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A Genuine and Warm Birthday

Summary:

Pasado mañana será el cumpleaños de Yi Xuan, y aunque la Preceptora del Pináculo Yunkui nunca ha celebrado esa fecha desde la pérdida de su querida hermana mayor, los discípulos del Templo Suibian deciden que este año será diferente. Para preparar una fiesta sorpresa, Belle insiste en que Wise es la opción perfecta para sacar a la maestra del templo sin levantar sospechas para que todos puedan trabajar duro en los preparativos.

Lo que empieza como una simple distracción para una fiesta sorpresa, se convierte en un día tranquilo en la Península Waife...

Un cumpleaños que quizás no cure viejas heridas, pero sí abra un pequeño espacio para algo nuevo entre ambos.

Notes:

Esta historia está hecha con la intención de celebrar el cumpleaños de nuestra gran preceptora Yi Xuan.
Muy tarde de sacado para esta historia por su cumpleaños, pero despues de haberme enfermado no pude tener tiempo para hacer o escribir cosas. Sin embargo, preferí en sacarlo en vez de tenerlo sin al menos publicarlo.

Es de mis personajes favoritos, así que, tenía muchas ansias de poder publicar esta mini historia para su cumpleaños.

Chapter Text

El sol del mediodía caía oblicuo sobre la Península Waifei, calentando los tejados curvos del Templo Suibian. El aire olía a incienso suave y a especias recién molidas.

—No puedo creer que esto pese más de lo que parece... —murmuró Wise, ajustando las bolsas que llevaba en cada mano.

Los sacos de arroz y verduras se balanceaban mientras él y Belle cruzaban la entrada del templo.

A su lado, su hermana caminaba con paso ligero, cargando solo una pequeña bolsa de papel.

—Yo te dije que ese saco extra lo podías dejar —canturreó Belle—. Pero nooo, "El hermano Pan Yinhu lo necesita para la semana", dijiste.

—Nuestro hermano Yinhu lo necesita para esta semana —repitió Wise, suspirando—. Y tú dijiste lo llevamos entre los dos. Pero no vi que estuviste haciéndolo.

Belle apartó la vista con dramatismo.

—Detalles. Además, a ti te hace bien entrenar la espalda.

Por supuesto, ese comentario había hecho fruncir el ceño mientras miraba indignado el poco compromiso de su hermana.

Pasaron por el patio de atrás. Las sombras de los árboles dibujaban abanicos en el suelo; algunas Bangboo cruzaron con cajas de madera, emitiendo pitidos alegres.

—Al menos la vista es bonita —admitió Wise, mirando los techos escalonados—. Aunque preferiría disfrutarla sin sentir que me rompí los brazos.

—Ay, deja de quejarte —Belle se inclinó con una sonrisa pícara—. Si te escuchara Nicole, diría que estás envejeciendo.

Wise la fulminó con la mirada.

—Preferíria que Nicole no lo sepa. Luego recibiré burlas suyas...

—Si es así, podrías entonces contrarestarlas con pedirle sobre las deudas que tiene con nosostros.

—Supongo que sí. —sonrío Wise con satisfacción y una mezcla de malicia en su voz.

El comentario se disolvió cuando entraron al comedor. Bajo los faroles colgantes, Fufu estaba de pie junto a la puerta. A su lado, Ye Shiyuan sostenía unos papeles; más atrás, Pan Yinhu asomaba la cabeza desde la cocina.

—Justo a tiempo —dijo Fufu, acercándose—. ¿Trajeron todo?

Belle levantó su bolsa.

— ¡Lo hicimos hermana Fufu! —levantó el pulgar—. Misión cumplida.

Wise dejó las suyas sobre un banco de piedra.

—Todo lo de la lista.

Pan Yinhu tomó el saco de arroz que había en la bolsa con gesto satisfecho.

—Bien. Con esto sí puedo cocinar en condiciones. Haha.

Wise notó que ninguno se marchaba. Sus tres hermanos mayores del Pinaculo Yunkui se quedaron mirandolos a él y Belle.

— ¿Pasa algo? Se ven... conspirativos.

Fufu cruzó los brazos.

—En realidad, necesitamos hablar con ustedes dos —Miró alrededor—. Sin oídos indiscretos.

