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La sombra del marqués

Chapter 3: Capitulo 2

Notes:

(See the end of the chapter for notes.)

Chapter Text

Los días siguientes a la conversación sobre mi mayoría de edad, el castillo fue plagado de trabajadores que comenzaron los preparativos para el gran evento. Como en todos los asuntos referidos a mi persona, mi opinión no fue requerida, sin embargo, no hallaba en mi motivación para contrariar esto, si estuviera en mi mano, el evento no se realizaría.
A tan solo unas horas de la fiesta, me encontraba en mis aposentos, observando mi armario que sostenía el traje que mi madre había ordenado confeccionar. Para mi sorpresa no era de colores llamativos, sin embargo, seguía siendo demasiado ostentoso a mi parecer.
Me acerque y roce las puntas de mis dedos sobre las mangas, eran suaves, como todo el guardarropa de la alta nobleza. Sin más contratiempos, me alejé y comencé a desvestirme, no quería aplazar más lo inevitable.
Me vestí con precisión y resignación a mi destino. El abrigo negro, de corte militar, se ceñía a mis hombros como una segunda piel; pesado, elegante, bordado con hilos oscuros que sólo revelan su diseño cuando la luz se atreve a rozarlos. Cada botón, bruñido y dorado, parecía un recordatorio de los deberes que se me han impuesto desde la cuna. Sobre la solapa izquierda se encontraba bordado el escudo de mi familia. Bajo el abrigo, el chaleco se aferraba a mi pecho como si quisiera contener todo aquello que no puedo expresar.
Los pantalones blancos contrastaban cruelmente con todo lo demás, como si alguien se empeñara en mantenerme pulcro, limpio, cuando por dentro sólo quedaba desorden. Caminé hacia el salón, cada paso amortiguado por el eco de mis botas. No era yo quien se presentaba ante ellos, era el título. El apellido. El papel que me enseñaron a representar desde niño.
Al llegar, me encontré con un torbellino de sirvientes que estaban puliendo los últimos detalles de la fiesta y en medio de todo el caos estaba mi padre, quien con su mirada de halcón observaba todo con ojo crítico. Respirando hondo me acerque hacia donde se encontraba, al notar mi presencia, se giró hacia mí, al verme detenidamente me regalo una de sus inusuales y escasas sonrisas.
-William, hijo mío, ¿listo para el gran evento? - La pregunta no estaba destinada a ser respondida con la verdad, todo era parte de una actuación y yo era muy bueno actuando.
-Si, padre, he de decir que la decoración es esplendida, sin lugar a dudas, dejaremos sin habla a tus amigos- Mi sonrisa se acentuó en mi rostro como de costumbre.
-Por supuesto, la celebración debe estar a la altura de nuestro apellido- Mi padre estaba muy orgulloso del trabajo que habían hecho los sirvientes y como siempre no perdió oportunidad de realzar nuestro nombre.
-Sin dudas- No quería volver a escuchar el familiar discurso- Padre, ¿puedo saber a qué hora comenzaran a llegar los invitados? – Ante esto mi padre frunció el ceño y se agarro la barbilla, pensando por unos segundos
-Si mal no recuerdo, las invitaciones solicitaban que se presentaran a las nueve en punto, es tu deber recibir a los invitados, para entablar lazos con las diferentes familias, es por eso que espero total puntualidad William- Su tono era severo, no había lugar a replica.
-Por supuesto padre, aquí estaré, si me disculpas, iré a terminar de alistarme- Ante su asentimiento de cabeza, gire y me encamine hacia la puerta.
La fiesta comenzaría dentro de dos horas, tiempo suficiente para pasar con las criaturas que mejor me comprendían en este mundo, mis adorables caballos. Con esta nueva idea en mente, me encamine hacia los establos, a paso rápido, no quería desperdiciar más tiempo.
Al entrar en la caballeriza, el familiar olor a heno y madera me invadió, cerré los ojos por inercia e inhalé profundamente. Un resoplido me trajo de nuevo a la realidad y al mirar a mi alrededor me encontré con tornado, mi caballo, se alzaba orgullosamente con sus ojos fijos en mí. Camine hacia el para depositar mi mano sobre su cabeza, disfrutando del contacto, siempre me gusto su pelaje, tan oscuro como la noche, pero tan suave como el algodón.
Después de unos minutos, no pude resistir las ganas de dar un paseo junto a mi compañero. En contra de todo buen juicio, ensille a tornado y partimos hacia el espeso bosque que rodeaba la finca familiar.
La sensación del viento contra mi rostro, la adrenalina que recorría mi cuerpo ante la gran velocidad con la que cabalgaba tornado, hacían que mi corazón se acelerara de una manera única. Estos breves pero hermosos segundos, eran los únicos en los que mi mente se olvidaba de todo, dejándome con un sentimiento que se asemejaba a la felicidad.
Cuando note que ya estábamos lo suficiente alejados del edificio principal, desmonte a tornado, para recostarme junto a un árbol. Mientras observaba el atardecer, comencé a sentir como todo el agotamiento y estrés de las ultimas semanas se apoderaban de mi cuerpo, haciendo que mis parpados se cerraran, encerrándome en un sueño profundo.

