Chapter Text
La noche avanzó con la misma estructura en la que iban estando ambos. Lleno de conversaciones importantes en las cuales Miyabi se dedicaba a corresponder a cualquiera con palabras correctas y serenas. Ella sintió que podía sostenerlo todo... hasta que notó un detalle que la desestabilizó con una delicadeza peligrosa.
Cada vez que la miraban con más insistencia, Wise se inclinaba apenas hacia ella, como si su cuerpo estuviera diciendo "estoy aquí". No era un gesto posesivo, pero si uno tan cooperativo de parte de él la hacía sentir.
Y Miyabi, en eso, sintió que no tenía que cargar sola con la atención de un salón entero.
De pronto, la música cambió y algunas personas con pareja comenzaron a levantarse para irse al centro del salón para bailar, Miyabi sintió que el ambiente se reorganizaba a una dirección que conocía muy bien. Su padre a veces le gustaba bailar con su adorable y hermosa hija como cualquier padre cariñoso. A ella nunca le disgustó, pero tampoco le hacía ilusión bailar.
Bailar no era obligatorio, pero era un gesto que, en estos eventos, siempre funcionaba como una forma de diversión y anhelo.
Wise notó su atención hacia la pista. Intentó estar en el campo de visión de ella, pero hasta donde su cuerpo podía permitirse acercarse, él le pregunto:
— ¿Quieres bailar? —preguntó en voz baja.
Miyabi lo miró.
— ¿Bailar? —vio a Wise asentir, pero no mostró una inclinación hacía algo positivo de la pregunta—. No, no es necesario.
—Lo sé —dijo Wise—. Por eso te pregunto si lo quieres, no si debes.
La diferencia le tocó algo profundo. Miyabi no estaba acostumbrada a que alguien ajeno a su padre fuera a permitirle tocarla o acompañarla en una pieza musical.
Por un instante, la idea de bailar con Wise frente a todos la incomodó. La hizo sentir algo extraño como también le hacía sentir incomoda, ansiosa. Sentía como sus manos se volvían heladas por los nerviosos.
Y, aun así, una parte de ella... la parte que se avergonzaba de existir... lo deseaba.
Su corazón se movía a un ritmo en el que ella siempre sintió al momento en el que se enfrentaba al peligro dentro de las Cavidades.
Miyabi apoyó la copa con cuidado y con una mirada decidida, dijo:
—Esta bien, vayamos a la pista —lo miró directamente a la cara mientras su expresión serena lo encaraba—. Supongo que será correcto en hacer un Entrenamiento de baile para no poner en ridículo a la familia Hoshimi.
El comentario le había parecido divertido a Wise, recordando en como Miyabi suele ver algunas cosas para tomarlas como un "entrenamiento", pero era algo que le gustaba de ella.
Sin decir más, Wise se levantó sin prisa y extendió la mano. Trató de no actuar tan ansioso o incómodo, ya que era esta la primera vez en su vida que tenía que bailar. Estando rodeado de personas importantes. Sumado tambien a que bailaría con una Void Hunter.
Miyabi tomó su mano, y el contacto entre las manos, le dejó una sensación cálida.
Caminaron hacia la pista con calma. Miyabi sentía las miradas de algunos de los presentes, era algo inevitable. Ella mantuvo su rostro neutro. Pero por dentro, su corazón palpitaba a un ritmo diferente de lo habitual.
Wise colocó su mano en el lugar correcto, respetando la distancia entre sus cuerpos. Miyabi apoyó la suya con precisión. Se movieron al ritmo con una armonía.
Gracias a que la música era lenta, Miyabi lograba moverse como deseaba. Como estaba usando un kimono, sería complicado para otro tipo de baile, aunque de igual forma estas cenas siempre tocaban composiciones lentas para dar lugar a la elegancia.
Pronto notó cierto cambio de ritmo en los movimientos de Wise y ella lo siguió mientras veía en él cierta preocupación mientras miraba hacía abajo.
— ¿No eres un bailarín profesional, verdad? —susurró Miyabi, como una observación neutra, pero con cierta burla que apenas era identificable.
A juzgar por la mirada de Wise, podía deducir que él había captado la burla en sus palabras.
—No —admitió Wise mientras se reía en voz baja—. Pero no me subestimes. Puedo seguirte bien. Se adaptarme.