Belle alzó una ceja.

— ¿Oídos indiscretos como... la maestra Yi Xuan?

—Exactamente. —respondió Fufu.

Los guio hacia un corredor lateral del pequeño edificio del comedor, hasta la sombra de un pino alto. El murmullo del templo quedaba lejos; solo se escuchaba el viento en las ramas.

Fufu no dio rodeos.

—Pasado mañana es el cumpleaños de la maestra.

Tanto Wise como Belle abrieron los ojos. Sorprendidos ante tal revelación que su hermana les había confesado. Aunque les había tomado desprebenidos, tambien sintieron una gran confusión al respecto.

— ¿En serio? Ella no ha dicho nada. —preguntó Wise.

Ye Shiyuan asintió mientras soltaba un leve suspiro.

—Porque no le gusta celebrarlo. No desde hace años.

Pan Yinhu se apoyó en el tronco.

—Cada año hace lo mismo: cena sencilla con todos como si fuera un dia cualquiera, toma el té, se encierra temprano.

—Como ven, como cualquier otro día... —suspiró Fufu desanimada.

Belle frunció el ceño.

—Suena... muy solitario.

Fufu bajó un poco la voz.

—Antes lo celebraba con la anterior Preceptora. Desde que ella ya no está...

No terminó la frase. No hacía falta. Wise recordó la noche en que Yi Xuan le habló de su hermana: tono calmado, mirada quieta, un silencio pesado después. No hubo lágrimas, pero el vacío se sintió igual.

Entendía muy bien lo dificil que fue para ella perder a un ser amado, y más si era de tu familia.

—Entonces quieren... —comenzó Belle.

—Queremos organizarle una fiesta sorpresa —terminó Ye Shiyuan, con una pequeña sonrisa mientras se acomodaba los lentes—. Nada ostentoso, pero sí algo que le recuerde que tiene gente a su lado.

—Decoraciones, algo especial de comer —añadió Pan Yinhu—. Si conseguimos que se siente, yo me encargo del resto.

Fufu suspiró.

—El problema es el tiempo. Y que la maestra nota todo. Si nos ve corriendo con cajas o permaneciendo en un solo lugar que no sea en entrenar, sospechará.

Belle se llevó un dedo al mentón.

—A menos que alguien la saque del templo.

Fufu asintió en respuesta al comentario de Belle.

—Eso mismo pensamos —Posó su mirada en los hermanos proxy mientras les dedicó una mirada seria—. Ustedes dos son los más nuevos. Es menos probable que sospeche que saben de su cumpleaños.

Ye Shiyuan miró a los hermanos, pasando su mano sobre el hombro de Fufu.

—Nos gustaría pedirle a uno de ustedes que la acompañe ese día. Que la mantenga ocupada hasta la noche.

Belle levantó la mano sin dudar.

— ¡Yo voto por mi hermano!

—Un momento —protestó Wise—. Nadie estaba votando.

—Ahora sí —con una sonrisa triunfadora, Belle dejó su voto a favor de su hermano—. Tiene sentido que seas tu.

— ¿Por qué tiene sentido eso? No lo entiendo. —exclamó Wise.

Se sientió halgado, pero tambien algo consternado de la decisión conspiranoica e inesparada de Bella.

— ¿Por qué no? Eres calmado, comprensible, sabes hablar con ella, y...

Se inclinó hacia Fufu, dramatizando.

—...además es sorprendentemente bueno con las mujeres.

La mirada de Fufu pasó de ser una serena a una que desprendía desconfianza y molestia. Sus ojos sin su iris fue algo que hizo temblar a Wise cuando recibía esa mirada de su hermana.

La joven semihumana tambien sentía cierta decepción y enojo que no sabía de donde venía, pero de igual forma lo ignoró al tener aun su cabeza procesando las declaraciones de Belle.

—N-No lo soy. —dijo Wise en pánico en cuanto recibió la mirada afilada de su hermana Fufu.

—Lo eres —insistió Belle—. Mira las agentes con las que trabajas; Nicole, Seed, Trigger, Zhu Yuan, Astri, Lucy, Caesar, Miyabi... Tienes tanta experiencia acumulada.

Pan Yinhu rió por lo bajo.

