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Todo lo que siempre quise

Chapter 7: Cumpleaños

Summary:

Día 7: En el cumpleaños de Childe, Lumine planea una sorpresa que termina en algo aún más grande.

Notes:

Digamos que esta fue mi idea de decirle feliz cumpleaños a Childe, pero en vista de que me llevó más de un mes en terminar este estúpido one-shot, ya no tiene el mismo valor. 🤣 De todas formas, espero que disfruten el último one-shot de la Chilumi Week de este año. Como siempre, es un honor escribir estas cosas y compartirlas con ustedes. 💙

El día 7 era de temática libre, así que decidí escribir algo alrededor del cumpleaños de Ajax. ¡Disfruten!

(See the end of the chapter for more notes.)

Chapter Text


 

Lumine observaba a su pareja desde detrás de una planta. El enorme balcón de la posada Wangshu estaba desierto, a excepción de una persona. Childe se recargó sobre la barandilla y observó el paisaje de Liyue en silencio, a la espera de que ella apareciera.

La viajera se dio la vuelta y examinó los detalles del pequeño pastel que preparó para la ocasión: trabajó muy duro en este. Se encargó de que el glaseado estuviera perfecto y que la decoración se vea lo suficientemente elegante; aun así, algo dentro de ella le advirtió que algo todavía podía salir mal. Respiró profundo y salió de su escondite en puntas de pie, buscando no hacer ni un solo ruido.

Con pasos lentos y cuidadosos, Lumine rompió la distancia con Childe y tocó su hombro repentinamente, como si buscara asustarlo. Él se exaltó y se dio la vuelta, poniéndose en guardia. Ella solo rio en respuesta, apreciando su rostro de confusión.

—Ja, ja, ja… Hey, hola.

—Hey, princesa —Childe bajó la mirada de a poco, pasando por los ojos brillantes de su novia y el ligero rubor en sus mejillas hasta caer en sus manos, donde yacía el pequeño pastel con una vela apagada en el centro—. ¿Y a qué se debe esta reunión?

—Oh, claro, finge que no sabes qué día es hoy —respondió Lumine divertida.

—Te dije que no me gusta celebrar mi cumpleaños.

—¿Y no puede tu novia siquiera traerte un pequeño detalle para sacarte una sonrisa?

Lumine alzó su dedo índice y canalizó parte de su poder Pyro en la punta de este. Lo usó como un fósforo, encendiendo la vela y acercando el plato con el pastel hacia él. Aunque Childe no era fanático de las celebraciones, ella sabía que los pequeños detalles podían hacerlo sentir amado fácilmente.

Y así fue. Él sonrió de lado en cuanto vio a Lumine usar sus poderes para algo tan banal como encender una vela. Se inclinó un poco para estar a la altura de esta y observar más de cerca la pequeña llama.

—¿Debería pedir un deseo antes?

—Por supuesto. Estás obligado.

Entonces, Childe cerró sus ojos y fingió estar pensando en su respuesta con sumo cuidado, aunque solo estaba exagerando sus muecas ridículas para hacer reír a su novia. Ella lo observaba con devoción, tragándose los nervios por el momento tan especial. Aún tenía un regalo muy importante bajo la manga y no podía resistir las ansias de que él lo viera (o escuchara).

Con un soplido leve, él apagó la vela del pastel luego de divagar unos segundos en su mente, y al mismo tiempo, Lumine habló con claridad, sacándolo completamente de sus casillas en cuanto la oyó.

—Quiero ir a Snezhnaya contigo —dijo de repente. Childe abrió los ojos en un instante y fijó la mirada en la mecha de la vela apagada, incapaz de responder o siquiera de reaccionar.

Él definitivamente no esperaba eso.

Lumine había esperado un buen tiempo para decirle lo que había decidido hacer con su vida después de reunirse apropiadamente con su hermano. Creyó por un momento que él estaría increíblemente alegre por la noticia, después de todo el tiempo que él se la pasó fantaseando con asentarse en su tierra natal. Lumine casi murió por la vergüenza al ver que su pareja apenas respiraba… Y comenzó a sobrepensar. ¿Acaso no le gustó lo que ella dijo? ¿Debió esperar más tiempo? ¿Acaso cambió de opinión? ¿Acaso ya no la ama lo suficiente?

—¿Childe? —ella murmuró, buscando despertar siquiera una mínima reacción en él.