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Me sobresalte de repente, al sentir que algo resoplaba junto a mi rostro, al abrir los ojos, me encontré con el rostro de tornado. Al principio solo nos miramos por un par de segundos, pero al mirar hacia el cielo, note que las estrellas brillaban fuertemente en contraste con la oscuridad de la noche. Instintivamente me levante del suelo, lo que provoco que mi cabeza diera vueltas, pero lo ignore, saque mi reloj de bolsillo y al mirar las manecillas se me detuvo el corazón.
Los invitados deberían haber comenzado a llegar hacia media hora, por lo que estaba llegando inexcusablemente tarde. Al instante mis pensamientos se plagaron de recuerdos del pasado, mi padre seguramente estaba furioso y no se contendría al hacérmelo saber.
Ignorando el profundo nudo que se formaba en mi estómago, me subí apresuradamente a mi amigo y comencé el regreso a los establos, más rápido que nunca en mi vida.
Al divisar los establos, nos acercamos a toda velocidad, asustando en el camino a un mozo de cuadra. Me bajé rápidamente de tornado, dejándolo al cuidado del sorprendido mozo, quien con una reverencia continuo sus tareas, una vez asegurado mi caballo, emprendí carrera hacia la fiesta, esperando atenuar el humor de mi padre. O ese era el plan.
Mi carrera se vio interrumpida cuando choque contra lo que parecía un muro, y en un segundo me hallaba en el suelo. Molesto por el obstáculo que se interpuso en mi camino, levante la vista dispuesto a desahogar mis pensamientos, pero al observar a quien tenia enfrente, no pude emitir sonido alguno.
Nunca en toda mi vida había visto a alguien tan apuesto, como el caballero que se encontraba frente a mí. Su cabello tan brillante como el sol, caía en forma de rizos, enmarcando su rostro, pero lo que realmente me dejo sin habla eran sus ojos, tan luminosos como el oro, me miraban con una mezcla de sorpresa y preocupación.
-¿Estas bien?- Su voz era grave, pero su tono era amable. Extendió su mano hacia mí, la tome sin dudarlo.
-¿Te hiciste daño?, no te vi, lo siento, debería tener mas cuidado en lugares que no conozco- Lo mire sorprendido ante su disculpa, pero algo en su postura avergonzada, me dio ternura.
-No se preocupe sir, fue mi imprudencia la que causo este accidente, asi que déjeme disculparme por las molestias- Recordando todas las clases de etiqueta, busque en mi memoria todas las palabras correctas para demostrar cortesía.
-Me alegra que no hayas salido herido- Al pronunciar las palabras sus hombros se relajaron, no podía creer que su alivio no solo era cortesía. - ¿Te dirigías hacia el salón principal?
-Si, ¿usted se perdió mientras iba camino allí? - Realmente no puedo dar crédito a que los guías que mi padre se empeño en contratar, hayan descuidado a uno de los invitados.
-Oh no, este tipo de eventos me aburren de sobremanera, las charlas triviales y las falsas muestra de cortesía me dejan sin aliento, prefiero emplear mi tiempo en la naturaleza y encontrar tesoros que otros ignoran, como el que tengo frente a mi en este momento- Abandonada aquella preocupación inicial, su rostro cambio; la sonrisa pícara y la forma en que sus ojos recorrieron mi cuerpo, hicieron que mi rostro se tornara de un rojo intenso.
-No diga ese tipo de cosas, cualquiera que escuche lo podría malinterpretar- Desvié mi mirada, tratando de calmar el descontrol que reinaba mi interior.
-Nunca querría que algo así sucediera- Por la forma en que entono las palabras, sabía que no lo decía en serio.
-Por cierto, no me he presentado formalmente, Henry, para servirle- Sin dejar de sonreír, realizo una reverencia clásica de la alta nobleza.
Desconocía porque, pero en mi interior, sabía que el encuentro con este inusual pero apuesto caballero, cambiaria mi vida. Solo me quedaba esperar que juegos retorcidos tenia planeado el destino para mí.

Notes:

Al fin se conocieron!!!! que emoción, lo que tarde escribiendo el inicio del capitulo, empecé desde cero como 3 veces, pero creo que valió la pena, espero que realmente les guste

Notes:

Holaa!! este es mi primer trabajo después de mucho tiempo, estoy reconectando con la escritura así que ténganme un poquito de paciencia jaja
Espero que les guste mi historia y muchas gracias por darle una oportunidad