La frase la golpeó con una fuerza extraña mientras comenzó a sentir un poco de más confianza en los movimientos de Wise cuando dio otro paso al frente y ella tuvo que retroceder. Tratando de seguirle el mismo ritmo.
Cuando menos lo esperó, sus cuerpos se habían pegado, dejando completamente nulo la distancie entre sus pechos contra los de él mientras le sostenía desde la cintura.
Miyabi sintió que el rubor en su rostro se presentaba de forma amenazadora. Lo contuvo mirando hacia un punto neutro, evitando el error de mirar a Wise demasiado tiempo.
Wise trataba de no reírse o hacer algo similar a eso para incomodar más a Miyabi, siendo consciente de como sus cuerpos estaban pegados hasta el punto de romper toda regla del espacio personal e íntimo.
No pudo evitar sentirse tambien algo avergonzado, pero de cierta forma... también comenzó a gustarle estar de ese modo con ella.
El baile terminó con una inclinación leve y correcta. Regresaron a la mesa, y Miyabi sintió un alivio extraño, como si hubiera sobrevivido a una prueba de combate que usualmente siempre llegaba a asistir. Wise se sentó y, en voz baja, murmuró:
—Lo hiciste bien.
Miyabi lo miró, sorprendida.
— ¿Lo hice bien? Creo que eso debería de decírtelo a ti.
Wise sostuvo su mirada en ella mientras se rascaba la nuca con cierta vergüenza.
—Si. Supongo que si, pero es gracias a ti que pude hacerlo bien —dijo él—. Intenté en tomar la iniciativa y mejorar, pero no sabía si podría dar ese paso. Sin embargo, es gracias a ti que me seguiste el ritmo para animarme a mejorar. Tuvimos buena compatibilidad.
El aire se volvió más denso en un instante. Miyabi desvió la vista, sentándose de nuevo en la mesa mientras comenzaba a jugar con el flequillo de su cabello.
Quería dirigirle una mirada penetrante a Wise por haber dicho algo tan halagador como eso. Se le surgió la necesidad de hacer ver que no quería que la "atquen" con esos comentarios, pero se sentía feliz de escucharlo, viniendo de la boca de Wise.
Tenía una sensación tan llena en su pecho, como tambien algo que le hacía cosquillas en su estomago... ¿cómo era que se decía esa frase? Ya ni sabia como pensar correctamente.
Se sentía muy feliz como para pensar bien, pero no le disgustaba esto.
Pasó un poco mas de tiempo en la velada y Miyabi comenzó a notar signos de cansancio en su cuerpo por tanta atención de personas que venían a saludarla. Se sentía realmente como una carga invisible. Algo que ya estaba acostumbrada.
La velada no era difícil por el ruido. Era difícil por la atención constante que recibía. Por la necesidad de ser impecable incluso cuando el cuerpo pide descanso.
Wise lo notó antes de que ella lo admitiera.
— ¿Quieres tomar un poco de aire? —susurró, lo bastante cerca para que solo ella lo oyera.
Miyabi dudó, pero sin embargo quería tener algo de tiempo para ella misma. Un poco de tiempo para descansar..., y tambien, un poco de tiempo para ella y Wise.
—Si.
Su respuesta fue corta y directa, pero sincera.
Se levantaron con calma y caminaron hacia una salida lateral. Al cruzar la puerta, el frío los recibió como un golpe honesto. El jardín exterior estaba decorado con luces cálidas entre árboles desnudos y senderos de piedra. La nieve caía con mayor densidad allí, iluminada por focos ocultos que la hacían brillar como polvo de estrellas.
Miyabi inhaló y sintió, por primera vez en horas, que podía respirar sin cuidado dejando que todo su cuerpo se despojara de tanta tensión.
Wise caminó a su lado, dejándole espacio suficiente a ella para que tuviera un respiro. Sin embargo, tambien permaneció cerca para no dejarla tan sola.
Entre paso a paso, Miyabi observó los copos caer sobre la manga blanca de su kimono, derritiéndose apenas en la tela. Algo en ese gesto la hizo pensar en lo efímero de las noches importantes, en lo rápido que el tiempo convertía un instante en un recuerdo.
—Gracias. —dijo, casi sin querer.
Wise la miró.
— ¿Por qué?
Miyabi negó suavemente.