—Bueno, veo que el hermano Wise no pierde el tiempo en su vida como proxy —su sonrisa risueña y amistasa era contagioa—. Seguramente no te aburres.

Fufu lo miró con paciencia mientras solo rodeaba los ojos. Hizo un pequeño puchero al momento despues de que soltara un suspiro.

—No necesitamos algo como tratar de conquistar a la maestra. Solo que encuentres una excusa para sacarla del templo. Algún entrenamiento, meditación en otro lugar, encargos. Cualquier cosa es bienvenida con tal de que pueda estar lejos de aquí la maestra.

Belle bajó la vista, y su tono cambió.

—Yo sería pésima ocultando algo. Seguro se me notaría —suspiró con una fingida expresión de cansancio—. Y no sé si podría pasar de un día en que me descubra. Sabes que soy muy fácil de leer.

Wise giró un poco la cabeza.

«No se que es más sorprendente; ¿que admita dicho defecto suyo o lo que lo diga tan abiertamente?» —se frotó la frente.

—Creo que a la maestra le haría bien salir con alguien en quien confía —murmuró—. Y... se nota que se siente cómoda contigo.

Wise desvió la mirada hacia el patio. Recordó algunos pequeños momentos con Yi Xuan durante sus primeros días en la Peninsula de Waifei: indicaciones calmadas, tratamientos nocturnos, silencios compartidos, la vez cuando ella se sintió mal y le dio su apoyo.

Desde entonces, notaba que a ella no le molestaba su presencia; incluso parecía buscarla a veces, de forma sutil.

No sabía si eso contaba como algo más, pero a él tampoco le disgustaba. Era una persona increible y la admiraba mucho. Lo mejor que puede hacer para recompensar todo lo que ha hecho por él y Belle, es colaborar para esta fiesta sorpresa.

Merece ser un buen cumpleaños.

—Está bien —dijo al fin—. Yo la sacaré del templo ese día.

El ambiente que parecía normal, se había roto en seguida. El sonido del chasqueo de lengua de Belle resonó entre ellos.

La reacción de sorpresa se mostró en su rostro.

—Cielos... Eso fue más fácil de lo que pensaba —hizo un pequeño puchero mientras se cruzaba de brazos—. Era para que fuera más divertido si mostraras más "resistencia".

—No te acostumbres. —replicó él.

Fue un poco ingenuo al pensar que Belle podría hablar con un poco de seriedad para estás cosas... tiene suerte de que al menos la quiere de igual forma.

—En cualquier caso, si vamos a hacer todo este teatro, quiero que se marche con precaución.

Pan Yinhu dio una palmada en su hombro.

—Y la tenemos. Déjanos el resto.

Fufu inclinó la cabeza.

—Te lo agradezco, hermano Wise.

—Solo asegúrense de que sea un lindo detalle para ella. Esta clase de detalles habla bien de lo que significa esa persona. —añadió él con un tono tranquilo.

Belle le dio un codazo.

—Hablas bonito cuando quieres, ¿eh?

—Ya deja de bromear. —resopló él.

El grupo se dispersó luego de unos momentos para no levantar sospechas.

Belle y Wise fueron los que se quedaron debajo del arbol. El viento agitó las cintas colgadas de las ramas.

—Entonces... —dijo Belle, girándose hacia él—, ¿qué tipo de "no cita" vas a armar?

Wise frunció el ceño.

—No es una cita.

—Claro, claro. Solo un día completo con la maestra, lejos de todos, mirando paisajes bonitos y hablando de cosas profundas —enumeró Belle fingiendo decepción—. Totalmente profesional.

Wise se llevó una mano a la frente.

—Tengo que pensar en algo que ella acepte sin sospechar. No basta con invitarla a caminar.

Cerró los ojos un momento, dejando que el murmullo de Waifei llenara su mente: terrazas desde las que se veía el mar, callejones tranquilos con faroles. Y, sobre eso, la voz de Yi Xuan hablando de la filosofía del Yunkui.

—«Un lugar donde se pueda hablar de eso. Algo que parezca una lección, pero que sea... más.»

Belle lo observaba de lado.

—Te vas a quedar ahí parado hasta la noche, como estatua —bromeó—. Aunque se te ve interesante cuando se te ocurre algo.