El heraldo se incorporó en su lugar, cauteloso y hasta tímido. Miró a la viajera fijamente, cuyo rostro poco a poco se desfiguraba al no ver señales claras en su rostro. Su respiración se agitó levemente, al igual que la de Childe.

—Yo… —él habló de repente. Su expresión prontamente se suavizó, revelando una faceta más sensible y vulnerable de su personalidad, una que no siempre salía a la luz y que se mantenía oculta en algún lugar de su corazón—. Sabes, yo también tenía un regalo para ti.

—¿Eh? —Lumine parpadeó varias veces, atónita gracias a la ambigua respuesta de Childe—. Pero es tu cumpleaños, no el mío… —Sus manos comenzaron a temblar ligeramente, y poco a poco perdían la fuerza para sostener el pequeño pastel de cumpleaños. «¿Por qué no ha respondido mi pregunta? ¿Por qué me está ignorando?»

—Lu, yo… Sabes que el mejor regalo que podrías haberme dado era uno incluso más fácil que este.

Lumine alzó una ceja. Su corazón palpitó a más poder. Se sentía incluso capaz de escupirlo con tal de no mostrar lo nerviosa que le ponía el no entender sus palabras con exactitud. ¿Estaba diciendo que no le gustaba su obsequio?

El aire comenzó a faltarle cuando Childe tomó el plato con el pastel y lo hizo a un lado, porque posteriormente, él se arrodillaría frente a ella, tomaría una de sus manos y hurgaría en el bolsillo de su pantalón para sacar un anillo reluciente con una piedra preciosa del color favorito de Lumine. Un bello color celeste se reflejó en sus ojos, los cuales poco a poco se llenaron de lágrimas.

—Decir que sí habría sido suficiente.

La viajera sonrió y luego se mordió los labios para ahogar un sollozo. Ese idiota consiguió asustarla por un momento. Simplemente ambos tuvieron la misma tonta idea en el mismo día, en el mismo instante. Ella no podría ser más feliz, no podría sentirse más realizada, más completa. Tenía al hombre que amaba arrodillado frente a ella, pidiéndole pasar el resto de su vida a su lado. Y después de tanto sufrimiento y luchas constantes por recuperar lo que le daba sentido a su vida, Lumine sintió que finalmente había recuperado el rumbo, así como el control para decidir aceptar.

—Sí… Sí, sí, ¡sí! —ella exclamó con alegría. Se abalanzó sobre su pareja, ignorando completamente el anillo de compromiso que Childe aún sostenía en su mano derecha. Rodeó su cuello con sus brazos y llenó de besos su cabeza, su rostro, y finalmente, sus labios.

Él estaba rojo como un tomate y se dejó besar sin protestar. Le emoción de Lumine fue tan contagiosa que él también terminó por derramar un par de lágrimas rebeldes al final. Ambos, cuyos corazones parecían a punto de salirse de sus pechos, se tranquilizaron después de unos segundos intensos de felicidad.

Childe se levantó del suelo y tomó la mano de Lumine con delicadeza. Su cuerpo tembloroso reaccionó con nerviosismo cuando llegó la hora de tomar el anillo y ponerlo en el dedo anular de su –ahora– prometida. Ambos rieron con alivio.

—¿Este es el deseo que pediste al apagar la vela? —preguntó la viajera, limpiándose una lágrima que cayó por su mejilla.

—No, no fue necesario —respondió—, ya tengo todo lo que siempre quise.

 

 

 

Notes:

Día 6 y 7 son los que más se acercan el uno al otro. Día 7, la propuesta de matrimonio y día 6, la mudanza a Snezhnaya. Dos eventos que ocurren uno después del otro. Por consiguiente, la historia sería algo así:

Día 1, Baile de máscaras en Fontaine. Día 5, cicatrices (este podría estar en cualquier momento en verdad, pues ellos siempre entrenando juntos lmao). Día 3, "Viaje" y la saluod mental de Lumine yéndose al caño. Día 7, propuesta de matrimonio después del supuesto final del juego. Día 6, Mudándose a Snezhnaya. Día 2, el pregnancy reveal que salió mal. Día 4, Chilumi family en su máximo esplendor.

Notes:

Recuerden que también tienen la versión en inglés de esta historia por si algún curioso quiere intentar leerlo en otro idioma.
Muchas gracias por leer y por apoyarme. ¡Los veré en otras historias!

Les recuerdo que estoy en Twitter y Bluesky si quieren leer más de mis tonterías!

—Anahí. ☁️