—Por estar aquí... Esta noche. Acompañándome en esta velada, aunque realmente es una molestia para ti. Además, tambien me gustaría disculparme otra vez por haberte arrastrado a estas cosas.
Ella agachó la cabeza con mucha disciplina, como también hablando con una actitud poco recta como siempre fue enseñada. Mostraba mucha sinceridad como también una confianza al frente de quien le confiaba hasta su misma espada.
Wise sostuvo su mirada, seria de una manera suave.
—Es cierto que estas cosas no son habituales en mi vida, ni mucho menos pensé que llegaría a estar en un sitio como este, ya que soy un proxy —respondió con una leve sonrisa—. Pero tampoco me desagrada. Tu fuiste quien me lo pidió. Necesitabas a alguien que te acompañara hoy y más que sentirlo como una molestia, me sentí honrado de que me eligieras.
El silencio que siguió no fue incómodo. Ambos habían comenzado a crear un espacio en donde sus palabras empezaron a sincerarse cada vez más, y ella había ignorado.
Ambos habían tenido ya el espacio suficiente para que se brindaran la oportunidad de expresar sus inquietudes con honestidad.
Miyabi pensó que eso es era lo que él merecía y sinceramente, ella también quería compartir parte de sus inquietudes que tenía dentro de suyo.
—Honestamente... no quería tomarte como una opción para ser mi acompañante. —dijo ella con las manos aferradas en la tela de su kimono blanco.
Wise se mantuvo quieto, al margen de la expresión de Miyabi sin intención de acusación.
— ¿Porque no querías? —preguntó él.
La pregunta era sencilla y simple, pero se sentía peligrosa. Miyabi tardó un segundo. Podía responder sin problemas, pero al ser Wise, el cual estaba con ella, todo fue más complicado de no mostrar tanta negatividad hacía su persona.
Pero la noche había llevado su paciencia al límite. Y Wise estaba allí, con esa manera de escuchar que parecía un refugio.
—Porque... —empezó, y se detuvo.
El silencio cayó otra vez, lleno de copos y luz.
Wise no la apresuró. No dio un paso más. Esperó, como si entendiera que Miyabi tenía que aprender a abrirse más. En confiar plenamente en la presencia de él, y eso hacía.
Miyabi inhaló y lo miró directamente.
—Mi padre no solo quería que no viniera sola por imagen o porque no quería que estuviera sola. Él... —su voz se suavizó— tenía otra intención.
Wise alzó las cejas apenas.
— ¿Qué intención?
Miyabi sintió el calor subirle al rostro. Su rostro se suavizó, pareciéndose más al de una chica corriente. Casi no había rastro nada de la recta, neutra y comportada Miyabi Hoshimi. Tenía la imagen de una doncella.
—Él cree que ya es momento de... considerar un candidato... Un acompañante que no solo cumpla en ser un buen acompañante, sino que lo siga siendo... en el futuro.
Wise no cambió de expresión, pero Miyabi notó un leve ajuste en su postura, como si la palabra "acompañante" hubiera adquirido un peso más real.
— ¿Y tú qué piensas de eso? —preguntó él, con una voz baja.
Miyabi apartó la mirada un instante, sintiendo una vergüenza muy precisa.
—Me molesta que lo plantee de esa forma sin mi consentimiento —respondió—. Tambien me molesta que piense que puede... involucrar a alguien sin pedir permiso de esa otra persona.
Wise asintió, comprensivo.
—Si, bueno... eso es justo.
Miyabi tragó saliva y volvió la mirada hacia él. Su expresión seguía impecable, pero sus ojos la traicionaban con una sinceridad silenciosa.
Sintió el rubor encenderse otra vez. Odiaba ser tan fácil de leer... y al mismo tiempo, una parte de ella se sentía aliviada de no tener que mentir sobre estas cosas.
—No quiero que esto te cause problemas —dijo—. Ni que pienses que te arrastro a una expectativa que no te pertenece. Que no te sientas obligado a compromisos oficiales de una familia. Ciertamente dije antes que ahora, tanto tu como tu hermana están bajo la protección de los Hoshimi... pero no para cosas como estás.
Wise sostuvo su mirada, observándola con mucha atención.
—Sinceramente no pienso en eso —respondió—. Lo que si pienso es que tú estás cargando con demasiadas cosas por ti sola.
Miyabi apretó los labios.
—Es mi deber.
Wise inclinó la cabeza, como si aceptara la palabra pero no la celebrara.