Wise abrió los ojos, una chispa distinta en la mirada.

Tal vez un mirador fuera del templo, donde pudiera pedirle que le explicara más sobre el Yunkui, sobre cómo ver el mundo desde Waifei. Una excusa perfecta para alejarla del templo, y al mismo tiempo, algo que ella apreciaría.

—Creo que ya tengo una idea. —murmuró.

Belle se acercó un paso.

— ¿Qué idea?

Wise comenzó a caminar hacia el interior del templo.

—Te lo diré mañana.

— ¡Oye! —protestó Belle, siguiéndolo detrás—. ¡Soy tu cómplice oficial!

—Eres la cómplice que tiende a meter ruido —respondió él—. Y ahora mismo tengo que confiar en que no te vas a escaquear de ayudar con los preparativos.

Belle puso una mano en el pecho, ofendida.

— ¡Jamás me escaquearía de una fiesta sorpresa!

Rocaleon que pasaba aún lado se había detenidoun segundo a mirarlos. Belle le señaló.

—Tú lo escuchaste, ¿verdad? Voy a trabajar duro.

El Bangboo emitió un pitido corto y siguió su camino sin saber de lo que hablaba la chica.

El eco de sus pasos se mezcló con el tintinear de los amuletos. Sobre los tejados del Templo Suibian, el sol del mediodía seguía avanzando, mientras, en silencio, un plan empezaba a tomar forma en la mente de Wise, reservado para el día siguiente.

Mientras cruzaba el corredor, Wise alzó la vista hacia el cielo azul, apenas cortado por los bordes de las tejas. Pensó en la expresión serena de Yi Xuan, en cómo se tensaba sutilmente cuando alguien mencionaba el pasado. No quería que ese día fuera solo otro silencio para ella.

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[Al día siguiente]

El aroma a arroz recién hecho, sopa de miso y verduras salteadas llenaba el comedor principal del Templo Suibian. Era temprano en la mañana, y las ventanas dejaban entrar una luz suave que iluminaba la mesa larga donde todos acostumbraban desayunar.

Pan Yinhu ya había servido los tazones, mientras Ye Shiyuan estaba leyendo un libro y Fufu organizaba pequeñas bandejas de acompañamientos.

Belle se acomodó en su asiento, ojeando los platos con ojos hambrientos.

—Hmm... hermano Yinhu, te estás superando. —murmuró, tomando los palillos.

Wise se sentó a su lado, pero su mirada no estaba en la comida. Miró el asiento vacío en la cabecera, el lugar destinado a Yi Xuan.

Frunció las cejas.

— ¿Dónde está la maestra? —preguntó, tomando su tazón pero sin empezar a comer—. Nunca falta al desayuno.

Fufu respondió sin levantar la vista.

—Salió temprano a patrullar. Varias personas de Failume Heights habían dejado peticiones desde la noche. Revisiones, amuletos, consultas... lo de siempre.

Belle ladeó la cabeza.

— ¿Tan temprano? Debió levantarse antes que nosotros.

—Probablemente —dijo Ye Shiyuan—. No sería la primera vez.

Wise dejó escapar un suspiro. Había despertado con la mente fija en la invitación... y encontrarse el asiento vacío lo descolocaba más de lo que quería admitir.

Fufu tomó un sorbo de té antes de hablar.

—Por cierto, hermano Wise. —Sus ojos se clavaron en él—. ¿Ya pensaste cómo vas a alejarla del templo mañana?

El resto giraron inmediatamente la cabeza hacia él. Esperaron de igual manera una respuesta del joven proxy.

Wise asintió, aunque no del todo seguro.

—Sí. Ya tengo un plan.

Belle apoyó ambos codos en la mesa, sonriendo con picardía.

— ¿Vas a contarnoslo? Digo, por si acaso necesitas aprobación de tu adorable hermana.

—No —respondió Wise—. No mientras más bocas conozcan el plan.

Belle hizo un sonido de ofensa teatral.

— ¡¿Me estás diciendo bocona?!

—No tienes idea de ocultar nada, Belle —la miró con incredulidad—. ¿No es algo que habías dicho?

— ¡Oye, tampoco es para que lo digas tú! Lo hace sonar más como un defecto.

— ¿No sé supone que es lo que es? —se dispuso a comenzar a desayunar.

