas.- Pen, ¿vas a casarte conmigo o no? -soltó ansioso, nervioso, temeroso de su rechazo.

 

-Colin, ¿en qué mundo no lo haría? -dijo ella sonriendo, las lágrimas deslizándose por sus mejillas.- Por supuesto.

 

Colin sonrió ampliamente y la besó de nuevo. Tomó su mano y deslizó el anillo en su dedo, con las manos temblando.

 

-Te amo -la besó y descansó su frente en la de ella.

 

-Yo te amo a ti -contestó ella, sonriendo.- Todavía no me puedo creer que tú me ames a .

 

-¿No puedes creer que ame a la mujer más maravillosa y perfecta del mundo? -ella soltó una risita y escondió la cara en el cuello de él. Él la abrazó por la cintura.- Eres la persona a la que me he sentido más conectada en mi vida. Esto… -dijo él señalando las margaritas de su pelo.- …es el momento más íntimo que he tenido jamás con alguien. Sin necesidad de tener sexo, simplemente estar tumbado en tu regazo y tú poniendo margaritas en mi pelo… -se rieron juntos- desnudándote mi alma.

 

Se besaron otra vez. El beso se volvía más apasionado por segundo. Comenzaron a quitarse la ropa mutuamente y se tumbaron en la manta. La comida y el vino, olvidados hace tiempo, fueron colocados en la mesa por Colin.

 

Hicieron el amor y, justo como él pensaba, no se podía comparar a nada que hubiese experimentado antes. Se sentía explosivo, sintió fuegos artificiales, se sentía libre y salvaje. Era todo lo que había soñado. Se sentía glorioso .

 

Después de terminar, estaban acurrucados sobre la manta, la cabeza de Penelope en su pecho. 

 

-Quiero viajar contigo a donde sea, cuando sea que lo necesites. Puedo escribir en cualquier lugar. Pero solo con una condición -dijo Penelope mirándole.

 

-¿Y cuál es? -dijo sonriendo mientras la miraba.

 

-Que volvamos aquí cada verano.

 

-No necesitas pedirlo. Puedes estar segura de que lo haremos.

 

De repente, las golondrinas empezaron a trinar.

 

-Míralas, están felices de que volvamos -Penelope dijo entre risitas. Colin miró a las golondrinas contemplando lo similares que eran a ellos.

 

-Siempre hemos sido nosotros, Pen.




Epílogo: 2026

 

Penelope estaba tumbada en la manta en el prado jugando con su bebé de casi tres meses, mientras Colin hacía una foto de ese dulce momento.

 

Este último año ha sido el más feliz de sus vidas.

 

Cuando volvieron a Londres después de las vacaciones de verano con su familia, se mudaron a una hermosa casa en Bloomsbury. No mucho después, se enteraron de que Penelope estaba embarazada. Quizás era pronto, pero acordaron no usar protección, no les importaba empezar una familia ya.

 

Se casaron en noviembre en una ceremonia íntima en la casa Bridgerton, solo con su familia cercana. Después de eso, aprovecharon los meses que tenían antes de dar a luz, viajando para promocionar el primer libro de Colin (que fue un éxito). 

 

Como Colin prometió, volvieron a la casita de campo, solo ellos tres.

 

Más tarde esa noche, Colin estaba haciendo la cena mientras Penelope estaba alimentando al bebé en el patio.

 

Colin sirvió la comida y se sentó. Penelope puso al bebé en su cochecito.

 

-Tengo algo para ti -dijo Colin.

 

-¿Ah, sí? ¿Y qué es? -dijo con una sonrisa burlona.

 

Colin puso un estuche delante de ella y lo abrió. Penelope ahogó un grito ante la vista de un delicado collar de oro.

 

-Tenía que dártelo aquí. Esta golondrina soy yo -dijo señalando -esta eres tú y esta es el pequeño Thomas Elliot -dijo sonriendo.

 

-Es precioso, Colin -dijo Penelope, con lágrimas en los ojos.- Gracias -lo besó profundamente.

 

-Ahora puedes llevar una parte de este lugar a donde quiera que estés, en cualquier momento del año -dijo levantándose a ponerle el collar alrededor del cuello. 

 

-Ya tenemos una parte de este lugar con nosotros -dijo ella mirando a las golondrinas en el árbol. Esta vez había cuatro. Dos parejas. Las más jóvenes hicieron su nido cerca del antiguo.- Sabes, he estado buscando y he averiguado que el bebé de Birdnelope and Cuckoolin fue concebido aquí el año anterior. 

 

Colin le dio una mirada significativa.

 

-¿Como Thomas? -sonrió. Ella asintió, tocando su collar.

 

-También nació aquí. Después viajaron juntos a su nido de invierno y volvieron a su hogar por el verano. 

 

Colin la miró con ojos llenos de amor y una sonrisa tierna. Él le agarró la cara y le dio un beso, después descansó su frente en la de ella.

 

-Te amo. Tú eres mi hogar, Pen. Ya estemos aquí o en nuestra casa en Bloomsbury o viajando por el mundo, mi hogar está contigo. Siempre has sido tú.

 

Cada verano desde que se encontraron, volvían a casa juntos

 

Era su espacio natural. Un lugar que se sentía tranquilo, seguro… como un refugio.

 

Su hogar de verano.

                                                                                    Pen y bebe

Notes:

Este es el final. Espero que os haya gustado. Ha sido una buena experiencia volver a escribir después de todo este tiempo.

Estoy contenta con el resultado.

Quería que la historia de las golondrinas fuese una premonición de lo que pasaría con Polin el año siguiente.

La escena de Colin 'roto' es la versión de Colin de la mía propia.

X:@VeroVelMar96

Notes:

Espero que lo hayáis disfrutado. Subiré la segunda parte en unos días.

X:@VeroVelMar96