—Cierto, y eso no cambiará —dijo—. Tienes muchas cosas de las cuales debes de preocuparte. La gente de Nueva Eridu cuenta contigo, y por eso, tambien me gustaría ser yo quien pueda ayudarte a aliviar tanto esa carga.
Miyabi sintió una presión cálida en el pecho. No sabía qué responder sin romper el equilibrio. Lo miró a los ojos y él esbozaba una sonrisa de la cual inesperadamente había sacado algo desde su bolsillo.
Cuando vio lo que tenía, sus ojos se abrieron a la par, sin saber que movimiento hacer. Solo se limitó a quedarse quieta mientras Wise le mostraba el broche de cabello que sostenía. Ese era de su madre, el mismo que se lo había dejado a Wise en su momento como un símbolo de confianza.
—Recuérdalo, Miyabi —habló en un tono contenido, pero cálido que la hacía sentir muy segura a solo oír las palabras de él—. Soy tu proxy. Sea cual sea el problema, siempre estaré para solucionarlo contigo. Si una vez te sientes pérdida, yo estaré para guiarte.
Wise mantenía su expresión serena pero firme ante los ojos de ella.
—Los problemas de tu familia, tambien serán los míos. Por lo tanto, no te quedes callada si quieres que esté contigo.
El calor seguía en su rostro, poniéndola al borde de la vergüenza mientras las palabras de Wise se repetían como eco en su cabeza.
Después recordó esa vez en la que había estado en sus entrenamientos en la Plaza Luciente, en la cual oyó su voz. Volviendo a tener presente aquella declaración que Wise había dicho ese día:
"Soy el prometido de la señorita Hoshimi Miyabi"
Volvió en si, pasando su mirada hacía la de él mientras seguía recordando esas dulces y firmes declaraciones que había dicho Wise.
¿Entonces,eso que dijo si fue cierto?
Posiblemente era algo que su padre había estado enterado, pero nunca se lo dijo a ella... ¿Por qué razón? Tampoco es que fuera algo de lo cual siempre hablaba con él cuando se trataba del matrimonio, pero ahora...
— ¿Estás seguro de eso?
—Por supuesto. Tienes mi palabra. —afirmó con una sonrisa.
Cuando Wise había terminado de hablar, ya había colocado cuidadosamente el broche en el cabello de ella.
Teniéndolo nuevamente en su cabeza, se sintió nuevamente segura. Estaba feliz de volver a tener la pertenencia de su madre, pero la sensación era distinta. Supongo que, al saber que Wise se lo había regresado mientras se lo colocaba, le producía un sentimiento mucho mas significativo.
Miyabi esbozó una sonrisa, mirándolo a los ojos.
Lo miraba tan concentrada en su rostro, que ya había dejado de importarle mucho los copos de nieve que caían sobre ella, al igual que el frío que hacía.
—Entonces, tomaré esa palabra —dijo ella mientras lentamente se colocó cerca de Wise.
Se inclinó hasta quedar tan cerca de su rostro, sintiendo parte de la respiración de Wise cerca suyo. Sin embargo, sus labios se dirigieron hacía su mejilla.
El contacto ardió en los labios de ella y quemaba para Wise al sentir como ella los presionó con delicadeza.
Su cara comenzó arder, sin comprender la acción de su amiga.
La miró buscando una respuesta del porque hizo eso, pero su respuesta vino con una sonrisa complaciente y también serena que afectaba parte de su ritmo cardíaco.
Le transmitió a Wise cierta calidez y tranquilidad al recibir dicha mirada.
—Si no tienes problemas con eso, entonces espero que te haga responsable por tus palabras —dijo Miyabi mientras le tomaba de la mano, acariciándola con ternura—. Haremos un entrenamiento riguroso del cual seas apto para los Hoshimi.
Wise se sentía confundido por todo lo que decía Miyabi, al igual que lo estaba por el beso que ella le dió. Sin embargo, su corazón comenzó a seguir una frecuencia sin igual mientras la observaba.
Sentía que una parte suya estaba de acuerdo con Miyabi, lo cual, sin ningún problema con eso, Wise reforzó un poco el agarre de su mano con el de ella.
Se había comprometido a no alejarse de ella en toda la noche que les quedaba juntos.
Seguramente también lo sería en los siguientes días que estaban por venir.
FIN