Pan Yinhu soltó una carcajada suave, mientras Ye Shiyuan sonreía apenas.

—Hablarán así todos los días, ¿no? —dijo Fufu, dejando sus palillos.

—Lamentablemente. —respondió Wise.

—Encantadoramente. —añadió Belle, alzando el dedo.

Los miembros de Yunkui los observaban con un aire natural, como si ya estuvieran acostumbrados a la dupla caótica de los nuevos discípulos.

—De todos modos —dijo Ye Shiyuan con sinceridad—, nos alegra contar contigo para esto, hermano Wise. No es un favor pequeño. La maestra confía mucho en ti.

Las palabras fueron cálidas, pero para Wise se sintieron pesadas sobre los hombros. La confianza de Yi Xuan, y ahora también las expectativas de todos... lo dejaban inquieto.

¿Realmente funcionaría su excusa?

¿Ella la aceptaría sin sospechar?

¿No se vería obligado a improvisar algo peor?

Belle lo miró y, sorprendentemente, dejó de bromear.

—Tranquilo —dijo en voz baja—. Saldrá bien. Tengo fé de que todo saldrá bien para que todo funcione.

Wise apretó el borde de su tazón, tratando de convencerse de lo mismo, mientras el ruido de las conversaciones seguía alrededor.


El sol del mediodía había subido cuando Wise se encontró frente a la puerta de la habitación de Yi Xuan. El pasillo estaba silencioso, iluminado por la luz que caía oblicua desde las claraboyas del techo. Se había detenido frente a la puerta hacía un rato, quizá demasiado.

Respiró hondo.

«Solo es una invitación. Solo es una excusa. No es complicado.»

Pero la voz dentro de su cabeza no le hacía caso.

Había esperado toda la mañana a que ella regresara de patrullar. Había pasado horas pensando en cómo sonaría la frase cuando la dijera. Incluso había ensayado un par de variaciones, todas descartadas por sonar demasiado directas... o demasiado sospechosas.

—No es tan difícil —murmuró para sí mismo—. Lo dices y ya.

Aun así, su mano no se movía para tocar.

Y justo cuando por fin iba a levantarla, una voz tranquila se escuchó detrás de él.

— ¿Wise?

El corazón se le detuvo un segundo.

Se giró bruscamente.

Yi Xuan estaba allí, de pie en el pasillo, sosteniendo un pequeño paño entre las manos.

Su cabello estaba húmedo, aún pegándose un poco a los lados de su rostro. Unas gotas caían por la punta de algunos mechones, reflejando la luz del mediodía. El aroma tenue a hierbas relajantes la rodeaba como un halo.

Wise tardó un momento en procesar la imagen. No porque fuera inapropiada, sino porque... se veía inusualmente distinta. Más suave. Más relajada. Y—para su desgracia—increíblemente atractiva.

«No pienses eso. No pienses eso. Respeto. Respeto...»

Yi Xuan inclinó ligeramente la cabeza, con esa serenidad que siempre llevaba consigo.

— ¿Por qué estás aquí? —preguntó con una expresión tranquila—. Llevo un rato hombro a hombro contigo sin que te movieras. ¿Ocurre algo?

—Ah... yo... no la escuché llegar. —respondió Wise, sintiendo que la vergüenza lo invadía de golpe.

Ella alzó una ceja, apenas perceptible.

—Venía del baño de aguas termales. Fui a relajar la tensión de los hombros. Ha sido una mañana ocupada.

Wise solo pudo asentir.

Claro que era cierto. Su cabello húmedo y su expresión calmada eran prueba más que suficiente. Aun así, la sorpresa de verla aparecer repentinamente lo dejó rígido.

Yi Xuan volvió a mirar la puerta detrás de él.

—Entonces... ¿por qué estabas frente a mi habitación?

Wise tragó saliva. Ahí estaba. El momento.

—Quería... hablar contigo. —dijo al fin.

Ella lo miró directamente. Esa mirada tranquila siempre lo obligaba a ser honesto.

— ¿Sobre qué?

Wise exhaló, tratando de mantener la voz firme.

