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Cuando la tristeza nos llega, la sentimos infinita y eterna es como si nos ahogara, sobre todo cuando hemos hecho de todo para poder evitarla. Vaya no creí que el estar aquí arriba me pondría a reflexionar, tal vez debí de hacer esto para ese estúpido ensayo de filosofía, bueno eso da igual, todo lo que necesito es dar ese único paso solo uno y acabara, no es que a nadie casi le interese y a las pocas personas sé que lo van a superar.
Las manos me tiemblan tal vez sea por el frio de la noche o por la injusticia de esta tarde no estoy seguro. ¿Pero realmente eso importa ahora?
Miro por primera vez hacia abajo los arboles perfectamente podados que eran iluminados por las farolas de la universidad junto con algunas personas que aun caminaban en los alrededores demasiados ocupados en sus asuntos como para notarme, bueno como sea no es relevante, subo la mirada para ver las luces de la cuidad es una hermosa vista, me encantaría recordarla hasta el final, si solo se me permitiera eso, doy ese único paso y ciento el vacío bajo mis pies, cierro los ojos para recordar aquella vista de luces infinitas como las estrellas, es tan hermoso al igual que efímero.
Mi caída se detiene abruptamente, una de mis manos se siente cálida, aprieto lo que sea que me sostiene se siente suave y pequeña, abro los ojos volteo hacia arriba y lo que veo es mucho más hermoso que las luces citadinas, es el cielo uno claro e infinito, pero con una ligera advertencia de nublarse en cualquier momento, pero aun así brilla con tanta intensidad.
- No te preocupes te tengo-
La voz del dueño de ese cielo me saca de mi ensoñación, cierro los ojos unos segundos para volver a mirar, es un chico el que me sostiene tal parece es uno pequeño y débil por como veo sus brazos comienzan a temblar ante mi peso o tal vez sea por el viento frio el cual mueve su cabello largo y azul cielo como los ojos que me hipnotizaron.
-Es hermoso – susurro para mí, pero tal parece logro escucharme porque rápidamente su mirada de preocupación cambia a una de desprecio, pero solo dura unos segundos.
-Si te parezco tan hermoso, entonces deberías ayudarme a subirte para que sigas apreciándome-
Sin perder mas el tiempo con mi otra mano trato de sujetar la orilla mientras él trata de subirme un poco para ayudarme, cuando logro sujetarme reúno todas mis fuerzas para al fin lograr subir, pero tal parece eso no es suficiente para este chico porque sigue tirando de mi ropa, estaba por decirle que ya no era necesario pero un jalón repentino de su parte me hace perder el equilibrio provocando que caiga sobre él.
Lo escucho jadear de dolor bajo mío, pero esta tan cansado como para quitarme de encima, ambos comenzamos a jadear por el esfuerzo, siento su pecho subir y bajar tratando de controlarse, cuando logro controlar mi respiración me levanto para comenzar a sacudir mi ropa sin darle una segunda mirada al chico, pero siento su mirada sobre mi persona.
-Gracias- dije incomodo por sentirme observado, sigo sin mirarlo- lamento las molestias sobre todo casi haberte matado- sonrió, pero no hay ninguna gracia
Meto mis manos en los bolsillos de mi abrigo dispuesto a marcharme de la azotea, pero alguien me detiene, él me sujeta mi pantalón por fin volteo a verlo, pero él a mí no, esta aun sentado mirando hacia el suelo y aunque no pueda verle el rostro, un aura de melancolía se percibe a su alrededor.
-Puedes dormir conmigo esta noche, solo así aceptare tus disculpas- su, mano tiembla como si temiera que desapareciera de un momento a otro, como si le temiera a estar solo... tal vez no sea el único
-De acuerdo- vuelve a mirarme con esos luminosos ojos celestiales que tiene, parecen que brillaron más por mi respuesta, suelta un suspiro y por fin me suelta para estirarme su mano
-Me llano Nagisa Shiota y ¿tu? – con la tristeza aun golpeando mi pecho sostengo su pequeña, aunque cálida mano.
-Karma, Karma Akabane un gusto- lo levanto de un tirón es muy ligero como una pluma como el sentimiento que se atenúa, aunque sea un poco.