—Quería pedirle si mañana... podría acompañarme a un lugar afuera por la península —mantuvo la vista en ella para no sonar titubeante—. Me dijeron que hay un sitio con muy buenas vistas, y pensé que sería un buen lugar para meditar. Para... entender mejor algunas de sus enseñanzas.

Yi Xuan abrió un poco los ojos. No en sorpresa total, sino en una curiosidad suave.

— ¿Quieres que te acompañe?

—Sí —Wise sostuvo su mirada—. Si tienes tiempo, claro.

Yi Xuan bajó la vista solo un segundo. Su corazón dio un pequeño vuelco, aunque ni ella sabía por qué. Era solo una salida tranquila. Una excusa razonable para una lección. Algo normal.

Y aun así, algo en su pecho se tensó, como si la invitación tuviera un peso especial que no podía explicar.

—Mañana... —repitió con voz suave como sus ojos—. Sí. Estoy libre.

— ¿Entonces aceptas?

Ella asintió, con una sonrisa diminuta que no siempre mostraba.

—Acepto. Una salida tranquila siempre es buena para aclarar la mente. Será agradable.

Wise sintió que los hombros se le aflojaban, como si le hubieran quitado un peso gigantesco.

—Perfecto. Nos vemos en la entrada del templo por la mañana.

—Bien. —Yi Xuan dio un pequeño paso hacia su puerta—. En ese caso, me prepararé.

Wise inclinó levemente la cabeza y se retiró hacia el pasillo opuesto, sintiendo por primera vez en todo el día que el aire entraba bien en sus pulmones.

Ya estaba hecho. Ella había aceptado. Ahora quedaba esperar a que su maestra no descubriera sus verdaderas intenciones.

En su habitación, Yi Xuan dejó el paño sobre la mesa y se detuvo frente al espejo. Su cabello se había secado un poco más, pero aún conservaba rastros de humedad. Deslizó sus dedos por un mechón.

— ¿Qué debería ponerme mañana...? —susurró para sí misma.

La pregunta salió sola. Y al escucharla, ella misma se sorprendió.

¿Por qué pensaría algo así?

Era solo una salida instructiva. Como muchas otras. Elegir ropa no debía ser tema. Aun así, sus ojos viajaron a su armario antes de que pudiera controlarlo.

Imaginó ponerse algo distinto: un atuendo más ligero, o quizá uno más formal. Ropa que resalte mucho de su imagen y dote atractivo. Pero sacudió la cabeza enseguida.

—Es una tontería —murmuró—. No es necesario.

Finalmente decidió usar su atuendo habitual de siempre. Era lo más natural. Lo más profesional. Lo más... seguro.

Mientras doblaba la prenda, una idea golpeó su mente.

«Mañana...»

Sus manos se detuvieron.

Mañana.

El día.

Ese día.

El cumpleaños que no celebraba desde hace tanto.

Una punzada cálida y dolorosa se asentó en su pecho, mezclándose con un silencio pesado. Se apoyó suavemente en el borde de la mesa, cerrando los ojos.

— «¿Él lo sabrá? ¿Wise sabrá qué día es mañana?»

Sacudió la cabeza.

No. Imposible.

Nunca había mencionado su cumpleaños a él ni a Belle. No tenía sentido pensar que alguien más lo supiera.

Aun así, la idea la dejó inquieta.

Y no por tristeza, sino por... otra cosa. Una sensación cálida que no entendía, una que la hacía querer que ese día no fuera como los demás.

Pero se reprendió inmediatamente. No debía esperar nada. No ahora. No después de tantos años.

Abrió un pequeño cajón junto a su cama. Dentro había un colgante casi olvidado: un pequeño amuleto con forma de nube, gastado por el tiempo. Lo tomó entre los dedos.

Era el regalo que su hermana le daba cada año. La imagen se formó sola en su mente: su hermana sonriendo, inclinándose para abrazarla, deseándole un feliz cumpleaños con una calidez que ya no podía tocar.

El silencio la envolvió.

—Como te extraño, hermana... —susurró al fin, dejando que la voz se quebrara apenas.

La tarde cayó lentamente sobre el Templo Suibian, mientras Yi Xuan permanecía quieta, sosteniendo el amuleto entre las manos, sintiendo el peso de una memoria que aún no sabía que, al día siguiente, comenzaría a transformarse.
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Continuará...